DISCLAIMER: Naruto y todos sus personajes son propiedad del maestro Masashi Kishimoto

Los papeles estaban firmados y ya no había nada más que arreglar después de los detalles de la mudanza, pero no había tanto problema puesto que la rubia solo tenía un par de mudas de ropa que había llevado consigo a la casa de Naruto, fue todo lo que pudo sacar del departamento que compartía con Sai, lo que era un milagro ya que salió de ahí a toda prisa después de lo sucedido. El agente inmobiliario ordenaba los papeles mientras la rubia daba un segundo vistazo al pequeño lugar, era muy acogedor aunque no tenia ninguno de los lujos a los que ella estaba acostumbrada.

"Tendré que acostumbrarme" Suspiro la chica.

"Eso sería todo señorita, Yamanaka" Le informo el hombre mientras metía el papeleo en su portafolio.

"Gracias" Dijo sonriendo con melancolía.

"Hm – el chico se rasco la nuca, conocía ese tipo de gestos, pero no preguntaría la razón – aquí tiene las llaves" Se las entrego.

"Oh… gracias de nuevo, Nara-san" Agradeció más seria.

Estaban saliendo del pequeño departamento cuando se toparon en el estacionamiento con un hombre que estaba fumando, con solo verlos arrojo el cigarro y se precipito hasta la rubia, jaloneándola del brazo frente a la mirada seria del agente.

"¡Sai! – exclamo desesperada tratando de zafarse – suéltame"

"Vendrás conmigo ahora mismo, no sé qué demonios haces aquí" Le dijo forcejeando.

"Suéltame" Le exigió la chica sin poder mirarlo a la cara.

El Nara observaba aburrido la escena.

"Voy a arrepentirme de esto – se dijo así mismo antes de caminar hasta la pareja y ponerse en el camino del azabache – la señorita le dijo que la dejara"

"Es mi novia, hago con ella lo que me dé la gana ¿Entendido?" Dijo con prepotencia.

"Ya no soy…"

"¿Ya no eres que, Ino?" Le pregunto el azabache mirándola amenazadoramente.

"Yo… yo no soy – no podía mirarle a la cara – yo ya no soy más tu novia… no lo soy" Le dijo con miedo.

"Eres una estúpida bocona – le dijo serio – pero estoy dispuesto a perdonarte" Le dijo sonriendo falsamente.

"No… no soy estúpida"

Shikamaru escupió un poco incomodo y aparto la mano del azabache dl brazo de la rubia, empezaban a formarse cardenales.

"¿Cuál es tu problema, idiota?" Le pregunto molesto al chico de la coleta.

"Supongo que no soy muy tolerante a los machitos que agreden mujeres" Dijo interponiéndose en el camino a la rubia.

"Mira – se le acercó – ella es mi mujer y yo puedo tratarla como me dé la gana"

"La señorita dijo que eso no es así y no la veo nada dispuesta a cambiar de opinión"

"¿A si? me vale una mierda lo que esta tonta diga – Shikamaru hiso retroceder a la chica, lejos del alcance del moreno – digo que se va conmigo y se va conmigo ¿Qué piensas hacer para detenerme?"

"Sai, vete por favor" Le dijo con una voz baja la rubia.

"¡Ven acá, Ino!" le dijo alcanzándola, momento que Shikamaru aprovecho para sujetarle la mano fuertemente, justo como el había echo minutos antes con la chica.

"Que fastidio – soltó el Nara – por favor haga caso a la chica y vallase"

Sai soltó su mano e intento alcanzar el rostro del chico de la coleta, mas no lo logro en absoluto, en cambio recibió un puñetazo que lo mando al suelo, el azabache se sostenía la mandíbula sin poder creer que aquel extraño lo había echo, Ino reprimió el instinto que le dictaba correr con Sai y ayudarlo a ponerse de pie. Shikamaru le hiso una señal a la rubia, para que caminaran al auto del hombre, camino en silencio tras él mientras escuchaba los gritos de Sai.

"Ino ¡Ino! ¡Ven acá! ¡Iré tras de ti, Ino!"

La chica camino más rápido.

"Sé que estas con el idiota de Uzumaki – le advirtió – pero tarde o temprano estarás sola… tristemente sola y regresaras rogando mi perdón" Le dijo riendo.

Un par de minutos más tarde, la rubia estaba en el auto de Shikamaru e iban camino a casa de Naruto. Ya había anochecido.

"Lo lamento – Dijo la rubia con pena – no sé como supo donde estaba"

"No has seguido todo el día" Dijo como si nada.

"¿En serio?" Pregunto aterrada.

El moreno asintió. Ino lucia terriblemente asustada.

"Llegamos" Le dijo a la rubia, mientras estacionaba frente a la casa de Naruto.

La chica abrió la puerta del auto y antes de bajar se giro y beso la mejilla del chico, aun luciendo una mueca preocupada bajo la sonrisa agradecida. El moreno se quedo serio y ella bajo del auto.

"Mujeres" Susurro el joven y arranco su auto.

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Naruto estaba sentado en el suelo al lado de la puerta de su ducha, el pequeño Fugaku había entrado a bañarse hacia ya unos 20 minutos y cada 3 el rubio lo llamaba para saber si estaba bien a lo que el moreno respondía un sí, con molestia.

Tocaron a la puerta de Naruto.

"Adelante" Dijo.

"He llegado – le dijo la rubia entrando – hola" Sonrió con desgane.

"¿Cómo ha ido todo?" Pregunto el rubio sonriente.

"Encontré un departamento acogedor en el centro" Se sentó en la esquina de la cama del rubio.

"Me parece muy bien – le respondió el rubio, sin poderlo evitar, noto las marcas en la mano de ella – Ino ¿Qué es eso?" Se acercó a revisarla.

"Nada" Dijo escondiendo su mano.

"¿Cómo que nada?" Le examino el brazo con claras huellas de dedos marcados.

La chica no lo miro a la cara.

"Ino esto no lo tenias antes – le señalo serio – no me digas que… ¿Has tenido algún problema con Shikamaru?" Pregunto escéptico de que su amigo pudiera haberle hecho tal cosa a la rubia.

"No ¡Por supuesto que no! – Le aclaro alarmada – ha sido… Sai… me lo he encontrado"

"Ese mal nacido – exclamo molesto – iré a buscarlo y le daré su merecido"

"No – lo jalo del brazo – no hace falta, Nara-san lo ha hecho" Dijo algo preocupada.

"Oh… Shikamaru ¿estas segura?" Aquello le parecía más increíble.

"Si" Le sonrió.

"Debiste haberle agradado, Shikamaru es un flojo que no hace nada que le complique la existencia"

La rubia lo miro interrogante y en ese momento salió Fugaku del baño, envuelto en una toalla enorme de color verde olivo, la rubia lo observo e inmediatamente pregunto con la mirada a Naruto.

"Eto… estoy cuidando al mini-teme – el pequeño frunció el ceño – mientras su padre está de viaje"

"¿De viaje?" Pregunto extrañada la chica.

"Si, Ino de viaje" Le remarco con señas.

"Oh, sí – dijo ella captando el mensaje – ya veo…"

"Buenas noches Ino-san" Saludo el pequeño.

"Me recuerdas" Exclamo la rubia sonriendo.

"La amiga de mamá ¿cierto?" Pregunto tímido el azabache.

"Casi su hermana" Respondió con nostalgia.

"Iré a ver si trajeron tu ropa, mini-teme" Dijo el rubio saliendo de la alcoba.

"Eres la viva imagen de Sasuke-kun" Dijo la mujer.

"Es mi padre – dijo con orgullo el niño, para deprimirse en seguida – o eso parece" Dijo con seriedad.

Ino lo miraba detenidamente, era cierto que esos ojos negros eran de Sasuke, el cabello en cada color, cada punta despeinada y las expresiones eran exactamente igual a las de él, pero ¿No eran todos los Uchiha así? Podía decir que no había muchas diferencias entre Sasuke y Sai, o Itachi y Sai, o Sai y cualquier otro Uchiha. Difícilmente podía afirmar que ese era hijo legítimo de su cuñado.

"Pero tienes las mejillas y los labios de Sakura" Le dijo sonriendo.

"¿De verdad?" Pregunto extrañado el pequeño.

"Sin duda – le sonrió la chica – tu madre era una mujer muy hermosa"

"Papi nunca habla de ella"

"Es porque papi no quiere deprimirse al pensar en tu madre – Le dijo el rubio que estaba parado en la puerta, claramente controlando su temperamento al hablar de la pelirrosa difunta, le lanzo al niño lo que parecía ser su pijama – ponte la ropa e iras a la cama"

"Si" Dijo el pequeño Fugaku y regreso al baño a cambiarse.

Naruto miro a Ino.

"Solo le estaba hablando de Sakura – le aclaro – nada malo… parece que no sabe nada de su madre"

"Supongo que sabrás las razones" Le dijo el rubio.

"Probablemente Sasuke-kun la odie, pero – Naruto la miro con una ceja levantada – bueno seguramente la odia, pero no creo que eso sea razón suficiente para mantener al pequeño al margen de la información de la mujer que fue su madre"

Naruto se tiro en la cama boca arriba, al lado de Ino.

"No creo que sea un problema, el teme la ha sabido hacer de mama gallina – dijo el chico restándole importancia – no es como si no contar con una madre fuera le peor de las desgracias" Dijo con rencor.

Naruto ciertamente no apreciaba para nada a la pelirrosa pero tampoco la odiaba, ni si quiera la conoció en persona, pero claramente esa mujer era de las que caen mal sin si quiera conocerlas. Se hacía odiar, solo con ver como irritaba a Sasuke bastaba para saber lo exasperante que debía ser en persona.

"Naruto ¿Qué crees que pase con los resultados del ADN?" Pregunto la rubia, realmente interesada.

"No tengo idea – respondió con sinceridad – Ino, tú que lo conoces bien… dime ¿Crees tú que Fugaku-kun sea hijo de Sai?"

"Sé que durmió repetidas veces con Sakura – omitió el hecho de que lo hacía incluso cuando empezó a salir con ella – en una de esas ocasiones pudo haberla dejada preñada, no lo sé… pero si es por apariencia el niño podría ser hijo de cualquiera de los dos"

"También me lo parece" Dijo el rubio tratando de no recordar la marca de Sai en el cuello de Fugaku-kun.

"¿Qué crees tú qué pasaría si fuera hijo de Sai?"

"Lo peor, ese mal nacido fue capaz de ponerte una mano encima – dijo con rabia – no quiero imaginar lo que haría al niño"

"Ni yo – menciono preocupada – Naruto…" Lo llamo.

El rubio la miro.

"Tú y Sasuke-kun ¿Han regresado?"

Naruto le sonrió con ánimo y a la vez con pena, sabía que esa chica aun sentía algo por él y en cierto modo el también sentía algo por ella, la quería, pero no como cuando eran novios, era más una estima de colegas, como lo fueron en algún tiempo.

"Me alegra por los dos" Dijo con sinceridad y algo de pena.

El mencionado salió del cuarto de baño perfectamente cambiado y con la camisa del pijama bien abotonada. Naruto frunció el ceño, el no era capaz de hacer eso hasta después de los 6 años.

"Bien – dijo el chico – hora de ir a la cama" Acomodo las cobijas y acojino una de las almohadas.

"¿Dormiré en tu cama?" Pregunto el moreno.

"Sip, no creo que quieras dormir solo en el cuarto de huéspedes" Respondió Naruto, haciendo caras al pensar del miedo que le daría a el mismo hacer eso a la edad del niño.

"Entonces ¿Dónde dormirá tu novia?" Pregunto.

La rubia se rio mirando a Naruto con algo parecido a la nostalgia.

"Ella… ella es solo mi amiga, Fugaku-kun" le aclaro el rubio.

"Una buena amiga" Le dijo Ino con una sonrisa de nostalgia.

"Oh…" Exclamo el pequeño.

"Bueno, me voy a mi recamara – dijo la rubia – que descansen chicos y que no les jalen los pies en la noche"

"¡Ino!" Le reclamo el rubio.

"Oh vamos solo es una broma" Le guiño el ojo.

"Podrías asustar al mini-teme" Dijo inflando los cachetes.

"De hecho no creo en esas cosas" Dijo el pequeño como si nada.

"Tienes 4 años niño: debes temerle al coco, al roba chicos, a los fantasmas y a las arañas" Le dijo Naruto con seriedad.

"No le temo a nada de eso" Afirmo categórico el menor.

"Entonces el de 4 años debes ser tu, Naruto" Afirmo la rubia mientras se marchaba riendo por el pasillo.

"Ella es bonita – dijo el pequeño subiendo a la cama – dijo que mamá también lo era…"

"Si – acepto el rubio – tu madre era una mujer muy bonita" Dijo mientras tapaba al niño y el mismo se metía a la cama.

"¿No vas a ponerte la pijama?"

"No" Dijo el rubio cobijándose.

"Olvidaste apagar la luz" Señalo el niño.

"Oh, eto… es para que no tengas miedo en la noche" Dijo amable.

"No, de hecho es para que tu no tengas miedo – señalo el niño aguantando la risa – dobe miedoso"

"¡Oye!"

"Está bien, yo lo hago" Dijo el pequeño y bajo de la cama, apago la luz y regreso con calma.

"Los fantasmas son reales – le dijo el rubio – a ti ¿No te aterran?"

"Nunca he visto uno" respondió con seriedad.

"Ni yo, pero existen"

"¿Cómo puedes saberlo?"

"Por que creo en ellos"

"Las cosas no se hacen reales solo por creer en ellas" Dijo molesto.

"Si lo hacen: creer para ver"

"Es: ver para creer"

"No, mini-teme, no es así – le corrigió molesto – hay que ver ¿Qué clase de cosas te enseña tu padre?"

"Ciencia, matemáticas…"

"¿Matemáticas?" Pregunto alarmado.

"Sí, soy el mejor de mi clase de avanzados "Mencionó con orgullo.

"¿Qué hay de los deportes?"

"Son optativos en mi colegio, yo decidí no tomarlos porque son sucios y misóginos"

"¿Miso qué?"

"Misóginos quiere decir…"

"No quiero saber – interrumpió – así como no quiero saber que más cosas de nerds te enseñan tu padre y los maestros de ese colegio de niños ricos"

Por alguna razón aquello era muy parecido a hablar con una versión de Sasuke, aquellas noches en las que solo platicaban y platicaban por horas, el azabache usaba palabras tan complicadas como esas y Naruto solo reía.

"Naruto-san…"

"Llámame Naruto – dijo sonriendo en la oscuridad – o dobe… ¡pero sin abusar!"

"Naruto – lo llamo con timidez – tú crees que si papi resulta no ser mi padre real… ¿Me odiara?"

"Eso no será así – le dijo ya no tan seguro, recordaba la marca en el cuello del niño – pero dímelo tu: si el teme resultada no ser tu padre ¿Tu lo odiarías?"

"¡Claro que no! – Afirmo el niño, con decisión – papi es papi y yo lo quiero mucho"

"Así es también para él – le revolvió los cabellos al pequeño – ahora duerme que mañana iremos al parque a pasear a Sasu-chan"

"¿Sasu-chan?"

"Sip, Sasu-chan es mi mascota y mi mejor amigo"

"¿Tu mejor amigo es un perro?"

"Sip"

"Eso es deprimente" Dijo Fugaku-kun riendo.

"Duerme, niño"

"Buenas noches Naruto – le dijo y se volteo – que no te jalen los pies en la noche" Dijo divertido.

"¡Oye!"
El azabache rio divertido y al cabo de unos minutos ambos cayeron rendidos ante el sueño.

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Por su parte, en una celda del reclusorio, el toque de queda había sido dado y las luces se estaban apagando una por una. Sasuke recién había sido llevado a la suya, lo habían cambiado apenas llego de hacerse los estudios y tendría un nuevo compañero.

"Espero que esta vez no causes problemas Uchiha – le dijo el policía que lo metió a la celda – tu nuevo compañero no es problemático, pero es de cuidado" Le susurro y se fue.

Sasuke inspecciono en la penumbra de la helada celda, todo lo que veía eran dos rayos de luz de luna que entraban por la única ventana de la celda, también con barrotes. Se recargo en ella y vio con algo de desesperación hacia el exterior.

"Puedes mirar toda la noche – le dijo una voz gruesa, desde la litera superior – y esos barrotes no desaparecerán"

El azabache no lo presto atención.

"¿Así que eres un Uchiha?" Pregunto el otro.

"Hmp" Respondió el moreno.

"Vaya – dijo con diversión – mi compañero de celda es una celebridad" Dijo con ironía.

Sasuke regreso la mirada y busco entre la penumbra, apenas veía algo, una mata oscura de cabellos puntiagudos, no tan oscuros, no tan claros, quizá un poco más oscuros que los de Karin. Karin, tenia media tarde sin pensar en su amiga, esa amiga que mando al hospital.

"Y bien ¿Qué fue eso tan malo que hiciste, Uchiha?"

"Mate a un hombre que hacia muchas preguntas" Sentencio antes de recostarse con cuidado en la dura litera inferior.

"Yo escuche que maltrataste a una mujer, la mandaste al hospital" Dijo con curiosidad.

Sasuke se giro hacia la pared, no quería escuchar sermones de un extraño.

"No sé si sea del todo cierto, no pareces ese tipo de imbécil – señalo serio – pero honesto no eres"

"Han apagado las luces, se supone que duermas"

"Si, eso se supone – dice asomándose al extremo de la cama para ver al de abajo – pero no lo hare"

"No quiero problemas" Dijo el Uchiha.

"Ni yo y no los habrá, aunque ¿Qué es lo peor que pueden hacernos? ya estamos en la cárcel"

Sasuke casi sintió que podía reír, pero no lo hiso, no podía, además no estaba ahí para hacer amigos. Sin escuchar mas del chico, logro dormirse luego de dar vueltas en el duro colchón mal oliente de su celda. Por instinto busco durante la noche un pequeño bulto calientito durmiendo a su lado, se había habituado a abrazar a su hijo durante la noche, pero estaba claro que pasarían bastantes días, quizá muchos, antes de que durmiera así de nuevo.

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Hacía mucho calor, quizá demasiado, el rubio se sentía envuelto por una corta cobija gruesa, pesada y tibia, abrió los ojos encontrándose con un hombrecito azabache tendido sobre él, a todo lo largo y ancho. Apenas lo reconoció, reprimió una sonrisa. El pequeño lo busco varias veces en la noche y se abrazo a él cómo lapa, imaginó que así hacia con su padre, pero en cierto modo no percibía al azabache mayor siendo así de tierno. Con sumo cuidado trato de sacárselo de encima sin despertarlo, fallando en dos ocasiones, el niño estaba tremendamente aferrado a su cuerpo. Miro el reloj, aun eran las 7:00 am, podía esperar a que el pequeño despertara. Seguro era madrugador como su padre. Y los pensamientos giraron en torno a Sasuke. ¿Cómo estaría? ¿Cómo le estaría yendo? ¿Estaría pasando frio? ¿Ya habría comido? Con esa última pregunta su estomago le dio los buenos días rugiendo con clamor por algo de ramen para el desayuno. El pequeño se removió y abrió poco a poco los ojos, hasta que se incorporo tallándose la carita tratando de despertar por completo. El rubio se enterneció al ver aquello.

"Ohayo Naru-chan" Dijo el niño.

"Buenos días Sasukito" Dijo riendo.

"No me llames así" É hiso un puchero adorable.

"¿Por qué no?"

"El tío Itachi me llama Sasu-chibi, la tía Karin también y ahora tu me llamas Sasukito – se quejo – me gusta mi nombre"

"Está bien mini-teme, te llamare Fugaku – lo considero – suena muy severo para un niño… ¿Por qué no intentamos con un apodo?"

"¿Apodo?"

"Si, un sobrenombre, algo divertido" Le dijo con entusiasmo el mayor.

El niño lo considero y asintió sonriendo, acto seguido: sus tripitas rugieron reclamando un desayuno decente.

"Creo que por ahora debemos bajar a desayunar"

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Una pesada masa de color marrón y de origen dudoso cayó en la bandeja de comida y después un cucharon dejo caer una sopa viscosa en el plato. El azabache miro su desayuno con una mueca. El cocinero lo miro.

"¿No es de tu agrado, niño bonito?"

Sasuke avanzó y salió de la fila con su nada apetecible desayuno, llevo su bandeja hasta la mesa más alejada y sola. Cuando se sentó se percato de las miradas de los hombres comiendo en la mesa de al lado, eran dos de los que había golpeado apenas llego y tres más que seguramente querían regresarle el favor en nombre de sus amiguitos. Tardo más en sacar su tenedor de la masa marrón que esos tipos en rodearlo.

"Buenos días, joven Uchiha" Saludo el barbón con el ojo morado.

"¿Estas disfrutando tu desayuno?" Le pregunto el pelón del labio partido.

"Así que no les basto con la golpiza del otro día ¿Eh?" Pregunto Sasuke con prepotencia.

"Deberías cuidar tus palabras, niño bonito" Le advirtió el hombre del parche en el ojo.

"¿Y que si no?" Les pregunto sonriendo.

Al final iba a resultar cierto que lo suyo era más estupidez que valor, ellos eran 5, el estaba solo. Uno de los hombres lo levanto de la solapa del horrendo uniforme presidiario en color naranja y antes de borrarle la sonrisa prepotente con un golpe, apareció un tipo de piel pálida, casi fantasmal, tenía unos ojos aguamarina que serian hermosos de no tener esos halos oscuros de ojeras profundas y negras, tenía un tatuaje en el lado izquierdo de su frente, estaba en japonés antiguo. El chico pelirrojo se acercó a los hombres, persuadiendo de soltar al azabache con solo una mirada.

"¿Todo bien, amigos?" Pregunto con esa voz gutural.

"Excelente Sabaku" Dijo el del ojo morado, tomando distancia.

"Me parecía que estaban incomodando a mi compañero de celda" Dijo con calma.

Los hombres se alejaron, Sasuke lo inspecciono con detenimiento.

"Para nada, solo saludábamos al Uchiha" Mintió el del parche.

"Ya nos íbamos" Dijo riendo con nerviosismo el pelón.

Todos se marcharon en seguida, algo despavoridos, cabía mencionar. Sasuke miro interrogante al chico, pero sin quitar su pose de chulería total.

"Así que haciendo amigos ¿eh?" Le dijo sentándose en la mesa, al lado de su bandeja de comida.

"No son mis amigos" Dijo con seriedad.

"Oh ¿en serio? pero si los veía tan divertidos a todos jugando a mirarse fijo"

"Hmp"

"Que humor, ya veo que eres menos hablador por las mañanas Sasuke-kun"

Sasuke lo miro con molestia, lo había llamado por su nombre, así sin más y porque si. Eso era atrevimiento.

"¿No vas a preguntar de donde saque tu nombre?"

"Es obvio que tu si haces amigos" Le dijo tajante intentando sacar el tenedor de esa perturbadora masa oscura.

"No comas eso – le dijo apartando el plato – he estado en la cocina y no quieres saber de que está hecho" Le dijo serio.

Sasuke miro como el pelirroja tomaba la bandeja del desayuno y la tiraba en el contenedor mas cercano, evito abrir la boca con sorpresa o expresar molestia, le tomaría varios minutos volver a la fila por comida. No es que la comida fuera buena, pero era comestible y más con el hambre que tenía el Uchiha. Sin aviso aquel impetuoso chico lo tomo de la mano sin más y se lo llevo hasta el otro lado de la cafetería, se detuvieron frente a la barra del comedor y este los coló en la fila, nadie dijo ni pio. El pelirrojo se acercó mucho al cocinero, casi subiéndose a la barra.

"Oye grandote – le dijo en tono sugestivo – mi amigo se quedo con hambre ¿Sera que tienes por ahí uno de esos deliciosos biscochos con carne?"

El cocinero lo miro y después a Sasuke, el azabache le sostuvo la mirada.

"Solo porque se trata de ti, lindo – le dijo en un tono bajo y afeminado – ah y porque tu amiguito tiene unos ojos adorables"

¿Adorable? ¿Le había dicho que sus ojos eran adorables? A Sasuke le brinco una vena en la frente. El hombre le dio un par de biscochos calientes y también un pequeño tazón de ramen.

"Tendrán que compartirlo, es el único que me quedaba" Dijo con pena.

"Claro – dijo el pelirrojo, bajándose de la barra y le envió un beso al aire – te quiero guapo"

Se alejo con Sasuke de regreso a su mesa. El azabache se preguntaba que había sido todo eso.

"A eso se le llama hacer amigos, Sasuke-kun – le dijo sonriendo – deberías aprender"

"No creo querer esa clase de amigos" Dijo algo perturbado.

"A veces sirve ser lindo – dijo casi con tono dulce e inocente, se sentó a la mesa y le paso un bizcocho a Sasuke – come" Ordeno serio.

Sasuke escucho sus tripas rugir y tomo con ansias muy mal disfrazadas el bizcocho relleno de carne que el chico le dio, juraba que estaba perdiendo el orgullo al engullir así la comida que el pelirrojo le consiguió pero estaba hambriento, las pruebas del día anterior lo habían dejado exhausto y algo famélico.

"Bien – le acercó el bol con ramen – no soy muy fan de este tipo de comidas, además es obvio que tú tienes más hambre que yo" Le dijo de manera amable.

Al carajo con el puto orgullo, termino con el pan y devoró el ramen saboreando cada fideo, el aroma de ese platillo pre cocido le traía memorias, por suerte eran unas muy agradables. Sintió la necesidad de sonreír y paso sin que lo pudiera parar.

"Vaya – dijo el pelirrojo con asombro – sonríes, Sasuke-kun…"

El moreno tocio y se puso serio.

"Podrías sacarle provecho a esa sonrisa de galán" Le guiño el ojo.

"El periódico de hoy, Gaara-sama" Le dijo un muchacho menor, y se lo entrego con una sonrisa de pura admiración.

"Gracias" Le dijo el aludido, Sasuke podía jurar que el chico tenía varios tipos de voces para cada persona.

Extendió el periódico y comenzó a leer, ese debía ser un privilegio exclusivo más, del pelirrojo. Parecía ser respetado y temido por igual en aquel lugar, a decir verdad imponía, era de ese tipo de hombres que te hacían temer un poco por tu vida, tenía esa mirada profunda y algo maniaca que te hacía creer que era capaz de matar a sangre fría sin reparo o remordimiento alguno, quizá era por eso que estaba ahí ¿Por qué mas si no? todos parecían percibir esa aura negra que advertía peligro, pero el azabache era inmune a ese tipo de cosas. Más bien le intrigaba el tatuaje del chico, pero no preguntaría, ya había perdido bastante orgullo en una comida simplemente, no perdería más, al menos no hasta la cena.

"Es japonés antiguo – dijo el pelirrojo sin mirarlo – quiere decir el demonio de la arena" (N/A: Decidí darle un significado propio)

Muy propio por la parte del demonio, pensó Sasuke.

"Me lo hicieron a la fuerza – dijo algo perdido – pero me vengue" Dijo sonriendo de una manera aterradora.

Sasuke desvió la mirada y apenas vio aquella foto, le arrebato el periódico.

"Si, te lo presto" Dijo divertido Gaara.

"Naruto" Dijo estrujando el periódico.

"¿Donde?" Dijo el pelirrojo arrebatándole el periódico.

Ahí estaba una foto del rubio, le habían dedicado una columna al Uzumaki alabando su noble valor en el campo y lo exitoso de su carrera profesional. Líneas y líneas de una tipa que seguramente estaba enamoradísima del chico, Sasuke sintió renacer esas ansias de romper huesos. Si, los celos estaban de vuelta.

"¡La arrugaste! – le reclamo el pelirrojo – ¿Ahora como voy a meterla en mi álbum?"

A Sasuke aquello le llamo la atención.

"Sabaku…" Le llamo.

"Gaara-chan – le sonrió – o amor mío, si quieres" le dijo coqueto.

"Gaara – se decidió – será que tu ¿Estas enamorado del licenciado Uzumaki?"

"Enamorado es decir poco" Le dijo sonriendo.

Ok, los celos aumentaron cuando no creía que eso fuera posible.