Perdón por tardar tanto otra vez. Parece que el destino se opone a que termine ésta historia. Entre la falta de inspiración e imprevistos realmente grandes, llevo ya no sé cuanto tiempo sin entrar a la página.

Gracias por los reviews, se agradecen mucho. Y gracias también por esperar, que sé que fastidia mucho que te corten una historia. ¡Perdón de nuevo!

Puede que sea algo flojo, me aplicaré más en el próximo. A ver si no tardo tanto y se solucionan de una maldita vez los problemas que hay de por medio.

Perdón una vez más y gracias por leer.


Cap. 5: Reestructuración.

Parece que Van Pelt se va a poner bien. No ha recuperado la consciencia, pues ha perdido mucha sangre, pero ya la han trasladado al hospital, y eso ya es un logro. Ésta noche va a ser eterna, la peor de la historia de Sacramento, y encima todo ha sido grabado por los periodistas, incluído lo que le ha pasado a Van Pelt. Cho les mantuvo a raya, pero aún así lograron captar algunas imágenes.

Por otra parte, ya han curado a Hightower. De la caída se ha fracturado el radio. Le han dicho de ir al hospital, pero ella se ha negado rotundamente, pues tanto ella como yo sabemos que esto me viene grande, así que ha decidido quedarse para controlar la situación y vigilarme a mí (eso no me lo ha dicho, claro, pero es evidente en su comportamiento), pero no para vigilarme profesionalmente. Eso es lo que más me sorprende, aunque después de nuestra conversación y observando la situación, ya tendría que estar curada de espantos.

Estoy apoyada de brazos cruzados en uno de los coches aparcados. No sé de quién es; tampoco me importa. Miro a mi alrededor de nuevo y observo, analizando, asimilando la situación. Pero como ya he dicho antes, aunque me cueste reconocerlo, esto me viene demasiado grande. Miro a los médicos y veo a toda esa gente, lo que me hace pensar en Jane. Maldito hombre... ¿por qué? Pero antes de seguir discutiéndome conmigo misma veo a Rigsby, lo que me hace recordar a Van Pelt. Puede que en la oficina no la trate como tal, pero podría decirse que es como mi hermana pequeña. Ya me dió un buen susto cuando le dispararon la otra vez. Suerte del chaleco antibalas. Jamás permitiría que les ocurriera nada a ninguno de mis agentes, de mis chicos. Y ahora me siento tan impotente ante todo lo que está pasando... El terremoto, Jane, las explosiones, Van Pelt...

- ¿Cómo pueden suceder tantas desgracias a la vez? -el pensamiento acaba saliendo por mi boca.

- Cuando algo tiene que salir mal puedes estar segura de que saldrá mal -dice Hightower poniéndose a mi lado, lo que me sobresalta levemente-. Es la ley de Murphy.

"Ésta mujer aparece siempre de la nada. ¿Es que tiene poderes o qué?" pienso mirándola de reojo. Suspiro dejando caer los brazos. Maldito Murphy... pero no le voy a culpar de esto, sería quitarme un peso demasiado grande de encima. Pongo las manos en los bolsillos y doy una ojeada rápida a todo el ajetreo de nuestro alrededor.

- Esto es una catástrofe -comento.

- Y que lo digas.

Me giro hacia ella-. ¿Cómo está tu brazo?

- Estaré bien, no te preocupes.

"Era cortesía" atravesó mi mente éste fugaz pensamiento, el cual lo eliminé al instante. No iba a pelearme ahora con ella, eso sería ser demasiado masoquista, y no estoy de humor para aguantar otra de sus charlas. No, debo centrarme, debo ser fuerte, debo convertirme en la super Lisbon que todos esperan y llegar al fondo de éste asunto. Y como si me hubiera leído la mente, Hightower se coloca bien el pañuelo con el que su brazo se mantiene tieso sin mirarme.

- Los coches no explotaron por casualidad.

La miro. "Definitivamente, ésta mujer no es humana" pienso alucinada-. Así es -digo con naturalidad a pesar de mi asombro.

- Alguien habrá aprovechado todo el desastre para colarse y prepararlo todo.

- Sí, la qüestión es saber quién.

- Agente Lisbon -se endereza y se pone delante mío. Yo hago lo mismo-. Sé que con todo esto es difícil centrarse -"y que lo diga"-. Sois uno menos en el equipo, pero aún cuentas con los agentes Cho y Rigsby. No dudo de vuestra capacidad, y sé que sin tener a Van Pelt o Jane, vais a llegar a fondo de éste asunto -asiento con firmeza-. Poneos a trabajar. Quiero saber quién ha sido el hijo de puta que ha puesto esas dos bombas.

- A la orden -digo casi al instante.

Ella asiente y se marcha. Tiene razón. Basta de penas y lamentaciones, de arrepentimiento y de culpa. Si hay algo que podamos hacer lo haremos, y no hay nadie, nadie mejor que nosotros en el departamento a la hora de cerrar casos y pillar a los malos; y éste no va a ser una excepción.

Me aparto del coche casi de un salto. A la mierda las heridas y los moratones. Tengo cosas más importantes que eso. Paso andando rápido por delante de los periodistas, quienes me siguen con la mirada algo sorprendidos, quizás por la cara de mala leche que llevo. Llego hasta donde están Cho y Rigsby hablando, cerca de la entrada. Tan sólo oír mis pasos, ambos se callan y se giran hacia mí.

- Bien, chicos, vamos a ponernos manos a la obra. Hasta ahora la situación nos ha dominado, ahora seremos nosotros quienes lleven las riendas de la situación.

Veo que se miran algo animados, tal vez contentos al ver tal optimismo y seguridad por mi parte.

- ¿Qué vamos a hacer? -pregunta Cho cruzando los brazos.

- Primero hay que averiguar quién ha puesto las bombas -contesto.

- Ya, ¿y de donde partimos? -dice el asiático con cierta ironía-. No tenemos nada con qué comparar.

- O tal vez sí -digo toda convencida-. Rigsby, tú eres el pirotécnico. Analiza lo que queda de los coches a ver si encuentras algo.

- De acuerdo.

Se aleja de nosotros a buen paso. Es entonces cuando me doy cuenta de que los periodistas nos están grabando desde lo lejos. Suspiro. Qué se le va a hacer...

- ¿Y mientras nosotros qué hacemos?

- Pues la verdad, Cho, no podemos hacer mucho. Hightower ha dicho que nos centremos en lo ocurrido, pero todavía tenemos el caso Hodge de ésta mañana.

- Sugieres que sigamos con el caso -dedujo él.

- Es lo mejor. Nosotros ya no podemos hacer nada.

- ¿Y Jane?¿Qué pasa con él?

"Maldita sea, ¿tenías que hacerme esa pregunta?" pienso algo frustrada-. Los equipos de rescate seguirán buscando. A parte de él, hay otras víctimas a las que buscar y atender -ésta última frase la digo con cierta amargura, pues yo soy la primera en preocuparme.

- Le pasamos a un segundo plano, ¿pues? -dice tan tranquilo, como la cosa más obvia del mundo.

"¡De eso nada!" me cabreo por dentro, pero tiene razón. Si ahora dijera yo eso sería una hipócrita, pues, tal y como he dicho, no podemos hacer nada respecto a eso. Agacho la cabeza. No quiero aceptarlo, pero es así. Ahora tengo que dejarle a parte, en un segundo plano como dice Cho, lo cual no me gusta nada, nada en absoluto; ni siquiera sé si seré capaz de 'olvidarle' durante las próximas horas. Por suerte Cho me saca de mis pensamientos comenzando a andar. Le sigo a su lado, igual que los periodistas detrás de nosotros.

- Pues si seguimos con el caso de ésta mañana habrá que hablar con el novio de Hodge.

- Así es -miro la hora en mi reloj de muñeca-. Son las dos de la madrugada. A éstas horas no podemos ir a casa de nadie, y mucho menos después de lo que ha pasado. Lo mejor será que nos vayamos todos a dormir.

- Está bien.

- Vé a buscar a Rigsby e id los dos a descansar. La sala de reuniones de la planta baja creo que está libre -él asiente-. Según Jane los sofás son bastante cómodos.

Veo cómo hace una pequeña mueca, escondiendo una sonrisa. Asiente una vez más y se va. Pongo los ojos en blanco y suspiro. "Imbécil" me digo a mí misma. Ya he vuelto a decir su nombre. Creo que también iré a la sala de reuniones a descansar. Mañana será un día muy duro y largo, aunque espero que no tanto cómo lo es ésta noche.