Muchas gracias por los reviews, se agradecen muchísimo :)
Aquí dejo el séptimo capítulo, también algo corto, pero se hace lo que se puede. ¡Merci de nuevo!
Cap. 7: Recomponiendo el rompecabezas.
Acabamos de llegar a casa de la víctima. Está vacía, obviamente, pues han acusado al novio de cometer el asesinato. La verdad es que podría ser una posibilidad, pero eso sería demasiado fácil. Además, mi sexto sentido me dice que no ha sido él. Cruzamos la calle y entramos en el jardín. Sin pensarlo dos veces voy hasta el cobertizo y abro la puerta casi de un golpe. Entro. Es un espacio muy pequeño. Una pala y un rastrillo a la derecha, un mueble y un cubo delante... aquí está. Doy un paso a la izquierda y me agacho. Cho se pone a mi lado.
- ¿Qué hacemos aquí?
- Encontrar al asesino.
- Típica respuesta de Jane.
Da un suspiro y sale fuera. ¿Por qué todo me parece estar relacionado con ese cretino rubio de ojos azules? No hay momento en que no invada mi mente su carita de ángel, no necesito que nadie lo nombre. Aún así no digo nada. Cho es demasiado listo y no le voy a dar la oportunidad de que se imagine cosas que no son. Aparto la manta que hay delante de mis pies. Justo debajo hay abono, tres sacos para ser exactos.
- Cho, ¿recuerdas de qué tipo era el fertilizante?
El asiático vuelve a entrar en el cobertizo-. De memoria no, pero si lo viera creo que sí. ¿Por qué lo preguntas?
- ¿Crees que podría ser éste?
Con un poco de fuerza levanto el saco y se lo paso a Cho, quien asiente al ver el logotipo. Me levanto con una sonrisa y salgo fuera.
- ¿Eso significa que el novio es el asesino? -me pregunta Cho todavía dentro del cobertizo.
- No, al contrario -me giro hacia él-. Lo desmiente totalmente.
- Pero... no comprendo.
- Mira las otras dos bolsas.
Cho entra y deja el saco en el suelo. Veo como quita la manta y estira uno de los otros dos sacos.
- Son de marcas diferentes.
- Así es. El saco que te he dado está precintado por un lado.
- Lo abrieron pero luego lo volvieron a cerrar -dice saliendo mientras se sacude las manos.
- Porque pensaba que le haría falta para tapar la sangre -amago una sonrisa-. El novio compartía la misma afición que la víctima. No creo que cometiera ese error ya que la tierra se seca con el paso de los días.
- Michael Feather es inocente.
Asiento orgullosa de nuestro descubrimiento, pues acabamos de salvar a un inocente de unos cuantos años de cárcel. Llamo a Rigsby para que lo comunique a los federales, quienes todavía retienen a Feather. Le explico lo que hemos logrado y me dispongo a colgar. Sin embargo, antes de separar el altavoz de mi oreja, Rigsby me llama la atención para que no lo haga.
- Tengo algo.
- ¿Tan pronto?
No le pregunté nada porque pensaba que no tenía aún no había podido sacar gran cosa, pero me acaba de alegrar el día. Pongo el manos libres para que Cho pueda oírle también.
- A ver cómo lo explico -carraspea un poco-. Donde se coloca la carga explosiva hay un pequeño compartimento donde va el chip que detona la bomba. Los cables lo rodean para que no pueda ser vista. Al estallar, puesto que era de poca intensidad, la base no ha quedado totalmente destruida.
- Rigsby -interrumpo-, ¿qué nos quieres decir con todo esto?
- Que dentro del compartimento el chip no se ha destruido.
- ¿Y? -dice Cho.
- Que puedo daros el fabricante en unos diez minutos.
Después de todo lo que ha ocurrido esto es música para mis oídos. No puedo evitar que una sonrisa relajada se refleje en mi rostro. Incluso Cho hace una pequeña mueca.
- Genial, Rigsby. Cho y yo vamos a la tienda donde se compró le fertilizante.
- De acuerdo. Luego te llamo.
Colgamos a la vez. Una mirada de complicidad entre Cho y yo hace que todavía me sienta mejor. Nos dirigimos a mi coche y nos ponemos en marcha. La tienda no está muy lejos de donde estamos. Por fín parece que las cosas empiezan a encajar.
