ENCONTRANDO TODO EN ESTA AVENTURA
"Nuestra libertad... siempre será perene, y nada ni nadie nos la quitará..."
HOLAS HERMANITOS DEL FIC!
Aquí estoy animada para continuar este fic y los demás. ¡Los adoro! Espero ser perdonada ante mi gran, pero gran retraso, pero ahora si estoy (y puedo decir estamos) con unas baterías grandes y un español mejorado. No escribiré más para que puedan continuar con esta historia y espero que les guste tanto como a mi.
¿Me regalan un review?
Capítulo 9: Verdades ante la adversidad
Lastimosamente, sus planes no salieron como lo diseñó y ahora esos dos tarados reyes estaban a unas horas de llegar a Konoha. ¡Demonios! Estaba dando vueltas por todo el estudio, ideando un nuevo plan para salirse con la suya.
-¿Puedes calmarte? Vas a marearme con tantas vueltas que das, pedazo de mierda-
-No me hagas enojar Madara… no estoy de humor-comentó realmente hostil.
-¡Lo siento! Prometo que no lo volveré a hacer… sólo siéntate y mejor dime qué tienes en mente-
-Nada, aún nada. Ese maldito de Sasuke me las va a pagar. ¿Por qué nos ganó al Mizukage? ¡Lo odio!-
-Tranquilo, no hay nada peor que perder antes de tiempo. No todo está perdido- Se levantó de su cómodo asiento y tomando un par de copas llenas de vino tinto, le acercó una a su compañero y sonriéndole por debajo de su máscara, continuó con tanta seguridad que hizo reír al hombre que tenía enfrente. -¿Vas a perder la oportunidad de obtener el Sharingan solo por un tonto coraje? Yo que tú, escuchaba mi idea y así no solo nos apoderaremos de Konoha… sino que nos haremos líderes del comercio Hyuga. Estoy seguro que Hiashi va a preguntarse de la localización de sus hijas cuando pase el siguiente verano. ¿No quieres molestar a ese hijo de la fregada con su mayor tesoro? Supongo que el Byakugan puede estar presente en nuestros bastardos si todo sale a la perfección-
-Solo que te falta algo por detallar, Madara- éste se levantó yendo hacia el ventanal, observando la extensión del mar completo. –Tenemos que estar seguros que la pelirrosa realmente lleve su sangre. ¿No es extraño que no tenga el color de cabello o los ojos perla como los demás miembros del Souke?-
-Eso es lo que menos me importa… ¡Le tengo unas ganas! ¡Dios! Esa mujer debe de ser excitante en la cama o en cualquier lugar-
-A mí no me atrae en lo más mínimo… ¡Te encantan tan salvajes!-
-Oh, pero mira quien lo dice. ¿No fuiste tú el que se divirtió con la ex prometida de Sasuke? Fue la única que dejó una gran cicatriz en tu cuerpo antes de que destruyeras lo poco que tenía- tomó un sorbo de su copa. –Lástima que no me dejaste disfrutarla, era una excelente ramera-
-¿Y cómo lo sabes?-
-Tus sirvientes guerreros me lo comentaron alegres. Al parecer sació sus expectativas femeninas antes de destrozar su ya mallugado cuerpo-
-Ella tuvo la culpa. Se escapó con un imbécil cuando yo le ofrecí lo mejor y cuando logro liberarla de semejante estupidez, no se entregó como debió de hacerlo y pues, cuando me aburrí de ella, se la regalé a mis mejores guerreros- Sonrió maliciosamente –Pero ahora, tengo mi vista en la tímida Hyuga, no sólo me dará herederos con el Byakugan… me deleitará con ese cuerpo que tiene-
-¡Tramposo! Siempre te quedas con lo mejor-
-Obvio, tú con tierras y yo con mujeres- regresó a su lugar aún con la sonrisa en su rostro. -¿Entonces? ¿Qué va a decir Orochimaru de que estás conmigo?-
-No creo que diga algo, es más, si podemos quitarlo del camino, sería lo mejor. Últimamente está planeando algo por debajo de mis narices y no voy a permitirle-
-Es un maricón-
-Lo sé, sin embargo de ahora en adelante, seremos sólo tú y yo… Kabuto- le ofreció un brindis –Brindemos por nuestro futuro triunfo ante los Namikaze-
-¡Salud!-
Y ambos, escuchando los planes de cada uno, decidieron que la manera de actuar era después de que los reyes Minato y Kushina se movieran de la Hoja…
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Aunque el viaje había sido largo y extenuante, el estar al lado de sus hijos era el mejor premio. Tanto Minato como Kushina habían sido recibidos con los brazos abiertos de sus tres hijos. Lo sorprendente fue que el mismo Sasuke dejó su clásica vestimenta negra y les deleitó ante su "moderna" ropa azul marino. En este tiempo de separación, algo había pasado con su primogénito para que éste dejara el luto. ¿Cuál sería la razón?
-Mis adorados hijos- Kushina no dejó de abrazar a Ino, la cual se acurrucó en su regazo desde que se instalaron en la gran estancia del castillo. Por su parte, Minato se sentó entre sus dos hijos. -¿Cómo han estado?-
-Bien, extrañándolos mucho- Ino sonrió al sentirse tan amada.
-¿Sólo bien? ¿Nada nuevo por estas tierras?- Minato, en cambio, analizó las facciones de esos dos hombres que le eran desconocidos. Por una parte Naruto andaba de un excelente humor (aguantando todas las malas palabras de Sasuke o de los mimos extremosos de su madre), y Sasuke… ¿qué pasó por su primogénito, para que este cambiara de color su vestimenta y presentara de vez en cuando una micro-paupérrima sonrisa?
-Pues… han pasado muchas cosas, papá- Naruto, tomando la iniciativa, comentó sonriente. –Y entre ellas, tenemos que hacerles una petición-
-¿Petición?- Kushina miró a Minato.
-Si- ahora fue Ino la que habló. –Y es con respecto a nuestros nuevos esclavos-
-¿Nuevos esclavos?-Minato no entendió nada de lo que hablaban. Y encontró esa misma duda en su amada esposa. ¿Los que vienen del reino del Cade?-
¿Por qué tenían que mencionarlo? ¡Ya la había olvidado por el momento! Sasuke cruzó sus brazos. -Hn…-
-Si- Naruto miró a su hermano y rodó los ojos harto. –Lo que pasa es que, una de las prisioneras estaba embarazada y ha tenido a su bebé. Y pues, según las reglas de Konoha…-
-¡Un bebé en el castillo! ¡QUIERO CONOCERLO!- Parándose rápidamente, Kushina casi tiró a Ino al suelo, haciendo reír a todos los presentes. -¡Hija, lo siento!-
-¡MAMÁ!- Si no fuera por sus habilidades físicas, tendría un fuerte dolor en su retaguardia.
-Kushina, ¿cuántas veces tengo que decirte que no te precipites?- El rubio mayor se levantó con la paciencia que le caracterizaba y tomando la mano de su amada esposa, le pidió a sus hijos que le acercaran a esa mujer con su bebé. En el camino, escucharon los pocos privilegios que le habían dado a ella y a su marido, dejándoles estar algunas horas antes del anochecer. Minato se compadeció de los pobres y, pidiendo tiempo a solas con la prisionera, decidió darle fin a ese sufrimiento. Como padre deseaba siempre lo mejor para su familia y ese pobre hombre estaba separado de la suya y no podía permitirlo. Ellos eran prisioneros de guerra, así que haría cumplir la ley como era debido.
-Pasen, al parecer está dormido el bebé.- Kurenai, la cual se encontraba en el camino, le sonrió a sus reyes y les dejó entrar. Naruto, Ino y Sasuke se apartaron para darles esa privacidad y preparar lo necesario para la cena familiar.
-¿Le ayudaste a esta madre, mi querida Kurenai?- Kushina le abrazó antes que otra cosa. Esa mujer era como su madre. La había cuidado a ella al tener a sus hijos y esperaba que ayudara a sus futuras nueras e hija con sus futuros nietos.
-Sí, pero no estuve sola. Sus sobrinas estuvieron conmigo- abrió la puerta al escuchar un "adelante". –Cualquier cosa, estaré cerca-
-No te preocupes- Minato tomó la mano de su mujer y se adentraron a la habitación.
Desgraciadamente la sonrisa de ambos desapareció estando dentro. El tiempo paró al encontrar a una morena abrazando a su bebé tiernamente.
-A… A… Anko…-
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-¿Eh?-
No porque estuviera ahí tenía que mostrarse débil. Para su desgracia, Sasuke estaba más –diciendo que ese "mas" era "demasiado"- cerca de ella. Y lo peor de todo fue que Hinata le dejó en sus brazos ante su desmayo, literalmente. Despertó con el horror de ser cargada por esos brazos masculinos que deseaba, sin quererlo.
-Hn… ¿acaso estás sorda?-
-…- ¡No le contestes! ¡Él no es tu dueño y es tiempo que aprenda que con una Hyuga no se mete nadie! Sakura pensó antes de ignorar olímpicamente a Sasuke, nuevamente. Siguió con amasar el pan que tenía que poner antes de que llegara Soma y la regañara nuevamente. Ante eso, la furia del Namikaze aumentó considerablemente.
-Escúchame bien Sakura… Si no me contestas, vas a arrepentirte- dio dos pasos agigantados y estuvo a unos centímetros de ella.
Como respuesta, ambas miradas chocaron, desarmando al mayor por ver tanta seguridad. Sakura era, desde que le despreció literalmente al tenerla entre sus brazos desde su absurdo desmayo, su reto personal. Nunca una mujer le había despreciado tanto como ella lo había hecho y, dejaría de ser un heredero Uchiha-Namikaze, si ella no caía en sus redes.
Y como se lo prometió, Sakura no le soltó ni una sola palabra. -…-
-…- Y él tampoco.
¡Qué horror! Su amo estaba jugando con fuego. Estaba realmente sorprendida ante ese extraño interés con respecto a la prisionera, y lo peor era la manera de cómo le intentaba retar. Soma agradeció esa "falta de interés" de Sakura ante las molestias, ignorándolo perfectamente. –Buenas tardes, joven Sasuke… ¿se le ofrece algo?- comentó la mujer para calmar las aguas entre esos dos.
-…- ¡Maldita sea! Sin perder el contacto visual con Sakura, Sasuke suspiró pesadamente. –Quiero un pan de nuez como el de la otra vez-
-¡A la orden!- Soma sonrió ante la petición. –Sakura, ve por las nueces que se encuentran en la alacena, mientras tanto yo prepararé la m…-
-No Soma, no lo harás tu- El azabache se dirigió a ella con voz regia. –Si no lo prepara esa, no quiero nada-
Demonios. ¿Por qué la atormentaba de esa manera? Sakura sólo suspiró y al ver el asombro en Soma, decidió ceder, pero sólo para no generar otra de las tantas peleas. –De acuerdo, no me tardo-
Y eso le sorprendió a Sasuke. Aunque Sakura al final accedió a concederle un capricho, para él fue otra derrota. ¡Demonios! Ahora sí que la frustración llego a niveles infinitos. ¿Por qué se sintió tan mal ante eso? Y lo peor de todo… ¿por qué no dejaba de pensar en ella? Sólo la miró saliendo de la cocina con ese andar femenino.
Ya tendría tiempo para planear otro "asalto" y esta vez ganar satisfactoriamente.
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-¡HINATA!-
¡SPLASH!
No pudo evitarlo, nuevamente. Naruto estaba completamente asombrado ante la travesura de sus amigos, y lo peor de todo esto es que él lo disfruto… ¡aventaron a su amada al estanque! La pobre salió empapada junto con Kahiki, el cual estaba divirtiéndose de lo lindo. Jamás se imaginó que hasta los unicornios decidieran hacerle tantas maldades a esa pobre mujer.
-Lo siento…- Naruto se acercó, motivado por el Kyubi, y se quitó su chaqueta para ofrecérsela a Hinata, quien lo recibió con un rubor monumental. –Vamos a que te cam…-
No pudo terminar lo que quería decir ya que, en un movimiento exprés de la Hyuga, logró aventarse con él al estanque y quedar ambos en las mismas condiciones.
-¡Hahahahaha!- Hinata se sentó de tal manera que pudo observar como el rubio tenía cara de indignación y los ojos entrecerrados. Estallaron sus carcajadas en el momento en que él escupió una ranita.
-Que graciosa, ha-ha-ha- Al principio se puso serio, pero se llenó de alegría por el acto de Hinata. Desde que su primo nació, ellos dos estaban más unidos, juntos. Y ella dejó esa timidez a un lado, mostrando a la verdadera Hinata.
Ella era una mujer frágil, delicada y extremadamente elegante. ¿Cuándo se iba a imaginar que sería ella la que le aconsejó de qué manera responderle al Mizukage ante la unión de los planes de guerra? Y no solo eso, descubrió a una mujer hermosa que brindaba amor por su sencillez y calidez. La amó cada día que pasaba a su lado y deseaba fervientemente que, después de hablar con su padre, pudiera hacerlo el resto de su vida…
-Lo siento, Naruto-kun… es sólo que no pude resistirme- ella se ruborizó ante su atrevimiento, pero no se arrepentía por pasar un excelente tiempo con su amado.
-Bah, no pasa nada. Me he divertido mucho- se levantó y la ayudó a hacerlo, no obstante se detuvo su respiración ante la maravillosa vista que tuvo a unos centímetros. La mirada cautivadora de esa diosa que le mostraba, gracias a la tela empapada, gran parte de sus dotes femeninos y ese rubor en tan blancas mejillas serían su fascinación de ahora en adelante.
-Ah bueno, me da gusto- sin percatarse del impacto dado al rubio, le sonrió y se separó de él para tomar una de las telas que había seleccionado para bañar a sus amigos, lastimosamente, ellos la bañaron a ella y no al revés. –Es mejor que vayas a cambiarte. Tus padres han de estar completamente felices de que tengan una cena en familia-
-Tienes razón…- dejando a un lado sus pecaminosos y deseosos pensamientos, tomó otra de esas telas y se envolvió con ella. –Prometo regresar-
-No te preocupes, yo me hago cargo de ellos, así que ve tranquilo y nos vemos mañana-
-¿Segura? Ve cómo te dejaron-
-Y no se imaginan como los dejaré yo- la seguridad de esas palabras (que jamás fue visto en ella), hizo reír fuertemente a Naruto y temblar a todos los demás.
Ante su risa, salió tranquilamente hacia su habitación.
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-¡Minato!- Kushina estaba completamente furiosa ante la actitud de su marido. -¿Cuántas veces te tengo que decir que no debes de cargarlo de esa manera?-
-Kushina, amor. Soy padre y tengo la experiencia para cargar a un recién nacido, ¿no es así Anko?-
-Tienes toda la razón hombre…- Anko estaba tan relajada por la presencia de esos dos traviesos. ¡Era Minato y Kushina! –Así que no grites mujer, eres tan ruidosa-
-Y tú tan contestona- Kushina sonrió y abrazó a la mujer –Quien diría que ustedes son los prisioneros del Cade… ¡no puedo creerlo!-
-Sé que será difícil, pero por favor, no se lo digan a sus hijos. No creo que sea bueno que lo sepan aún-
-Anko, tienen que saberlo. Ustedes no son unos prisioneros cualquiera, cuando Hiashi se entere de lo que han hecho mis hijos, habrá guerra- Minato regresó al bebé a los brazos a su madre para hablar seriamente –Y lo peor de todo es que nosotros no podemos hacer nada para liberarlos, conoces nuestras leyes y ni nosotros como reyes podemos hacer algo-
-Tanto Kakashi como yo lo sabemos. No deben de preocuparse- Anko contestó en voz baja para que Sakumo durmiera. –Lo único que puedo pedirles es la protección de mis sobrinas. Ellas llevan la sangre de un Hyuga y no deben caer en manos enemigas-
-Tranquila Anko, hablaré con Naruto- Kushina la miró con una gran sonrisa. –Él se hará cargo de ellas hasta que logren su libertad, en cambio, tú y Kakashi tienen que irse-
-¿Irnos?-
-Así es, tienen que irse con dos de sus hombres. Es la única manera de darle aviso a Hiashi que están a salvo y de alguna manera bien. Si no lo hacemos, podemos correr riesgos de que el país del Cade retome su camino de guerra, y no lo puedo permitir- Minato suspiró. –Se lo debo-
-No puedo irme sin mis sobrinas-
-Pero no podeos dejar que ellas salgan-
-¿Por qué no?-
-Anko, amiga mía, mi amado Minato- Kushina le sonrió tiernamente –no puedo dejarlas ir hasta que no me…- lo siguiente generó que tanto Minato como Anko se sorprendieran. –Naruto está perdidamente enamorado de Hinata… y al parecer ella también. No puedo separarles hasta que ellos cumplan su propio oráculo-
-¿E… estas segura?- Minato fue el primero en salir del shock. –Él no…-
-Minato, ¿acaso no es obvio? Su mirada tan cálida y su actitud llena de felicidad es símbolo de su enamoramiento. Agregando que, en el momento en que Kurenai mencionó a Hinata, sus ojos tuvieron un brillo tan especial que me han dado esta resolución. No puedo separarlos-
-¡No puedo creerlo!- Anko sonrió de lado a lado. Habló en voz baja para que su pequeñín no se despertara. –Minato, Hiashi te ganó la apuesta nuevamente-
-Ni lo menciones- sonrió resignado –Pero bueno, tengo que cumplir mi promesa como rey es casar a mi hijo segundo con su segunda hija. Así que, se hará lo que ha dicho mi mujer-
-Lastimosamente, no será nada fácil. Sasuke será nuestro principal problema- Minato se colocó al lado de su mujer. –Está completamente convencido que ustedes venían a invadirnos y eso ha hecho que su repulsión hacia el Cade aumente considerablemente-
-Pero eso no será un impedimento para que nosotros hagamos lo que queremos hacer- Kushina se colocó a su lado riendo. –Su madre puede más… y como le conozco perfectamente, podemos utilizar cierta inconformidad con respecto a la sentencia que le dimos hace dos años y medio, para que nos dé el "si" definitivamente-
-¡OH! Qué mala eres amor-
Y los tres sonrieron cómplices. En la noche, Kushina se puso de acuerdo con Kurenai y Asuma para completar su plan. Tenían que ejecutarlos antes de que el sol saliera.
Y para él fue la noticia más inesperada y sorprendente de todas. Les miró entre asombrado e incrédulo. ¿Acaso había escuchado bien? Esta vez, no se preocupó por guardar su seriedad característica. Ni siquiera la horrible noticia de que cuatro de los prisioneros lograron librar su vigilancia, llevándose a la mujer con el recién nacido.
-Sasuke, ¿qué opinas? Tienes sólo tres días para respondernos-
-¡Momento! ¿Y ahora yo por qué?- Naruto, en cambio, sintió un gran peso de encima. Era un hecho que fue su sueño, pero ahora tenía otros "asuntos" que resolver. –Eso no…-
-Naruto, amor- Kushina se acercó a él con ternura. –Sé que fuimos injustos tu padre y yo el no haber tomado cada uno de sus gustos y sueños. Lo hemos pensado mejor y, al darnos cuenta de tus habilidades y cierto poder tuyo de "hacer amigos con tu sonrisa"… Queremos que tú seas el siguiente Hokage de estas tierras-
¡SER HOKAGE! ¡Por Dios! ¿Cómo era posible que ahora tuviera esa posibilidad? Estaba anonadado ante la nueva noticia. Si Sasuke –que lo más probablemente lo haría- abdicaba el puesto a Hokage, él tendría que serlo.
-Bueno, nos vamos a retirar. Estamos algo cansados aún y tenemos que reponer energías para recibir mañana a nuestros invitados- al notar que sus hijos les miraron sin entender, Minato continuó. –Nos llegó una carta de Lord Madara que vendría a hacernos una visita rápida para arreglar algunos aspectos de las nuevas embarcaciones junto con Orochimaru-
Demonios. A su manera, tanto Naruto como Sasuke se sintieron amenazados.
Lo peor de todo es que no tuvieron tiempo de planear algo para evitar el contacto con ellas. La única ventaja que tuvieron, fue que sus padres no dejaron solos a esos dos mequetrefes.
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-¡Muchas felicidades, Naruto!-
Todos los reunidos en la cena congratularon al nuevo postulado a Hokage. Todos estaban tan felices por la noticia ya que él siempre deseó ser el líder de toda su nación y ahora lo podría hacer.
Sasuke anunció su decisión al término de la cena y, dejando sorprendidos hasta a Sakura (Dahia: La cual no pudo despegar la oreja del portón), con una pequeña sonrisa aclaró que no había mejor persona que su hermano menor para obtener el puesto. Y cuando se casara, sería el nuevo Hokage.
En cambio, Naruto tuvo pavor. ¿Por qué ahora que estaba decidido en decirle su sentir a Hinata, pasaba esto? ¡No deseaba perderla!
-Naruto, ¿qué tienes?- Kushina, que entendió perfectamente el malestar de su hijo, se acercó y le abrazó fuertemente. -¿No te agrada la noticia?-
-No es eso mamá, es sólo que…- ¿Sería bueno mencionar su pesar?
-Mi vida, entiendo que soy demasiado ruidosa y que hay veces que no sé escuchar, pero quiero ayudarte. ¿Qué te aflije?-
-Mamá…- suspiró pesadamente. -…No sé qué tengo que hacer. Por un lado estoy emocionado por ser Hokage, pero ahora yo…- ¿Qué hacer? Miró a su madre y esa sonrisa le llenó de esa extraña paz que tanto le ayudó. –Estoy perdidamente enamorado de Hinata, una de las prisioneras y…- calló por unos momentos y mirándola a los ojos, se llenó de valor para continuar. -…no estoy dispuesto a perderla por ser u…-
-Oh Naruto- ¡Lo sabía! ¡Era eso! Le abrazó fuertemente, dándose cuenta que su hijo ya era todo un hombre. Apoyó su cabeza en su hombro y con la voz tan suave que pudo, prosiguió. -Pues, lo único que puedo aconsejarte es que… te escapes con ella, no sin antes de haber pasado por la iglesia-
Él, ante la inesperada respuesta, se separó de su madre para ver la veracidad de sus palabras. -¿Qué has dicho?-
-Si mi Naruto. Entiendo que esto pueda ser difícil para todos nosotros ya que te vamos a extrañar, pero es una decisión que puedes tomar libremente y sin pensar esta vez en tu familia. No tienes que ser Hokage si no quieres y si amas a esa chica, hazlo, pero eso si… ¡tienes que casarte primero!- y le abrazó eufóricamente.
-¡Mamá, te adoro tanto!- y el le respondió de la misma manera.
-Sasuke, ¿por qué no puedes ser tan lindo como lo es Naruto?- Hikaru, mientras tanto, se aprovechó de ese momento para fregar a Sasuke.
-Hn…- Y como siempre, la ignoró olímpicamente.
-en verdad que tus respuestas son tan inteligentes y explicativas…- sonrió por ver a cierta pelirrosa atendiendo a los invitados de los reyes. –Mocoso egocéntrico-pervertido, ¿puedo hacerte una pregunta?-
-…- Esa mujer era peor que un demonio. ¡No se daba cuenta que no la quería a su lado! Estaba disfrutando de la felicidad de sus padres y esa invitada no requerida estaba fregándole hasta hartar.
-¿Aún no tienes tus adorados panes de nuez sin exigírselos?- Volteó a verle y encontró un cambio en su rostro. Al principio esa seriedad molesta estuvo presente, pero ahora resultó que había solo sorpresa y, hasta cierto punto, desilusión. Lo que le esperaba al pobre ya que no había terminado. Se sintió un por culpable por ese hom… ¡Un momento! ¿Él pobre? ¡Bah! Eso nunca. –Ya que, al paso que vas, tú serás el único que sienta algo más… mientras ella se enamorará de alguien que si tendrá el derecho de deleitar de semejante manjar sin ataduras…-
Y lo dejó completamente colérico. ¡Se salió nuevamente con la suya!
…Treinta minutos después…
-Sas…- no pudo terminar ya que la bombardeó nuevamente.
¡Se estaba derritiendo! Ni en sus más pecaminosos pensamientos imaginó que sentiría eso. Realmente no supo ni se enteró en qué momento Sasuke llegó a la cocina, cerró la puerta y la abordó tomándola de la cintura para besarla hasta quitarle el aliento. Hasta eso demostró su experiencia y la dejaba retomar levemente el aire para regresar a lo suyo.
Exquisita. Sasuke, en cambio, sintió hervir la sangre gracias a ese comentario estúpido de Hikaru. ¡No podía permitir que Sakura tuviera a otro hombre! No supo la respuesta del porqué reaccionó de esa manera ni mucho menos el cómo logró a cerrar la puerta y aprisionarla contra su cuerpo, pero de lo que sí era consciente, fue que lo estaba disfrutando de lo lindo.
-No… espera…- intentó esa brujita separarse de él, pero no lo permitió. La necesitaba… molestamente la necesitaba.
-Sh…- y volvió a besarla.
Era realmente delicioso, pero si no lo detenía –o se detenía- en esos momentos, pasaría algo que no podía pasar. –No…-
Y cuando iba a ser callada nuevamente por esos labios masculinos y adictivos, un estruendo se escuchó por todos lados, separándolos rápidamente.
-¡SASUKE! Nuestros padr… ¡CON UN DEMONIO!-
Ino estuvo buscando a su hermano por todos los rincones ya que ese idiota de Orochimaru había pedido hablar con Naruto a solas antes de la junta con su padre y necesitaba su ayuda. Pero le encontró con Sakura entre sus brazos. Se enojó por creer que él se aprovecharía de su "celibato roto" nada más ni nada menos que con su tormento.
-¡Escúchame bien Sasuke Namikaze! ¡Vuelves a tocarla y te mato!-
-Hn…- rodó los ojos molesto por esa tonta interrupción y ahora resultaba que estaría amenazado por querer a esa mujer en su lecho.
-¡VETE! ¡NO QUIERO VERTE!- la rubia se acercó a Sakura, le tomó del brazo y salió como bólido a su habitación, tendría que hablar con su "posible" futura cuñada.
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-Vamos Naruto-kun, te daré grandes riquezas y protección. Como el futuro Hokage puedes de tener grandes privilegios gracias a mi poder y yo te los ofrezco- sonrió de tal manera que el rubio se sintió asqueado –sólo véndeme a esa esclava de piel blanca y ojos perla. Esa es la única condición-
Hinata, que estaba llegando al estudio con las bebidas solicitadas, dejó caer la charola al escuchar esa propuesta. ¡Querían comprarla! ¡DIOS! Su cuerpo comenzó a temblar sin control y, cuando ambas miradas masculinas estuvieron en su ser, se agachó rápidamente para recoger el tiradero que hizo. –Yo… yo lo sie-en-siento- intentó justificarse. –Yo…-
-No hay problema Hinata. Recógelo y retírate.- Naruto, sintiéndose tan mal por verla tan nerviosa, se llenó de una furia jamás sentida. Cuando miró a Orochimaru, que no dejaba de ver a la mujer que se había apoderado de su ser, apretó las manos fuertemente. –Orochimaru-san, es mejor que vaya por Madara y se retiren. Mi padre les espera y no deben impacientarlo-
-Tienes razón, Naruto-kun- se alegó del ventanal para dirigirse a la puerta. Hinata se alejó rápidamente antes de que ese ser pasara a su lado. –Nos vemos-
Y les dejó solos.
Su corazón latió a mil por hora, incontrolable ante los nervios y pánico sentidos. Agachó la mirada y sin más comenzó a llorar. ¡No quería estar con ese hombre! Él sólo utilizaría su cuerpo para darle hijos con el Byakugan. Sin embargo, Naruto estaría en grandes problemas si rechazaba esa propuesta. Y si tenía que aguantarlo por amor, lo haría. Primero estaba él antes que ella misma.
Lo que no esperó fue sentir unas cálidas manos masculinas que le quitaron la charola de las manos para dejarla en algún lugar desconocido y ser, inmediatamente, acariciadas sus mejillas, tocadas con tanta suavidad y cariño, desarmándola por completo.
-No tienes porqué llorar, Hinata- Naruto, en cambio, no encontró mejor momento que ese para sacar todo lo que tenía en su interior. Por nada del mundo permitiría que dañaran al ser más hermoso que había podido amar. –Eso es algo que jamás pasará-
-Pero…-
-Sch…- Colocó uno de sus dedos en sus labios, acariciándolos, disfrutando de su textura y calidez. –No tienes por qué decirlo. Nunca permitiré que te pase algo, nunca-
-Tu nación está en juego- ella se armó del valor y le miró a los ojos. No pudo hablar por lo que encontró. –Yo no soy nadie para generar una guerra innecesaria-
-Lo que está en juego es mi felicidad. ¿Acaso no te das cuenta?- Sonrió y quitando las lágrimas escapistas con sus dedos, se llenó de felicidad al ver ese brillo que le había enamorado como un loco. –No voy a venderte a nadie ya que te quiero sólo para mí. Tú debes de ser mía y por vez primera, quiero pensar sólo en mí… tengo que tenerte a mi lado ya que te necesito como el aire mismo…- ahora fueron sus labios los que comenzaron a quitar esas lágrimas que ya no eran de tristeza, sino de felicidad. –No puedo ni siquiera el perderte ya que yo…- se fue acercando lentamente a esa boca que deseó probar por tanto tiempo, dejando pequeñas caricias en esos rubores tan requeridos. -…te amo-
Y la besó. Él le demostró con hechos que sus palabras eran sinceras. Ella le respondió el gesto colocando sus manos en el rostro de él, dejando que su primer beso se lo llevara el amor de su vida. ¿Cuánto tiempo estuvieron así? ¿Acaso podrían durar todo el resto de su vida juntos? Esas respuestas vendrían con el tiempo. Lo único seguro era el que el uno se tendría al otro.
Al separarse, ella sonrió al recibir un montón de besos por sus mejillas. Se sentía la mujer más feliz del mundo. ¡Era correspondida! -Te amo, Naruto-kun-
…Al escuchar esas palabras, entendió hasta esos momentos el predicamento de su oráculo…
Capítulo 9: Verdades ante la adversidad
