DISCLAIMER: Naruto y todos sus personajes son propiedad del maestro Masashi Kishimoto

Naruto estaba sentado en el comedor de sus empleados, tenían el domingo libre y era mas cómodo comer en una mesa chiquita, ahí estaba Fugaku-kun en una silla sentado sobre una reja de madera (N/A: En mi país son como cajas de madera, algo altas) para poder llegar a la mesa. Veía a su nuevo amigo preparando huevos y tostadas para el desayuno, digno desayuno americano para un par de japoneses.

"Listo – dijo el rubio y sirvió, sonriendo – ¡ta-da!"

"Creí que eran huevos estrellados" Dijo el niño.

"Lo son" Dijo el rubio sentándose a su lado.

"Las yemas están reventadas"

"Por que se fueron de fiesta" Dijeron Ino y Naruto al unísono, la chica sonrió, Naruto se rio.

"¿Sigues con ese chiste tan malo?" Pregunto divertida la rubia, sentándose al otro lado de Fugaku-kun.

"Antes te hacía reír" Dijo Naruto ofendido.

"Y tiene cascara de huevo" Se quejo de nuevo el moreno.

"Ahí va el calcio" Dijeron los rubios, de nuevo al unísono.

El niño e Ino rieron mientras desayunaban. Naruto no tanto. En algún punto de esos 20 minutos el desayuno se volvió una situación algo incomoda, Naruto no podía evitar pensar en la idea de que si el padre de Fugaku no hubiera aparecido en su vida, en el lugar del pequeño habría un niño o una niña rubia parecido a él o una mezcla de Ino y el Uzumaki. Quizá al final si se habría casado con la chica, esta sonreía mientras le revolvía el pelo al azabache, entonces los dos rubios se miraron, estaban pensando exactamente lo mismo pero con sentimientos diferentes.

"Naruto…"

El teléfono de la casa interrumpió lo que fuera que la rubia planeara decir. Inmediatamente Naruto se puso de pie y fue a responder el teléfono del corredor.

"Bueno…"

"Naruto" Dijo a modo de saludo el Nara.

"¿Pasa algo?" Pregunto extrañado por la llamada.

"Necesito hablar con Yamanaka" Dijo bufando.

"Oh ya veo – dijo burlón el rubio – ahora te paso a la rubia hermosa"

"Que fastidio…"

"¿Qué es un fastidio, Nara?" Pregunto Ino al teléfono.

"Solo llame para saber ¿Cómo esta?"Pregunto sin rodeos.

"Oh, vaya – exclamo la rubia sorprendida – bueno, estoy mejor, no fue nada grave gracias a ti Shikamaru-kun"

"Shikamaru, solamente" Le pidió el chico con seriedad.

"Claro, gracias Shikamaru" Dijo sonriendo.

Naruto le sonrió a su amiga que lucía sonrojada mientras estaba al teléfono y el regreso a la cocina al lado de su pequeño amigo.

"¿Por qué no tienes novia, Naruto?" Pregunto como si nada el menor.

"Eto – se rasco la nuca – bueno ¡Oye! ¿Por qué supones que no la tengo?" Pregunto arisco.

El niño le lanzo una mirada socarrona que era totalmente Uchiha, específicamente Sasuke Uchiha.

"Termina tu desayuno, mini-teme" Le dijo medio sentido.

"Naruto – lo llamo serio – papi está tardando mucho en su viaje"

"Bueno, eto… ya ves, así son los negocios"

El niño lucia un poco deprimido bajo ese gesto de seriedad, su papi nunca había viajado desde que Fugaku tenía memoria y comenzaba a extrañarlo mucho, aun tenía en su mente la imagen de un Sasuke cabreado hasta el límite, los gritos de la tía Karin y los de su propio padre, que realmente no parecía él y aun así, solo evocaba buenos recuerdos de su padre: como cuando le sonreía de esa manera tan genial, cuando le revolvía el pelo jugando, como lo dejaba aferrarse a su torso en las noches al dormir, cada vez que lo alzaba en el aire y lo felicitaba por lo que hacía bien, pero también retenía el comentario sobre su dudosa paternidad, el solo sabia ser Uchiha Fugaku hijo de Sasuke Uchiha ¿Qué haría el si resultaba que no era realmente hijo de su papi? ¿Tendría que irse de su lado? ¿Tendría un nuevo papi? ¿Lo alejaría para siempre de Sasuke?

"Yo no quiero un nuevo papi" Dijo agachando su carita.

Naruto comprendió en seguida lo que el niño se refería.

"Y no lo tendrás, tu solo tienes un padre y sin duda es el teme – le dijo Naruto, animado – basta con ver ese ceño fruncido – le dijo tocándole en medio de las cejas – y esa cara de mala leche que estás poniendo, sin duda eso viene en los genes del paquete Uchiha"

El niño sonrió, solo un poco. Y esa sonrisa torcida de chulería quiso decir Naruto. Ino regreso a la cocina y se termino su café un poco apresurada.

"Comenzare la mudanza Naruto – le dijo sonriente – e ire a ver a Sai, necesito tomar mis cosas de su departamento y avisarle sobre la orden de alejamiento"

"¿Orden de alejamiento?" Pregunto el rubio confundido.

"Si – dijo muy seria – quiero que la redactes y la hagas valida, no quiero volver a tener nada que ver con el"

"Me alegra – le dijo el rubio sonriendo – estará lista esta misma tarde y lo de ir a por tus cosas, no creo que sea buena idea que vayas sola"

"Oh, no… no iré sola, Naruto" Le dijo sonrojada.

"No me digas que Shikamaru se ofreció – la miro sospechosamente – Ino, ese chico no mueve una piedra por que le da flojera tener que moverse el"

"Pues parece lo contrario – le sonrió – aunque se la pasa bufando y con cara de aburrimiento, pero es amable, si, fuma como chimenea pero es atento y… y…"

"Y te gusta" Le pico el rubio.

"¡Claro que no!" Era una tontería, pensó Ino.

"Vale lo que digas, pero ten cuidado y si Sai se pasa recuérdale que no estas sola" Le sugirió Naruto con seriedad.

"De acuerdo" Dijo ella sonriendo y beso la mejilla de Fugaku y la frente de Naruto despidiéndose.

Los dos chicos vieron a la rubia marcharse.

"Bien – aplaudió Naruto – es día de chicos y lo primero en la lista es darle un baño a Sasu-chan "Anunció divertido.

"Tu perro" Recordó el azabache con una carita preocupada.

"Si, vamos "Le dijo llevándoselo de la mano a toda prisa al patio trasero de la casa.

Los ojitos azabaches de Fugaku se abrieron de sobre manera al ver venir a un labrador de pelaje negro con enormes dientes y casi el doble de su altura, no supo en qué momento su instinto de supervivencia lo supero y termino aferrado al cuello de Naruto, recogiendo sus piernitas cortas en el afán de alejarlas de las fauces del monstruoso perro que brincaba alrededor de Naruto.

"Emm – Naruto estaba un poco rojo – me estas asfixiando Fugaku-chan"

"Hmp" Dijo el pequeño tragando seco y aferrándose más al rubio.

"Fugaku-chan – lo alzo en brazos hasta despegarlo de su cuello – será que tu… ¿Acaso le temes a los perros?"

"No" Dijo categórico el menor, aun sin soltarse de Naruto con miedo a que lo bajara.

Sasu-chan jadeada y ladraba moviendo la colita alrededor de su amo, impaciente por jugar con el nuevo amo que se alejaba de él.

"Fugaku-chan, Sasu-chan es muy juguetón, torpe – el perrito le gruño – bueno, medio torpe pero de feroz no tiene nada, no tienes que temer"

"No le temo" Dijo recogiendo mas sus piernitas.

"Entonces ¿Es costumbre tuya aferrarte así a las personas?" Le pregunto teniéndolo casi sobre su cabeza.

El niño miraba al perro y solo podía imaginar que parte de él, devoraría primero el can.

"Sasu-chan es muy amable y le encantan los niños – le dijo a Fugaku, agachándose poco a poco a la altura de la mascota – vamos, tócalo" Le dijo al moreno.

Fugaku no quería acercársele ni un poco, el can movía la colita muy alegre mientras se acercaba con cautela al niño.

"Sasu-chan, este es Fugaku-chan – le dijo al perro – es el hijo del teme" El perro gruño con el apelativo.

"¿El conoce a papi?" Pregunto el niño un poco asustado.

"Solo de lo que yo le cuento – dijo el rubio burlón – estoy seguro que si lo conociera en persona le arrancaría un pedazo "Rió.

"¡Aaah!" Grito el niño trepando de nuevo a Naruto.

"Calma – le sugirió riendo y tomando su manita para llevarla al pelaje del can – Sasu-chan quiere ser tu amigo" Y el perrito bajo la cabeza mientras la manita temblorosa del pequeño lo acariciaba.

Fugaku miro al perrito y seguidamente al amo de este, Naruto soltó su manita y lo bajo, el azabache siguió acariciando con precaución y Sasu-chan se hecho al piso panza arriba, para que lo rascara. El niño rio.

"¿Lo ves? le agradas"

"A papi no le gustan los perros" Dijo el niño.

"¿Alguna vez le pediste un perrito?"

"No, papi dice que están llenos de gérmenes y que son sucios"

El perrito gruño solo un poco y siguió disfrutando de los mimos del niño, mientras batía la patita.

"Pues para eso lo vamos a bañar – le dijo sonriendo – cuando tu papi regrese y te lleve con él, tu puedes seguir viniendo a visitar a Sasu-chan, los dos estaremos felices de recibirte"

"Entonces – el niño lo miro con algo de pena – Sasu-chan y tu serian como… como… ¿Mis amigos?"

"¿Amigos? – el rubio rio y le revolvió el pelo – claro que no, seremos mejores amigos"

Al niño se le ilumino la carita.

"¿Debería deprimirme?" Pregunto el niño recogiendo el cepillo y el jabón de Sasu-chan.

"¿Por qué?" Pregunto extrañado el rubio, desenredando la manguera.

"Mis mejores amigos son Sasu-chan y tu" Le dijo socarronamente.

Naruto lo roció con la manguera y en ese momento comenzó la primera guerrita de agua en la vida del pequeño Fugaku, el perrito los correteaba y Naruto lo perseguía con la manguera. Era la primera vez que escuchaba al azabache reír a carcajadas y era realmente aliviador saber que el hijo del teme aun tenía remedio. Dejo jugando a Fugaku con el perro, mientras el recogía las cosas del baño que obviamente ya no necesitaría su mascota, mientras pensaba en lo mucho que el niño necesitaba ser más un pequeño travieso. También recordó la situación del teme. Se propuso una meta clara, esa meta era regresarle al niño la vida que merecía tener junto a su verdadero padre, el rubio juraba y pedía que Sasuke fuera el padre, sabia de la marca de nacimiento que compartían el niño y Sai, también de la vida libertina de Sakura con el azabache odioso golpeador de mujeres pero guardaba la esperanza de que el niño realmente fuera hijo de su Sasuke. Podía presentir que esos dos se morirían de tristeza si llegaban a separarlos y el simplemente no era capaz de ver eso pasar.

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Aquello tenía que ser una broma, una irónica broma. Tendría que estar en prisión por quien sabe cuánto tiempo con muchos de los amigos que había hecho, los cuales estaban tan contentos con el que con gusto le sacarían las tripas con los tenedores desechables de la cafetería y el único tipo que parecía poder aterrarlos y salvarle el trasero al Uchiha, resultaba ser nada más y nada menos que otro rival de amor. Habían regresado a su celda y Sasuke estaba recargado en lo barrotes mientras miraba a Gaara sobre su litera recortando la foto y el articulo que hablaba sobre Naruto. El pelirrojo parecía muy divertido y embelesado con su adquisición, realmente tenía un álbum, tijeras y goma, todo bajo su colchón ¿Otro beneficio de ser una persona aterradora? ¿O quizá solo uso con los guardias una técnica de seducción como con el cocinero?

"Es tan guapo – dijo el pelirrojo de manera soñadora – me gustaría poder verlo una vez más – aquello capto la atención de Sasuke – y es que la verdad estas fotos no le hacen justicia, sus ojos son más brillantes, más profundos…" Acaricio la foto.

"Y mas azules" Susurro el Uchiha un poco serio.

"Así es – dijo el chico, sus ojos agua marina se fijaron en el Uchiha – ¿Lo conoces?" Se bajo de la litera.

Sasuke retrocedió y topo con los barrotes, se encontraba confundido ¿Por qué retrocedió en primera instancia? la mirada del chico se lo decía todo, tenía ese brillo que lo hacía ver casi bestial, como un cazador al asecho de su presa y a la vez esos ojos que advertían peligro e hipnotizaban a la vez.

"Uchiha ¿Tú conoces a Naruto?" Le pregunto jugando con uno de sus mechones azabaches.

"Es mi novio" Dijo sin pensarlo.

Los ojos agua marina del chico, mostraron un leve destello y sonrió con satisfacción.

"¿Sabes? cualquier idiota con un mínimo de C.I. lo habría negado o habría omitido la parte de mi novio – dijo haciendo comillas – pero tú lo soltaste sin más y frente a una persona que mataría por el" Dijo fríamente con una sonrisa, era literal.

Sasuke dejo ir el aire que no sabía que estaba reteniendo. Gaara lo miraba con intrigaba.

"Sabes que estoy aquí por asesinato ¿No es así?"

Sasuke lo miraba jugar con las tijeras.

"Mate a dos tipos a sangre fría – le confesó – a uno con una cuchara y al otro le saque el corazón con mis propias manos – sonrió malévolamente – y me lo comí mientras aun miraba… bueno, esa es una versión – se tiro en la cama de Sasuke, suspirando con aire despreocupado y divertido – hay otra que habla de que los destripe y después me bañe con su sangre y creo que también circulaba el rumor de que entre aquí por mi propia cuenta, para que cuando me dé un ataque de locura solo mate personas culpables de un delito y no pobres inocentes" Se rio bajito.

Sasuke no se le acerco, el ya había escuchado versiones alteradas de esas mismas historias.

"Ninguna de esas cosas es verdad – sonrió – bueno no del todo"

El Uchiha sonrió.

"No destripe a nadie – se defendió mirándolo con seriedad – es imposible con una cuchara, funciona mejor un tenedor y no, tampoco me bañe en su sangre"

"Pero si mataste a alguien" Le dijo el Uchiha con precaución.

"Y no me arrepiento" Le dijo Gaara.

Una insana curiosidad creció en el pecho de Sasuke, quería saber que había detrás de esos ojos hermosos y peligrosos, sentía interés por otra persona ajena a él, sentía que quería saber la historia de Gaara.

"Soy el tercer y último hijo de una familia muy pobre – le conto el pelirrojo – cuando nací, mi madre murió en el parto, dejándome en una familia rota compuesta por un hermano y una hermana, ambos mayores, metidos en sus asuntos y un padre alcohólico que me acuso de matar a la mujer que amaba… no tienes idea de lo que es crecer en un ambiente donde nadie te comprende, hablando literalmente, con un padre que te da golpizas a la menor provocación, hasta saciarse o dejarte inconsciente"

Sasuke escucho por espacio de una hora toda la tragedia que había sido de la vida del chico en algunos episodios casi sintió empatía, pero aun así le resultaba un poco difícil comprender aquello que el pelirrojo le relataba.

"Me volví problemático, violento como mi padre e irrazonable como una bestia, pise la correccional antes de cumplir los 12 – le dijo con una sonrisa que mostraba orgullo – me gane una reputación que o te hacía temerme o respetarme, pero siempre con distancia de por medio, pronto llego mi oportunidad de hacerme de una casa con un buen trabajo, me metí de cabeza en el bajo mundo y a los 14 debute como profesional en las peleas clandestinas, una arena por noche, de tres a cinco hombres por espectáculo, invicto por 8 años y siempre ganador por K.O. ni una sola pelea perdida – regreso a la cama y miro sus manos con detenimiento – pero comprendí que aquello ya no era por el dinero, me divertía… me saciaba regresar a casa con los puños ensangrentados, me dormía con el recuerdo del crujir de quijadas partidas, huesos quebrados y espaldas rotas"

Sasuke quería evitar esa mirada de horror que le estaba cosquilleando por el rostro.

"Pronto me metí a algo más pesado, las peleas eran en jaulas y solo había un ganador, solo uno podía vivir… me volví un perro asesino, mataba con placer y sin remordimiento… perdí la cuenta de cuantos, no recuerdo un solo rostro, a los 25 años decidí ponerme un alto, sentí que realmente estaba perdiendo toda mi humanidad… y el llego a mí, un mocoso desesperado por ganar dinero en la arena, un crio lleno de odio y resentimiento, se suponía que yo lo entrenara por espacio de dos años, ese chico no cumplía aun los 16 y se me ordeno asesorar su entrenamiento… no podía acercarme a un niño que se orinaba en los pantalones con solo verme, me tomo tiempo hacerlo perder ese miedo… lo que nunca imagine era que no perdería el miedo, simplemente lo reemplazaría por algo más fuerte, un sentimiento que desgraciadamente yo termine compartiendo"

Sasuke se acercó a Gaara, con cada frase l voz del pelirrojo se apagaba más.

"Después de ver los frutos de mi trabajo con él y sus 3 victorias seguidas se me ordeno deshacerme de él, representaba un peligro para los negocios puesto que al contrario de mi, si tenía reparos a la hora de matar… si había humanidad en el, yo me negué, no podía quitarle la vida a alguien que apenas empieza, no podía matar a la única persona que no me miraba con horror y sobre todo no podía matar a la única persona que me hacía sentir humano, pero las cosas en el bajo mundo no funcionan así, si hay dinero, siempre habrá quien haga el trabajo sucio y hubo quien… esos dos tipos lo mataron, asesinaron a sangre fría a un chico de 18 años ¡Joder! ¡Era un niño solamente! – dijo Gaara y golpeo la pared al lado de la cama – me entregaron su cuerpo frio y sin vida… antes de poder reconocerlo me habían dejado inconsciente y cuando desperté tenia este recuerdito de el jefe de esos malnacidos – se toco el tatuaje de la frente – yo simplemente hice honor a mi nuevo nombre" Dijo sonriendo.

"El demonio de la arena" Susurro Sasuke.

"Así es y fue hasta la arena donde los lleve y los observe presas del pánico suplicando por sus vidas, hablándome de sus hijos y esposas pero ¿Sabes? los demonios no razonan" Gaara lucia satisfecho.

Sasuke no sabía que decir, el gran Sasuke Uchiha estaba sin palabras.

"Nadie accedió a llevar mi caso e iba a ser procesado sin un juicio previo – dijo mas sereno – y ahí apareció tu rubio caballero en caballo blanco y armadura de plata, dispuesto a impedir que se me diera sentencia sin juzgarme primero, pero yo no le permití ayudarme ¿un caso como el mío? por Dios, que hasta un amateur como lo era Naruto en aquel entonces, debía saber que no había manera de salvarme"

"El dobe… Naruto – corrigió – es arduo defensor de las causas perdidas" Le dijo Sasuke, le iba bien aquella profesión.

"Al parecer – sonrió Gaara – también parece ser una persona con el poder de cambiar a quienes se acerca, mis hermanos me han visitado cada fin de semana desde hace 4 años, mi padre entro a alcohólicos anónimos y tiene dos años sobrio, no preguntes como los localizo, como convenció a mi padre de ir a terapia ni como logro ganarse un lugar en mi vida, pero sin duda lo tiene – dijo el chico con ojos soñadores – sí que lo tiene"

La compasión había pasado, Sasuke sentía ganas de experimentar por si mismo aquello de destripar con un tenedor.

"No me mires así, Uchiha – le animo Gaara dándole con el codo en las costillas, amistosamente – lo mío con tu chico es meramente platónico, nada de qué preocuparte realmente" Dijo antes de subirse a su cama.

"Hmp" Se recostó en su cama pasando sus brazos bajo su nuca.

"Ya que si eres accesible respecto a él y quieres agradecerme por salvar tu culo en la cafetería – se asomo por la litera – en mi álbum vendrían muy bien un par de fotos de ese rubio sin camisa, o sin pantalones o sin na…"

El Uchiha le había aventado con aquella almohada dura.

"Ok, entendí – dijo el pelirrojo divertido – por cierto Uchiha ¿Quién es Fugaku?" Le pregunto sonriendo.

Sasuke se pasó un brazo sobre los ojos, el tema no le hacía muy feliz, sobre todo si tomaban en cuenta que probablemente el nombre se le había salido de los labios por la noche, la noche que paso buscando el calor de su hijo entre la cobijas fría sobre esa cama dura y helada.

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Fugaku-chan estaba correteando en el patio trasero de aquella casa, junto con Akamaru y Sasu-chan que jugaban con el pequeño a perseguir la pelota, desde la sala: Naruto, Kiba y Hinata lo observaban. Hinata trataba de no reírse, el niño traía puesta una camisa de rayas amarillas con blanco, unos pantaloncillos cortos a cuadros multicolores y sandalias de esas que llevas a la playa, sin mencionar que el cabello del pequeño estaba hecho un revoltijo, como si solo lo hubieran secado sacudiendo una toalla en los pelos húmedos después de una ducha. Naruto era una pésima nana.

"En resumidas cuentas: el Uchiha está en el bote, tú la haces de nana, mientras le cubres el trasero con su familia, con su hijo y en la corte" Dijo Kiba muy serio.

"Y regreso con el" Dijo Hinata sonrojada.

"Sip – Naruto se rasco la nuca esperando que su amigo no explotara – en resumidas cuentas" Aclaro el rubio.

"Bien – dijo Kiba – muy bien Naruto, si tienes tantas cosas por hacer y que sin duda ¡Las estas haciendo! – dijo señalando al niño en el patio trasero – no sé a qué has venido, es obvio que pase a segundo plano, si hasta consideraste informarme de tu radical cambio de vida hasta hoy…"

"Kiba, cariño…" Intervino Hinata.

"No ¡NADA! ¿Cuándo pensabas contarme Naruto?"

"Pronto…" Se disculpo Naruto.

"Pronto – repitió el castaño – ¿Cuando? ¿Cuándo sacaras al Uchiha de la cárcel? ¿Cuándo te casaras con él? ¿Cuándo te embarazaras y no pudieras esconderlo?"

"Eto… no creo que eso ultimo sea biológicamente posible pero…"

"Técnicamente lo es, lo llamamos M-preg y es…"

"¡Hinata! – la chica guardo silencio – lo que quiero decir Naruto es que…" Ambos chicos miraron a Hinata.

"Emm iré a ver si Fugaku-chan quiere ir por un helado" Dijo poniéndose de pie.

"De fresa, no permitas que le pongan maní y por favor no lo dejes poner jarabe de caramelo"

Kiba miro interrogante al rubio, la chica sonrió y vieron como fue al patio con el pequeño, este miro a Naruto pidiendo permiso con la mirada, este alzo el pulgar y el niño sonrió tomando la mano de Hinata con prisa.

"Naruto, no hay manera de que esto funcione" Le dijo serio.

"La hay, te dije que he regresado con Sasuke"

"Si, y también me has dicho antes cuanto te hiso sufrir – le recordó – y mas que contármelo me lo mostraste Naruto" Se sentó a su lado.

"Kiba…"

"Naruto, no quiero verte echo mierda de nuevo" Le dijo de manera severa.

"Y no será así"

"Júramelo"

"No puedo hacer eso, Kiba"

Kiba se puso de pie desesperado, camino de un lado a otro en la pequeña salita, murmuraba mil maldiciones y Naruto casi estaba seguro que nada de lo que decía era lindo y que mucho de eso iba dirigido a Sasuke.

"Puedo permitirte patear lo que deje del trasero del teme, si me juega chueco" Dijo sonriendo.

"Cuando eso pase, le romperé la cara, le pateare el culo y créeme, el resto de lo que hare lo incapacitara totalmente para darle un hermanito a Fugaku-chan" Le dijo amenazante mirándolo a un palmo de su cara.

"Hecho – Le dijo el rubio y le dio un piquito en los labios – te quiero, cachorrito rabioso" Le dijo y lo empujo.

"Hinata habría tenido un sangrado nasal con eso" Dijo Kiba sonriente.

"Quizá – los chicos voltearon – pero yo solo tengo ganas de vomitar"

"Neeji" Naruto se puso de pie.

"Ah, buenos días cuñadito – saludo Kiba – Naruto olvide mencionar que Neeji está desempleado y lo deje ocupar el cuarto libre"

"Me voy" Dijo sin más el mayor.

"Neeji – lo alcanzó Naruto – espera"

"Tengo prisa Uzumaki y más si se trata de ti" Le dijo saliendo por la puerta.

"Ni siquiera pudimos hablarlo" Naruto lo sostuvo del hombro.

"Creo que no había mas que decir, es sencillo: me engañaste, te deje, hasta un idiota como tu podría entenderlo" Le dijo con rabia.

"Neeji, no entiendo tu molestia conmigo – el moreno se indigno – fuiste tú quien me dejo"

"¡Y fuiste tú quien me engaño, Naruto!" Dijo gritando.

"Es de mala educación gritar de esa manera, padrino" Dijo el azabache.

"Fugaku" Neeji

"Neeji ni-san – Hinata miraba temerosa entre él y Naruto – eto…"

"Tengo que irme" Dijo Neeji y se fue de ahí como rayo.

Todos vieron a Neeji irse, Naruto sentía la culpa recorrerlo de pies a cabeza, el pequeño comía un helado como si nada y sostenía dos paletas, le ofreció una a Kiba y la otra a Naruto, los chicos intercambiaron miradas.

"Bueno, creo que acabo la visita – dijo cargando en brazos a Fugaku – despídete Fugaku-chan, debemos ir a casa"

"Hasta luego chicos – dijo Hinata y beso a los dos en la mejilla – cuídense y vuelvan cuando quieran"

"Si" Dijo Kiba tomándola del hombro.

Naruto subió al auto con Fugaku-chan y este se amarro en el asiento delantero y se puso el casco, ya ms acostumbrado a los poco ortodoxos cuidados del rubio. Iba camino a casa.

"Has olvidado a Sasu-chan" Dijo el niño.

"No es así, Sasu-chan se queda un par de días en casa de Kiba porque él le da un tratamiento"

"Sasu-chan ¿Está enfermo? ¿Morirá?" Pregunto alarmado el pequeño.

"Si, está enfermo – dijo triste – y no, no morirá, el es fuerte, como yo"

"Si hablamos de la misma fuerza que utilizas cuando peleas con la tapa de la mermelada, no hay muchas esperanzas" Dijo el niño riendo tal y como su padre.

Naruto inflo los cachetes.

"Sin duda eres igual al teme" Le dijo sonriendo y el niño se sonrojo con una mirada orgullosa.

Cuando llegaron a casa el pequeño corrió a la cocina, por suerte sabia usar el horno mejor que Naruto y corrió a comer como es debido: dos rebanadas de pizza y un refresco muy azucarado, Naruto sentía orgullo de su reformación. El rubio tomo el teléfono del corredor y marco aquel numero, espero dos timbrazos para que le respondieran.

"Naruto-kun, esperaba tu llamada" Contesto alegre el hombre.

"Buenas tardes Gai ¿Tienes buenas noticias?"

"Los estudios fueron concluyentes"

"Entonces ¿puedo alegar problemas con el medicamento?"

"Problemas y alteración de la conducta por efecto colateral de fármacos"

"Eso suena muy largo y complicado, cejotas"

"Te lo mandare por correo – dijo un poco molesto – Sasuke evitara la cárcel, no pueden inculparlo y lo más grave que puede pasar es que le dictaminen más de dos meses en desintoxicación, pero nada más"

"Muchas gracias, Gai – sonrió Naruto – el teme estará feliz…"

Y colgaron, un problema resuelto. Naruto fue a preparar su caso, no se dio cuenta a qué hora se metió el sol, ni que se había perdido la cena, recordó que Fugaku-chan estaba comiendo solo y fue corriendo a la cocina, no lo encontró, paso por la sala y subió a toda prisa las escaleras, pasó por un minuto de pánico hasta que lo encontró en la cama, el niño estaba profundamente dormido en la cama, aferrado a una camisa de Naruto, el televisor estaba encendido en el canal de naturaleza.

"Vaya niñera que soy" Se reprocho el rubio tapando al pequeño.

Fugaku-chan despertó y se tallo sus ojitos adormilado, Naruto se pregunto si cualquiera vería aquel gesto tan enternecedor como lo hacia él.

"Naruto – le llamo el niño – tengo hambre"

"¿Qué quieres cenar?"

"Hamburguesas" Dijo el pequeño sonriendo.

Naruto se abrigo y abrigo también al mini-teme, caminaron un par de cuadras abajo y encontraron un puesto callejero de hamburguesas, ordenaron y comieron sobre la banqueta, Naruto sonreía cuando veía que el niño comía con las manos sin necesidad de cubiertos o servilletas, seguro Sasuke se molestaría al ver como en pocos días el dobe había destruido a su niño perfecto. Al otro lado de la calle paso Neeji caminando y apresuro el paso apenas vio a Naruto, este decidió ignorarlo.

"Naruto ¿Tu eres gay?" Pregunto el niño pasando un bocado.

El rubio se atraganto con la hamburguesa y cuando dejo de toser y pudo respirar normalmente volvió a mirar al pequeño con cara seria.

"Eso es un sí – dijo divertido – Naruto ¿A ti te gusta mi papi?"

Otra vez se atraganto, pero con la soda con la que intentaba pasarse el trozo de hamburguesa atorado.

"Otro si" Dijo sonriendo.

"Oe mini-teme ¿no te han dicho que no debes hacer preguntas tan irrespetuosas?"

"Soy solo un niño naturalmente curioso" Dijo con inocencia el pequeño.

Terminaron de cenar el total silencio, de regreso a casa Naruto cargo en su espalda al pequeño y este brincaba y gritaba como todo un niño escandaloso, cuando llegaron a casa, le puso el pijama entre batallas para meterle la camisa y abotonársela mientras el niño hacía gala de los estragos del exceso de azúcar en el refresco que bebió esa tarde. Lo estaba arropando y casi se veía vencido.

"Dobe – el niño bostezo, Naruto frunció el ceño – creo que a papi también le gustas…"

"¿Tú crees?" Pregunto sonriente.

"Si – se acomodo en el regazo del rubio – tienes mi permiso para andar con papi" Le dijo sonriendo medio dormido.

"Oh, bueno – Naruto evito reír – gracias"

"Pero si hieres a papi, romperé todos y cada uno de tus huesos" Le dijo dulcemente el azabache mientras caía rendido ante el sueño después de un último bostezo.