*Las partes en cursiva son los pensamientos de (mi) James*

(Las partes que suceden "en la vida" están sacadas de la saga Harry Potter, aunque pude que yo cambie algunas palabras)

-¡Gryffindor!

Desde el lago les llegó la voz del sombrero seleccionador, y ambos gritaron de felicidad.

-¡Nuestro bebé es un pequeño león, Lily! -Chilló James lanzándose sobre su mujer.

-¡Si, amor! ¡Es un Gryffindor! -Le respondió ella, abrazándolo con fuerza.- ¡Pero ya no es un bebé, James!

Miraron a su hijo caminar hasta la mesa roja y sentarse junto a una niña de pelo alborotado. Más tarde, un niño pelirrojo se sentó con ellos.

-Debe ser un Weasley, ¿no? -preguntó Lily.

-Claro que si, se ve a distancia. Será Robert. ¿No recuerdas que Molly estaba embarazada al mismo tiempo que tu? -Afirmó James.

-¿Robert? -La mirada divertida de la pelirroja se clavó en los ojos del chico.- ¡Es Ronald, tonto!

-Lo mismo. -Dijo James riendo.- ¡Y no te rías más de mi! -añadió viendo a su mujer reír históricamente, rodando por el suelo.- Es hora de ir a ver a Sirius.

Ambos se levantaron y caminaron hasta el lago. Sirius seguía allí, como siempre, entre las mismas cuatro paredes mirando a la nada.

-Ha perdido mucho peso... -Comentó Lily apenada.- Y el color. Ya no es Sirius...

-Lo será. Ya lo verás, Lily. Algún día volverá a serlo. El único problema es que cuando eso pase se morirá del susto al mirarse en el espejo. Mírale el pelo... ¡Si se hubiera visto con quince años!

Lily río, pero en el fondo sabía que James solo decía eso para darle ánimos, que en realidad le destrozaba ver a Sirius de esa manera. Sin decir nada se alejaron del lago para ir a ver a Remus. Siempre era así. Todo el día al lado de Harry, excepto media hora, en la que visitaban a sus dos amigos.

Remus seguía como siempre, aunque estaba más pálido que de costumbre: se acercaba la luna llena.

-Él también está mal. Ojalá pudiéramos hacer algo...

-No podemos, Lily, ya lo sabes. -Respondió James evitando mirar el lago, que en esos momentos mostraba como Remus, estirado en la cama con la mirada perdida y la expresión vacía, empezaba a llorar. James no podía soportarlo.- Vámonos, amor. Hoy lunático está demasiado triste y se me contagia su pena.

Volvieron al lado de Harry y miraron el agua. Eso era lo mejor del sitio, los lagos estaban hechos de agua, y si bebías ese agua podías sentir lo que la persona propietaria del lago sentía en ese momento. Lily miró a la mesa de los profesores y reconoció a McGonagall hablando con...

-¿Quién está al lado de Minerva, James? Se parece a...

-¡ES QUEJIQUS!