CAPITULO 13

(Pov Anny)

Arrodillada en el frío cuero miro a Hannival está furioso y no sé porque me ha dicho que aquí tengo que obedecerlo ¿a caso no lo hago siempre?.

Hannival se acerca y yo le miro, me cruza la cara de una cachetada y me quejo porque duele. Sus manos me cogen por sorpresa, estoy desnuda y expuesta delante de mi marido y no sé qué va a hacer conmigo.

Me sujeta las manos con unas abrazaderas de cuero que hay colgadas a una pared, me cuesta ver las cosas la luz es muy tenue, la justa para no tropezarse y caerse de bruces.

Hannival me tapa los ojos con lo que parece un trozo de tela que huele bien, huele a él.

Me gira y las cadenas suenan, mis pechos chocan en la fría pared y me quejo un poco.

-SILENCIO-.

me da fuerte con algo que duele mucho, una vara de cuero suena y suena y no cesa, pica escuece, mis lágrimas caen y mi cuerpo se contrae, sobre todo ahí abajo, empezar a humedecerse y no entiendo porque me está pasando esto si no me está tocando ni mimando, todo lo contrario, me está haciendo daño.

Aprieto los dientes y rezo en mi fuero interno, para que pare pero no para, tarda en detenerse.

Cuando lo hace, me ata un tobillo, mis piernas cuelgan del suelo ahora y separa una de mis piernas, hace lo mismo con la otra y mi cara impacta en la pared cuando por sorpresa me toma con fuerza desde atrás pero lo siento en mi sexo, gimo y chillo como si fuese un insulto. No puedo moverme, no puedo ver, estoy de cara a la pared mis piernas completamente abiertas y atadas, mis manos colgadas desde arriba y no puedo moverme, no puedo retorcerme y buscar mi liberación.

Él se mueve una y otra vez sin parar y fuerte tanto que duele un poco al final pero me gusta, Cristo me gusta demasiado. Gimo alto tanto que me pitan los oídos y grito en un desgarrador orgasmo que me parte en dos, él se corre y quiero gritar otra vez pero no puedo, no tengo voz así que gimo con la voz rota, no puedo moverme si me suelta y no me coge caeré al suelo.

Pero cuando él se aparta de mí, me suelta las manos, los tobillos y me quita la venda, cierro mis ojos y lo abrazo, estoy con él, a salvo de nuevo, lo más raro de todo esto es que mentiría si dijese que no me ha gustado.

Me revuelvo en sus brazos y abro un poco los ojos, él me está mirando y me lleva a mi cama pero me niego, lo abrazo fuerte y lloro, no puedo hablar ahora, me duele la garganta y todo el cuerpo.

-Por favor...- vocalizo sin voz-.

Me lleva a su cama y me acuesta, intento mantenerme despierta hasta que se acueste a mi lado, pero lejos de hacer eso, se acuesta en el suelo, no tengo fuerzas y me duermo.

(Pov Judit)

No puedo dejar de llorar, me duele tanto, no me atrevo a mirarme al espejo pero sé que estoy sangrando.

Troy sigue detrás de mi quieto y escucho su respiración forzada. Deja caer el cinturón al suelo y se frota la cara.

Suspiro e intento callarme pero no puedo.

-Oye... yo...-.

¿Se va a disculpar?.

Se mueve rápido hacia la bañera de la habitación y la llena.

-No...- digo en un desgarrador sonido que me asusta hasta a mi-.

Él se detiene y me mira.

-Quiero dormir en tu cama-.

Arruga la frente.

Solo se me ocurre una idea para poder dormir con él.

-Mira lo que me has hecho-.

Él me recorre con la mirada y sus ojos se encienden.

-Estás preciosa así-.

-¿Herida?-.

-Marcada por mí-.

"Mierda, no esperaba eso"-.

Veo que trae algodones y algún líquido para las heridas, se sienta a mi lado y me cura, su expresión está un poco más relajada.

-¿Sabes porque te he castigado?-.

Niego despacio, estoy cansada y con los ojos cerrados sigo escuchando.

-Porque esta noche podrían haberte hecho daño- se queda callado y sigue hablando tras un rato- y ese es mi mayor miedo-.

Sonrío un poco y poco a poco me quedo dormida, duele pero sé que algo he tenido que hacer mal, que esto lo hace en cierto modo por mi bien y yo me aguanto por el suyo él necesita saber que me tiene de esta manera y de las siguientes.