Aquí les traigo el final de la historia que al final ha sido partido en tres partes para no subir dos capítulos iguales pero con distintas conclusiones o tener que avisar por donde cambiar un final del otro, espero os gusten.


Su cabeza se sentía llena de información, tenía dos versiones de la noche que se recuperó, bueno que volvió a la vida, pues él sabía que había muerto y resucitado esa noche, pero ahora una parte de él había desaparecido y necesitaba recuperarla. Tenía que hablar con Karen, cuando regresó la noche de antes ella había ido a casa de Rubi por lo que no pudo aclarar esa duda pero sí que buscó entre sus ropas sacando una chaqueta de color marrón con adornos rojos hecha de lana. Se giró para ver esta sobre la cama acercándose para tomarla entre sus manos, alzó la prenda llevándola hacia su nariz, ya no poseía el característico aroma del moreno… ¿por qué estaba buscando ese olor en la prenda? No estaba seguro pero anhelaba tenerlo cerca, igual que en el abrazo que habían compartido, sus brazos se habían notado tan cálidos a su alrededor. Kenneth soltó un suspiro al escuchar la puerta principal, su hermana había regresado a casa, le daría unos minutos para dejar sus cosas y luego se acercaría a preguntarle, pero de momento necesitaba asegurarse que esa tarde no tendría visitas, tomó su móvil marcando el número de su pareja.

Escuchó como este era descolgado y tras ello una voz algo ronca que carraspeaba preparándose para hablar pero no le dejó tiempo.

-Trent.- Comenzó Kenny de forma decidido.

-¿Sí cariño?- El rubio hizo una mueca de desagrado ante el apelativo cariñoso que usó para su persona.

-Hoy tengo planes, no te pases por mi casa, sería idiota.- Aclaró con tranquilidad.

-¿Por qué?¿Con quién?- Inquirió el de cabellos más oscuros a través de la línea.

-¿Te importa? Eres mi novio, no mi amo, ni mi jefe, ni mi padre, yo tengo una vida y amigos.- Reprochó el de ojos azules deseando tenerle en frente para hacerle una seña típica de Tucker.

-Pero Ken ya sabes que tienes "amigos" que solo quieren liarte la cabeza.- La voz de Boyett sonaba preocupada como si realmente sus palabras fueran ciertas y eso solo le confundía más de lo que estaba.

-Con eso de "amigos" no te referirás a Stan ¿no?- McCormick esperó la respuesta pero el silencio le fue suficiente para darse cuenta de ello. –Stan es mi amigo te guste o no.- No le dejó tiempo para replicarle, eso era otra cosa que acrecentaba su duda.

Salió del dormitorio parándose frente a la puerta de su hermana, dio dos golpes en la puerta avisando de esta forma de que entraba al dormitorio procediendo a hacerlo y encontrarla sentada frente a su escritorio terminando sus actividades.

-Karen.- La llamó tomando asiento en la cama contigua al escritorio blanco de la chica. –Necesito hacerte una pregunta.-

-Si es sobre la universidad y el proyecto, ya te lo dije, tu profesora te perdonará si terminas el cuadro que empezaste el mes pasado.- Comenzó a relatar la joven riendo por lo bajo, era la tercera vez que tenía que repetírselo.

-No es sobre eso.- Rodó los ojos el rubio riendo junto a ella pero callando al momento.

-¿Entonces?- La castaña giró sobre su asiento encarando de esa forma a su hermano.

-Quiero saber si Stan también me visitaba a diario en el hospital.-

Karen volvió a mirar a sus ejercicios evitando así los inquisidores ojos cyan del más cercano de sus hermanos. El mayor se puso en pie revolviéndole el cabello para luego simplemente abrazarla por la espalda apoyándola cabeza sobre la ajena.

-¿Por qué no me lo dijiste?- Cuestionó el chico soltando todo el aire que retenía en sus pulmones a modo de suspiro.

-Pensaba que lo sabías, pero cuando me dijiste que estabas con Trent, solo creí que habías discutidos con él.- Confesó la menor alzando sus manos para posarlas sobre los brazos del contrario permaneciendo abrazada durante unos minutos.

-Gracias Karen.- Kenny besó su cabeza antes de dejarla de nuevo sola en su dormitorio y volver al propio.

Ahora sabía que tanto Stan como Trent lo visitaron a diario, pero como dijo Karen, él pudo discutir con el moreno y por ello el rubio no le quería cerca, o podía estar enamorado de él y por eso también Boyett no quería que se encontrasen. Las posibilidades seguían siendo las mismas pero ¿de quién estaba enamorado? Tenía tiempo para pensar hasta que se acercara la hora en la que había quedado con su amigo y no quería pasar las horas calentándose la cabeza con aquella historia, lo mejor sería terminar su proyecto para despejarse. Buscó en su armario el cabestrillo y la paleta con las pinturas para seguir con su obra pero lo que no esperaba era ese cuadro medio comenzar ¿por qué no recordaba que lo había comenzado? Es más ¿por qué no recordaba la foto que colgaba en una de las esquinas y le servía de modelo? Se sentó en el suelo mirando con desconcierto lo que tenía delante, una imagen de Stan sentado sobre su cama intentando tapar el objetivo con la diestra mientras su zurda sostenía una almohada, ¿Quién había hecho la foto?¿Por qué la tenía como modelo? Vale que su amigo saliera adorable, que su sonrisa parecía resplandecer una calidez increíble aun siendo solo una imagen y sus ojos azules le recordaron a la oscuridad de una noche despejada, sin duda Stan estaba deslumbrante en esa imagen. No sabía cuánto tiempo se quedó mirando la parte del lienzo que se hallaba medio pintada pero la voz de su padre obligándole a ir a la mesa le trajo de nuevo al mundo real teniendo que guardar aquello no sin antes guardar esa foto en su bolsillo, le preguntaría al mismo retratado sobre ella.

Aunque había pensado que las horas pasarían lentas, estas parecieron estar de su parte pues cuando se quiso dar cuenta estaba poniéndose aquella chaqueta marrón que hasta ese momento había descansado sobre su cama. Salió de su casa corriendo sin dar ninguna explicación, sabía de sobras que Boyett iría a su casa y de haber dicho a donde se dirigía este daría enseguida con él y antes de enfrentarlo quería dejar las cosas claras con Marsh. Entró en el parque agotado dejando su carrera al ver una figura conocida que portaba un atuendo similar al que él mismo portaba, aquello provocó que el de cabellos rubios comenzase a reír llamando la atención de su citado que al verle coreó sus risas con las propias.

-Bonito atuendo Ken.- Se burló levemente el de orbes oscuras restando la distancia entre ambos.

-¡Vaya gracias! Mira que me lo dio alguien con pésimo gusto.- Siguió bromeando este como si nada ignorando por unos instantes el motivo que le había llevado allí. –Al parecer tenías razón, lástima que no sea capaz de recordarlo.- Bajó la cabeza mirando al suelo con notorio desasosiego.

-No pasa nada.- Se encogió de hombros el más alto posando sus dígitos en los dorados cabellos despeinándolos más de lo que ya estaban. –Al menos ahora sabes que no te mentí como otros.-

-Aun no es seguro de que él me haya mentido más que con tus visitas.- El menor alzó su dígito riendo entre dientes. –Yo no puedo asegurar que tú digas la verdad.-

-Umm.- El moreno metió sus manos en los bolsillos de su chaqueta y miró al horizonte mordiéndose el labio inferior. –Entonces vas a seguir con Boyett ¿no?- Preguntó sin mirarle siquiera.

Ambos se quedaron en silencio, no estaba seguro de seguir con él o no, había lagunas en su memoria por ejemplo la foto, ¡cierto! Aquella foto.

-¡Stan!- El aludido giró su rostro para ver a quien profería su nombre, este sacó la fotografía de su bolsillo entregándosela al ajeno. –Esta foto… ¿Te la hice yo?- Indagó necesitando esa respuesta pues no le encajaba el haber olvidado algo como ello, más si se trataba de su proyecto para aprobar el curso.

-Sí…- Respondió desanimado. –La querías para clase, me negué a ella, te golpeé para que la borraras, pero te negaste a hacerlo.- Terminó riendo por ese recuerdo.

Kenneth le miraba atento, podía notar la nostalgia en las orbes azuladas frustrándose por no poder compartir ese recuerdo con su amigo.

-Quiero que me cuentes lo que pasó la noche del hospital, quiero saber tu versión.- Aclaró mirándole con determinación.

-Está bien.- Stanley se acercó a un banco tomando asiento, observando como su compañero hacía lo mismo a su lado sin dejar de mirarle. –Esa noche estuvimos hablando, ya te lo dije ayer.- El rubio asintió. –Algunas cosas fueron triviales otras no tanto, recordamos el día que en plena lluvia apareciste en mi casa en busca de Kevin y para que volvieras a casa seco te regalé esa chaqueta.-

-Siempre te lo agradeceré, me librarías de un buen resfriado.- Sonrió dejándole de nuevo la palabra.

-También recordamos una canción que me enseñaste, cantamos… Bueno me dejaste cantando solo.- Confesó avergonzado de recordar en que cayó en esa trampa. –Y luego… luego…- El rostro del moreno cambió de color y ambas manos fueron directas a sus labios antes de que una pequeña cantidad de vomito manchase sus dedos y el suelo frente a ellos.

Si a cualquiera ese acto le hubiera parecido de lo más repulsivo para alguien cercano al joven Marsh era una señal clara de enamoramiento, y el chico que le acompañaba en ese momento no se sintió asqueado, es más pudo sentir una punzada de culpa, Stanley si estaba enamorado de él, pero ¿qué pasaba consigo? Sus ojos se llenaron de lágrimas de impotencia, ansiaba la verdad, a quien amaba, a quien haría daño. De su bolsillo sacó un pañuelo que usó sin miramientos en limpiarle las manos al ajeno y sus labios evitando mirarle ya que el dolor que sentía se reflejaba en su mirar.

-Esa noche nos besamos Kenny.- El susurro del de cabellos oscuros se clavó en su mente junto a la imagen de Trent besándole, ambas cosas le producían sentimientos muy distintos, pero no sabía encajarlos y eso le rompió por completo.

-Stan…- Comenzó a susurrar el rubio acercando su rostro al del su amigo, cerrando los ojos en el proceso con la intención de besarle.

-¡Stanley Marsh aléjate de él!-Boyett llegó corriendo interrumpiendo la acción que estaba a punto de darse.

-¿Trent?- Kenneth fue levantado de su asiento y puesto tras la amplia espalda del chico del tupé rubio. –Te dije que no vinieras.- Reprochó el otro rubio intentando separarse de su agarre.

-¿Y qué habría pasado de no ser así?¿Ah?- Gritó molesto.

-¡Lo que realmente pasó aquella noche!- Recriminó el moreno poniéndose en pie llevándose un empujón del ex convicto.

Kenny se zafó del agarre y corrió a ayudar a su amigo que había perdido el equilibrio por aquel empuje proveniente de su pareja.

-Kenneth ¿te recuerdo que eres mi novio?- La voz del chico sonaba más molesta que segundos atrás por el hecho de verle ayudar al opuesto.

-No, ahora no lo soy, no puedo estar contigo si no sé a quién de los dos quiero.- Al decir aquello pudo ver como su ahora ex novio cambiaba su expresión de enfado por una de completa derrota, como negaba con la cabeza y extendía una mano en su dirección articulando su nombre con los labios sin producir ningún sonido.

-Ya te ha comido la cabeza ¿verdad?- Cuestionó Boyett mirando con recelo al moreno que se acababa de situar a un lado de McCormick.

-No le he comido nada, solo he dicho la verdad.- Agregó Stan desafiando al más corpulento de los presentes.

-Y como puede saber él si lo que tú dices es la verdad ¿Eh?- El de orbes marrones se cruzó de brazos esperando la respuesta a sus palabras viendo solo como ambos chicos quedaban en silencio.

-Yo... Bueno... Eso no lo sé….- Kenneth se pasó la diestra por el cabello revolviéndoselo nervioso sin darse cuenta de que terminó por estar en medio de ambos chicos que seguían con su duelo de miradas.

-Y si no lo sabes ¿por qué no me escoges? Hemos sido felices estos días ¿no?- Insistió el de su izquierda.

-Pero has estado a punto de besarme, eso es por algo Ken.- Añadió Stanley desde el otro lado.

-Eso es porque le has lavado la cabeza con tus historias.-

-Tú sí que le has lavado la cabeza, esa noche no estuviste allí.-

-Eso es lo que tú dices.-

-Esa es la verdad.-

-¡BASTA!- Gritó exaltado el menor de los tres alejándose de ellos con las manos sobre los oídos para no escucharles, su cabeza estaba llena de imágenes borrosas de recuerdos confusos, unos que seguro eran los reales y otros que no lo eran pero se habían formado al saber de ellos.

Sin darse cuenta Kenny había cruzado la calle metido en sus cavilaciones, cuando una imagen le invadió por completo haciéndole girarse y ver a los dos chicos en la acera de enfrente, retiró las manos de sus oídos escuchando como ambos le llamaban pidiéndole que les esperase. Se quedó quieto viendo los coches pasar impidiéndole volver a cruzar de momento, pero en esos momentos el cruzar era lo de menos.

-Stan.- Habló con fuerza para ser escuchado sobre el sonido de los motores. -¿Qué canción te enseñé?- No sabía por qué preguntó aquello, pero a su mente habían venido las palabras de su amigo "Recordamos una canción que me enseñaste, cantamos… Bueno me dejaste cantando solo." –Vuelve a cantarla.- Pidió al ver la cara de incredulidad de ambos chicos.

-La canción…- El aludido se puso a hacer memoria recordando la letra que no dudó en cantar con fuerza para ser escuchado por el contrario frente a ellos.

Kenneth se quedó parado en la acera con la mirada ida, observando un punto en la nada, su cabeza dolía, el escuchar esa melodía y la letra de la voz de Stan le hizo recordar todo lo que había olvidado. Las lágrimas comenzaron a recorrer las mejillas del rubio, que aún en su trance adelantó un paso en falso hacia la dirección del que cantaba. La canción pasó a ser un grito de su nombre oculta en el sonido de un frenazo que enmudeció tras un golpe, el choque fue eminente, pero su cuerpo impactó contra el asfalto sin hacerle demasiado daño, lo más rápido que pudo se incorporó viendo quien había sufrido aquel golpe por él.


Ante todo quiero agradecerles a Luis Carlos y Coyote Smith por haberme mostrado su interés a base de comentarios y al resto de personas que lo han leído, puede que el final deje muchas dudas aun sin resolver -Cosa espero no sea así- O pueda dar rienda a pequeñas historias a parte ya sean de un final o de otro.

Espero no ser maltratada por los finales que dejo XD