Al ver el cuerpo de ambos chicos en el asfalto Kenny se alertó poniéndose en pie con un poco de dificultad pues se había dañado una de las piernas al caerse, o más bien al ser empujado. Stan estaba sentado con el cuerpo de Boyett sobre sus piernas palmeando el rostro del chico obligándole a mantenerse despierto pues el rubio había evitado que este terminara siendo arrollado al ir a "rescatar" al menor de una segura muerte.
-Trent.- El moreno seguía intentando conversar con el chico mientras McCormick tomaba la mano del más dañado.
-Trent, no te preocupes, voy a llamar a la ambulancia.- Habló Kenneth llevándose un leve asentimiento del aludido. Sin más demora tomó su teléfono llamando a emergencias buscando con la mirada al conductor esperando que no se hubiera ido a la fuga dejando a tres jóvenes tirados en la carretera, pero pudo verlo con móvil en mano parando a los coches para que el siniestro no fuera a mayores.
-Ke..Kenny…- Musitó el de orbes marrones presionándole la mano al nombrado. -¿Ya sabes a quien quieres?- Susurró sin apenas fuerzas formando una ligera sonrisa en sus labios, lo cual provocó que los ojos cyan del chico se inundasen de nuevo y las pequeñas lágrimas cayeran sobre sus mejillas. –Eso es un sí.- Con las pocas fuerzas que le quedaban tomó la mano del moreno y la colocó sobre la del otro cerrando los ojos tras ese gesto.
-¡No!¡No puedes irte!¡Despierta!- Gritó el joven de los McCormick entre llantos sin recibir respuestas.
Stanley tomó el pulso del chico que seguía sobre sus piernas relajándose al sentir sus latidos, aunque débiles, pero eso decía que seguía con vida.
-Solo se ha desmallado, con suerte podría salvarse.- Anunció el futuro médico comenzando a escuchar las sirenas de la ambulancia que se acercaban a su posición.
Fueron unas cinco horas lo que tuvieron que pasarse en el hospital, al final él y Stan solo habían sufrido magulladuras y el peor golpe se los llevó Trent que había sido operado pero por mucho que los doctores lo intentaron ambas piernas del joven habían quedado inservibles por lo que debía quedar en sillas de ruedas, pero por suerte seguía con vida.
Kenny se asomó por la puerta de la habitación observando al que había sido su pareja durante dos días tumbado sobre la cama mirando el techo distraídamente hasta que escuchó la puerta y sus orbes chocolates se centraron en el rostro de su visitante.
-Me alegra verte por aquí ¿Cómo se encuentra Marsh?- Preguntó con la voz ronca por las horas que había pasado dormido.
-Está bien gracias a ti, tengo que agradecértelo Trent, si no fuera por ti.. Ahora…-
-No estarías con la persona que quieres.- Concluyó con una sonrisa.
-Exacto.- Musitó cabizbajo. –Siento que tú lo estés pasando mal por mi culpa y ahora esto.- Sollozó el de cabellos claros evitando mirarle.
-Me vale si con ello puedo verte feliz, siento haberte mentido, sé que no fue lo mejor, pero te quiero.-
-Lo sé, seguro todos en tu posición habríamos hecho lo mismo.- Quiso animarlo como pudo.
-No sé, pero bueno ahora todo está bien, y creo que voy a ser malcriado por mi primo y su novio, no todo va a ser tan malo, de todas aún puedo usar el pene.- Rió negando con la cabeza coreado por su acompañante.
-No solo por ellos, sabes que me vas a tener para lo que quieras.- Agregó mirándole con una pequeña sonrisa en los labios.
-Lo sé, ahora será mejor que te marches hay alguien esperándote en la puerta, creo que le va a costar mirarme.- Comentó Trent mirando la ventanilla de la puerta por donde se visualizaba a Stan.
-Es muy probable, pero también te está muy agradecido.- Aseguró separándose de la cama tras darle un beso en la mejilla. –Volveré a verte luego.-
-Está bien, nos vemos.-
Tras despedirse salió de la habitación, no era un buen final pero estaba con quien quería y ahora no dejaría que nada volviera a interponerse entre ambos. Al ver al moreno tras la puerta se cogió de su mano sonriéndole con amplitud.
-¿Nos vamos?- Cuestionó el mayor en voz baja.
-Nos vamos.- Respondió poniendo rumbo por los pasillos que una mañana de invierno fueron recorrido por un niño que buscaba a un amigo que no encontró, pero esta vez salía con él de la mano.
