ENCONTRANDO TODO EN ESTA AVENTURA
"Nuestra libertad... siempre será perene, y nada ni nadie nos la quitará..."
Hola hermanitos del fic! Aquí reportándome con la continuación de esta historia. La verdad es que m e gusta mucho, pero por cuestiones de inspiración desviada a otras dos XD que ya tengo avanzadas y espero subir pronto (como adelanto será Camino hacia el futuro y la posesión del Kyubi XD), creo que tendré que cortar las escenas que tenía pensadas. Pero de la misma manera quiero que queden exactas para que la historia no se vea fea o cortada...
el monstruo de la cama me ha reganiado por el hecho de que me he sentado a escribir :(, pero no es por el hecho de escribir en si, sino por dejarles con la espera, por ello ha decidido ayudarme no secuestrándome o haciendo de las suyas conmigo (algo que no me molesta en lo absoluto XD). Así que es posible que pueda actualizar más seguido. Les agrada la idea? o.O yo misma estoy que no me lo creo... VIVA EL AMOR!! Markus, te amo!
pues bien, aquí termino esta parte introductoria con la petición de un review suyo. Aún me encuentro deprimida por el hecho de ver historias con más de 500 reviews y yo me pregunto cómo le hacen esos autores... acaso son mejores sus historias que las mías? Alguien puede pasarme su secreto?
Recuerden que para una escritora como yo, que no recibe más que la gratificación de sus comentarios, un review = una letra de inspiración... XD
Capítulo 4: Predicción
Hinata se quedó sin movimiento por algunos segundos, perdiéndose ante la hermosa figura de su tía Anko, la cual se encontraba cómodamente sentada en una mecedora, cociendo algo con una tela roja… y vio con alegría como ese vientre había crecido más de lo que recordaba debajo de una bata completamente blanca.
-…Tía…- apenas las lágrimas y el nudo en su garganta la hicieron hablar. Con ello la mencionada la buscó con la mirada y le extendió sus brazos.
-¡Dios!- de la misma manera, Anko soltó lágrimas de felicidad -¡Mi adorada Hinata!- y con el gusto de comprobar las palabras de Naruto, su sobrina estaba viva y a salvo…
-¡TÍA!- se arrodilló ante ella y la abrazó de tal manera de no lastimar al bebé, pero si sentir a su tía amada. ¡Cuánto necesitaba de ella!
-Cualquier cosa que necesite Anko, sabe cómo llamarme- y salió. Kurenai entendía perfectamente la actitud de ellas. Ahora le informaría a su señor lo acontecido y así regresar a sus labores del diario.
-Mi preciosa- Anko separó un poco a Hinata para verla completamente. Tomó sus mejillas con cuidado y los acarició, quedándose con cada una de sus lágrimas. -¿Cómo estás?-
-Ahora bien- y sin más volvió a abrazarla –nos tenías tan preocupados-
-¿Y Sakura? ¿Kakashi? ¡Dios! Estoy tan preocupada por él y los demás-
-Tranquila, todos están bien, de alguna manera- se separó de su amada tía para tomar un pequeño banco cercano y así se sentó a su lado. –Hemos estado trabajando en una muralla… o algo así- suspiró –Sakura ahora se encuentra descansando mientras que mi tío…-
-¡¿CÓMO DESCANSANDO?!- se alarmó la mayor de ellas, intentando levantarse sin lograrlo.
-¡Tranquila tía Anko! Al bebé le hará daño… Sakura se encuentra descansando ya que… bueno…- ¿qué podía decirle? ¡Maldecía el momento de que su debilidad y nervios se hacían presentes! –Ella estaba tan… tan cansada por el trabajo y pues… un jo…joven rubio… fue el que… que nos descubrió y dio la orden de traernos aquí. Después de un baño, ella fue mandada a… a nuestra habitación para… para que descansara y… y mientras ella dor…dormía, yo vine a… a verte-
-¿Por qué será que no te creo nada Hinata?- Anko cruzó los brazos, mirando el nerviosismo en su sobrina… entendiendo nuevamente que ella era incapaz de mentirle a alguien –Pero dejaremos el tema hasta aquí. Ahora estoy más tranquila al saber que ustedes dos se encuentran aquí-
-Gracias tía-
Y así, pasaron exactamente dos horas, en las cuales Hinata le relató todo lo acontecido mientras eran descubiertas, mientras que Anko le relató cómo fueron sus tratos después de ser apresada, encontrando que el chico rubio era realmente un caballero, un poco ruidoso e hiperactivo, pero realmente bueno. Si no hubiera sido por él, en estos momentos todos los hombres estarían muertos.
Con lo que no contaron ninguna de las dos, es que llamaran a la puerta.
-Adelante- Anko tomó de la mano a Hinata, la cual comenzó a temblar de los nervios.
-Lo siento mucho señora Anko, pero uno de mis amos me ha indicado que venga por su sobrina. Se le indicarán sus nuevas labores, agregando que tiene que traerle su cena-
-No te preocupes Jirato, gracias por tu atención- con la ayuda de Hinata, pudo levantarse –Y por favor, te la encargo mucho… no quiero que le pase nada a ella o a Sakura, mi otra sobrina-
-No se preocupe, ahora son trabajadoras del castillo y son cubiertas por las leyes del mismo… con su permiso nos retiramos- hizo una reverencia y dejó que Hinata se despidiera de la mujer, para colocarse a su lado. Caminaron por el gran pasillo algunos metros, y antes de que ella dijera algo o que su amo se le ocurriera aparecer –Mucho gusto, mi nombre es Jirato Irikami-
-Hinata Hy…-
-¡No digas más Hinata!- con una gran sonrisa, el mozo le tomó la mano –ahora te llevaré por todo el castillo para mostrarte todo lo que vas a hacer aquí… ¡te va a encantar!- y salió literalmente corriendo.
Para Hinata, esto fue completamente extraño. Apenas tenía conociendo al pobre chico no mayor a 16 años y se encontraba enseñándole cada uno de los rincones del castillo, eso sí, al pasar enfrente de guardias o servidumbre, este les hacía la reverencia correspondiente y justificaba su presencia con un "ella es la nueva mucama de mi amo, tengo que mostrarle sus deberes".
Cuando llegaron al gran salón, él bajo sus pasos para caminar más lento y sobretodo, intentar guardar su presencia ya que no quería enfrentarse al hermano de su amo… ¡Que los dioses no lo permitiesen! Si él le encontraba, le haría pagar todo lo hecho horas atrás… pidiendo mejor cualquier castigo que su amo le dé a ese ser miserable lleno de codicia…
-¿Qué ocurre?- Hinata guardaba su risa ante la actitud tan infantil de ese chico. Al principio se mostraba completamente alegre y seguro, pero al llegar a ese lugar transformó toda fuerza en debilidad, mostrándolo en que ambos se encontraban escondidos detrás de una gran columna.
-Sch- él volteó para mostrarle una cara de seriedad, acompañada con una expresión para que guardara silencio -¿Acaso quieres que nos descubra mi amo?-
-¿Cuántas veces tengo que decirte que no soy tu amo Jirato?- una tercera voz hizo que los dos presentes dieran un brinco descomunal. Al ubicar al recién llegado, ambos encontraron a un ojinoche completamente serio…
-A…amo- era su fin. Soltó la mano de Hinata y si no hubiera sido por el espacio tan pequeño, se hubiera arrodillado ante preciada presencia.
-¡HN!- Sasuke le miró rodando los ojos. No podía creer que este descerebrado no entendiera que era una real molestia que le dijera amo. -¿Qué estás haciendo con esa? Kurenai la está buscando desde hace 10 minutos-
-Pu… pues verá amo… este… Sasuke-san- rectificó al ver el ceño fruncido –hice lo que… lo que me fue ordenado…- y escondiéndose detrás de Hinata –y… y su no…nombre no… no es es…esa, es Hinata…-
-Hn, llévala con Naruto… y que te castigue como lo mereces- y como llegó se fue. ¿Acaso no tenía mejores cosas que hacer que ver como ese mocoso le hacía maldades a su hermano menor… aunque pensándolo mejor, iría a ver a ese energúmeno rubio enajenado con "los derechos de la plebe" para darle noticias con respecto al causante de su gran y maravilloso enojo…
-¡NNNNNNNOOOOOO!- el pobre chico reaccionó a los segundos. Si que su amo era cruel y despiadado. ¿Es que su amado y respetado amo quería deshacerse de él? No había duda alguna.
-¿Qué… qué ocu…ocurre?- si para ese entonces Hinata estaba confundida, ahora estaba completamente perdida.
-Me dio mucho gusto conocerte, Hina-chan… espero que te vaya excelente en esta vida y que no tengas la misma suerte que yo-
-¡CON QUE AQUÍ ESTABAS JIRATO DEL MAL!- con ese grito monumental más un "te lo dije, idiota" de Sasuke, Naruto encontró al causante de su doble furia. Cuando lo vio detrás de la gran columna al lado de la desaparecida sobrina de Anko, decidió que el tormento que le había planeado a ese ladrón desconsiderado sería poco.
Se acercó a unos pasos y tomándole del hombro, logró separarla de la pobre chica que se encontraba parada sin hacer ni un solo movimiento. -¡¿Cuántas veces tengo que repetirte que no te acerques al Kyubi?!-
-Se… segundo amo…- Jirato solo miraba como la furia del rubio crecía cada segundo. –Yo…-
-Ya me las pagarás demonio…- le soltó para acercarse a Hinata, encontrando pavor en esos ojos perla –Y tú, ven aquí para que te vea mejor- al descubrir que ella no le obedecería por tanta rabia que destilaba, suspiró intentando tranquilizarse. Era el colmo. Por una parte intentó convencer a su hermano nuevamente para dejarle la custodia de los prisioneros y cuando estuvo a punto de recibir un "como quieras, deja de joderme", le llegó la horrible noticia que "alguien" había dejado la puerta del ala norte abierta, por lo que cierto demonio peludo se escapó y destrozó parte de su ahora desaparecida habitación. Como alma llevada por el demonio, atrapó nuevamente al Kyubi (después de una guerra campal causante del destrozo restante de su recámara) y dándole la regañada de su vida, le dejó lo indispensable para que se mantuviera entretenido.
Pero al toparse con Kurenai y ser nuevamente informado que cierto idiota con cara de niño había secuestrado a la recién llegada, su furia creció nuevamente (como nunca le había pasado), buscando como un reverendo imbécil a la susodicha y al causante de todos sus males. -Ven, te juro que no te haré nada- insistió al ver la negativa en ella, pero esta vez no la culpaba. Primero le dice que no le hará nada y a las horas se presenta ante ella hecho una furia.
-Se lo dije amito, con su cara asusta a cualquiera- Jirato se encontraba detrás de Sasuke, el cual solo cruzó los brazos en espera de alguna reacción o de su hermano o de su sirviente… pero lo que sucedió hasta a él le dejó asombrado, cuidando a no ser revelado por alguna gesticulación: Naruto simplemente tomó la mano de la chica y al estar a centímetros de ella le sonrió, dejando pasar el comentario de juego.
¿Desde cuándo su hermano tiene algún contacto físico con una extraña? Él mismo había intentado, sin lograrlo, que su hermano se acercara a las mujeres casaderas de su edad (que no habían pasado por sus manos, aún) y así crear una relación por lo menos de amigos, pero este simplemente se alejaba diciendo "no quiero acercarme a tus futuras concubinas, idiota", botando a la mujer presentada…
-¿Acaso no me crees?- Naruto realmente se sentía mal por sentir el temblor en ella. –En verdad no te haré nada- y le sonrió nuevamente.
-P…pe…pe…pero yo…yo…- se sentía desfallecer. Esa mirada azulada era la más hermosa que había visto en su vida.
-¡Oh vamos! Te juro que estoy enojado con ese cretino, pero contigo no ya que no me has hecho nada malo- miró a su hermano, el cual estaba tan entretenido con la escena pasada –Y ya que no me crees, ¿me dejas llevarte con tu hermana? Kurenai me avisó que ya ha despertado-
-¡En verdad!- Hinata olvidó todo temor y con ello se acercó a él, sonriéndole también. -¡Sí, quiero verla!-
-Excelente…- mirando a Jirato con resentimiento -sólo espérame un momento- se alejó de ella y antes de retirarse a la sala de la servidumbre, logró asentar un buen coscorrón a cierto joven hiperactivo que le encantaba molestarle… no cabía duda que era un allegado de Sasuke-Baka.
Caminaron por todo el castillo y entrando a la zona de servidumbre, él pudo llevarla a su habitación. Realmente Naruto era feliz en esa zona, pero sus agradables y molestos hermanos le prohibían generar cualquier amistad entre esa "gentuza". ¿Acaso era malo que él se relacionara con los que les servían? Para él, causando estridentes risas en su madre por pensar igual que ella y grandes disgustos a su padre y hermanos, era más que vital alejarse de cualquier hipócrita lleno de poder.
Cuando Sasuke tenía esas "grandes" ideas de presentarle a sus próximas amantes, él simplemente las rechazaba por el hecho de que se fijaban en él por ser el segundo heredero del reinado Namikaze… y eso no era lo que él buscaba. Ahora bien, la adivina Shizune le comentó meses atrás que en sus manos caería una gran responsabilidad y tenía que cuidar todo lo que su hermano deseara destruir, ya que de ahí encontraría lo que siempre había buscado… tanto sus hermanos como sus padres. Pues bien, los prisioneros y sus riquezas eran la predicción.
Bueno, eso era algo que tenía que ser comprobado.
-¡Amo Naruto! Sabe que no debe de estar aquí- una mujer anciana se acercó al nombrado, después de bajar su canasta con ropa limpia y avanzar a su posición. –Es mejor que se vaya, no quiero que le molesten por nuestra culpa nuevamente-
-Otra que me regaña en menos de dos horas… ¿por qué nadie me entiende?- su rostro reflejaba desagrado y un profundo desprecio -¡Y deja de decirme amo! ¿Cuántas veces tengo que repetirte que ni tú ni tu hija deben de decirme así?-
-Lo siento, pero usted es…-
-¡Déjalo así Soma! Que en verdad no me encuentro con muchas ganas de pelear- suspiró y acercándose a Hinata –Ella será la ayudante de Kurenai. Estará a prueba y en caso de que se presente algún problema, sólo dímelo a mi… no quiero más problemas. En caso de su hermana, será la tuya. Pero comenzará sus labores una vez que mi nana lo indique-
-Si mi señor, como usted ordene-
-Perfecto. Ahora llévala con la otra mujer.- se alejó de la ojiperla –Y no dejes que Jirato ni los demás se acerquen a ellas… no toleraré ni una sola travesura más- les dio la espalda y las miró por última vez –Adiós-
-Esos 5 van a causarnos problemas a todos- la mujer bufó molesta al estar a solas. Después miró a Hinata y ante la orden, le tomó del hombro –Vamos que tu hermana espera…-
Y así las dos, después de un abrazo efusivo y plática sin igual, estuvieron juntas de nuevo…
¡Como los días pasan como el caminar de una tortuga! Estaban ahí desde hace dos semanas y su situación no había cambiado más que para mal. Era irracional que les pusieran cadenas en los pies para que no escaparan y que tuvieran una custodia excesiva. Era un hecho que para las mujeres presentes en ese lugar, ambas eran altas y, aunque su silueta era delgada, mostraban gran fortaleza. Y no solo eso, cuando ese desgraciado y vil pelinegro las vio dos días después de su encuentro, ordenó que no se les dejara solas ni un segundo, agregando esas malditas cadenas.
Sakura, la cual estaba más que desesperada por ver la piel de su hermana lastimarse por semejante castigo, rezongó como pudo, pero la respuesta fue unánime y total: el futuro rey simplemente se acercó a ella…
….Flashback….
Ninguna de las dos esperaba que sus tobillos tuvieran cadenas. Era un hecho que eran de alguna manera fuertes, pero era más que insoportable pensar en que atacarían a alguna persona dentro del castillo… ¡eso estaba prohibido! La salud de su tía y futuro primo estaba literalmente en sus manos y un intento de escape les pondría en peligro.
Cuando Soma traía las cadenas para Sakura, presentaba una gran sonrisa, en cambio Kurenai le insistió a su señor Sasuke que eso no era necesario.
-Me vale, no tendré ninguna consideración ante estas mujeres- cuando los ojos azabache se encontraron con las esmeraldas, simplemente suspiró frustrado al recordar las marcas que ella tendría por su culpa.
-Como ordene, pero cuando mi amo Naruto se entere…- Kurenai intentaba amedrentar a Sasuke, pero conociéndole, eso sería más que un maravilloso sueño.
-¿Acaso crees que me importa?- simplemente recorrió el cuerpo de esas dos paganas detestables y buscó alejarse rápidamente.
-¿Acaso el señor de la casa no solo se ha complacido con golpear a una mujer, sino que en estos momentos busca atarla hasta romperle lo poco que le queda?- Sakura le contestó con toda la limpieza posible en alguna falta a su lengua. Y con ello recorrió el cuerpo de ese hombre que se había detenido, buscando encontrar alguna reacción ante sus palabras. Comenzó en los pies y al subir su mirada, ambas se encontraron.
Ella no pudo apartar los ojos ante esas profundas noches, y realmente no quería intentarlo. Sorpresivamente no encontró el supuesto odio que él debería tenerle, más bien se presentó sorpresa.
-¿Qué demonios acabas de contestar pagana cualquiera?- regresó los pasos hechos y estando enfrente de ella, continuó con voz regia -¿Quién eres para hacerme esas estúpidas preguntas?-
-¿Qué es lo que busca saber, milord?- se enfrentó a esa mirada de reproche, orgullosa de poder hablar correctamente –Para que sepas, yo soy Sakura… aunque dudo que desees saber algo más que eso, ¿o me equivoco?-
Y se presentó el silencio. Tanto Soma como Kurenai estaban atónitas ante la reacción de Sakura. Ambas solo esperaban la reacción del futuro rey, esperando lo peor.
-Hn…- este la miró completamente, analizando cada centímetro a la vista –tienes razón, no me importas ni un mínimo-
-Eso me parece perfecto…- y sonrió victoriosa.
–Aunque no puedo negar que estoy asombrado por el hecho que pudiste disimular perfectamente tu belleza con tanta mugre, mujerzuela-
Sin esperar esa respuesta, Sakura retrocedió dos pasos sin dejarlo de ver. ¿Qué tenía que ver su físico con el intento de insulto? Cuidando sus palabras, tuvo que enfrentarse nuevamente a ese egocéntrico y pedante hombre. -¿Acaso crees que pueda llamar la atención? Dudo que consiga tentar a alguien… ¿no ha dicho tu pueblo que soy un monstruo?-
-Además eres irrespetuosa, molesta e idiota- sonrió con burla –me vale un reverendo rábano lo que pienses… y créeme, nunca ha atraído a un hombre de aquí una prostituta de tu pueblo-
-¡Es un honor escuchar eso!- Sakura sintió odio por ese hombre por insultarla de esa manera, pero no podía esconder sentirse bien, sabiendo que ni su hermana ni ella serían tocadas por algún hombre. –Aunque, me pregunto si pensarías igual si yo fuera una doncella…-
-Sakura- Hinata estaba espantada ante la rebeldía de su hermana mayor. Era imposible parar ese carácter tan explosivo en ella, y en esos momentos temía por Sakura.
-Excelente pregunta estúpida. Entiende de una buena vez que no tienes el derecho de estar hablándome de ese modo- se acercó más a ella y mirándola con odio continuó.- ¿Qué si te violaría por ser una doncella? ¡Es un hecho! Ese sería un mínimo pago por tenerte con vida y sería mi derecho por tu efímero valor que tienes en mis tierras. Así que, mejor cuida tu venenosa lengua antes de que cambie de opinión, prostituta-
-Se nota que eres el más poderoso del lugar, ya que lo único que sabes hacer es mandar e insultar- fue jalada por su hermana, pero esta vez, no le importaban las consecuencias de sus actos. Se encontraba tan enojada que lo único que quería ver en ese hombre era la rabia desatada ante su osadía.
-Creo que es cultural que en tu pueblo no se muestren modales-
-¿Yo sin modales?- expresó Sakura con voz suave –Entonces, ¿cómo explicas tus modales al mantenernos paradas mientras nos das tu sermón?-
-Para tu estupidez mental, aquí tu condición, junto con esa- señalando a Hinata -es más bajo que la del sirviente más bajo. Así que comienza a guardar tus palabritas tan inmaduras y ponte a trabajar, ya que si no lo haces simplemente no comes- tomó las cadenas de Soma y las lanzó a sus pies.
-De acuerdo milord- se agachó sin dejarle de ver, después se colocó la primera –Que no se diga que una simple y sierva de siervo no puede soportarlo todo- y se acomodó el otro.
Era más que claro que su acto aumentó más la furia de Sasuke. Él intentó avanzar más, pero se detuvo de pronto intentando controlar su cólera. ¿Qué le habría hecho si no se hubiese contenido? Ella le miró nuevamente al incorporarse y encontró desconcierto en él. ¿No era lo que él deseaba? ¿O tenía que enfrentarle más? En verdad que no le entendía. Podía ser que él esperaba a una mujer sumisa y callada, siendo el blanco de su odio y castigarla con sus palabras… pero se topó con la pared. Jamás se rendiría.
Sin embargo, ella se equivocaba completamente. Sasuke no podía controlarse desde que entró al cuarto y la vio. Era un hecho que la culpabilidad por haberla golpeado le había atacado de nuevo, y no solo eso, la atracción sentida en el momento en que la tuvo enfrente lo desconcertó por completo. Era un hecho que ella le repugnaba, la odiaba y detestaba por pertenecer a la región de Cade, sin embargo ansiaba tocarla, sentir como esa piel era tersa y suave.
¡Maldición! Era una diosa hermosa y él se odiaba por desearla tanto… por salirse ese lado masculino delante de una belleza de mujer. Nunca había encontrado una mujer que le mirara de la manera que ella lo estaba haciendo, y mejor aún, nunca le habían retado de esa manera. Naruto había sido el único que desde chico lograba hacerlo… pero en esos momentos la maldita mujer (maldita ya que despertaba sus bajos instintos) estaba causándole estragos en su interior.
Sin decir ni una palabra más, dio media vuelta y se fue. No perdería más el tiempo con estupideces como esas. Kurenai dejó escapar un fuerte suspiro, sintiéndose tranquila ante la huída de Sasuke, dándole gracias al cielo que no se hubiera desquitado con la mujer.
-De acuerdo, no tengo de otra más que cumplir las órdenes impuestas. Hinata, Sakura…- la mencionada colocó bien las cadenas de Sakura para después colocarlas en los tobillos de Hinata.
-No… no hay pro… problema- Hinata agachó la mirada y sin decir más, observó cómo le imposibilitaban sus movimientos. Después observó a su hermana y envidió por primera vez la fortaleza de su carácter, entendiendo que ella sería la heredera que tanto buscaba su padre…
.…Fin flashback….
Lo único que les alegraba era tener a su tía a su lado. Anko estaba cada día más embarazada y ellas eran las únicas testigos de esa gran felicidad, sintiendo lástima por su tío Kakashi, el cual no le habían podido ver. ¿Estarán todos bien? ¿Les habrán hecho algo?
Por desgracia de ambas, agregándole un hecho más a su agonía, tenían que estar separadas, siendo que Hinata se encontraba al cuidado de Kurenai mientras Sakura era la "hace todo" de Soma.
-¡Te dije que así no mocosa!- Soma estaba más que molesta por ver como la pelirrosa estaba limpiando el pavo -¡Lo único que estás haciendo es marcándole la sangre!- le empujó fuertemente y con el coraje guardado por tener en encargo a una extraña y extranjera mujer, hizo el trabajo de Sakura -¡Tienes que hacerlo de esta manera!-
-De acuerdo- suspiró rendida. ¿Es que no sabían que en la cocina era un verdadero caos? Lo único que era su especialidad eran los postres, y ahora resultaba que tenía que preparar el alimento de los jóvenes príncipes… ¡maldita sea su suerte!
-Hay mujer… realmente dudo el porqué no tengo la oportunidad de toparme con gente realmente útil- la miró con desprecio –ve con Arashi y ayúdale con sus deberes… ya que para eso sí eres útil-
-¡Hn!-
Sakura estaba que la sangre le hervía. Esa mujer la había pisoteado como nunca en su vida… ¡decir que era mejor lavando los trastes que cocinar… era el colmo! Como pudo arrastró sus pies a la esquina del recinto, estando ahí la mencionada.
-¿Al parecer has hecho enojar a mi madre nuevamente?- Arashi sonrió ante la llegada de su nueva compañera. Su madre exageraba al decirle que esas mujeres eran malas y libertinas. Tanto Hinata como Sakura eran chicas sencillas y poco a poco se ganaron su amistad. Pasadas estas semanas había logrado afianzar una creciente amistad.
-Si, y dudo que se le baje rápido. No me soporta-
-Eso es normal ya que no soporta a gente del Cade…-
-Pero no lo entiendo- Sakura comenzó sus quehaceres –es un hecho que mi pueblo viene de una región cercana, pero no tenemos nada que ver con ellos-
-Pues, en Konoha todos saben que Cade es igual que el reinado Hyuga- suspiro mientras incorporaba más jabón a la solución -¿Puedo hacerte una pregunta muy, pero muy personal?-
-Claro, siempre y cuando no sean con referencia a mi cuerpo o mis ocupaciones en mi ciudad natal-
-Oh lo siento damisela- rieron ambas ante la ironía de esas palabras –En serio Sakura… ¿habías estudiado nuestra lengua antes?-
-Mi madre ha viajado mucho con mi padre, por lo tanto han aprendido idiomas que han pasado a sus hijas… aunque Hinata es más apta para eso-
-Ah, entiendo… lo que aún me queda por saber es… ¿acaso tu hermana ha heredado el Byakugan?-
Y fue en esos momentos cuando a Sakura se le vino el mundo encima. Era un hecho que ella no heredó la línea de sangre de su padre, pero Hinata era el vivo ejemplo de ese hombre… miró asustada a Arashi y dejando todo lo que tenía en sus manos, tomó el hombro de la chica y buscando su mirada -¿Qué es lo que sabes del Byakugan?-
-No mucho… pero lo suficiente para saber que esos ojos valen mucho oro.-
-¡Dios!- y se dejó caer. ¡No era posible! No permitiría que su hermana fuera lastimada… ¡ESO NUNCA!
-¿Sakura, qué ocurre?- Arashi se sintió tan mal al ver la contrariedad en Sakura. al principio pensó que exageraba, pero al reflexionarlo, encontró que ese terror era por perder a Hinata.
-No puedo… no… ¡NO!- y lloró amargamente. Ella fue la única culpable de encontrarse en ese lugar encerradas. Si no hubiera sonsacado a Hinata para viajar con sus tíos, otra historia sería. Pero ahora eran esclavas y… y por desgracia tenían derechos sobre ellas. Se sentía entre la espada y la pared. Por un lado deseaba salir de ese infierno y regresar a su hogar, pero por el otro no podía dejar ni a su tía ni al bebé.
Cerró los ojos e intentó tranquilizarse. No era el momento ni el lugar para decaer ante esa repentina presión. Secó sus lágrimas y suspirando encontró la mirada de Arashi, la cual denotaba pena. –Perdona, tuve un momento de debilidad- comentó Sakura después de levantarse.
-Perdona lo que he dicho… no fue mi intensión el asustarte-
-Al contrario Arashi, te lo agradezco de todo corazón. Ahora sé qué es lo que tengo que hacer- sonrió triunfante –y verás que saldré victoriosa esta vez-
-¿Eh?- ¿Qué quería decir con victoriosa? Esperaba fervientemente que no aumentara nuevamente el enojo del amo Sasuke, ya que estos días andaba de un genio de los dos mil demonios. -¿Estás pensando en molestar nuevamente a nuestro amo?-
-¿Nuestro amo? ¡Tu amo dirás! He de recordarte que tú y tu madre son mis amas… ya que tengo un nivel más bajo que ustedes dos juntas-
-Eso no es cierto, el señor Naruto corrigió esa idea, lo sabes perfectamente-
-Igual, de todas maneras estoy encadenada… igual que todos los que vinieron conmigo. ¿Acaso eso no es tener un nivel inferior?-
-No- ahora fue Soma la que contestó –Sé que eres una reverenda inútil para muchos deberes en la cocina, pero he de decirte que tu pan con nuez fue todo un éxito hace dos noches. Así que deja de decir tonterías y ponte a trabajar, que puedo dejarte sin comer-
-¿Sabes? No sé quién es más malo, tú o su amo Sasuke- ante esas palabras, las dos jóvenes rieron fuertemente mientras que Soma bufó fuertemente para regresar a lo suyo.
-Se nota que son demasiado inteligentes. En dos semanas ha mejorado su lenguaje. ¿No lo crees hermanito?- Ino se encontraba asomada en el pequeño espacio que daba a la cocina, seguida de su hermano pequeño.
-Si… y ni se diga de Hinata- se separó de Ino y así jalarla para darles privacidad a esas tres ruidosas. –Ella es la que me tiene completamente asombrado-
-¿En serio? ¿Puedes explicarle a tu hermana mayor el porqué?- no podía esconder la felicidad que tenía por ver a su hermano menor tan alegre. A comparación de un endemoniado e irreconocible Sasuke, Naruto irradiaba una tranquilidad y paz como nunca.
-Verás, hace 4 días, uno de los protegidos de Sasuke abrió accidentalmente la puerta del ala norte y te imaginarás quién se escapó de nuevo…-
-¿No me digas que fue Jirato de nuevo?-
-No, me sorprendió que Kanno fuera el causante. Fue un accidente y eso le creo yo… si hubiera sido ese demonio, te juro que estaría en estos momentos comiendo pasto- sonriendo más de lo normal –y lo que me dejó atónito fue que el Kyubi ni siquiera se asomó. Esta vez se escapó nada más ni nada menos que Kazuki… ¡el endemoniado se salió con la suya y destrozó nuevamente mi habitación! Desgraciado… pero ha tenido su merecido-
-Hahahahaha- Ino rió fuertemente –Pobre de ti hermanito, no cabe duda que tienes una suerte con los zorros… ¿por qué les da por arruinar tus aposentos?-
-Supongo que como el padre lo hace… ahí va el hijo a seguir el ejemplo-
-Lástima que Sasuke no sacó esa parte de papá- la rubia abrazó fuertemente a su hermanito –ni siquiera de nuestra segunda madre-
-Cierto… papá me contó que ella era dulce y buena, todo lo contrario a Sasuke- Naruto se puso serio. –Mikoto fue en su momento el todo para papá… lástima que murió cuando Sasuke cumplió dos años-
-¿Crees que papá la extrañe?-
-Mucho. Fue su primer amor- suspiró –pero lo bueno fue que encontró a mamá… aunque aún no entiendo cómo fue que ella logró enamorarlo. Se supone que siendo una Regina en el remolino…- calló un momento y luego rió fuertemente -¡Dios! Por tu culpa me pongo melancólico!- abrazó a Ino, la cual reía con él –Y haces que me desvíe del tema-
-Tú tienes la culpa-
-No es cierto… si no te hubieras ido con Chouji a hacer cosas pervertidas no me hubieras interrumpido-
-¡NARUTO!- la pobre se puso roja como tomate -¡No hicimos nada pervertido!-
-¿Nada? Si claro… y yo soy el príncipe del ramen- ante la mirada asustada de su hermana ante un "me descubrió", decidió dejar el tema para después –de acuerdo hermanita, lamento meterme en asuntos que no me importan… y lamento informarte que SI soy el príncipe del ramen XD-
-Idiota…- con aún un gran rubor –por favor, ni una palabra de esto a Sasuke… con el genio que se carga, te aseguro que elimina a mi futuro marido antes de casarnos-
-Cierto… te juro que ni quiero acercarme. Dudo lo que le puso así, pero no cabe duda que puede matarme si le hago una broma-
-Ni se te ocurra…- llegando al estudio, tomó la mano de su hermanito y sonriéndole, ambos se acomodaron en los grandes cojines localizados en el suelo –pero bueno, tienes que contarme todo lo que pasó en mi ausencia… como por ejemplo, ¿qué fue lo que te sorprendió de la chica que te tiene tan contento?-
-pues verás. Ella y nuestra nana están encargadas de la limpieza en las habitaciones y demás cosas que realmente desconozco… sin más rodeos, Kazuki entró como alma que le persigue el demonio a mi habitación y en esos momentos ellas dos se encontraban dentro…-
-¡No es cierto!- Ino se alarmó -¡¿Cómo que entró estando ellas?! ¿Y se encuentr…?-
-Calma tus hormonas… ¡Deja que termine!- Naruto la miró con reproche, dándose cuenta que jamás entenderá a las mujeres –Si, estaban ellas y al entrar supongo que no las vio ya que comenzó a destruir la cosa que se encontraba enfrente… pero paró de pronto al ver a Hinata y espantándonos se le abalanzó tirándola fuertemente al piso, llevándose consigo tanto sábanas como ropa limpia- puso su mano en la boca de ella para poder continuar –pero no para morderla… al contrario, la llenó de baba y ensució su vestimenta con lodo-
-¿Me estás diciendo que…?-
-Así es. Al parecer ella es la otra humana aceptada por esos dos-
-¡Es imposible! Ni siquiera nuestro padre puede acercarse sin ser lastimado por sus garras-
-Yo también me quedé sorprendido. Pero eso no es todo Ino- sonrió al recordarlo –Kazuki la llevo al ala norte sin que yo lo pudiera evitar y fue donde supe que encontré a la protectora de mis amigos- continuó al no ver respuesta en su asombrada hermana –ella no solo pudo acercarse a los unicornios o a Fox… sino al mismo Kyubi-
Si para ese entonces se sentía anonadada ante la noticia, eso la mató. No pudo pronunciar palabra alguna, solo miraba con asombro a su hermano. ¿La prisionera era la otra humana aceptada? ¡No podía creerlo!
-Na…Naruto…-
-Sí, lo sé. Pero no tengo ni la menor idea que hacer con esto- en sus ojos se mostraba confusión –nunca me imaginé que una heredera del Byakugan fuera a caer en nuestras tierras e hiciera que mis amigos se enamoraran de ella-
-Estas en problemas- acarició esas franjas en sus mejillas –ya que si todo lo de la profecía es cierta… tú… tú-
-Si Ino, tendría que casarme con ella-
Y apareció el silencio, brindado por los pensamientos de ambos. En el momento en que Naruto miró a Ino, le encontró con una gran sonrisa… indicándole que no era nada bueno lo que tenía en mente.
-Naruto… esto es realmente…-
-Inesperado, extraño y…- intentó complementar las ideas de su hermana, pero lo que ella le dijo, le desarmó por completo.
-¡Esto es más que maravilloso!-
Pues, realmente se dejó caer. ¿En qué momento su hermana perdió la cordura? ¿Casarse él? ¡Por Dios santo! Eso era blasfemia. No podía negar que era realmente bella esa mujer, pero era imposible amar a alguien como ella: tímida hasta el desmayo y nada segura de sí misma. Él no era don perfecto, pero si despreciaba a todas las mujeres de su clase por ser interesadas… a ella le huía por ser insegura. Él necesitaba cariño y amor, cierto, no obstante era hombre y como buen poseedor de testosterona, requería a una mujer que irradiara seguridad y amor a sí misma.
-Vamos hermano, ¿negarás que es una de las mujeres más bellas de todo el reino?-
-No lo niego, pero es demasiado… tímida. Eso no me atrae absolutamente nada-
-Oh Naruto, ¿eso es lo importante para ti? Déjame decirte algo, sospecho que esa inseguridad es por falta de atención y el menosprecio. Si la comparas con la pelirrosa, encontrarás que es su antítesis (Dahia: palabra dada por mi adorada Athenea, muchas gracias): una fuerte y la otra débil… una contestona y la otra sumisa-
-¿Y eso qué tiene que ver?-
-Si serás bruto… ¡Lo que tu futura esposa necesita es que la valoren y le den su lugar! Y para ello entras tú-
-Gracias por todos esos consejos, casamentera- suspiró molesto –no sé porqué te conté todo esto. A la próxima me guardo todo como siempre-
-Vamos hermanito, ¿no ves que es la oportunidad de por lo menos encontrar a la persona que te ayude a controlar a tus amigos?-
Era cierto. Cuando le entró el temor al matrimonio, se cerró por completo e inclusive intentaba alejarse de la pobre Hinata todo el tiempo.
-Y antes de que hagas otros de tus berrinches,- continuó Ino -no pienses que ella será tu esposa hombre, eso solamente te amedrentará más. Primero que nada busca ser su amigo-
-¿Amigo?-
-Así es. Digo, si no es la predestinada para ser tu esposa, por lo menos deja que sea tu amiga. Con ello matarás dos pájaros de un tiro: descubres la verdad de esa timidez y le ayudas a superarlo, y darás pauta para encontrar a la que será tu compañera-
-No quiero buscarla. No puedo permitirme ese gusto- Naruto se levantó y con voz seria le dijo –No seré yo el que destruya una vida por mi egoísmo-
-Naruto, ¿hay algo que quieras decirme?- Ino se preocupó ante esas palabras.
-No hay nada que decir-
-Hermano, ¿qué fue lo que te dijo el oráculo?- ella se levantó también y le abrazó por atrás –Puedes confiar en mí, ¿lo sabes vedad?-
Cerrando los ojos, recordó esas horribles palabras dadas por Shizune…
…La misma que ha de cuidar a tus bestias, te amará a ti sin que tú lo sepas…
…la misma que se ganará tu corazón, se entregará a ti en cuerpo y alma de la misma manera e intensidad que tú…
…la misma mujer que cargará con tu primogénito se ganará el agrado de tu pueblo y liberará parte del mal dentro de tu familia, sin embargo Naruto, esa mujer que te amará más que a ella misma, perderá la vida al elegir un camino que tú no quisiste tomar…
…Morirá dejándote un maravilloso recuerdo… -Claro tontita, pero esto es algo que no puedo decirle a nadie-
-De acuerdo, no presionaré más. Aunque eso sí, si necesitas un consejo, no dudes en pedírmelo. Entiendo que soy mujer y pues no pienso como tú, sin embargo te quiero con toda mi alma y buscaré la respuesta a todos tus males-
-Gracias hermanita, no sé qué haría sin ti-
-Obvio Naruto, eres demasiado idiota para hacer algo por ti mismo-
-¡INO!-
-Hahahahaha-
CONTINUARÁ...
