CAPITULO 24
(Anny Pov)
Hannival me sujeto del cabello y me llevo a rastras hasta la habitación donde era la puerta negra. El entro en ella junto conmigo, me levanto del suelo y en poco me desnudo cortando mi ropa con su navaja que siempre llevaba consigo.
Cogió mis muñecas y las sujeto a unas cadenas que colgaban del techo con unas esposas. Separo mis piernas con una barra para que quedasen totalmente abierta sujetaba por los tobillos.
El estaba serio no decida nada. Trague en seco y lo mire.
Se dio vuelta buscando unas cosas, sobre la mesa de metal dejo unos látigos, de mango corto con cinco ramales finos de cuero y trenzado. Los mismos estaban terminando en unos nudos. El otro era una flexible trenza de cuero con un grosor de un dedo pulgar en la parte superior y terminaba en una delgada y afilada azotera de cuero flexible.
Hannival cogió unos de los látigos. Camino con paso firme alrededor de mi espalda, allí se quedo. Oí un sordo chasquido y luego un dolor en mi espalda. Mordí fuerte mi labio al sentir el latigazo, quemaba, dolía. Pero no paro, al principio los golpes no eran muy fuertes, los sentía sobre mi espalda y sobre mi trasero. Con cada golpe daba un respingo queriendo moverme pero me era imposible. Pero el aumento la potencia, cada azote provocaba un dolor insoportable, cerré con fuerza mis ojos y me eche a llorar. Pero sabía que él no pararía hasta que lo creyera necesario.
Dejo de azote en la parte de atrás de mi cuerpo y camino hacia delante, lo mire pero él no me miraba. Estaba concentrado en su trabajo. Sin decir nada levante ese látigo y azoto mis pechos dejando una marcas en ellos, recline mi cabeza hacia atrás gritando pero el volvió a dar sobre ellos esta vez con más fuerza. Sentí como los nudos el látigo impactaban sobre mis pezones, grite y me retorcí de dolor.
Azoto mi vientre dejando marcas en ellos, lloraba abiertamente. Hannival no se detendría aunque se lo suplicara. Acerco la punta del látigo a mi sexo rozando el mismo con mi clítoris, cerré mis ojos y lance un gemido. Pero en ese momento sentí un latigazo justo allí... el dolor me gano por sorpresa y grite.
-basta llorando.
Pero él no se detuvo, volvió a azotarme hasta que ya no aguante y llore en silencio. El había sido muy duro, o eso creía.
Tomo mi mentón con su mano haciendo que lo mire.
Sorbí mi nariz y lo mire fijamente. Este seguía serio.
-cuando tenía 12 años salí del internado militar y mi padre me mando a ese lugar donde conocí a Troy porque tenía deudas. Una mujer con el pelo rojo me obligo hacer cosas que no quería, estaba asustado. Me ataba y se me montaba encima a pesar de que no quería. Troy era con la única persona con la que podía hablar, a él también le hacían lo mismo o cosas peores -.
Trague en seco escuchándolo.
Se alejo de mí y abrió la puerta.
-Te quedaras aquí, a pensar en lo que has dicho -.
(Pov Judith)
Abrí mis ojos y troy me estaba abrazando acercándome hacia el.
Sonreí y lo abrase más fuerte. Yo lo quera mucho mucho y no quería que nunca mas nadie le hiciera daño o yo misma mataría a esa persona.
El abrió sus ojos y me miro fijamente. Sonreí más y bese su mejilla.
-hola -.
-hola contesto él con su voz ronca.
Acaricio su torso con las yemas de mis dedos y le mire.
-te preparare el desayuno -.
Le dije mientras le sonreía. Sabía que no deba tocar el tema que me había contado, y no lo haría hasta que él lo sacaría nuevamente.
Me levante y cogí la camisa de Troy que estaba en el suelo.
-sin ropa -.
Mordí mi labio sonriendo y deje caer la camisa al suelo.
-está bien -,susurre.
-iras a un instituto -.
Me gire y salte sobre la cama.
-¿De verdad? -.
-de verdad -.
-aaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhh y le abrace fuerte fuerte.
