Hola hola!!!
perdon por la tardanza pero estoy aquí de nuevo con un capi más.. espero que les guste y recuerden... un review significa inspiración
Capítulo 2: Descubrimiento
La luna realmente era hermosa esa noche y ella lo sabía perfectamente. Sin dudarlo la luz de la luna reflejada en los muros de toda la arquitectura de Konoha era el espectáculo que más amaba presenciar. Habían llegado apenas unas horas, después de dos semanas de viaje y por fin descansaba de ese "molesto" barco. Más tarde tomó un maravilloso baño reparador, para seleccionar de su gran maravilloso clóset un vestido violeta que presumió a sus hermanos y cenar con ellos comida típica de la ciudad. Dos horas después se encontraba sola en la estancia del castillo, el cual albergaba uno de los vitrales más grandes y hermosos de Konoha. Toda una pared representaba el crecimiento de la cuidad y aunque en el exterior había poca luz, podía maravillarse del colorido de cada uno de los cristales.
-Siempre he dicho que eres la hermana más hermosa que he visto en mi vida- Una voz masculina apareció dentro de la estancia.
-Pues porque no tienes otra tontito- le contestó sonriente y al voltear se encontró con un hombre alto, con pantalones negros un poco ajustados y una camisa de algodón blanca abrochada hasta la mitad. Sus ojos azúles como el cielo y su cabello dorado despeinado eran las coas que más le gustaban.
-Ohhh, yo que quiero hacerte un cumplido y tú me contestas de esa manera- el joven le reprochó y puso una cara de sufrimiento, obviamente fingida.
-No te enojes, sabes que juego… es más, te puedo decir que tú eres el hermano más tierno que tengo, Sasuke debería de aprenderte algo de ti-
-Ino, no lo digas… ¿Sasuke alegre? ^^ Si tuviera un poco de mi "alegría" no le hubiera gritado al cocinero hace un momento- el joven se sentó en un sillón enfrente de ella. –Creo que va a irse mañana por la mañana-
-¡Sasuke es un exagerado! ¡El pay de nuez estaba completamente delicioso!-
-Hermana, sabes que no tolera que "ese" pay esté dulce-
-Naruto, ahora tendremos que conseguir a otro chef… no creo que quiera volver a pisar la cocina después de semejante trato-
-Hehe hehe, cierto…-
FLASHBACK
Todos estaban en la gran mesa, terminando el platillo fuerte compuesto por diversos platillos como codorniz en pétalos de rosa, puré de papa a las hierbas, ensaladas… los cuales quedaron deliciosos. Naruto e Ino platicaban mientras degustaban semejante manjar, mejor dicho, Naruto no dejaba de molestar a su hermano mayor Sasuke por tener un comportamiento un tanto "libre" con respecto a sus amoríos, y el moreno sólo respondía con sus grandes contestaciones. Algo que siempre se presentaba entre esos dos.
No obstante esa tranquilidad y silencio fueron rotos por un gran "hn" por parte del heredero a la corona. Namikaze Sasuke estaba completamente molesto al probar el postre.
-¡Demonios!- y al levantarse de la mesa tiró el plato con fuerza, haciendo que todos la servidumbre saltara del susto -¡¿Quién demonios hizo esta porquería?!-
-¡UHHH!- Tanto Ino como Naruto contestaron sonriendo, acostumbrados a que su hermano mayor tuviera esos arranques por deleitarse con cosas dulces.
-Yo… señor… yo…- un hombre maduro contestó y se acercó temeroso ante el impotente joven.
-Eres un inútil, no sabes hacer nada bien… ¡Largate!-
Molesto. Esa palabra se presentó en la cabeza de Sasuke y bajo un "no volveré a comer esa estupidez" salió del comedor.
FIN FLASBACK
-Creo que está en sus días- el rubio sonrió ante esos pensamientos y comenzó a reírse fuertemente junto con la rubia.
-El que está en sus días es otro, Dobe- una voz gruesa sonó por todo el recinto, siendo identificada perfectamente por los rubios, los cuales dejaron de reír.
-¡Sasuke!- Ino se paró de su cómodo asiento y corrió a los brazos del ojinoche -¡Hasta que te apareces!-
-Hn- la separó "tiernamente" –Ino… suéltame-
-No, no quiero. Somos hermanos y tengo todo el derecho del mundo para abrazarte hasta cansarme… ¡te extrañe mucho!-
-¡Hn!- y la separó suavemente –Necesito hablarte Naruto- el ojinoche comentó molesto.
-Soy todo oídos- el mencionado se acomodó en el sillón cruzando las piernas como un hombre sabe hacer y bebió un poco de sake.
-¿Por qué demonios no me dejaste matar al enemigo? Traerlos a Konoha ha sido la estupidez más grande que has hecho en tu vida-
-Sabes perfectamente que no son enemigos, y necesitamos mano de obra para poder terminar la torre este- riendo –hubiera sido estúpido haberlos matado, además hay una mujer y por lo mismo merece respeto. Por lo menos hasta que sepamos quien es su pareja-
Demonios. Sasuke le dio la razón, obviamente mentalmente. Pero la idea de tener a esos paganos en sus territorios le causaba un gran enojo… recordándole su gran "debilidad" que tuvo hace años. –Molestia, eres toda una molestia-
-Y tú un enojón "quítenme todo lo dulce que me molesto"-
-Idiota-
-Tarado-
-Infantil-
-Fenómeno-
-Tierno-
-Payaso-
Y así continuaron por un buen rato. Los insultos y gestos de desaprobación hicieron reír a Ino, la cual sabía perfectamente que, aunque sus hermanos peleaban a cada momento, eran tan inseparables. ¡Los amaba tanto! Sasuke, el mayor era tan introvertido, egocéntrico, callado y serio, con una seguridad infalible, la cual demostraba en cada batalla… y porque no decirlo, su adicción por las mujeres era su pasatiempo favorito y habladurías del reino; en cambio Naruto era extrovertido, alegre, cabeza hueca y de un gran corazón, ganándose a todas las personas que lo conocían, agregando el extraño poder que tenía su sonrisa para ganarse amigos, aunque estos fueran sus rivales… y al contrario de su hermano, él era un soltero empedernido codiciado por todas las mujeres casaderas. ¿Cuándo llegaría esa mujer que le desatara los sentidos? Nadie lo sabía. Naruto era un enigma en ese tema.
Ino dejó que pasaran algunos minutos y con ello, fingiendo que estaba exasperada por escuchar tanto murmullo, se acercó al campo de batalla y ante su "vamos, que Nana aguarda" ambos callaron y salieron detrás de ella.
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-¿Cómo se sienten?- el ojinoche se acercó a sus sobrinas con cautela.
-Hartas- la ojiverde no soportaba más esa situación.
-Puedo imaginarlo- Kakashi se acercó y la abrazó para amortiguar un poco el dolor de espalda que esta tenía –Hinata, ¿no has escuchado nada de Anko?-
-No…- contestó algo agitada, el cargar piedras no era un asunto fácil para una mujer –los soldados hablan solamente de la hermosura de su princesa y de lo molesto que es cuidar a unos paganos como nosotros…-
-¿Hablan de una Princesa?- Sakura se separó de su tío para tomar una piedra y continuar trabajando.
-Así es… ¡Cómo pesan estas rocas!- la ojiperla cargó una de ellas y la tuvo que dejar tirar por el hecho de que no la aguantó.
-Chicas…-
-HEY… ¡USTEDES A TRABAJAR!- un soldado, que desde hace tres días estaba atento al movimiento de los criados, les gritó a lo lejos -¿O quieren que les dé azotes para que entiendan?-
Y sin más palabras tuvieron que seguir.
Pasaron los días y cada vez la inconformidad en ellas se hacía presente, el cansancio y la irritación en sus pieles era símbolo innato de su condición. Todo era tan molesto y agregando que eran checados como viles bestias… trabajaban casi todo el día y aunque "todos" habían sido curados y ubicados en una casa hecha de piedra, que les ayudaba a esconderse del mal clima (el cual había perdurado desde varios días), ninguno podía conciliar el sueño por el hecho de que el fío nocturno era agotador. El hecho de venir de un país cálido los afectaba considerablemente. Agregando los planes para huir del lugar que se hacían a altas horas de la noche les mantenía en ese estado. Kakashi necesitaba salir y sacar a todos de ese infierno, pero el hecho de no saber nada de Anko le causaba una desolación total… no podía fallarle a su gente, pero tampoco a ella ni a su bebé.
Pasaban de las 8 de la mañana cuando uno de los soldados abrió la puerta, interrumpiendo su desayuno. Él se acercó con cuidado a Kakashi (ya que se encontraba cerca de la entrada) y le pidió que salieran al patio central cuando terminaran su desayuno y se dispusieran a juntar las piedras cerca de la torre ya que iniciarían con el trabajo de armar el muro. Al principio el peligris desconfió del recién llegado, pero este no fue hostil o grosero como los otros y por lo mismo pudo organizar a todos, ejecutando sus palabras a los 15 minutos después.
Llegaron a su "área de trabajo" y se encontraron un gran cúmulo de soldados, los cuales resguardaban algo y estaban más alerta que de costumbre.
-¿Y ahora qué?- Sakura refutó molesta.
-Tranquila hermana… tranquila- Hinata trató de calmarla con una sonrisa y así comenzaron a trabajar…
-Informe- la voz de Sasuke se hizo escuchar, como siempre molesta y regia.
-Señor- un hombre joven, de cabello café y dueño de una gran estatura se acercó lentamente. –Es un grupo de 19 hombres. Al parecer son de la región de Cade, del reinado del Hyuga, su físico y lengua los delata. Agregando que su líder se encuentra entre ellos-
-¿Quién es?-
-Aquel- señaló al peliblanco –es el que se comunica con todos y parece estar al tanto de la situación… además que cuida de esos dos chicos- señalándolas –los protege de todo…-
-¿Protege?- el azabache miraba a los mencionados –Al parecer son demasiado débiles. No creo que sirvan para construir-
-Eso quería explicarle Mi Lord. Hemos estado observando el comportamiento del grupo y no cabe duda: todo gira alrededor de ellos- ambas miradas estaban analizando los movimientos de Hinata y Sakura
-Explícate-
-Mi Lord, hace unos días me informaron que ellos no quisieron ser curados por Kurenai, y entre todos los prisioneros procuran que no carguen piedras pesadas o inclusive les dan más alimento-
-Esos flacuchos… será mejor quitarlos del camino. Tendremos que mandarlos a las masmorras- el ojinoche los miró con desprecio y mirando al capitán –Juugo, requiero que me traigas a su líder, necesito hablar con él-
-Como ordene, con permiso- y siguiendo el mandato pidió que todos los esclavos se detuvieran y cuando pudo acercarse a Kakashi, se le puso enfrente y con la mirada en alto habló –Tú, necesito que me sigas. Mi señor quiere hablarte- Juugo estaba asombrado, en todo el reino no había hombre que le asemejara de estatura y el presente podía verlo directamente. Lo recorrió con detalle para después afirmar que tenía que mantenerlo alejado de los demás soldados ya que podría destruir a uno que otro sin problemas.
Kakashi lo siguió, un poco confundido por el hecho de no entender casi nada de lo que le había mencionado. Caminaron por un par de minutos y fue recibido por un joven alto, que al parecer no era mayor a 26 años. Su mirada azabache era regia, su vestimenta le daba una gran jerarquía y sus acciones y palabras de mando… Kakashi definió después de unos segundos de quien se trataba.
-¿Hablas nuestro idioma?- El ojinoche empezó la molesta interrogación.
-Poco-
-Tu jefe-
-Muerto-
-¿Tú nombre?-
-Kakashi Hatake-
-¿Alguien al mando?-
-No-
-Seré directo- empezó el heredero Uchiha –No me importa quién esté al mando de ustedes en estos momentos… pero quiero que entiendan que no voy a dejar que se vayan tranquilos de aquí. S sin embargo les ofrezco un trato justo. El sustento y refugio estará a su disposición si están dispuestos a servirnos. Su trabajo constará en construir una de las torres del castillo. Su techo y alimento dependerá de todo el trabajo que desarrollen… no trabajo, no comida-
-La mujer- Kakashi tenía que saber de Anko como diera lugar.
-Ella se encuentra a nuestro cuidado…- pudo observar como su hermano menor salía del castillo y se dirigía a su posición –Y lo estará hasta que nazca el bebe y decidamos su destino-
-Verla quiero-
-No. Nadie podrá verla- continuando –mientras trabajen y obedezcan todo saldrá bien. Prometo darles sustento y alimento sin falta… solo ustedes deben prometer no hacer meollos y cumplir su trabajo en orden-
Kakashi intentaba comprender lo que le decían pero era casi imposible, arrepintiéndose de haber dejado las clases que tomaba junto con Anko en su juventud. Su desesperación por verla incrementaba cada segundo, sin embargo tenía miedo de decir o hacer algo que la pusiera en problemas.
-Hablar grupo yo-
-De acuerdo- Y dejó que el intruso se fuera con su grupo. Era molesto ser tan "accesible" con los presentes, pero estando Naruto al lado era tan complicado no serlo… ¿En qué momento empezó a escuchar al menor de sus hermanos? Tenía que plantear sus prioridades nuevamente.
Estaba de muy mal humor, deseando que Anko no estuviera con ellos para partirle la cara a esos… ¡Necesitaba saber de su mujer! Pero no podía pelear. Así que regresó con los suyos, y pidiéndole a Hinata que tradujera lo que había escuchado confirmó que serían esclavos y mientas su trabajo fuera bueno tendrían alimento y sustento.
-¡No quiero ser esclava!- Sakura gritó furiosa.
-Cálmate Sakura, no grites o te descubrirán… ahora entiendo el porqué querían que coleccionáramos estas piedras. Me parece que debemos de aceptar ya que ganaremos tiempo para curarnos y planear algo para huir de aquí.
-Entonces te propones a eliminarlos- Naruto cruzó los brazos y la mirada que le echaba a su hermano era completamente desaprobatoria.
-Si- contestó el azabache sin la más mínima vacilación.
-Ya habíamos hablado de eso Sasuke, ¿Por qué quieres hacerlo?-
-Sabes perfectamente el porqué-
-Entiendo perfectamente que te encantaría hacerlo, pero… ¿Qué necesidad tienes de matarlos si puedes aprovecharlos a tu libre conveniencia? Entiende que están derrotados, no tienen su barco y lo mejor, Juugo me ha informado que tenían una excelente mercancía que ahora está a tu disposición- sonriendo –además de que su fuerza no se compara con los antiguos esclavos. Con sólo ver su físico podemos suponer que realizar el amado de la torre en la mitad de tiempo y así defender tus "adoradas" tierras de Akazuki-
Rayos, la expresión de Sasuke no cambió en nada. –Ahora entiendo tu presencia aquí… al parecer Juugo y tú han tenido mucha comunicación-
-¡Oh Tonto!- su voz denotaba desesperación –Entiende de una buena vez, ¿Por qué matarlos si vivos nos sirven mejor?-
-Naruto, no me pidas eso… me conoces mejor que nuestro padre y sabes perfectamente que no soporto la idea de tener a esos en mis tierras y ver como escapan, matando a todos mientras dormimos-
-Podríamos adoptar las precauciones necesarias para evitar que huyan. Piénsalo bien antes de condenarlos-
-Hn-
-Hehe, sabía que lo entenderías- el rubio estaba completamente feliz porque ganó ante la necedad de Sasuke. No quería perder esa fuente de trabajo por el hecho de que el enemigo estaba buscando al Kyubi y no permitiría que nadie lo aleje de su lado.
-Aceptamos- Kakashi se acercó a ellos con cuidado y cuidó sus palabras (las cuales memorizó gracias a Hinata). –Solo yo…-
-Tendrán de nosotros lo que hemos prometido, ahora ustedes dedíquense a trabajar. Desarrollarán la Torre este- Naruto habló, dejando helado a Kakashi ya que entendió cada una de las palabras… ¡El rubio hablaba su idioma!
-Necesito saber de la mujer que viajaba con nosotros- Esta oportunidad no la desaprovecharía. ¡Por qué demonios no se había cercado ese idiota! Matarlo… quería matarlo.
-¿Eh?- La inocencia del rubio por lo dicho se hizo presente en el tono de voz y su mirada -¿No te han informado acerca de ella?-
-No-
-¡Ash!- golpeando un poco a su hermano, el cual se alejó de ellos bajo un ¡Hn! -No te preocupes por ella. Anko se encuentra en una de nuestras recámaras al cuidado de nuestra Nana, Kurenai. Tan sólo necesita descansar más- sonriendo, extrañando a Hatake –Lamento que mi hermano no te haya informado acerca de ella. Prometo que cuidaré de ella, sólo cumplan con su trabajo-
La mirada azulada y esa extraña sonrisa hicieron que Kakashi confiara en él. ¿Cómo era posible que bajo esas palabras se sintiera más tranquilo? Lo único que pudo hacer fue afirmar y empezar a alejarse para comentarle a su gente lo pasado. No obstante fue detenido por Naruto, el cual le tomó la espalda e hizo que girara.
-¿Quién es el marido de Anko?-
-No puedo decirlo-
-En ese caso… avísale al susodicho que necesito que se presente mañana a las 7 ante ella. Su estado de salud ha bajado considerablemente y creo que verlo le hará muy bien-
-Entendido-
-Y otra cosa más… ¿Quiénes son Hinata y Sakura?-
La cara de Kakashi bajo esa máscara no pudo esconder la sorpresa ante esas palabras… ¡Había mencionado a sus sobrinas!
-No sé de qué me hablas-
-Yo tampoco. Kurenai me ha informado que son esos nombres lo que ha dicho en sueños. Pensé que sabrías algo-
Ese hombre no era tan malo como el otro… su mirada y el propio carácter de ese chico, el cual no era mayor a los 21 reflejaban alegría y bondad… pero era su enemigo y tenía miedo que les hiciera algo, sobretodo Hinata ya que corría peligro si se enteraban que en ella corría sangre pura de los Byakugan.
Se alejó del lugar después de prometer que trabajarían en la torre. Estaba completamente feliz por saber que su mujer y su hijo eran cuidados y hasta cierto punto protegidos…
Pero su felicidad no duraría mucho. Esa misma tarde fue llamado nuevamente por el chico de ojos negros, el cual reflejaba en su rostro molestia y una seriedad mayor a la presente en la mañana. Se acercó a paso lento y cuando estuvo a unos pasos fue detenido por el soldado que había visto antes en el desayuno.
-¿Quiénes son esos muchachos?-
-Niños-
-¿Qué eres tú de ellos?-
-Amigo-
-¿Amigo? ¿No serán algo más que eso?-
Kakashi se sorprendió ante la pregunta y volteó a ver a todos, diciéndole después algo que Sasuke no entendió, haciendo que la furia en él aumentara considerablemente.
-¡¿Quiénes son?!- pero no recibió respuesta –Entiendo. Ellos son muy inútiles y tendré que separarlos del grupo para darles tareas más simples-
- No–
- ¿No? Entonces, los encerraré en las mazmorras para que puedan trabajar los demás a gusto–
-¡No!–
Las cejas oscuras de Sasuke se unieron por las respuestas llenas de preocupación en el peligris. –Llámalos y que ellos decidan–
-Entienden no–
-No me importa, les traducirás... ¡Llámalas que no tengo todo el día!–
El esclavo fingió ignorancia esta vez, y mantuvo cerrada la boca. Algo que explotó en Sasuke. Por lo que aventó fuertmente a Kakashi y yendo hacia uno de los muchachos que se encontraba trabajando, lo tomó del cuello de su prenda y literalmente lo arrastró hasta donde se encontraba completamente paralizado Kakashi. Lo primero que encontró es que ese tipo no gritó ante su "ataque" y que el peligris no había dicho ninguna palabra. Sólo el otro chico intentó detenerlo, sin embargo otro de los "visitantes molestos" lo detuvo.
-Creo que me mentiste acerca de éste. ¡Ahora, dime quién es! –
Kakashi nuevamente no dijo nada.
-Está bien… ¿Necesitas un incentivo para aflojar la lengua?–
Perdió la paciencia cuando vio que Kakashi tampoco contestaba. Por lo que azotó al joven a uno de los postes cercanos y pidió un amarre a uno de sus soldados. –Esto te hará hablar- Desenfundó su espada y cortó por el centro el grueso chaleco de piel del muchacho. No obstante pudo observar que la tela de este era demasiado ligera y pudo cortar la piel que le seguía, comprobándolo al ver un hilillo rojizo.
En ese preciso instante Kakashi gritó fuertemente, junto con los demás. Uno de ellos, con el cabello negro, con una cicatriz en su nariz aventó a dos de los soldados que intentaron inútilmente relajarlos. Este se detuvo cuando el chico los miró y con su rostro hizo movimeintos de negación.
Ante sus sospechas el Namikaze intentó razonar un poco más con Kakashi, por lo que dejó su espada al lado y con su látigo en manos le comentó con voz regia-
- La verdad, Kakashi –
- ¡Es nadie¡ ¡Un muchacho! – insistió el navegante encolerizado.
-Habla en este instante o el muchacho sufrirá– estaba sorpredido porque el muchacho no decía nada ni se había quejado ante el corte…
¿Qué demonios podía hacer? Miraba como el rostro desmejorado de Sakura negaba cuando él estuvo a punto de hablar. Sin dudarlo, al no recibir respuesta, Sasuke descargó el látigo sobre la espalda del joven. Todos los navegantes emitieron un rugido que pudo haber despertado al mismo Dios. Las armas cercanas al cuello del muchacho fueron el único estorbo que impidieron que los gigantes se lanzaran para matar a Sasuke en ese instante.
Algo raro estaba pasando. Normalmente la piel de un hombre, a esa edad, no era tersa… en cambio la que se mostraba ante sus ojos era parecida a una… ¡No! No era posible… Sasuke frunció el ceño. No había músculos sólidos que pudieran recibir la caricia de su látigo… ¡Demonios!
Se enojó todavía más cuando esos bonitos ojos verde claro lo miraron durante un brevísimo segundo, antes de que la cabeza se inclinase de modo que ya no pudo continuar viendo la cara. ¡Mierda! Era precisamente el acto de una mujer. Así que quiso comprobar que estaba equivocado ante sus suposiciones. Tiró el látigo y desatando bruscamente las manos de ese ser para poder tirar después la parte superior de sus prendas y con horror, demostrado por sus facciones faciales tensas, descubrió que tenía ciertas partes redondas que se dibujaban bajo un gran vendaje.
-¡Sasuke detente… ES MUJER!- Naruto corrió desesperadamente para detener las acciones de su hermano, pero llegó tarde…
-¡No, no puedo creerlo!– Su cólera estaba al rojo vivo y sin decir nada golpeó fuertemente el poste donde estuvo amarrada Sakura. Y eso no fue nada cuando el otro chico corrió para socorrer a su hermana, abrazándo a Sakura, la cual temblaba y estaba a punto del desmayo.
-¡No le pegue! Por favor…- Una voz femenina salieron de esos labios.
-¡Morirás maldito Kakashi!- Sasuke lo miró con odio puro -¡Permitiste que castigase con el látigo a una mujer! ¡Malditas seas!-
Continuará...
