Hola!

!DIOS! esto de desvelarme ya es un gusto. pero ahora es justificado... !Me han despertado dos amigos mexicanos! Estoy realmente preocupada por mi segunda ciudad natal (XD quién lo diría... Ich liebe Deutschand und Mexiko.... amo Alemania y amo México, ambos lindos y tan queridos) y a todos los mexicanos que leen las historias que tengo, por favor cuídense... erst... OMG! Tiembla, epidemia y aún así salen adelante... cómo le hacen? Pásenme su secreto... ^^ los adoro y les deseo suerte desde Múnich.

Ahora bien, regresando al fic, aqui les traigo la continuación... ^^ espero que les guste y prometo actualizar lo más pronto que pueda (pero entre "novio-marido" que amo por cierto (y provoca más noches de desvelo XD), hijo, carrera y trabajo...) estoy muerta de tiempo. pero aún asi no me olvido de esto que es nuestra pasión... regálenme un review... ya que uno de esos maravillosos regalos (digan lo que digan) hacen que la inspiración llegue a mi vida.

Disfruten de la lectura... ^^


Capítulo 3: Reencuentro.

Sasuke realmente se encontraba rabioso. Sentía que su furia jamás se había incrementado de esa manera… ¡y todo por Kakashi! El muy desgraciado pudo haberle dicho que existían dos mujeres más en el barco y les hubiera liberado de semejante castigo… ¡Su ira era incontrolable!

Miró como la otra chica protegió con su cuerpo a la castigada… ¿por qué todos ellos permitieron que la lastimara de esa manera? Aventó su espada y látigo a unos metros de él para acercarse lo más que podía a ellas. Tomó la mano de Hinata y alejándola del cuerpo casi sin movimiento, cargó a Sakura y se la dio a su hermano, el cual estaba atónito ante lo visto anteriormente.

-¿Con que era un joven?- comentó con tanto odio, dirigiéndole esas palabras al causante de todo esto -¡Permitiste que le castigara con el látigo!- miró a Hinata con despecho, después a Kakashi y ahí se quedó. –Pagaras por esto… muy caro-

-Basta Sasuke- comentó Naruto, tranquilidad ante todo –Las llevaré con Kurenai y desde ahora en adelante trabajarán con ella…- a Hinata – ¿Hablas mi idioma?-

-S… si- recibió una contestación tímida, con miedo.

-Vamos, tú cuidarás de ellas-

-S…si- estaba sin movimiento. Se sentía destruida por ver el cómo su adorada hermana había salido lastimada. Como siempre su debilidad no pudo salvarla y ahora se encontraban en manos del enemigo… ¿Qué podía hacer? Sin chistar siguió al joven rubio que, extrañamente, le sonrió y le comentó palabras tranquilas, reconfortantes… ¿Quién era?

Pero fue hasta ese momento cuando sintió un cansancio extremo. Le dolían todo el cuerpo por todo el ejercicio hecho por estos días… en verdad nunca debió de dejarse convencer por Sakura. Siguió al chico con su hermana 200 metros aproximadamente y pasando por un gran jardín, se encontraba en la entrada del castillo… ¡Cómo recordaba su hogar! Los jardines y el olor a naturaleza le atacó todos sus sentidos… ahora veía con dolor que jamás debió de salir de su hogar. Y no por ella, al contrario, no le importaba lo que pasara en su ser con tal de mantener a Sakura con bien.

Su paso era hasta cierto punto rápido, pero de pronto el chico se detuvo y miró a su hermana. A los pocos segundos este corrió sin más, gritando desesperadamente el nombre de una persona. ¿Y si le había pasado algo grave a Sakura? ¡NO! Ella también le siguió.

-¡KURENAI!- Naruto comenzó a exclamar como loco -¡KURENAI! ¡NECESITO TU AYUDA!- el rubio se alarmó al ver como la joven que tenía en sus brazos se había desmayado. Tenían que curarla y darle las atenciones que requería… ¿dónde se encuentra su nana cuando más la necesita?

-¿Qué ocurre jo…- apareció la mujer. Una señora madura de cabellos negros y unos ojos color rubí. Aún conservaba su cuerpo delgado y vestía con un vestido simple, color negro. -¡Por Dios santo!- corrió y estando enfrente a Naruto -¿Qué le sucedió?-

-Es una prisionera… una de las sobrinas de Anko…- estaba muy nervioso -y requiere atención- mirando a Hinata –Quédate aquí… necesitamos hablar- y salió rápidamente, siguiendo a Kurenai, la cual se metió a una de las puertas de la estancia.

Su cuerpo temblaba. Se encontraba destrozada y sin más, dejó que sus lágrimas resbalaran por sus mejillas. ¿Siempre tenía que ser tan inútil? Colocó sus manos en su rostro y arrodillándose desahogó todo su malestar. Ni siquiera podía ver a dónde llevaron a su hermana. Era débil, tonta, fea y como siempre le decía su padre, era todo un estorbo. Sakura siempre la tenía que salvar… ¿y ahora?

Aún conservaba su posición, hasta que sintió una mano en su hombro. Levantó lentamente su mirada y se encontró con el mismo rubio, el cual le regaló una sonrisa.

-Vamos, tu hermana va a estar bien. Su desmayo se debe al estrés de lo pasado- le ayudó a levantarse. ¿Por qué no le gustaba ver a las mujeres sufriendo? Ni él mismo se entendía. –No te preocupes…- suspiró –Ven, tenemos que hablar- y tomándola del hombro, la encaminó al gran salón. Notó que se encontraba temblando… sólo esperaba que ella tampoco se flaqueara ya que él tendría un ataque de nervios… Estando adentro, todos los presentes que se encontraban limpiando salieron y estando solos –Tu hermana está bien, así que no debes de preocuparte más. Sé perfectamente la posición en la que se encuentran y todo lo que han sufrido ustedes y los hombres que trabajan afuera, pero… ¿por qué escondernos que son mujeres?-

-Para pro… protegernos-

-¿De qué?-

-De ser… ser viol… violadas- contestó como pudo y agachó la mirada.

-¡¿Qué?!- esa respuesta en verdad que no se la esperaba -¿Todo este sufrimiento para evitar ser violadas?- al recibir un "si" tímido –Entiendo. Ignoro como sea tu cultura y realmente eso no viene al caso, pero jamás lo hubiéramos hecho como tú o todos pensaron. Para Konoha, la mujer no es una cosa inferior a un animal… jamás les hubiéramos insultado de ese modo.- no dejando que ella contestara –Recibirás un baño y te alistarán varias de las mujeres con ropa y te enseñarán el lugar donde dormirás. De ahora en adelante se encargarán de los quehaceres del castillo…- sonriente -pero antes que eso pase, desearía que cuidaras de tu tía y de…- con una cara de duda, haciéndola reír -¿Tú eres Sakura o Hinata?-

-Hin… Hinata-

-¡Perfecto! ¡Mucho gusto Hinata!- rió fuertemente. Se puso enfrente de ella sin dejar su gran sonrisa –Sígueme ya que te llevaré con mi nana Kurenai- la miró profundamente –y créeme cuando te digo que no les lastimaremos. No nos tengas miedo… por lo menos no a mí…- con voz pícara –tendré cara de idiota y eso te lo asegurarán mis hermanos, pero no soy malo- mirándola con un gran sonrojo –no permitiré que las lastimen. Ahora están a mi cargo y cualquier cosa que requieran, háganmelo saber-

-Etto…- se encontraba atontada ante tanta belleza masculina… ¡Que hermosos ojos azules! –Mu… muchas gra… gracias-

Y con una sonrisa se hizo lo estipulado.

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-¡Basta!- realmente se encontraba enojada… ¿En qué demonios había pensado Sasuke en ese momento? Ino se adentró ante el pasaje donde la conectaría al patio trasero del castillo, en dónde se encontraban los nuevos prisioneros y su hermano.

Lo que encontró al llegar a ese lugar no le agradó nada. Sasuke tomó a uno de los prisioneros del cuello y le soltó un golpe a puño cerrado, tirando al hombre sin dudarlo. Y si no hubiera sido por Juugo, el mismo azabache le hubiera incrustado su espada.

Kakashi en cambio pensó que era lo mínimo que merecía por haber permitido que Sakura saliera lastimada. Conocía su fuerza y pudo haber evitado ese golpe, pero lo recibió con mucho gusto. Y fue en el momento que escuchó el grito de una mujer cuando entendió que ese ser no le mataría… ¿bueno? ¿Malo? De todas maneras su cuñado le destrozaría al saber lo ocurrido con sus hijas…

-¡Largo de aquí Ino!- esa orden venía del puro odio que sentía Sasuke. ¡Nunca había golpeado a una mujer y ahora… ¡AH! Se odiaba. Sabía perfectamente que estos seres eran su enemigo, pero jamás lastimaría a una persona más débil e indefensa…

-¡NO!- acercándose más -¡Naruto quiere verte!-

-Que se vaya a la mierda… tengo pendientes que hacer- mirando a Kakashi, el cual no hizo nada para moverse.

-¿Acaso no ves como está sufriendo también?- la rubia miró a Kakashi y lo encontró desolado, destruido y sobretodo culpable. Entendía perfectamente la situación de los prisioneros y su papel como la dueña del lugar, pero era completamente diferente tratarlos peor que a una rata… volvió a mirar a Sasuke y por fin logró su cometido.

Era cierto. Se cegó ante su furia y no quiso ver la preocupación de todos los "recién llegados"…

-Llévense a todos. Les colocarán cadenas y que continúen con su trabajo.- volteó y salió sin decir una palabra más de ese lugar. Seguido se fue Ino, dejando que Juugo resolviera lo demás.

Cuando entraron al castillo, Sasuke se dejó caer en uno de los sillones más grandes de la estancia. Su furia aún no se había disipado… lo más probable que se perdería en el momento de saber el daño que había causado a esa joven.

-Tranquilo hermano, Kurenai me informó que está bien, sólo requiere descanso- como si le hubiera leído la mente Ino le comentó más tranquila. Como siempre no recibió respuesta alguna. Así que guardó silencio hasta que su hermano Naruto apareciera.

Tuvieron que esperar 10 minutos. Con ello apareció el joven Namikaze.

-¿Cómo está?- sin cambiar su postura, Sasuke preguntó. Su voz era como siempre neutral.

-Si quieres saberlo…- maliciosamente habló -…ve tú y pregúntale-

-No estoy para tus juegos estúpidos-

-Ni yo para aguantar tu mal humor… primero despides al cocinero y ahora haces toda una revuelta con los prisioneros…- Naruto también se sentó, al lado de su hermana y la abrazó. –Pido su custodia-

-¿Custodia?- Ahora Ino curioseó. ¿A qué se refería con eso?

-Sasuke, Ino. Entiendo mis deberes como señor de estas tierras… pero saben que odio rotundamente que se trate así a personas por venir de otros lugares. Son seres humanos y por lo mismo es que…-

-No Dobe- le interrumpió Sasuke, el cual ya buscó la mirada de su hermano –no voy a ponerte ni a ti ni a la vanidosa de nuestra hermana en peligro-

-¡¿A quién le llamas vanidosa?! ¡Pero si tú eres el engreído!- su furia antes esas palabras hicieron reír al menor de los tres. –Eres una…-

-Vamos hermanita, eso es verdad- Naruto tenía que derramar la gota del vaso. Ambos recibieron un buen golpe en sus cabezas.

-¡HEY!- ambos hombres gritaron molestos… pero al final de cuentas aceptaron que ella tenía un control en ellos… ¿Qué podían hacer con eso?

-Ya en serio…- aún Naruto se sobaba la cabeza –les solicito su custodia-

-No- volvió a sentenciar Sasuke

-¿Acaso vas a refutar los deseos de tu hermano?-

-Deseos que no debo permitir… ¡Maldición Naruto! ¡Soy tu estúpido hermano mayor! ¿Cuándo vas a aprender a respetar mis decisiones?- Sasuke estaba realmente de malas.

-¡Sé que eres un estúpido^^!- le comentó riendo –Sin olvidar que eres mi hermano mayor… pero entiéndeme. –Serio- A comparación tuya, no puedo dejar que el futuro rey de Konoha manche su reputación de buen pirata por un simple recuerdo.-

Strike 2

-No quiero ser rey, lo saben perfectamente- decepcionado por la idea… ¿qué le había visto su padre para proponerle semejante papel?

-Sin embargo, nuestro padre te ha elegido y tenemos que respetar su decisión- ahora Ino habló, después de tranquilizarse. –Para que veas y te alegres por un buen rato, hasta hoy mostró algo de inteligencia Naruto con esas palabras…- gritó y aprovechó la risa del mayor y el bufido del menor para continuar -¡Dios nos ha escuchado! ¡Gracias Dios!-

-Ash…- cruzó los brazos molesto el menor de todos –que graciosos- e hizo pucheros.

-Baka, Ino tiene toda la razón- y comentó a reír.

No era grato ver que sus mayores se burlaran de él, pero verlos reír era más que suficiente. Eso quería decir que Sasuke no se sentía tan mal por lo acontecido… hablando de eso.

-No desvíen el tema. Si soy idiota o no, lo discutiremos en otro momento- volvió a esa seriedad, que no era tan común en él –no voy a perder al Kyubi ni voy a permitir que trates a esos hombres peor que esclavos. Son prisioneros de guerra y debemos tratarlos como tal. Deseo que continúen con la construcción de la muralla como te lo propuse y que las mujeres se hagan cargo de las actividades del castillo. Es por eso que me ayudará Kurenai con ellas-

-Y yo puedo ayudarle- Ino se levantó alegre, ¡Por fin sería útil a sus hermanos!

Ambos Namikaze la miraron incrédulos… ¿Ino haciendo cosas de la casa? Nuevamente se escucharon risas masculinas por todo el recinto… ¡Qué buena broma! Y de nuevo recibieron un fuerte golpe en sus cabezas.

-¡Les comprobaré lo útil que soy en los quehaceres del hogar!-

-¿Y crees que vamos a caer bajo esas palabras?- una cuarta voz apareció, haciendo reír nuevamente a los chicos… y se presentó el mayor bufido hecho por Ino. -¡No me ponga esa cara señorita! Te conozco lo suficiente y sé que es capaz de quemar todo el castillo intentando hacer un pastel-

-Sólo porque te quiero mucho no te contesto como lo mereces- cruzó los brazos, resignada a ser la burla de sus hermanos por quien sabe cuánto tiempo. De reojo miró a ese hombre mayor, con una gran barba y sonrisa sin igual –No entiendo cómo mí amada Kurenai aceptó casarse contigo-

-Por las mismas que Chouji-sama ha aceptado casarse contigo- y con ello provocó un rubor más en Ino, callándola.

Todo lo relacionado con Chouji era palabras prohibidas… ¡ella se perdía en el limbo imaginando una vida con él!

–Naruto, Sasuke- comentó Azuma al colocarse enfrente de ellos –sus padres me han informado que llegarán en 4 semanas, y traen muy buenas noticias-

-Ni quiero saberlas- comentó un huraño Sasuke –Ahora tengo cosas más importantes qué resolver…- suspiró rendido, para buscar a su hermano que no dejaba de tener esa sonrisita tan idiota -yo me haré cargo de los que estén afuera… me vale un reverendo rábano lo que desees hacer con las tres que se encuentran aquí… es lo único que puedo ofrecerte-

-Al parecer no me queda de otra- mirándolo seriamente –pero acepto-

-Bien- y se divirtieron un poco más con Ino, la cual no regresaba del limbo, pobre Chouji, lo que le esperaba…

Caminaban por los grandes pasillos del castillo. Acababa de tomar un baño hasta cierto punto reconfortante. Gracias al cielo pudo quitarse toda esa suciedad del cuerpo y ahora se dirigía con su tía. Kurenai le había explicado la situación en la que se encontraba y en lo que tendría que trabajar siendo desde ese momento servidumbre del castillo.

Eso no le importaba. Hinata estaba tranquila ya que estarían a salvo de alguna manera y sobre todo podría atender a su tía que tenía días que no veía.

-Te recomiendo que la ayudes mucho, se encuentra bien de salud pero un poco desanimada… ¡Y ni se te ocurra decirle lo de Sakura!- la voz de esa mujer era regia, pero tranquila.

-No se… se preocu…pe- agachó su mirada y jugando con sus dedos –no seré impru… imprudente-

-Y Hinata, te recomiendo que…- Kurenai tomó suavemente la barbilla de Hinata, la cual presentaba un fuerte sonrojo –no agaches la mirada. Aunque ahora te den el trabajo de sierva, no tienes porqué intimidarte. Y mucho menos enfrente de los dueños del castillo. Demuestra de dónde vienes-

-No entiendo-

-Eres prisionera de guerra, no esclava de nacimiento- al ver tanta confusión en sus perlados ojos –te lo explicaré con más detalle en otro momento- parándose en una gran puerta de madera, tocó tres veces y escuchando la voz de la habitante –ahora cuídala como se debe-

Y abrió la puerta.

Hinata se quedó sin movimiento por algunos segundos, perdiéndose ante la hermosa figura de su tía Anko, la cual se encontraba cómodamente sentada en una mecedora, cociendo algo con una tela roja… y vió con alegría como ese vientre había crecido más de lo que recordaba debajo de una bata completamente blanca.

-…Tía…- apenas las lágrimas y el nudo en su garganta la hicieron hablar. Con ello la mencionada la buscó con la mirada y le extendió sus brazos.

-¡Dios!- de la misma manera, soltó lágrimas de felicidad -¡Mi adorada Hinata!- y con el gusto de comprobar las palabras de Naruto, su sobrina estaba viva y a salvo…

-¡TÍA!- se arrodilló ante ella y la abrazó de tal manera de no lastimar al bebé, pero si sentir a su tía amada. ¡Cuánto necesitaba de ella!-

-Cualquier cosa que necesite Anko, sabe cómo llamarme- y salió. Kurenai entendía perfectamente la actitud de ellas. Ahora le informaría a su señor lo acontecido y así regresar a sus labores del diario.

Continuará...