Cap. 4: Imprevistos.
Después de dos horas se han podido reestablecer algunas de las carreteras principales. Por suerte las ambulancias ya no tienen que dar ese rodeo de cuarenta minutos y los heridos grabes ya han sido trasladados. El CBI se va vaciando poco a poco, pero aún queda mucha gente a la que atender. Puesto que parece que la cosa se va calmando, he dado permiso a los periodistas para hacer algunas entrevistas. Qué remedio. Les acompaño a una sala de interrogatorios y les digo que pueden entrevistar a una persona de mi equipo. Y, puesto que Cho está de patrulla y Rigsby ayudando en un incendio del a zona, esa persona es Van Pelt. Antes de dejarla sola con esos tres, la detengo en la puerta y le dejo las cosas claras.
- Habla tan sólo acerca de la brigada y del terremoto. Evita los términos personales. Estaré tras el cristal, aunque ellos no lo saben. Intenta no mirarlo mucho -ella asiente-. Si te preguntan algo que no sea acerca de lo ocurrido o algo personal que no venga al caso o que te incomode hazme una señal.
- Entendido. ¿Qué señal hago?
- Pues no sé... garraspea un poco.
- De acuerdo.
Cierro la puerta y me voy. Van Pelt se sienta frente a Sarah, quien está ordenando las preguntas sobre la mesa. Frank está colocando la cámara en un trípode y toquetea los botones de esta. Al mismo tiempo, entro en la sala tras el cristal y me apoyo en la pared del fondo con las manos tras la espalda. Sarah de dispone a comenzar la entrevista, pero Marvin la detiene.
- Agente Van Pelt, levante un poco más la cara. Es usted una mujer hermosa, y quiero que se resalte bien en el vídeo. Relaje los hombros y repose su espalda -Van Pelt obedece un poco cortada-. Así está mejor. Adelante.
Frank empieza a grabar. La luz piloto está encendida y Sarah empieza a hablar. Después de una breve introducción llega la primera pregunta.
- Agente Van Pelt, ¿cuanto hace que es usted agente del CBI?
- Dos años.
- Y en éste tiempo supongo que habrá atrapado a muchos delincuentes, ¿cierto?
- Bueno, no sólo yo. Ha sido un trabajo en equipo; siempre lo es.
- Ya veo. ¿Y ha disparado alguna vez contra alguien?
Eso ya no me ha gustado, y por la cara de Van Pelt a ella tampoco. "Esas preguntas son demasiado directas, seguro que las ha hecho Marvin. Maldito aprovechado insensible..." maldigo entre dientes. Me da algo de miedo, pues Van Pelt es a veces demasiado sincera. Estoy a punto de irrumpir en la sala con alguna excusa, pero me abstengo y espero a ver su reacción.
- En el trabajo, o mejor dicho, en la vida de un policía, es casi imposible no disparar nunca contra alguien. Siempre llega alguna situación en la que eres tú o él, y el cuerpo reacciona por sí sólo.
- ¿Entonces eso es un sí?
- Siempre en defensa propia.
- Comprendo.
Me maravilla la forma en que se ha defendido Van Pelt. Una sonrisa se escapa de mis labios. Después de todo, Van Pelt ha demostrado ser una agente con la cabeza clara y también se le ha pegado algo de picardía por parte de Jane. Cruzo los brazos sin perder la sonrisa de la cara. "A ver qué se les ocurre después de esto" pienso algo orgullosa, aunque al ver que dejan ese tema a parte quito ese posar de mi cabeza y vuelvo en mí. Ahora se centran en el terremoto.
- ¿Dónde se encontraba usted cuando comenzó todo?
- Estaba en la oficina, con mis compañeros de trabajo.
- ¿Trabajando en un caso?
- Así es -asiente serena.
Pero entonces un gran estruendo nos acapara. El edificio se sacude; parece un tercer terremoto. Por suerte no lo es. Termina casi al instante. "¿Y ahora qué?" pienso algo cabreada. Salgo corriendo de la sala, igual que Van Pelt. Marvin y Sarah nos imitan, aunque no con tanta agilidad. Frank tiene ligeros problemas para coger la cámara, pero logra seguirnos a tiempo. Los pocos cristales enteros que quedaban se rompen en pedazos. Van Pelt y yo nos asomamos a una de las ventanas. Una gran bola de humo negra se levanta desde la entrada, donde están los coches principales de rescate. Vemos a Rigsby y Cho correr hacia allí. Por lo menos sabemos que ellos dos están bien. Casi apareciendo de la nada, oigo la voz de Hightower a mi lado.
- ¿Qué ha pasado?
- Creo que ha habido una explosión -dice Van Pelt casi al instante.
- Será mejor bajar a comprobar cómo están todos -propuse yo.
- Buena idea -apoyó Hightower.
Las tres nos separamos de la ventana al mismo tiempo. Notamos a los tres periodistas casi en la nuca mientras que Sarah dice unas palabras, reportando así lo que ha pasado. Salimos a toda prisa del edificio. Todos están en la entrada, alrededor del humo, extinguiendo lo que parece ser un coche chamuscado. Sin embargo, no hemos recorrido los primeros diez metros, los periodistas todavía no han ni salido del edificio, que una segunda bomba nos sorprende. Pero no tengo tiempo a reaccionar, pues ha explotado a pocos metros de nosotras.
Las tres salimos volando. Por suerte no estábamos encaradas hacia el segundo coche bomba, así que tan sólo un pitido insoportable nos invade el oído derecho. Me encuentro bocabajo. Levanto la cabeza y miro a ambos lados. Lo primero que veo son mis manos, cortadas y con tiras rojas de sangre. "Esto es de locos" pienso atónita y aturdida. A mi lado, un poco más adelante, me encuentro con Hightower. Logro incorporarme y ponerme a cuatro patas. Me acerco a ella, me pongo de rodillas y me apoyo en mis talones.
- ¿Se encuentra bien, jefa? -pregunto con una mano en la cintura.
- Sí .
Se apoya en uno de sus brazos, pero justo entonces cae al suelo con un gemido de dolor. La agarro y la siento.
- ¿Le duele el brazo?
- Creo que me lo he roto -dice cogiéndoselo con cuidado.
Alzo la vista y veo que dos oficiales de rescate, un médico y un policía se acercan corriendo hacia aquí. Mientras que llegan me dijo en Van Pelt. Ha sido la que más lejos ha acabado, quizás porque es la que estaba más cerca. Me duele el cuerpo entero y la cabeza, pero a parte de cortes y magulladuras, estoy bien. Me acerco a Van Pelt y me arrodillo a su lado. Está de lado, con los ojos cerrados. La llamo y le toco el hombro, pero ella no me responde. La giro con cuidado y me encuentro con un panorama rojizo. "Ésto no puede estar pasando" balbuceo con los ojos como platos. Un trozo de metralla se le ha incrustado en el abdómen.
Intento ser discreta para no alterar a nadie. Los oficiales de rescate se llevan a Hightower mientras que el médico se encarga de Van Pelt. Aunque por la cara que ha puesto no parece estar bien. Con la ayuda del policía me levanto, dolorida, del suelo. Es aquí donde me doy cuenta de que Rigsby y Cho me están mirando, esperando a que les diera mi aprovación, el visto bueno de que todas estamos bien. Pero no es así, sé que no es así. En otras circunstancias puede que hubiera mentido, pero no hoy, no ahora. Así pues, sacudo la cabeza lentamente mientras que la bajo un poco. Aprieto los ojos al oír su nombre, aprieto los dientes al oír el nombre de Van Pelt ahogado en la garganta de Rigsby. Ambos empiezan a correr hacia aquí.
- ¡Oh, Dios! -grita Rigsby-. ¡Grace!
Se arrodilla a su lado y le toma la mano, preocupado y angustiado. Aunque no estén saliendo juntos por culpa del reglamento, eso no cambia el amor mútuo que sienten uno por el otro. Cho se pone a mi lado, atónito.
- Hay mucha sangre -dice en un susurro.
No lo aguanto más. Me aparto y giro la cabeza. No quiero seguir viendo esto, no quiero verlo más. Quiero que esta pesadilla termine de una vez. Quiero que todo esto sea un estúpido sueño. Quiero despertar y olvidarlo todo. Desafortunadamente, esto no es un sueño ni una pesadilla; es el mismísimo infierno.
¡Perdón por tardar tanto! Una vez más, otro IMPREVISTO se ha cruzado en mi camino. Me robaron las cuentas de hotmail, facebook y fanfiction, y llevo batallando casi una semana para recuperarlas. Ahora que ya está todo solucionado (o eso espero) a ver si frecuento más todo.
Se me ocurrió que le pasara algo a la pobre Van Pelt, que siempre la tengo marginada y quiero darle un poco más de dinamismo. Pero como que en mi mente siempre se crean situaciones límite, le ha tocado recibir a ella, pobre... xD
Gracias por los reviews. No tengo ni idea de cómo acabará la historia, iré escribiendo y a ver qué sale.
