ENCONTRANDO TODO EN ESTA AVENTURA

"Nuestra libertad... siempre será perene, y nada ni nadie nos la quitará..."

Hola hermanitos del fic!

Espero que estén muy bien y sobre todo que estén pasando un excelente fin de semana. XD yo estoy… ejem, ejem, estamos aquí dejando la continuación de esta historia, esperando que les guste mucho. Estamos inspirados (llámese el monstruo, su Inner, mi Inner y yo XD) y esperamos traerles más continuaciones XD.

¿Nos regalan un review?

Capítulo 8: Sakumo

¿En qué momento se perdió todo el control de la situación? ¡Estaba desesperado! Y más por el hecho de que su amada mujer ya tenía ocho meses de embarazo y no tardaría en nacer su primogénito. Era un mal comandante, mal esposo, mal tío y sobretodo, mal padre. Eran más de media noche y él solo observaba, hasta donde su vista le permitió, la ventana donde se encontraba Anko.

Necesitaba salir de ese lugar como a dé lugar antes de que fuera demasiado tarde. Suspiró al notar que la única luz que se adentraba por ese lugar era exactamente la de la luna. Cansado por el trabajo exhaustivo del día y por su propio malestar mental, se recargó en la mísera pared helada de piedra y se dejó caer lentamente. Lo único bueno y a su favor fue que Orochimaru y Madara se alejaron de Konoha rápidamente, con las manos vacías. Tuvo miedo por Hinata y gracias a todos los dioses que él adoraba ni siquiera pudieron acercarse a ella por ese rubio con cara de idiota feliz.

Suspiró nuevamente al intentar imaginarse el gran vientre de su mujer. –Lo siento tanto…- Lo único bueno fue que Hinata llegó al día siguiente con el desayuno para todos. ¡Dios bendito! Así su alma regresó por un momento gracias a la hermosa sonrisa llena de amor y tranquilidad que le regalaba su sobrina.

-Hinata… ¿cómo está tu tía?- Preguntó el peli-gris animado. La abrazó fuertemente y le besó la frente.

-Tío, está excelentemente bien. Nos han permitido cuidarla como se merece, y pues…- sonrió después de romper el abrazo y sacó una pequeña carta de sus ropas –te manda esto y quiere que no te preocupes. Ambos están bien-

-La amo tanto Hinata, díselo por favor, sobretodo pídele en mi nombre y en el nombre de su Dios que me perdone.- tomó la carta con tanta ilusión y sentándose al lado de su sobrina, leyó el contenido. Cuando terminó, besó la carta y sonrió bajo esa máscara. –Mi Anko…-

-No puedo quedarme mucho tiempo por el hecho de que tengo que regresar al castillo. Pero espero que les apetezca su comida y por favor, confíen en que nosotras cuidaremos de tía Anko.-

-De eso estamos seguros- Ahora fue Shino el que dijo de manera seca. Estaba feliz a su manera de ver a su mejor amiga hasta cierto punto estable. Aunque eso sí, vengaría su nombre por verla vestida con esos harapos y con las manos lastimadas por el quehacer. -Tienen que escapar- lo soltó de pronto, ganándose la mirada de todos.

-Los que tienen que escapar son ustedes. Por ahora Sakura y yo estamos a salvo-

-No.- sentenció Kakashi seguido de Shino. –No podemos dejarles solas-

-Es necesario.- Hinata se levantó y abrazó a Shino. –Tienen que ir por papá… él es el único que puede salvarnos-

-¿Estás loca? ¡Va a matarme por esto!- Kakashi suspiró pesadamente. Ya no tendría escusas para enfrentarse a Hiashi Hyuga, ni mucho menos de pensar en vivir hasta que la vejez llegase.

Eran necios como ellos mismos, por lo que se juró que les convencería. Su tía Anko merecía tener al bebé con su esposo y si todo salía bien con el plan hecho por Sakura, tendrían su libertad en poco tiempo. -Es la única opción que tenemos. Nosotras podremos librarnos si ustedes se van de aquí…-

-No lo permitiremos.- Habló de pronto Iruka, el cual se había mantenido alejado a su conversación. –Es un hecho que tenemos que huir. Estuve pensando y será en el momento en que Anko-san tenga al bebé. He encontrado algunos puntos débiles dentro del muro que estamos haciendo y si mis cálculos no me fallan, saldremos inadvertidos en la madrugada y…-

-Eso no lo lograremos todos, Iruka. También lo noté y supe que ese sería un escape, pero no para nosotros.- Shino estaba con su característica seriedad. –Para cuando logremos salir, ese maldito rey nos habrá aplastado sin piedad. Lo que sugiero es que tanto Kakashi, Sakura, Hinata y Anko salgan. Nosotros podremos pagar cualquier castigo o incluso la muerte, pero ellos no. Cuatro pueden salir más rápido que doce-

-Irnos…- Hinata estaba entre la espada y la pared. ¿Irse? No lo deseaba… ni siquiera pudo terminar ya que uno de los guardias la llamó. –Yo… tengo que regresar al castillo, espero que pueda verles mañana-

-Te esperamos y por lo que más quieras, dile a tu tía que le amo mucho y que al bebé también-

-Claro Tío Kakashi, se lo diré…- y salió con las esperanzas en sus manos de ese hombre que era su familia.

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Lo único bueno es que Hinata sí podía verlos y eso le reconfortaba. Lastimosamente, Sakura había sido literalmente exiliada de todos sus allegados, no pudiendo hablarles ni decirles que estaba hasta cierto punto bien (Dahia: Gracias por tu explicación, Athenea XD). Por una parte las cadenas, que habían cambiado para regresarle su movimiento "natural-y-no-escapista", estaban lo suficientemente incómodas para no moverlas y por el otro, si se asomaba por una ventana o puerta, existía algún guardia que la reprendía y la hacía retroceder. Desde que presentó Orochi-Baka y ese tonto de Madara por segunda vez en el castillo y por poco ella le destroza su asqueroso cuello, cualquier tipo de guardia permanecía en el castillo, y aunque estos se habían ido, el cuidado no.

-¡Rayos!-Se quejó realmente molesta. Estaba terminando de fregar los trastes del desayuno mientras pensaba en la manera de escapar. Hasta eso agradeció el que no se quedara sola en la gran cocina. ¡Oh no señor! El tiempo nunca se pierde y lo aprovechó al máximo ya que ahora sí aprendió tanto el idioma como la cultura de Konoha. ¿Y cómo lo logró en tan poco tiempo? Simple. Una parte importante en el aprendizaje del idioma fue Hinata. Le dio las reglas generales del idioma y le corregía cuando lo requería, además que Arashi fue su compañera todo el tiempo y no dejaba de hablar. Ella era una boca floja y por ello se enteró, sin que ella advirtiera que la estaba utilizando, de que el reinado de Konoha era autosuficiente, teniendo que era uno de los pueblos más prósperos del territorio del fuego.

Además de que tanto Sasuke como sus hermanos, eran hijos del rey Minato Namikaze y que él buscaba a su futuro heredero con su primogénito… aunque ese odioso pecaminoso había sido elegido sin más, no deseaba ser Hokage. Más bien buscaba entrenar a todo su pueblo para proteger su ciudad y aumentar su poderío gracias a la piratería. Él era poderoso con las armas, teniendo que su inteligencia y astucia generaba las mejores estrategias y uniones con otros países. Un ejemplo claro fue el Rey Gaara y la próxima expansión territorial.

Ahora bien, se enteró oficialmente que Sasuke no estaba casado pero lo intentó tres años atrás. Su prometida fue Lady Karin de Porto, una futura reina del reino de las olas, sin embargo ella despreció su amor huyendo con otro mucho más pobre que él y por ello, Sasuke cambió demasiado al sentirse humillado ante su abandono en el altar. Riendo se dio cuenta que, gracias a la decisión de ese rey Namikaze, su celibato sería el más afectado ante su próximo reinado.

Pasando al siguiente integrante de esa extraña familia, tenía a la hermana del demonio de Sasuke: Ino. Ella dirigía la rutina doméstica de la casa y sin meter un solo dedo en ello. ¿Cómo era posible que pudiera conocer a todos sus siervos si ni siquiera les ayudaba en algo? ¡Hasta se le quemaba el agua cuando intentaba hacer algo de comer! Sakura supuso que eso fue la urgente necesidad de dejarle a cargo de Kurenai todo el orden del castillo. ¿Acaso era más importante perderse por horas con su mejor amiga para platicar cosas tan banales que aprender las labores domésticas? Lo más gracioso e irónico de todo, eso fue lo que más le interesó de ella. Sin que Hinata lo supiera, Sakura pensó que Ino era realmente extraña pero fascinante. Su carácter presentaba muchos aspectos cambiantes y nunca había presenciado algo así: por un lado era arrogante y de la nada se convertía en una mujer flexible, y al siguiente minuto requería que la apapacharan y la besaran después de hacer un gran coraje. Sakura recordó que anteayer la pobre de Ino se quejó fuertemente ante Sasuke por sus cadenas y comenzó a llorar por la contestación frívola de él por perder la paciencia. Y lo más gracioso, Ino lloraba por cosas tan efímeras: se le rompió una uña por la costura y rompió en llanto. Kurenai tuvo que consolarla por dos largas horas.

Y para terminar estaba el joven Naruto…

-¿Se puede saber el por qué te detienes ante tus labores?- Soma había llegado desde ya unos minutos y encontró que Sakura estaba completamente parada con una larga sonrisa.

-Lo siento, Soma… estaba pensando- Sakura la miró y con un pequeño suspiro, continuó fregando los trastes.

-No pasa nada. Esta vez te perdono-

¿Eh? ¿Soma andaba de buenas? La ojiverde la miró sin comprender el buen humor que tenía su dueña. ¿Desde cuándo esa mujer le contestaba tan suavemente?

-Tranquila. Gracias a tus panes hasta el señor Sasuke anda de buenas- la mujer miró a Sakura agradecida. Su mañana mejoró bastante en el momento en que encontró una extraña y pequeñísima sonrisa en el futuro rey. Al principio pensó que este había roto su celibato causándole ese humor, pero al encontrar cierto pan de nuez entre sus manos, comprendió todo.

-Oh… bueno, por lo menos uno anda de "buenas"-

-Vamos mocosa, ¿acaso no te alegra eso?- Soma cuidó sus palabras para no causarle una emoción errónea –Eres tú la causante de ese extraño cambio-

¿Ella haciendo feliz a ese pirata? Sí que se sentía divertida. ¡Oh qué mentira era esa! Más bien le causaba enojos y malos estragos. Para su buena o mala suerte, él la despreciaba por "ser prostituta" y la deseaba al mismo tiempo. ¿Acaso esas miradas que le daba no eran la prueba de ello? Había veces que ella trabajaba y sentía su mirada azabache en todo su cuerpo y, cuando ella le buscaba, él simplemente fingía cambiando la dirección de su vista. Sakura pensó que era tan divertida esa lucha que él tenía hacia la atracción que tenían. –NO creo que haya sido YO la que causó esa felicidad. Más bien fue que no le puse azúcar al pan gracias a que no lo trajiste. Tanto Naruto como Ino despreciaron mi pan por amargo-

-Eres imposible- Soma movió su cabeza negativa y tomó la carne que cortaría para la comida.

Y continuaron con su labor.

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Y eso era lo que deseaba fuertemente Hinata hacer, pero le fue imposible por presenciar una escena que jamás olvidaría. ¿Desde qué momento sus amigos dejaban que ella se quedara SOLA con Naruto? Ambos estaban recogiendo parte del ala norte, destruida por las travesuras de las ardillas con Kazuki y… ¡KYAAA! Estaba en el colapso mental ya que su adorado amor secreto estaba apenas con su playera, muy pegadita para su suerte.

-¿Entonces Hina, ahora sí me vas a poner atención?- Naruto, en cambio, encontró fascinante a Hinata. Ella realmente era hermosa, agregando que esas prendas se acomodaron de tal manera que le mostraba las delicadas formas de ella. ¿Desde cuándo deseó…? Sin dudas, se dijo que era un total y rotundo pervertido. ¡Mataría a su abuelo! Ese pervertido le trastornó por completo… entendiendo de dónde sacó Sasuke su perversión.

-¿Eh?-

-Hina, ¿En qué estás pensando?- Naruto, dejando la tabla de madera que alguna vez fue un maravilloso reloj de pared, se acercó a Hinata con su clásica sonrisa.

-Yo…- ¿por qué siempre sus nervios la atacaban hasta el límite? ¡Autocontrol ante todo!

-¿Si?- Sonrió más por notar ese rubor y nerviosismo, reconociéndose como el único causante de ellos.

-Yo… bueno, yo…- ¿Qué le decía? ¡Que Dios le ayudase! Suspiró pesadamente y cuando notó la aproximación de él, se sintió embriagada por su aroma masculino. La vida pocas veces le había hecho experimentar el sentir algo por un hombre, pero lo que creaba Naruto en su ser era algo nuevo e inexplicable, causándole una gran felicidad ante la adversidad en la que vivía día con día desde que llegó a esas tierras. –Nada-

-¿Cómo que nada?- La respuesta tan nerviosa le dio a entender que no era nada malo, al contrario. ¡Cuánto le gustaba! Esta vez el rubor en esas mejillas blancas y el brillo especial que tenían esas perlas eran únicos y lo mejor de todo es que él las causaba. ¡Bendito Kyubi! Si no hubiera sido por ese demonio de mierda, quizás no hubiera estado tan seguro de luchar contra el oráculo… aunque eso estaba en un "hubiera" ya que estaba tonta y perdidamente enamorado de la mujer que se encontraba a su lado.

-Etto...-

-Bah, no importa…- Sonrió y se alejó rápidamente para continuar su labor. Por su mala suerte, tenían que terminar de recoger el lugar y así continuar con los preparativos de la llegada de su padre. En tres semanas les vería nuevamente y esta vez se quedarían más tiempo a su lado.

Hinata se sentía tan feliz estando a su lado. Suspiró cuando él sonriendo le ofreció una tabla nueva y recordó en esos precisos momentos las palabras de su madre Hirako: "Sabrás cuál es el hombre de tu vida cuando lo tengas en frente. Yo sufrí mucho al no reconocerlo la primera vez… y no quiero que eso lo sufras tú. Cuando encuentres a ese chico guapetón que complazca a tus ojos, alegre tus sentidos, y consiga que te sientas extraña y maravillosa con su sola presencia, tendrás al hombre a quien amarás eternamente".

Se enamoró de Naruto desde la primera vez que presenció esa gran sonrisa y se sintió siempre tan complacida por no ser rechazada por él. En sus inicios, él la alejaba por una extraña razón, pero ahora no dejaba de estar con ella y deleitarse hasta con sus cuentos…

Siguieron en ello hasta que, cuatro horas después, terminaron completamente cansados. Hasta eso Hinata era tan hábil para esos quehaceres… lo que no le gustó es que estaba tan cansada y aún tuvo que responder al llamado de Kurenai para terminar sus pendientes.

-Nos retiramos, Naruto-sama… le esperamos a cenar- la mujer notó la cara de descontento de su amo y esperaba fervientemente que dijera algo ya que, conociendo a Hinata, ella estaría trabajando hasta que se le retirara a dormir y no lo deseaba. Le había tomado tanto cariño a la chica y, sabiendo lo que ella sentía por su joven amo, supo que no diría "no" y resistiría lo que fuera con tal de hacerle feliz.

-Pero…- el rubio estuvo completamente desarmado. ¿Cómo no ser obvio ante el sentimiento hacia ella y liberarla de hacer cosas de más? –No puede irse…- ambas mujeres le miraron asombradas, haciendo que un leve rubor se presentara en sus mejillas. –Es que… bueno, nosotros… yo…- ¿Qué decir? ¿Qué hacer? –yo… ¡tenemos que bañar al Kyubi! Y eso es súper peligroso y no puedo solo. Después tiene que ayudarme a alimentar a mis amigos y…- Dios, sí que era un reverendo idiota. ¿Cómo no ser tan obvio?

-Dile a esa humana extraña que tenemos que ser alimentados y cuidados por Hinata. Requerimos de sus atenciones para no devastar nuevamente el castillo… coméntale que te hemos advertido que si hoy no se queda nuestra ama con nosotros, atacaremos la cocina esta vez-

-¡SI!- sonrió primeramente al tener en plan de quedarse con ella gracias a sus amigos, los cuales comenzaron a reunirse y poniendo en serios problemas a Kurenai. –Nana hermosa... lamento informarte que Hinata se quedará aquí o tu cocina correrá peligro-

-…- Kurenai no supo si reírse o regañarle en esos momentos. Esos animales, por una extraña razón, nunca se atrevían a molestarle y eso no era un pretexto para dejar a la pobre mujer ahí… ¡SI! Realmente era halagador ser una de esos exclusivos testigos de la nueva faceta de Naruto. ¿Enamorado? Sí que era interesante ver su reacción ante la negativa laboral.

-¿Eh?- la pobre Hyuga, la cual entendió perfectamente las palabras del Kyubi, se sorprendió ante la amenaza de este y la respuesta afirmativa de Naruto. ¿Por qué lo hizo?

-Lo siento hijo, pero ella viene conmigo- Kurenai sonrió y tomando los objetos de limpieza, se encaminó a la puerta, seguida de Hinata. Los demás presentes observaban atónitos la reacción de esa mujer.

-¿Acaso su amenaza no fue suficiente? ¡Esta vez voy a llenarla de baba simulando un ataque campal!-

-Nana…-

-Naruto, la tía de Hinata está muy delicada por su estado y requiero que tenga la atención merecida por su familia. Lo que te puedo prometer es que la dejaré ahí y descansará gracias a los mimos y cuidados de Anko- sonrió ante la resignación y su mirada cabizbaja (Dahia: nuevo diccionario, nuevo estudiante de mexicano y casi esposo completo… Mi amado monstruo, gracias por hacerme tan feliz y amarme como lo haces… ¿quién diría que él supiera palabras mexicanas tan hermosas en tan poco tiempo? Me ha dejado tan enamorada XD), se acercó y le tomó de la barbilla. –und sie wird immer bei dir...-

…"ella estará siempre contigo"…

-De acuerdo, nana. Te la encargo mucho- No hubo duda que a ella jamás podría esconderle algo. Con su mirada le dio a entender que ella sabía su sentir por Hinata y, dejando ir parte de su alma, se quedó con sus amigos y disfrutó de una tarde tranquila y llena de planes para, sin siquiera importarle el futuro reclamo de Sasuke o la decepción de Ino, lograr quedarse con Hinata. Amaba locamente a la ojiperla y desde ahora en adelante lucharía por ella…

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Y lucharía por ellos. ¿Cómo llegó a esos extremos? Se encontraba sudada, realmente cansada por la pelea, con parte de sus ropas rotas, enojada, frustrada y sobretodo, estaba muy decepcionada. Ese maldito príncipe le había colmado y ya no estaría a su disposición. ¿Acaso él buscaba eso? Pues lo encontró.

-Baja el arma, Sakura- Sasuke estaba casi en las mismas condiciones. Exceptuando que él estaba fresco como una lechuga.

-No. y será mejor que te alejes, idiota-

¡Dios! Esa mujer sí que era única. Su contestación extrañamente le hizo tan feliz… -Veo que ahora si hablas mi idioma casi a la perfección- sin importarle que esa pagana bruja le haya sorprendido y quitado su espada, se acercó como un depredador hacia su presa. Realmente se veía tan apetitosa con esas ropas que se pegaban completamente a su figura. Esta vez, no le importaría llegar hasta las últimas consecuencias.

Desgraciadamente el deseo que Sakura le despertaba, no lo había sentido nunca y eso le causaba muchos estragos a su persona. Por una parte, necesitaba alejarse de ella para no ser débil, y por el otro, deseaba tomarla entre sus brazos y poseerla hasta cansarse…

-Claro, y no… ¡NO TE ACERQUES!-

-Eres estúpida mujer por retarme, pero premio tu valentía- se detuvo, ideando un plan para apagar sus deseos y, hasta cierto punto, los de ella. –Así que haremos un trato-

-No soy estúpida… ¡nunca harías tratos conmigo! ¿Tengo que recordarte que soy la maldita esclava de esclava?-

-Baja el arma Sakura- repitió con esa paciencia que enojó más a Sakura.

-¡NO!-

Y con un movimiento rápido, se acercó a ella y estuvo a punto de quitarle la espada, pero no contó con que ella fuer rápida y le diera un pequeño roce en su hombro. Con que Sakura hablaba en serio. Pues le demostraría que él era todo un estratega. Sonrió levemente ante su idea y, al recoger completamente su manga rota y acomodarla en su brazo, se acercó a una gran pared en donde se hallaban un sinfín de armas. Tomó una espada y la apuntó hacia una Sakura seria. Oh Dios bendito. El hecho de que ella respondiera a su amenaza ante la mirada de horror de Soma y de Arashi, le intrigó demasiado.

-Ohhh…- Una pelea justa le daría libertad o la muerte. Le miró con odio y de esos momentos lucharía con todas sus fuerzas. Sakura estaba fascinada por Sasuke, siendo un factor en el cual le causaba una gran felicidad, teniendo un mejor humor y le ayudaba a aguantar ese encierro el cual estaba calándole lentamente. ¿Amor? ¿Amarlo? No podía decir eso ya que estaría dispuesta a salir corriendo de Konoha, pero el deseo de sentir a Sasuke aumentó día con día. Deseaba sentir y conocer a Sasuke como una mujer a un hombre… pero ahora, tenía que exterminarlo. ¿Cómo pudo decirle nuevamente prostituta cuando él simplemente llegó de un lugar desconocido para tomarla por la cintura, colocar ambas intimidades en contacto y besarla así sin más? ¡Ella no le había hecho nada! Sucia y sudada se encontraba terminando de fregar el piso de la cocina y ese hombre…

-Sakura… te advierto por última vez que bajes esa espada-

-Mocosa, ¡haz lo que nuestro amo dice! ¡Ya no le retes!- Soma intentó detener esto, pero le fue imposible. Desgraciadamente el joven Sasuke era demasiado necio y, sabiendo lo que él buscaba en la pelirrosa, haría lo que fuera para calmar sus ansias. ¡Cuánto odió que él fuera sentenciado por el celibato! Si por lo menos tuviera su entretenimiento nocturno, no hubiera llegado a esos extremos.

-No te metas Soma- Sasuke, en cambio, disfrutaría todo esto. -¡Lárgate tú y tu hija!- la miró secamente –O no respondo a lo que les pase a ustedes también-

-¡NO AMO! No voy a permitir que…-

-¡HE DICHO QUE SE LARGUEN! Maldita sea…- Soma le miró con horror y él rodó los ojos molesto pero sin bajar el arma. Era ahora o nunca. –Pero antes de que lo hagan, escuchen bien. Si Sakura gana esta batalla, que lo dudo, obtendrá la libertad suya y de cuatro más…- sonrió como nunca, sorprendiendo a las presentes, sobre todo a Sakura, la cual abrió los ojos expectante a su continuación –pero, si yo gano, la bañarán, perfumarán y la llevarán a mi habitación junto con esas extrañas y lujosas prendas que encontramos como tesoro de ese espantoso barco mercantil. Tengo que probar algo… o a alguien-

Sakura cerró los ojos. Ella era solo un objeto más dentro del castillo que él quería poseer, nada más. ¡Que tonta fue!

A la mañana siguiente de cuando Sasuke la besó por primera vez, Sakura estuvo malhumorada, seria e irritable. Con la frustración a flor de piel, se había visto sincera con él y aun mostrándole esa ventaja al enemigo al revelarle su sentir, él la ignoró olímpicamente, negándose él mismo ese deseo naciente y olvidándose de todo, como si nada hubiera pasado.

-¿Acaso piensas irritarle más, mocosa?- Soma, la cual presenció otra discusión de esos dos, estaba preocupada por Sakura. Necesitaba hacerla entender que no estaba bien el enfrentarse al señor. – Escúchame bien Sakura, si el amo te lleva a la cama, serás para él una pagana más por las que ha pasado y no dejarás de ser una simple y corriente esclava. Te desechará al momento de derramarse en ti, ¿eso es lo que quieres?-

No, eso no era lo que quería. El hecho de desear a Sasuke no significaba entregarse a él, sabiendo completamente que no la amaría como ella sí podría amarlo a él. En un principio quiso creer que lograría lo imposible, pero en esos momentos comprendió que fue una tonta al pensarlo siquiera. El hombre que se encontraba frente suyo era tan frio como la nieve misma y lo único que deseaba era vengarse de ella humillándola de esa manera. ¿Cómo ganarse el corazón de un hombre si este no tenía?

Quería deshacerse de su malestar pasional con ella simplemente por tener derechos de amo.

Tomó fuertemente la espada y, suspirando fuertemente, la tiró. Las ganas de pelear con él se esfumaron en el preciso momento en que comprendió que ahora más que nunca tenía que olvidarse de esa idea de conquistarle. Si lucharía, sería solo por su libertad y los suyos. Le miró seria y con una mirada completamente seca, le comentó. –Soma tiene razón, no te retaré más- Ya no lucharía ante un deseo inexistente.

-Pagana cualquiera- Sasuke fue testigo del cambio en Sakura. Al principio se notó segura y decidida, pero pasaron algunos segundos y presenció enojo, tristeza y decepción. Cuando ella suspiró, supo que tendría una buena batalla, pero al verla tirar el arma, se sintió frustrado. Y no solo eso, cuando ambas miradas se cruzaron, halló un vacío que le llenó de desesperación. ¿Qué pasó por la cabeza femenina? -¿Crees que con un "no te retaré más", vas a pagar la vergüenza que me has hecho pasar al humillarme enfrente de la servidumbre?- mirando a Soma –si vuelvo a verla parada sin hacer nada, tú harás sus labores y llevarás sus cadenas, ¿entendido?- a Sakura –Y tu pagarás caro, muy caro-

Y se alejó sin recibir respuesta.

Soma suspiró aliviada y se acercó a Sakura para retirar el arma. -Menos mal que bajaste el arma… ¡¿Pero qué demonios pasó por tu ca…?-

-Mama, por favor- Arashi, en cambio, comprendió en parte la rendición de Sakura y detuvo a su madre, evitando aumentar la desolación en su amiga. Cuando su madre vio y entendió lo que ella, guardó silencio y ambas continuaron con su labor dándole trabajo a la ojiverde, haciéndola olvidar un poco el mal que se apoderó de su ser.

-¡MALDITA SEA!- gritó eufórico, lanzando un fuerte golpe a la pared.

Llevaba así más de dos semanas. ¿Por qué le afectaba tanto? ¡Era más que imposible! No podía estarle pasando esto a él. Después de dejarla en la cocina, nada fue igual. Sakura desistió de mirarle y buscarle, atendiendo únicamente a los quehaceres que le dejaba Soma y cuando él la miraba, no encontró la respuesta femenina que tanto le atraía. Al principio pensó que fueron las dobles cadenas que le colocó y no le dio tanta importancia, sin embargo, ella ni siquiera refutó como siempre cuando podía, aceptándolas aun cuando le era más difícil trabajar. Como no llamó su atención con ese castigo, él intentó fallidamente hacerla rabiar y escuchar nuevamente insultos y sus palabras llenas de altanería y audacia con insultos… nada.

No encontró nada.

-¿Qué te pasa Sasuke?- Ino, preocupada por su hermano, se acercó y sin decir nada más, tomó la mano lastimada de su hermano mayor y notó que dos de sus nudillos comenzaron a sangrar. Sacó rápidamente un pañuelo de su vestido y comenzó a curarle. Le sorprendió que él se dejara sin chistar. –Sea lo que sea, no tienes por qué lastimarte de esta manera-

Agachó la mirada. Se sintió derrotado ante una batalla que no deseó tener. -…-

-Tanto tú como Naruto están irreconocibles- suspiró la rubia y atando la tela a la mano de Sasuke, le sonrió y se alejó levemente para tomar un poco de vino y verterlo en una pequeña copa. -¿Quieres hablar de eso?-

-No- deseaba no ser descortés con ella, pero no estaba de humor para nada ni nadie.

-De acuerdo, no te molestaré más- se acercó a la puerta y con voz suave. –Vine a recordarte que pasado mañana llegan nuestros padres y tienes que ir por ellos al puerto. Yo tengo preparado todo para recibirles dentro del castillo y Naruto de esconder a esas criaturas traviesas para que no salgan del ala norte. Supongo que esta vez se van a quedar más tiempo-

-…-

-¡Ah! Y antes de que se me olvide, nuestra nana quiere hablar contigo, te espera en la biblioteca-

-Ino…- le detuvo antes de que desapareciera.

-Dime-

-¿Cómo se encuentra?-

-Bien, supongo- le miró nuevamente y la seriedad en ese rostro masculino le enterneció. –Tranquilo, que ya se las mandé quitar- negó levemente con la cabeza. –aunque Soma me ha informado que está más seria de lo normal-

-Hn-

-Nos vemos en la cena, hermano- y le dejó solo con sus pensamientos.

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-Vamos tía, tienes que tomar tu té- Hinata intentó fallidamente hacerla reaccionar. –Con ello te sentirás mejor-

-¿Qué no te das cuenta de lo panzona que estoy? ¡Ya no quiero más té!- Anko estaba tan irritable gracias a el maldito encierro que tuvo desde que la capturaron y por el hecho de no saber nada de su esposo más que por cartas que sus sobrinas le ayudaban a repartir. Acarició su abultado vientre, sintiendo como las pataditas de su bebé se marcaban en su piel. -¿Crees que pueda ver a tu tío? Necesito verlo… necesitamos verlo-

-Hice lo que pude, pero no me lo permitieron- Hinata agachó la mirada. Ni siquiera logró que el Kyubi convenciera a Naruto para que le dejara bajar a su tía al patio y que viera a su tío.

-Hn… gracias hermosa, lo sé y perdóname- Anko notó la tristeza en esas perlas e intentó levantarse de su asiento, no obstante se detuvo por el terrible dolor que tuvo en su vientre. –Ouh…-

¡Por Dios santísimo! Hinata se quedó paralizada al ver como su tía se quejó de dolor para, que unos segundos después, un líquido transparente se vertiera por sus piernas. -¡El bebé!-

¡Estaba por nacer su primito! Salió corriendo por los pasillos y, aunque las cadenas que tenía en uno de sus tobillos –las cuales Naruto intentó quitar pero el azabache no se lo permitió- no le cedían un fácil movimiento, logró alcanzar a Kurenai, la cual salió del brazo de Sasuke de la biblioteca. -¡Kurenai-sama!-

-Pero hija, ¿qué…?-

-Mi tía… mi tía rompió fuente… ¡va a nacer ya!-

-¡¿Qué?- la mujer se soltó del agarre de Sasuke e inmediatamente se acercó a Hinata y la abrazó para tranquilizarla. –Antes que nada, déjame quitarte esto- se agachó y sin importarle el extraño bufido de su amo, le quitó sus ataduras metálicas y sonriéndole le entregó otras llaves –ve por tu hermana, yo voy por agua caliente y mantas. Tenemos que traer a ese nuevo ser a esta casa-

-¡SI!- y corrió nuevamente hacia la cocina.

-Y Sasuke, por favor ve por Naruto y dile que vaya por Kakashi. No podemos separarlos más-

-¿Qué tiene que ver Kakashi con que Hinata haya salido corriendo y tu gran desesperación?- Naruto preguntó antes que su hermano, llegando extrañado por ver a Hinata tan apurada. ¡Ni siquiera le miró y sonrió como siempre! Y eso sí que no le gustó para nada.

-¡Hijo! Anko ha iniciado labor de parto y Kakashi es su marido… tiene que estar él presente- y salió, dejando a esos dos completamente asombrados.

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-Vamos Anko, una vez más- Kurenai estaba acomodada a los pies de la cama, preparando la llegada del bebé. Sakura en cambio estaba tomando la mano de su tía mientras que Hinata tomó uno de esos lienzos y lo mojó con el agua y así facilitar el trabajo de Kurenai.

-¡Oh Dios! ¡Duele!- la pobre madre sintió que su cuerpo se partía en dos por las fuertes contracciones. Cada vez eran más fuertes y prolongadas.

-Eres una mujer fuerte Anko… tienes que continuar así para ver a tu bebé- le miró de reojo y la encontró realmente cansada. Ya llevaba 5 horas y aún no nacía el bebé.

-¡OOHHH!- otra contracción llegó y con ello volvió a "pujar".

Gracias a ese movimiento, Kurenai logró acelerar el proceso de parto. -¡Sigue así mujer! ¡Ya veo su cabeza!-

-¿E… en verdad?- su bebé estaba naciendo. ¡Dios! Cómo le hubiera gustado que su amado Kakashi estuviera con ella.

-¡Sí tía!- Hinata estaba apoyando a Kurenai acercando agua tibia y más telas limpias, Sakura por el otro lado se sentía en un próximo desmayo aún de la mano de su tía.

-Escúchame bien Anko, cuando te llegue una contracción, pujarás lo más fuerte que puedas para terminar de una vez, ¿entendido?- al recibir una afirmación débil. -¿Lista? Una, dos… ¡tres!-

-¡AAHH!- Anko respiró profundamente y empujó lo más fuerte que pudo, haciendo que Hinata gritara de la emoción y que Sakura cayera inconsciente al suelo, haciéndola casi reír.

-¡Es un niño hermoso!- Kurenai logró sacar al bebé y, con los movimientos necesarios, le hizo llorar y respirar por primera vez. –un varón…-

-Nuestro varón, Anko-

La mencionada abrió los ojos llenos de felicidad al reconocer esa voz varonil que tanto necesitó. Con la energía que le quedaba giró su cabeza y encontró que su amado Kakashi se encontraba en la puerta al lado de Naruto, ambos con una gran sonrisa, exceptuando que el peliplata tenía su mejilla morada y al parecer estaba completamente limpio y con ropas nuevas. –Mi Kakashi-

Kurenai, viendo el acto de amor de ellos, sonrió y al cargar al bebé después de cortarle el cordón umbilical, se acercó a Anko y depositó a su bebé en su pecho, inmediatamente se dirigió a la puerta y tomando la mano temblorosa de Kakashi, lo llevó con su familia. –Ahora si hombre, puedes acercarte a ella-

-Muchas gracias Anko…- él, aun temblando por los nervios y la emoción, se acomodó al lado de su mujer y besando su frente, le dejó ver que estaba tan agradecido por hacerle tan feliz. –Perdóname…-

-Kakashi…- le sonrió y limpiando una pequeña lágrima escapista, le mostró a su bebé. No había nada que perdonarle. -… aquí está tu hijo, Sakumo Hatake-

Y ambos sonrieron llenos de felicidad ante la adversidad.

Naruto en cambio, corrió al auxilio de Hinata ya que la pobre intentaba hacer reaccionar a su hermana, la cual aún seguía inconsciente. Cuando estuvo a unos pasos de su amada, ella le localizó con la mirada y lo que encontró en esas perlas le llenó de una paz y tranquilidad jamás sentida. En ellos encontró tanto amor y agradecimiento que deseó en esos momentos besarla y confesarle todo.

-Muchas gracias, Naruto-kun… gracias-

-No… no hay de qué- se ruborizó completamente y, haciendo que Kurenai sonriera libremente, se rascó la cabeza nerviosamente -¿Y… y cómo estás?-

-Preocupada por Sakura- Hinata observó a su hermana con una palidez tan chistosa. –No aguantó y se lo dije-

-Oh pobre- Naruto rió con Hinata y observando el panorama, se acercó al oído de Hinata para susurrarle -¿Te ayudo con tu hermana? Creo que es mejor que les dejemos solos-

-Gracias-

El rubio acomodó mejor a Sakura en sus brazos y salieron, dejando a la feliz pareja con todos sus deseos y sueños cumplirse.

Agregando que dejaron a Sasuke realmente frustrado. Él notó el gran acercamiento que su hermano menor tenía con la pelinegra y su aceptación total. Él en cambio, ni siquiera pudo ayudarles como realmente lo deseó…

-Ne, Sasuke- la voz de Ino le hizo reaccionar. Cuando la miró, encontró travesura en esos ojos azules. -¿Acaso no quieres molestar a la pelirrosa un poco?- al verle fruncir el ceño, continuó. -¿No crees que será demasiado molesto para ella que tú la cargues en vez de Naruto-Baka?-

Después de todo, podría ayudar en algo.