ENCONTRANDO TODO EN ESTA AVENTURA
"Nuestra libertad... siempre será perene, y nada ni nadie nos la quitará..."
Hola hermanitos/as del fic!
Aquí reportándome después de tanto y tanto tiempo, ¡Qué pena! Pero bueno, con la ilusión de que aún quieran seguir a esta loca escritora que ahora si ha tenido uno que otro problemita personal. No quiero justificar mi falta de presencia en mis historias, es sólo que mi vida está tan atareada que apenas tengo tiempo de estar con mi familia, complicando mi inspiración y el poder sentarme cómodamente enfrente del ordenador y escribir todo lo que tengo en cabeza.
Ahora bien, lo admito, soy una pervertida :3, pero no puedo evitarlo y espero que no se note tanto en este capítulo… ¡Ah! Espero que les guste tanto como a mí :D.
Los dejo para no interrumpir más su lectura y recuerden que un review es una letra de inspiración. Agradezco a todos los que me han escrito maraviilllosas palabras (que por cierto les debo su respuesta), muchas gracias!
Bis baldddddd!
Capitulo 11: Sin respuesta
Estaba convencido de que esta vez se saldría con la suya. No era justo que, después de todo lo que él lucho para juntarlos, ahora le olvidaran así sin más. El Kyubi estaba con su hijo en búsqueda de vengarse de ese rubio por quitarle a su ama. ¡El muy desgraciado tenía toda la mañana desaparecido! Quería saber el final de la historia al que ella llamó "Siddhartha".
-Tranquilo padre, es mejor descansar. Recuerda que nuestro amo quiere pedirle matrimonio a ella y tendremos que escapar-
-Con todo el amor que te tengo… ¡no me molestes! Estoy muriendo por saber la continuación de esa estúpida historia y no puedo dormir gracias a eso-
-Mi tampoco- comentó uno de los unicornios. –Querer saber qué pasa con ese humano-
-¡A callar! Ya tengo suficiente con aguantar mi mal genio… ¿En dónde se habrán metido esos dos mocosos? ¡Ese Naruto me las va a pagar!-
El Kyubi, observando como todos sus amigos estaban completamente asombrados por su actitud tan "humanamente asquerosa", se resignó a regresar al ala norte, ya que, de pilón, nuevamente llegaría esa cara de serpiente al castillo y por nada del mundo le darían una oportunidad para fregar a sus amos o a cualquier humano del reino… ellos tenían que protegerlos.
Aunque eso sí, Naruto no se salvaría de una tremenda mordida por causarle males estomacales a temprana hora.
Lastimosamente, lo que ellos jamás se imaginaron fue que Naruto tuvo que salir de urgencia del castillo ya que unos aldeanos llegaron en la madrugada para avisarle que unos bandidos habían quemado el pastizal de las fronteras, causando grandes pérdidas al ciclo alimenticio del pueblo y varios muertos.
-¿Están seguros?- El joven príncipe estaba observando los daños completamente enojado. ¿Quién haría semejante acto?
-Completamente. Encontramos esto.- Uno de los vigilantes del rey encontró una linterna de gas más fósforo. –Es un hecho de que deseaban hacerle daño al pueblo-
-Lleven a los heridos al hospital inmediatamente y no dejen de buscar al causante de semejante atrocidad. A la familia de los muertos compénsenles y, aunque no será suficiente ante su dolor, coméntenles que estamos con ellos y en su pena-
-Como ordene príncipe- Los vigilantes se alejaron y estando solo con Juugo, suspiró fastidiado. El que hizo eso, tenía entrada libre por todo el reino y eso no le gustó para nada. Estaba en peligro su familia, sin dudarlo. –¿Juugo, estás completamente seguro que mi hermano no estaba en su habitación?-
-Completamente. Le busqué cuando llegaron a avisarnos, sin embargo la habitación estaba completamente vacía-
-Bueno…- Caminó hacia su caballo y antes de subir, miró de nuevo a su acompañante. -…ni una sola palabra de esto-
-¿Qué?- Esa afirmación, tomó al pirata por sorpresa –Pero joven Naruto…-
-Sé que no podré acallarlo ya que el pueblo habla, sin embargo deseo que él sea el último en enterarse-
-¿Puedo saber la razón, señor?-
-Orochimaru regresa al castillo y estoy completamente seguro que va a haber guerra. La última vez Sasuke tuvo muchos problemas con él y siento que esto puede agravar la situación-
-Como ordene- Juugo no estaba convencido de ello ya que la verdadera razón de que Sasuke golpeó a Orochimaru, fue el saber que se metió con la pelirrosa en la cocina. Si ese hombre buscaba arruinar a la familia real, podría lograrlo con las recién llegadas. No era para nada tonto y sabía a la perfección que su señor Sasuke estaba "tras" la mayor de las prisioneras… y el menor ni se dijera con la ojiperla.
El verdadero problema sería confesarle a esos dos despistados que ellas eran nada más ni nada menos que las herederas de Hiashi Hyuga. ¿Qué no se daban cuenta?
.
.
.
.
El cuerpo le dolía y se sentía cansada... pero eso no era lo peor… ¡no señor! Estaba que la furia no podía contenerla por mucho tiempo. ¡Casi la encadena de nuevo! El desgraciado y ruin Sasuke, después de lo que pasó toda la noche, la despertó temprano solamente para pasar "a otro cuarto" y continuar con lo suyo, pero como se negó ya que deseaba ver a su hermana, recibió un pedante y helado "Hn, ponte esto" y le entregó las cadenas como si nada. Si no hubiera sido que ella se las lanzó en su masculino y horrendo vientre logrando tirarle de espaldas completamente asombrado y desnudo, las tendría en sus pies. Las ganas de llorar y gritarle estaban al por mayor. Lo único bueno fue que logró meterse a su cama antes de que Hinata se diera cuenta…
-¿Segura que e-estás bien?- Hinata le colocó su mano en su hombro, sacándola de sus pensamientos casi mortales. Desde que despertó la notó demasiado ausente, ida, como si tuviera una pela interna en su interior.
-Si pequeña, ¿por qué lo preguntas?-
-Has estado cabizbaja desde que nos despertamos-
-Oh, es que no tuve una buena noche-
-¿En serio?- La menor de las dos dejó de lavar trastes para acercarse a la mesa. -Sakura, descansa un momento, yo te cubro- Hinata le sonrió tiernamente y le quitó el pelapapas. –Al fin, no hay nadie en la cocina-
-Claro, para que entre cualquiera y me vea echada. ¡Ni loca! Mejor nos apuramos y…-
-Nada de nada. Descansa en verdad- Le sonrió nuevamente. –Y si viene alguien, simplemente le digo que te sientes mal y que requieres descansar-
-Ok, mandona- Y de igual manera, sonrió y para acomodarse de tal manera que Morfeo llegó casi inmediatamente. Y si que descansó. Su hermana la despertó tres horas después, diciéndole que Soma misma dejó que durmiera para que recuperara fuerzas. Por nada del mundo deseaba a una prisionera enferma. Sakura se levantó más tranquila y logró preparar la cena en tiempo récord, dejando que Hinata se fuera nuevamente al ala norte con esos animales extraños y con su "al parecer" futuro cuñado.
Comió junto con la servidumbre como siempre y antes de poder retirarse, apareció Ino en la cocina con una sonrisa que le indicó que esa cabeza estaba haciendo sucios planes.
-¿Y ahora que tienes frentuda?- Sakura rió ante el nuevo apodo de la rubia. -¿Con achaques de vejez desde temprano?-
-Para nada Cerda. Sólo tuve una mala noche, es todo- Y ambas se carcajearon cuando sus nuevos "nombres" salieron a flor de piel.
-¿Segura? Porque te recuerdo que tenemos nuestra clase de repostería hoy y realmente no quisiera posponerla de nuevo-
-No te preocupes por mí. ¿Trajiste lo que te pedí?-
-Sip, las avellanas fue lo más costoso, pero aquí están- Ino le sonrió y sin más palabras continuaron con su tarea.
Sin embargo, Ino notó esa pesadez en Sakura. La tarde anterior estaba completamente animada y esos momentos parecía ser otra. ¿Qué le había pasado? No se sintió con la confianza de preguntarle esta vez, pero eso sí, lo averiguaría completamente. Pasaron dos horas después de todo eso y libremente ambas estaban disfrutando del producto de su esfuerzo: unas galletas con un toque suave de canela y avellana, realmente deliciosas.
-¡Hurra! Galletas- Naruto, que había llegado al castillo con un hambre devoradora y ganas mortales de ver a Hinata para deleitarse con su compañía, se detuvo estratégicamente a la cocina y así devorarse algo antes de raptar a su novia por un rato… pero encontró un aroma tan alborotador que no tuvo de otra más que entrar rápidamente.
-¡No Naruto! ¡Son mías!- Ino, sabiendo que su tesoro sería devorado por ese troglodita, se levantó rápidamente y tomó las que le tocaron y salió corriendo del lugar, siendo perseguida por su estridente hermano, haciendo reír fuertemente a Sakura.
Esos dos sí que estaban locos pero le caían muy bien, sobretodo Naruto. Su hermana jamás había sido segura de sí misma y con él, esa seguridad comenzó a aparecer. Hinata podía decir ya frases completas sin tartamudear o ya se aventaba a enfrentarse a alguien si no estaba de acuerdo. Suspiró agradecida a Dios por ello. Ahora bien, huir de ese lugar era más que necesario… sólo para ella. Hinata tendría que quedarse y de eso se encargaría ella misma. Salvaría a su tropa, alcanzaría a sus tíos en caso de que ellos no hubieran llegado ya con su padre y con ello ser libre de nuevo. Así que dejó de pensar en estupidez y media para dedicarse realmente a lo que era importante. Se relajó mientras degustaba de tan ricas galletas, olvidando realmente lo de la noche anterior…
-¿Por qué te dejan sola cuando he ordenado que tengas compañía siempre?-
Lastimosamente, el arrogante tuvo que llegar en ese momento de paz, añorado todo el santo día. Ni siquiera le miró.
Sasuke, que estuvo como idiota esperando a que Ino la dejara sola, adentró a la cocina rápidamente. Desgraciadamente no había podido hablar con Sakura después de que ella salió corriendo y que él intentara recuperarse del terrible golpe. –Tenemos que hablar-
Las palabras la asombraron lo suficiente para mirarle, pero aún así no soltó ni una sola palabra.
Ambos se miraron alrededor de un minuto, en el cual el silencio y su propia presencia se hicieron muy notorios. -Sakura…- fue él al final el que rompió el espeso ambiente.
-No lo digas Sasuke- Ella se adelantó. –No me arrepiento de anoche, si es lo que deseas saber.-
Ante eso, él rodó los ojos. ¿No podía mantener esa boquita tentadora callada por un momento? -¿Y qué te hace pensar que yo lo estoy?-
-¿No lo estás?- Ella alzó una ceja dudosa. –Tus ganas de ponerme cad…-
-No lo estoy, ¿contenta?- Sasuke podía ser demasiado grosero si se lo proponía. Bufó molesto al encontrar que, nuevamente, lastimó a Sakura. ¿Qué le pasaba? ¡Qué horror con su persona! Era lo que menos quería hacer. –Y de eso no vengo a hablarte-
-Ah- La respuesta anterior hizo que su corazón se acelerara, sin embargo su ardor se convirtió en gelidez cuando siguió hablando ese hombre de hierro.
-Orochimaru regresará al castillo en dos días- Ella le miró como diciendo "¿Y eso qué?" –Naruto y yo no estaremos aquí-
-¿Y qué quieres que haga? ¿Qué me ponga a llorar mientras espero tu regreso?- Sakura se levantó de su asiento desafiante. -¡Por Dios! Sasuke, tengo cosas mejores que hacer, así que buenas noches.-
-¿A dónde crees que vas? ¡Te estoy hablando!-
-¡Y yo no quiero escucharte! ¡Estoy harta de ser tu juguetito y tu diversión! Deja de perder el tiempo y mejor dedícate a molestar a alguien más ya que no quiero estar dentro de tus planes- lo siguiente lo dijo con voz suave pero firme. –Ya obtuviste lo que querías, ahora déjame en paz-
-En verdad no puedo entenderme.- Sasuke se alejó de Sakura para mirarla de cuerpo completo. –¿Cómo es posible que me controle de esta manera para no tomarte fuertemente de esas deliciosas caderas, apretarte a mi cuerpo y encerrarte en mi cuarto para repetir lo de anoche?- semejante comentario hizo quelas mejillas femeninas se tiñeran de rojo. –Escúchame bien Sakura, tú no estás en la disposición de decisión-
-…-Simplemente no podía decir ni una sola palabra.
-Escúchame bien. Ni Naruto ni yo estaremos mientras que esté Orochimaru, sin embargo no vamos a dejarlas desprotegidas, por lo que quiero hacer un trato con tu gente mientras regreso. ¿Crees que sea posible?-
-¿Qué?-
-Un simple trato...- Sonrió arrogante mientras analizaba esa mirada sombrada. ¡Si que era bella! -…Uno de los hombres que tengo encerrado quedará libre, el que tú elijas para cuidarte a ti y a Hinata. Y podrá quedarse a su lado si promete no intenta huir con ustedes.-
-¿Qué tengo que dar a cambio?- ella le miró dudosa, sabiendo que Sasuke no daba tu brazo a torcer fácilmente, siempre pedía algo a cambio.
-Algo realmente simple…-
-¡Oh claro! Tú hablando de simplezas. Ve al grano-
-Quiero simplemente tu lealtad-
-¡¿Qué?!- ella se alejó completamente aterrada. ¡No podía ser! Sasuke era peor de lo que ella misma creyó. El darle su lealtad significaría no sólo permanecer en Konoha para siempre, sino que el planear un escape para los suyos sería imposible.
-Oh vamos Sa-ku-ra, es demasiado sencillo lo que te estoy pidiendo. Es tu lealtad para liberar a uno de tus a…-
-Mi lealtad no vale a un solo hombre y lo sabes. ¡Estás completamente loco si crees que voy a aceptar!-
-No tienes opción…- Sasuke la miró con el ceño fruncido, aunque después de algunos momentos de silencio, sonrió hasta cierto punto maliciosamente. –Tienes razón, hay otra opción y creo que es la mejor-
-¿Así? No me digas-
-Sakura, o escoges a uno de los tuyos para que las proteja o…-se acercó rápidamente a ella y tomándola de la cintura para pegarla a su cuerpo, le robó su aliento. -…o vienes conmigo-
Simplemente no lo podía creer. ¡De qué estaba hablando! Lastimosamente no pudo contestarle como quiso ya que el muy desgraciado pegó sus labios con los de ella y generó un contacto tan electrizante y delicioso. ¡Oh por Dios! Tenía que separarse de él antes de que su tramposo cuerpo le traicionara y cayera ante semejante ataque.
¡Oh Sí! Sasuke saboreó esa caverna tan deliciosa y realmente deseaba desaparecer unas cuantas horas, sin embargo el hablar con ella era importante. Desgraciadamente Orochi-baka estaba tras de ella y por nada del mundo permitiría que se la quitaran. ¡Era suya! Y de eso se encargaría de difundirlo. Con pesadez rompió su beso y antes de decidir el dejarla sola en la cocina, volvió a preguntar. -¿Entonces qué decides?-
Le miró realmente dudosa. ¡Qué tenía que hacer! Por un lado, la oportunidad de liberar a Shino le daría una gran ventaja para su plan ya que él no sólo era un excelente guerrero, sino que él mismo le tenía tanto odio a Orochimaru que le podía poner una gran distancia entre los dos… por el otro, jurarle lealtad sería un gran error ya que sería su concubina hasta que Sasuke se aburriera de su cuerpo y eso realmente no le agradaba. La libertad y su cuerpo no podía perderlos así como así. –Sasuke, yo…-
-Espero tu respuesta-
Sakura se separó más de lo que podía de él, empleando la mesa como división entre los dos. Suspiró pesadamente y dejó que sus pensamientos y nervios se armonizaran. –De acuerdo Sasuke, tú ganas. Tendrás mi lealtad…- ella le miró y encontró que él sonrió pensado que por fin había logrado ganarle al fin. -…hasta que regreses- sin embargo no se lo pondría fácil.
-¿Qué?!- Él entrecerró los ojos, completamente molesto y la miraba como si no pudiera creer lo que había dicho. ¡Era tan molesta!
-Sabes que no es justo que te dé mi lealtad sólo por un hombre, pero acepto la idea de que podamos ser protegidas por uno de los míos. Lo que te puedo prometer es que, mientras estés fuera yo no intentaré escapar y seré fiel a…-
-No digas más…- con un rápido movimiento, rodeó la mesa y la tomó entre sus brazos. -¿Segura que no quieres venir conmigo?-
-Completamente-
Y fue ella quien le besó aprovechando su cercanía. Con una resignación muy grande, se dejó llevar y dejó que su cuerpo se perdiera ante la pasión de Sasuke. Se dejó amar hasta que la luna brilló a todo su esplendor…
Y Naruto deseó descansar como su cuerpo lo exigía pero no pudo. ¡No señor! Simplemente el hecho de que Orochi-baka fuera a Konoha aprovechando su ausencia le estaba envenenando el alma. ¡No podía dejar ni a Hinata ni a sus amigos! Estaban en un gran peligro y desgraciadamente no podía hacer nada por el hecho de que ese golpe lo habían preparado por meses completos y ahora tenía que cumplirse. ¡Rayos!
Se levantó de su cómoda cama y decidió visitar a sus amigos. Eran los únicos que realmente podían entenderle sin problemas y le llenaban de paz. ¡Por qué no podía liberarles! Deseaba con todos su ser que fueran libres, desgraciadamente con personas como Orochimaru o Madara sueltos por el mundo solo los ponía en el peligro con el que vivían… sin embargo no todo era tan malo ya que tenía a su compañera que le ayudaría a proteger a sus amigos sin problemas y con todo el amor que llevaba dentro.
Caminó silenciosamente y cuando llegó a la puerta secreta del ala norte, ya que la principal estaba custodiada por guardias de su confianza, encontró que la puerta no estaba completamente cerrada. Con el corazón latiéndole al mil por el miedo de perder a sus amigos, entró rápidamente y buscó alrededor de cinco minutos por todos los rincones posibles.
Pero no estaban.
Desesperado y aterrado por no saber de ellos después de recorrer toda el ala norte, volvió a acercarse a la entrada casi corriendo para comenzar la búsqueda en todo el castillo. Lastimosamente la obscuridad no le advirtió que un pequeño peludo, intentando entrar y arreglar la entrada para los unicornios, corrió de tal manera que se metió entre sus pies y le hizo caer fuertemente.
-¡AMO!- la pobra ardilla apenas pudo librarse del cuerpo pesado de Naruto para que le aplastara, sin embargo logró derribar al pobre Kyubi, quien con su cola peluda después de caerse rodando unos metros, hizo que el pobre unicornio menor brincara del susto, tirando no solo a la pobre Hinata, sino que a las otras ardillas.
-¡Ama!- El fénix, intentando salvar a Hinata de una caída segura, tomó el costado de su vestimenta para jalarla, no obstante solo la rasgó y bueno, ambos cayeron aunque el dolor fue menor.
-¿Pero qué demonios?- Naruto preguntó después de sentarse. ¡Dios! ¿Qué demonios hacían afuera y a esas horas de la madrugada? -¡ ¿Qué estaban haciendo todos afuera y sin mi permiso?!-
-Naruto-kun, lo que…- Hinata jamás había visto al rubio tan enojado. –Bueno… ellos…-
-No empieces con tus estupideces, idiota. Queríamos estar un rato con nuestra ama y por lo mismo salimos en su búsqueda- El Kyubi, que se recuperó rápidamente para no perder su orgullo ante los demás, intentó acercarse a Naruto, pero este le respondió alejándose de él. Inmediatamente Naruto tomó fuertemente del brazo a Hinata y con coraje la miró después de jalarla hacia él bruscamente. -¿Naruto?-
-¡ ¿Sabes la estupidez que acabas de cometer Hinata?!- La zarandeó levemente. Estaba que le llevaba la fregada. Y realmente ni siquiera se fijó en la mirada llena de tristeza y dolor. -¡Eres una reverenda tonta e imprudente!- la soltó fuertemente y volteó a ver a los animales, quienes ni siquiera pudieron moverse por el asombro. -¡Vayan a sus respectivos lugares ahora mismo o no respondo!-
Definitivamente explotó cuando ninguno de los presentes se movió ni un milímetro. Volvió a encontrar a Hinata, quien tenía húmedas las mejillas, y le habló tan burlón que la desarmó. -¿Eso era lo que buscabas, verdad?- se puso a unos pasos de ella y la miró con burla. –Mira que bien te salió, Hinata-
-¿De... de qué me… me…?-
-¡No te hagas la que no entiende! Eres una falsa… ¡Cómo pude creer en ti!- Realmente no le importó ver tantas lágrimas. Su furia le cegó. –Lo único que has buscado en todo ese tiempo es quitármelos, pero te advierto que no lo permitiré-
-¡No quiero quitártelos!-Ella gritó bajo tan fuerte llanto.
-¡Mentirosa!-
-¡No es cierto!- Ella no entendía esas palabras. ¿Qué le había pasado? Ella estaba preocupada porque Sakura no aparecía por ningún lado y, cuando decidió buscarla, llegaron esos pingos deseando escuchar una de sus historias ya que no podían dormir. Así que, después de reprenderlos, los traía de regreso. Sin embargo jamás se imaginó que Naruto estaría ahí.
-¡Lárgate y no vuelvas a acercarte a ellos! ¡No te quiero ver, oportunista!- Estaba tan furioso que encontró con quien vengarse. Se rió de sí mismo por el simple hecho de no creer que pudo enamorarse de una mujer así. –En verdad que soy un idiota. Confiar en una esclava que pensó que enamorándome como un idiota iba a ganar su libertad. Lástima que no te lleve a mí lecho y probar lo fácil que er…- No pudo terminar: una fuerte bofetada hizo que guardara silencio. Cuando volteó el rostro, sus miradas se cruzaron por algunos segundos y sin más, Hinata tomó su cinto que había servido para unir al unicornio mayor con Kahiki, acarició al chiquito y salió sin decir una sola palabra. Sentía tanto dolor que lo único que podía hacer era refugiarse en el único lugar que le pertenecía para poder llorar a gusto: su humilde futón.
Y Naruto como los demás se quedaron observando la puerta.
-Definitivamente cometí el mayor error de mi vida al elegirte.- El Kyubi, que no podía creer que Naruto siquiera pensara que ella buscaba algo más para ellos, le habló realmente decepcionado. –No quiero volver a escuchar tu voz ni aguantar tu presencia- comenzó a caminar con sus colas gachas, sin embargo se detuvo en el momento en que la furia en él explotó también por ver que ese rubio no hizo nada por solucionar el estúpido berrinche. ¡Qué injusto era! –Y para que sepas, pedazo de mierda humana, nos traía de regreso ya que nos escapamos. Primero pregunta antes de abrir tu bocota de asno-
Y se alejó junto con los demás.
.
.
.
.
.
Sasuke estaba mejor que nunca y realmente se asombró. No le había gustado amanecer solo después de que compartió su lecho con la pelirrosa dos semanas atrás, sin embargo estaba lleno como nunca. ¡Qué ironía! Se levantó con ganas de salir y patear a uno que otro soldado mientras que el sol le diera al rostro antes del desayuno. Tardó más o menos media hora en arreglarse, tomó su arma favorita y salió con un sentimiento raro en su ser que era realmente confortable. ¿Qué le había pasado? ¡Ni siquiera tenía la respuesta! Pero eso sí, le encantaba.
Lastimosamente en menos de cinco minutos se topó con un endemoniado Jirato. No quería empezar mal su día y ese ser entrometido podría arruinarlo todo. Apenas había llegado de su viaje y sólo deseaba disfrutar de su "buen" día.
-…- le miró dudoso. Ese niño podía generar una guerra él solito.
-Hola Amo Sasuke- Jirato, que no le había visto, se detuvo y le hizo reverencia. Aunque no tardó mucho ya que tenía cosas que hacer.
-¿A dónde vas?- el azabache no pudo más ante la intriga que impregnaba ese ser.
-Con mi amiga Hinata-
-¿Hn?-
-Lo siento amo, pero no puedo perder el tiempo- y dejándole la palabra en la boca, Jirato salió corriendo hacia una de las habitaciones. ¡Tenía que apurarse! Corrió donde estaba Hinata, quien limpiaba una de las habitaciones. –Hola Hina-chan-
-Hola Jirato-kun, ¿cómo estás hoy?- Ella dejó de tender la cama para verle y le sonrió.
-Yo muy triste-
-¿Y eso?- se acercó a él con cara de preocupación. En esas semanas había encontrado un excelente amigo y un paño de lágrimas.
-Porque tú has estado triste todo este tiempo-
-Oh no te preocupes, todo está bien-
-No Hina-chan, nada está bien- él se acercó y de su pantalón sacó una carta. –No sé qué pasó entre ustedes dos, pero bueno… te manda esto- se la ofreció, sin embargo ella no la tomó. -¿Hina?-
-Regrésasela, no la quiero- Ella suspiró melancólicamente antes de continuar con su trabajo. –Y no vuelvas a traerme otra. No es justo que te use para esas cosas-
-De acuerdo, disculpa el haberte molestado-
-Tú nunca me molestas pequeño Jirato- Le abrazó fuertemente. –Ve con tus hermanos, han de estarte buscando y sabes que Kanno puede regañarte de nuevo-
-Bah, como si me importara. Tú eres más importante, Hina-chan… nos vemos después- un poco desanimado simplemente la volvió a guardar la carta en la bolsa de su pantalón, suspiró pesadamente y sin más salió de la habitación para llevar la respuesta… ¿Acaso no le había dicho ya que eso no serviría?
Una respuesta femenina que estaba esperando pacientemente tardaba tanto en llegar. Desgraciadamente su coraje le llevó a decir cosas realmente estúpidas y no solo generó que sus amigos ya no le hicieran caso, sino que la misma Hinata ya ni le mirara. ¡Qué tonto había sido! Se había preocupado tanto que no pensó en sus actos ni mucho menos en las consecuencias. Después de esa noche, intentó fallidamente disculparse por ser tan estúpido, pero no consiguió nada ni mucho menos durante su viaje. Estuvo preocupado por ella aunque Shino, uno de los hombres del Cade que venía con ella, prometió protegerlas con su vida ante Orochimaru.
Ahora que había regresado estaba con la decisión de recuperarla y seguir con sus planes, no obstante el ver como Jirato entró con la mirada gacha, supo que no podía dejar más tiempo que perder. Así que tomó el último sorbo de su cerveza y fue hacia donde estaba ella. ¡No la perdería por nada del mundo!
Corrió literalmente hacia la planta superior y encontró a su chica trabajando en la habitación de huéspedes especiales. –Hinata…- al mencionar su nombre, la mujer se tensó, dejó de moverse par de segundos y su respiración denotó que en cualquier momento soltaría a llorar. ¡Qué idiota era! –Tenemos que hablar.-
Silencio. Un terrible silencio fue la respuesta ante sus actos. Ya no recibía el amor que tanto requería, más bien sólo estaba el silencio entre los dos, calando las respectivas almas. –Lo siento tanto…- él comenzó a hablar intentando acercarse, viendo con tristeza que cada paso que él daba, ella se alejaba la misma distancia. –Sé que no es justificación, pero estaba tan preocupado que yo…discúlpame mi Hinata-
Admitió que lo que escuchó le sorprendió lo suficiente para mirarlo, sin embargo durante esas dos semanas la agonía de pensar que fue un juguete más llenó su ser. Ya se lo había dicho Kiba: "Tú sólo sirves para calentar hombres, no vales nada" y lo había comprobado con Naruto. Él con tan pocas palabras había herido su orgullo y su amor. ¿Cómo confiar en alguien si con un simple coraje puede hacer tanto daño? No podía verle porque no quería demostrarle largas horas de desvelo y tristeza, reflejados en las pequeñas ojeras y en la mayor palidez en su piel… ¡era tan evidente ante su amargura!
No podía verla tan lastimada. Ahora más que nunca tenía que recuperarla, pero ella no se lo ponía fácil. Después de unos segundos, ella continuó con su labor sin dirigirle la palabra. ¡Estaba tan desolada y todo por su estupidez mental! Suspiró pesadamente antes de que, en un movimiento rápido, le quitara todo lo que tenía en sus manos. –Por favor mírame- Él insistió en ello ya que no podría sobrevivir un día más sin ella.
Sin embargo sólo hizo que ella buscara alejarse, teniendo que abrazarla a "la fuerza" sutilmente a su cuerpo sin que ella pudiera separarse. Hinata escondió en el pecho de él su rostro. –No quiero justificar mi patética actitud esa noche, sin embargo estaba tan preocupado por nuestros amigos que la ira me cegó y dije cosas muy feas sin medir las consecuencias que traerían contigo…- ella simplemente comenzó a llorar silenciosamente, recargando su cuerpo en su pecho. Se odio a sí mismo por sentir que su ropa comenzaba a mojarse. -…te amo tanto-
-No… no es ci-cierto- la voz quebrada de Hinata era muy débil. –Cu-cuando amas no… no lastimas-
-Lo sé y he cometido un gran error al hacerte esto. Pero no voy a perderte, no cuando te necesito como el aire mismo.- él logró separarse de ella por un momento y hacer que ella le mirara cuando tomó suavemente su rostro. Inmediatamente se dedicó a limpiar sus lágrimas con sus labios. –He vivido un verdadero infierno sin ti, pensando que te había perdido y que estabas en peligro con ese idiota de Orochimaru…-
-Shi… Shino-kun nos cuidó perfectamente- No sabía qué hacer. Por un lado su cuerpo y corazón le decían que tenía que dejarse llevar y creerle, pero por el otro, la razón le exigía que se alejara de ese hombre por el simple hecho de que ya no podría confiar en él. ¡Estaba tan confundida! Shino le había pedido que hablara con él ya que era injustificada su actitud, pero por el otro Sakura estaba más que de acuerdo en hacerle sufrir por lo dicho (Dahia: y darle una que otra buena patada en su horrible retaguardia XD).
-Ahora lo sé, sin embargo….-
-Te… tengo que a… a-apurarme a mis labores- como pudo sacó fuerzas y se separó de él, notando como tenía unas grandes ojeras y no tenía esa chispa especial su mirada.
-¿No me crees, verdad?- estaba dolido, pero no con ella, sino con sí mismo. ¿Por qué dudar de una mujer tan hermosa como ella? ¡Qué le había pasado por la cabeza! Hasta el Kyubi, quien le dirigió sólo dos palabras en todo este tiempo, estaba tan desolado por su reverenda estupidez. Los pobres animales no solo no querían salir de sus cuevitas, sino que ni siquiera estaban interesados en generar alguna travesura.
-…-
-Te amo y mucho-
-Yo…-
-Estoy consciente que no me crees pero quiero demostrarte que estoy tan arrepentido de lo que te hice y sobretodo que te amo tanto que no te quiero ni un minuto más lejos de mi. Hinata eres lo mejor que me ha pasado en esta vida y…- sonriéndole con ternura tomándola nuevamente entre sus manos. -…y quiero demostrarte que simplemente sin ti no puedo vivir. Estas dos semanas han sido las peores en toda mi vida y en verdad no quiero volver a vivirlas- sin que ella pudiera hacer algo, Naruto pudo robarle un beso, muy sutil, apenas tocando sus labios, generando que el rubor femenino apareciera en tan blancas mejillas. –agregando que no quiero que esos pingos paguen por lo que he hecho. ¡Te necesitan tanto como yo! No te puedes imaginar lo mucho que me odian por no dejar que te vean.-
-¿E-en serio?- Simplemente no pudo decirle que no. Le amaba tanto que realmente le creyó esa promesa.
-Tan en serio que…- Se separó completamente de ella para mostrarle que en su brazo derecho había una marca roja. –Una de las ardillas me mordió cuando quise sacar uno de los libros de su escondite secreto e intentar leerles para ganarme su confianza una vez más-
-¡Oh por Dios!- Acercó su mano al área afectada y la acarició con ternura. -¿Aún te duele?-
-No más que tu rechazo- ¿Acaso Naruto no se daba cuenta que con semejantes comentarios ella quedaba completamente desarmada? Supuso que el calor de sus mejillas denotaba un sonrojo de campeonato.
-¿Puedes darme una segunda oportunidad? Prometo no fallarte-
-Naruto-kun yo…- le volvió a mirar. –Me duele mucho-
-Y a mí también-
-Demuéstrame que no vas a volverme a lastimar… que no me vas a volver a dejar sola- en verdad no quería llorar pero no podía parar. Le amaba tanto que su rechazo amargó su días. -…que vas a confiar en mí-
-De acuerdo, te lo demostraré. Sólo espero que con esto me creas.- Con una gran sonrisa metió su mano izquierda en la bolsa de su pantalón. En el momento que la tuvo en su poder, se arrodilló ante una atónita Hinata y con toda la tranquilidad del mundo, le mostró el contenido de esta: un anillo con un gran diamante. –Estaba esperando otro momento pero…- sacó el anillo para colocarlo en su mano izquierda, quedándole a la perfección. -…no hay otra oportunidad como esta. Sé que las circunstancias no son de lo más fáciles para ninguno de los dos, no obstante no puedo darme el lujo de perderte una vez más. ¿Te gustaría ser mi compañera por el resto de nuestras vidas? Yo…-
-¡Acepto!- y con una gran felicidad, se arrodilló y se dejó abrazar fuertemente.
Todas las dudas y miedos desaparecieron completamente…
Lástima que para Sakura apenas comenzaban. Se encontraba literalmente entre Sasuke y la pared. ¿Cómo había sucedido todo eso? ¡Oh claro! Gracias a que ese pecaminoso del mal andaba de buenas, la sedujo de tal manera que ni siquiera el quitarse sus ropas fue necesario para su entrega. Lo único que ella pudo hacer fue cerrar la puerta para evitar que alguien los viera. ¡Qué delicia! Estaba recibiendo deliciosas y electrizantes embestidas de semejante semental. ¡Oh si! Era realmente delicioso sentirse deseada por él.
Pero, ¿eso era lo que realmente quería?
Cuando el orgasmo les llegó, quedaron aturdidos por algunos segundos antes de que Sasuke saliera de ella y la abrazara fuertemente. De igual manera que Sakura, Sasuke estaba realmente confundido. Ninguna mujer le había hecho desear tanto hasta llegar a la desesperación. Intentó fallidamente tranquilizarse y pensar lo que haría con ella durante las dos semanas que estuvo fuera y, simplemente, cuando la miró lavando los trastes, se excitó de tal manera que tuvo que poseerla sin más.
¿Qué era lo que sentía por ella? Desgraciadamente no tenía una respuesta. Por un lado podía asegurar que ni siquiera Karin logró realmente satisfacerle como Sakura lo había hecho. Le tocaba con una inexperiencia total, aprendiendo con cada encuentro lo que le gustaba y no le importaba demostrar su propio placer. Por el otro, se sintió enfermo por no saber cómo estuvo mientras Orochimaru estuvo en Konoha. No fue hasta que regresó cuando se enteró que Orochimaru había sido fuertemente reprendido por Shino, el compañero que Sakura había decido "liberar". El hombre no sólo detuvo cualquier acercamiento, sino que logró hacer que tanto Orochimaru como Kabuto mantuvieran su relativa distancia.
-…- Cuando ambos recuperaron la compostura, Sakura intentó separarse de Sasuke sin embargo él no se lo permitió. -¿Sasuke?-
-¿Quién eres tú?- la miró serio pero tranquilo. Desgraciadamente no podía estar menos tranquilo. Tenía que saber toda la verdad para poder protegerla. –Dime porqué Orochimaru o cualquiera de ellos sabe más que yo-
-Sasuke…- ¡Rayos! No podía creer que sacara nuevamente la pregunta, ¿acaso no estaba suficientemente satisfecho, como ella? Cerró los ojos y cuando logró separarse de él, simplemente acomodó sus ropas y le miró resignada. -…no puedo decírtelo-
-¿Por qué?- igual que ella, acomodó su ropa y buscó cercanía, sin embargo sin avisar la puerta fue abierta, mostrando que Ino entraba con una gran caja.
-¡Hola Frent…!- Ino, que estaba tan entretenida con sus productos, no notó que Sasuke estaba ahí y cuando lo hizo, simplemente sonrió. ¡Entonces el chisme era cierto! ¿Quién lo iba a decir? Sus hermanos con las hermanas Hyuga, que chistoso. –Hola Sasuke-
-…- Bufó molesto por la interrupción. Lo único que atinó a hacer fue huir. Tendría ya tiempo para sacarle la verdad a esa mujer que le había robado algo realmente importante.
-Frentuda, frentudita…- Ino dejó la caja en la mesa y miró el panorama. La ojiverde estaba ruborizada y sus ropas no estaba completamente acomodados y… ¿acaso no era un chupetón lo que estaba naciendo en ese blanco cuello? -¿Qué estaba haciendo aquí mi hermano?-
-Si lo supiera, te lo diría- Intentando no ruborizarse, contestó. -¿Qué trajiste esta vez?-
-¡Almendras!- la rubia sonrió de oreja a oreja porque el oráculo se estaba cumpliéndose al pie de la letra. Esta vez sólo sonrió y dejó que Sakura le enseñara un pastel de almendra con chocolate. Estaba segura que esta vez, su vida sería completamente diferente…
.
.
.
.
.
-Estuvimos muy cerca-
-Pero no es suficiente y lo sabes perfectamente-
-Nah, no pasará nada, ya lo verás-
-Oh claro Orochimaru-sama, sobre todo porque ese grandulón logró mantenernos lejos de nuestros tesoros- Kabuto simplemente disfrutaba de su copa de vino. Para él había sido revelador que Shino estuviera a su cuidado y que, pasado ya casi un mes de su estadía en Konoha, siguiera como un trabajador dentro del castillo como protector de Sakura y Hinata. ¿Cómo logró estar ahí?
-Calla si no sabes nada- la serpiente simplemente dejó que Sasuke moviera sus cartas para analizarlo que tendría que hacer. No perdería la oportunidad de fregar a Hiashi ni mucho menos a Minato. Él deseaba sus territorios y qué mejor con los hijos de cada reino. Su plan era deshacerse de Naruto, quitarle el Sharingan a Sasuke y poseer a las Hyuga para tener bastardos con esos valiososo ojos.
-Pues explícame-
-Si te lo digo ya no será sorpresa. Sólo recuerda que todo lo que quiero lo consigo, sin importar los medios. Así que mejor relájate y observa.- sonrió de lado a lado mientras que dejaba su amada serpiente en su caja de mimbre.
-¿Cuándo vamos a ir a Konoha?-
-Cuando sea necesario. No corras antes de caminar chico, mejor aprende como se hace y, si todo sale bien, vamos a disfrutar de mis frutos.- suspiró profundamente y sin decir una sola palabra más, salió de la habitación. Estaba completamente seguro que ese idiota iría como niña chismosa con Madara para contarle sus planes, pero no le importaba. Todo, por el momento, lo tenía bajo su control.
Su sangre maldita dominaría el mundo, ya que eso era lo que buscó por tanto tiempo y no permitiría que un par de imbéciles rompieran sus sueños, primero muertos…
