He aquí el penúltimo capitulo, el final tardará en ser subido porque quiero hacerle un final alternativo, es decir habrá dos capítulos 7 con finales distintos para el gusto del consumidor.


Eran las 11 de la mañana en uno de esos días nublados donde los rayos del sol a penas conseguían rozar el suelo por lo que la temperatura en el ambiente era realmente baja, en la habitación donde Stanley pasaría una semana por si volvía a ocurrir uno de sus desmayos a causa del estrés, evitando asustar a sus padres. En el habitáculo el chico de cabellos negros se hallaba sentado en una silla negra apoyando la barbilla en el respaldo al estar esta del revés, moviéndose frente a dos de sus amigos gracias a las ruedas que poseía. Tanto Kyle como Butters se miraban extrañados, más el rubio, por no saber el motivo por el cual Stan requería su ayuda, el rubio alzó su índice como un alumno haría para llamar la atención de su profesor ganándose la atención de ambos muchachos.

-¿Qué pasa Butters?- Los movimientos del azabache se detuvieron frente al nombrado clavando sus orbes en el rostro aniñado y nervioso del chico.

-Yo… bu..bubueno.- Tartamudeó mientras frotaba sus nudillos bajando la mirada hacia los mismos. -¿Quería saber para qué nos necesitas?- Los ojos aguamarina se alzaron un poco al sentir la mano del pelirrojo sobre su hombro.

-La verdad es que yo también me lo preguntaba.- Añadió el otro fijándose en como su super mejor amigo echaba hacia atrás la cabeza y exhalaba pesadamente.

-Veréis, necesito deshacerme de Trent, aunque sea un par de horas.- Murmuró sin cambiar su postura dejando la mirada por unos segundos en el techo, erguiéndose poco después para encararlos.

-Comprendo…-

-Pues yo no.- Leopold se cruzó de brazos sin saber a qué se referían con aquello de Trent.

-Es algo complejo Butters…- Comenzó a explicar el judío mirando de reojo a Stan para ver como asentía dándole permiso para explicar aquella historia. –Trent está aprovechando que Kenny perdió la memoria al recuperarse.-

-¡Oh cielos! Eso no está bien.-

-No, no lo está y por ello requiero tu ayuda, necesito quedar con Kenny pero si Boyett está aquí me es imposible.- Stan se puso en pie acercándose más a los dos chico apoyando sus manos, cada una, en sus hombros.

-Y creo tener un buen plan para ello.- Sonrió el de cabellos rizados poniéndose en pie de un salto. –Butters, ¿A Trent no le queda más familia que su madre no?-

-Que sea muy cercana no, quiero decir tiene a los padres de Bradley pero solo a su madre sí.-

-¿Y cuanto hace que no la visitáis?- Kyle se cruzó de brazos en una mueca de autosuficiencia ante la mirada atónita de sus acompañantes.

-¡Joder Kyle! ¡Eres brillante!- Alabó su mejor amigo mirando ilusionado al pelirrojo y luego al rubio.

-Supongo que puedo hacer que vayamos a Denver esta tarde, pero dudo que vayamos a tardar más de tres horas, Trent está un poco posesivo con su nuevo novio, solo espero que no diga de traerlo.-

Aquellas palabras cayeron como un balde de agua fría en ambos amigos que no habían cavilado en esa posibilidad.

-Mierda…- Masculló el moreno volviendo a su mal humor y pesimismo.

-Acaba de salir del hospital dudo que Carol o la propia Karen dejen que haga un viaje a Denver.- Pensó Kyle en voz alta dando otra vez ánimos a los presentes.

-¿Entonces me harás ese favor?- El joven Marsh tomó las manos de Butters casi suplicando, y sí, suplicaría por tener la oportunidad de recuperar a Kenneth.

-¡Claro! No puedo permitir que se aprovechen de Kenny, sigue siendo el que mejor me cae de todo South Park.- Afirmó el rubio sonriendo ampliamente.

-Entonces el plan se llevará a cabo esta tarde.- Aquellas palabras provenientes del joven Broflovski dejaron sellado aquel plan que esperaban tuviera éxito.

Las horas pasaban al igual que los minutos que marcaban el minutero del reloj que era mirado por unos ojos azules como la noche, un brillo de esperanza surcaban esos orbes y no era para menos, sus manos temblaban y entre ellas el móvil a la espera de un mensaje que sería su disparo de salida. Ya se hallaba hasta con la chaqueta y el gorro puestos, sentado ante la puerta principal del departamento de su hermana.

-Solo espera…- Se decía a sí mismo para mantenerse paciente. -¿Recuerdas lo que debías decir?- Se quedó en silencio comprobando que aquellos nervios le estaban jugando una mala pasada. –Da igual Stan improvisa.- Por suerte se encontraba solo, no quería saber qué pensarían si le viesen hablando solo frente a la puerta, de seguro le acusarían de loco y acabaría en el manicomio como Kyle la primera vez que apareció el Señor Mojón.

El sonido característico de su móvil al recibir un mensaje le hizo salir de sus pensamientos y mirar la pantalla por unos segundos antes de salir corriendo por la puerta cerrándola de un portazo a causa de las prisas. Los peatones eran obstáculos que debía esquivar para llegar a su meta, ambas casas distaban tanto como que necesitabas de diez o más minutos para llegar a pie pero a la velocidad que llevaba Stan acabaría reduciendo aquel tiempo. Paró frente a la puerta inclinándose hacia delante apoyando sus manos sobre las rodillas ligeramente flexionadas, el cabello se le pegaba en la frente y algunas gotas de sudor caían por sus mejillas y nuca, alzó la vista centrándola en la puerta de madera vieja con marcas de golpes y la pintura desconchada. Tras recuperar el aliento se erguió acercándose a la susodicha para golpearla con los nudillos, esperando un breve lapsus de tiempo para que una señora de cabellos rojizos le abriera.

-Stanley ¿Vienes a ver a Kenny?- Preguntó la madre del nombrado sonriendo mientras le dejaba paso al chico. –Está en el salón.-

-Sí, muchas gracias señora McCormick.- El moreno ingresó al interior de la conocida casa dirigiéndose al lugar nombrado viendo en este al chico de rubios cabellos y su padre mirando la televisión.

-Kenneth está aquí Stan.- Anunció su madre pasando por el lado del moreno que se quedó parado cerca de la puerta.

-Ya voy.- El menor de los presentes se puso en pie estirándose y pasando las manos por su cabello dándole un aspecto despreocupado. –Hola Stan, intenté localizarte ayer, pero no estabas en tu casa.- Comentó el rubio mirando con sus ojos celestes a los marinos de su amigo. –Quería saber cómo te encontrabas, parecías tener mal aspecto cuando te marchaste corriendo de aquí, no fue nada grave ¿no?-

-Eh…- Stan se quedó cortado por unos segundos recordando que Kyle le había comentado que la escusa que dio fue que tuvo que ir a ayudar a su padre. –Sí, no fue nada, ya sabes mi padre y sus cosas.- Movió la diestra restándole importancia a aquello como si realmente fuera un tema trivial para él.

-Bueno… ¿Y dónde has estado?- Volvió a cuestionar con interés.

-En casa de Shelly, voy a pasar allí algunos días.-

-Entiendo…- Kenny sonrió haciendo que sus orbes se vieran más pequeños y mostrando sus incisivos, en un gesto que a Stan le pareció demasiado dulce.

-Oye Kenny… ¿Podríamos salir? Necesito hablar contigo sobre cierto tema.- Susurró el moreno sin apartarle la mirada.

-Está bien.- El chico tomó su parka poniéndose sin dilaciones. –Voy a salir.- Avisó a sus padres cuando cruzó la puerta seguido por el otro.

Caminaron en silencio por la calle, no habían acordado a donde ir para hablar de forma tranquila pero Kenny iba en cabeza guiando a su amigo hacia un parque donde hacía algunos años jugaban a baloncesto, el guía se sentó en uno de los bancos alzando la mirada para ver a su amigo que seguía de pie ante él. Unos segundos más de silencio les envolvió por completo hasta que con un suspiro Stan rompió este.

-¿No recuerdas nada de la última noche en el hospital?- El moreno cerraba sus manos en puños a sus costados con la cabeza baja sin mirar al chico que estaba sentado frente a su persona.

-Esa noche estuve con Trent… Él se declaró…- Murmuró con arrepentimiento el de orbes celestes pues no había conseguido recuperar ese recuerdo con su ahora novio.

-Te equivocas, esa noche Trent no estaba allí.-

-¿Cómo qué…- Stanley puso una mano sobre los labios de su amigo callándole para poder continuar.

-Él no estuvo, puedes preguntarle a Karen.-

-Pero Karen me dijo que yo…- Se retiró las manos del mayor de los labios pero aún así su tono disminuía a cada palabra que decía. –Qué yo estaba enamorado de quien me visitaba cada día, y Trent es el único que lo hacía.-

-¿Eso te lo dijo Karen?- Inquirió el moreno, estaba seguro que la chica no habría mentido diciéndole que solo Boyett le visitaba.

-Mm…- Kenneth mordió sus labios bajando la mirada como si a sus pies fuera a aparecer la respuesta a aquella pregunta. –No, ella no me lo dijo.-

-¿Entonces? ¿No puedes creer que alguien más te visitó?- Marsh se terminó sentando al lado de McCormick echando su cabeza hacia atrás para que el aire diera de lleno con sus facciones.

-Puedo creerlo, pero ¿Quién más iba a visitarme Stan? ¿Mis padres? Porque eso ya lo sé, es demasiado obvio.- Suspiró con cansancio ladeando la cabeza para ver el perfil de su acompañante, dentro de la serenidad que poseía su rostro se le notaba nervioso y que se sujetase el puente de la nariz solo era una confirmación de sus ideas.

-Yo... Yo fui a visitarte esa noche, la pasamos hablando de la última noche que jugamos a ser superhéroes, ¿lo recuerdas?-

El de cabellos rubios se quedó en silencio cerrando los ojos para hacer memoria pero no solo no recordaba esa conversación, si no que aquella noche de la que le hablaba su amigo tampoco venía a sus recuerdos.

-Ken esa noche casi acabamos en prisión, tuvimos que huir al bosque y pasamos casi toda la noche allí, tuvimos que resguardarnos del frío con tu capa, ¿no recuerdas nada?- Eso le estaba desesperando, se arrodilló ante el nombrado tomándole de los hombros y conectando ambas miradas, podía percibir el desconcierto de sus propias palabras sobre el chico al que tenía sujeto. –Tampoco recuerdas la noche que fuiste a mi casa a por Kevin…- Aquello le dio una pequeña idea. –Kenny debes buscar entre tus cosas, sigues teniendo mi chaqueta, te vi con ella hace un mes, si das con ella quiero que nos volvamos a encontrar, si no dejaré que creas que fue Trent el que estuvo contigo esa noche.-

-Stan…- Suspiró sonriendo tristemente, no le gustaba ver así a su amigo. El nudo en su estomago se hacía mayor cuando le tenía cerca, pero verle de esa manera le entristecía por completo. Quería creer en ello pero estaba también la versión que le había dado su pareja y tenía que permitirle el beneficio de la duda. Tomó las manos del moreno entre las suyas centrando su mirar en el rostro que tenía delante. –Buscaré esa chaqueta y preguntaré a Karen si tú también me visitabas porque de ser así… Puede que seas tú de quien estoy enamorado y esto te esté haciendo daño.-

Si se había intentado mantener con el semblante serio esas palabras rompieron su coraza de tal forma que sin darse cuenta las lagrimas descendían por su mejillas mojando su ropa una vez caían de su barbilla. Kenny se alarmó ante semejante imagen, tomando la manga de su parka para retirar aquellas lagrimas que mojaban las mejillas del opuesto. Sus dudas solo habían aumentado más ¿Sería Stan o Trent? Pero algo le quedó claro, ambos chicos sí estaban enamorados de él y fuera cual fuera la última decisión uno de ellos acabaría sufriendo. Los brazos de su amigo rodearon su cintura y su cabeza se refugió en su pecho evitando que le viera de esa manera, sin saber que decir McCormick se limitó a rodear sus hombros manteniéndole pegado a él. El tiempo pasó sin que ninguno de ellos dijera palabra alguna, sin separarse de aquel abrazo, con sus corazones latiendo apaciguados habiendo encontrado la calma al estar tan cercanos. Por ese lapsus de tiempo Stan creyó haberle recuperado, que toda la memoria había vuelto al rubio, pero su felicidad duró lo que el móvil del ajeno comenzó a sonar, no quería romper aquel contacto pero se vio forzado a ello. Al ponerse en pie pudo notar el entumecimiento de sus piernas al haber estado en esa postura teniendo que palmear las zonas entumecidas mientras el otro atendía al móvil.

-Sí, he salido…- Frunció los labios escuchando a quien hablaba desde la otra línea. –Solo, quería despejarme un poco de estar en casa.- Otra pequeña pausa. –Voy ya a casa Trent, solo espérame en la puerta, no tardaré en llegar.- Colgó guardando de nuevo el aparato en el bolsillo de su pantalón, mirando tras ello a su amigo.

-¿Debes irte?- Era más que obvio que sí, pero necesitaba escucharlo de sus labios.

-Sí, prefiero eso a que me venga a buscar.- Comenzó a caminar dejándose atrás al del gorro azul, pero antes de salir del parque giró para mirarle. –Mañana nos veremos de nuevo aquí, a las cuatro, ¿te parece?-

-Está bien, a las cuatro.- Asintió viendo como le sonreía y terminaba por cruzar la calle para volver a casa.

Ahora tenía esa pequeña posibilidad, si encontraba aquello tal vez su memoria volvería, solo debía esperar un día, no era tanto ¿no?


Luis Carlos: Aunque se tomó mal la noticia Kevin no puede hacer nada ya que es la decisión de su hermano, es Kenny el que "quiere" estar con Trent, y sí, tengo en mente algunos sufrimientos kkk~

Coyote Smith: Se acabarán enterando, al menos de la mentira, sobre lo de la muerte de Kenny eso quedará oculto para todos salvo para Stan que sabe lo que realmente ocurrió y bueno Trent y Kenny...

Gracias a todos por leer~