DISCLAIMER: Naruto y todos sus personajes son propiedad del maestro Masashi Kishimoto

La noche del domingo fue una muy corta. La mañana del lunes se llevo a cabo el juicio de Sasuke Uchiha. Se dictamino su sentencia. Los dos martillazos de la jueza sacaron su mente de todas aquellas cavilaciones.

"Caso cerrado" Dijo la juez Anko, para posteriormente agradecer al jurado y retirarse.

"Eres libre, teme" Una mano grande y amable se poso en su hombro.

Sasuke casi deseo que todo el mundo desapareciera del estrado para saltarle encima al dobe, el rubio lo miraba con orgullo y clamor en aquellos ojos azules que tanto le encantaban al azabache, la gente seguía sin terminar de salir y Sasuke cada vez se desesperaba más. Por fin había acabado el juicio, tuvieron dos horas con un receso de 5 minutos, todo ese tiempo estuvo tentado a tomar la mano del rubio bajo la mesa y soportar aquellas miradas inquisitivas le estaba costando un huevo y la mitad del otro. Pero ya había terminado, la juez había dictaminado la libertad de Sasuke bajo fianza y el chico tendría que ir a desintoxicación hasta tener un certificado médico que lo calificara como limpio y sería totalmente libre. Todo gracias a su rubio que lo había defendido con capa y espada hasta limpiar su nombre, el azabache estaba lleno de alegría y por supuesto orgullo de saber suyo a aquel apetitoso abogado que todas las tipejas veían de reojo. Sintió ganas de arrojarlo sobre la mesa del tribunal y desnudarlo, poseerlo ahí y amarrar sus manos con esa corbata fina que lo hacía ver tan atractivo. Oh si señores, el Uchiha pervertido estaba de vuelta.

"Ahora no, Sasuke" Le dijo en voz baja el rubio, que presentía sus intenciones.

"Hmp" El Uchiha arrugo el ceño.

"¿No quieres ver a tu hijo, primero?" Le pregunto sonriendo.

Sasuke escondió el rostro bajo el fleco, la gente casi había salido por completo de la sala. Naruto le miro con detenimiento, el había recibido hacia unos minutos un mensaje de Sai, los resultados de ADN estaban listos, lo peor de todo era que el azabache copia, ya sabía el resultado de estos y parecía satisfecho. Naruto había acordado verse con él a solas, resolvería aquello fuera del estrado y lejos de la preocupación de Sasuke.

"Debes regresar al reclusorio – le dijo Naruto al azabache, lo tomo por la barbilla – recogerás tus cosas, harán un papeleo rutinario y pasare por ti para ir a casa"

"¿A dónde vas?" Le pregunto con seriedad.

"Por los resultados de… de la prueba del ADN"

No dijeron mas, se despidieron con un asentimiento de cabeza apenas visible y Sasuke fue a arreglar el final de su infierno personal. Naruto marco al encuentro con Sai.

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"Entonces ¿te veré algún día, de nuevo?" Le pregunto serio.

"En cuanto cometa mi próximo crimen"

Sasuke había regresado al reclusorio y decidió despedirse de su compañero de celda, estaban sentados en la sala de visitas.

"Hablare con el dobe respecto a ti, Gaara" Dijo Sasuke.

"¿Me conseguirás esa foto de su torso desnudo?" Pregunto coqueto.

"Claro y lo convenceré para que venga a darte la visita conyugal" Dijo sarcástico al azabache.

"Vale, vale" Gaara sonrió un poco.

"Te sacare de aquí" le dijo seguro.

"No sé si deba salir"

"Yo si"

"Ahí vas de nuevo…"

El Uchiha le había hablado en las últimas horas de la influencia que poseía fuera de ahí y de lo sencillo que le seria sacarlo de ese lugar con el aliado perfecto, y ese era definitivamente su novio, el mejor abogado de Japón. Gaara no estaba muy convencido, pero había que ver como era el azabache cuando se le metía una idea y no había quien lo sacase de ahí. El pelirrojo estaba muy agradecido y en cierto modo optimista al respecto, pero no lo expresaría, Sasuke le estaba también agradecido y en cierto modo simpatizaba con su rival de amores, pero tampoco lo diría.

"Te veo pronto" Le dijo el Uchiha extendiendo la mano.

"Pronto" Le confirmo el pelirrojo estrechando la mano.

Al salir de ahí, Sasuke respiro el aire y este era diferente, el cielo era diferente todo era diferente, hasta que se detuvo a contemplar sus ropas, eran las mismas con las que vestía antes de la cárcel y siendo específicos todo era igual, quien había cambiado, era él. Aquello seguro pesaría bastante tiempo en su conciencia, el rubio podía limpiar su nombre, su registro y hasta sus pensamientos morbosos, pero lo único que ni él ni nadie podría borrar era la culpa, o quizá si, quizá había una persona que podría menguarla, una chica. Su mejor amiga, esa que estaba hospitalizada. Hospitalizada y en coma.

Cuando llego al hospital cada paso pesaba más que el anterior, cada uno más que el otro, cuanto más se acercaba a la habitación de Karin. Para cuando entro en la habitación, todo en él se vino abajo, literalmente. Desde el piso, de rodillas con ambas manos en la boca reprimió aquel chillido que iba en contra de su naturaleza, pero no pudo hacer lo mismo con las lágrimas, ahí estaba en la cama: Karin, sus cabellos rojos esparcidos en la almohada, un poco desaliñada, se veía tan pálida, tan delgada, tan nada ella. En su pómulo derecho había un levísimo rastro de verde, el verde que dejaba un moratón desapareciendo, la huella casi extinta del lapso donde Sasuke no supo nada si mismo. Quería parar de llorar, seguro si la chica despertaba y lo viera así le daría un buen golpe, un Uchiha no llora, Sasuke no lloraba, pero Sasuke tampoco golpearía a una chica, nunca golpearía a su mejor amiga… sin embargo últimamente estaba haciendo cosas que no haría normalmente. Muchas cosas, como lo que hacía en ese instante: abrazar el cuerpo aletargado de la chica, abrazarlo con fuerzas.

"Per… perdóname – la apretó, mientras mojaba el pálido rostro de su amiga con lagrimas vergonzosas – perdóname, Karin" Repetía una y otra vez entre los cabellos rojos.

Pero era inútil, los doctores le habían confirmado antes de entrar: estaba en coma, no tenía ningún indicio de que fuera a despertar, no lo haría. Mientras la escena del último encuentro con su amiga, se repetía borrosa en su mente, Sasuke realmente había salido de si, sabía que era un idiota y muchas veces medio bestia, pero fuera de eso el no era un golpeador de mujeres, no era como su imbécil primo, no lo era. No golpeaba mujeres… no…no lo hacía… él no era ese… Sasuke Uchiha no era así. Y aquella voz en su mente, esa que se encarga de siempre cagar un buen momento, le recordó que no solo había mandado a su única amiga al hospital si no que también había intentado agredir a su hijo, había intentado herir a Fugaku.

Recostó a la chica y pasó sus dedos entre los cabellos de esta para alisarlos un poco. Mientras calmaba su respiración y regresaba a su temple.

"No quiero verlo, Karin – le dijo tomando su mano inanimada – no puedo verlo…"

La miro esperando un signo de vida, una señal, un algo, lo que fuera, pero no había nada.

"No quiero ver a Fugaku, Karin… y tampoco esas pruebas de ADN"

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"Entonces ¿Cuándo recojo a mi pequeño?" Le pregunto con una sonrisa victoriosa.

Naruto casi reventaba de impotencia, ese hombre era por mucho lo mas asqueroso que había visto y conste que el rubio no era violento ni aprobaba la agresión física, pero en ese momento quería salir de si, olvidar sus principios y romperle la cara a ese hombre, no, hombre no, alimaña, animal rastrero, insecto.

"Esto no se trata del niño, Sai" Sentencio Naruto con los papeles de la prueba en las manos, el sobre estaba abierto.

Estaban en su despacho. El azabache había llegado hacia unos 10 minutos con una sonrisa prepotente y victoriosa, anunciando sus nada lindos propósitos para con Fugaku-chan. Naruto estaba no tan sorprendido pero sin duda decepcionado.

"Estoy dispuesto a darte lo que quieras – ofreció Naruto – lo que sea que quieras para que renuncies a… a Fugaku"

"¿Quieres que te venda a mi hijo, Naruto-kun?" pregunto con esa estúpida sonrisa.

"Dime ¿Cuánto quieres por el pequeño?"

"Me estas ofendiendo" Dijo serio.

"Tu ofendes el concepto de hombría" Le dijo exaltado.

"No, no – le dijo riendo mientras tamboreaba los dedos sobre el sobre – no te salgas de control Naruto-kun, no querrás hacer que me enoje y decida llevarme a mi hijo, sin dejar si quiera que se despida de su ex papi" Dijo con vos cantarina.

"No Sai, no estoy enojado, ni fuera de control – le dijo con una mirada bestial – créeme que no lo estoy"

Y era cierto, su trabajo le estaba costando no cometer homicidio.

"Medio millón – le dijo serio – medio millón en efectivo, a este número de cuenta – Le dijo pasándole un papel con datos – y quiero que hagas que Ino retire la orden de alejamiento de mi historial"

"No puedo hacer eso…"

"Claro que puedes – afirmo el moreno – y lo harás por que no quieres que tu amado Sasuke se muera de tristeza mientras su pequeño crece lejos de él olvidándolo día a día"

Naruto sopeso las opciones, podía pedirle aquello a Ino y seguramente ella aceptaría, si Sai tenía todo ese dinero seguramente desaparecería de la ciudad, con suerte hasta del país y el rubio sin duda quería eso. Sasuke estaría destrozado al conocer los resultados de la prueba de ADN, seguramente lo estaría, pero él conocía al azabache, no podía rechazar al pequeño que crio esos años solo por no llevar su sangre, no podía hacerlo. Sasuke no era así.

Después de unos minutos Sai se había marchado, tendría ese dinero en su cuenta dentro de 24 horas y antes de 10, su historial limpio. Eso era lo que había que hacer, Naruto abrió el sobre y leyó.

"Ese hijo de puta" Dijo riendo con nerviosismo y tomo el teléfono.

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Sasuke se había calmado hacia un buen rato, ahora estaba sentado al lado de la cama, pensando con la cabeza gacha y la mano de su amiga entre las suyas, no tenían el calor usual, eso solo hacía sentir peor a Sasuke. Se preguntaba a solas que le diría su amiga en ese caso: llevaba desde medio día meditando acerca de lo que debía hacer, aquel sentimiento sucio no lo dejaba ver con claridad, aquel leve rencor se estaba abriendo paso en su pecho, ese penetrante e insistente mandato de despreciar a Fugaku, pero Sasuke se repetía que aquello no era normal, ese no era él, como probablemente tampoco Fugaku era él, no era Fugaku Uchiha su pequeño, si no Fugaku Uchiha, hijo de Sai.

"No puedo hacerlo Karin – le susurro – no puedo enfrentar esa verdad"

Se sentía cobarde al enfrentar la posible pérdida de lo único bueno que le había dejado la pesadilla de Sakura, pero a la vez temeroso de sí mismo por sentir desprecio repentino por alguien que amo por esos últimos años.

"Cuatro años enteros…" Susurro.

El día que su hijo nació, cuando lo sostuvo en sus brazos, él como el niño se aferro a su dedo, cuando miro sus ojos azabaches, cuando el pequeño se sentó por primera vez, cuando gateo, cuando dio sus primeros pasos, su primera palabra, la primera vez que lo llamo papá, todas las hermosas cosas que le llenaron el corazón y el alma durante ese tiempo, no podía ser simplemente algo que se desechara así porque si, porque resulta que estuvo viviendo engañado. No quería romperse a llorar de nuevo, no, una vez y a solas era una vergüenza aceptable, pero ¿dos? eso era pecado contra el orgullo, contra el apellido y contra su persona.

Y retomando el tema de Fugaku. Sasuke estaba perdido.

"¿Qué hago Karin?" Le pregunto con un tono de suplica mientras aferraba mas su mano y cuando tomo la otra, noto un leve destello e incluso algo que no había visto.

"Podrías comenzar por arrodillarte al lado de la cama – le dijo con seriedad – y quedarte así hasta que ella despierte, si es que despierta" Le dijo el hombre.

"Suigetsu" Dijo el azabache, dejo ir la mano izquierda de su amiga.

"Supe que te dejaron libre hoy – le dijo con rencor – no entiendo la razón"

Sasuke lo enfrento con todo el valor que pudo. Vio al chico con dientes de piraña, cambiar las rosas amarillas del jarrón, las favoritas de su amiga pelirroja eran las blancas, no esas horrendas flores dignas de un arreglo floral barato.

"No vas a casarte con Karin"

"No te estoy pidiendo permiso" Le riño.

"Es obvio que a ella tampoco" Le reclamo el Uchiha, el anillo de compromiso no estaba en el dedo de su amiga antes del incidente.

"No te lo voy a pedir dos veces – le advirtió – lárgate de aquí" Le dijo entre dientes.

Estaban a dos pasos cuanto entro la enfermera. Saludo en voz baja y se acercó a cambiar la intravenosa de la chica e inmediatamente después conecto otro suero, anotaba cosas en la carpeta del control de la paciente mientras examinaba sus signos vitales. Posteriormente le pincho el otro brazo sin contemplaciones y conecto otra intravenosa a la que inyecto otro medicamento.

"¿Tiene que hacerlo tan rudamente?" Pregunto un poco molesto el de cabellos blancos.

"Ella no lo siente señor – dijo la chica sin inmutarse – se lo aseguro"

Tanto Sasuke como Suigetsu se indignaron ante el comentario de aquella mujer. Cuando ella termino su trabajo, camino a la puerta tropezó con sus propios pies y fue de bruces al suelo, desparramando todos los papeles, Suigetsu sonrió agradeciendo al karma y Sasuke evito hacer lo mismo, se acercó a la enfermera y la ayudo a levantarse, contra su propia voluntad. Entre los papeles encontró un par donde leyó nombres de medicamentos que él conocía muy bien, pero no había sentido, no tenían por qué aplicarlos en su amiga.

"Disculpe – le llamo el azabache entregándole las hojas – este medicamento…"

"Ah – la chica supo a cual se refería – si, hemos administrado las dosis en pequeñas cantidades y puedo asegurarle que la señora estará bien"

"Pero señorita eso es para retener un producto" Dijo temiendo lo peor.

"Si, en caso de aborto – le aclaro la chica – pero también se usa cuando la madre del bebé esta incapacitada para alimentarse o proveer de cuidados al feto"

"¡Bebé!" Le grito el otro chico.

"Bebé" Repitió la mujer.

La enfermera salió de ahí con una sonrisa discreta. Sasuke se giro en cámara lenta hasta alcanzar con su puño la quijada de Suigetsu y este fue a parar al suelo, antes de poder procesar o responder el golpe, tuvo a Sasuke sobre el sosteniéndolo con violencia de las solapas.

"¿Embarazaste a Karin, animal?" Le pregunto con rabia.

"¡Quítate de encima imbécil!" Le pidió con una mirada cabreada.

"No hasta que te destroce la cara" Y levanto un puño.

Suigetsu giro su cuerpo, forcejeando con Sasuke hasta tener el cuerpo del azabache bajo el suyo e incapacitado para tirar golpes o cubrirse de ellos.

"Soy yo quien debería romperte la cara, los huesos y lo que me apetezca" Le dijo amenazadoramente.

Sasuke respiraba como animal, pero lo sabía, él tenía la culpa de que la chica estuviera hospitalizada y el saber que su amiga estaba en cinta y por el coma el bebé podría peligrar, solo aumentaba su culpa.

"Debería golpearte hasta matarte – le dijo serio el hombre – pero no puedo hacerlo… no soportaría que Karin me odiase por ello" Dijo dejándolo libre y sentándose a un lado, ahí en el piso.

Sasuke se reincorporo, el de cabellos blancos lucia afligido.

"Además tengo un favor que pedirte…"

El azabache lo miro con arrogancia.

"Renuncia – le pidió en vos baja – renuncia por favor a todo derecho…"

"¿Qué?" Pregunto el azabache confundido.

"Escucha, yo amo a Karin – Sasuke estaba escéptico – de verdad que la amo… haría lo que fuese por ella, incluso criar al bebe aunque no sea mío"

"¿De que estas…?"

"¡Por favor renuncia! – le interrumpió – renuncia a todo derecho sobre el bebe de Karin"

"No seas imbécil… yo no la – se detuvo a pensar – yo no me acosté con… ella…"

Los recuerdos llegaron como un torbellino, la noche del antro, el trío en el departamento de Sasuke, la cruda monumental, el condón usado entre las sabanas, el condón roto bajo la cama…

"Ciertamente estaba igual o más borracho que ustedes – le dijo el muchacho – así que no estoy seguro a quien se le rompió el condón"

Entonces, esa noche, la noche del trío…

"No – dijo serio Sasuke – Karin fue a verte, le contaste lo que paso"

"Si, tuvimos un trío – dijo molesto – tuve sexo con ella, contigo y viceversa"

"No – repitió el azabache – Karin me dijo que solo tú, tuviste sexo con ella"

"Pues te mintió – afirmo poniéndose de pie – aunque desearía que fuera cierto" Tomo la mano de su prometida.

"A mi… a mi no me gustan las… mujeres" Dijo Sasuke muy confundido.

"Pues parece que tu idea es otra con unas copas de más – le dijo el chico sin son de broma – pero por eso te lo he pedido, quiero que renuncies a todo derecho en caso de que el bebé sea tuyo" Le dijo con mucha seriedad.

Sasuke trago saliva, todo tenía que ser una broma, si, seguramente el golpe contra el piso había sido muy duro y ahora estaba alucinando, si alucinando de una manera súper loca.

"Por favor Uchiha – le rogo – renuncia desde hoy a todo derecho, yo cuidare bien de Karin y dl niño, lo amare con todo mi ser aun si tiene tu horrible carota de mal humor o el cabello azabache en vez de blanco" Le dijo sonriendo con tristeza.

"¿Por qué harías algo así?" Pregunto turbado.

"Por que amo a Karin – le dijo sonriendo – ya te lo dije, además ese bebé no necesita dos padres que nunca lo planearon… necesita uno que lo ame sin condiciones, sin importar si fue él o alguien mas quien lo engendró"

Sasuke recordó cierto dicho que su madre le había dicho alguna vez, irónicamente a Sai, cuando este se deprimía por tener que depender de sus tíos al haber perdido a sus padres.

"Padre no es el que engendra, si no el que cría" Dijo en voz baja.

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Naruto estaba recogiendo los juguetes del piso, Fugaku estaba dormido en el sofá con crayolas esparcidas a su alrededor, había pasado buen parte de la tarde dibujando puesto que Naruto le había dicho que ese día regresaba su papi del viaje de negocios, así que los dos fueron al departamento y prepararon una cena para recibirlo. Pero pasaban de las 10 y el susodicho no había aparecido, Naruto casi imaginaba el por qué y saberlo solo lo hiso sentir un repentino desprecio contra el azabache mayor. Tomo al niño en brazos para llevarlo a la cama, cuando escucho pasos en el corredor.

"Estoy en casa" Anuncio solemne el Uchiha.

Naruto lo ignoro y continúo el trayecto hacia la habitación donde normalmente dormían Sasuke y el pequeño. Sasuke se sintió extraño y encontró la cena servida y fría, mientras recogía los juguetes de Fugaku se sintió extraño por tener que hacerlo, su hijo usualmente lo hacía por su cuenta, encontró los dibujos del pequeño: Uno era de un perro negro que Sasuke no reconoció, en otro estaba una versión caricaturesca de Naruto probablemente y en el ultimo estaba el mismo, el mismo con una capa de súper héroe. Sonrió enternecido. Ese niño era su vida, su vida entera.

"Has tardado" Le reclamo Naruto, regresando de la habitación.

"Ya veo"

"Fugaku-chan se ha quedado dormido mientras te esperábamos"

"Hmp" Dijo el Uchiha dejándose caer en el sillón, tomo la frazada del niño.

"¿Y bien?" Pregunto Naruto, claramente molesto.

"He pasado a ver a Karin…" Dijo serio.

Naruto reprimió los reclamos.

"Y yo he ido por la pruebas de ADN" Le soltó serio.

Sasuke fue a la cocina, busco en las gavetas altas y saco la cajetilla de cigarrón que usualmente escondía ahí. Le hiso señas a Naruto para que lo siguiera a la terraza, este lo hiso. El aire ahí era fresco y la luna que estaba llena, iluminaba hasta el callejón más oscuro. Sasuke encendió el cigarro y le supo a gloria, tenía desde que nació Fugaku sin probar el tabaco y la tensión de esas últimas semanas le exigía ser liberada con nicotina.

"Aquí tienes" Naruto le tendió a Sasuke los papeles.

Este sin miramiento alguno los tomo y les prendió fuego con su encendedor, medio consumidos los dejo ir, ambos chicos vieron como los resultados volaron en llamas hasta extinguirse.

"Pero teme…"

"Fugaku es mi hijo sin importar que digan los estúpidos resultados del ADN"

Naruto le dedico esa sonrisa bobalicona que lo hacía ver como un adolescente. Sasuke apago el cigarro, regreso al departamento y fue a la habitación a ver a su pequeño, lo contemplo dormido y abrazado a una de las chaquetas que usualmente usaba en casa. Sonrió enternecido y se agacho a verlo más de cerca.

"Tú eres mi hijo – le acaricio la cabeza – mío y de nadie más" Le dijo orgulloso y le beso la frente, el niño sonrió aun dormido.

Sasuke lo arropo, cerró la puerta y fue directo a la sala donde Naruto estaba, se había sentado en el sofá y había encendido el televisor. El azabache le quito el control, apago el televisor y se sentó a horcajadas sobre el rubio, este lo miro con interrogación.

"Bésame" Le ordeno.

"¿Qué?" Pregunto el chico sonriendo.

Sasuke respondió a su pregunta atrayéndolo de la nuca y besándolo con violencia, lo atrajo hasta no dejar un solo milímetro de separación entre sus cuerpos, se aferro con ambas manos a su nuca exigiendo más y más en aquel beso, Naruto sin preguntar llevo sus manos al trasero de Sasuke.

"Joder que estas mas bueno que nunca" Le gruño el rubio en el cuello.

Sasuke sonrió con prepotencia y reclamo su boca de nuevo. Lo besaba, mordía sus labios, chupaba su lengua, le jalaba los cabellos rubios y Naruto gruñía mientras hacía de las suyas en el redondo trasero de su chico, estaba abriéndole con pasiencia la camisa cuando el azabache se la arranco de un tirón y le saco toscamente la suya al rubio. .

"Teme…"

"Al diablo con la delicadeza…" Y le mordió el cuello.

Naruto evito gruñir muy alto, y recostó a Sasuke sobre la alfombra, en el suelo no harían tanto ruido. Ambos besaban, acariciaban sus torsos desnudos, aruñaban, querían arrancar piel con cada caricia necesitada. Salieron fuera los estorbosos pantalones, la innecesaria ropa interior y decididos a no ser tiernos o románticos, desataron las bestias excitadas y lujuriosas que llevaban tanto tiempo amarradas. Sus cuerpos se conocían a la perfección: Naruto sabia donde tocas para hacer temblar a Sasuke, Sasuke sabía como tocar para estremecer a Naruto.

Naruto sabía que el cuello del teme era muy sensible a los besos, los lametones y las mordidas.

"Aaah…" Suspiro el azabache excitado.

Sasuke sabía que el lóbulo de Naruto era una zona erógena, que su punto G estaba ahí mordiéndole y hablándole sucio.

"Jódeme Naruto – le susurro – Jódeme hasta que me rompas"

Naruto cual fiel amante le tomo de las caderas y comenzó a rosar sus entrepiernas despiertas, sin manos, lenguas, ni bocas, solo rosándose entre ellos, la fricción, los suspiros, las respiraciones perdiendo el control. Naruto llevo sus dedos a la boca de Sasuke este los lamio, los mojo de manera sensual ante la mirada encendida de Naruto, las sensaciones eran intensas, la excitación inmensa y el ansia crecía mas. Se miraban a los ojos sin querer perderse un segundo. Sasuke sintió ese leve tirón de dolor en su entrada menos de un segundo, Naruto lucho para no gemir cuando la mano de Sasuke alcanzo su entrepierna y empezó a masajearla, casi había olvidado lo bueno que era Sasuke en eso.

"HAZMELO" Ordeno el azabache en una vos baja y ronca.

Naruto lo penetro lentamente sintiendo como el azabache se abría a él, no se perdió un segundo de las eróticas expresiones del rostro de su amante mientras lo tomaba.

Las estocados no fueron tiernas ni consideradas, mucho menos lentas, no, había tiempo que recuperar y eso los dos chicos lo sabían. El olor del sexo, sus sonidos húmedos, las respiraciones, los besos violentos, las embestidas, las manos de Sasuke exigiendo más profundidad mientras manejaba el trasero del rubio, su otra mano dándose placer, la mirada de Naruto, el espectáculo de devorarse con la mirada el uno al otro, mas embestidas, más profundidad, mas rudeza, mas velocidad, mas gemidos reprimidos. Sasuke encorvándose, Naruto tenso, Sasuke abrazando a Naruto, el rubio apretando los dientes, el azabache mordiéndole el hombro. El orgasmo de Naruto dentro de Sasuke. El de Sasuke en el torso de Naruto. Cayeron abrazados al suelo, Sasuke sonreía como idiota y estaba seguro que Naruto también.

"Te extrañaba" Le confesó el rubio.

Sasuke sonrió más.

"Creí que no querías tener sexo conmigo" Le recordó Naruto.

"No – le reafirmo Sasuke – quiero hacer el amor contigo"

El azabache se posiciono sobre él: le miro de una manera que Naruto no reconoció al instante, Sasuke le estaba mirando con ternura, devoción, con amor, con la necesidad de quien lleva años amando en silencio a un recuerdo que de repente se materializa. Le beso lentamente, mientras ambos corazones se aceleraban, uso sus labios, sus manos, mucho amor, delicadeza y cuidado. No acelero el ritmo: lo hiso intenso y lento. Bajo con un camino de besos lentos, tibios y húmedos hasta su entrepierna despertando. Paseo sus manos heladas por el torso acanelado de su rubio, llevo su boca hasta la punta de la entrepierna de Naruto, dio un lametazo casi tímido y Naruto suspiro, el azabache lo tomo entre sus manos y el rubio se estremeció por la temperatura. Lo masajeo, lo lamio a los laterales, a lo largo a lo ancho y frente a esos atentos ojos azules, engullo toda la virilidad de golpe, su lengua danzaba y subía y bajaba, sus manos apretaban, masajeaban, estrujaban, el espectáculo tenía ruidos húmedos que excitaban más los sentidos. Sasuke sabía como volver loco a su chico y se relamía disfrutando de los puños cerrados de Naruto, de su imposibilidad para mantener los ojos cerrados y la boca callada. Ahí, estaba, las piernas tensas del rubio, ese adorable rubor y sus dedos preparando la entrada del chico bajo su cuerpo.

Naruto abrió los ojos de golpe mientras se encontraba con Sasuke a un par de centímetros de su rostro, se vieron reflejados el uno en el otro, encontraron que sus cuerpos encajaban a la perfección, quizá más que nunca, había más sentimientos, más sinceridad, más libertad y más paz. Había más de Naruto, más de Sasuke, más amor de los dos.

Esos besos lentos e intensos, las estocadas profundas, lentas y duras, sus sexos siendo uno, sus cuerpos amándose con cada parte, sus corazones conectados. Era tan cálido que provocaba suspirar Naruto abrazo a Sasuke mientras este seguía penetrándolo, suspiraba en la oreja del rubio, confesándole cosas que nunca antes dejo salir de su corazón. Sasuke se sincero con su cuerpo, con su mente y con su corazón, le hablo a Naruto al oído y cada palabra, cada beso en el lóbulo, cada estocada, cada suspiro, todo ello inundo a Naruto y lo hiso desbordar, las lagrimas corrieron cálidas por sus mejillas, llenándolo de paz, liberándolo de cualquier duda, de cualquier pregunta. Y se hacían más intensos los sentidos, podían escuchar sus corazones, reconocer sus aromas, sentir cada centímetro de piel, ver cada brillo en la mirada, sentir cada destello. Agonizaron lentamente, juntos dentro de su orgasmo. Se liberaron en todas las formas posibles: se encendieron, explotaron y se consumieron. Llegaron.

"Te amo" Le dijo mientras sostenía su mano, recostado sobre él, con el rostro hundido en su cuello.

"Te amo" Le respondió mientras apretaba mas su mano.

Y cuando Naruto creyó que las lágrimas eran cosa suya, sintió dos húmedas caricias en su cuello, Sasuke lo estaba dejando saber cuan feliz y aliviado estaba. Ambos se habían liberado, ambos se habían confesado y ambos se estaban comenzando a amar de verdad.

"Así que a eso se le llama hacer el amor" Dijo el rubio en un suspiro, mientras trazaba dibujos en la espalda del moreno al lado suyo.

"Eso parece" Le respondió el moreno quien miraba por la ventana, el sol aun no quería salir.

Se habían pasado al cuarto de invitados después de la media noche y pasaron el resto de la madrugada diciéndose cosas que normalmente los avergonzarían a la luz del día y en voz alta, pero no en la noche, entre las sábanas mientras se amaban una y otra y otra y otra vez. Estaban completos y plenos.

"Sasuke – le llamo el rubio – es negativo"

Sasuke se giro a verlo, sin entender.

"Los resultados que quemaste dieron negativo con Sai – sonrió alegre – Sai no es el padre de Fugaku-chan"

El azabache sonrió con sinceridad y agradecimiento, el se había hecho a la idea de que esa mañana el tipo intentaría quitarle a su hijo y llevaba los últimos minutos planeando como huir con él. El alivio regreso, beso la frente de Naruto con agradecimiento. El rubio había leído los resultados al final de la tarde, no podía creer que Sai le hubiese engañado de esa manera, se veía tan seguro al entregarle los exámenes que Naruto no sintió necesidad de confirmarlo. Hiso llamadas para arreglar lo que había hecho para retirar la orden de alejamiento, llamo a Ino y ella muy agradecida acepto agregar cargos por violencia, aceptando también declarar cuando se le llevase a juicio. Naruto consiguió que la policía fuera tras él y por suerte Sai aun estaba en el aeropuerto, el rubio se encargo de que lo detuvieran antes de que huyera y se añadiera extorsión a los cargos por sus fechorías, hallaría algo mas para tenerlo bastante tiempo tras las rejas.

"Aun si hubieran dado positivo: el es mi hijo y yo soy su padre" le dijo el azabache lleno de orgullo.

Tras haber hablado con Suigetsu la tarde del día anterior, entendió que no podía condicionar su amor por su hijo, que él le pertenecía aun si no lo había engendrado y se convenció. Miro a Naruto con algo de preocupación, aun no le contaba el tema de Karin.

"¡Has regresado!"Grito el niño con emoción.

Los chicos se incorporaron alarmados, mirando en la puerta de la habitación la pequeña figura

"¿Qué hacen juntos en la cama?" Su carita estaba confundida.

Sasuke trago saliva, Naruto rio nervioso.

"Papi ¿Por qué Naruto y tu, están desnudos?" Pregunto el pequeño Fugaku.