CAPITULO 17
(Pov Judith)
Abro los ojos y Troy está moviéndose en la cama, de un lado para otro con los ojos fruncidos, sus labios están abiertos y grita pero sin voz, está teniendo una pesadilla, un mal sueño.
-Troy- le llamo despacio-.
-SUELTAME!-.
Grita y sigue dormido, lo cojo de los hombros y lo muevo para que se despierte, sus ojos se abren de par en par y me inyecta ese frío que le recorre todo el cuerpo.
-Estabas teniendo un mal sueño- susurro-.
Pero no me da tiempo a penas a terminar la frase, me abraza y su rostro está entre mis pechos, está temblando... mierda... que le está pasando.
Tengo tanta curiosidad por saber que ha soñado, que le aterra tanto.
Me quedo quieta y le abrazo, su respiración es anormalmente sonora y gime en tono de queja, me aprieta contra él.
Cierro los ojos y trago saliva en vano porque mi garganta vuelve a secarse. Acaricio su espalda tatuada completamente, mi
Troy está asustado y no lo quiere reconocer. Intento tranquilizarle y suspiro porque me duele tanto verle así.
Cuando miro hacia mi derecha la mujer rubia está a mi lado, me mira furiosa.
"MIO"- grita en voz gutural-.
Arrugo la frente, no le tengo miedo, no cuando Troy está así.
-Vete- dijo en un susurro y abrazo más fuerte a mi marido-.
La rubia de cuero me mira sin expresión y se ríe, cuando vuelvo a mirar ya no está.
Pasa el tiempo y él vuelve a ser él, se separa poco a poco de mí y me mira fijo y por un largo tiempo queriendo decir "no menciones nada sobre esto".
Le cojo la cara y la acuno en mis manos, acerco mi boca a la suya y le beso, al principio no se mueve y después corresponde despacio y lento, no me imaginaba esto de su parte, pero me gusta cuidar de él, porque eso es lo que hago, cuidar de Troy.
(Pov Anny)
Estoy de rodillas frente a la cama de Hannival, este duerme plácidamente y me pregunto porque me ha castigado, bueno es porque me ha castigado pero el tenerme esposada de rodillas frente a su cama me parece un castigo bastante severo porque quiero dormir pero no puedo a no ser que lo haga encima de la almohada que él me ha dado de su propia cama.
Acerco como puedo mi rostro a la almohada y la olisqueo, huele a él, cierro los ojos y apoyo mi cabeza ahí.
Le miro dormir, un hombre grande, sus tatuajes son bonitos me gusta mucho mirarle. Lejos de ser un castigo ahora mismo me parece un regalo.
Sonrío para mí misma y sigo mirándole, me gusta verle dormir intento moverme pero no puedo. Me quedo acostada en el suelo, con la cabeza en su almohada mirándole fijo y espero a que pronto sea de día, quiero verle despertar.
Pasan las horas y no puedo dormir, él no se mueve pero compruebo que su pecho sube y baja. Poco a poco va despuntando el día y el sol se filtra en la ventana, lo ilumina su piel es bonita blanca, cremosa y suave, huele a invierno y a hierva recién cortada, huele a fruta madura y a tabaco oscuro, a especias indias y también a gel de baño distinguido. Huele a Hannival y me encanta.
Sus ojos se abren poco a poco y se sienta en la cama en un rápido movimiento. Le miro y me quedo quieta espero a que se levante y así lo hace. Pone una mano sobre mi pelo y yo le miro fijo. Me suelta las manos y me coge las muñecas, estoy de rodillas frente a él y sabe perfectamente que puede hacer lo que quiera conmigo, eso le gusta.
Me levanta a penas sin esfuerzo y me deja caer en la cama donde doy un bote y esos olores tan buenos me inundan, me muero por dentro y gimo bajito.
Él me mira y me dedica una sonrisa que hace que me estremezca, ¿puede haber algo más sexy? no lo creo.
Se mueve despacio y elegante hasta el baño donde se encierra.
Cierro los ojos y me arropo entre las sábanas, abrazo una almohada de la cama y aspiro. Sonrió para mi misma y suspiro.
Quizás este es el paso para poder dormir con él...
