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"Nuestra libertad... siempre será perene, y nada ni nadie nos la quitará..."
Hola hermanitos del fic.
Esta vez tengo una excelente justificación ante mi tardanza: mi amada INNER me ha abandonado gracias a que cierto monstruo de la cama ha hecho de las suyas y me ha secuestrado XD. Pero espero regresar con las ganas de siempre para darles una continuación de todos los fics que merecen. ¡gracias por su apoyo y paciencia! Les adoro con todo el corazón y espero que tengan una excelente semana y vida, en general.
Nos estamos leyendo pronto… y más en un review XD…
Capítulo 7: Molesta, realmente molesta.
¡Maldita sea! Lo que le faltaba.
Desgraciadamente esta vez no pudo hacer nada para evitar esa mirada de terror naciente en su hermana. ¿Cómo podía controlar a esa serpiente venenosa teniendo esas cadenas en sus pies? ¡Ahora sí deseaba aniquilar a ese rey de cuarta! Y no fue eso lo peor, lamentablemente Kabuto se había acercado más de la cuenta, tentándola gravemente.
-Vamos hermoso cerezo- el sirviente de ese mal nacido no le quitó el ojo. Para su desgracia tanto él como Orochimaru conocían a la perfección su lengua y a su familia. -¿Acaso quieres levantar sospechas? Porque he escuchado que han tomado a dos hermosas prostitutas del reinado de tu padre… ¿Crees que ellos lo crean después de saber tus verdaderos orígenes?-
-…- no contestó con palabras, sin embargo la mirada asesina que le dio generó que este riera fuertemente y con ello una llamada de atención de su amo.
-Nos estamos viendo, hermoso cerezo Hyuga…- y se acomodó al lado de Orochimaru, el cual no dejaba de ver a Hinata.
¡Dios! Iba a aniquilarle. Su furia creció a niveles infinitos, deseando ver solo la sangre de esos monstruos en sus manos, vengándose de tanto daño que les habían hecho.
-Bueno, Sasuke-kun… Ino-san, me tengo que retirar para hablar con el Kazekage. Espero que tengan una excelente noche y de nuevo agradezco tan buen recibimiento- sonrió sacando la lengua, deleitándose ante esa belleza Hyuga. –Y por favor, denle mis condolencias a Naruto-kun… espero que se mejore y no muera-
-¡…!- Sasuke quería aniquilarle por tan estúpido comentario, y no solo eso. ¿Desde cuándo ese idiota se interesaba por una mujer de su reino?
-Orochimaru, ¿cuántas veces tengo que repetirte que no molestes a la familia Namikaze?- Gaara apareció junto con sus hermanos Temari y Kankuro más cuatro sirvientes y dos guardias. –Es mejor que preparemos todo para la reunión de mañana- este analizó la situación y encontró a Sasuke con Ino realmente molestos por la presencia del señor de las serpientes, agregando que la servidumbre estaba pasmada ante ellos.
-Es cierto Orochimaru-kun- Madara sonrió libremente, sintiendo que esta vez el poder de esos seres mágicos sería suyo por fin. –No debes de molestar a la plebe-
-¿En verdad son tus palabras las que estás aplicando, Madara?- ambos sonrieron cómplices.
-Les indicaré en dónde pasarán la noche, síganme caballeros- Ino rompió la atmósfera molesta. Lo único bueno de esa noche, fue que a todos los "invitados" se les acomodó en su respectiva habitación, teniendo el especial cuidado de alejar a Orochimaru y a Madara de cualquier contacto con Naruto, el ala norte ni con la servidumbre. ¡Qué pesado!
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-No puedo creerlo… ¡tenemos que salir de aquí!- Kakashi estaba más que enojado. ¿Desde cuándo deseaba ver a su mujer y a su hijo? Y ahora ni siquiera podía proteger a sus sobrinas de la amenaza de Orochimaru.
-Tranquilo Kakashi, gritando o haciendo estupideces como las de hoy no arreglarás nada- Shino se acercó lentamente. Por desgracia se había lastimado un pie por la agitación de la mañana. ¿Desde cuándo su líder se desesperaba a tal grado de revelarse y con ello ser sometido por los guardias?
-Shino tiene razón- comentó Iruka ante el enojo de su líder. –Tenemos que idear un plan y así liberar tanto a Hinata como a Sakura de esas cadenas, agregando el huir sin afectar la salud de tu mujer… aunque eso sí, no va a ser nada fácil-
-Lo sé- Kakashi cerró los ojos, meditando el plan perfecto para salir de ahí.
Lastimosamente pasaron 4 días y no hubo cambio alguno. Solamente trabajaban en la torre y apenas tenían contacto visual con Hinata o Sakura, ya que desde que esos tipos llegaron al castillo, fueron alimentados por servidumbre del castillo… ¿Por qué la vida les había traicionado?
-¡Qué rico!- Naruto se encontraba tan feliz ante el pan que estaba comiendo. Sí que Hinata era una gran cocinera, y sin que su hermano quisiera admitirlo, Sakura también. ¡Lástima que ahora estaban tan ocupadas! Pero les pediría más de tan buenos panecillos al retirarse las visitas.
Los nervios la traicionaban por tan varonil cercanía. Amaba a ese hombre con locura y para su desgracia, él ni en cuenta. -Qué bueno que… que le haya gust…-
-¿Qué quedamos con "hablarme propio" Hinata?- él miró con reproche a Hinata, la cual se encontraba a su lado. Para su gusto, ella le había cuidado excelentemente de él y ahora podía decir que separarse de ella le costaba mucho trabajo y más por dejar la historia de "el Conde de Montecristo" sin terminar gracias a las maldades regaladas por esos dos zorros endemoniados. ¡Era tan maravillosa! Sin duda, el ser su amigo fue lo mejor que le pudo haber pasado.
-Pero Naruto-sama yo… bueno, no-
-¡Vamos Hinata!- dejó de comer tan delicioso manjar para tomarle de las manos y presenciar nuevamente uno de los grandes sonrojos de su ahora mejor amiga. -¿Acaso no te parece suficiente el que seamos amigos?-
-Es que yo…-
-¡Naruto!- la voz de Ino generó que ambos saltaran desde sus lugares y que Hinata, una vez que se encontró libre del agarre del rubio, comenzara con sus labores del diario. Mientras que él simplemente se acomodaba nuevamente en su lugar.
-¿Qué pasa hermanita?- le sonrió sin percatarse del caos en que se encontraba Ino.
-¡¿En dónde demonios te escondiste?!- la pobre llevaba ya algunos minutos buscándole. -¡Tienes que venir conmigo!-
-¿Ahora?- miró de reojo a Hinata y sintió que sus mejillas se ruborizaban por encontrarla tan hermosa, como siempre.
-Si, Sasuke está en problemas nuevamente-
¿En problemas? ¡Cuándo no! -¡Ash! Es un idiota- y sin más, molesto con su hermano por romper el tiempo que tenía libre, dejó sola a Hinata…
¡Que Dios la ayudase! No sabía realmente que hacer ni qué sentir. Conocía realmente su estado y, aunque no había admitido su esclavitud, no podía dejar de sentir amor hacia el rubio y servirle en lo que pidiera… pero tampoco podía dejar de desear liberarse de ese lugar. ¡Estaba tan confundida! Para ella, Naruto le generó el significado verdadero de amar. Kiba, aunque fue su primera ilusión, no despertó sentimientos tan fuertes como el rubio, y lo peor de todo, fue el enterarse gracias a Kurenai, que Naruto no estaba interesado en buscar pareja, al contrario, deseaba él ser soltero toda su vida.
Con ello todas las ilusiones de tenerle como pareja (tomando que eso era su más anhelado e imposible sueño) se destrozaban…
Jamás sería real su deseo de ser esposa y madre. Suspiró pesadamente mientras tomaba los tomates y les lavaba. Esperaba por lo menos de quitarse ese sentimiento de soledad para trabajar adecuadamente.
Lo que no se esperó fue que, de la nada, se escuchó el sonido de unos pasos. -¿Habrá regresado?- emocionada por verle nuevamente, secó rápidamente sus manos en su mandil y volteó rápidamente.
-¿Acaso me extrañaste princesa Hyuga?- la voz de Orochimaru apareció en lugar de la de Naruto, aprovechando la soledad de esa diosa en la cocina. Con ello, la mencionada le miró aterrada, agregando que tiró todo lo que tenía cerca de sus manos. –Pero preciosura, ¿aún me tienes miedo? – se acercó lentamente, acorralándola. -¡Oh vamos mujer! Deberías olvidar lo pasado y con ello disfrutar de nuestra cercanía… ya que no he podido olvidar tu bello cuerpo, Hinata-
l inicio Hinata no supo qué hacer, sin embargo encontró a escasos centímetros un gran cuchillo. Intentó tomarlo pero él fue más rápido y con ello la apresó en la pared con su propio cuerpo. –Aún con esta ropa de sierva, eres la más hermosa mujer que…- acercó sus labios a su oído, aprovechando su estado de shock -…he tenido entre mis brazos-
-Y será la última vez, maldito estúpido- lastimosamente nunca podía salirse con la suya. Esa maldita entrometida SIEMPRE le estorbaba. ¡NO DE NUEVO! ¿Por qué odio aún más a Sakura? Ese cuchillo en su cuello evitó que tomara tan deliciosa mujer.
-Pero qué tenemos aquí… es la flor letal de cerezos- lastimosamente tuvo que separarse de la ojiperla, no sin antes palpar tan bello cuerpo.
-Suéltala- Sakura estaba que echaba fuego por la mirada. Agradeció el que Soma le diera la misión de ir a la cocina, si no… -O no respondo…-
-De acuerdo… pagana maldita- y aventó a la menor fuertemente, golpeándose el brazo gracias a la mesa -¡Ya que te voy a tomar a ti primero!-
Lastimosamente para él, ni siquiera pudo llegar ante Sakura y enfrentarla como deseó por un fuerte golpe propiciado por ella misma. Sakura, sin perder más el tiempo, tomo rápidamente un tarro de cobre y le asentó un excelente golpe en la cabeza de ese mal. Con ello le derrumbó e intentó correr para auxiliar a su hermana, por desgracia esas malditas cadenas no le favorecieron en nada. Orochimaru las tomó con un poco de fuerza y la tiró fuertemente.
-Ahora si prostituta pagana…- y levantó su mano en contra de la pelirrosa, asentándole un buen golpe en su rostro. Aunque no pudo continuar ya que, como siempre, esas dos mocosas siempre se salían con la suya.
-¡¿Pero qué demonios pasa aquí?!- Kurenai corrió al llamado de Arashi en el momento en que esta vio como Orochimaru se adentraba a la cocina. Gracias al cielo llegó a tiempo y puedo así evitar alguna catástrofe que marcaría a los señores de la casa. Con ello se acercó a los dos y detuvo el movimiento hostil del visitante.
-¡Esta maldita servidumbre!- él en cambio, al sentirse descubierto, intentó justificar su ataque. Se levantó y con su clásica sonrisa, le indicó a Sakura que si hablaba o hacía algo de más, se la pagaría y muy caro. –Me provocan de tal manera que…-
-Espero que no sea otra cosa, Orochimaru-san- la mujer con testó audazmente, notando el terror de Hinata y la euforia de Sakura. Kurenai sabía perfectamente que esas dos no reaccionarían de una manera negativa simplemente por los suyos. –Mi señor le espera en la estancia junto con los demás piratas. ¿Le indico el camino?-
-Gracias mujer, siempre tan atenta- y sin más, Arashi se acercó a las dos mientras que quedaban solas.
-¿Se encuentran bien?- comentó ella ante el ambiente que se encontraba a su alrededor.
-No, la verdad no… ¿puedes traerme un poco de pomada para Hinata? tiene un golpe en su brazo… y un trapo húmedo para mi rostro, si no es mucha molestia-
-¡Claro!- y las dejó solas.
-Lo… lo siento- Hinata estaba derrotada. ¡Nunca sería útil! Ni siquiera pudo defenderse y lo peor fue que su hermana sufrió las consecuencias de ello.
-No Hinata, perdóname tú a mí. Si no te hubiera convencido de escondernos en el barco nosotras no…- Sakura no pudo más y la abrazó fuertemente. Se sintió tan mal ya que ahora si su hermana corría un gran peligro y no podía hacer nada para defenderla. Esta vez tuvo suerte, pero ni siquiera deseaba imaginarse qué hubiera pasado si…
Y no solo eso, desgraciadamente se enfrentó también al enojo (nuevamente) de ese desgraciado ser que, al enterarse a los minutos de que la herida que presentó Orochimaru en su mejilla izquierda fue su regalo de consolación y que este se quejó como "niña" enfrente del Kazekage (el cual simplemente expresó un "Hn" suave, notando desconcierto por el visitante y no por la acción de Sakura), no solo la encadenó en la cocina imposibilitándole 100% su movimiento, si no que las cadenas fueron cambiadas y ella lo único que podía hacer era llegar hasta la mesa de trabajo.
¿Por qué la castigó de esa manera? Y lo peor de todo… ¿por qué odiaba tanto esas cadenas y a él no? Sí que la vida era completamente injusta.
Cuando Sasuke calmó su cólera, algunas horas después, lamentó terriblemente el haber implantado esa orden y más cuando Kurenai le explicó realmente lo sucedido. Él sabía perfectamente que Sakura odiaba las cadenas que ahora la limitarían hasta en sus movimientos. Durante el resto del día, evitó a toda costa el mirarla, entendiendo el creciente enojo hacia él y no deseaba ser testigo del sufrimiento reflejado en el hermoso rostro de la mujer… ¿Qué hacer con ella? En esos precisos momentos se enfrentaba a un dilema que jamás había tenido.
-Teme…- Naruto se encontraba observándole desde hace tiempo y, estando al fin solos, se acercó.
-…-
-¡Sasuke!- hasta que gritó obtuvo su atención. -¿Qué te ocurre?-
-Nada-
-Vamos hermano, ¿qué ocurre?- él le miró y de pronto comprendió todo. –Orochimaru-
-Sabe más de lo que nosotros acerca de los prisioneros-
-También pensé lo mismo cuando Kurenai me comentó lo sucedido en la cocina. ¿Qué vamos a hacer?-
-Antes que nada, pondré seguridad a su alrededor- le miró serio, como siempre –y tú, ya que tienes contacto con ellas, sacarás toda la información que puedas-
-¡¿EH?!-
-No te hagas el idiota conmigo. Te he visto con la morena y sé a la perfección que te llevas excelente con ella- sonrió internamente al notar cierto rubor en esa estúpida cara, agregando el nerviosismo nato de su hermano menor –Y por favor, quita esa cara y muévete, que no estoy de humor- se levantó de su asiento y sin más se retiró. Necesitaba urgentemente estar solo.
Realmente la situación se le estaba saliendo de control. Por un lado se encontraba el reino. Tenía que demostrarles tanto a su familia como al pueblo que era digno de gobernarles, ¿pero cómo hacerlo cuando no lo deseaba? Ahora bien, también se encontraban los prisioneros… mejor dicho, estaba Sakura. Realmente estaba presente constantemente en sus pensamientos, gracias a que ella no era parecida a ninguna mujer que él conociera. En toda su existencia jamás conoció a una fémina como ella (Dahia: gracias Athenea, te adoro XD. No te tardes con la continuación de tu historia XD) que le generara tantos estragos con su sola presencia, ni siquiera Karin. Le invadía tanto en el día como en la noche… ¡Que Dios le ayudase!
Ni una sola vez la había visto llorar o quejarse, agregando que tampoco se había acobardado ante él. Odiaba sus cadenas, demostrado hasta en las heridas de sus tobillos y sin embargo no había rogado que se los quitaran, como lo harían otras. No pedía pena ni compasión, de hecho, no había pedido nada, solamente había trabajado y actuado de tal manera que protegía a su hermana y a sus allegados. Era un hecho que peleaban constantemente, pero jamás suplicó, al contrario.
¡Dios todopoderoso! Sasuke se sentía embrujado por Sakura. ¿Acaso ella deseaba tenerlo en ese poder? Realmente lo dudó, solamente estuvo seguro que ella no le era indiferente, sobre todo desde el día en que la habían bañado y revelado la increíble belleza que se ocultaba bajo la suciedad. Se acercó inconscientemente hacia la cocina y si, como lo mandó, ella se encontraba con sus quehaceres sin chistar.
-Veo que ahora sí te pasaste- Arashi se encontraba ayudando a Sakura, teniendo la orden de no dejarla sola nuevamente.
-…- No tenía el ánimo para contestar. Hoy no había sido su día. Desgraciadamente Hinata fue alejada de su presencia gracias a que Soma "se enojó" por su contestación tan mediocre y le dolía el golpe dado por ese Baka-serpiente.
-Pero lo bueno es que… de acuerdo, no hay nada de bueno- Arashi dejó todo y se acomodó a su lado -¿Cómo te sientes?-
-¿Cómo crees tú?- la miró rudamente -¿Te imaginas ver a ese ser violando a tu hermana? ¿Estar encadenada sin más?- la pobre intentaba controlarse sin lograrlo. Suspiró pesadamente para evitar que las lágrimas salieran libres. -¿Puedo estar sola?-
-No- Arashi se levantó y sintió lastima por la pobre chica. Realmente no tuvo la culpa de nada –Lo siento-
-Hn…- y sin más, Sakura continuó haciendo su trabajo mientras que un par de ojos azabaches le analizaban detenidamente.
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-¿En verdad te encuentras bien?- Anko observó el gran moretón que tenía Hinata en su brazo.
-Sí tía, fue in mal movimiento-
-Te creeré esta vez. ¿Y Sakura?-
-Se encuentra en la cocina- la pobre no se atrevía mirar a los ojos a su tía. –Y en un rato más iré con ella para ayudarle-
-¿Y no has visto a tu tío Kakashi?-
-No, por el momento tengo que quedarme aquí. Aunque me han informado que se encuentran todos bien- Hinata acomodaba la cama de Anko mientras que esta seguía con su tejido. –Espero que los señores se vayan y así robarte para que le puedas ver aunque sea un momento-
-Tienen que escapar de aquí mi hermosa- Anko comentó lo más seria posible, haciendo que su sobrina le mirara atónita. –Deben de huir de Konoha cuanto antes-
-¡NO!- Hinata le contestó –No podemos-
-¿Acaso es por mi? ¡Están en peligro! Si ese maldito de Orochimaru logra apoderarse de alguna de ustedes dos, yo… yo no…- y comenzó a llorar. Se sentía tan inútil. No solo le falló a su hermano Hiashi por no cuidar como es debido a sus hijas, sino que las mantenía presas y encadenadas por su estado. Si tan solo pudiera liberarlas…
-Tranquila tía Anko. Todo va a salir bien- Hinata se acercó a ella y le abrazó, calmando tan ajetreado corazón –No vamos a dejarte a ti o a tío Kakashi solos. Espero que logremos salir todos juntos-
-Pero Orochimaru…-
-Lo sé y el terror de tenerle a unos pasos nuestros me invade, sin embargo no voy a… yo…- suspiró –no voy a dejarte tía. Nos necesitas más de lo que tú misma crees-
-No hermosa, lo que ustedes necesitan es salir de aquí hasta que lleguen con tu padre. Es la única manera de ser libres de nuevo-
Eso era cierto. Escapando lograrían llegar a su padre o por lo menos indicarle su localización y así liberarse. Sin embargo no se atrevía. ¡Dios! ¿Por qué encontró amigos y amor en un territorio enemigo? Ya que el dilema que presentaba su ser era por no querer separarse de Naruto ni de sus amigos… ¡quería al Kyubi tanto! Ellos eran sus únicos y verdaderos amigos.
Cuando acostó a su tía y la durmió, regresó con su hermana. Lastimosamente Sakura se encontraba enojada, molesta ante la situación que le albergaba.
-Saku- comentó en voz baja al sentarse a su lado.
-¿Cómo se encuentra tía Anko?- Le contestó en desgana.
-Mejor, aunque estaba preocupada por nosotros. Sospechó que Orochimaru me hizo esto- señaló su brazo lastimado –y lo peor es que…- lo siguiente, notando la presencia de Arashi, lo habló en su idioma madre –quiere que huyamos. Es la única oportunidad de avisarle a papá de nuestra localización-
-Es muy arriesgado. Pueden hacerles algo a nuestros tíos… o al bebé- ella también había pensado eso, sin embargo había más cosas en contra que a favor.
-Pero es nuestra única opción-
Y ambas guardaron silencio.
Y Naruto también. Odió a esa serpiente nuevamente (y más) cuando Ino le comentó que ese maldito hijo de perra andaba siguiendo los pasos de Hinata desde que llegó, teniendo que Sakura la defendió de un buen manoseo. Literalmente le dieron celos. ¿Él celoso? ¡¡SI!! Demasiado para su desgracia. ¡Dios! ¿Qué le pasaba? Lo único que supo en esos momentos que deseaba patear fuertemente a Orochi-Baka en donde más le doliera.
Pasaban más de las once cuando Ino le pidió a él y a Sasuke que se reunieran en su recámara. Tanto ella como Hikaru estuvieron analizando el movimiento de Orochimaru y Madara, encontrando un extraño interés por los prisioneros y sobre todo con las mascotas de Naruto.
-Se los juro, sus palabras exactas fueron: "¿Quién lo viera? Si que nos hemos encontrado con una gran sorpresa, Orochimaru-kun"- Hikaru estaba sentada en el gran barandal del balcón.
-Realmente saben quienes son nuestros prisioneros. ¡Tenemos que hacer algo!- Ino estaba furiosa. –Cómo es posible que ellos sepan más que nosotros-
-…- tanto Naruto como Sasuke mantuvieron silencio. Estaban ideando un plan para poder obtener la información deseada y alejar a esos hombres de Konoha mismo.
-¿Creen que tarde mucho la estadía de los señores en esta casa?- Ino retomó sus palabras seria.
-Al parecer serán cuatro días más, cinco cuando mucho- Sasuke se dignó a contestar.
-¡Maldición!-
-Hikaru, no debes de maldecir- Naruto suspiró resignado. –Lo importante es mantener alejados a esos dos de ya saben quienes…- observó a un lado de la gran habitación, encontrando a cierto chismoso no invitado. Se levantó inmediatamente y, ante la vista asombrada de los presentes, tomó su cinto y jaló una de las colas del visitante-¡Kyubi! Te he dicho que no te salgas ni te escapes… ¡¿Acaso quieres que te atrapen?!-
-¡¿Dónde está Hinata?!- el demonio se encontraba enfurecido. El escuchar que su ama estaba en problemas jamás fue bien recibido y mucho menos porque esa amenaza era hecha por ESE humano de mierda –O me llevas con ella ahora mismo o si no te mato, ¿escuchaste? ¡Te mataré!-
-¡HN!- logró someter al zorro con gran dificultad y sin decirles nada más a sus hermanos, salió hacia el ala este (los cuales jamás entendieron porqué Naruto hablaba con sus animales, como si ellos le respondieran). –Tenemos que hablar-
-Pero antes quiero ver a Hinata… ¡no voy a permitir que le pase algo!-
-Es exactamente de eso de lo que te quiero hablar, Kyubi ya que no podemos permitir que algo le pase- bajo esas palabras, el demonio se calmó y escuchó atentamente cada una de sus vocablos para idear el plan perfecto…
¡¿Qué?! No podía ser verdad lo que estaba escuchando. ¡Sí que podía ser idiota Naruto! ¿Por qué él no hacía lo que mencionó? ¿Por qué él tenía que hacer siempre todo? -Momento mocoso, ¿acaso me estás pidiendo que yo…?-
-Sí. Ella te tiene confianza-
-No, no es lo mismo. ¡Eres un idiota! Es más fácil si tú mismo se lo preguntas- ese humano le sacaba de sus casillas. –Ambos son humanos y se llevan bien, así que veo ilógico lo que me estás pidiendo-
-Si claro, ¿por qué estás tan seguro que ella me responderá como si nada? Una cosa es que yo…-
Le mordería por lo tarado que era. Así que le interrumpió rápidamente y así verla ya que necesitaba estar a su lado. -Por lo que siente por ti, reverendo idiota- se exasperó al ver en su "amo" asombro. ¿Acaso no se daba cuenta que ella…? No. Por la estúpida cara que puso, no, no se había dado cuenta. Sí que los dos podían ser realmente despistados –Está enamorada de ti, pedazo de porquería humana-
-¡¿QUÉ?!-
-Desde hace mucho… ¡maldita sea Naruto! Eres tan imbécil como tú mismo. Hasta el unicornio se dio cuenta, y eso que es demasiado idiota para esas cosas-
¿E… enamorada? Se dejó caer por el terror naciente en su ser. Hinata estaba enamorada… de él… ¡ENAMORADA DE ÉL! ¡No podía ser! ¡NO! Ella no. Estos días encontró a una mujer fantástica y única, la cual le ganó con toda la fuerza de su ternura y amor su corazón. Encontró a un ser divino al cual deseaba regalarle todo su ser, pero no podía por su destino…
-Tienes que decidirte mocoso, no quiero perderla por ese imbécil de mierda… y supongo que tú tampoco, ¿o me equivoco?- El Kyubi se sentó y continuó con una voz neutral –No puedo ni puedes permitir dejarla ir ni de Konoha ni de este mundo, ya que perderla será la muerte de todos…-
No, no podía perderla. ¡No a Hinata!
La misma que ha de cuidar a tus bestias, te amará a ti sin que tú lo sepas…
¿Ella enamorada de él? ¿Desde cuándo y qué le vio? ¿Por qué se enamoró ella de él? ¡Dios! Era un reverendo estúpido y era tan tonto para muchas cosas, e inclusive le causaba tantas molestias y nervios cuando estaba a su lado. ¡¿Por qué no se dio cuenta antes?! Ahora más que nunca deseaba verle y planear de qué manera evitaría que Orochimaru se le acercara a ella o a los suyos, pero sin alejarla de su lado ya que la necesitaba más de lo que él mismo deseaba.
…y esa decisión que deberás tomar, si te das cuenta a tiempo de lo que sientes, la catástrofe no sucederá…
¿Acaso él…?
…la misma que se ganará tu corazón, se entregará a ti en cuerpo y alma de la misma manera e intensidad que tú…
Si, no podía negarlo más. Estaba enamorado de ella. La sencillez de su alma y la pasión que guardaba debajo de sus nervios e inseguridad le atrajeron hasta el punto de no poder vivir sin ellos. Necesitaba de sus historias para vivir o de su sonrisa que lograba hacerle tan feliz. Se enamoró de una mujer completamente distinta a todas las que había conocido. Perdió la cabeza y el corazón por un simple y cálido "Naruto-kun".
… esa mujer que te amará más que a ella misma, perderá la vida al elegir un camino que tú no quisiste tomar…
…Sólo tienes una oportunidad y en lo único que puedo ayudarte es en aconsejarte que dejes que tus acciones, como la de hoy, te hagan encontrar esa respuesta que tanto buscas…
-Ya no huiré ante nada ni nadie... Esa es mi decisión.-
-Tienes razón Kyubi, hablaré con ella. No podemos perderla por nada de este mundo-
-Hn…bien dicho, Naruto-
Y ambos salieron de su escondite para dirigirse hacia el "lado oscuro" del castillo. Lastimosamente lo que encontraron, no les gustó nada. Sakura estaba realmente atrapada en la pared, siendo las terribles cadenas el símbolo de sometimiento y sobre todo de la majadería de Sasuke. ¿Ni siquiera por lo que hablaron le quitó las cadenas? ¡Le mataría por ello!
-Voy a romperlas- comentó Sakura a Hinata, la cual estaba anonadada ante la reacción eufórica de su hermana. Fue un hecho que ambas quedaron en escaparse, pero no esa noche… por lo menos no quería irse sin siquiera despedirse del Kyubi o de Kazuki.
-Tranquila hermana, no creo que…-
-¡No me importa Hinata!- explotó. -¡Ya nada me importa!- lanzó el banco más cercano y estando en la orilla de la cocina para aventar la mesa, fue abrazada por Hinata, la cual deseaba calmarle y así planear mejor las cosas.
-Por favor, tranquilízate- advirtió la morena -Te castigarán-
- ¡No me importa!-
-Si te importa, tanto como a mí-
Sakura dejó escapar un gran suspiro. ¡De nuevo le ganó sus nervios! Respiró hasta diez y con ello ideó un mejor plan. Aprovecharía el tiempo para aprender todo lo posible acerca de los "de la Hoja", mientras que cuidaría de su tía y vería de que manera alejaría a todo mal que estuviera amenazando a su hermana.
-Buenas noches- Naruto se acercó a ellas, escondiendo que él había escuchado todo. Y observó el panorama como si nada.
-Bu… buenas noches, Na-Naruto-kun- Hinata se ruborizó fuertemente al verle entrar con su gran y alegre presencia. ¡Dios! No quería separarse de él ni del Kyubi, el cual estaba asustando a su hermana con su simple movimiento.
-Buenas- Sakura, viendo el caos que había causado, levantó rápidamente el banco caído y así colocarse al lado de su hermana. ¡Ese demonio le ponía los nervios de punta!
-¿Por qué están solas? ¿No se supone que Soma estaba encargándose de ustedes?-
-No. Ella fue lla… llamada por Kurenai-sama y-y-y yo… nosotras no…- comenzó a jugar con sus dedos. Para Naruto, fue un acto tan tierno… ¡ahora sí que se sentía libre! Le debía un favor al Kyubi por hacerle reaccionar a tiempo y definir lo que sentía por tan bella mujer. -…no…-
-Tranquila, no vengo a castigarles o algo por el estilo- sonrió y ambas mujeres encontraron sinceridad en sus palabras. -¿Tienen de esos panes de nuez tan deliciosos? La verdad muero de hambre y quiero devorarme uno…- escuchando un pequeño bufo del Kyubi, agregó -…y darles algunos a mis amigos-
-¡SI!- Hinata se adelantó y tomó de la canasta de panes algunas piezas muy frescas. Con ello regresó al lado de Sakura y envolviéndolos en una servilleta, se las dio con manos temblorosas. –Aquí-quí están-
-Gracias Hina-chan- sonrió y acarició sus manos lentamente al tomar los panes.
-No… no hay de qu-qué, Naruto-kun- supuso que se ruborizó ante ese leve contacto, lastimosamente pensó que fue inconsciente…
Para Sakura, realmente fue reveladora la actitud de esos dos. Obviamente ese roce no fue simple y la reacción de ambos ante este le indicó algo realmente peligroso, muy peligroso. Su hermana era nerviosa, sin embargo no a ese grado…
-¿Por qué no vas con él, Hinata? Así alejas a cierto zorro de aquí- Sakura no dejaba de ver al Kyubi, el cual movió sus nueve colas de tal manera que revelaba que nada bueno haría. No deseaba dejarles solos por sus sospechas, sin embargo ese demonio le robaba la poca cordura que le quedaba. En cambio, el mismo demonio planeó desesperar a la hermana de su ama para así dejar que esos dos hablaran como debían de hacerlo, al final de cuentas, él personalmente se haría cargo de cualquier intruso que intentara molestarlas. No es que estuviera a favor de que la pelirrosa fuera cuidada por él o los suyos, no obstante su ama sería feliz con eso y eso le bastaba.
-¡…!- ella yendo con él a solas… ¿a solas? ¡Se desmayaba!
-No- sentenció Naruto, haciendo que tres miradas le miraran anonadados. Sakura no entendió el porqué no se llevaba al zorro mágico, Hinata sintió una punzada en su corazón al sentirse rechazada y el Kyubi deseó matarle por no llevarse a su ama para completar su plan. –No nos iremos hasta que Soma o Kurenai regresen. Desde estos momentos deben de estar acompañadas de alguien y así evitar lo que sucedió en la tarde aquí mismo-
-Pero…- El Kyubi le dio la razón. Desgraciadamente esos dos andaban sueltos y no podían dejarles libres.
-Así que puedo quedarme con ustedes, si no les molesta-
-Para nada, joven Naruto- Sakura no pudo entender la razón del porqué se sintió segura al lado de ese rubio ruidoso. Simplemente le sonrió y continuó con su labor, haciendo que Hinata fuera la que le atendiera.
-¡Por los bigotes de mi abuelo! Este pan es más delicioso que el anterior- él movió sus colas animado y completamente feliz ante ese manjar. -¿Estás segura que no los hiciste tú?-
-No Kyubi, esta vez mi hermana los cocinó-
-Oh…- Naruto estaba maravillado por tan bella escena: Hinata estaba sentada a unos bancos de distancia, recibiendo el peso de las patas delanteras del Kyubi mientras este comía de sus manos.
-¿Puedo darle a Kazuki un poco de este pan? En verdad va a gustarle… ¡Y a los demás! Aunque no se lo merezcan-
-El que no se lo merece es otro, demonio del mal- sonrió Naruto por la broma.
-Mejor cállate, pedazo de idiota par…-
-¡KYUBI! ¿Quién te enseño tan feas palabras?- Hinata reprendió a su amigo, observando cómo su hermana le miraba atontada. En esos momentos entendió que Sakura no le creyó cuando le confesó que esos seres mágicos podían comunicarse con ella.
-Pues quién más… fue el idiota de Naruto-
-¡HEY! ¡Yo no fui el culpable de tu idiotez mental!- el pobre se sintió frustrado y apenado. Hinata le miró asombrada y después comenzó a reír levemente.
-Lo que digas, amo- y como si nada, siguió deleitándose de su ama y del pan tan delicioso. Diez minutos después, Soma llegó con Arashi y con ello Naruto salió con Hinata y el Kyubi hacia su segundo hogar.
Siendo ya las once de la noche, Sakura había sido llevada a su "habitación". Para su desgracia, Hinata no llegaría hasta que se liberara de esos seres monstruosos y con ello, su plan de escaparse se destrozó por completo. ¿Por qué no podía salirse con la suya? Harta de todo, se acostó completamente en su jergón y esperó ansiosa a Hinata.
-¿Tardará mucho?- Se cuestionó mientras se estiraba nuevamente, con la diferencia que se había despojado ya de sus harapos y con ello dejaba que la cobija apenas cubriera lo que tenía que tapar. No es que fuera que estuviera cansada, más buen esa era una de sus tantas rutinas "femeninas" después de tanto trabajo. Con ello intentaba relajarse y olvidar un poco el yugo de su encierro. ¡Cuánto extrañaba a su familia! Y no solo eso, correr libre por los grandes jardines y aspirar el delicioso aroma a los árboles veraniegos. ¿Cómo regresar a su hogar y aspirar nuevamente ese aire de paz y libertad? Tenía que encontrar la mejor solución. Estaba tan perdida en los planes del día siguiente que no escuchó los pasos que se dirigían hacia ella.
-¿Acaso ganas algo tentándome de esa manera?-
Cuando esa voz ronca y varonil irrumpió su silencio, ella volteó absorta ante la presencia masculina. Realmente no se esperaba que precisamente él estuviera a unos pasos de ella. Se quedó Sakura en su lugar en espera a que él hiciera algo. Y pasó. Sasuke se colocó a su lado, generando en ella un sentimiento completamente contrastante.
¿Por qué no tenía miedo? ¡Que Dios le socorrerse! La mirada tan penetrante y oscura de ese hombre la llenó de expectativa y, sin que ella lo pudiera evitar, de deseo. Solamente tuvo algunos segundos para admirarle, ya que de la nada, Sasuke acercó su mano derecha para tomarla desprevenida de su nuca, haciendo que ella le mirara completamente.
-¿Qué es lo que buscas, pagana?- él rompió nuevamente el silencio -¿Por qué me provocas, mujer?
Sakura sintió que esa pregunta tenía doble dirección. Por lo que, dejando que el momento lo arreglase, cubrió apenas su cuerpo desnudo, en expectativa de ese hombre. -¿Qué se supone que te provoco, señor?
-Hasta eso eres lista… me provocas sabiendo que estoy en la entrada observándote-
-Desconocía que te encontrabas aquí-
-Mientes… pero ahora pagarás caro tu provocación, Sakura- exclamó Sasuke antes de poseer la boca de Sakura.
Eso sí que fue delicioso. Sakura había esperado conocer el sabor de sus labios, poder tocarlo y desarmarle con su ser. No pudo negar que había deseado que sucediera desde hace algunos días, sin embargo ni en sus más deseosos pensamientos imaginó que la práctica sería tan reveladora. Si el estar con Sai la llenó de deseo, esto no tenía palabras para definirse.
La boca de Sasuke la poseyó brutalmente, aferrándose a ella de tal manera que la inmovilizó para gozarla mejor, pero para la desgracia de Sakura, no la tocó. Sakura, importándole nada su desnudez, se inclinó hacia él para generar ese contacto faltante, sintiendo con ferocidad la profundidad del deseo masculino. ¡Dios bendito! Esa fue la experiencia más deliciosa que había probado hasta el momento, dejando a un lado si eso fue lo que él deseaba realmente o que fue este acto un simple impulso. Aún inconforme ante la falta de acción de ese hombre, acercó sus manos ante musculosa espalda y la acarició mientas que él, dándose cuenta que ella lo aceptaba completamente, bajó su brazo hacia la cintura de ella y la estrechó a él. Con ello, Sakura le permitiría que la tomase donde él quisiese: sobre el suelo, ahí mismo. Ahora sí deseaba hacer con él el amor…
Sin más Sasuke, completamente embriagado ante el sabor femenino, hundió más su lengua en la boca de la mujer, atrayéndola con pasión. Se perdió ante la lucha que había mantenido para no hacer lo que estaba haciendo en esos momentos…
-¡Demonios!- Pero él, al darse cuenta de la estupidez que estaba haciendo, se detuvo y Sakura suspiró dolorida cuando sus labios la liberaron. La miró furioso, encendido por la pasión y por la furia que le albergaba en todo su ser. Ella le observó sin entender en un inicio lo que pasaba, pero al interpretar sus sentimientos, le enfrentó como solo ella sabía hacer, aumentando su enojo notablemente.
Con un bufo, él la apartó y se volteó para no mirar su desnudez.
-Mujerzuela barata… ¡Dios mío! ¿Acaso no tienes algo de pudor?–
Ahora sí que le mató. Se sintió tan decepcionada de ese hombre. ¿Acaso le adjudicaba el deseo que ambos tenían? ¡Pero si fue él el que la observó a escondidas y se acercó! ¿Cómo podía repudiar él lo que ambos deseaban? Y la pregunta más importante: ¿De dónde sacaba Sasuke la fuerza necesaria para detenerse cuando ella ansiaba continuar?
-Sasuke, no me da vergüenza desearte- Sakura se cubrió su cuerpo intentando fallidamente olvidar lo pasado.
-¿En verdad?- se separó completamente de ella. ¡Qué estúpido fue al dejarse llevar! -¿Como a otro hombre? No me hagas reír mujer– se burló él.
Sí que era tan predecible. Sonrió ante su brillante idea. Le miró con alegría y generándole incredulidad, comentó. –No, lastimosamente y aunque no creas, te deseo a ti solo-
-Escúchame bien prostituta, jamás seré uno de tus amantes- él la enfrentó nuevamente.
-¿Eso lo que deseas?-
-Es la verdad, pagana- insistió Sasuke –Y quiero dejarte claro que dejes de intentar meterte a mi cama, tus trucos no funcionarán esta vez-
-Oh- suspiró pesadamente. ¿Trucos? Ahora deseaba estar sola. La decepción sentida aumentó con cada palabra de él –Me encantaría saber qué trucos mencionas. Y si culpas a mi por mirarte, no poder evitarlo- sonrió nuevamente -Después de todo, eres el hombre más lindo de por aquí–
El contuvo la respiración. ¿Había escuchado bien? ¡Que Dios le ayudase!
-¡DIOS!- Exclamó exasperado -¿todas las prostitutas de tu reino son tan descaradas como tú? –
Y de nuevo esa odiosa palabra. Prostituta. Estaba harta de desear que ese hombre le hiciera el amor. En esos momentos dudó de ese sentimiento. ¿Podría cumplir algún día su deseo de ser poseída por él bajo un sentimiento diferente a la venganza o a la simple "pasión del momento"? Llamarla de ese modo después de su contacto, le lastimó fuertemente.
Con la indignación plasmada en su voz, le miró. –No sé de que hablas, no conozco a prostitutas. Y quiero entender algo, ¿qué quieres decir con descaro? Yo soy sincera.
-¿Estás diciendo que no me odias o que no me desprecias después de todo lo que he hecho?-
-¿Quieres escuchar mentiras acaso?- le miró dudosa -¿Eso es lo que buscas?-
-No puedo creer que no me odies. ¡Te he convertido en mi esclava! Y hasta te he puesto la cadenas que tanto odias…- interpretó la mirada de ella de mala manera y continuó antes que ella dijera algo –Estoy seguro que me odias tanto como yo a ti y la única manera de vengarte es embrujándome… pero no lo lograrás ya que jamás podrás hacerlo-
-¡Bien!- La indignación sentida alcanzó niveles infinitos -Entonces nunca aceptarás lo que estoy dispuesta a dar y lo lamento mucho. Entiende que odio hierros, no a ti y sobre todo no pienso vivir con estas ataduras por siempre…- y le dio la espalda, símbolo irrevocable que deseaba estar sola y que no quería verle más.
Sasuke no se marchó inmediatamente. Para la desgracia de Sakura, su amargura incrementó porque pensó que él hacía todo lo posible para controlar el nuevo sentimiento de furia por haberle despedido de ese modo. No obstante, ella estaría más tranquila si hubiese visto que los ojos de Sasuke se limitaban a recorrer las suaves curvas su cuerpo con indagación, deteniéndose sobre las macizas caderas y el abultado trasero que se enmarcaban en la cobija, pero además de contemplar su cuerpo, él se había detenido a revelar, durante un solo momento, el anhelo de su propio corazón.
Para él, Sakura se había convertido en su más grande y terrible molestia, la cual cambiaría el modo de ver realmente su panorama…
Continuará...
