Capítulo no. 14


Nombre: antes del distanciamiento.


Canción: Every Rose Has It´s Thorn.


Agradecimientos: Quiero agradecerles por sus 100 reviews. Me ayudaron a cumplir exacta la meta que tanto deseaba. GRACIAASS!


Advertencia: nada. Solo… tristeza.


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We both lie silently still in the
dead of the night
although we both lie close together
we feel miles apart inside
was it somethin' i said or somethin' i did
did my words not come out right
tho' i tried not to hurt you
tho' i tried
but i guess that's why they say

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"Me iré de el País, con mi madre." "No volveré, eso es muy probable…" "Naruto-kun".

-¡AH!- despertó exaltado, sudoroso e inquieto. Su respiración era agitada, y sus ojos parecían reflejar cierto miedo. Y es que apenas un par de horas atrás se enteró de que Hinata planeaba irse del país, y estaba aterrado, porque no sabía cómo vivir sin su presencia.

-¡¿Qué?! ¿Qué ocurre?- Hinata sonó preocupada, y con un leve -pero muy leve y recóndito, diminuto- deje de molestia. También la despertó a ella con sus gritos. Porque si bien era cierto que estaba enfadado con ella, no había dejado de dormir a su lado.

-Nada, tú solo… vuelve a dormir.-

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every rose has its thorn
just like every night has it's dawn
just like every cowboy sings a sad, sad song
every rose has its thorn

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Yea it does-Hyuga Hinamori, -
Aquel hombre de cabellos blanquecinos y unas marcas muy notorias en su rostro recitaba la larga lista de los estudiantes graduados. Posterior a escuchar sus nombres, todos y cada uno pasaban a recoger sus diplomas, sonreír un poco al público, posar rápidamente y salir por el lugar asignado, de uno en uno. Los aplausos emitidos por los espectadores prácticamente no se detenían, pero no eran demasiado ruidosos como para impedir que se escuchasen los nombres. –Y para concluir con la letra "H", tenemos a nuestra alumna con honores y de mejor promedio. Damas y caballeros, un aplauso para la señorita, Hyuga Hinata.-

Y podía ser que el noventa y ocho por ciento de las personas localizadas en aquel salón estuviesen felices festejando, sin embargo hubieron dos que no: Un joven universitario rubio, y una muchacha graduanda peliazul. Naruto y Hinata.

¡Y demonios, de veras que sí intentaba esbozar una sonrisa sincera! Pero sabía que al concluir esta festividad Hinata se marcharía de su vida, y él probablemente se derrumbaría, de nuevo. Hinata, por su parte, tenía dos asuntos en su cabeza; uno era Naruto, y el otro era la ausencia de su Padre en su graduación.

Ambos tenían un pensamiento en común: Su relación. Una que, ahora que se fijaban, nunca había prometido ser estable; incluso desde antes de comenzar.

Recordaron la primera vez que se conocieron, entonces. Se tropezaron, cayeron juntos, rieron y se embriagaron; para horas después regalarse su virginidad el uno al otro, llevados por el mero deseo de la carne. A la mañana siguiente Hinata desapareció, y hasta una semana después volvieron a verse, y ella se disculpó. Naruto cero, Hinata uno.

Luego vino aquella tarea de teatro, y quedaron como pareja para su obra de romanticismo. Allí se besaron nuevamente, pero nada más sucedió, salvo el cosquilleo y avivamiento de los recuerdos del no tan lejano pasado que compartían. Así se hicieron más unidos, al punto de volverse mejores amigos. Y cómo ya se sabe que el alma del humano es vulnerable, y que a veces es herida por otros, Cuando Naruto se sintió fatal por un incidente con Sakura, Hinata irónicamente lo consoló. Esa misma semana la pasaron de maravilla, hasta que Naruto le presentó a Shikamaru y Shino (lo cual ella agradeció luego), para olvidarse de ella y alejarse repentinamente al día siguiente, porque Sasuke había regresado de su largo viaje. Él no le habló durante un mes posterior a eso, pero se sintió culpable por abandonarla así, siendo ella su mejor amiga, y se disculpó entre la soledad y los susurros leves del viento. El marcador empataba: Naruto uno, Hinata uno. Ya ambos habían lastimado al otro.

Y cuando volvieron a hablarse, fue porque él se disculpó, y probablemente no lo habría hecho hasta mucho después, de no ser porque necesitaba compañía luego de que lo sancionaron en el equipo de futbol, por darle una paliza a Shikamaru. A partir de ese día comenzaron a buscar un pasatiempo, juntos, y gracias a un programa en la televisión descubrieron que tenían potencial para bailar la salsa. Así pasaron a bailar en público, y ambos se sintieron deslumbrados por la luz interior de su respectivo compañero. Quizás esa vez fue que Naruto comenzó a sentirse confundido con todo ese asunto de que Sasuke y Sakura eran casi novios; y la única que estaba allí para apoyarlo era Hinata. Fue por eso que desde ese día Naruto se percató y recordó todos los enormes esfuerzos que la mujercita de ojos opalinos hacía para verle feliz: actuar en público, faltar a clases con él a pesar de tener miedo a que su padre la descubriese, bailar frente a muchas personas, disculparlo por sus estupideces, pasar horas de su tiempo con él, divirtiéndose o buscándole algún pasatiempo. Aceptarlo, por sobre todo. En verdad ella había sido tan amable, y aún así él no lo lograba notar. No había visto todavía esa chispa de amor centelleante en los orbes de la chica. Otro punto que Naruto anotaba en el marcador que ahora se titulaba "Las veces en que nos lastimamos el uno al otro". Puesto que sin saberlo, a ella le hería su confusión. Naruto dos, Hinata uno.

Y finalmente, aquella confusión se disipó. Fue entonces que el rubio decidió preguntar a Hinata cómo sabías cuando estabas enamorado, y ella, muy tonta, le dio todas las características que resaltaban en su persona cuando estaba con él. Allí se dio cuenta de que ella lo quería, y él se percató de que quizás ella comenzaba a gustarle como más que la amiga a la que siempre pudo ver. Confusión, eso fue lo único que se pudo repetir, por enésima vez.

Luego ella se fue de viaje con su padre, su primo y su hermana menor durante un mes; dejando a Naruto solo, sin otra compañía. Allí, él se dio cuenta de que la necesitaba, y que tal vez hasta la amaba. Por eso fue que al momento del regreso de Hinata, nerviosamente, él se le declaró, y se volvieron novios. Allí comenzaba su relación, y para aquel entonces ya se habían herido muy fuertemente el uno al otro. Aunque uno había sido más lastimado que el otro…. Y todo dolería más después.

Siendo ya novios, con sus momentos felices, tiernos y su relación en la cúspide de la felicidad, descubren que iban a ser padres, y por giros del destino pierden a su bebé. Entonces se desarrolla una enorme tristeza, y por el rechazo del padre de Hinata, y la desesperación de los progenitores de Naruto, terminaron viviendo solos, juntos, en una pequeña pero cómoda casa que Kushina y Minato les compraron. Pasaron meses de una terrible depresión en Hinata, que por ende terminaba haciendo sentir fatal a Naruto. Y él, entre toda su desesperación le había pedido que se esforzara una vez más para salir adelante, prometiéndole que mientras estuviese con él, luego de eso, nunca más debería de volver a luchar. Mentira, si se miraba ahora. Naruto era de cumplir promesas, pero esa no la realizó: Hinata sí volvió a esforzarse luego, para no desfallecer a causa del dolor en su corazón.

Aún así superaron el daño, y reafirmaron que se amaban. Superaron un enorme obstáculo en su relación.

Y donde más débil se formó su noviazgo, fue cuando Naruto comenzó a sentir celos. Cuando comenzó a ver a una hermosa Hinata rodeada de chicas (las cuales no le molestaban, porque eran amigas de su novia) y chicos, fastidiosos y acaparadores de su atención. Él comenzó un estúpido juego de celos, y ella, ingenua, le siguió la corriente. Ambos pelearon y ambos se hirieron. Naruto tres, Hinata dos. ¡Demonios! Él había lastimado más.

Esa había sido prácticamente la recapitulación de todo, desde el comienzo hasta ahora. Y al final, casualmente terminaron empatados, porque en los últimos meses fue Hinata la que lo lastimó más a él, a pesar de que él luchó para hacerla feliz. ¡Y todo porque él le propuso que intentaran una segunda vez aquello con lo que se conocieron! Naruto tres, Hinata tres. Marcador empatado, fin del juego, aparentemente.

Hoy por la noche ella se marcharía. Y no habría nada más que hacer.


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I listen to your favorite song
playin' on the radio
hear the dj say love's a game of
easy come and easy go
but i wonder does he know
has it ever felt like this
and i know that you'd be here right now
if i could have let you know somehow i guess

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-Eh, Naruto-kun, g-gracias por haberme acompañado un día más- Hinata le esbozó una sonrisa, algo triste, al tiempo en que apretaba sus dientes para que las lágrimas no se escapasen. No quería irse, pero él tampoco la estaba deteniendo. No había una razón para permanecer allí.

-Gracias a ti, Hinata. Por todo.- Eso iba en todo sentido. Le estaba agradeciendo por dejarlo estar en su graduación, por entrar a su vida, por haber sido la madre de su primer bebé (que en paz descanse), por haberle dado su corazón, por todas las noches que estuvieron juntos, y todas la sonrisas que le había regalado; también las que le había provocado. Por los buenos y malos momentos, por acunarlo en brazos a pesar de su confusión. Por perdonarle todo, por entregarle todo, por alegrar su vida… por ser como era. Le agradecía incluso este dolor, porque sabía que era de ella.

-Y… ¿Qué… qué harás ahora?- preguntó ella nuevamente, para seguir la conversación que ninguno sabía cómo continuar.

-No lo sé.- respondió, honesto, con la mirada en el suelo.

-Voy a extrañarte. – Dijeron al mismo tiempo. Luego suspiraron, deshaciéndose de lo que les pesaba más.

-Espero que la pases bien. Conoce bien a tu madre, y aprovecha a conocer Canadá, si puedes. Estudia mucho, y sé sobresaliente, como siempre lo fuiste.- Le esbozó una sonrisa ligera, conteniendo la respiración.

-Naruto-kun…- Lo abrazó, pues no sabía qué más decir o hacer. Permanecieron así por un largo rato, y Naruto decidió que haría todo lo que pudiera para que ella se quedara con él.

-Ahora, señoras y señores, pasen al salón principal para recibir su almuerzo, esta es una ocasión especial, y la celebraremos comiendo en familia.-

Ambos escucharon la voz del fondo, del mismo director que había pronunciado la lista de los alumnos, uno por uno, y que ahora les indicaba que era hora de trasladarse a otro lugar. Naruto observó a Hinata por un momento, y hasta ahora se percataba de lo hermosa que se veía. Llevaba puesto un elegante, pero no muy formal vestido verde, de tonalidad oscura. No tenía mangas ni tirantes, y su escote era en forma de corazón. Dejaba ver un poco, pero era de Hinata, así que era discreto. Le llegaba arriba de las rodillas, y se ajustaba levemente a su cuerpo, dejando ver su figura. Su cabello estaba suelto, ondulado, y traía un sujetador de cristales en forma de mariposa. Un poco de delineador negro sobre el párpado, y brillo sin color sobre sus pálidos labios. Divina.

Le tendió la mano, con miedo, y ella la tomó. Caminaron así hasta el otro salón, él le susurró en el oído que se veía hermosa, y ella río un poco.

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every rose has its thorn
just like every night has it's dawn
just like every cowboy sings a sad, sad song
every rose has its thorn

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-¡Listo, señorita!- Naruto bromeó, y abrió la puerta del auto para dejar que Hinata saliera. ¡Era tan incómodo eso de las bromas y el buen comportamiento! Pero Hinata no se iba a quedar más. Se lo prometió a sí misma.

Al llegar a la casa que compartían, el rubio insistió en que compartiesen un poco de tiempo más, juntos, en honor a los viejos tiempos. Ella accedió, porque nunca le pudo decir que no a esa mirada suplicante. Se sentaron en el sillón, rígidos, y comenzaron a ver una película, a la que ninguno le prestó atención realmente. A medio filme, Hinata se dirigió a la cocina. Sigilosamente, Naruto la siguió, sin que ella lo viese o escuchase.

Al entrar a donde ella se encontraba, ella se sobresaltó. Le dio la espalda, y suspiró. Naruto se acercó al verla tan extraña, y cuando iba a poner su mano en el hombro de la peliazul, pudo darse cuenta de como ella secaba sus lágrimas con el dorso de su mano. Él la abrazó, e inhaló el olor a arándanos que ella desprendía, quizás por última vez. Un estremecimiento lo recorrió al pensar eso.

-Naruto-kun.- ella lo llamó. Él regresó de vuelta al mundo, y fijó su mirada azul en aquello orbes opalinos que tanto le encantaban. -ya... ya debo ir a terminar de empacar. Mi vuelo sale en tres horas.-

-Sí.-

Ella subió corriendo las escaleras, y él no pudo hacer nada más que caer rendido al sofá de la sala, en donde se encontraban anteriormente. No supo cuándo, ni cómo, pero se quedó dormido profundamente. Sin saber que ella aprovecharía aquello para no tener que despedirse, porque odiaba con su alma entera las despedidas.

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-Pasajeros del vuelo 30007562 destino, Canadá; su avión paritrá en diez minutos.-

Listo, era hora de salvar la última pizca de dignidad que le quedaba. ¡Porque, vamos! ella era una hyuga, y ya era hora de dejar de llorar. Prefería irse hoy, recordando buenos momentos con Naruto, que no irse, y pensar en todo lo malo que vivió junto a él.

-¿Hyuga?- Alzó su vista del suelo, un poco sorprendida. Se había encontrado, en la fila para abordar el avión, a quien menos creyó que vería... Sasuke Uchiha.

-U... U... ¡Uchiha-san!- no pudo evitar ponerse nerviosa, y hacer una pequeña reverencia en señal de respeto.

-hmph.- Él bufó, como era lo habitual, para continuar con su cuestionamiento. -¿Y a qué se debe tu viaje a Canadá?

-Pues... es que yo... ¡I-iré a ver a mi madre! ¡S-sí, es eso!- Y no es que fuera mentira, pero no era esa su razón principal. Esto venía para largo, al parecer, así que dejó su maletín en el piso un momento, y comenzó a jugar con sus dedos índices.

-Ah.- pausó un momento, y frunció el ceño, como en señal de estar meditando. - ¿Has tenido problemas con Naruto?-

Al parecer Sasuke nunca cambiaría. Siempre directo, yendo al grano. Cero sensibilidad. ¿Y qué mejor persona para desahogarte, que un chico serio y callado al que nunca más verás?

-Etto... sí.- Ella confirmó todas las sospechas del azabache. -La verdad e-es que... Naruto-kun y yo peleamos demasiado luego de qué él co-comenzara un... un... juego de celos, y pues,no quiero quedarme a ver como esto termina.-

¿Por qué tenía que ser tan tímida, y tartamudear tanto? bueno, eso no importaba. Hasta ahí dejaría el relato, porque no se arriesgaría a contarle al Uchiha que su tímidez con respecto a "ciertos temas" fueron la gota que derramó el vaso. Hinata esbozó una sonrisa dolida, y él solamente asintió, aún con su entrecejo fruncido.

-Hinata, He sido amigo del tonto de Naruto durante años a pesar de nuestros problemas y diferencias, y sé que él nunca ha tenido suerte con sus relaciones. Siempre lo arruina todo. Pero sé que te ama. No soy quién para juzgar tus motivos para irte, pero deberías ver si pueden salvar lo que hay entre ustedes, una vez más. Siempre lo han hecho. -

-Sasuke-san...- Sí, debía de admitir que aún bajo ese tono frío e indiferente de voz, se encontraba un buen consejo. Sin embargo pensaba que ya era muy tarde, y que lo mejor era dejar en paz a Naruto, para que fuera feliz. Él era muy guapo, después de todo, por lo que no tendría problema para conseguir a una rubia linda, que fuese como él.

-Adiós, Hyuga.- El azabache hizo un ademán con su mano izquierda, dio el pasaje de avión y entró a buscar su asiento. A ella le habría gustado agradecerle, e incluso preguntarle por qué viajaba hasta el otro lado el mundo, pero no pudo hacerlo, lamentablemente.

Pero bueno, era su turno de abordar el vuelo, así que entregó su boleto a la señorita que estaba frente a ella, sonrió tímidamente y tomó su maleta pequeña. Dio uno, dos pasos. Era la última en la fila. Suspiró, y de pronto escuchó algo que, a pesar de habérselo negado a su misma persona cientos de veces, deseaba oír.

-¡Hinata!-

era él... Naruto.

-¡Naruto-kun!-sus ojos se iluminaron, se dio la vuelta y le sonrió. Por un momento se ilusionó creyendo que todo sería como en las películas: él chico llegando a estrechar a su amada en un abrazo, pidiéndole matrimonio, y ella accediendo. Ambos besándose tiernamente luego, bajo la mirada cómplice del piloto, el copiloto y las azafatas. Pero fue solo un instante, unos segundos en los que creyó que sucedería esa utopía.

-Señorita, disculpe, pero el avión ya debe despegar y es necesario que suba ahora.- Aquella aeromoza la trajo de vuelta a la realidad. Eso no era una escena de alguna novela romántica transmitida por televisión o algo por el estilo, y de seguro el rubio solo iría a despedirse. Sus ojos se tornaron llorosos nuevamente.

Le dio su mejor sonrisa a ese hombre al que tanto amaba, se despidió agitando la mano en el aire, y subió, a buscar su butaca. Allí estalló en lo que se podría llamar un llanto silencioso.

Sin saber que dejaba atrás a un Naruto confundido, con un discurso entero atorado en la garganta, y una pequeña cajita aterciopelada en manos. De color violeta.

Si hubiese bajado, su Utopía sido una realidad.

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Though it's been a while now
i can still feel so much pain
like the knife that cuts you
the wound heals, but the scar, that scar remains
I know i could have saved our love that night
if i'd known what to say
instead if making love
we both made our separate ways
Now i hear you've found somebody new
and that i never meant that much to you
to hear that tears me up inside
and to see you cuts me like a knife

every rose has its thorn
just like every night has it's dawn
just like every cowboy sings a sad, sad song
every rose has its thorn

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FIN. Nah! jajajaj, no se asusten, obviamente continuará.

¿Ya me disculpé por el retraso? pues si no, lo hago ahora. como ya saben, nunca tengo internet. haré todo lo posible para actualizar dentro de 15 días, a lo mucho.


(*=w=*)

Y HAGO UNA CONVOCATORIA A TODOS LOS AMANTES DEL NARUHINA:

con otras autoras nos hemos dado cuenta de que el NH ESTÁ DECAYENDO! y para no perderlo, los exortamos a todos a escribir aunque sea un pequeño drabble de esta pareja, o a pasar la triste noticia a algún amigo o conocido que conozcan, y al que le guste escribir.


Nos leemos luego, dulzuras! espero ansiosa sus reviews, aunque sea dejandome reclamos. Y perdonen si he perdido la práctica escribiendo, es solo que no unicamente ando sin internet; tampoco he tenido tiempo.

Los quiero!