Antes de nada disculparme por las incoherencias en el cap anterior, prometo fijarme más a partir de ahora ù.ú'
Pido disculpas por la tardanza. Ya sabéis (quienes hayan leído alguna de mis historias anteriores) que no suelo tardar tanto en actualizar, pero durante estas dos semanas he estado muy liada y también mi abuelo ha decidido darnos un susto de muerte en estos últimos días. Pero tranquilos/as, que ahora todos estamos bien. Espero no volver a tardar tanto y mucho menos por éste tipo de contratiempos.
Espero que os guste y gracias por los reviews, se agradecen :D
PD: especial agradecimiento a InTheSnow, que sin darse cuenta me ha ayudado un poquito a volver a escribir.
Cap 2: Llega la prensa.
Son las diez de la noche y no se sabe nada de Jane. Yo sigo en mi despacho, aburrida y preocupada a la vez. No hay nadie en esta planta; no se oye nada, tan sólo las gotas que golpean contra el cristal. Cada vez que las miro me recuerda a la misma furia con la que se había desencadenado el terremoto hacía seis horas. Comencé a dar vueltas por mi despacho como un lobo enjaulado. Tanto silencio y ruido a la vez acabarán por volverme loca. Me siento de mala gana en mi silla, apoyo los brazos y me pongo una mano en el mentón, intentando encontrar la manera de despejar mi mente. Intento recordar un ejercicio de relajación que me enseñó Jane... ¡otra vez su nombre! Así no hay quien se relaje. Por suerte veo que Cho se dirige hacia mi despacho. Antes de que entre yo ya le estoy esperando en la puerta.
- ¿Le habéis encontrado? -fue lo único que me limité a decir.
- No, todavía no -cojo aire, manteniendo el control-. Ya sé que no es el mejor momento, pero vengo a decirte algo que deberías saber y no te va a gustar.
A saber qué habría pasado ahora. Me llevó por el pasillo hasta llegar al ascensor, donde estaban Rigsby y Van Pelt y otras tres personas más. El susto que me llevé desembocó en histeria. Periodistas. No me lo podía creer. Dió la casualidad de que estaban haciendo un reportaje sobre el trabajo artesanal en un taller cerca de aquí, y ahora se dedicaban a reportar el terremoto en primera persona. Estuve a punto de coger su cámara y lanzarla por la ventana, pero me controlé, como hago siempre en estos casos.
- Jefa -me dice Van Pelt un poco incómoda alejándose de ellos, pues sabía que éste era el peor de los momentos para esto-. Esta gente van a grabar todos los movimientos de los equipos de rescate.
- Hightower los ha autorizado -explicó Cho al ver que yo iba a preguntar eso mismo.
- Qué bien -digo con cierto sarcasmo. Pongo las manos en la cintura y suspiro-. Al menos no estarán husmeando por aquí.
- La otra parte es que también van a grabar a los agentes involucrados del CBI -dijo Rigsby-, en especial nosotros.
- Por órden de Hightower -puntualiza Van Pelt.
Abro la boca y cierro los ojos. Estoy tan alucinada y frustrada que no logro que las palabras salgan de mi boca sin ponerme histérica de nuevo, lo que Cho interpretó como 'sorpresa'.
- Te dije que no te iba a gustar -advirtió el asiático de brazos cruzados.
Le fulmino con la mirada de reojo. Dejo caer los brazos mientras tomo aire para no echarles cuatro gritos, pues no se los merecen, y echar a esos entrometidos periodistas de una patada en el culo. Los cuatro nos acercamos a ellos, quienes al parecer están muy interesados en nosotros, y no es para menos. Somos su exclusiva.
- Agente Lisbon -saludó el hombre que aparentaba más edad-. Soy Marvin, el director del reportaje. Él es Frank, el cámara, y ella Sarah, la reportera -abro la boca para hablar, pero al parecer él no se da cuenta y no me deja decir nada-. Le prometemos que no molestaremos -intento hablar de nuevo pero me como las palabras otra vez-. Será como si no estuviéramos -de nuevo abro la boca, de nuevo cierro la boca; esta vez algo molesta-. Tenemos autorización para hacer entrevistas, pero le prometo que no iremos abasallando a la gente.
- Señor Marvin -logro decir ya casi al borde de un ataque de nervios.
- Llámeme Marvin, sólo Marvin.
- Marvin -me controlo-. Vamos a dejar las cosas claras, y la más importante es la siguiente -obtengo toda su atención-. Cuando vaya a hablarle, usted se calla.
Noto como sus subordinados se ríen por dentro, igual que Rigsby, Cho y Van Pelt, y podría decirse que hago lo mismo que ellos. En el fondo, aunque me cabree mucho tener a la prensa husmeando por aquí, disfruto mandándoles y haciéndoles pequeñas bromas que tan sólo los policías entienden, o que sólo a ellos les hace gracia. Si Jane estuviera aquí ya le habría hecho un escáner de personalidad, cantado las cuarenta por su actitud y dejado lo peor posible; verbalmente, claro. Ya estamos otra vez hablando de ese cretino encantador de ojos azules, todavía desaparecido. ¡No, tengo que concentrarme! Y aún más ahora que están estos entrometidos de por medio. Veo que Marvin va a hablar de nuevo, así que le callo antes de que abra la boca con la mano.
- No me interrumpa -él asiente. Si Hightower les ha dado permiso tendré que aflojar las cosas... qué remedio-. Tenéis permiso para grabar por las instalaciones del CBI, pero no en las zonas restringidas -la cara de ilusión de Marvin se fue al traste-. Tan sólo podréis hacer entrevistas a los agentes que estén libres y a los heridos que no estén graves. Como mucho podéis salir hasta la puerta para grabar algunas imágenes de la calle y de los edificios, nada más.
Noto que no está muy convencido. No hace falta ser un genio para verlo, pero tanto tiempo al lado de Jane parece dar sus frutos. Está tenso e indeciso, pero veo que al final una sonrisa se dibuja en su cara.
- Gracias, gracias, muchas gracias -me agarró las manos con las suyas con fuerza-. Prometo que obedeceremos.
Con un poco de maña consigo que me suelte. Me dirijo hacia mi equipo para dar las órdenes pertinentes, y no puedo evitar oír la voz de la reportera dando la introducción. Intento ignorarles para poder concentrarme. Lo necesito, ahora más que nunca. Son muchos los factores que dependen de nosotros, y yo, que estoy al mando de la unidad de cabecera, tengo que estar a la altura. Siempre lo he estado y no voy a fallar ahora. Les miro a los ojos, y sólo comenzar a hablar, noto a alguien detrás de mí. Miro de reojo y me encuentro de frente con la cámara.
- ¿Pero qué...?
Veo cómo Marvin me dice que siga con gestos. Con fastidio resoplo y me centro en mi equipo, pues en estos momentos es lo único que me mantiene con los pies en la tierra; ellos y toda la gente herida, atrapada y desaparecida, todos los bomberos y equipos de rescate que están por las calles de Sacramento.
- Bien, escuchad -me pongo serena-. Ahora lo prioritario es encontrar y evacuar a la mayor cantidad de gente posible. Cho, vé con los de rescate y divídelos en un radio de cincuenta metros. Que aseguren la zona. Id incrementando el radio a medida que vayáis avanzando.
- A la órden.
Se puso en marcha.
- Rigsby, tú con los bomberos. Hay numerosos incendios en la zona, pequeños, pero que podrían agrandarse si se dejan en un plano secundario. Lo último que necesitamos es que después del terremoto la ciudad se queme. Sigue el mismo protocolo que Cho.
- De acuerdo -y se va tras él.
- Van Pelt, sintoniza con la policía. Ves a la planta de abajo, a la sala de ordenadores, a la sala de control, donde quieras, pero consigue refuerzos de las localidades vecinas.
- Hay algunas ciudades afectadas también por el terremoto, aunque mucho más leve. Estarán ocupados atendiéndolas, así que dudo que pueda lograr a toda una agencia para Sacramento.
Medito unos instantes antes de contestar-. Consigue todo cuanto puedas, lo vamos a necesitar.
- Entendido -y se va corriendo hacia abajo.
Me paso la mano por la frente. No estoy dudada, pero la cabeza comienza a dolerme. Sin querer me rozo la herida y aparto la mano de repente. Aún me duele, y bastante. Me giro y justo me encuentro con Marvin y Frank. Veo que la luz piloto de la cámara está encendida, lo cual indica que está grabando.
- Aquí tenemos a la agente senior Teresa Lisbon, del CBI. Como han podido ver es la coordinadora, la jefa de todo esto. Díganos, agente Lisbon, ¿cuál es la situación actual?
Lo miro y arqueo las cejas. "¿Es que no es evidente, pedazo de inútil?" pregunto en mis pensamientos. Le miro para responder, aunque me detengo al ver que me hace señas para que mire a la cámara. Lo hago, aunque no muy convencida. No tengo intención de quedar brillante ante la cámara, pues la situación es de todo menos bonita.
- Ha habido un terremoto en Sacramento, California. No sabemos de qué grado, aunque por los destrozos puedo asegurar que ha sido uno de los fuertes -intento adaptar mi lenguaje-. Toda la ciudad está casi sin luz, las carreteras principales destruidas y las ambulancias tienen que dar un rodeo de cuarenta minutos para llegar hasta aquí.
- Podría decirse que todo ha quedado patas arriba -comentó Marvin.
- Sí -dijo algo apenada-. Hay numerosos civiles heridos. A la mayoría les estamos atendiendo aquí, en las instalaciones del CBI que utilizamos como hospital sanitario provisional, pero también hay bastantes desaparecidos.
Doy la espalda a la cámara por un momento para llamar al ascensor, aunque también para tragarme la palabra que acababa de decir y que llevaba atormetándome desde hacía horas, 'desaparecidos'. Me iba a girar cuando percibo a la cámara cambiando de ángulo. Me ahorra la faena. Miro a través de la rejilla, pero no veo el ascensor. Le doy de nuevo al botón. Oigo como la reportera está explicando el por qué de usar el CBI como hospital provisional. Le doy al botón de nuevo ya impaciente. Ahora dice algo sobre sus dimensiones o no sé qué, tampoco la estoy escuchando atentamente. Sin embargo, un ruido extraño hace saltar mi sexto sentido. Me asomo por la rejilla. Ahora sí que veo el ascensor.
- Acabamos de escuchar un ruido pero no sabemos de dónde procede -dice Sarah con el micro entre las manos-. Agente Lisbon, ¿tiene idea de lo que ha podido ser? -pregunta con un tono algo preocupado.
Me asomo de nuevo. El ruido vuelve a aparecer y veo chispas en los bordes del ascensor.
- Los frenos están fallando.
Y justo por hablar el ascensor se suelta del todo. Me aparto de un salto, haciendo retirar bruscamente a los periodistas. El cámara, aún grabando, me imita, igual que la reportera. Sin embargo, Marvin se cae de espalda, aunque no se ha hecho daño. Más bien ha sido el susto. Un estruendo se apodera del edificio. Todo se llena de humo y polvo en las dos primeras plantas, justo donde había ido Van Pelt. No espero a darles explicaciones. Empiezo a bajar las escaleras lo más rápido que puedo, rezando para que Van Pelt esté bien, pues el tiempo me ha demostrado que si hay algo que tiene que salir mal, así será. Oigo a Sarah hablando tras de mí, el cámara todavía grabando e intentando no caerse por las escaleras, y Marvin... bueno, supongo que estará en la cola. No voy a detenerme para averiguarlo. Después de bajar dos plantas llego al primer piso, donde casi me como a Van Pelt. Freno en el acto y ella se gira de repente,
- Jefa -se sobresalta la chica-. ¿Qué ha pasado?
- El ascensor se ha caído -explico-. ¿Estás bien?
- Sí, nadie ha resultado herido.
Aún suerte. El problema ahora es que el acceso a la escalera principal ha quedado bloqueado. ¡Será posible! Ahora me toca a mí llamar a Rigsby para que se acerque con un par de bomberos para que podamos salir.
- Esto es de locos -digo sacando mi teléfono móvil-. Éstas cosas tan sólo me pueden pasar a mí.
