CAPITULO 11
(Pov Judit)
Ese hombre se acerca a nosotras y a la vez damos un paso hacia atrás. El hombre me toca el pelo y sonríe, su aliento me da arcadas huele a alcohol barato y cigarrillos malos.
Reprimo la respiración y espero a que se aleje pero se acerca más, su boca está muy cerca de la mía y giro mi rostro pero me golpea en la cara y las lágrimas salen de mis ojos sin quererlo.
La puerta suena pero él no se aleja de mi, y vuelve a sonar hasta que es derribada por lo que parece una patada.
-¡Qué demonios!-.
El hombre grande y sudoroso se gira y mira a la puerta.
Troy está allí y es inevitable que sonría al verle.
Hannival no se lo piensa dispara al hombre en las piernas y este grita, dos hombres de negro entran detrás de él y se llevan esposado al hombre malo.
Troy se acerca a donde estoy y me revisa con la mirada.
-¿Estás bien?-.
Asiento pero no estoy segura, ahora mismo estoy temblando.
Lo abraza y mi cabeza llega justo a su pecho, escucho su corazón está acelerado y se que es por mí. Acaricio su espalda con mi mano y cierro mis ojos, me ha salvado.
Me sube a su cadera en un ágil movimiento y le miro fijo a los ojos.
-Te dije que no salieses-.
-Solo quería salir por aquí- susurré-.
Asiente y me lleva en brazos a casa, me despido con una sonrisa de Anny en brazos de Hannival y de camino a una limusina negra escoltada por dos hombres de negro se escuchan algunos gritos provenientes del maletero de la limusina pero nadie hace caso todos están animados por las calles pidiendo caramelos.
Abrazo un poco más a Troy y este me envuelve en sus brazos, mi lugar seguro.
(Pov Anny)
Hannival está enfadado y suspiro cuando me sienta en mi cama.
-Quería divertirme- susurro-.
Niega con la cabeza y me mira frío y me encojo porque sé que él no quería que saliese.
-Al saber lo que habría pasado si no os hubiésemos seguido-.
-Eres muy controlador-.
-¿Qué?-.
"Piensa lo que dices"-.
-Eres controlador-.
-Sí, lo soy-.
-¿Por qué no me dejas salir?-.
-Porque eres mía-.
-No soy un pájaro enjaulado- susurro triste-.
-Claro que no, tengo miedo a que te hagan daño Anny ¿no te das cuenta?-.
-¿De qué?-.
-De que pueden hacerte daño por ser quien eres, mi esposa-.
Sonrió un poco cuando él lo dice, me gusta que lo diga.
Le abrazo y suspiro, es imposible discutir con Hannival siempre gana.
-Ahora a dormir-.
Me quito rápido la ropa y entro en la cama como él quiere.
-¿Te quedas conmigo hasta que me duerma?-.
Suspira y asiente, se sienta en los pies de mi cama y enciende un cigarro, sonrío y cierro los ojos quedándome dormida.
