Aquí les dejo el tercer capitulo que salió algo más corto que el anterior.

Gracias a todos por leer~


Parecía que el día se veía mejor, ¿o tal vez él mismo se sentía más optimista tras aquella tarde? Posiblemente una rotunda afirmativa sería la respuesta acertada a esa cuestión, sus pasos firmes sobre la nieve de las aceras dejaban una huella que poco a poco era cubierta por los copos que seguían cayendo. A lo lejos se hallaba su meta, el hospital Paso al infierno se erguía majestuoso ante su persona, contaba con la suerte de que era sábado y no contaba con clases por lo que desde primera hora se las pasaría haciendo compañía a Kenneth y tal vez podría informarse de algo referente a su estado pues en esos meses le habían prohibido saber nada al respecto.

Caminaba por los pasillos saludando a las personas que se topaban en su camino, pero algo llamó su atención, algo le acababa de indicar que las cosas no estaban bien, y es que ver a la familia McCormick en la puerta de la habitación no era ninguna buena señal, pero al acercarse su alarma se disparó por completo. La primera en levantar la cabeza fue la señora McCormick que se veía completamente mal sin poder detener su llanto entre los brazos de su marido.

-Stan…- La voz rota de Karen fue acompañada de sus brazos que rodearon el cuerpo del moreno hundiendo su rostro en el pecho del mismo. –Kenny ha empeorado.-

-¿Em…empeorado?- Aquella noticia le había dejado en shock comenzando a hiperventilar.

-Él no estaba bien...- La voz de Trent vino de una de las paredes a su lateral derecho.

-Ken no quería que tú supieras de ello.- Sollozó Karen alzando el rostro para encarar los ojos zafiros que amenazaban con quebrarse en cuestión de segundos. –No quería que también te encontraras mal.-

Stan no dijo nada, sus brazos aprisionaron el cuerpo de la joven hundiendo su rostro en el cabello castaño de la misma dejando que sus sollozos se escucharan por ese pasillo, la felicidad que le había envuelto hasta entonces se acababa de evaporar dejándole en una miseria que nunca antes creyó sentir.

-Marhs.- Una mano en su hombro le hizo elevar la cabeza de la pequeña seguridad que le brindaba la chica. –Acompáñame fuera, debemos hablar.-

El moreno soltó el agarre que mantenía con Karen pasándose un puño por los ojos retirando así las lagrimas comenzando a seguir los pasos del otro rubio que le guiaba al exterior del hospital, dándole la vuelta a este en silencio hasta un pequeño jardín que poseía junto a los aparcamientos.

-¿Para qué me has hecho venir aquí Boyett?- Rompió el silencio haciendo que el otro girase para encararle.

-Stanley, lo que te voy a contar no lo sabe ni la familia de Kenneth y espero siga así, y si te lo cuento a ti es porque vas a ser médico ¿no?-

-Ajá… ¿qué pasa con ello?-

-¿Hay forma de que sobreviva a ese cáncer?-

Otra vez el silencio se apoderó de ellos, ambas miradas se cruzaron, azul frente a marrón, ambas mostrando la misma preocupación.

-Sí…. Es muy difícil pero sí.- Se mordió el labio inferior negándose a sí mismo que Kenny entraría en los que no la pasarían. –Y Ken podrá con ello.- Al fin de cuentas era "semi inmortal".

-El amor le debilita, tanto que dudo que a la próxima pueda volver.-

-¿Eso quiere decir…?-

-Exacto, si Kenny muere no volverá de nuevo.-

Aquel recuerdo cruzó la cabeza del azabache destruyendo su última esperanza.

-No…- El rubio suspiró bajando la mirada. –Hace unas semanas el doctor le hizo una visita mientras yo estaba allí, le informó que el cáncer iba a peor y estaba extendiéndose por otras células…- Otra pequeña pausa en la que Boyett atoró sus dígitos entre los mechones rubios de su cabello presionándolo delatando toda su frustración en un solo gesto. –No creen que llegue a seis meses y eso si seguía estable, pero con lo de hoy.-

-No puede ser…- Acortó la distancia entre ambos tomando al contrario por el cuello de la chaqueta que llevaba alzándole lo justo para que sus rostros estuviesen cercanos y pudiera ver directamente a sus ojos. -¿Por qué se callaron eso? ¿¡Por qué coño se callaron eso!?- Grito con rabia zarandeando al chico.

-No quería que nadie supiera eso.- Comentó retirando las manos del opuesto de sus prendas. –A mí también me preocupa ¿sabes? Tampoco me hacía feliz ver como mentía a su familia.-

-¿¡A ti te preocupa!? ¡Pero si querías acabar con nosotros! Aun me pregunto qué buscabas de Kenny esa mañana.- Estalló Stan separándose de él y cruzando sus brazos a la espera de una respuesta.

-Si fuerais tú, Kyle o el culo gordo los que estuvierais en esa situación sin duda me regodearía porque lo merecéis, pero él… Me jode reconocer que siento algo por ese jodido rubio.-

La boca del oyente se quedó abierta por los segundos que tardó en asimilar aquellas palabras, Trent Boyett, el matón que los había tenido acobardados las dos veces que había sido puesto en libertad tenía sentimientos por uno de los culpables de su encerramiento, no podía creerlo, pero eso le daba sentido a por qué seguía viniendo al igual que él cada día a visitarle.

Iba a decir algo pero unos pasos acercándose le dejaron en completo silencio, girando su rostro para dar con la figura de Karen que paraba a escasos metros de ambos chicos posando sus manos en las rodillas y encorvando su cuerpo hacia delante tomando aire entrecortadamente.

-El doctor Anderson quiere hablar contigo Stan.- Logró decir la castaña alzando la cabeza para mirar a ambos muchachos. –No deberías tardar en ir.-

-Está bien, gracias.- Una muy leve sonrisa de agradecimiento surcó sus labios antes de ser él el que comenzaba a correr al interior del edificio, el cual ya conocía por completo en ese tiempo transcurrido.

En su carrera se maldijo por no preguntar en donde le esperaba el doctor pero suponía que sería en la sala donde le dio aquella noticia, pero al llegar al susodicho lugar pudo comprobar que había errado en su pensamiento. Dio vuelta a sus pasos yendo a la habitación del rubio pero tampoco se hallaba allí, exasperado decidió preguntar a una de las enfermeras si le había visto y esta le guió a una de las partes que el joven menos había visitado. Tras agradecerle la información y haberle guiado ingresó por unas puertas dobles divisando no solo al doctor, si no a su amigo; porque sí, se había confesado pero no llevó su relación más allá. Aceleró el ritmo de sus pisadas hasta estar situado a un lado de esa camilla pasando las yemas de sus dedos por la mejilla del adormitado rubio, sintiendo sus huesos bajos sus pómulos.

-Señorito Marsh, quería explicarle…-

-No tienes que explicarme nada.- Interrumpió el joven mirando al señor que pasaba su mano por sus canosos cabellos ya de por sí bastante revueltos. –Se que fue petición suya.- Prosiguió señalando al rubio que había tumbado a su lado.

-No podía negarle eso a alguien que.- Se calló presionando sus labios en una fina línea que destilaba preocupación por continuar sus palabras.

-¿Muriendo?- Satnley bajó la cabeza al expresar lo que seguramente rondaba la cabeza de su anciano profesor. -¿Cuánto tiempo cree que le queda?-

-No lo sé, podrían ser semanas, otro mes… Pero solo un milagro le salvaría.- Agregó el doctor dando por sentado en su tono que creía imposible la existencia de ese milagro, pero al contrario que él, la mirar del azabache tenía un ligero brillo de esperanza, tal vez su idea era una terrible locura aunque llegados a ese punto ya cualquier locura valía la pena intentarla.

-Entiendo… Debo irme, pero avíseme cuando Kenny pueda recibir de nuevo visitas.-

-Lo haré.-

Stan salió del habitáculo con esa pequeña esperanza, tal vez ya estaba todo perdido pero él se aferraría a sus opciones hasta el último segundo. Corrió por el pasillo dejando atrás a personas que conocía sin decir nada e incluso en un momento chocó contra Trent, pero una simple disculpa le sirvió para seguir en su carrera sacando el móvil de camino marcando un número al cruzar la esquina. Centró su mirada en el exterior de una de las blancas ventanas que se cernía ante su persona mientras escuchaba un continuó pitido que le indicaba que la llamada se estaba realizando.

-¿Marsh?- La voz profunda y extrañada de Damien le hizo esbozar una sonrisa.

-Sí, soy yo. Damien, tengo una pregunta que hacerte.- Sus dedos comenzaban a tantear el cristal de la ventana centrando su mirada en su propio reflejo, la piel más pálida de lo normal le hacían ver cansado y con tenues ojeras que hacían juego con el azul oscuro de sus orbes.

-¿Qué pregunta?- Escuchaba un murmullo tras la voz del anticristo pero poco le importaba si en ese momento otra persona escuchaba su conversación, su cabeza no estaba para ello ahora.

-Si Kenny no estuviera enamorado ¿podría salvarse?- Fue directo al grano.

-Umm.- El silencio se hizo largo mientras el azabache de ojos rojos meditaba la respuesta y compartía su opinión con otra persona antes de volver al teléfono. –Sí, lo haría, pero ¿es lo que quieres?-

-Si eso conlleva a que viva, sí, es lo que quiero.-Estaba convencido por completo de esa decisión.

-Bueno, podríamos hacerlo de otra forma, tampoco creo que funcione, pero no pierdes nada ¿no?-

-No, dime de qué se trata.- Apremió ansioso por saber la otra alternativa.

-Se trata de hacer que olvide lo que siente por ti.- Carraspeó ligeramente. –No sé si me explico bien, Kenneth seguirá enamorado cosa que a mí me beneficia pero no recordará de quien.-

-Eso es horrible Damien.- Escuchó una queja por parte de Pip en la otra parte de la línea seguido de diversos murmullos que dejaban saber al joven Marsh que ambos chicos discutían.

-¿En qué te beneficia eso?- El del gorro azul y rojo no entendía que beneficio encontraría el hijo del mal en todo eso.

-Fácil, no será inmortal por completo, por lo que la muerte no estará tan fija en él y no le aguantaré mucho tiempo por mi casa.- Ahí estaba el punto a su favor, él necesitaba tiempo con su pequeño ingles y tener a McCormick rondando el infierno era un suplicio en contables ocasiones.

-Entiendo… Pues hagamos eso.- Aceptó de lleno ese plan sin pensarlo dos veces, lo único que quería era que el menor se recuperara.

-¡No, no y no Damien! Sé que puedes hacer más que eso, eres un maldito demonio, haz trampas.- Stan separó el móvil de su oreja ante los insistentes gritos de Philip. –Haz algo para que le pueda recordar.-

-Me enervas Pip, ¿qué se supones qué quieres que haga? ¿Anularle un recuerdo clave como en un juego? ¿Qué si da con él active el resto?- Espetó sarcástico Damien.

-¿Puedes hacer eso?- Esta vez la voz de Stan llamó la atención de la pareja-

-No lo sé… Podría intentarlo.- Suspiró cansado sin estar completamente seguro de si su poder llegaría a tanto, al fin de cuentas aun era joven para controlar del todo sus poderes.

-Eso me vale, gracias Damien, te avisaré si funciona.-

-De nada.- Bufó tras escuchar como colgaba la línea. –Los humanos solo sabéis pedir Pip, ya sea a Dios o al mismo demonio.- Terminó de quejarse arrastrando a su novio consigo.

Esa noche Stanley apenas pudo pegar ojo ¿Y si no servía de nada todo aquello? Tenía que servir, estábamos hablando del poder de un demonio ¿no? Pero ¿Y si Kenny olvidaba para siempre lo que sentía por él? ¿Podría lidiar con ello? No estaba seguro de cómo conllevaría ver al rubio con otra persona, de pequeños le había visto con infinidad de chicas e incluso algún chico al principio de su adolescencia pero poco a poco Kenny fue centrando sus atenciones en él sin haberse dado cuenta al igual que él mismo lo había hecho en McCormick. Las horas pasaron lentas, con diversos pensamientos cruzando su cabeza como las sombras de las luces de la calle cruzaban las paredes de su dormitorio, al contrario de lo que él mismo creía esa mañana se hallaba nervioso y no cansado como tenía pensado que estaría. No tardó en colocarse una camiseta blanca y su chaqueta marrón acompañada de una bufanda roja y su fiel gorro azul y rojo. Tomó el desayuno lo más veloz que pudo para salir a toda velocidad hacia el hospital.

Todo parecía como cualquier otro día de los que había ido a hacer su rutinaria visita, pero había un cambio notable, la cara de todos los presentes demostraba una grata sorpresa y no era más, pues Kenny estaba recuperado por completo hablando animadamente con sus hermanos, su cuñada y Boyett. Esa noche había muerto sin que nadie lo supiera, y en la mañana se hallaba de nuevo con vida como cada vez que había muerto en su niñez, pero había un ligero cambio en su interior, se sentía vacio como si algo le faltara pero no sabía de lo que se trataba.

-Hey Stan.- Saludó el rubio moviendo su mano haciendo que todos se giraran para observar al moreno en la puerta.

-Hola Ken, ¿cómo te encuentras?-

-¡Genial! El doctor ha dicho que esto es un milagro, que debo venir a hacerme pruebas pero estoy curado por completo.- Sonrió al decir aquello mostrando una fila de pequeños dientes blancos.

-Me alegra saber eso.- El moreno no cabía en sí de la felicidad, Damien había conseguido salvarle, pero ahora necesitaba saber a qué precio. Lo más disimulado que pudo al estar entre los visitantes del rubio tecleó un mensaje para el anticristo.

Pasaron algunos minutos antes de que el móvil avisara de la respuesta, la cual dejó a Stan mirando la pantalla con el ceño fruncido sin darse cuenta que unos ojos marrones le miraban divertidos desde la otra punta de la habitación.


Gracias de nuevo por sus reviews ya que me animan mucho a seguir escribiendo (/*w*)/ Y espero este capitulo resuelva algunas de sus dudas.

El primo de Trent es Bradley sí, me gusta ese chico para Butters y Pip en mi opinión es propiedad exclusiva del anticristo xD