Disclamer Los personajes no son míos son de la gran SM yo solo los uso para contarles las historia que pasan por mi mente

Millones de gracias a Eve Runner por betear la historia

Beta FFADD


Esme POV.

La risa de Renée llego a mis oídos. Mire hacia donde salía y estaba otra vez encima de Charlie. Lo tenia agarrado del brazo y con la otra mano le tocaba la cara. Porque siempre estaba tocándolo. Odiaba que Renée fuera tan atractiva, tan coqueta y tan frívola. Desde que Charlie dijo que quería ser policía y llegar al FBI ella se había pegado como lapa a mi Charlie.

Pero al ver los ojos de Charlie supe que ya no era mío, sus ojos brillaban al ver a Renée.

Eran pequeñas y sutiles señales que me decían que lo estaba perdiendo. Porque seguía diciéndome que me amaba si últimamente pasaba mas tiempo con ella que conmigo.

Me mire y mire a Renée éramos tan diferentes. Ella era rubia, desinhibida, vestía siempre a la moda, con sus blusas cortas y sus pantalones apretados. Llena de color, por que diablos no me vestía así. Porque no podía reír fuerte o porque no tocaba a Charlie de esa manera.

Sencillo porque no era ella, no necesitaba ser el centro de atracción a mi me gustaba observar ver. Pero lo que observaba, no me gustaba.

Renée estaba a punto de tocar los labios de Charlie y comencé a caminar hacia ellos, por ser inicio de clases todavía había mucho desorden, pero al verme Renée sonrío y me saludo con la mano y me indico que fuera con ellos. Claro que iba con ellos, iba por Charlie.

—Esme –grito Renée —estaba contándole a Charlie que tu y tu mamá les encanta leer, siempre que llegas a su casa hay libros nuevos. Yo solo leo la Cosmopolitan y eso por los trucos sexuales que trae —Charlie se puso rojo —son consejos buenísimos, deberías de leerlos Esme. ¿O no Charlie?

—No creo que leer sea algo malo —le respondí y tome la mano de Charlie. Pero en vez de tomar mi mano y llevarla hacia su pecho como siempre lo hacia, me soltó y sus ojos seguían en Renée. Mis ojos querían llenarse de lagrimas pero no se los permití, no enfrente de ellos.

El timbre sonó y le pregunte a Charlie —¿Vas a ir a mi casa hoy? Mamá no va a estar, va a salir toda la tarde.

Antes de contestarme Charlie miro a Renée, eso acabo de destrozar mi corazón.

—Quiero ir a la fiesta de Mark y ya quede de pasar por Renée. Podemos ir a la fiesta los tres. Supongo.

Renée me miro y se lamió los labios. —Como me dijiste que querías estar sola, supuse que no querías ir a la fiesta —lo dijo con un inverosímil tono de inocencia.

Intente recomponer mi cara, puse una sonrisa y hable —No tranquilos diviértanse. Acto seguido camine hacia mi casillero, aguantando las lagrimas lo mas que pudiera.

Renée sabía cuanto amaba a Charlie, sabía que el era no solo mi novio. Era mi pareja, mi primera vez había sido con él, y sabía que seguíamos teniendo relaciones porque. . . Lo único que veía era que ella estaba decidida a quitármelo.

Mas bien dicho ella me lo estaba quitando, y yo me sentía morir.

Cuando el pasillo se despejo corrí a la enfermería y le dije a la enfermera que me sentía muy mal, que tenía un dolor espantoso de cabeza. Al verme llorando ella me dio el pase de salida.

Camine hasta casa y cuando llegue lo único que quería era acostarme y dormir.

Llore en mi cama hasta que el cansancio me venció y me quede dormida.

—Hola princesa —me dijo mamá moviéndome.

—¿Qué hora es? Me quede dormida enseguida de volver a la escuela. —dije queriendo justificarme.

—Tranquila amor, son casi las ocho de la noche, últimamente duermes mucho. ¿No vas a ir a la fiesta?

Mire a mamá, a ella le podía contar todo. O casi todo. Negué con la cabeza mientras me sentaba en la cama.

—No mamá no voy a ir, ¿A ti como te fue en la reunión a la que fuiste?

—Que buen cambio de conversación. Me fue bien, solo que detesto este pueblito y su gente tan chismosa. A veces me dan ganas de irme a otra ciudad y comenzar de nuevo ser solo yo, Elizabeth, y no la esposa del general Platt. La viuda del general Platt es como si todos estuvieran esperando que fallara para señalarme con su dedo.

Mire a mi madre, ella y mi padre me tuvieron ya grandes y aun así me amaron como nadie, nunca fueron regañones ni anticuados. Al contrario siempre me llenaron de amor.

—Te amo mamá, eres la mejor madre del mundo —le abrace.

—Porque no te arreglas te pones mas hermosa y vas por Charlie —mire a mi madre —si todo el mundo sabe que Renée busca algo. Puedes llevarte el carro y hare lo que siempre. Fingiré que tu no metes a tu recamara a Charlie a escondidas.

Me puse roja y salte de la cama. Me arregle lo mejor que pude. Quise estrenarme unos pantalones pero creo que venían mas chicos ya que no me entraron. Tome el auto y salí en busca de Charlie. No iba a rendirme sin luchar.

Cuando llegue a la fiesta comencé a buscar a Charlie, pero no estaba por ningún lado. Por fin Marianne Stanford me dijo que lo había visto subir hacia un rato.

Eso me lleno de tristeza, la única razón por la que se subía a las habitaciones era para tener sexo. Intente autoengañarme y pensé que tal vez se sentía triste por no estar conmigo y había subido a estar solo. Me decía mientras subía las escalera pero sabía que no era cierto.

Camine el pasillo lento, tratando de evitar el momento.

Abrí la primer puerta y todos mis temores se volvieron realidad. Mi corazón ya lastimado por lo que veía acabo de hacerse añicos con lo que escuche.

—Dime Charlie, dímelo. Dime si la mojigata de Esmerald te hace sentir como yo. Anda dímelo —exigió Renée.

—No, con ella no. . tu, yo . . yo jamás sentí algo así con ella.

—Dime que me amas a mi, y que vas a dejarla a ella.

—Te amo, eres el amor de mi vida. . .

Escucharlo decir eso acabo con todo lo que hubiera podido sentir por él. Di media vuelta y comencé mi camino de regreso a casa.

Como regreso no recuerdo, pero no llore. No me dolía, me sentía extrañamente liberada.

Al llegar a casa me mamá me pregunto que me pasaba. Le conté todo, no me guarde nada. Al final me abrazo, nos quedamos un buen rato ahí las dos abrazadas. Solas en el mundo solo ella y yo.

Después de un rato mamá rompió el silencio.

—Esme tengo que contarte algo. —La mire —Ayer no fui a una reunión con amigas me reuní con un agente inmobiliario que quiere comprar la casa. Resulta que vana a construir algo y necesitan el terreno, me pagarían mas de lo que me imagine. Le dije que lo pensaría pero había pensado decirle que no. Pero ahora se me ha ocurrido que te parece si vendemos y nos largamos de aquí. A donde sea. A comenzar de nuevo.

La idea me encanto, irme lejos y comenzar de nuevo eso sonaba demasiado bien. La siguiente semana mamá arreglo todo, me dejo no ir a la escuela y sobre todo me consentía. Le regalamos los muebles a gente que lo necesitaba. Empezaríamos desde cero.

Y cuando la casa estuvo vacía mi madre puso un gran mapa en la pared de la sala me vendo los ojos y me hizo tirar un dardo al mapa.

Quedo en Nueva York.

Así que Nueva York prepararte porque las Platt van para allá. —dijo mamá antes de subirnos al auto y comenzar a conducir.

Llegamos casi tres semanas después el viaje a Nueva York fue intenso lleno de emociones y experiencias nuevas. Me hizo crecer y madurar.

Cuando llegamos nos instalamos en un pequeño departamento donde la mayoría de los vecinos eran gente hispana. Gente calida y amable, no como la gente de Forks o al menos eso sentía.

Me hice amiga de varias chicas y comencé a ir al instituto. Todo era perfecto.

Casi tres meses después una mañana mientras batallaba por cerrarme la falda de mezclilla. Mi mamá abrió la puerta de mi recamara.

—Hay Esme, eres muy inteligente para unas cosa y creo que muy ingenua para otras.

La mire y no entendí que quería decirme.

—Esme desde que llegamos hace casi tres meses, no has tocado ni las toallas sanitarias ni los tampones, tu sabes ¿por qué?

En ese momento me di cuenta que no había engordado por la comida de las vecina sino por otra cosa.

—Mamá creo que estoy embarazada. —le dije asustada y llena de miedo.

—Si hija yo también lo creo. O mas bien podría jurarlo. Hoy no vas a la escuela iremos a la clínica a que confirmen lo que ya sabemos. Anda ponte otra cosa que te quede y vamos.

Cuando llegamos a la clínica iba muerta de miedo, no por estar embarazada si no porque no sabía como iba a hacerle yo quería estudiar psicología. Tenía tantos planes, y sobre todo como se lo diría a Charlie.

Mientras pensaba eso escuche risas, alce la vista y vi a un rubio que reía con otra chica. Era doctor o al menos iba a serlo, todavía se veía muy joven. Suspire y pensé que ahora ya no tendría tiempo para enamorarme.

El doctor me lo confirmo. Veinte semanas de embarazo es decir en 24 debería estar teniendo a mi bebe. Programo un ultrasonido para la siguiente semana y me mando vitaminas. Yo seguía en shock.

Después de hablarlo largamente decidimos que lo mejor era decírselo a Charlie. Así que compramos un boleto de avión a Port Angeles y regrese a Forks. Un autobús, un avión y casi un día después llegue a Forks. Me hospede en el pequeño y único hostal que había.

Decidí salir al otro día en la mañana a buscar a Charlie. Estaba cansada y el bebé se había movido todo el camino de Port Angeles a Forks. Apenas toque la almohada me dormí.

Muy temprano alguien toco a mi puerta supuse que era la dueña que venía a decirme algo pero al abrir la puerta jamás espere encontrarme con ella.

—¡Renée¡ ¿Qué haces aquí?

—No, la pregunta es ¿qué haces tu aquí? Pensé que te había quedado claro esa noche, Charlie es mío hasta que me canse de él.

—No pienso quitártelo —le dije poniéndome firme, ya no me asustaba.

—No podrías aunque quisieras. Y es mejor que te vallas o voy a hacer algo para que te acuerdes de mi —Instintivamente lleve mis manos a mi vientre cubriéndolo para protegerlo.

—Estas embarazada zorra —grito e intento pegarme. De donde saque fuerzas no lo se, le detuve la mano.

—No me toques. Estoy harta de ti. Si estoy embarazada y solo vengo a informárselo a Charlie.

—Tu no le vas a decir nada. Me escuchas —y me tomo de ambas manos y me empujo. Me dio mucho miedo la caida, así que no me moví me quede ahí en el piso —si lo hacer juro que tu y tu bastardo se van a arrepentir hasta el ultimo día de sus miserables vidas. Y tu bastardo no tendrá muchos días. Juro que lo matare. Yo voy a ser la señora Swan no tu, lárgate si Charlie se entera y llega a dejarme. . . Ya te lo dije.

La cara hermosa de Renée estaba distorsionada en una fea mueca y bufaba de coraje.

Ese día mas tarde decidí escribirle una carta a Charlie y ponerla en el correo antes de irme. Recogí mis cosas y cuando estaba en la estación a punto de echar la carta volvió a aparecer Renée. Me arrebato la carta y la rompió en dos antes de echarla a la basura.

La mire y en sus ojos solo había odio.

—Estas loca, tengo que decirle a Charlie. Es el papá.

—No será papá ni tu mamá si insistes. Lo conozco va querer casarse contigo —dijo con desprecio. —me quedare aquí y voy a esperar que subas a ese maldito autobús. Olvida a Charlie, olvida Forks.

Y así lo hice me olvide de Forks y de Charlie, seguí con mi vida intentando compaginar el rol de madre, estudiante y trabajadora.

Aunque la pensión de mi padre era buena ya mucho hacia mamá ayudándome con Emmett, si así le puse a mi hijo era el personaje de una novela que leía cuando nació y me gusto el nombre.

Ya habían pasado dos años y ese viernes por la noche y yo estaba trabajando de mesera en un evento en un hotel.

Mi jefe se acerco y me hablo bajito.

—Tu madre acaba de llamar tu hijo esta enfermo, fue con el al hospital —sentí que mi corazón se apretaba y que algo frío recorría mi cuerpo. —Vete no te descontare el día.

El señor Montez era el mejor jefe que podía tener, me dio veinte dólares para el taxi y corrí como loca solo me había quitado el mandil y la cofia. El cabello se me había soltado y la carrera que pegue hizo que me diera calor.

Cuando llegue y vi a mi mamá hablando con un doctor.

—¿Qué paso? ¿Dónde esta Emmett? —Le dije un poco fuerte a mi mamá, al querer sacar la voz.

Mi mamá iba a contestarme pero el doctor le gano —En primer lugar no grite, en segundo si realmente quisiera a su hijo estaría con el y no de fiesta.

Lo mire molesta, quien se creía este rubio pelos de elote, para decirme esas tonterías.

—Mamá —dije enfatizando el mamá —¿cómo esta Emmett? salí del trabajo lo mas rápido que pude, el señor Montez me dio dinero para el taxi.

—Bien hija, solo le subió la fiebre por la infección en la garganta pero esta bien, ya le bajaron la fiebre y esta durmiendo. Nos lo podemos llevar hasta mañana. Ven vamos a verlo.

Mi corazón regreso a mi pecho y el frío que sentía se fue. Lleve la mano a mi frente y quería llorar, Emmett había sido un niño muy sano pero tenía unos días enfermo y eso me tenía de nervios pero necesitaba trabajar. Pero ahí estaba mi gordito hermoso durmiendo y eso me tranquilizaba.

—Mamá yo me quedo con Emmett ve a la casa y descansa, te ves agotada.

—La verdad es que si, me duele la espalda y ese muchacho dormirá toda la noche. Nos vemos mañana. Te dejo dinero veo que no trajiste tu bolsa.

Busque con mis manos la bolsa, y si, había salido corriendo y había dejado todo en el salón.

—No te preocupes llamare a el Señor Montez para que traiga tus cosas a la casa.

—Gracias mamá, siempre serás la mejor del mundo.

—Tu quieres quitarme ese puesto —me dijo con esa sonrisa que me hacia sentir bien y salio hacia la calle.

Jale una silla y me senté junto a la camita donde mi bebe dormía, me quede dormida un rato, pero el hambre me despertó. No había comido nada desde media mañana y pasaba de media noche.

Le pregunte a una enfermera por la cafetería. Compre un sándwich y un café. Iba a regresar a la habitación cuando alguien me toco el hombro por detrás.

Brinque un poco y el café se derramo.

—¡Rayos!

—Lo siento, creo que mi disculpa no esta saliendo tan bien como quería.

El doctor pelos de paja me miraba.

—No, la verdad es que no. Pero no se apure lo disculpo. Con permiso.

Seguí caminado al cuarto donde estaba Emmett.

Cuando llegue deje el sándwich y el café en la mesita que había y acerque la silla. En la puerta apareció el doctor.

—¿Qué quiere? Ya le dije que lo perdono. Ya vallase.

Suspiro. —Ok se que me gane a pulso que me odies pero no quiero que lo hagas. Mira te juzgue mal, y entiendo tu enojo. Podemos cenar juntos y comernos un pastelito de la paz. Dijo sacando de su bata unos pastelitos de chocolate.

No podía decirle que no a un pastelito de chocolate. Y el doctor no era nada feo.

—Soy Carlisle Cullen estoy haciendo mi residencia en pediatría.

—Esme Platt y estudio psicología. Soy mamá de Emmett y trabajo como mesera en eventos los fines de semana.

—Bueno ya que nos conocemos, ¿crees que algún día podamos. . no se salir? —Iba a decirle que no —Podemos llevar a Emmett al zoológico o a Central Park.

—No lo sé.

—Puedo enseñarte un lugar donde venden una comida maravillosa y muy económica. Podemos llevar a tu mamá.

—y ¿Al papá de Emmett? —Carlisle abrió los ojos —Es broma, Emmett no tiene papá.

—Ese no es problema. Podemos conseguirle uno. No se, tal vez un doctor, o mejor aun un pediatra.

Me reí. Y así empezó mi romance con Carlisle Cullen.

No fue fácil, sobre todo al inicio Carlisle viene de una familia adinerada, su mamá esta algo molesta por que se fue a vivir con nosotros pero Emmett lo adora y yo lo amo mas que a nada en el mundo.

A los pocos meses de vivir juntos nos llego una sorpresa.

—Carlisle tengo que decirte algo. —le dije antes de que saliera a trabajar.

—Dime, si es por lo de mi mamá no le hagas caso, esta algo desequilibrada.

—No es de tu mamá, pero si es sobre tu, sobre yo. Diablos Esme céntrate. —dije eso y tome aire, no sabía como iba a reaccionar —Carl, estoy embarazada, no he ido al doctor pero me hice una prueba. . —Carlisle me apretó, no me abrazo casi me asfixiaba.

—Voy a ser papá de nuevo —dijo mientra brincaba conmigo abrazada. Me soltó y corrió a la cuna donde Emmett nos veía. —Emmett vas a tener un hermanito. Vamos a ser una familia mas grande. Me beso y siguió brincando.

Amaba a Emmett sin ninguna complicación era su hijo y punto, eso me hacia amarlo aun mas.

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Un amigo me amigo de una colega de Carlisle me hablo y me dijo que me mandaría a una chica, tenía una historia bastante difícil y me pedía ayudarla. Acepte me gustaba ayudar a la gente.

El día que me hablo tuvo un extraño presentimiento desde que leí su nombre estaba inquieta. Isabella Swan, Swan como Charlie pero sería demasiada coincidencia. O el mundo sería un pañuelo.

Al verla supe que tenía que tener alguna relación con Charlie era muy parecida a él, sus ojos eran casi idénticos a los de Emmett. Escuche su relato y me di cuenta que si, que ella era la hija de Charlie y de Renée, y descubrí también que les había arruinado la vida a ambos. Después supe que a mas gente pero que se podía esperar de una mujer así.

Su hija Bella, como le gustaba que le llamaran, era totalmente diferente. Era una persona encantadora. Pero tuve que dejar de tratarla estaba demasiado involucrada y ella comenzó a verme como amiga.

Comenzamos una amistad, conoció a mi familia menos a Edward que seguía enojado y frustrado. Pero con Emmett la sangre les había ganado, hicieron clic en seguida. Se llamaba hermanos o osos. Le conté a Carlisle quien era Bella, el me alentó a buscar a Charlie y contarle todo. Así que invite a Bella y su familia a la cena de navidad.

Le dije que le diera mi nombre, esperando que Charlie no hiciera ninguna referencia a mi.

El día de la cena de navidad llego.

Carlisle como toda mi vida fue mi apoyo, hablamos juntos con Emmett, le conté un poco que iba a pasar. Y lógicamente que Bella era su media hermana pero ella no sabía nada.

Emmett empezó a sobreprotegerla temí que Bella sospechara algo, además que le comento a Rose la chica con la que estaba saliendo y una de las mejores amigas de Bella.

La cena de navidad fue tensa pero todo salio bien, como sospechaba Charlie no sabia nada de la existencia de Emmett. En algún momento de la noche Carlisle le pidió a Charlie que nos acompañara al despacho.

Le pedí que viniera al otro día porque tendíamos algo que decirle que era muy importante. Carlisle estaba temeroso de la reacción de Charlie hacia mi.

Al otro día Charlie llego muy temprano, Emmett había salido porque Edward había ido a visitarnos. Como odiaba que mis dos hijos no se hablaran. Cuando dejarían los dos de ser tan orgullosos y se darían cuenta de que a los dos los habían usado. Pero mientras ellos no cedieran nada se podía hacer.

Nos sentamos en la sala y comencé a explicarle a Charlie todo lo que había pasado y como Renée me había amenazado con hacerle daño a Emmett y como me había empujado ese día y me había dicho que ojala perdiera al bebe.

Al principio Charlie se quedo en shock. No hablaba ni se movía, casi checo que siguiera respirando.

—Me estas diciendo que tengo un hijo, y que ese hijo es Emmett, —asentí con la cabeza —¡Santo Dios! Cuanto daño ha hecho Renée. Yo quiero conocerlo, el sabe que soy su papá?

—Si y esta deseando conocerte. Solo que salio un momento, no debe tardar en llegar.

—Yo . . yo . . no se que decirle, ni a ti, como. . yo.

—Charlie se que tal vez pude haber insistido un poco mas. No se buscar la manera pero me daba miedo, sobre todo por que Emmett estaba chico, luego se me hizo mas difícil. El quiere tanto a Carlisle que sentía que lo traicionaba si le decía —mire a Carlisle, que estaba escuchando, manteniéndose aparte. —Carlisle me convenció de decirte, pero en ese tiempo entre mis dos hijos hubo un problema y tuve que contarles la verdad que Emmett no es hijo biológico de Carlisle —Charlie se encogió un poco —Charlie no se si podrás perdonarme.

—Perdonarte? Esme eres tu quien debes de perdonarme se que te hice daño, no debí de traicionarte con Renée pero ella. Tu la conoces, de que se proponía algo hasta que lo lograba, además lo pague tan caro. Lastime a mi hija, la hice sentir que no era querida, por verla a ella era recordar a Renée. Fue tarde cuando reconocí que mi hija no tenía la culpa, pero al mismo tiempo tenia miedo de acercarme y después paso lo de ese desgraciado —Charlie se paro y comenzó a caminar en círculos, para el era reciente lo de Bella no tenia mas de dos años y se sentía culpable —si yo hubiera enseñado a mi hija . . si no la hubiera dejado con Lilly nada de esto le hubiera pasado.

Soy el único culpable, si yo no hubiera . . . Charlie se quedo callado y camino hacia la puerta se quedo con la mano en la cerradura.

Y de pronto Charlie se desplomo, ver a ese hombre caer de rodillas y verlo llorar de la manera que lo hacia me estaba rompiendo el corazón. Carlisle me abrazo y se quedo ahí conmigo. La puerta se abrió, era Emmett que regresaba, al ver la escena se acerco a su papá y le dio la mano, lo levanto y le dio un abrazo.

Ver a mi hijo abrazarlo acabo por hacerme llorar, cuando voltee a ver a Carlisle, me di cuenta que el también lloraba.

Emmett acepto a su padre sin preguntas, sin nada. Aunque solo de momento.

Al otro día quedaron de verse y Emmett sometió a su padre a un tercer grado. Pero quedaron en muy buenos términos. Además que decidieron que no le dirían nada a Bella de momento. Yo no estuve de acuerdo pero ellos ganaron.

Me preguntaba ¿cómo se lo tomaría Bella cuando se enterara? ¿Cambiarían las cosas entre ella y Emmett? ¿ su relación con Charlie se vería afectada? Pobre Bella... Rogaba que el esconderle más tiempo la verdad la dañara.

La vida es caprichosa, nos une y nos separa de maneras que jamás imaginamos.


Qué tal nos salió Renée? Y Charlie que también tuvo su parte de culpa como no. Espero que les gustara la historia de Esme.

Muchisimas gracias por sus Favoritos, Follows y reviews. estoy atrasada contestando reviews pero en prometo ponerme al corriente.

En especial Gracias a VaNeSaErK, Kimberly, Emotica G. W, beakis, Rossy04, sandra32321, yolabertay, solecitopucheta, Maya Cullen Masen, lunha222, Gretchen CullenMasen, veritoxs, liduvina, MaryCullenSwan, Lili4ever, janalez y GirlPattinson por regalarme sonrisas.

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