Encontrando todo en esta aventura
¡Hola!
Antes de dormir quería dejarles el nuevo capítulo. Espero que les guste y que me lo hagan saber con un review… ¿me lo regalan?
Capítulo 6: El oráculo.
Ni siquiera tuvo tiempo para que le abrieran las puertas del santuario. Corrió fuertemente y ante los regaños y obstáculos presentes, se adentró por los grandes pasillos del "lugar de la hoja". Necesitaba corroborar ese fallo que traería desdicha a la mujer que él…
Momento. ¿Acaso él estaba…? Se detuvo rápidamente y sin más se recargó en la pared más cercana para tranquilizarse. Era un hecho de que esa chica era hermosa, pero decir que estaba enamorada de ella era otro asunto completamente diferente. Así que, sintiéndose de pronto un reverendo idiota ante ese ataque de pánico no infundado, caminó de regreso a su castillo. No tenía que estar ahí…
-¿Eso es lo que crees Naruto? No ciento que estés completamente convencido- la voz de esa mujer siempre le estremecía. Shizune se localizaba exactamente dentro de su habitación y, notando la presencia del rubio, le llamó fuertemente. Así que Naruto no tuvo de otra más que retomar su camino. ¿Por qué siempre esa mujer se salía con la suya?
-Hola Shizune-san- comentó él al entrar a esa gran habitación oscura. Era un hecho que su madre era rara por tener a tan extraña mujer como amiga.
-Hola Naruto- Shizune se encontraba recostada en un gran sillón, vestida con un enorme kimono negro con adornos rojos y dorados. –Entonces quieres saber el porqué te he dicho eso… pero primero debes que desaparecer esos pensamientos negativos hacia mí. ¿Acaso mis palabras son el resentimiento que me tienes? Vamos hijo, solo te he comentado lo que he visto-
-No tengo resentimiento hacia ti, es sólo que…-
-No te gustó lo que he dicho y has venido por lo mismo- ella terminó de decir la sentencia que comentaba Naruto en voz baja y suave.
-Yo no…- Naruto tomó asiento en uno de los grandes cojines al lado de Shizune, siendo cordialmente invitado por ella.
-Naruto-kun, tranquilízate y cuéntame realmente el porqué estás tan indeciso- ella sonrió antes de tomar un cigarrillo –Entiende que mis palabras solo son un reflejo de un futuro no escrito con palabras de oro- siguió al no recibir respuesta alguna –y esa decisión que deberás tomar, si te das cuenta a tiempo de lo que sientes, la catástrofe no sucederá-
-¿Qué quieres decirme?- Él la miraba entre asombrado e incrédulo. Por una parte le había dicho que su próxima mujer moriría sin remedio y ahora resultaba que ella viviría si tomaba esa decisión antes. Le revolvía más de lo que estaba…
-¿Acaso no te das cuenta mi pequeño? Creo que hasta Sasuke ha intentado mejorar su futuro y tú solamente lo rechazas. Recuerda que no puedes aplazar más el tiempo porque el final de esa mujer puede ser escrito. Sólo tienes una oportunidad y en lo único que puedo ayudarte es en aconsejarte que dejes que tus acciones, como la de hoy, te hagan encontrar esa respuesta que tanto buscas-
-Es difícil, y no quiero que muera alguien por mi culpa- agachó la mirada –hace tiempo hice que…-
-Hasta el Kyubi dijo que no era tu culpa y si murió ese ser mágico fue porque estaba destinado a hacerlo. No te culpes por esa muerte, además él no te ha reclamado nada, recuerda que apenas tenías 16 cuando sucedió-
-Pero por eso Kazuki no tiene madre-
-Bah, era una zorra que amaba la aventura y el arriesgarse de esa manera fue su propia decisión. Así que deja de hacerte el tonto y vive la vida- sonrió al gran puchero de Naruto. Cuando se calmó, se levantó de su asiento y tomó dos copas de cristal negro para servirle ese líquido maravilloso… esperaba que eso ayudara a ese hiperactivo para que se diera cuenta que ese sentimiento no nació del "pánico". -¿Qué es lo que vienes a preguntarme?-
-Sospecho que ya lo sabes- Naruto recibió esa extraña copa y, al ver que ella tomaba un poco, confió y bebió también -¿Qué dices de eso?-
-Pues, ya lo descubrirás tú mismo-
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Sí que esa bruja podía hacer de las suyas sin recibir un castigo. ¡La mataría al primer momento que tuviera! No solo tenía que aguantar a Hikaru con sus odiosas molestias con tan bellas reclamaciones, la sequedad de la pagana esa gracias a su maldito origen y los constantes regaños de Kurenai… ¡sino que tenía que ir por su hermano extrañamente caído en la casa de esa odiosa!
-Ya te dije que dormirá por algunos días, sólo déjale descansar y confórtalo cuando lo requiera- Shizune se encontraba bebiendo sake mientras le daba las instrucciones a Sasuke del cómo debería de cuidar a Naruto.
-¿Qué le diste mujer para tumbarle como un muerto?- realmente la respetaba solamente por su madre. Sasuke moría del coraje pero intentaba disimularlo, lográndolo a la perfección. Era un hecho que esa bruja le hizo algo al rubio ya que este no caía tan fácilmente con una bebida, corroborándolo con las batallas alcohólicas que ambos podían mantener.
-Nada más vodka con mucho jugo de uva- el oráculo tomó suavemente su bebida y sonrió por lo bajo al notar la cara descompuesta del futuro rey. Era un hecho que estos dos hombres necesitaban tanta ayuda femenina, agregando el hecho de que si él pensaba ingenuamente que esto era lo peor… lo que le faltaba.
No podía ser… ahora sí que esa hechicera se pasó de la raya. La miró con odio puro y sin más, viendo como ella degustaba de su bebida como si nada, gritó con todo su sentir -¡¿POR QUÉ DEMONIOS LE DISTE VODKA?! ¡ES ALÉRGICO!- su voz masculina logró escucharse por todos los alrededores del santuario. -¿Acaso quieres matarle?-
-Bah, como si te importara su salud- se levantó sin verle el rostro. Si Sasuke pensaba que le haría sentir mal con ese grito, estaba completamente equivocado porque ese era el plan. –Y ya que te tengo enfrente, debo de advertirte algo de suma importancia con respecto a tu destino- le miró a los ojos y encontró tanta rabia guardada. –Si sigues con tu malestar, perderás lo más valioso que tienes-
Otra vez sus palabras raras. Dio Sasuke dos pasos al frente y estando a un lado de su hermano menor, le tomó del hombro y lo acomodó en el suyo. Esa mujer no tenía ni la menor idea de lo valioso que era Naruto e Ino para él. -Habla claro-
-Vete ya, y recuerda que tiene que ser vigilado por alguien paciente y que no le tenga miedo a los amigos de Naruto- y como siempre, desaparecía sin decir una sola palabra más.
Molesto y realmente exaltado, acomodó mejor a su hermano y salió con el alma hecha una furia. Era un hecho que ese oráculo era desesperante y molesto. Por un lado, era realmente exasperante ver como esa mujer fingía tranquilidad y bondad ante la sociedad, siendo esta una faceta desconocida por la familia Namikaze. ¿Acaso era influencia de la amistad que llevaba con su madre? ¡Que Dios le ayudase!
Acomodó a Naruto en su caballo como si fuera un simple costal de patatas y se dirigió a toda prisa hacia el castillo. Si Naruto había tomado vodka era mejor desintoxicarle para evitar futuros incidentes.
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-Vamos Sakura, tranquila- Hinata observaba como su hermana caminaba de un lado al otro dentro de la gran cocina. A los segundos, Sakura se detuvo y dando dos pasos hacia ella le miró como si ella fuera alguien desconocido. -¿Saku?-
-¿Qué me tranquilice Hinata? ¡¿Te has vuelto loca?!- Sakura no podía entender el hecho de que su hermana tuviera tanta paciencia ante la situación que las albergaba. Era un hecho que ella realmente merecía tener el poder que su padre quería darle. -No puedo hacerlo ya que tía Anko necesita de nuestros cuidados y resulta que tenemos que cumplir los caprichos de esos "principitos" mimados mientras que nuestro tío y los demás trabajan peor que un sirviente… ¡cuánto los odio! Necesitamos salir de aquí como dé lugar-
-Pero Saku, estamos vivos y eso es lo más importante- Hinata solamente quería calmarle ese enojo. Por desgracia la ojiverde era tan impaciente e imprudente que podría generar otro incidente con el mayor de los hermanos Namikaze como el día anterior y saldrían perdiendo nuevamente. ¡Ya no quería perderse de su tía ni de sus amigos por limpiar el establo!
-¿A esto le llamas vida? ¡Por Dios Hinata! Mejor no me dig…-
-¿A qué Dios te refieres?- la voz suave de Ino las hizo callar y asombrarse. Espantadas por haber sido descubiertas en un estado "no laboral", ambas encontraron a Ino y a Hikaru en la puerta.
-Lo lam… lamen… tamos- Hinata se levantó rápidamente de su asiento para tomar el cuchillo en el instante que Sakura corrió hacia el barril donde se encontraban las patatas que tendrían que limpiar.
-En un momento terminamos de hacerlo- Sakura tenía pánico de generar otro castigo a su hermana menor gracias a su necedad y enojo. La pobre Hinata tuvo que ayudarle a limpiar excremento de caballo por la mini pelea que tuvo con el "príncipe concubino".
-Perdonen, pero… ¿de qué Dios hablaban?- Hikaru miró de reojo a Ino y esta, entendiendo sus planes maléficos, le tomó de la mano para entrar al recinto. –Es que me he quedado muy curiosa de eso-
-¿Disculpe?- Hinata buscó a Sakura para encontrar una respuesta.
-Sí, queremos saber a qué Dios veneran- Ino sonrió y tomó el asiento en el que estaba Hinata. –ya que es algo extraño escuchar que personas del reinado Hyuga crean en un solo Dios-
-Bueno… nosotras cre… creemos en que… yo- Hinata comenzó la explicación. Era un hecho de que el reinado del Byakugan adoraban a varios Dioses, sin embargo su madre les había infundado el amor a un solo Dios.
-Es una simple expresión- Sakura interrumpió antes de darle unas cuantas patatas a Hinata. ¿Ahora aguantaría un interrogatorio por su religión? ¡Ni loca! –Así que nada más-
-De acuerdo- Hikaru no dejaba de analizar a Sakura. Estaba completamente asombrada por su fuerza y habilidad de enfrentarse con Sasuke y necesitaba saber si era lo suficientemente resistente para hacer caer a ese hombre y así quitarle lo amargado. Sasuke necesitaba a una mujer como Sakura y, aunque sabía que se ganaría uno que otro regaño (aunque también apoyo incondicional de Ino y Naruto XD), generaría que esos dos se relacionaran. Quizás así podría liberarse del mal humor de ese terco y patético ser. -¿Y cómo sigues de tus heridas?-
-¿Heridas?- Sakura le miró extrañada mientras lavaba lo que tenía entre manos. ¿De qué estaba hablando? Y lo peor, ¿por qué le hablaban?
-Tus tobillos, ¿Ya no sangran?-
-Nada, heridas mías curadas- contestó sin muchos ánimos. El tener esas cadenas eran un castigo y si no hubiera sido por Kurenai, sus tobillos y los de Hinata volverían a sangrar. Al principio rehusó utilizar ese lienso y así hacer que ese hombre de hierro sintiera un poco de culpabilidad, pero lo único que ganó fue lastimarse y como su hermana siempre le seguía, ambas se lastimaron a lo tonto. Desgraciadamente para él, nada de ella le importaba.
-Me da gusto escuchar eso-
Y la dejó en paz. Hinata y Sakura trabajaban mientras Ino y Hikaru iniciaron una vez más una de sus tantas pláticas femeninas tomando una gran variedad de tés. Hablaron de moda, joyas, perfumes y viajes. ¡Era tan entretenido! Dejando lo mejor para el final.
-Y bueno Hikaru, ¿qué me cuentas de tu hombre?- Ino le dio un gran sorbo a su té de jazmín, observando atentamente a Hinata, la cual comenzó a tararear en voz baja una canción y siguiendo con su labor "cocinero". ¡Dios! Sí que era la mujer perfecta para Naruto.
-Nada. Cada vez que quiero tener a uno, se va con otra más fácil- Hikaru bufó molesta –y eso le parece perfecto a Sion-
-¿Aún te pretende?-
-No solo eso… ¡El muy desgraciado ya pidió mi mano!- azotó su taza y con ello asustó a las Hyuga –Gracias al cielo mi madre no ha concedido la mano hasta que yo acepte-
-Que patético tipo- Ino sonrió, pero no le duró mucho esa expresión por el hecho de que las campanas sonaron tres veces y de manera consecutiva, símbolo de problemas. Con ello se levantó y corrió hacia la puerta. –Algo pasó…- volteó hacia la cocina y señaló a Hinata –Tú, ven conmigo- al principio la mencionada no se movió, pero al notar la cara de enojo de Ino dejó el cuchillo para colocarse a su lado.
Y sin más, ambas fueron hacia la entrada.
-¿Eres cristiana cierto?- Hikaru se acomodó mejor en su lugar y tomó más de su té.
-Hn…- Sakura siguió con su trabajo. Al final de cuentas no le importaba lo que le sucediera con los que no eran de sus tierras. Era un hecho que si se morían, sería lo mejor.
-De acuerdo, no quieres hablar- suspiró mientras se recargaba más en su asiento –sólo quiero que sepas que puedes mejorar tu actitud con respecto a Sasuke- la miró y observó una gran sonrisa en Sakura. –Es en serio-
-No importarme nada- contestó tranquila –sé cuidarme sola-
-Lo sé y en verdad me encanta como lo tratas- Hikaru sonrió también. –Si realmente quieres verle enojado, simplemente hazle algo dulce, eso le irrita al por mayor-
Ese comentario generó que Sakura mirara intrigante. ¿Por qué le daba esos consejos? ¿No se supone que es su amiga? Ante eso, Hikaru se levantó con su taza de té en mano y sonriéndole le dejó sola nuevamente. Así ella siguió con su trabajo en espera de Hinata.
Para ello Soma se había quedado escondida detrás de la puerta de atrás escuchando la plática. Al principio guardó su presencia por si algo malo pasaba entre las mujeres y su princesa, no obstante el hecho de que la señorita Hikaru le mencionara uno de los puntos débiles de su príncipe, generó en ella una extrañeza sin igual. Por lo que, tomando la canasta de fresas que tenía antes de detenerse, entró como si nada.
-Veo que aún no terminan- Soma observó a la su "compañera de trabajo" con desprecio. –Está más que dicho que eres una inútil para la cocina-
-…- Sakura decidió no contestar. Para su desgracia era cierto.
No es que fuera una inútil para el quehacer, al contrario, cuando el invierno llegaba a sus tierras y el frío mantenía en sus casas a la servidumbre, su madre, tía y hermana mantenían en orden el castillo y atendían a los hombres. No obstante ella era la menos indicada para los "quehaceres femeninos", al igual que su tía Anko. Mientras ellas recogían desordenes, alimentaban a los animales dentro del castillo y atendían a los hombres, su madre y Hinata se la vivían en la cocina. Era resistente y le encantaba ayudar, pero el recibir órdenes y ser menospreciada era lo que le molestaba.
-Y debo de advertirte otra cosa- comentó soma al pelar las patatas restantes –no debes de hablarle a la señorita Hikaru. Ella es de una clase más alta y prohibida para ti-
Y ahora venía otra prohibición. Sakura dejó de lavar para enfrentarse a la mirada de Soma, regalándole una helada y sin sentimiento.
-¿Y crees que voy a dejar de hablarle? ¡Qué va! Mientras no me lo prohíban tus señores, tendré una plática amena con quien yo quiera- dejó todo para acomodar las últimas patatas en la mesa –Así que no me digas eso que no lo voy a hacer-
-¿No me digas mujerzuela?- Soma sonrió victoriosa –Espero que no te sorprendas si desde estos momentos no lo puedes hacer, ya que nuestro amo no parece tan complacido-
Lastimosamente Sakura no tuvo tiempo ni de preguntarse ni de analizar el significado de las palabras de Soma, ya que una mano fuerte y grande le tomó del brazo para girarla bruscamente. De esa manera pudo enfrentarse a él nuevamente. Ahora sí que no se lo esperaba ya que él realmente se encontraba muy irritado.
Sasuke en cambio no pensaba en Naruto ni en el desmayo de esa mujer molestamente nerviosa que ahora era atendida por su nana y hermana por haber recibido la orden de cuidar de él hasta que despertara. Olvidó todo en el momento en que entró a la cocina y halló esa figura delgada y alta al lado de Soma. Intentó a toda costa no toparse con ella en todo el día, lográndolo en el momento en que él se dirigió al senado.
Ella de pié al extremo de la mesa, Sasuke recorrió todo su cuerpo encontrándolo perfecto, de la cabeza hasta los pies. ¿Por qué la vida era injusta y le ponía a una mujer como esas en sus territorios? No obstante, casi al término de su estudio, encontró que, por desgracia suya, se encontraban aún marcas de sangre en esos tobillos que él mismo mandó encadenar.
De plano no podía mantener su furia por debajo del nivel normal.
Para Sakura fue ver la transformación de un monstruo.
-¡Maldita seas mujerzuela! ¡Si crees que esas estúpidas heridas van a convencerme de quitarte las cadenas, te equivocas!-
Él la miraba con furia y ella, entendiendo el inicio de ese enojo, se soltó delicadamente de su agarre evitando otra marca en su piel y consiguiente, otro ataque de ira.
-Eso es algo que jamás creería-
-¿En serio? ¡Vas a negar que esas heridas las provocaste hace tres días sólo por error!-
-No es eso, señor- ella le miraba directamente a los ojos, probaría algo nuevo –olvidé el lienzo y mi hermana perdió el suyo ya que nos encontrábamos aún dormidas por despertar antes del amanecer. Kurenai brindó otros en el momento… juro que no volverá a pasar porque esto es más que necesario-
Esperaba fervientemente que lo dicho fuera creído por él. El hecho de que la furia mostrada en su rostro desapareciera era un buen símbolo, pero no podía confiarse. ¿Qué hacer en estos casos? Por una parte estaba exasperada por tener enfrente suyo al ser más egocéntrico y frio del mundo, pero por el otro reía a gritos por tener a un hombre con un carácter único. Eso le gustaba realmente y, notando que era realmente tonta la idea de "gustarle", rió fuertemente, confundiéndole más.
-Oh vamos señor, espero que no crea que esperaba que con las heridas ganaría su interés. Ser yo muy estúpida de pensar por creer que dentro de su ser tenga tiernos y lindos sentimientos-
Y su enojo apareció con niveles aún no vistos. Para ella, el insultarle era realmente divertido aunque no pudo negar que temió que él la golpeara, sin embargo eso jamás pasó. Al parecer no era buen peleador ante tácticas femeninas… ¡un punto a su favor! Ahora encontró otro punto débil. Simplemente Sasuke se separó precipitadamente de ella y observando a Soma, le gritó fuertemente.
-Si vuelvo a verle una herida como esas te irá mal. ¡No dejaras que olvide ese lienzo jamás!- la miró por última vez y salió del lugar hecho una furia nuevamente. Ante eso Soma suspiró molesta y yendo por otros lienzos para esas dos holgazanas (Dahia: Palabra dada de Athenea, muchas gracias hermosa XD), dejó sola a una feliz Hyuga.
-No cabe duda que eso fue espectacular, aunque me has dejado intrigada… ¿cómo pudiste reírte de él al verle tan enojado?- Sakura se había olvidado de Hikaru, pensando equivocada que ella se había ido. Cuando toparon miradas, le sonrió.
-¿Le temes igual que los otros?-
-No es temor lo que le tengo, sólo que me has dejado sorprendida- ella se acercó a la pelirrosa -¿No le temiste aunque sea un poco?-
-No. Realmente su mal humor no era tan terrible como intentaba mostrar-
-Eres sin duda lo que yo tanto buscaba-
-No entiendo-
-¿Eres capaz de seguir con esos insultos y causarle enojos significativos al tonto de Sasuke?-
-¿Yo? ¡Claro! Es mi pasatiempo. Los hombres son falsos…- al notar extrañeza en esos ojos cafés, intentó darse a entender –normalmente hombres se enojan y ponen esa expresión de maldad, pero eso no los hace malos. Mi padre y primo son ejemplos de eso…- sonriendo continuó -creo que no hay hombre que tenga genio infernal y es amoroso y afectuoso con su familia-
-Sí que le tienes fe a ese hombre- Hikaru comentó alegre –Yo dudo que tenga sentimientos-
-Como quieras- Sakura levantó sus hombros diciéndole "no sé" –pero yo sé que detrás de ese enojo, hay más que conocer-
-Y mientras eso pasa, no dejes de molestarle y si necesitas ayuda, no dudes en hablarme- y la dejó sola.
Aunque eso no duró mucho, ya que Hikaru al enterarse de que Hinata se había desmayado y que Naruto estaba en un estado de total alcoholismo, fue corriendo por Sakura y así ayudarle con lo que venía…
El tiempo pasa rápido y para esa segunda semana después de lo ocurrido, Sakura estaba atendiendo a su tía Anko mientras Soma preparaba el alimento que les llevaría después a sus compañeros de viaje. No fue fácil el hacer el trabajo de Hinata pero no tuvo de otra, por el simple hecho de que ella se encargaría de los animales extraños y peligrosos del rubio ese y a él mismo… ¡era más que increíble que una persona cayera ante el vodka! Y lo peor es que casi no la veía por lo mismo.
Agregando algo más a todos sus males fue que ni siquiera tenía la oportunidad de comunicarse con su tío. Para su desgracia la tenían completamente vigilada desde el incidente con Sasuke en la cocina, teniendo gritos y regaños por asomarse solamente por la ventana. ¿Por qué su vida era realmente difícil?
Aunque no tan difícil como la del Kyubi. El pobre andaba de un lado al otro del gran jardín esperando impaciente la continuación tan esperada de "Sueños de una noche de verano"… ¡Y ahora tenía que aguantar hasta que ella se liberaba de ese amo que nunca debió serlo!
-Tranquilo padre, ella vendrá pronto- Kazuki se acomodó a un lado suyo, entendiendo el mal humor de su padre. –no creo que sea necesario ir por ella, ¿o sí?-
-Desgraciadamente no podemos. Nuestra ama debe de tener mucho trabajo con el idiota de nuestro amo-
-No le digas así a Naruto-sama padre. Sabemos que es algo despistado pero tiene buen corazón- No había duda que Kyubi se encontraba realmente molesto.
-Es cierto- comentó el pequeño unicornio, apoyando al zorro menor. –Ha cumplido su promesa y gracias a eso nosotros estamos vivos y lejos de esa serpiente-
-Pero eso no le quita lo idiota. ¡Quiero que nos lea Hinata!- El Kyubi les miró disgustado. –Yo no sé ustedes, pero no voy a esperar más-
-En eso tienes razón Kyubi. ¿Y si vamos con ellos? Creo que hasta a el amo le va a encantar la idea- El fénix sugirió de tal manera que todos se vieron cómplices…
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Y sí que era necia. No deseaba tomarse esa espantosa medicina y ella insistía tanto poniendo ese pequeño puchero, doblegando y cayendo ante esos pequeños encantos. Cuando despertó tuvo la asombrosa y hasta cierto punto alegre noticia de que Hinata sería quien le atendiera hasta que se mejorara. En los primeros 5 minutos intentó negar semejante cuidado, sin embargo tanto Ino como Hikaru le pidieron que se dejara consentir.
Ahora bien, la idea de tener a esa pagana a su lado, primeramente le pareció algo fuera de lugar y hasta cierto punto incómoda por el no tener claro lo que sentía al estar cerca de ella, sin embargo ahora el sentimiento presente en su ser era el que hace mucho tiempo necesitaba: felicidad. Era un hecho que ella no dejaba sus nervios siendo realmente grandes y un poco incómodos, sin embargo comenzó a encontrar una gran ternura debajo de ellos, aumentando considerablemente la curiosidad de conocerla y quizás ayudarle a controlarlos…
-Ya… ya le dij-dije que no- La pobre no podía tomar la cuchara por el temblor en sus manos. Caminó hacia la pequeña mesa encontrada en la cercanía al gran ventanal, dejando que cierto rubio la viera de cuerpo completo –Su hermano… hermano ha dicho que… que tiene que estar bi-bien en 2 días-
-Sí, pero no quiero esa cosa espantosa- Naruto simplemente la observaba atentamente. No es que quisiera parecer pervertido, pero pudo notar esa pequeña cinturita y esas piernas que… -¿No puedes preparar esos panecillos de la otra vez? Creo que eso me haría mucho bien-
-No creo que…- ni siquiera pudo terminar su idea porque un estruendo se escuchó, llamando su atención.
-Nada de tus panecillos ni nada por el estilo- de la nada, apareció el Kyubi seguido de Kazuki, el fénix y las ardillas. –No tenemos mucho tiempo porque ese energúmeno va a ponernos nuevamente seguridad en la puerta.- éste se acercó a su ama para recibir unas cuantas caricias, evitando así que Kazuki o esos molestos roedores le quitaran su lugar. –El cuatro patas te espera afuera, así que Naruto-Baka mueve tú asqueroso trasero enfermo y vámonos. No voy a quedarme con la duda del final del libro-
-¡Kyubi!- Hinata le reprendió fuertemente. –No vuelvas a decir esas palabras tan ofensivas- se puso a su altura y le acarició detrás de las orejas –Te comenté que no puedo salir hasta que Naruto-sama se mejore y tenemos que estar aquí-
-¡Me vale! Quiero saber el final y pues no me queda de otra más que llevarte a la fuerza, hemos hecho lo imposible para llegar aquí, así que mejor tú prepárate con un…-
-¿Y por qué no nos lees aquí, Hinata?- Naruto se acomodó en el respaldo de la cama y con una gran sonrisa presenció el sonrojo jamás visto en ese rostro femenino. Realmente era hermosa y sin duda el escucharla leer sería lo mejor del día. –Y así todos nuestros amigos se divertirán un poco-
-Yo… etto… yo- el jugar con sus dedos provocó que la medicina fuera olvidada y que todos los seres mágicos buscaran frenéticamente el mejor lugar para ser testigos del mejor final antes visto. Por un lado estarían con su primer amo y por el otro, la felicidad de ver que esos dos estaban cada día más juntos, aumentaron sus esperanzas para que ellos fueran uno solo y protegerlos como es debido.
Ante el juego de esos pingos y la mirada esperanzada de su amor secreto, tomó el libro escondido dentro de sus ropas y continuó su lectura. ¡Dios! Se sentía tan completa, como nunca. Esa tarde fue tan hermosa y completa, llenándola de tanta seguridad por el simple hecho de sentirse útil. ¿Desde cuándo no recibía un "gracias Hinata" de todo corazón?
Pasadas las 8 de la noche, Hinata arropó nuevamente a Naruto (el cual cayó como piedra XD) y acariciando a todos sus amigos, salió de la habitación para ayudarle a su hermana y ver cómo iban las cosas con respecto a sus allegados. Lastimosamente, llegando a la sala, toda la felicidad y seguridad ganada por ese rato de lectura, se esfumó por reconocer esa espantosa sonrisa y esa horrible figura.
-¡Pero mira lo que tenemos aquí!- comentó el recién llegado ante el futuro príncipe, Ino, Hikaru y una eufórica pelirrosa –Nada más ni nada menos que la pequeña ojiblanca- sonrió con real malicia –Esto sí que no me lo esperaba... ¿por qué el reinado de Konoha tiene los mejores sirvientes? No cabe duda que tengo que venir más seguido, ¿no lo crees, Sasuke-kun?-
Maldita sea. Apenas pudo llegar a tiempo y evitar que ese idiota con cara de serpiente entrara al castillo sin supervisión y sin llamar la atención del líder de las arenas. ¡Qué Dios le ayudase! Y eso no era lo peor… ¡No señor! Ahora resultaba que este entrometido había traído escolta y aprovecharía la llegada del Kazekage para así permanecer varios días en el castillo. Cuando su padre le informó de la llegada de Sabaku No Gaara por cuestiones políticas, jamás se imaginó que Orochimaru y Madara pisaran sus territorios.
-Una cosa es que te encuentres como visita, a otro muy diferente a que molestes a la servidumbre. Así que te prohíbo que molestes a cualquier persona que me sirve- Sasuke observó regiamente a Orochimaru, el cual no dejaba de ver a la recién llegada.
-Eso está por verse, Sasuke-kun…-
Si que tenía suerte por encontrar tan gran tesoro dentro del territorio que, dentro de poco tiempo, sería completamente suyo. Ni siquiera Minato o Jiraiya harían algo para evitarlo porque ese último Uchiha se lo daría sin más… eso o dejaba de llamarse Orochimaru.
CONTINUARá...
