ENCONTRANDO TODO EN ESTA AVENTURA

"Nuestra libertad... siempre será perene, y nada ni nadie nos la quitará..."

Hola hermanitos del fic!

Estoy con la continuación de este fic. Sé que siempre uno como escritor se disculpa con todos sus lectores y ahora estoy con ello. No es por el hecho que desee dejar mis fics… ¡eso nunca! Es solo que la inspiración no siempre está a nuestro favor.

Espero que les guste este cap y sobretodo lo disfruten como yo. estuve buscando la continuación y me ha agradado lo que escribi… y andiverto, hay lemon, así que, espero que les guste XD.

Nos estamos leyendo pronto y esolo les pido que me sigan aún y que me dejen un review con sus comentarios… me hacen crecer como escritora y me ayudan a que esta Inner mía busque la continuación más rápido…

Bis bald!


Capitulo 10: Fuego

La vida estaba llena de sorpresas y esta fue una. ¿Desde cuándo esas dos se llevaban de maravilla? Naruto vio a Ino y a Sakura con un tic en el ojo, estupefacto ante la rara amistad que ellas por alguna razón habían iniciado… y lo peor, ¿desde cuándo su hermana cocinaba? Esperaba con todo el corazón que la cocina no se incendiara. Se alejó antes de que algún incidente le pasara y así no estar al lado de cierta mujercilla que le debía una travesura. Con una sonrisa en la cara encontró de qué manera se vengaría de Hinata…

Verla nuevamente con esa cara de "me estoy saliendo con la mía", la hizo reír fuertemente. -Señorita Ino, no debe de ponerle más azúcar. Mejor use más nuez mascabada, con ello, estará lista la masa- Sakura le corrigió suavemente, sorprendiéndose de la paciencia que le tenía a la rubia, la cual ya llevaba tres intentos fallidos para aprender a cocer ese pan que tanto le gustaba a su hermano gruñón, y el aguante que tuvo para limpiar su tiradero después de consolar semejante llanto.

Sakura le era demasiado intrigante y por ello la admiraba. Era una mujer estoica y demasiado fuerte como para caer ante cualquier situación, pudiendo defender a su familia y amigos con capa y espada. ¿Cómo se dio cuenta de ello? Simplemente porque fue la única que pudo poner en su lugar a un enfurecido Sasuke y este no tuvo las palabras para contradecirla. ¡Fue fantástico! Hasta su padre estaba anonadado ante tal acción. También era una mujer muy femenina y, aunque su estatura era la de un hombre, pululaba feminidad.

Sin más siguió al pie de la letra la receta que le estaba dando la ojiverde y, pasando algunas horas, obtuvo el preciado premio a su gran esfuerzo.

-¡Sasuke! ¡Sasuke!- la rubia corrió por todos los pasillos del castillo en busca de su hermano mayor. Era un hecho de que estaba completamente molesta por la escenita que había visto en la cocina la otra vez, sin embargo su amor de hermana fue más grande y ahí estaba, buscando a ese desaparecido. ¿Dónde se había metido? Sólo esperaba que, sabiéndose libre de su "abstinencia", no le encontrara haciendo cierta actividad. Anduvo por grandes partes dentro del ala este y, observando una pequeña luz en la gran biblioteca, se acercó a la puerta y la abrió lentamente.

Encontró que el primogénito Namikaze estaba sentado en la orilla del gran ventanal leyendo uno de esos grandes libros que tanto le atraían. Entró sigilosamente a la biblioteca y antes de que él percatara su presencia, decidió hablar. –Buenas noches, Sasuke-

-…-

Como siempre, no escuchó respuesta. Suspiró resignada y más que nunca necesitó acercarse a él. Esa semana estaban sus hermanos irreconocibles y no quería tener ese espacio entre ellos. Los amaba demasiado y sin más, tuvo que tomar las riendas. –He hecho panes de nuez, como te gustan-

Sasuke no dejó de leer su gran historia para contestarle. Desgraciadamente su apetito desapareció cuando se entero de esa horrible y desagradable noticia. -Hn…-

-¿No quieres probarlo? ¡Estuve todo el día en la cocina para aprender a hacerlos!- Con esas palabras, sus mejillas se llenaron de un tinte rojizo por el hecho de que Sasuke la miró con un gran asombro.

-¿Tú, en la cocina?- el moreno aún no entraba en razón. ¿Desde cuándo esas dos palabras estaban juntas? Ino en la cocina cocinando… ¡No podía creerlo! No fue hasta que notó harina en las mejillas de su hermana y el delicioso olor a nuez que salía del vestido de su hermana, creyó todo lo que le dijo.

Ante eso no pudo más y rió fuertemente.

-¡No te bufes, mal hermano!- primeramente cruzó los brazos completamente enojada, pero pasando algunos segundos se unió a la risa contagiosa de Sasuke. Hasta eso se sintió afortunada de ser una de las únicas personas que podían deleitarse de esos "momentos de debilidad" del serio y arrogante Sasuke Namikaze. Corrió a su lado y le abrazó fuertemente, sintiendo esa respuesta tan masculina.

-No puedo creer que estés toda llena de harina- Sasuke comentó una vez que calmó su risa. -¿Y a ti, qué mosca te picó?-

-Ninguna, es sólo que tengo a una excelente maestra y la tengo que aprovechar-

-Hn, eres una tonta-

-Puede ser que sea una tonta, sin embargo…- Sacó de la bolsa de su mandil, un pañuelo que llevaba un pan completamente café obscuro. -… creo que no estuvo mal para ser el primer pan que hago-

-Vamos a ver si tienes razón- Sasuke tomó el pan, y al probarlo, generó una seriedad tal, que Ino se preocupó.

Pasó el tiempo lentamente, en donde Sasuke dio mordisco por mordisco hasta tragarse el pedazo de pan. Cerró los ojos y cuando Ino se sintió tan desesperada, sus ojos azules chocaron con la mirada azabache. -¿Y bien, gruñón?-

-Nada mal, nada mal…- y dejó su libro para deleitarse de ese manjar que reconoció inmediatamente. Estaba completamente seguro que esa mujer molesta tuvo mucho que ver. ¿Cuándo podría salirse con la suya y probar tan delicioso alimento sin tener que tener a terceros en medio?

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El día había sido arrebatador, más por el hecho de que estaba completamente preocupada por sus tíos y su primito. Estaba completamente segura que todo estaría bien ya que se escaparon con los mejores, sin embargo no pudo sentir un poco de miedo por ellos. El territorio de la Hoja era basto y demasiado difícil de cruzar, y más con un bebé recién nacido.

-¿En qué piensas?- Naruto la sacó de sus pensamientos. Ambos se encontraban acostados debajo del gran árbol, con sus mejores amigos a su lado. Ella le abrazaba fuertemente mientras que él la recibía en su pecho.

-En mis tíos. Estoy preocupada por ellos-

-Oh, con qué era eso…- El rubio la abrazó fuertemente. ¡Dios! Sí que era tan feliz al lado de esa mujer. Amaba a Hinata más que a su propia vida y más porque era tan amorosa y justa… ¡sin olvidar la excelente cocinera! –Tranquila, aunque no estoy contento con su huida, sé que están bien. Si logran pasar el bosque de la muerte, podrán llegar a donde sea- tomó su mano delicadamente y la besó. –Hablando de eso… Hinata, quisiera preguntarte algo y te pido que me contestes con sinceridad…-

-Lo que tú digas, amor-

-¿Por qué tienes el Byakugan?-

No podía ser. Esta pregunta quiso alargarla y así no tener que dar detalles de su vida. Sin embargo no encontró alguna palabra que pudiera justificar su línea de sangre. Le miró asombrada y sobretodo preocupada. –Naruto-kun… yo no… bueno…-

-¿Aún tienes miedo de mi?- Cuando sintió que ella se tensó y se separó, pensó que aún no eran completamente una pareja.

-No es miedo… es que yo no…- Hinata se alejó de él y, con la ayuda del unicornio, pudo tomar la cubeta que quedó atrapada en el árbol y así continuar con la alimentación de sus amigos.

-No me gusta que no me tengas confianza- Naruto se levantó y sin acercarse, observó cada uno de los movimientos de esa diosa.

-Naruto-kun- volteó a verlo con una sonrisa. –Claro que confío en ti…- dejó todo lo que tenía en sus manos para acercarse nuevamente a él. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, le besó suavemente su mejilla. -…es solo que es una promesa que le he hecho a Sakura para no…-

Suspirando complacido, tomó entre sus manos tan suave cuerpo y antes de besarla dulcemente en los labios, comenzó como en susurro. –Lo voy a averiguar de todas maneras, mi Hinata-

Y se perdió en el sabor de esa mujer. ¡Cuánto la amaba! Tenían ya dos semanas de ser pareja "oficial" y cada vez sentía que estaba más unido a ella. Desgraciadamente no podía gritarlo al mundo por el hecho de que su madre le recomendó que esperara hasta que se pusiera fecha a la reunión que se generaría en dos meses. Él tendría ese tiempo para pedirle matrimonio a Hinata y planear su huida. Estaba tan feliz de que ella fuera su compañera y deseaba permanecer a su lado por el resto de su vida… eso si, tendría que luchar ante todos sus miedos ya que no dejaría que tan cruel oráculo le separase de ella. ¡NOO!

-En verdad me da gusto que ustedes dos estén de cariñosos, ¡pero tengo hambre y no es justo que ustedes solo coman!- Kyubi estaba más que feliz por ver que esos dos humanos por fin estaban juntos. Y no solo ellos, estaba agradecido de que ellos dos se los llevarían cuando huyeran de Konoha para vivir en pareja.

-Lo siento Kyubi- Hinata, antes de separarse de su novio, le dio un leve beso en los labios. Después le sonrió par air inmediatamente con sus criaturas y así ofrecerles lo que ella preparó para ellos.

-Maldito Kyubi del mal, me has quitado a mi chica- A Naruto le era fascinante ver como Hinata atendía con mucho cuidado a sus amigos… ¡dándole ganas de ver cómo sería con sus hijos! Y hablando de hijos…. ¡Oh por Dios! Mejor pensaba en otra cosa antes de perderse en el limbo y montar una escenita de más…

-Bah, idiota. Es más importante mi hambre que tus ganas de cruzarte con tu hembra- Maliciosamente habló, adivinando las cosas pervertidas que cruzaban por esa mente humana, generando que ambos amos suyos presentaran un tremendo rubor en sus rostros.

-¿Quién va a cruzarse?- El unicornio menor, con su inocencia, no comprendió las palabras anteriormente vista ni mucho menos la reacción de sus amos.

No mucho menos el grito monumental de Naruto cuando Hinata, con una pena al por mayor, se desmayó ante sus pensamientos pervertidos…

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Y va de nuevo. Negó con la cabeza por centésima vez en esa semana. Realmente desconocía esos cambios tan bruscos en ella. Con voz fuerte y regia, se dirigió nuevamente a esa mujer irreconocible. ¿Acaso no deseaba escaparse como ella? -¿Has escuchado algo de lo que te he dicho?-

No, no la escucho nadita. Suspiró pesadamente y se rindió. Sakura no comprendió ese cambio tan brusco de Hinata. Parecía como si estuviera flotando todo el tiempo que estaba trabajando y su mente estaba en otro lugar muy lejano. No le quedó de otra que colocar su mano en el hombro de su hermana menor para hacerla reaccionar. –Hinata…-

-Perdona, ¿me dijiste algo?- Hinata notó a su hermana hasta que le tocó el hombro. Le sonrió pero inmediatamente se puso seria al ver ese ceño fruncido. -¿Pasa algo?-

-Tú tienes algo y no me lo has dicho… ¿qué te tiene tan atontada?-

-¿EEEHHH?- El rubor en sus mejillas no faltaron. ¡La descubrió!

¡Bingo! Sakura cruzó los brazos y la miró fijamente. Esos nervios delataban algo y muy importante. -¿Qué has estado haciendo traviesa?-

-¿Yo? Na… Na-na-nada-

-Pues ese nada suena a que has hecho cosas y muy grandes. Así que estoy esperando tu respuesta-

-Ssa-sasasasa-sakura yo… yo no- Los nervios comenzaron a atacarla. No podía decirle nada aún ya que fue una promesa que le hizo a su amado. Fue un hecho que, al despertar tan tiernamente en los brazos de su amado y que la besara de tal manera que el mundo dejó de existir, la hizo tan feliz que no dejaba de pensar en esos cielos tan masculinos…

-¡HINATAAAAAAAAA!- La voz estridoza de cierto príncipe hizo que Hinata brincara del susto y que Sakura entrecerrara los ojos. -¡Hasta que te encuentro!-

Naruto estuvo buscándola por todo el castillo para que lo acompañara al ala norte y así comenzaran el nuevo libro que les prometió, pero se encontró con la horrible noticia que, gracias a su "adorado y hermoso" hermano, ellas estaban en los establos limpiando quien sabe que cosas (Dahia: GUACALA! Ese saskue si que sabe castigar XD).

-Joven Naruto- Sakura no dejó de ver a su hermana. Hinata era un libro abierto para ella y, en el momento que ambos se miraron a los ojos, obtuvo la respuesta a todas sus preguntas. ¡No podía ser!

-Naruto-kun…- Hinata sonrió al verle y, olvidándose de su hermana, se acercó a él. -¿Qué ocurre?-

-El Kyubi se escapó nuevamente y no lo encuentro- el mejor pretexto que pudo encontrar. Hasta eso ese demonio cooperó esta vez y se escondió de tal manera que si le creyeron sus palabras. -¿Me ayudas a buscarlo?-

-¡Cla-claro!- Le sonrió y sin palabras se colocó a su lado.

Sakura, en cambio, no daba crédito a que, creyendo los dos que no eran vistos por nadie, se tomaron de la mano y caminaron sin ninguna prisa hacia el ala norte.

-No puedo permitirlo- Comentó para sí. ¡Ellos no podían estar juntos! Esa noticia fue la peor que había recibido desde que llegó. Comprendió todo y sintiéndose realmente mal, tenía que evitar que Hinata se perdiera ante Naruto. No tenía nada contra él, al contrario, de los dos príncipes, él era noble y pululaba seguridad. Sin embargo tenían que salir de ese lugar con todos los demás y así evitar que su padre les buscara…

-No me digas que para ti es horrible que mi hermano acabe con tu hermana, Sakura-chan- De la nada, Ino salió detrás de la puerta de metal que se encontraba a un lado de Sakura. La mencionada ni siquiera volteó a verla. -Creo que no hacen una mala pareja…-

-¿Tú sabías esto?- Sakura, bajando su coraje por las palabras anteriormente dichas, miró con enojo a la recién llegada. Era un hecho que se llevaba mucho mejor con ella después de tanta convivencia, pero el saber que ella si aceptaba tan cruel relación generó que su amor de hermana saliera a flote con una expresión de enojo.

-Sí, vi cuando Naruto se le declaró- Como si nada, le ofreció uno de esos dulces de miel que le preparaba su nana Kurenai.

Lo tomó con desgana para no parecer mal agradecida. -¿Por qué no me dijiste nada?-

-Simplemente no lo creí oportuno. Vamos Sakura, ellos se quieren y es lo importante-

-¡¿Qué no te das cuenta? ¡Ella es una esclava y él el heredero de Konoha!- Sin poderlo evitar, Sakura estalló. -¡¿Cómo puedes decir semejante barbarie? Ella es solo una simple sierva por caer en las manos del enemigo y…-

-Y también es la hermana menor de la futura heredera de la región Hyuga, si mal no me equivoco- Sonrió al ver la contrariedad en la pelirrosa. –Yo no le veo nada malo a esta rela…-

Interrumpió con voz suave, temerosa -¿Cómo sabes eso?-

Su madre tuvo la suficiente confianza para comentarle del origen de sus prisioneros cuando ella le reveló el beso tan romántico que le dio Naruto a Hinata cuando Orochimaru les dejó solos. -Sakura Hyuga, nada se me escapa-

-No...- estaba impactada ante tal revelación. ¿Cómo fue posible que Ino averiguara eso? Miro al piso espantada, con una tremenda desesperación. ¡Tenía que salvar a su familia de todo lo malo! No obstante el que Ino conociera sus orígenes, era un arma para Konoha en contra de su padre.

-Lo siento, Saku-chan. No quise alarmarte, es solo que creo que si esos dos están juntos cumplen su destino- Ino se acerco a la ojiverde y sonriéndole, le toco su hombro. -Y no te preocupes, esto es un secreto de las dos. Ni Sasuke ni Naruto lo sabrán por mi boca, por Dios te lo prometo-

Quería creerle, en verdad. -No sé que decir-

No me digas nada si no quieres. Solo recuerda que puedes confiar en mí ya que te has vuelto una buena amiga. Además, si tú quieres, te pido que me ayudes a poner en su lugar a Sasuke- Sonrió nuevamente al ver el doble asombro de Sakura. -Ya que no permitiré que te vuelva a lastimar como lo hizo esa vez en la cocina...- se acomodo sus faldas y con voz regia, haciéndola reír fuertemente, le ordeno. -así que deja esa basura, báñate y prepárate que tengo que aprender a hacer ese delicioso pastel de elote que nos preparaste la noche de antier-

-¡Hahahahaha!- si que Ino era única. Dejo la pala que tenía en su mano y sin más comento. -Estás realmente loca- Como encontró verdad en la actitud de la rubia, le sonrió agradecida.

-¿Yo loca? ¡No me digas que apenas te das cuenta!- Ambas rieron ante lo obvio. Cuando se calmaron, sonrieron cómplices –Tenemos que hacer que esos dos se queden juntos, ¿o acaso no te gusta mi hermano menor como pareja de tu hermana?-

-La verdad, ya viéndolo desde tu punto de vista, hacen la pareja perfecta… es solo que no…-

-Tranquila, sé que todo va a salir bien. ¡Ah! Y te advierto, si vas a irte por la puerta grande como la princesa que eres, tengo que aprender lo mejor de ti... amiga.-

Y se dirigieron con risas al castillo…

Y él reía como loco. ¡Era realmente increíble! Había encontrado la antítesis del Kyubi y lo utilizaría en su contra para obtener el poder deseado y a esa Hyuga que le traía loco. Orochimaru sonrió desde el balcón de su castillo con los planes a flor de piel. –Esta vez el Sharingan será solo mío-

-No creo que lo sea ya que Minato no te permitirá que logres tu cometido-

-Deja de dudar ante mi capacidad de salirme con la mía, Kabuto- La cara de serpiente sonrió de lado a lado completamente satisfecho de ver odio en esos ojos. Conocía la traición que planeaban él y Madara en contra suya. -¿O acaso crees que no voy a ganar como siempre?-

-Eres un maestro del engaño, por ello creo todo lo que me has dicho-

-Sí, lo sé. Así que no lo dudes, Kabuto… ahora es hora de conocer la reacción que tendrá Hiashi ante la desaparición de sus hijas-

-¿Me estás diciendo que ya le advertiste de que…?-

-No seas idiota. Jamás arriesgaría mi preciado tesoro a lo idiota. Él conocerá la localización de sus hijas cuando las tenga en mi poder. Ooh, me voy a divertir con esas Hyuga…-

-Mejor di que con una de ellas- Kabuto se levanto de su asiento. –Ya que la pelirrosa es mía-

-Oh cierto, se me olvido que esa perra es toda tuya- Sin dejar de mirar el territorio que pronto sería suyo, continuó. –Mis herederos van a tener una de las herencias más grandes del mundo pirata y gracias a ello mi poder será infinito-

"Oh si, claro" pensó Kabuto cuando miró a ese ser despreciable. Odiaba tanto a Orochimaru que, deseando que todo lo que realmente estaba haciendo sirivera para darle fin aese ser.

-¿Para cuándo vamos de nuevo a Konoha?-

-Pronto, Orochimaru, pronto…-

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-¡SASUKE NAMIKAZE!-

No de nuevo. Su madre estaba realmente insoportable y muy en el fondo, pero en el fondo, le dio la razón.

-…- Como siempre, dejó que el silencio le diera la respuesta correcta.

-¿Cómo es posible que me hayas dicho eso? ¡Quiero nietos, no bastardos!- Kushina no pudo creer que su amado hijo le haya comentado que no deseaba casarse ni mucho menos formalizar. Como ya no tenía la presión de ser el heredero, podía romper su periodo de "abstinencia femenina" que tanto le hartó.

-Madre…- Intentó racionar con ella, pero como siempre fue imposible.

-¡Nada de Madre! Tienes que entender que esa vida no te va a dar la verdadera felicidad. Sasuke, cariño…- se acercó a él y le tomó una de sus manos cariñosamente para cubrir con la suya. –Entiendo que la desilusión que te llevaste con Karin fue mucha pero, ¿no crees que es bueno que les la oportunidad de una buena mujer que te conquiste y te enseñe realmente lo que es amar?-

-No creo en esas cosas… eres muy cursi- Sasuke contrarresto alejándose de su madre. ¿Por qué tuvo que mencionar a esa mal agradecida?

-Cursi, pero feliz. Piénsalo hijo, aún es tiempo y recuerda que nunca es tarde para ser feliz- y le dejó solo.

Para su desgracia, ella tenía razón. Se sentía tan vacío y solo que ya no podía con él mismo. ¡Era tan decepcionante! Desgraciadamente todo, en un tema meramente personal, le estaba saliendo de la patada. Naruto ya ni le hablaba porque tenía cosas más importantes que hacer; Ino si le buscaba, pero para cosas "banales" y lo peor de todo es que creía que perdía día con día a sus hermanos.

Ahora bien, como hombre era un fracaso… ¡Ni siquiera pudo meterse con esa mujerzuela que estaba a su disposición ya que no tuvo una respetable y satisfactoria er…! Rayos, se sintió inservible por tener a cierta imagen de mujer que le robaba su paz y tranquilidad. Realmente ya no podía pensar en otra mujer que no fuera esa pelirrosa. ¿Qué le había hecho? ¡Rayos! Tenía que encontrar la respuesta a todas sus dudas y cuanto antes, ya que deseaba realmente ser feliz por su familia.

Con la tranquilidad del mundo salió de su habitación para tomar aire fresco. Agradeció que la temperatura refrescara considerablemente y podía quitarse ese calor extraño del día… aunque para su desgracia, pasando 20 minutos de un leve recorrido por todo el castillo, esa tranquilidad se convirtió en un gran fuego por encontrar a su tormento recargada en el balcón de servicio. Se veía hermosa aún vistiendo tan horribles harapos y con ese cabello largo y rosado, como un emblema de su feminidad. Deseó comprobar lo sedoso que era y olerlo para comprobar ese aroma a mujer que le había envenenado…

Suspiró alegremente. Hace mucho que no sentía el aire tan rico como esos momentos. Estaba cansada por todo lo que tuvo que hacer en la cocina, pero se encontraba satisfecha por encontrar a una nueva amiga en Ino y, de alguna manera, feliz al encontrar como su hermana por fin encontró al amor de su vida. Ese beso de libro romántico era la prueba de que esos dos ya llevaban días de noviazgo XD.

No pudo más ante su deseo… -Se supone que deberías estar en tu lugar, mujer- comentó con una paciencia que le sorprendió.

La voz ronca y masculina hizo que la piel de su nuca se enchinara. Sakura buscó al causante de esa sensación y lo que encontró la dejó sin habla. Sakura estaba anonadada ante tanta belleza. ¿Cómo un hombre tan atractivo como él podía ser tan frío? Esos ojos que ahora presentaban un rojo fuego espectacular la cautivaron… y no solo eso, su aroma la hipnotizo por completo. Sasuke se acercó a ella como un cazador experimentado, dejándola sin aliento por la sensualidad naciente en el ambiente. Su corazón comenzó a latir fuertemente mientras miraba cada movimiento de él.

-¿Mhn?- No pudo pronunciar ni una sola palabra.

¡Al diablo con todo! Necesitaba de esa molesta más de lo que él mismo deseó. -Hn…- No pudo más ante sus pensamientos y se dejó llevar. La tomó de las caderas, la pegó a su cuerpo y devoró sus labios.

¡Qué delicia! Estaba disfrutando de esa mujer que le robó todo lo que era antes. Y lo mejor fue que ella respondió de la misma manera, con esa misma necesidad que a él lo invadió. Lo que desconocía Sasuke, es que ella estaba dispuesta a todo. Ella lo deseaba y pensaba que la unión de ambos sería hermosa, perfecta. Sabía que había llegado el momento… esa noche perdería su virginidad. ¿Pero cómo hacer que las cosas no fueran como la primera vez que él la buscó apasionadamente? Ella se negaba a permitir que las cosas fuesen distintas. Si Sasuke iba a descubrir que era virgen, lo haría después de tomarla.

Las consecuencias las vería después.

-¿Qué me has hecho, brujita de ojos verdes?- En un arrebato, Sasuke le acarició las piernas sin pudor alguno y colocando sus manos en su trasero, la impulsó de tal manera que ella cruzó sus piernas entre la cadera masculina, comprobando Sakura con hechos el entusiasmo de él por ella. Lo que le quitó el poco raciocinio que tenía, fue eliminado por la excitante respuesta que le dio la pelirrosa con su slabios. Le respondió con todo.

-¿De qué hablas?- Realmente no podía hablar. Su cuerpo estaba lleno de deliciosas sensaciones que le quitaban cualquier raciocinio correcto. Acarició su nuca y dejó que él la besara con esa fuerza que le encantó.

-Hn…- después le sacaría la respuesta. Con algo de torpeza debida por el momento, Sasuke subió las escaleras principales y se dirigió a sus aposentos. ¡Tenía que poseerla! Nunca en su vida había tenido tantas ganas de estar con una mujer… Esta vez, Dios estuvo a su favor y logró entrar en tiempo récord a su destino y, con las ganas de continuar con lo que había iniciado en un lugar del castillo, recargó a Sakura en la puerta y siguió con la exploración de ese cuerpo que deseaba ver y probar.

Maravilloso. Era una experiencia nueva e inexplicable. Sai jamás logró despertarle esas sensaciones tan electrizantes. ¡Era maravilloso! La experiencia de ese hombre era tan notable y, en el momento en que él buscó su cuello para marcarlos con deliciosas caricias húmedas, supo que estaba perdida.

La besó pausadamente, intentando recordar con todos sus sentidos tan deliciosa mujer. ¿De dónde sacaba tanta paciencia? Realmente desconoció la respuesta correcta, sin embargo la manera tan tímida en que ella le acariciaba, le indicó cierta inexperiencia que le cautivó.

-Hn, molesta- De pronto Sasuke paró todos los besos y separó pesadamente su cuerpo de Sakura, aunque no del todo ya que ella perdió fuerzas en sus piernas y por poco cae libremente al suelo.

-¿Eh?- no pudo entender la fuerza de voluntad de ese hombre. ¡Él la deseaba! Lo miró con la duda que albergaba todo su ser. ¿Acaso pararía de nuevo?

No obstante, Sasuke quedó sometido a los encantos de la belleza que estaba frente a él y ya no pudo parar como intentó por segunda vez. Su reacción fue patética, lo supo ante la preciosa vista. Ella estaba recargada aún en la puerta con sus ojos fijos él, tan desafiante, orgullosa y sin el más mínimo sentimiento de pudor a causa de su semi desnudez. Sus prendas dejaban a su vista uno de sus generosos senos y sus largas y torneadas piernas. Fuera de sí, se acercó a ella y tirando de un jalón el cinto, pudo deshacerse de esa molesta túnica y regalarle ese cuerpo divino de mujer.

Mejor de lo que él había soñado. Tenía a su disposición el cuerpo femenino más perfecto y hermoso que sus ojos habían tenido la gracia de ver. Esa bruja tenía un cuerpo perfectamente formado, que a pesar de su estatura su belleza, se presentaba sutil. Y todo lo contrario a lo que podría haberse esperado, la altura de esa diosa pagana la convertía en una perfecta extraordinaria. Sus ojos se clavaron en las dulces curvas de mujer. ¡Buen Dios! Sus pechos eran más hermosos y apetecibles de lo que lujuriosamente había pensado, agregando que esas caderas eran perfectas para recibirle. ¡Maravillosa! Sin más pensamiento que el poseerla, alzó una de sus manos lentamente y la ahuecó de tal manera que su palma arrancó un suave gemido a Sakura por poseer uno de sus senos. ¡Perfecto! Sin más, se posesionó de ambos pechos y atendió los erectos los pezones, deslizando sus dedos par apalpar su dulzura y fuerza.

No pudo más y, con un movimiento rápido pero suave, tomó con su mano derecha el cuello de Sakura mientras que la izquierda la levantó de la cintura para ponerla a su altura y besarla vehementemente para saborear el néctar de los carnosos labios de la chica. Lentamente saboreó el beso, al principio con dulzura, y después con toda la intensidad de sus ansias.

Y como las otras veces que pudo poseer tan bellos pétalos, Sakura le devolvía el beso sin ataduras y con la misma fuerza. Una parte de Sakura temía que él se interrumpiera en cualquier momento, justo como había sucedido antes. Rogó por primera vez para que Sasuke no se detuviera… ¡lo deseaba tanto!

Lo que ella no se imaginó fue que él continuaría hasta el final. Ya no era consciente de sus actos y dejó de importarle todo a su alrededor. Eran solo ellos dos lo que el regio pirata tenía en su cabeza. Cuando Sakura colocó ambas manos en el rostro de él, permitiendo un beso más profundo, él la tomó de sus glúteos y la pegó a su centro haciéndola gemir fuertemente. Sasuke le mostró que estaba completamente estimulado.

O continuaba o continuaba. Pensó Sasuke en el momento en que escuchó semejante gemido, estimulándolo más de lo que estaba. Sin decir ni una sola palabra, la tomó entre sus brazos y la depositó suavemente en la cama no sin antes besarla de nuevo. Sin separar sus labios, la acomodó en el centro de la cama y él se apoyó sobre ella, sintiendo como tan preciados pechos se apretaban en el suyo, haciendo que el deseo por ella aumentara considerablemente.

Aunque eso tampoco fue suficiente. Sakura deseó ver el cuerpo masculino y deleitarse con su calor, así que en un arranque de necesidad, hizo que Sasuke se separara de ella y de un solo tirón, desfajó la delgada camisa para desprenderla de él. Cuando logró pasar tan molesta prenda por la espalda y brazos de Sasuke, continuó con el cinto del pantalón.

El moreno estaba atento a todos los movimientos de ella, admirando ese rubor en sus mejillas y las caricias tímidas. Se había conmovido con ese contacto, pero no dejó de besarla cuando ella se apartó un poco para desatar el cinto molesto e inútil que él usaba. Y cuando el cinto se desprendió, él cobró conciencia total de lo que ella se proponía, pues Sakura lo empujó hacia atrás y trepó sobre él, se puso a horcajadas sobre las caderas del hombre. Estaba hipnotizado por tener a Sakura sentada sobre él, con esos pechos redondos prominentes pareciendo exigir el contacto. ¡Qué hermosura! Como buen hombre que era, los tocó y con cada mano apresó los firmes pechos. Perfectos para él ya que podía cubrirlos con sus manos sin problemas.

El sonido tan delicioso que ella emitió, embelesó a Sasuke, y él contuvo la respiración al advertir el ardor en que habitaba en el hermoso cuerpo de la mujer. Ella mantuvo los ojos fijos en los rubíes de él mientras manipulaba los cordeles de las bragas y recibía esas caricias que la dejaban sin aliento; no interrumpió el contacto hasta que llegó a los muslos, y con un movimiento súbito que él no esperaba, le desnudó el cuerpo completo.

Estaba atónita viendo el cuerpo desnudo de ese hombre y supo que no encontraría otro igual. ¡Oh no! La imagen del cuerpo de Sasuke en total excitación era abrumadora. Ella siempre se había creído una persona madura e informada sobre el asunto, pero la vara sexual de Sasuke le pareció tremenda; la virilidad erecta surgía agresivamente de un nido de suaves vellos oscuros, el vientre plano acorde con su musculoso pecho declaraba sin fallas la facilidad con que ese hombre podría amedrentarla. Sasuke se le antojó viril y maravillosamente peligroso, haciéndola estremecer de genuino deseo.

-Oh Sasuke, eres tan fuerte-

Con la curiosidad del sabor y olor de ese cuerpo, Sakura se inclinó para besar tiernamente el pecho musculoso para luego lamer lentamente los delicados y erectos pezones. Como Sasuke no puso objeción alguna, ahora fue ella la que se deleitó. Su lengua y sus labios conocieron lentamente su torso. Pero no se quedó ahí y continuó hacia el cuello. Saboreó tan delicioso sabor salado y cuando se movió para un mejor alcance, notó cierto detalle del cuerpo de Sasuke en su muslo que deseó conocer también. Se separó levemente del cuerpo de Sasuke para, retomando sus labios como medio, dirigirse hacia el vientre del hombre.

Depositó suaves besos no impidiendo a su lengua degustar esa parte del cuerpo del hombre. Perdida observó la masculinidad erguida y sin más, la tocó con sus largos dedos haciendo gemir sonoramente a Sasuke. Que ella lo mirara así, sin recato, provocó la milésima oleada de ardor en Sasuke.

Ella lo contempló con lo que parecía un sentimiento de maravilla, Sasuke casi queda en ridículo cuando su cuerpo se estremeció al momento que los dedos de Sakura envolvieron su miembro. ¡Por Dios santo! Nunca había sentido nada tan delicioso en toda su vida. Esa mujer solo lo tenía en sus manos palpándolo, ni una sola caricia y aún con eso estaba a punto de liberarse. ¡No pudo más! Con un ronco quejido, Sasuke se sentó en la cama y aferró los hombros de Sakura para tenderla sobre el lecho. Pero ella no se contentó con permanecer inmóvil. Claro que no. mientas que él atendía uno de sus pechos con sus labios, ella masajeaba los fuertes músculos que lo recubrían. No se privó y llenó de besos los hombros de Sasuke.

Se acomodó sobre ella con un arrebato ante la pasión que ella le manifestó, por el hecho que se ofreció a la posesión. La obligó a permanecer acostada mientras que él acariciaba su espalda y la acomodaba mejor para generar su minuciosa exploración. Besó cada parte de ese cuerpo delicioso y acarició todo lo que tuvo a su alcance, provocando que ella echara la cabeza hacia atrás y respirara con agitada necesitad. Saboreó sus pechos mientras acariciaba las piernas que rodeaban sus estrechas caderas. Yaciendo sobre el costado, apoyado en un codo para ver lo que exploraba, las manos de Sasuke descubrieron el punto más íntimo de Sakura.

Fue un placer profundamente sensual para Sasuke encontrarla lista para él. Y lo fue aun más para Sakura, pues él evocó tantas sensaciones maravillosas que ella creyó que no podría contenerlas todas. En ese momento ardía de deseo, y su cuerpo se ondulaba por propia voluntad, y le parecía que su piel se inflamaba y ansiaba el contacto de la mano de Sasuke. Y por ello gritó sonoramente.

El gemido también detuvo a Sasuke, porque no comprendió qué sucedía. La miró y pareció comprender algo… No deseaba herirla.

Sakura vio que, después de que él besara su cuello, la mano grande de Sasuke se movió lentamente sobre su vientre y con los dedos largos y fuertes la tocó delicadamente. Ante el contacto tan diferente, Sakura lo buscó con la mirada y vio que él la observaba. Sasuke se inclinó para besarla tiernamente para decirle que todo estaba bien, que no la lastimaría.

¡Por Dios bendito! Sasuke la trató con cuidado pese a que la creía una prostituta. Ella se sintió conmovida por el gesto, más conmovida de pudo creer ya que la llenó un sentimiento nuevo y más cálido por él. Cuando el retomó sus caricias en su entrepierna, se perdió ante la pasión de Sasuke.

-Eres hermosa…- Lo dijo cuando ella estuvo a punto de llegar a su clímax. Acarició el cuerpo femenino que le pedía más y, cuando lo vio necesario, se colocó arriba de ella, mientas que Sakura abrió las piernas en una clara invitación. Ella sabía lo que él le haría, pero no las sensaciones que todo eso podía causarle y por ello, quiso saber cómo era.

Sasuke no necesitó que lo incitaran más. Por esa razón, estrechó más fuertemente a Sakura sorprendiéndose de que ese cuerpo estaba perfectamente amoldado al de él ya que no tuvo que encogerse para adaptarse a una mujer. Apoyó todo su peso sin temer a aplastarla con su peso, pues ella lo soportaba sin esfuerzo y se complacía sintiéndolo encima.

Comenzó a penetrarla muy lento, maravillándose por tener la paciencia suficiente para prolongar ese momento con el cual había soñado desde hace mucho, quería disfrutar de la penetración a esa cálida cueva. Aunque realmente no pudo más. El éxtasis al sentir ese tenso estuche que ella le ofrecía, le hizo estremecerse y sin más se hundió de un solo golpe.

Un dolor agudo y angustiante se apoderó de Sakura. Ahogó en su garganta un grito de profundo dolor. ¡Le dolió! Tensó su cuerpo apretando a Sasuke contra ella… el desgarre fue brutal, la penetración fue completa.

El dolor aumentó cuando él se apoyo por completo en ella y cualquier movimiento le parecía insoportable… pero aún así no soltó ni una lágrima. No sería débil ante los ojos de Sasuke.

-¡Maldita seas, Sakura!- Sasuke estalló en furia.

Había penetrado por completo antes de que sus codos estuviesen apoyados firmemente para sostenerlo y, ante la agresividad en que la había poseído, supo que la había lastimado. Sólo tuvo tiempo de ver la expresión de Sakura, como los ojos entrecerrados, y el gesto de dolor que se dibujó en sus rasgos. Estaba consciente de la brutalidad con que había entrado en el cuerpo… ¡por qué no le dijo que era virgen!

Sasuke notó como los rasgos de Sakura se suavizaron cuando abrió los ojos para mirarle. Y aunque se sintió mal por herirla nuevamente, no pudo controlar la cólera que se manifestó en su propia cara.

- ¿Por qué diablos no me dijiste que eras virgen? Eres… ¡Eres una tonta!-

Sakura le miró con dolor y sintió que su corazón se partía en mil pedazos. Y lo peor de todo es que no podía culparle. Él tenía razón en su enojo, sin embargo, por un loco momento ella creyó que Sasuke no cambiaría al saber la verdad. ¿Qué hacer en estos momentos? Aturdida por las sensaciones que estaban por todo su cuerpo, se movió un poco para tratar de separarse de Sasuke y así planear algo ante la adversidad, sin embargo solo genero una deliciosa caricia para ambos. Con ello, Sasuke apoyo su frente en la de ella y colocó sus manos en la espalda de ella. Su cuerpo le exigía una pronta satisfacción.

-Tonta, debiste de habérmelo dicho…- le susurró antes de devorarse sus labios.

No puso que decirle, realmente. Dejó que él la besara y, decidida a retirarse del campo de batalla una vez que él se separara, volvió a mover la cadera después del beso para intentar separarse. ¡Oh Dios! Esta vez, la sensación fue tan exquisita que ni ella ni Sasuke pudieron más.

-¡Me vuelves loco Sakura!- Se separó levemente de ella apoyando su peso en sus codos. Contempló el sonrosado rostro de Sakura y sus brillantes ojos. Sin decir más, volvió a caer sobre ella besándola vehementemente, tomó a la Hyuga con pasión y la hizo suya. Danzó sobre el cuerpo de Sakura rugiendo de placer y ella gozó el cuerpo del hombre, las embestidas que le propinaba estremecían su cuerpo al punto de hacerla gritar de emoción, ya nada importaba más que ellos dos.

El término de ambos fue delicioso, marcando sus pieles de tal manera que no podría ser igual con otra persona.

Esa misma noche, sorprendiendo a Sakura, hicieron el amor por segunda vez, pero la posesión fue completamente diferente. Sasuke la tocó con una delicadeza desconocida… su tacto fue una suave ola de sensualidad que la llevó al cielo en más de una vez y con diversas intensidades. Él se dedicó al placer de la muchacha, la poseyó tiernamente haciéndola sentir una mar de sensaciones que consiguieron arrancar el alma de su cuerpo una y otra vez, sensaciones que hicieron olvidar a Sakura su dolor, no el físico sino el de su corazón. Sasuke la estrechó fuertemente contra su propio cuerpo, y la amó repetidas veces como si su vida dependiera de ello. Él ya no se preguntó por qué ella hacía las cosas que hacía. El fuego que ardía entre ellos excluía el resto.

Al menos por ahora.

El cansancio le venció y no fue hasta que una brisa fresca se escapo de los grandes ventanales y tocó su espalda, la despertó. Encontró a Sasuke despierto acostado de lado frente a ella y mirándola fijamente. ¿Qué pensaría y qué sentiría Sasuke? Ella todavía no tenía modo de saberlo. Le sonrió y como respuesta, el acerco su mano para acariciarle su mejilla con una leve pero magnifica sonrisa.

¡Dios bendito! Sakura sabía que nunca se cansaría de mirarlo. Como respuesta a ese acto, ella colocó una de sus manos en el pecho poderoso masculino y la otra comenzó a recorrer el costado del hombre y cuando llegó a la cadera, se detuvo. Ante ello, Sasuke se acercó más a ella y colocando ambas manos en la espalda de ella, la atrajo a él.

-¿Por qué apartaste la mano?-

-Ignoro si deseas que te acaricie - Contestó sincera. –Estoy acostumbrada a demostrar el a…- corrigió rápidamente para evitar confusiones. -… el cariño a mis seres queridos por medio del tacto. No sé si estés acostumbrado a ese tipo de…-

-¿Quién eres?- Sasuke la interrumpió suavemente. -Por Dios, nunca conocí a nadie como tú, que pudiera expresar su amor de un modo tan libre- acarició nuevamente sus mejillas y disfruto por primera vez del calor de una mujer después del acto. Normalmente terminaba con cualquier mujer y requería estar solo… pero esta vez fue completamente diferente. ¿Por qué no deseaba separarse de Sakura? -Contigo deseo…- ¿Qué podía expresar lo que sentía por ella? No era amor, claro, pero si era algo realmente fuerte. ¿Deseo? ¿Cariño? No, nada de eso. -…amar del mismo modo, darte lo que me acabas de dar-

Sakura cerró los ojos dolida. ¿Por qué él pudo decir eso después de que ambos habían compartido varias horas del amor más increíble? ¡Bastardo! No necesitaba decir que no podía amarla. Volvió a mirarlo y guardándose la amargura ante su realidad, buscaría la manera de vengarse. –Estoy sorprendida que menciones la palabra amor. ¿Por qué lo hiciste? No lo he dicho. Sasuke, me agrada tu cuerpo, pero eso es todo entre nosotros-

¡Rayos! Esa mujer era más audaz de lo que imaginó. Se separó de ella ante el ataque directo y contestó con cinismo. –Tienes tanta razón, pequeña brujita- suspiró rendido y antes de perderse nuevamente del calor femenino, recordó cierta pregunta. -¿Por qué rayos no me dijiste que eras virgen?-

La cuestión le sorprendió. -¿Qué?-

-Si, Sakura. Las cosas hubieran sido diferentes si me hubieras dicho ese pequeño detalle-

-Sasuke yo…-

-Se sincera. Siento mucha curiosidad por saberlo-

-Temía que, con tu carácter y las palabras que me soltaste la primera vez que peleamos, me violaras si te decía que era virgen. Te deseé mucho, en verdad, pero no anhelaba que lo nuestro s…-

-¡Dios santo! ¿Acaso guardaste ese secreto por unas palabras que dije encolerizado?-

-¿Cómo saber si eran ciertas? No te conozco lo suficiente, Sasuke- se sorprendió por el hecho de que Sasuke, la besó fugazmente en los labios para acomodarse a los segundos sobre ella. –No te entiendo. ¿Estás diciéndome que no me habrías violado si hubieses sabido que era virgen?-

-Claro que no, Sakura. Es un hecho que te deseaba, pero no me atrevía a tocarte ya que pensé que eras una prostituta-

-Y una mujer de la región del Cade-

-Créeme que eso es lo que menos me ha importado. Realmente repudiaba la idea que vendieras tu cuerpo libremente…-

-Pensé que me habrías tomado a propósito, por venganza-

- No, Sakura, eso no – dijo Sasuke en voz baja, y su mano elevó la cara de la joven para suavizar el ceño fruncido -¿Eso es lo que temías?-

-Sí- Murmuró ella.

Él sonrió nuevamente ante el tono infantil de su prisionera. -¿Quién eres, Sakura?- Volvió a preguntar.

Y temió por la respuesta. No podía decirle nada ya que podría utilizarlo en su contra. Así que, decidió desviar la respuesta por otro camino. -¿Por qué te inquieta tanto?-

-Simple curiosidad. Estoy consciente de la riqueza del barco en el que venías y por ello, al saber que no tenías marido, puedo decir que vienes de buena familia… ¿Pero de cuál?-

-¿Todo esto viene porque pedirás rescate por mí?-

-Nunca. Eres mía- Dijo secamente Sasuke antes de posesionarse nuevamente de sus labios. Cuando se separaron por falta de aire, él comenzó a besar su cuello buscando encenderla nuevamente. –Lo que no entiendo…- habló una vez que besó el lóbulo izquierdo de la mujer. -¿Qué hacían Hinata y tú en el barco?-

-¡Sasuke!- no pudo contestar ya que él comenzó a jugar con su sensible intimidad mientras besaba su cuello de tal manera que…

-Hn… ¿Qué es lo que me escondes mujer?-

Esperaría pacientemente las respuestas a sus dudas. Por el momento solo deseó poseer nuevamente a Sakura. Así que se dio el resto de la noche para hacerlo…