DISCLAIMER: Naruto y todos sus personajes son propiedad del maestro Masashi Kishimoto

El sonido de los cubiertos hacía eco en la cocina. Los tres hombres comían en silencio la cena, un total y completo silencio. Cada uno en sus asuntos: Sasuke no dejaba de darle vueltas a la idea de que su rubio le estuviera siendo infiel, Naruto mas revolvía la comida de lo que la probaba y es que su humor no era para menos, fijo su vista en Fugaku-chan. La verdad es que Naruto no tenía nada en contra del mini-teme, hasta le agradaba y quizá ese era el problema, que le agradaba pero su lado noble no le dejaba aceptar que no podía quererlo como debía ser, muy dentro de él, esa parte oscura y podrida le impedía dejar de verlo como el fruto de la traición de Sasuke. El pequeño azabache no tenía la culpa de nada en absoluto, pero cada día parecía más que Sakura lo había dejado ahí para que Naruto siempre estuviera en segundo plano y el caso era que Sasuke no se podía divorciar de Fugaku-chan. El rubio suspiro.

"¿Qué?" Exigió el Uchiha.

Naruto lo miro sin entender.

"¿Cuál es el problema?" Le pregunto molesto.

"Solo suspire" Aclaro el rubio confundido.

"Si tanta molestia te causa mi cena, podrías irte a otra parte a cenar"

"Teme, te estoy diciendo que solo suspire" Dijo mirándolo con algo de molestia.

"Listo – se levanto – recojan los platos, me voy a la cama" Dijo Sasuke arrojando la servilleta y retirándose a su habitación, cerro de un portazo.

Fugaku-chan miro con carita de sorpresa a Naruto.

"No le hagas caso – le dijo – esta de malas conmigo"

"Lo sé" Dijo el pequeñito revolviendo los vegetales en su plato.

Naruto retiro el plato y se desparramo en la silla mirando al techo. Tenía que ser quizá el mes más cargante y pesado de toda su vida. Nunca se imagino que habrían días (muchos) de ese tipo al lado de su azabache, bueno nunca pensó que terminarían viviendo juntos y por supuesto que tampoco imagino al mini-teme. El niño lo miraba con curiosidad, estaba comiéndose sus vegetales al vapor, Naruto lo encaro, gracias al cielo que se parecía a su padre y no a la bruja de su madre.

"Deberías hablar con papi"

"Con el teme no se puede hablar" Sentencio un poco frustrado.

"Entonces compra flores"

"¿Qué?"

"En las películas que veía la tía Karin – dijo cabizbajo – eso hacia el protagonista para contentar a la chica cuando el metía la pata"

Naruto no sabía que le hacía más gracia: si la analogía o que el mini-teme asumiera que su padre era la chica en esa relación, que bien podía decirse que sí. Sasuke solía ser (generalmente) frio y calculador, pero desde que se reencontraron, Naruto se topo con otro Sasuke, igual de borde, eso sí, pero más abierto, flexible en ocasiones y hasta tierno cuando quería, pero solamente alrededor de su hijo. La paternidad le había sentado de maravilla a su personalidad, pero de la mierda a su calidad como pareja. Y el rubio lo estaba resintiendo, quizá el también estaba siendo egoísta pero tenía unos días sin exigirle nada de nada a Sasuke y eso debía contar como buenos puntos ¿Qué no? No se trataba solo de sexo, era algo más relacionado con el hecho que la seguridad del rubio iba mas y mas en caída libre contra el suelo cada que Sasuke rechazaba sus caricias. Naruto se levanto de la silla.

"Ve por tu abrigo" Le dijo a Fugaku-chan.

"¿A dónde vamos?" Pregunto retirándose de la mesa.

"Por unas pastillas para los cólicos de tu padre" Dijo socarronamente.

"¿Cólicos?"

"Solo ve por tu abrigo – Le dijo divertido, se acercó a la puerta del dormitorio que compartía con Sasuke. – Teme, el niño y yo iremos por unas… golosinas ¿Quieres algo?"

El azabache gruño, se había enterado. Bastaba con eso como aprobación. Subieron al auto del azabache y salieron camino a comprar las flores o pastillas para cólicos masculinos, lo que encontraran primero, pasaron por la casa de Ino y su floristería estaba cerrada, el rubio asumió que estaría festejando su compromiso con Shikamaru y siguió de largo, compro un buque de rosas blancas en un crucero y antes de pensarlo se había pasado por la licorería, el vino favorito de Sasuke seguramente era mejor opción después de que le diera una tunda al rubio con las rosas, regreso a casa.

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Sasuke había terminado en internet de nuevo, no quería sacar conclusiones pero si es que Naruto le estaba engañando – o estaba pensando en hacerlo – él, antes muerto que dejarse ganar por otro u otra. No, de eso nada, el rubio era suyo nada mas, suyo y de nadie. Si para algo tenía que servir el orgullo Uchiha, decidió que debía darle al rubio lo que tanto ansiaba, si ya era hora, no le dolía nada y quería sentir a su hombre completamente suyo, lo tomaría y no dejaría que nada lo interrumpiera. Para ello solicito la ayuda de su hermano Itachi. El mayor le respondió después de tres timbres.

"Ototo mío – dijo animado – ¿A qué debo tu llamada?"

"Necesito pedirte un favor" Le dijo serio.

"Oh ya veo – rio bajito – ahora salgo para allá ¿Quieres que lleve algo en especial?"

"¿Algo en especial?" Repitió confundido.

"Si, ya sabes: esposas, cuero, un fuete… – lo medito – aunque Naru-chan me parece más del tipo que le gustan las mordazas y las sogas"

"¿De qué demonios hablas aniki?" Pregunto sonrojado.

"¿No me estas llamando para que participe en un trió incestuoso contigo y el licenciado buenorro?"

"¡Claro que no, imbécil! – le grito colérico – no es nada de eso… bueno… algo así… pero necesito tu ayuda con Fugaku-chan"

"Ototo… Sasu-chibi es hermosamente violable pero no me va mucho el Loli shota"

"Aniki – Sasuke conto hasta diez mentalmente – necesito que vengas por él y lo cuides por mí"

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La enfermera estaba checando el monitor y las dosis de medicamentos en silencio. Suigetsu estaba leyendo en voz alta el último tomo de la saga romántica que era la favorita de Karin, para ese punto y desde meses atrás el chico ya estaba tan enganchado que se disculpaba con la pelirroja por adelantar capítulos en casa. Ahí estaba puntual cada día de la semana a la hora de visita e incluso en otros horarios, las enfermeras habían dejado de insistir en limitarlo al horario de visitas, quizá era por pena o por el hecho de que Sasuke Uchiha había cerrado muy bien sus bocas con unos cuantos billetes, aquello indignaba al ex stripper al principio pero para esas alturas, entendía a la perfección la culpa que sentía el azabache y en cierto modo comprendía que no quisiera plantarle la cara a la pelirroja en la clínica, era deprimente verla en aquel estado. Su cabello pelirrojo había perdido el brillo habitual, estaba peinado y alisado sobre su hombro derecho y llegaba casi hasta su cintura, los pómulos antes rosados, lucían ahora pálidos y amarillentos, como el resto de su cuerpo y rostro, famélicos. El horario de Suigetsu se había complicado con su nuevo empleo, se quedo en el bar pero ahora atendiendo la barra, con toda la ropa puesta, y muy buenas propinas. Trabajaba por las noches y por las mañanas iba al departamento de su novia alimentaba a sus amados gatos ariscos, limpiaba un poco y se iba al hospital a pasar la mayor parte del día con su chica, en la espera de verla despertar. Le peinaba el cabello, le leía, le mantenía al tanto de lo que pasaba y le contaba de su día. Siempre esperando que ella respondiera.

La enfermera se retiro de la habitación en silencio, una vez terminada su ronda. Suigetsu ni la miro, seguía leyendo la novela a su chica mientras la tomaba de la mano, estaba fría, esa mano que nunca respondía el apretón y donde el anillo de compromiso estaba quedando flojo en un dedo y una mano esqueléticos.

"Él la sostuvo negándose rotundamente a dejar partir el amor de su vida – leía con pasión el pelo blanco – ella le miro con…"

Inmediatamente cerro la boca para concentrarse en su novia – prometida sin confirmar – y espero para sentir aquello de nuevo, había sentido el apretón de la mano fría de la pelirroja, miro a Karin con anhelo pero ella seguía comatosa. Los doctores le habían hablado antes de los reflejos que ella podía presentar, de vez en cuando un pestañeo, un ligero estremecimiento en el cuerpo o incluso flexión en los dedos. Pero aquello había sido distinto.

"Karin – le llamo acercándose y aferrando mas su mano – nena ¿Me escuchas?"

La chica seguía igual.

"Nena, estoy aquí – le dijo en voz baja, besando su frente – soy yo"

De nuevo el apretón de manos, los dientes de piraña del chico formaron una sonrisa enorme llena de felicidad, le aferro aun más la mano con ambas de las suyas y se acercó al rostro de la chica. Karin estaba despertando, sus largas pestañas temblaban, como si quisiera abrir los ojos, su rostro, impasible por meses, estaba mostrando expresión, una desesperada expresión y sus ojos parpadearon lentamente. Suigetsu sentía ganas de tirarse sobre ella, pero recordó dos cosas: la primera era que su chica podría estar desorientada – como advirtieron los doctores – y segundo, que sería evidente que le podría dar algo al percatarse de su vientre de casi 5 meses.

"Karin – le llamo acariciándole el rostro, la chica lo miro con seriedad – estas de regreso" Lloriqueo emocionado.

Ella miraba a su alrededor con un rostro confundido, Suigetsu aferro su mano. Ella miro sus manos y después al chico.

"Cariño, estas en el hospital – respondió a su pregunta silenciosa – has tenido un… has estado en coma por cinco meses…" Le dijo sentándose a su lado y cubriéndole el vientre con la sabana.

La pelirroja seguía mirándole con atención y su expresión de completa confusión.

"Veras… has estado en coma este tiempo y… – miro su vientre cubierto – hay algo de lo que debes enterarte…" Dudo.

La chica jalo su propia mano hasta su pecho, ahora su mirada era de horror.

"¿Quién eres tú?"

"¿Qué?" respondió el chico temeroso.

"¿Cómo que un coma? ¿Quién demonios eres tú?" Se alejo de él con un movimiento descoordinado hasta subirse a la cabecera de su cama, le veía con horror.

"Karin – el chico trato de tocarla – nena… soy Suigetsu…"

La chica seguía alejándose de él, estaba por llorar.

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Cuando Naruto y Fugaku-chan salieron del elevador se toparon con Itachi frente a la puerta del departamento.

"Tío Itachi" Saludo contento el pequeño.

"Sasu-chibi – lo cargo en brazos – vine por ti amiguito, iras a casa conmigo"

"¿Tan de repente?" Pregunto extrañado el rubio.

"Mi ototo me llamo hace unos minutos y me pidió que me llevara al pequeño revoltoso – dijo revolviéndole el pelo al niño – porque necesitaba resolver un par de asuntos contigo" Dijo sugerentemente.

Naruto trago saliva, si Sasuke había pedido a su hermano que se llevara al niño, seguramente lo que le esperaba detrás de la puerta seria una batalla épica.

"Bueno, despídete de Naru-chan – le dijo al niño – ya lo veras mañana"

"O quizá no" Dijo Naruto aterrado.

"O quizá no – concedió el Uchiha – como sea, suerte licenciado buenorro" Le guiño el ojo y se fue con el pequeño.

Naruto se despidió de ambos azabaches con ríos en los ojos, quizá esa no la contaría vivo. Abrió la puerta con una lentitud exagerada, preparándose mentalmente para lo que fuera que le esperaba dentro. Aferro el ramo de rosas a su pecho, quizá persuadirían un poco al azabache ¿Pero que estaba pensando? ¡Aquello era un detalle demasiado cursi! ¿El teme no se enojaría más si tenía detalles femeninos con él? ¡Naruto imbécil! se recrimino mentalmente, llevando en la otra mano el vino, se veía tentado a arrojar el ramo por la ventana.

Las luces estaban todas apagabas, ambiente sensual a los ojos de Sasuke, ambiente tétrico para el rubio. Naruto llego hasta la puerta de la habitación y se encontró con la cama preparada, sabanas negras, la habitación con luz tenue, el incienso de lavanda que le recordaba el olor del azabache y su chico recargado contra la pared al lado de la puerta, vistiendo un yucata blanco. Solo el yucata.

Aquello lucia muy inocente pero podría ser una treta, Naruto retrocedió, Sasuke cerró la puerta y se aproximo a él.

"¿Para mí?" Pregunto el Uchiha cuando Naruto le acercó el ramo.

El rubio asintió, Sasuke las tomo, se maravillo por unos segundos. Quizá era cursi pero era un detalle que nunca se imagino y menos del dobe, entonces recordó el punto en el listado que decía regalos sorpresa y detalles lindos sin razón, era otra clara pista de infidelidad. Parpadeo metiéndose eso en la mente por unos segundos.

"Sasuke…sé que es cursi, no te enojes" Casi le rogo, poniendo en alto la botella de pino como ofrenda de paz.

Naruto le miraba con algo parecido al terror. Sasuke sonrió, si era otra pista, ahora estaba más seguro de hacer lo que fuera necesario para retener a Naruto. Se aproximo mas, dejando el ramo sobre un mueble, el vino tambien e hiso retroceder a Naruto, haciéndolo tropezar con la cama, cayo sentado en el colchón.

"Teme…"

Sasuke le puso un dedo sobre los labios. Naruto solo trago saliva, el moreno le quito los zapatos con calma, le saco las calcetas y se hinco entre sus piernas ahí a los pies de la cama, el rubio entendió aquello cuando vio a Sasuke bajarle la bragueta con los dientes, mirándole directamente a los ojos. Trago saliva en seco de nuevo, sabía lo que su azabache pretendía. Levanto las caderas en silencio para ayudar a Sasuke a quitarle los pantalones, el chico se alzo y le saco también la camisa, besándole el cuello provocando una hervidero de hormonas despiertas en su vientre bajo. Le dejo marcas húmedas y tibias trazando un camino desde su cuello hasta su torso bronceado y firme, acaricio los abdominales de su chico mientras le mordía un pezón y le masajeaba el otro, Naruto suspiro con ganas. Empezaba a temblar, la necesidad era latente.

"Gracias por las rosas" Dijo Sasuke mientras le daba mordiditas a su otro pezón hasta dejarlo erecto y rojo.

"Humm" Respondió Naruto con las manos aferradas a las sabanas.

Sasuke sonrió para sus adentros, que lo quemaran vivo si esos temblores y nudillos morados no delataban la necesidad del rubio y su esfuerzo sobre humano para no hundirle la erección hasta el fondo de la garganta. Bajo hasta la pelvis entreteniéndose con el ombligo, tomo el elástico de los bóxers del rubio con los dientes y lo miro directo a los ojos. Subió una mano para aferrar la barbilla de Naruto, obligándole a abrir los ojos, quería que le mirase. Naruto bajo la mirada, esa sonrisa ladina en los labios de Sasuke, la anticipación le estaba haciendo lubricar. El azabache sin dejar de mirar esos ojos azules, libero la erección de Naruto este dejo ir un suspiro sonoro cuando las manos heladas de Sasuke acariciaron su excitación. Su pecho bajaba y subía de manera agresiva, sentía que su respiración se hacía más y más caótica. El Uchiha empezó a masajear lentamente los testículos del rubio, tocaba la punta lubricada y esparcía el líquido por el falo palpitante de Naruto, el menor seguía haciendo esfuerzos para no cerrar los ojos, u obligar a Sasuke a devorárselo de un bocado. Le miraba entre sus piernas, sonriendo de manera perversa mientras le masajeaba con cadencia y suficiente presión.

"Teme…" Dijo suplicante.

Y Sasuke le lamio la punta con una caricia superficial y tibia.

"Jodeeeer…" Exclamo ronco el rubio, arqueándose.

La anticipación y las ansias atrasadas le estaban pasando factura, podía jurar que con dos o tres lametazos más, podría venirse en la boca del azabache. Bendita boca. Bendita lengua.

"Aun no" Le ordeno el Uchiha lamiendo toda su extensión a lo largo y ancho, acariciando con lentitud torturante y delicioso, la danza de su lengua sobre la punta, las caricias, las mordidas leves en su erección híper sensibilizada.

"Sasuke" Suplico Naruto.

"En mi boca" Le ordeno el Uchiha metiéndose la erección hasta el fondo de la garganta.

La masajeo rápidamente: aumento la presión, la sacaba y metía sin dejar de mirarlo, Naruto se retorcía, le tomo de los cabellos y con dos estocadas más en las que Sasuke casi se ahoga, se descargo en su boca, gruñendo como un animal. Cayó de espaldas sintiendo los últimos temblores, el azabache limpio los restos de la liberación de Naruto y serpenteo sobre su cuerpo para besarlo de manera sensual, dándole a probar su orgasmo.

"Eso fue rápido" Dijo con una sonrisa prepotente en su cara.

"Hmp" Naruto desvió la mirada.

"Sabes delicioso" Le dijo con una voz gruesa al oído, mordiéndole el lóbulo.

Naruto estaba aliviado, aun en el nirvana, no esperaba toparse con ese tipo de fiera. Sintió la erección de Sasuke restregándose descaradamente en su pelvis. La sintió tibia a través de la tela del Yucata.

"Teme – lo miro sorprendido – no… ¿No llevas nada bajo el yucata?"

"Una jodida erección que me muero por clavarte" Le dijo descaradamente.

Naruto abrió los ojos como platos. Claramente aquello apenas empezaba.

"Gírate" Le ordeno ronco y sin aliento.

Naruto obedeció, al parecer no era el único necesitado. Sasuke le restregó la erección en el trasero con descaro y suspiraba contra la nuca del rubio susurrándole obscenidades.

"¿Lo quieres?"

"Si…" Le respondió el rubio aferrando una de sus manos al trasero del Uchiha.

"Dímelo" Gruño en su nuca, besando la espalda del rubio.

"Lo quiero… te quiero dentro Sasuke" Le dijo extasiado.

Sasuke le jalo los cabellos rubios hasta hacerlo recargar su cabeza en uno de sus hombros, le metió dos dedos en la boca y Naruto lamio y degusto, ensalivando bien bajo la mirada oscura de su novio. Sasuke llevo los dedos a su entrada y Naruto separo un poco las piernas, dándole más acceso.

"Humm… mierda" Dijo hundiendo la cara en el colchón.

Todo el estaba demasiado sensible.

"Con que te gusta ¿Eh?" Dijo el Uchiha hundiendo los dos dedos y girándolos.

"Siii ¡Joder, Sasuke!"

Quizá estaba comportándose como una fulana de la calle, pero esas semanas de abstinencia habían sido duras.

"¡Hazlo!" Le imploro revolviéndose bajo su cuerpo.

Y Sasuke se hundió en la carne de Naruto de una estocada.

"¡Jodeer!"

"Mierdaaa…" Sasuke sentía que Naruto le tragaba entero.

"Carajo… mierda…la puta…" Se revolvía apretando mas su entrada y el Uchiha gruñía preso de la sensación extasiante.

"Como sigas hablando así, te azotare" Le dijo Sasuke con una sonrisa perversa, sobándole el trasero donde quería dar unas buenas nalgadas.

"Hazme lo que quieras – dijo regocijándose con la sensación de plenitud, se aferro más a las sabanas – teme… muévete" Le imploro.

Sasuke aun maldecía por lo bajo, Naruto le apretaba tan deliciosamente que si se movía un poco perdería consciencia y se correría escandalosamente rápido. Le penetro lentamente, saliendo de el lento y casi por completo, para embestirlo hasta el fondo, el rubio le aferraba con más fuerza el trasero durante el descenso haciéndolo violento y profundo. Sasuke gruñía mordiéndole el hombro, ahí estaba de nuevo ese rubio desinhibido abriéndose a él, dejándose hacer, gimiendo con necesidad, retorciéndose en el deleite de su sexo, sudando bajo su cuerpo, hablándole sucio y provocándolo para que le jodiera hasta partirlo en dos. Sasuke lo jalo hasta sentarlo en su regazo y siguió el ritmo de las caderas de su rubio sobre él, aferro su torso y hundió su rostro en la curvatura del cuello canela de Naruto, mordiendo, lamiendo, besando, marcando y dándole duro.

"Naruto… voy a…" Articulaba apenas el moreno sintiendo todas sus necesidades concentrarse en su entrepierna y rogando por ser liberadas.

"Yo… yo también" Le dijo el rubio sin respiración, llevándose una mano a su propia erección.

Embistió más duro, Naruto le jalo el rostro estrellando sus bocas en un beso necesitado, húmedo y violento, sabia a sangre, menta y a Sasuke. Los ruidos sucios del sexo, el sudor, las embestidas, sus gemidos ahogados, la mano de Sasuke sobre la erección caliente de Naruto. Las estocadas, las caricias, el subidón, los temblores y sus cuerpos agonizando en el orgasmo compartido. Temblaron un poco mas sofocando sus gemidos en el beso y cayeron a la cama abrazados.

"Joder, dobe…" Suspiro en su oído.

"Yo también te extrañe, teme" Le dijo besándole la mano.

Sasuke se giro, abandonando la espalda del rubio y su entrada, este suspiro. El azabache fue hasta el otro lado de la cama y se estiro para abrir el primer cajón de la cómoda de Naruto, saco la bolsita de tela negra, aun estaba anudada y dentro seguía la cajita rectangular. Naruto la observo.

"Me dijiste que no la abriera"

"Hazlo ahora" Le dijo serio.

Naruto se incorporo, Sasuke puso su cabeza en el regazo del rubio y le dio la bolsita. Naruto deshizo el nudo con los dientes después de batallar con los dedos.

"Tan elegante como siempre, dobe" Se burlo el azabache.

Naruto le mostro la lengua, si, definitivamente Fugaku aprendió el gesto de Naruto. El menor saco de la bolsita una caja de cerillos, miro interrogante a Sasuke.

"Ábrela" Le dijo.

Naruto abrió la cajita encontrándose con un papelito blanco doblado, de esos que se usan para forjar.

"Teme hace milenios que no me fumo un churro" Dijo sacando el papelito.

Sasuke se lo arrebato, lo desdoblo y le mostro un anillo de plata, una alianza delgada, sencilla y elegante. Le tomo el dedo corazón y le puso el anillo, Naruto no hablaba, estaba en blanco, no lo procesaba.

"Mi padre se lo dio así a mi madre – le explico – al parecer mi madre era una chica que gustaba de porros y esas cosas, realmente no entiendo qué sentido tiene dártelo a ti de la misma manera pero…"

Naruto le jalo del cuello besándolo con exigencia. Y cuando lo dejo libre junto sus frentes.

"Si tanto te ama, oblígalo a demostrarlo tal y como hace un hombre – Dijo Sasuke repitiendo las palabras de su padre – y eso harás"

"Se supone que me preguntes primero si quiero casarme contigo, bastardo"

"Ya lo he hecho y has dicho que si – le recordó – muy sumisamente debo mencionar"

Naruto recordó la respuesta que el había exigido el Uchiha meses atrás, antes de entrar al quirófano.

"Eres un tramposo" Le reclamo sonriente Naruto.

"Si – Acepto besándolo de nuevo – ahora bien, solo debemos empezar los preparativos…"

"¿Y qué tal me arrepiento y te digo no?"

"Te arrastrare al registro civil y te obligare a llamarme esposo a mí, e hijo a Fugaku-chan, con todas las de la ley" Dijo con prepotencia.

Naruto se lo pensó, por unos minutos había olvidado que el niño también venia en el paquete. Sasuke no noto aquello.

"Ya lo sabes – le dijo, serio – así que ahora a dormir"

"¿A dormir? – Pregunto con un puchero – otra vez, anda" Le suplico acercando su nueva erección a la espalda de Sasuke.

Este sonrió.

"Vamos teme – le dijo abrazándolo por la espalda – para festejar nuestro compromiso"

Y sintió los dedos habilidosos de Sasuke tocar su erección en proceso, suspiro de puro gusto llevando sus dedos a la entrada caliente de su moreno.

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Sasuke había salido de su casa a muy temprana hora, después de recibir una llamada del hospital donde estaba Karin, se vistió y acudió inmediatamente al llamado. Dejando a Naruto roncando aun. Una vez en la clínica fue directamente a la habitación de su amiga, se escuchaba un escándalo y apenas entro la escena le dio de lleno: su amiga estaba en una esquina de la habitación amenazando a las enfermeras con un cuchillo de untar mantequilla, estaba descolocada, desaliñada y salvaje.

"Sasuke-kun" Dijo con ilusión cuando lo miro.

Sasuke le sonrió forzadamente y miro a Suigetsu hincado al lado de la puerta, hecho un ovillo. Minutos antes le había puesto al tanto de la situación, por teléfono.

"Karin – se acercó con cautela – tira eso" Le ordeno tranquilo.

"No – se defendió con histeria – ellas quieren inyectarme ¡Ese chico extraño dice que es mi novio!" Dijo asustada.

"Así es – le confirmo Sasuke quitándole el cuchillo, ella lo miro con miedo – el es tu novio, Karin" Arrojo lejos el cuchillo.

"No ¡No! – Grito llorando – no sé quien es ¡Sasuke-kun sácame de aquí! ¡Dicen que estoy embarazada!"

"Señora por favor tranquilícese – le dijo una enfermera a la que Sasuke no dejo acercarse – le puede hacer daño al bebé"

"Ellas no te van a tocar, Karin – aseguro el moreno ahuyentando con una mirada a las tres enfermeras – y debes calmarte – le toco el vientre con cuidado, ella lo miro con miedo – estas esperando un bebé… tienes cinco meses, Rojita" Le dijo con cariño.

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Cuando el sol se asomo el domingo en esa casa, fue con una dura intromisión cuando Sasuke abrió de golpe las persianas, Naruto se puso las almohadas en el rostro escapando de los rayos de la luz del día, murmurando quejas.

"¡Arriba dobe!" Le ordeno Sasuke quitándole las sabanas y almohadas.

Naruto renegaba, se sentó en la cama mirando el reloj, eran las 4 de la tarde, si que había dormido. Sonrió recordando la razón: se habían quedado hasta las 7 de la mañana arreglando sus asuntos en la cama y vaya que los habían arreglado, Sasuke era una fiera insaciable pero en ese momento parecía más un león enjaulado, revolviendo cajones, buscando en el ropero, yendo de un lado a otro en la habitación. Saco un pantalón de vestir negro, una camisa verde militar y la arrojo a la cama.

"Metete a la ducha – le ordeno a Naruto – yo planchare esto"

"Vale, vale" Dijo somnoliento saliendo de la cama.

Para ahorrar tiempo, Sasuke se metió a bañar con el rubio, pero este, claramente malentendió todo y comenzó a manosearlo, ganándose una bofetada.

"¡Ponte serio, carajo!"

"¿Cuál es la prisa?" Pregunto sobándose la mejilla.

Sasuke se jabonaba como si quisiera arrancarse la piel con cada tallón, estaba muy nervioso.

"La cena con mis padres ¿Es que lo olvidaste?" Le grito el moreno.

"Oh, oh" Naruto se quedo pálido.

"Si oh,oh – le arremedo – tenemos una hora para estar listos y salir rumbo a la mansión"

"Pero teme, queda al otro lado de la ciudad"

"¡Ya lo sé, dobe!" Le grito cabreado.

Así que por eso estaba muriéndose de nervios, se vestían en silencio después de la ducha pero con el mismo apuro mientras Sasuke maldecía más alto cada vez, Naruto termino de vestirse y se paso el peine por el pelo húmedo e un intento de hacerlo ver decente. Se giro a ver a Sasuke, tenía el pantalón negro con el cierre abajo, el cinturón fuera de unas presillas, la camisa azul marino mal fajada y peor abotonada. El rubio suspiro y se acercó a él.

"A ver, deja – le dijo al moreno que se estaba exasperando – déjame hacerlo" Le subió el cierre le abotono con cariño la camisa, poniendo los botones en el lugar correcto y lo fajo, evitando tocar más de lo necesario y le puso bien el cinto.

Sasuke lo miro con seriedad, por un momento le vino a la mente la imagen de él cuadripléjico y el rubio atendiéndolo de la misma manera, seria patético, demasiado para su orgullo, por suerte no había tenido que pasar por eso. Naruto le beso la frente. Le paso los dedos por el cabello moreno que apenas estaba creciendo y se lo acomodo como siempre lo llevaba.

"Teme ¿Quién ha llamado esta mañana?" Le pregunto alisándole el pelo.

"Era del hospital – miro el suelo – Karin despertó anoche…"

"Es un alivio – suspiro el rubio acomodando el cuello de la camisa azul marino de su novio – Suigetsu estará la mar de contento"

"Ella no lo reconoce… solo me reconoce a mi – dijo serio – he estado toda la mañana con ella, no deja acercarse a nadie… se altero mucho anoche al despertar rodeada de extraños y embarazada…"

Naruto lo tomo entre sus brazos, el bien sabia cuanto la quería Sasuke.

"Ella estará bien, teme – le sonrió – ambos sabemos lo fuerte que es… simplemente habrá que ayudarse un poco de su mejor amigo"

"Si lo hago, estaré todo el día fuera de casa…" Lo miro.

"Y probablemente llegues muy tarde y cansado – le acomodo un pelo azabache de la melena – sin ganas de nada, pero me basta con que duermas a mi lado" Le dijo con un tono conciliador.

Sasuke sonrió sinceramente, después suspiro, superado eso solo quedaba el asunto de esa cena. Sus padres estaban esperando seguramente y eso del retraso ya era unos cuantos puntos menos para su rubio.

"Tranquilízate – le pidió mirándolo con cariño – hare todo lo posible para evitar avergonzarte"

"¿Crees que es eso lo que me preocupa?" Pregunto sonriendo.

"¿Ah no?"

"No dobe"

"¿Entonces?"

El hecho de que te arrepientas quiso decir Sasuke, por que no le cabía la menor duda de que el rubio querría salir corriendo en cuanto las cosas se pusieran serias con su padre. Le tomo de la mano donde llevaba la alianza y la deslizó fuera de su dedo.

"No te mal viajes – le advirtió al rubio que lo miro con sorpresa – pasaremos antes a la joyería, quiero una inscripción dentro de nuestras alianzas" Dijo animado.

"Vale – Dijo sonriente – y también quieres esperar para decírselo a tus padres" Adivino el menor, lo miro con una ceja arqueada.

"Mi padre es grande, dobe – le advirtió – le podría dar algo si en cuanto te presento como novio, te anuncio de inmediato como prometido"

"No le temo" Sonrió audaz.

"Deberías" Susurro Sasuke.

"Es como un dragón custodiando a la princesa" Dijo riendo.

"Serás dobe – le dijo con sonrisa prepotente – yo fui quien propuso matrimonio, eso te convierte automáticamente en la chica" Le dijo socarronamente.

Naruto inflo los cachetes, aquello era cierto. El moreno tomo el teléfono fijo de la casa y marco para avisar que llegarían un poco más tarde, por un retraso de nada. Naruto rectifico aquello de no tener miedo en cuanto escucho la vos de su futuro suegro, porque si bien lo había visto, no lo había tratado mucho y aquella vos con aquel tono, daba escalofríos por teléfono. Sasuke condujo a su casa con un Naruto sin color en el rostro, se estacionaron frente a la mansión media hora después y caminaron hasta la puerta. Sasuke suspiro y le tendió la mano a Naruto.

"Más vale que estés listo" Le miro.

Naruto se giro y corrió a vaciar su estomago vacio en las magnolias del jardín, regreso tallándose la boca con un pañuelo y mas aliviado, le tendió la mano al moreno, este la tomo un poco asqueado.

"Ahora lo estoy, pero espera – le dijo abrazándolo – me falta un beso de la suerte" Dijo coqueto.

"Estas loco – le dijo el moreno, alejando su cara – acabas de vaciar las tripas, dobe" Dijo divertido por el forcejeo.

"Oh vamos – le dijo alcanzo su rostro – tú tienes una boquita más sucia que la mía" Dijo riendo.

"Dobe" Le reprendió con un leve sonrojo.

Naruto estaba por besarle mientras le sostenía del trasero descaradamente.

"EJEM" Se aclaro la garganta la mujer.

"¡Madres!" Grito Naruto, soltando a su novio.

Sasuke se alejo más de dos metros del rubio con un solo brinco, se arreglo el pelo y la camisa con aplomo, mirando a su hermosa madre.

"Madre – le saludo nervioso y miro a su lado – hola… padre"

Él hombre tenía un severo tic en el ojo ¿Era ese el síntoma de un infarto? Porque Fugaku padre, parecía estar al borde de uno.