CAPITULO 23

(Pov Judith)

Estoy en la cama, llorando, noto que abren la puerta de la habitación.

Ha pasado una hora desde que estoy aquí y no ha venido todavía.

Me doy cuenta de que no estoy en mi cama, estoy en la cama de Troy y me preparo para que me grite pero no lo hace. Se quita los zapatos y saca lo que tiene en sus bolsillos, lo deja sobre la mesita y se tumba a mi lado, se quita la camiseta y el cinturón de sus pantalones.

Aparto el pelo de mi cara y le miro con los ojos llorosos, está tenso y mira hacia el techo.

-Yo me crié en una mala familia Judit, una familia que no me quería no recuerdo a mi padre ni tampoco a mi madre, estuve en un orfanato y alguien me compró como si fuese un animal- le miro en silencio y quiero que continúe es el momento de que me lo cuente todo y de poder ayudarle, es el momento de sentirlo más mío que nunca que me demuestre que soy especial, que puede hablar de esto conmigo, sigue mirando al techo- Recuerdo el olor a cuero y a muerte en aquella jaula, me tienen atado, desde pequeño, una mujer rubia se acerca y me lanza comida si es que eso se puede considerar comida, me la como y espero a que venga de nuevo con más pero no lo hace hasta el día siguiente. Pasa el tiempo y veo que traen a un chico nuevo, me alegro porque no soy el único, el chico parece perdido, débil, del mundo exterior que yo no conocí, ese es Hannival, enseguida hablamos hasta que una mujer con el pelo como el fuego viene y se lo lleva, cuando regresa no es el mismo, y el siguiente soy yo con la mujer de cuero y con el pelo como el sol, me ata, me amordaza y no sé qué va a hacer, me pone algo ahí- cierra sus ojos y noto que le duele este tema "basta... para de hablar no quiero que te duela"- esa mujer se sube encima de mí y me monta, hace que eso salga de mi y es la primera

vez que tengo ese contacto, todo es sucio y huele demasiado a cera... después de eso saca un bote de tinta y me hace esto, me llama "mi obra de arte" y por mucho que grite o llore, por mucho que haga, nadie viene a ayudarme...Hannival sabe cómo se siente en esa situación porque él la ha pasado, él me entiende en ese punto él sabe cómo es vivir con esa mierda, no puedo sentir más que asco por mí mismo, odio mirarme al espejo, odio ser así Judit.

Odio haberte hecho lo que te hice porque ahora comprendo que está mal- su voz va perdiendo fuerza y tono-.

No sé qué decirle no se qué hacer.

Mis manos se mueven solas, escucho relámpagos fuera, está lloviendo mucho.

Cierro los ojos y apoyo la cabeza en su pecho, el latido de su corazón me tranquiliza, lo abrazo todo lo fuerte que puedo y está temblando.

-Te quiero tanto- susurro con los ojos cerrados- no quiero perderte no quiero que nadie te mire excepto yo... no quiero a otra cerca de ti- murmuro-.

Él me abraza y sigue temblando, nos cubro a los dos con las colchas de la cama y me acurruco a su lado, él me abraza y su cara se hunde en mi pelo, me acaricia y parece un niño en ese momento parece un niño, los ojos se me llenan de lágrimas y lloro en silencio, lloro por él porque lo quiero y porque no quiero que sufra más eso.

Me aprieta contra su pecho.

-para mi eres perfecto- digo sin voz llorando-.

No dice nada, me besa la clavícula y su mano se pasea despacio por mi espalda, le miro fijamente apoyada en la almohada a centímetros de su rostro, él me mira y veo con detalle los tatuajes de su rostro a mí me gustan.

Mi mano se levanta y con sumo cuidado recorren los tatuajes de su rostro, las líneas, él cierra los ojos y noto como su cuerpo se relaja.

Acerco mis labios a su rostro y beso su mentón, él abre sus ojos grandes, son bonitos, marrones pero verdosos.

-Duerme- dice en voz baja y ronca-.

Asiento y lo abrazo dispuesta a dormir con él.

(Pov Anny)

-¿Cual es mi castigo?- susurro y estamos cenando-.

Él levanta la cabeza de su plato y me mira.

-Tu castigo es el destierro-.

-¿Destierro?-.

-No podrás acercarte a mi habitación-.

-¿Qué?-.

-No podrás-.

-Ya lo haces, no me dejas-.

-No, ahora será peor, no puedes entrar bajo ningún concepto-.

-¡ ¿y a él sí?!-.

-A quien-.

-A troy si lo dejas entrar y a mí no-.

-¿Que insinúas?-.

-QUE TE GUSTA TROY-.

Sus ojos se agrandan por la sorpresa y suelta los cubiertos.

-Troy es mi hermano Anny, y tu mi mujer, me gustan las mujeres, en concreto, me gustas tú no me acuses de ser maricón-.

-Pero...- mi voz se apaga-.

-BASTA, ARRODILLATE AHORA MISMO!-.

-Yo...-.

-AHORA-.

Me cruza la cara de una cachetada y me arrodillo mirándole.