Cap. 13: Dando la vuelta a la tortilla
La llevamos a la sala de reuniones y le traigo un café para que se tranquilice. Para ahorrar tiempo le he dicho a Rigsby que intente rastrear el teléfono del cámara, Frank, mientras yo me encargo del caso. Le doy el café y me siento en la silla de en frente.
- Gracias -me dice cogiendo la taza.
- De nada -respondo amablemente-. Señora Hastings,...
- Llámeme Rachel, por favor -dice apartándose la taza de los labios justo después de dar un pequeño sorbo.
- Está bien, Rachel. Su madre nos dijo que Gary era un chico problemático.
- Sí, pero no del modo que usted cree -dice adelantándose a mi pregunta-. Él siempre ha ido mucho a su aire, pero todo surgió a partir del instituto cuando le empezaron a hacer bullying. Es una cosa horrible, ¿sabe?
- Sí, lo sé -"demasiado bien, quizás" pienso para mis adentros.
- Gary era una de esas personas que no encontraba su lugar en el mundo, siempre se va moviendo de un lugar hacia otro, pero desde hace unos dos años encontró un grupo de gente llamado Wild Eagles -asiento mientras me habla, parece que las cosas concuerdan- con el que se sentía cómodo. Pero créame, agente Lisbon, esa gente no es buena gente...
- ¿A qué se refiere?
- Michael Feather era buen amigo de Gary, yo también le conocía, pero nunca quise acercarme demasiado.
- ¿Por qué?
- Porque Michael era un camello, y le pasaba pequeñas cantidades a Gary a buen precio -arqueo las cejas, realmente sorprendida. Esto se pone cada vez peor-. Hablé con él cientos de veces, le dije que lo dejara, le dije que dejase el grupo y que se apartase de gente como Michael, pero no me escuchó -bajó la mirada-, nunca lo hace.
Realmente está afectada. Intento asimilar toda esta información encajándola poco a poco y medito mi siguiente pregunta durante unos instantes.
- Entonces, ¿cree que la banda Wild Eagles trafica con droga?
- No, no creo. Esto era un chanchullo que tenían entre ellos porque siempre se veían a escondidas.
- Ya veo -dejo que tome otro trago de su café antes de seguir-. ¿Y no tiene ni idea de dónde puede estár su hermano?
- He sido totalmente incapaz de localizarlo. Sé que hay un sitio en el que se reúnen, Gary me habló alguna vez de él, es un viejo almacén en la zona oeste, pero no sabría decirles dónde está exactamente. Pero lo que más me temo -empieza a sollozar, apretando fuerte la taza entre sus manos- es que, si han matado a Michael, hayan también matado a Gary...
Rompe a llorar delante de mí y le pongo la mano en el hombro.
- No se preocupe, haremos cuanto podamos para encontrarle con vida.
Asiente aún llorando y le doy un pañuelo, ella me lo acepta y me da las gracias entre llanto y llanto. Yo me limito a sonreír levemente; no se me dan bien estas cosas. Sinceramente me siento mal por ella, pero su hermano no es un santo y, si le encontramos, tendremos que detenerle. Sin embargo, justo entonces veo aparecer a Cho por el pasillo, caminando como si nada hacia su mesa de trabajo.
- Disculpe.
Asiente mientras me levanto y salgo por la puerta directa hacia él.
- Cho -se detiene y se gira hacia mí-, ¿seguro estás bien?
- Sí, tan sólo alguna molestia, pero puedo trabajar.
Me lo pienso dos veces. Recibir un balazo no es tontería aunque haya tenido tanta suerte y sea "superficial" a comparación de lo que podría haber sido. Pero necesito gente, necesito a mi equipo, y conociéndole sé que no querrá estar de brazos cruzados.
- Está bien -digo finalmente-, tú estabas con los periodistas cuando ocurrió, ¿recuerdas algo en concreto?
- He anotado parte de la matrícula del coche que se llevó al cámara.
- Bien, ve con Rigsby y dásela para que la rastree. Luego busca almacenes abandonados en la zona oeste de Sacramento, ahí es donde se reúne la banda que estamos buscando.
- ¿Relacionado con las bombas?
- Y probablemente con el caso -arquea las cejas, sorprendido-. Al parecer hay una conexión entre la segunda víctima y el fabricante del detonador, que es miembro de la banda Wild Eagles.
Asiente sin decir nada, pero antes de que vuelva a la entrevista me detiene pronunciando mi nombre.
- No estoy seguro pero creo que en aquel coche tan sólo había una persona.
Eso me deja con intriga-. ¿Una persona? ¿Estás seguro?
- Cruzamos fuego un instante pero la otra persona disparó a través del coche.
- Pero... es prácticamente imposible que una sola persona conduzca, dispare y además secuestre a otra persona -razono frunciendo el ceño.
Levanto la mirada claramente molesta, pues si lo que dice Cho es cierto aquí hay un gran cambio de planes.
- No le secuestraron -se adelanta a mi pensamiento.
- Se metió él solo en el coche -termino la explicación aún sin creérmelo.
- Él ya sabía que le venían a buscar, nos tendieron una trampa.
- Para recogerle y exculparle haciendo todo un escenario de secuestro -paso de anonadada a cabreada-. Serán hijos de puta...
- Nos la han jugado, nos engañaron. El cámara está con la banda.
- Sí, y nosotros preocupados -digo alzando la voz sin querer.
- Yo no.
Esa frialdad de mi subordinado con más rango siempre me ha sorprendido, pero también dejado mal, como ahora. No le doy importancia, Cho es así. Pongo mi cabeza a funcionar de inmediato.
- Vale, nuevo plan. Llévale la matrícula a Rigsby y luego cancela la búsqueda del cámara por un boletín de arresto.
- Está hecho, jefa -dice poniéndose en marcha.
- Luego céntrate en los almacenes -se gira hacia mí-; les vamos a pillar esta misma noche.
Asiente y sigue su camino. No hay cosa que más me cabree que la gente me engañe descaradamente ante mis propias narices. Pero quien ríe último ríe mejor. Respiro hondo antes de volver a entrar en la sala con la señora Hastings. Me siento a su lado y pienso las palabras antes de hablar.
- ¿Ocurre algo, agente? -me pregunta con ansia-. ¿Han encontrado a mi hermano?
- No, no le hemos encontrado, tan sólo que hemos hecho un avance en el caso -la miro a la cara y finjo estar tranquila-. Váyase a casa, Rachel, aquí no podemos hacer más por usted. Ya ha visto todo lo que...
- Sí, sí, lo sé -dice bajando la cabeza mientras se encoge de hombros; no pretendía hacerla sentir mal.
- En cuanto sepa algo de su hermano le prometo que la llamaré.
- De acuerdo, gracias agente Lisbon.
Ambas nos levantamos y me da la mano formalmente antes de marcharse con un atisbo de lágrimas en los ojos. Me sabe mal, pero ahora mismo mi ira supera mi piedad. Sin embargo, una llamada hace que todos mis demonios se evaporen por un instante. Veo un nombre reflejado en mi identificador, un nombre que me hace sonreír levemente.
- Van Pelt -saludo con energía.
- Hola jefa -me responde al otro lado de la línea.
- ¿Cómo estás?
- Bien, bueno, dentro de lo que cabe. No me duele mucho si no me muevo demasiado.
- Cuanto me alegro -digo realmente contenta.
- Hoy por fin me he podido tener en pie, aunque a las espaldas de los médicos.
- Hey, no hagas tonterías o se te abrirá la herida.
- No eres la más indicada para hablar de reposo, ¿no crees? -me dice con un ligero tono divertido.
Ahí me ha dado, y tiene toda la razón. En otras circunstancias le hubiese recriminado ese comentario puesto que soy su jefa, pero hoy no, hoy soy su amiga, así que me limito a reír levemente.
- ¿Cuando estarás de vuelta? -saco la cabeza al pasillo y veo a Rigsby rompiéndose los cascos con el ordenador-. Aquí realmente haces falta.
- Lo sé, pero aún no me puedo ir. Me quedan como mínimo dos días más -cierro los ojos fastidiada al oir eso-, y ya he intentado todo tipo de sobornos con el médico.
- No te preocupes, nos las apañaremos. Lo importante es que te recuperes.
- ¿Cómo va el caso?
- Pues la verdad es que ha dado un giro inesperado. Cho dice que tan sólo había una persona en el coche, así que deducimos que Frank se metió él solito.
- ¿No fue un secuestro entonces?
- No, al parecer Frank está con la banda a la que pertenece Gary Hastings, los Wild Eagles. Ahora Cho está buscando la posición exacta de su lugar de reunión.
Pero entonces una idea asalta mi cabeza tras recordar las palabras de Cho.
- Van Pelt -prosigo-, ya que estás ahí, ¿crees que podrías pasearte por el hospital con libertad?
- Hombre, soy una herida más y esto es un caos -hace una pausa-, dudo que me digan algo. ¿Por qué?
- Cho dice que cruzó fuego con la persona del vehículo, y la señora Hastings que su hermano lleva dos días sin aparecer por casa.
- ¿Crees que Gary Hastings era el supuesto secuestrador?
- Encaja bastante bien. ¿Necesitas una foto?
- No, recuerdo su cara de la base de datos. Te informaré en cuanto consiga algo.
- Gracias, Van Pelt, y mejórate.
Ambas colgamos a la vez. Si Van Pelt encuentra a Gary éste nos dirá dónde está el resto de la banda y todo lo que queremos saber para desmantelar la trama de las bombas. No me preocupa mucho lo que haga un grupo de jóvenes descerebrados, pero sí me concierne si se dedican a poner en peligro a mí y a mi gente. Además, ¿qué necesidad tenían de poner esa bomba en el aparcamiento con todo lo que ha pasado? No les importaban todas esas personas malheridas, y quisiera saber por qué.
Cambios, traslados... bah, no voy a dar la bara. Sé que ha sido corto, peeeeeeero tranquilos/as que el siguiente capítulo tendrá más vidilla. Os prometí que lo iba a terminar y eso voy a hacer, así que tarde o temprano llegaremos a una conclusión. A ver si en breve subo el siguiente. Reviews please! :)
