CAPITULO TRES: REENCUENTRO, TROPIEZOS Y CONCENTRACIÓN.
Advertencias: ninguna (por el momento señoreees xD) o tal vez solo un poco de lenguaje soez, pero MUY escaso.
Agradecimientos: a todos ustedes como siempre, que liindos *W* Y me encantó que dejaran propuestas de canciones, aunque recordé que tenía una que me pareció indicada.
CANCIÓN: Estés donde estés (Ha-ash)
Recuerdo tus besos,
en la distancia puedo oír tu voz,
diciendo que esto no era un adiós.
Lo siento no puedo quererte
si no estás cerca de mí,
no voy amar la idea de ti.
Cuando el tiempo, nos vuelva a encontrar,
no esperes nada, busca a ver qué pasa...
Estés en donde estés,
ya no puedo prometer ni un tal vez
la vida sigue andando y yo también
.
.
Naruto POV
Lo siento, chica. Lamento haberte utilizado cuando estaba ebrio, aunque sabes muy bien que no fueron esas mis intenciones. ¡Fuiste tú la que me tomó de la mano para decirme que tampoco habías besado a alguien antes! Y fuiste tú quien desató mis sentimientos. También fuiste tú la que se fue sin siquiera decirme su nombre; y te esperé por largo tiempo, pero ya pasó más de una semana entera desde aquello, y no te dignaste a aparecer. Por eso decidí que era mejor olvidar esa noche y concentrarse en chicas que de verdad quieren algo conmigo.
Pero, ¿Quieres saber un secreto? Al principio fue difícil aceptarlo. Creí que probablemente pudimos ser amigos, y que eso solo había sido un encuentro accidental que podríamos ignorar; fue por ello que aguardé a que llegaras a la escuela, y no lo hiciste, ni siquiera dejaste noticias. Y me sentí como un completo idiota al haberme acostado contigo y no tener tan siquiera tu número telefónico, me arrepentí de no haber insistido en llevarte a tu casa esa mañana. Me sentí como el estúpido más grande del planeta; sentí tanta culpa luego de esa ocasión. No pude dormir por dos noches, y todo por estar pensando en ti y en nuestros errores.
Aunque algo bueno salió de todo esto. Pude conocer un poco más de ti.
Gracias a tu ausencia, descubrí que en clases somos veinticinco alumnos en el salón, pero sin ti, siempre hay un asiento vacío, justo a mi lado en el costado izquierdo; donde por cierto, la luz pega muy fuertemente en días de sol, y la neblina se hace notar mucho cuando llueve. Me enteré de que casi nadie en el salón te había hablado alguna vez, porque a principios de año te trasladaron a nuestra aula, alejándote así de los pocos amigos con los que conversabas. Supe que eres muy tímida, y por eso mismo no sociabilizabas, que por esa razón nadie antes te dirigió la palabra. Supe que estás soltera, porque ningún chico, al menos de nuestro salón, sabía siquiera tu nombre. Descubrí que eres diferente a la que conocí esa noche, que usualmente no te arreglas tan extravagantemente; y lo sé, porque de ser así, probablemente te habría notado antes.
Pero en esta semana me hiciste quemar mi cerebro: usualmente no soy de los chicos que piensan todo el día, y con tu aparición de aquella noche cambiaste eso, al menos lo lograste por una o dos semanas. Lo más difícil fue darme cuenta de tu sonrisa. Y en esta semana logré, con muchísimo esfuerzo, darme cuenta de que ya me había acostumbrado a un ruido sin saberlo; ese era el de tu ligera y frágil voz al momento de reírte de mis payasadas. Eso era lo único que hacías en clase, reírte de mis bromas y jugarretas. Lo supe cuando me fijé en que ninguna otra voz era así de dulce y aguda al reír. Ninguna es igual de tímida y delicada.
Pero qué más da, supongo que ya no debe importarme. La chica se marchó y el deportista soltero y codiciado regresa. Naruto Namizake Uzumaki no logró encontrar a la dueña de su primer beso. La perdí, y me tomó solo una tarde. Lo siento, preciosa, pero creo que no puedo darme el lujo de quererte luego de una sola noche, sin siquiera saber tu nombre.
Naruto POV ends
.
.
.
Bandido el olvido
que se llevo tan lejos nuestro amor,
kilometro a kilometro...
No queda tu huella,
no hay vuelta por la calle en la que voy,
hoy más que nunca se quien soy
Si algo queda, queda entre los dos,
solo en la memoria vive nuestra historia
Estés en donde estés
ya no puedo prometer ni un tal vez
la vida sigue andando y yo también..
Estés en donde estés
desenreda todo lo que está al revés
por que el destino solo escucha una vez.
Tu lugar está en el ayer,
todo lo era ya no es
deja de pensar que abra otra vez,
ni lo intentes
.
.
.
Y ahí estaban de nuevo. El aroma de los suelos recién encerados y el aliento de los profesores con aroma a café; acompañado de los parloteos de las colegialas en faldas cuadriculadas y los suspiros a todo pulmón cada vez que se hacía escuchar el timbre indicando que las clases iniciarían. Definitivamente esa era la preparatoria de Naruto; quien no estaba muy contento desde ya hacía una semana, más o menos. Y esa razón era que estaba asistiendo a clases con el único propósito de ver una vez más a esa chica de la fiesta para aclarar todo, pero ella no se dignaba a aparecer aún.
Aunque quizás, y solo quizás, esta semana podría cambiar un poco para cierto rubio. Él estaba decidido a olvidar esa noche, continuando así con su conquista a la chica de cabello rosado; esa que siempre fue su amor platónico y de infancia, líder de las porristas y la de las más inteligentes del salón; envidiada por algunas y ejemplar de otras: La famosísima Sakura Haruno. Pero realmente, ¿Que se podía esperar? Ella había estado al lado de Naruto toda su vida, siempre habían sido grandes amigos. Por eso era que Naruto no se quería rendir; porque dentro de su pureza e ingenuidad, pensaba que aún podía haber cierta esperanza con la muchacha.
Con esa que ya no estaba a su lado, ni siquiera como amiga, desde que se unió en una relación amorosa con Sasuke Uchiha, el que se suponía era el mejor amigo del Uzumaki, quien conocía los sentimientos de este hacia la Haruno, y que aún así los ignoró. Vaya compañías las que tenía este: los que se suponía lo apoyaban, pero que ahora mismo lo estaban traicionando. ¿Y cómo? Pues la respuesta era desconocida, pero muy simple. Ninguno de los dos había llegado a su respectiva clase. Menuda sorpresa, para alguien que no sabía que a pesar de ser una campeona, Sakura también llegaba a ser calentona.
Y por estar pensando en todo aquello, tropezó con una chica, haciéndola caer.
-¡Lo siento! Déjame ayudarte, ¿Te encuentras bi…bien?-
Demonios, esa linda chica de ojos extraños estaba de nuevo ante él. Pero esta vez se veía diferente; ahora portaba un holgado uniforme de secundaria, y su cabello estaba recogido en una coleta alta, dejando únicamente su reluciente flequillo, y un liso y tercio mechón de cabellera a cada lado de su rostro. Aunque eso no era lo diferente. Lo extraño ahora, es que ella lucía sobre sí un enorme y tierno sonrojo, mientras trataba de levantarse y encontrar las palabras para hablar.
-Vaya, creo que nuestros encuentros siempre comienzan con un choque.-
Ella seguía sin hablar, ¡Es solo que no podía hacerlo, ni aunque quisiera! Él se veía tan hermoso con esa sonrisa, y sus ojos azules no se despegaban ni un momento de ella. Por eso debía salir de allí, se estaba poniendo demasiado nerviosa con él a unos centímetros de su cuerpo.
-S-si.- Respondió en seco; tajante pero con su típica y dulce voz, y sin más salió corriendo. Dejó a un Naruto muy confundido, pero más que eso, lo dejó molesto. Por no haberle dicho su nombre, por no haberse quedado a conversar luego de esa noche, y por salir huyendo de él como si este le fuese a hacer algún daño.
-Demonios.- Habló para sí, y siguió su camino hasta el casillero.
.
.
.
.
Hinata POV
Di-Dios mío. Yo no sé qué hacer, ni que decir, y es que él se veía tan lindo… bu-bueno, él es así desde pequeño: siempre tan carismático y brillante; la única diferencia es que hasta ahora me he fijado en él de "esa manera". Y hace un par de momentos choqué con él por andar caminando tan distraída como siempre, y-y me habló, pero en mi garganta había un gran nudo y no pude responderle mucho.
Pero en fin, ¡Debo concentrarme!
La profesora Kurenai no deja de explicarnos este nuevo tema, pero no puedo concentrarme. Sé que debería estar prestando más atención por haber faltado tanto tiempo, pero para poder lograrlo necesitaría, antes que nada, volver a mi color natural.
Creo que me he pasado todo el día ruborizada, y es porque Naruto no deja de observarme. Él se sienta a mi lado derecho, justo donde puedo cubrir su angelical rostro del sol o las gotas de lluvia. ¡Pero eso no es lo que estoy queriendo decir en este momento! Lo que en verdad quiero es que Naruto deje de escarbar mi alma con su hermosa y reluciente mirada…. Me ha observado tantas veces en el día que mis músculos se han tensado.
Acabo de voltear a ver, esa fue una mala idea. Quedé como una boba hipnotizada frente a sus ojos, viendo su cabello, sus labios, sus bien definidos brazos… no puedo creer que el chico que menos me habla, haya sido el que se llevó mi virginidad. Y peor aún, no puedo creer que haya sido yo, Hinata Hyuga, la que se llevó SU virginidad. Digo, sé que no soy la más fea, pero no soy competencia para nadie. Soy muy callada, tímida, débil y torpe; él jamás se fijaría en mí de ese modo.
Pero por eso yo voy a conquistarlo. Sin necesidad de vestirme como una amiga me obligó a vestir esa noche. Para aquella fiesta, mi querida Ino Yamanaka eligió mi vestuario, peinado y maquillaje; yo no quería asistir, pero ella me obligó a acompañarla porque a su novio lo había invitado un amigo. Y todo estaba bien, hasta que se fue a quien sabe donde con Sai. Ahí fue cuando me quedé sola y terminé por tropezarme con Naruto. Creo que después de todo, si tenía razón esta mañana cuando dijo que nuestro destino era chocar….
-¡Señorita Hyuga!- Ay no. La maestra ha pegado un grito horrible que me asustó mucho. Salté de mi asiento, y ahora unos cuantos se ríen de mí. Por cuestiones como estas, desearía que mi mejor amiga estudiara en la misma preparatoria que yo. Para que así ella pudiera defenderme, y yo no me sentiría tan humillada. Y si antes estaba roja, ahora estoy peor.
-Deje de andar pensando en tonterías y preste atención a la pizarra. Suficiente tiempo ha desperdiciado con las vacaciones que decidió tomar.-
-S-si. Lo siento Señorita Kurenai.-
-Bien. Espero que así sea. Hablaremos luego de clases.-
Ella se ha alejado de nuevo, ya me siento aliviada, bueno al menos casi por completo. Naruto se ríe por lo bajo en este momento. Tan discreto que solo yo puedo notarlo.
Ahora el timbre acaba de sonar. Esta era la última clase, así que es momento del receso. En verdad deseaba ir a buscar a Naruto, pero debo de permanecer aquí mientras la maestra me habla sobre los temas que enseñó en este tiempo y los ejercicios que debo realizar para recuperar mis puntos y no perder mi excelente promedio. Me pierdo en la conversación tal y como lo hice en clases. De pronto la profesora capta mi atención.
-Hinata, ya deja de distraerte por favor.-
-Perdón.-
-Eso es suficiente por hoy, ya te has disculpado demasiado.- Entre nosotras hay unos segundos de silencio, mientras ella me ve a los ojos, y tal y como Naruto lo hizo, escarba con su mirada dentro de mi ser. –Oye, hoy pasaré a tu casa a darte lecciones extras; tu padre me ha llamado a encargarme de eso.-
-Está bien. A Hanabi le gustará verla de nuevo. ¿Va a almorzar con nosotras? Papá no estará.-
La profesora Kurenai no solo se encarga de darme clases en la escuela. Ella fue contratada por mi padre para ser mi psicóloga personal hace ya un tiempo, y también para darme refuerzos y guiarme con mi educación y modales, para no decepcionar a mi padre. En cierto modo es mi guía, sin mencionar que ha sido como una madre desde que mi verdadera mamá murió. Tanto para Hanabi como para mí.
Ella aceptó la invitación, y dijo que en casa hablaríamos sobre mis nervios demás y mi sonrojo "fuertemente permanente" en su clase de hoy. Quiere saber quién es el afortunado. Y creo que si lo hablaré con ella. Pero eso luego. Ahora debo buscar a cierto rubio, necesito hallarlo…. Y mucho.
.
.
No encontré a Naruto, y el resto del día dejó de observarme. Eso me hizo sentirme menos tensa, pero ahora, sin saber por qué, necesitaba que me prestara su atención… Mi cuerpo se alarmaba, y todo me estaba saliendo mal. Así transcurrieron unas cuantas horas más; en las que gracias al cielo pude concentrarme un poco en las asignaturas. Más sin embargo, debía enfrentar mis miedos. Hoy vine a estudiar con un propósito, y fue hablar frente a frente con Naruto Uzumaki. No pensaba quedarme callada luego de la mejor noche de mi vida.
Cuando la hora del último receso llegó, mis rodillas temblaban como hace mucho no lo hacían. Comencé a caminar por los pasillos, dirigiéndome a mi casillero para sacar mi cartera con un poco de dinero. Luego de eso, fui hasta el comedor y pedí que me vendieran un paquete de galletas; No podía pensar con el estómago vacío, aunque me diera nauseas tragar todo eso. Malditos nervios. Comencé a caminar muy despacio por todo el campus, pero no lo encontré allí. Fui a donde los futbolistas se sientan usualmente, pero tampoco lo hallé. Finalmente opté por subir a donde a veces me siento a relajarme: la terraza ubicada sobre la bodega del conserje. He hablado con él algunas veces, y también le he traído almuerzo, por eso es mi cómplice y me deja subir a disfrutar de la hermosa vista.
Mis piernas ya no temblaban, y aceleré el paso por las escaleras. Llegué y empujé la puerta de un solo golpe, y justo cuando seguí corriendo, me topé con alguien más. E-era Naruto. Y de nuevo sentí mi mundo dar mil vueltas. Al percatarse del brusco golpe en la puerta, él había volteado a ver, y por mi velocidad y mis distracciones, tropezamos nuevamente, haciendo que perdiéramos el control, tumbándome exactamente encima de él. Mi cara de nuevo parecía un tomate, y él parecía querer reír.
-Na… Naruto.-
-Ah, hola.- Dijo ayudándome a ponerme en pie. Su semblante cambió por completo a uno serio. Se sacudió la camiseta y abrió la puerta, listo para marcharse. Pero yo no podía dejar que eso pasase; así que tomé su muñeca y lo jalé un poco para que se sentara a mi lado.
-Etto….eem, yo…-
-¿Se te ofrece algo?- No tenía idea de lo que sucedía con el chico. Miraba a su reloj desesperadamente y no me veía a los ojos… además, su tono de voz sonaba enfadado. –Escucha, ya va a terminar el receso, y debo ir a comprar mi comida.-
-T-Toma.- Saqué de mi bolso más galletas, y se las entregué.
-No. Las aceptaría, pero eso implica dar gracias; y no quiero agradecerte nada.-
-Ah.- Eso fue lo único que le respondí. Estaba demasiado nerviosa, sobre todo por la forma en que me dirigía la palabra. Pasaron unos segundos, que para mí fueron eternos. Me dediqué a ver mis zapatos, y a jugar con mis dedos índices. Mi flequillo cubría mi rostro, y no podía verlo.
Y finalmente, el dio el primer paso.
-Oye, ya me harté de esperar a que hables, así que si vas a decir algo, niña, apresúrate.-
-¿Ni- niña? Naruto, ¿Por qué te portas así conmigo?-
La palabra niña no me ofendió, pero sonó algo extraño en mi cabeza, considerando nuestro corto momento de "unión". Rayos, eso debía comenzar a sacarlo de mi cabeza. Además, él se estaba portando realmente cortante. Molesto. Y yo no sabía por qué.
-¡¿Y cómo quieres que te llame si ni siquiera me dijiste tu nombre antes de acostarme contigo?!- Él había alzado su voz, así que yo me asusté y grité sin pensar.
-¡Es porque me estás tratando muy mal y yo….! Oh. ¿N-no te lo dije?-
-N-no. No lo hiciste, y luego te desapareciste. Solo jugaste conmigo.-
-¡N- no! Yo no hice eso Naruto. Yo de verdad, no jugué contigo. Perdóname por hacerte creer e-eso. Es solo que falté los primeros días porque tenía miedo de verte, y luego mi padre me obligó a ir a un campamento de estudios que duraba tres días. Lo siento.-
Así pasamos un gran e incómodo momento de silencio, él tenía su vista en el suelo y las manos en los bolsillos de su pantalón; y yo jugaba muy centralizada con mis dedos.
-Supongo que también debo disculparme.- Comenzó a hablar de pronto. - Te juzgué mal y no te di tiempo para explicarlo todo. Pero, aún hay algo que no entiendo. ¿Por qué el miedo a verme?-
-Por- porque yo creí que no querrías hablarme y entonces no se-seríamos a-amigos.- Eso fue difícil de decir, pero era hora de decirlo todo y quedar en claro.
-Claro que no. Yo no me considero una mala persona y jamás haría algo así. Y creo que sí podemos ser amigos. Si eso te agrada.-
-S-sí. Por supuesto Naruto. ¡Ah! Y mi nombre…. Es Hinata Hyuga.-
Y será mejor que me recuerdes Naruto, porque yo voy a cambiarlo todo.
-Naruto Uzumaki.-
Luego de eso él me dio su mano para estrecharla, pero yo no quería solo eso… así que… le di un fuerte abrazo. El timbre no había sonado aún, así que lo acompañé a que comprara su comida. Y luego entramos juntos al salón. Donde todos, por primera vez me notaron. Quizás haya sido por llegar tarde, o tal vez por haber entrado al lado de Naruto. Pero su popularidad no me interesa, lo único que deseo, es hacerme amiga de él.
Esa tarde, Kurenai llegó a casa. Le conté todo, por supuesto, estaba hecha un tomate. Ni siquiera podía verla a los ojos, y esperaba su gran sermón con gritos al final. Pero no. Solo me abrazó, y me dijo que no podía juzgarme, porque de chica, había hecho lo mismo. Me dijo también que tuviera cuidado, y que no me enamorara tanto de él, porque después dolería.
Escucharé a Kurenai, pero no del todo. Yo sí me enamoraré de Naruto, y él lo hará de mí.
Hinata POV ends
Y que tal? les gustó? EN SERIO LAMENTO MUCHÍSISISISIMO LA TARDANZA, PERO JUSTO EN ESOS MOMENTOS EN QUE EMPEZABA A ESCRIBIR, sufrí una decepción amorosa y ya no tuve deseos de continuar escribiendo. Pero aquí les traigo este cap, y ahora mismo comienzo el otro.
Nos leemos! Espero sus Reviews ;D esos que tanto extraño.
