Chicas! mil gracias por sus reviews! me encantan de verdad y algunos también me hacen reir mucho, mil mil mil gracias por tomarse su tiempo para leerme. Vamos a lo que vamos!
MENTIRAS PIADOSAS
III
Mina estaba disfrutando de su hora de comida, se había separado de sus compañeros para ir por una paleta helada, con el frio que hacía le gustaba nivelar la temperatura, Yaten se había negado a salir a comer hasta terminar con la revisión del previo a impresión por lo que se fue con los demás. Pasó frente a una joyería y se detuvo a ver los anillos de compromiso, tenía que comprar uno para su reunión con su hermana y con Kath, se decidió por uno sencillo pero muy bonito y brillante aprovechando que tenía promoción aunque también se compró un juego de collar y aretes con piedras de zafiro, después de todo necesitaba consentirse de vez en cuando.
Cuando llegó a la oficina Yaten la llamó para revisar el artículo sobre el desarrollo del autoestima en la infancia. Yaten tenía que darle el visto bueno lo antes posible. Cuando entró en la oficina y dejó los papeles sobre la mesa el diamante brilló escandalosamente llamándole la atención al peliplata que la tomó de la mano.
-¿Y esto?
-Tienes buen gusto eh!- rio ella subiendo y bajando sus cejas en actitud coqueta
-¿Tengo?
-Si, por lo de la reunión con mi hermana y Kath, es posible que no me crea si le digo que volví a olvidar el anillo así que simplemente lo compre en un impulso.
-Estas llevando esta mentira a otro nivel- le dijo preocupado volviendo a ver el anillo, que si bien era bonito no era del todo de su agrado, era demasiado simple y no iba con Mina al menos no era algo que él le habría regalado de ser verdad, Mina era más exuberante, ella necesitaba algo que resaltara, algo que la hiciera suspirar cada que viera el anillo, "romántico" era la palabra que debía describirlo, éste simplemente no cumplía con su propia expectativa de un anillo de compromiso digno de la rubia frente a él.
-Solo son 6 meses que estará aquí y luego no la volveré a ver
-¿6 meses? ¿y si quiere estar presente en tu fantástica boda?
-Fácil, corto el compromiso, me hago la víctima y listo, pan comido- chasqueo los dedos restándole importancia
-¿Y porque no solo cortamos el compromiso y decimos que descubrimos que nos llevamos mejor cómo amigos?
Mina le dedicó una mirada asesina retirando su mano de la de Yaten.
-El reportaje sobre el autoestima en la infancia tiene datos del instituto infantil y la unicef, además recabé datos de otros centros infantiles que han atendido a niños maltratados...
De nuevo Mina se ponía ese escudo que Yaten no había notado antes y que ahora podía sentir, cada que intentaba acercarse a Mina algo en ella lo alejaba y cambiaba de tema, su atención no estaba del todo en lo que le estaba diciendo, veía el anillo de compromiso brillar y se preguntaba si de verdad era tan importante para ella esta farsa y porque.
La semana pasó volando, nadie en la oficina sospechaba que Yaten y Mina tuvieran alguna complicidad pues siempre se habían llevado bien fuera de oficina y la relación laboral nunca fue mala.
Yaten detuvo el auto en el espacio detrás de una camioneta negra Mazda. La casa era grande y se veía bien por fuera, muy grande y un hermoso jardín. Yaten se bajó de su honda civic del año con la boca bien abierta impresionado con la vista exterior de la casa y el magnífico jardín frontal.
-Tenía mis sospechas de que fueran la familia de revista pero al parecer de verdad tienen una casa digna de una portada.
-De hecho estuvo en una portada, en la revista Arquitectos hace un año, Darien se esfuerza por rodearse de lo mejor, es un buen hombre te caerá bien.
-Ya me siento intimidado- dijo en tono seco
-Oye tú vives en un penthouse en la quinta avenida, no es despreciable para nada
-Bueno, no me quejo.
Mina tocó el timbre nerviosa, sus manos sudaban.
-Mina que sorpresa! – gritó alegre Serena, una chica delgada, rubia de ojos azules muy parecida a Mina pero dos años mayor que ella con un pantalón entubado de mezquilla claro, botas largas beige y blusa blanca de manga larga y cuello alto , de pronto bajó la voz- Ya están aquí los Abernathy
-Ay no…- la cara de angustia que puso tuvo que quitarla de inmediato cuando Kath se acercó a ella haciendo que entrara dejando a Yaten fuera
-Mina querida! Que bien creí que ya no vendrías- Kath la abrazó demasiado efusiva
-¿No venir? Pero si me encanta venir a ver a mi hermanita
-¿Trajiste a tu prometido?- preguntó Kath viéndola con una sonrisa burlona
-¿Prometido?- Preguntó Darien que se acercaba a saludar con su hija en brazos dormida con una curiosidad que no ocultó muy bien
-Si Dar, mi prometido, recuerdas a Yaten, ven aquí tesoro- lo hizo pasar rompiendo así la curiosidad que su hermana y su cuñado no supieron esconder
-Yaten Kou…- dijeron Serena y Darien al mismo tiempo reconociendo de inmediato al jefe de Mina viéndola con severidad, más tarde tendría una reprimenda de parte de ellos, pero se portaron amables y saludaron como si lo conocieran de toda la vida a lo que Yaten no se hizo el desconocido, también los trató como si siempre estuviera ahí tomándose incluso ciertas libertades de confianza que no eran propias de él ni de nadie al encontrarse por primera vez.
La reunión estaba tranquila hasta que la hora de reunirse a comer comenzó a tener los comentarios mordaces de Katherin. Darien tomó la cabecera, Serena se sentó a su izquierda teniendo entre ellos la sillita de Chibiusa, junto a Serena estaba Mina, junto a ella se encontraba Yaten en la cabecera contraria, del lado derecho de Darien se encontraba Armand y junto a él Katherin que aprovechaba de vez en cuando para poner su mano sobre la de Yaten de manera casual pero no pasaba desapercibido para Mina.
-¿Sabían que Serena era gordita cuando estaba en la preparatoria? Oh era una pequeña bombita! Con sus piernitas rechonchas y su cadera, era muy graciosa verla correr cuando llegaba tarde a clases, lo cual claro era diario.
Todos rieron más por compromiso que por otra cosa, incluso Armand.
-Si, por supuesto, pesaba 80 kilos y mido 1.60m no era muy agraciada- apuntó Serena con voz fuerte, Mina y Darien sabían que era el timbre exacto que indicaba molestia disimulada.
-Pero ahora lo eres amor, y estás más bella que nunca- la abrazó por los hombros Darien, y le dio un beso en la cabeza.
-Oh que tiernos- Kath los miró con cierta envidia, el matrimonio Chiba era feliz de verdad y no lo ocultaban.- Ah y recuerdan a Mina, vaya que me sorprendes, has dejado de ser la Tomboy que tanto fastidiaba, te felicito.
-¿Tomboy? ¿Mina?- preguntó Yaten curioso girándose a verla sin poder imaginar esa escena de ella.
-Si por supuesto- aseguró Katherin entusiasmada, Mina siguió comiendo inexpresiva con la cabeza agachada removiendo el puré de papa como si estuviera cavando para encontrar un tesoro- le encantaba estar con chicos, pero solo para jugar claro, le encantaba comportarse como ellos, se vestía como hombre y oh la universidad, creí que cambiaría pero seguía igual, muchos dudamos de su orientación, incluso la dejábamos sola en las duchas cuando tocaban deportes- Kath rio fuerte y le siguieron el juego en la risa pero nadie comentó nada, Yaten no se rió pero si apretó sus puños por debajo de la mesa, Mina siguió comiendo, le dio una sonrisa falsa a Yaten que fue la gota que le colmó el vaso.
-Mina es perfecta en lo que a moda se refiere- hablo Yaten en defensa de la rubia con una molestia no disimulada- es una fashionista nata, muchas veces las personas del departamento de moda van a pedirle consejos sobre las nuevas tendencias y hace milagros, muchas de las cosas que publica nuestra revista pasan por los ojos de Mina y si a ella no le gustan simplemente no se publican, tiene un don, aparte de su columna y otra sección que contesta, gracias a ella la revista ha incrementado su tiraje, incluso es una de las más queridas por los lectores, a diario recibimos cientos de cartas dirigidas a ella de personas que quieren conocerla, le vendría bien incluso publicar un libro si ella quisiera, seguro sería un éxito.
Mina lo miró sin poder creer el entusiasmo con el que hablaba de ella, sintió un estremecimiento en su corazón, una emoción dentro de ella amenazaba con salir y explotar en sus brazos, casi podía ver fuegos artificiales frente a ella.
-¿En serio?- Serena sonrió auténticamente a Yaten- ¡Mina eso es increíble! Te felicito tanto hermanita
-Gracias Sere, en realidad no es nada- Mina se sonrojó, por debajo de la mesa Yaten le agarró la rodilla y sintió ese calor de su palma traspasar la mezclilla de su falda larga.
-No te quites crédito por ello, eres realmente increíble- le animó Yaten con voz tranquila y dulce.
Katherin la miró entrecerrando los ojos, su cara demostraba un poco de enojo disimulado pero a Yaten no lo engañaba, se encontraron sus miradas y pudo ver un destello de odio en los ojos de Katherin que supo esconder tras la copa de vino para después retomar su falsa sonrisa y dar más anécdotas vergonzosas de Mina. Tampoco lo pudo engañar Armand pues luego de mencionar aquello le dedicaba miradas de interés a Mina, notaba que le ponía mas atención, incluso le sonreía solo a ella cosa que le molestó a Yaten aunque no entendía porque razón.
El resto de la tarde la pasó entre risas falsas y comentarios hipócritas hasta entrada la noche cuando Katherin y Armand se despidieron para irse a casa.
-Mina, tu y yo tenemos una plática pendiente- advirtió Serena, comentario que Mina quiso ignorar.
-Amor, tienes más leche para Chibiusa?- preguntó Darien dándole la bebe a Mina que jugaba con ella a bailar junto con Yaten que les daba vueltas en las que Mina hacía sonidos graciosos que hacían a la pequeña de un año reír.
-Ay no… se me olvidó comprarle la formula, discúlpame- Serena se veía cansada, Yaten se detuvo un instante a ver a la pareja
-No te preocupes amor, no te disculpes, a estas alturas tengo suerte de que no olvides que sigues casada conmigo- La abrazó Darien dulcemente y le dio un beso en la frente, aquel acto hizo que Yaten sintiera un deseo hasta entonces escondido, el deseo de tener una familia propia, de abrazar así a su esposa y compartir muchas cosas, pero aún no llegaba la indicada que lo aguantara lo suficiente con su carácter.
-Gracias… ¿podrías ir por la leche en lo que yo recojo esto?
-Sus deseos son órdenes mi lady, Mina ¿quieres venir?
-Claro que si! ¿Quieres venir Yaten?
-No, estoy bien, te espero
-Nos llevamos a mi sobrina- anunció Mina tomado los abrigos dos minutos después salieron de la casa.
-Yaten, ¿podrías traerme todos esos vasos y platos de la mesa?
Serena comenzó a lavar los trastos usados mientras Yaten le ayudaba a secar.
-¿Puedo preguntar por qué aceptaste esta locura de mi hermana?
-¿Y yo puedo preguntar por qué no dijiste nada?
-Esa es fácil, es mi hermana no la voy a delatar, además Katherin es una pequeña perra que le encanta fastidiar a Mina desde siempre. ¿No fue obvio que se esforzó por hacernos quedar mal?
-Si, es lo que más me sorprende, decir eso de Mina de que era una tomboy o que le preocupe tanto no estar casada.
Serena suspiró pesadamente y apoyó el peso en un pie.
-Mina si era un tomboy, es decir, ella siempre fue más despierta que el resto, no jugaba con muñecas, le gustaban los carritos, no pedía el típico juego de té para navidad, pedía la pistola de agua, por lo mismo no se llevaba bien con las niñas, siempre ha sido diferente y bueno… cuando entró en la universidad esa mala fama la perseguía, pero era tan buena, tan sincera y despreocupada que los hombres nunca la vieron como una mujer, siempre era uno más de ellos, ningún hombre la ha tomado en serio y eso la deprime, aun siendo tan linda y teniendo todas sus ventajas sigue siendo solo Mina, no la mujer, la sexy o seductora Mina, solo Mina.
Yaten absorbió esas palabras, imaginó a Mina, en realidad era linda, de piel blanca y aterciopelada, su rostro era muy dulce, no tenía una sola marca en el, sus ojos eran expresivos y sus pestañas eran largas, su cuerpo aunque pequeño era atractivo, delgada y con buenas curvas, se preguntó porque no la había notado como mujer o porque no le había atraído desde que la conoció, posiblemente no había química entre ellos.
-¿Ahora contestarás a mi pregunta?- preguntó Serena mientras tallaba con fuerza una cacerola
-Solo la ayudé porque se veía en apuros y porque somos amigos, no me gustaría meterla en una mala situación. Ella ha hecho mucho por mí y me ha aguantado mis momentos difíciles, era lo justo.
-Un pago justo… ya veo…
-¿Por qué Mina quiere fingir que está comprometida?- preguntó como si no le interesara mientras veía fijamente como sus propias manos secaban las copas.
-Mina conoció a Armand en sus años de universidad, a ella le gustaba y practicaban juntos Lacrosse, como sabes casi no se llevaba bien con mujeres pero se llevaba muy bien con él, Katherin era la típica mujercita hueca superficial, se acercó a ella porque le gustaba estar rodeada de hombres y ser el centro de atención, estar con Mina suponía estar rodeada de hombres y no cualquier hombre, la mayoría eran guapos atletas universitarios llenos de musculos, cuando se enteró de que a Mina le gustaba Armand hizo algo imperdonable… se acostó con él y se lo dijo a Mina como si no fuera nada malo… aún recuerdo cuanto lloró por eso, pero Mina nunca dijo nada de lo sucedido, los dejó estar juntos y no volvió a contarle nada a Katherin, en cambio ella empezó a hablar mal de mi hermana a sus amigos, al final se quedó sola. Fue una época muy difícil para ella, por suerte estaba en su último año.
Yaten escuchaba y secaba los platos, su rostro hasta entonces inexpresivo se tornó molestio, incluso su boca se torció en un gesto de desagrado.
-Kath siempre le dijo que siendo como era nunca se casaría, siempre la vio por debajo del hombro, era una mala influencia y aún sigue siéndolo, mírate aquí, fingiendo ser lo que no eres, esa mujer tiene un poder sobre Mina que no he podido quitar, le arrancó su propia autoestima, fue hasta hace cinco años que la traje a vivir conmigo, estuvo aquí por un año hasta que entró a Rash y se mudó a su departamento. Gracias por cuidar de ella.- Lo miró sinceramente agradecida y con una cálida sonrisa muy parecida a la de Mina.
-No hay de que, para eso son los amigos- Yaten le regresó la sonrisa sincera y se encogió de hombros para quitarle importancia.
Siguieron platicando de Serena y su matrimonio, Yaten se llevó una agradable impresión de Serena y de Darien, ella era muy divertida y una mamá preocupona mientras que Darien era muy relajado y amoroso aunque tal como le había advertido Mina, era muy serio.
Mientras tanto en el supermercado…
-Lo que no logro entender es como convenciste a tu jefe para hacerse pasar por tu prometido- Darien iba empujando el carrito de compras y Chibiusa frente a él sentada aplaudiendo intentando sacar ruido de sus enguantadas manitas.
-Soy muy persuasiva sabes- Mina se metió en el pasillo de lácteos, empezó a buscar la marca de fórmula para su sobrina.
-Eso me queda claro, pero de verdad ¿Qué estabas pensando?
-Es Katherin, ¿Qué esperabas?- Mina se encogió de hombros como si fuera algo muy obvio- no voy a dejar que me vuelva a humillar, no quiero que me vea por debajo de ella.
Encontró la lata correcta agregándola al carrito, siguió caminando al siguiente pasillo solo para hacer tiempo.
-¿Y qué pasa si te descubre? ¿Crees que no te humillará peor?
-No me descubrirá! No soy la misma chiquilla de antes, soy más fuerte de lo que era
-No lo eres Mina, solo mira lo que estás haciendo, escoges actuar una mentira en lugar de decir la verdad, temes demasiado ser herida- Darien le hablo fuerte porque tenía mucho cariño por su cuñada, le preocupaba los errores que pudiera estar cometiendo, la sentía como su autentica hermana
-Creí que yo era la psicóloga…- sonrió con amargura
-Y lo eres… pero no eres muy prudente contigo misma. ¿Qué pasa si a Yaten le gusta de verdad una chica en el tiempo que esté aquí Katherin?
El solo pensar eso le dio una punzada en el corazón a Mina y se abrazó fuerte a las galletas que había tomado del estante.
-Entonces… yo… tendría que decir la verdad y eso sería peor para mi porque no solo quedaría como una tonta quedada, sino como una mentirosa desesperada- sus ojos se cristalizaron dándole a Darien una mirada triste que a él le dolió
Al fin lo había entendido, Darien sonrió cálidamente para darle apoyo, la abrazó con Cariño acariciándole la cabeza. Le dio un beso en la coronilla.
-Todo va estar bien Mina, no estás en la misma situación que hace cinco años, además nos tienes a nosotros para cuidarte la espalda.
Mina sintió un agujero en el estomago y como si la tierra se la tragara identificó de imediato el sentimiento como culpabilidad, tuvo que hacer acopio de todas sus fuerzas para recuperarse y darle una sonrisa tranquila a Darien.
Llegaron luego de un rato con algunas bolsas ayudando a colocarlas en los estantes. Mina y Yaten tomaron sus abrigos, Yaten la ayudó a colocárselo y le sacó el cabello atorado acariciando sin querer su nuca provocándole escalofríos, Mina por su parte también le ayudó a colocárselo pero al ser más pequeña que él no pudo ayudarlo a sacar su cabello largo del abrigo.
-Mina por favor, no sigas con tus tonterías, las mentiras siempre se saben y es peor- le decía Serena mientras veía como se colocaban los abrigos mutuamente
-No te preocupes hermana, Yaten aceptó fingir el tiempo necesario, pronto terminaremos con esto.
-Pero tal vez Yaten tenga planes con alguna chica, eso no sería bueno ni para ti ni para él.
-Descuida Serena- interrumpió Yaten- no tengo planes con ninguna mujer por el momento, y creo que ayudar a Mina puede divertirme un tiempo.
-No la alientes Yaten- le advirtió Darien serio
-Suficiente- Dijo Mina con una enorme sonrisa- nos vemos, vendré pronto, cuida a mi hermana y mi sobrina- se despidió Mina abrazando a Darien, él correspondió el abrazo con afecto
-Ya sabes que son mi tesoro más grande
-Cuídate hermana y duerme un poco más, pareces panda- abrazó a Serena con cariño
-Ya te veré cuando tengas un bebé, a ver si puedes dormir.
Yaten y Mina se metieron en el auto, avanzaban por las calles de regreso a casa de Mina.
-¿Habló contigo Serena?-Preguntó la rubia con cansancio
-Mas o menos, no mucho y a ti ¿te dijeron algo?
-Si, Darien… todo un laaargo regaño de porque estoy mezclando a mi jefe en mi vida personal, que era peligroso y la única que saldría raspada sería yo.
Yaten la miró de reojo, con las luces de las lámparas que pasaban se iluminaba su rostro, se veía cansada y aunque el tono era amigable sus ojos le decían que estaba triste, pasar tanto tiempo con ella fuera de la oficina le estaba dando a Yaten la oportunidad de conocer a la rubia mucho mejor.
La luz del semáforo cambió a rojo impidiendo que siguieran.
-No dejaré que salgas lastimada, te lo prometo.
La tomó de la mano mirándola directamente a los ojos, Mina sintió que un abismo se abría en su corazón, mirando esos ojos verdes como esmeraldas que le decían que iba a estar bien. Sonrió y apretó su mano que pronto apartó cuando la luz roja cambió a verde.
Chicaaas abriguense bien, no quiero que se enfermen! estos climas andan muy raros! juuummm y si tienen un Yaten que les de calor pues... aprovechenlo!
