Continuemos con la celebración!

MENTIRAS PIADOSAS

VI

Ir al Teatro con Katherin , Armand y Yaten había sido de verdad agotador y no solo agotador por tener que poner una enorme sonrisa falsa en sus labios, lo complicado había sido hacerla parecer auténtica sonrisa de felicidad, ignorar sus comentarios hirientes y hasta tener que aguantar que contara las calorías que había ingerido desde que la vio por la mañana, podía estar segura de que esas 3526 calorías consumidas bien valían la pena.

-¿De verdad no se cansa de hablar pura mierda?

Mina no hables así!- Contestó Serena al otro lado de la línea.

Era lunes por la mañana y había decidido llamarle a su hermana desde la oficina para contarle su fin de semana tan horrible después de unos fantásticos días de descanso.

-Lo siento, es solo que de verdad no logro entender cómo es que una mujer como ella, con su impecable educación inglesa y su gran alcurnia tiene el tiempo de maquinar como fastidiar mi existencia.

-Mira, eso de impecable educación inglesa lo dudo, ya sabes que su fama de "mujer de vida alegre" le antecede desde antes incluso de conocerte, y de la alcurnia a mí no me quieras venir a vender eso que bien sabemos que el de alcurnia es su padre, su madre era una italiana feliz hasta que se casó con él y la amarró al frío Manchester.

-¿Por qué una mujer tan buena como ella podría casarse con un hombre tan frio como él y tener a una hija como Kath? Yo hubiera huido.

-Jajajaja Mina que cosas dices. Se consiguió un marido igual que ella.

-Serena no digas esas cosas, Armand es diferente de ella, además se ve que la adora, es un hombre muy bueno, yo quisiera tener a alguien como él

Yaten llegó cuando decía aquello, le hizo un gesto con la mano a modo de saludo que Mina correspondió alegre, sin embargo aunque Mina le dio la espalda Yaten se quedó escuchando aquello como si lo hubieran clavado al suelo

-Armand es un hombre trabajador, inteligente, se ve que se esfuerza por darle lo mejor a Kath y mira que merece un premio ese hombre por darle más de lo que se merece esa mujer!

-¿Será acaso que te sigue gustando Armand?

-¿Qué?¿gustarme? no, para nada

-Ya dilo, que lo descubriré de todas formas

-Bueno ya… si me sigue gustando un poco, se puso más guapo ¿no crees?

-Algo, no es mi tipo pero tampoco le desprecio el atractivo que tiene

Mina soltó una risita traviesa que crispó los nervios de Yaten

-Solo por él tolero a Kath, no es fácil créeme, mi próxima carrera será actuación, creo que bien podría intentarlo y llevarme un oscar.

-Mina eres todo un caso, tengo que colgar debo ir al supermercado, te llamaré después. ¿Vendrás para navidad?

-Por supuesto que iré para navidad, no me lo perdería

-Puedes invitar a Yaten si gustas

-¿Invitar a Yaten?

Yaten se puso nervioso, ¿lo invitaría a pasar con ella y su familia la navidad?

-No sé si ya tenga planes pero le preguntaré y si acepta iremos juntos, si no iré sola y me la pasaré genial, comeré mucho chocolate y engordaré feliz

-Jajajaja recordaré hacer mucha ensalada, nos vemos hermanita, cuídate y por el amor de Dios
¡pórtate bien!

-Jajajaja nos vemos hermana, cuídate mucho, me saludas a Darien. ¡Ciao!

En cuanto colgó Yaten prácticamente corrió a su oficina para que Mina no se diera cuenta de que la había escuchado por teléfono.

Estaba quitándose el abrigo cuando la escuchó detrás de él.

-Yaten

-¿Si Mina?

-Mmm…- comenzó a dudar de si era buena idea decirle, sus manos automáticamente empezaron a retorcer la punta de uno de sus mechones de cabello

-¿Qué pasa? ¿Te pongo nerviosa?- le dijo sarcástico cosa que la relajó

-Por supuesto que no! Ya quisieras, solo venía a preguntarte si te gustaría pasar la navidad conmigo y con Serena, Darien y Chibiusa , no hacemos nada espectacular, es muy familiar, aunque el año pasado Darien invitó a algunos de sus compañeros del trabajo… la pasamos bien pero fue incomodo que uno de ellos me empezó a acosar…

-¿Me quieres de espantapájaros?- Caminó hacia ella con tranquilidad hasta quedar uno frente al otro, el perfume sutil de Mina, inundó los sentidos de Yaten, adoraba ese aroma y últimamente estaba amándolo más.

-¿Qué? no, no sé por qué dije eso, creo que no venía al caso. Pero bueno, si gustas eres bienvenido.

-Lo voy a pensar ¿de acuerdo?- dió un paso más hacia ella quedando muy cerca el pecho de él de la cara de Mina que bajó nerviosa

-¡Si, claro! Por supuesto… si... yo... voy a… a… ver a Rei para las fotos que le pedí, nos vemos más tarde.

Mina salió de la oficina a toda prisa, últimamente cuando estaba tan cerca de Yaten sentía una necesidad creciente de abrazarlo por el torso, aferrarse a él y no soltarlo, comprobar la suavidad de su suéter y sentir lo esponjado de su abrigo contra su nariz, olfatear su cuello y meter sus manos en los bolsillos de su pantalón para sentir la fuerza de sus piernas… se estaba volviendo loca cuando lo tenía tan cerca.

Yaten la vio huir, cuando estaba junto ella tenía ganas de acariciar su cabello, besar sus labios, acariciar sus mejillas, deseaba abrazarla de manera más íntima y reconfortante, suspiró para volver a realidad.

Tenían que mantener las apariencias en el trabajo, nadie podía enterarse o darse cuenta de la atracción entre ellos, seguían tratándose como amigos, no había cambio alguno a simple vista, pero ellos se sentían diferentes, podían sentir que algo cambiaba pero ninguno se atrevía a decir algo al respecto o siquiera aceptar lo que sentían.

Como siempre fue un día productivo para ambos. Mina amaba su trabajo, trabajar en Rash era su sueño hecho realidad, ver tantas modelos, ropa de diseñador, joyería, poder escribir lo que deseaba, simplemente se sentía en un sueño constante, pensaba que al estudiar psicología el camino jamás la llevaría a trabajar en una revista, pero ahí estaba… miró su escritorio lleno de post its de colores, fotos instantáneas de ella o de sus compañeros en fiestas, puso especial atención en una de hacía dos años en la que estaban ella y Yaten con sombreros de copa cubiertos de diamantina, el de Yaten Dorado, el de Mina morado, con serpentina de colores cayendo sobre ellos, la instantánea capturó el momento exacto en que ambos reían en complicidad. Rei le había dado varias fotos ese día, eran del día que fueron con Michiru, sin que ella lo notara Nicolas había tomado una foto en la que se veía a Yaten con su largo abrigo negro, sus manos metidas en los bolsillos, su largo cabello plateado mirando hacia arriba en la cúpula del techo del invernadero hermosamente adornado con un diseño vitral de mariposas. Se le encogió el corazón al verla cuando Nicolas se la enseño, tanto que se la había pedido. Aún dudaba si debía dejarla en su pizarra de corcho junto a las demás, podría malinterpretarse. Tomó un libro y metió ahí la foto.

También vio otra en la que estaban juntos observando los rosales, la foto se veía incluso mágica y romántica, esa tampoco debía dejarla fuera, alguien podría verla y pensar que entre ellos había algo más. Tomó el mismo libro y escondió la foto. Otra fotografía la había captado cuando hablaba con Michiru y Yaten la observaba, era su imaginación o solo la veía a ella, se veía tan alejado de la conversación, sus ojos estaban plantados en ella, ¿Qué debía hacer? ¿la dejaba o la escondía? Punto uno, Michiru, si veían que se conocían los del área de espectáculos la harían sacarle una entrevista y no quería hacerlo, por otro lado Yaten… no, de nuevo otra foto al libro.

Le tomó varias haciendo caras graciosas así que todas ellas podría dejarlas pero se vería muy ególatra, solo dejó una que Nicolás tomó tipo selfie con Yaten en un extremo enseñando los dientes, Mina en otro extremo sacando la lengua arrugando la nariz y Nicolás en medio de ellos con su cara sorprendida como si lo hubiera tomado infraganti. Sí, esa era la foto adecuada. Sacó los pinchos con punta redondeada y agregó esa foto a su muro de momentos.

Yaten había recibido un sobre amarillo de parte de Nicolas con el sello confidencial, venía cerrado, de hecho bastante bien sellado, cerró su oficina para abrirlo y al hacerlo vió a Mina en su lugar colocando una fotografía, más tarde indagaría en la nueva adquisición del muro de sus peores fotos o "momentos felices" como la rubia le llamaba.

Abrió el sobre y le sorprendió ver las fotos que Nicolas le había hecho llegar, en ellas se veía a Mina y a él en el camino de piedras hacia el invernadero, ella viéndolo con su mirada alegre, sus manos juntas, sus orejeras de conejo, como si fuera una niña poniendo atención. Él estaba con su vista al suelo para ver por dónde pisaba pero con una enorme sonrisa y sus manos en los bolsillos del abrigo negro largo.

En otra foto Mina lo miraba en la distancia mientras disimulaba analizar unas flores, diría que su mirada era esperanzadora, le gustó esa mirada y sonrió con la imagen. Más fotos de caras raras de Mina que le sacaron varias risas, otra foto en la que él era el que veía a Mina a lo lejos con una sonrisa que incluso él podía calificar de tierna, la foto le había captado y lo había delatado, incluso Nicolás sabía lo que eso significaba, por eso había puesto tanta seguridad en enviar las fotos con el sello de confidencial, sería un problema si alguien interpretaba las miradas, los gestos, las distancias, todo los inculpaba, vio varias más extendiéndolas en su escritorio, ¿por qué había tomado tantas fotos? En todas ellas podía él mismo incriminarse de ver a Mina y en otras incriminaban a Mina de verlo a él. Con eso tuvo suficiente para convencerse. Le gustaba Mina y sabía que él le gustaba a ella, no podía negar lo obvio. Guardó las fotos en el mismo sobre y lo metió a su maletín, debería mantener apartadas las fotos de los ojos curiosos. Abrió su correo notando uno de Nicolás que envió a varias áreas con las mismas fotos que había visto él pero corregidas, en ellas no aparecían ni Mina ni Yaten, en otras que imaginaba, Nicolás no había podido corregir, había algo en el ángulo de visión que justificara esas miradas. Podía respirar tranquilo, no había nada incriminatorio ahí, Nicolás siempre aprovechaba para corroborar su fidelidad a él.

La semana pasó volando y Mina de nuevo tenía que ver a Kath y Armand, tenía que estar loca para aceptar todas esas invitaciones que le hacían, esta vez irían a un karaoke bar, Yaten había aceptado no de buen modo, la verdad es que era bastante malo cantando.

Se metieron en el coche de Yaten, encendieron el motor y el radio, esperaron un momento para que el motor terminara de calentarse.

-¿Podrías encender la calefacción?

-Preferiría que no, si te calientas mucho y sales al frio te puedes resfriar

-¡Tonterías! soy una roca, vamos por favor enciéndela.

-No Mina, no seré el causante de que nos enfermes

-No pasará nada te lo prometo- Mina estaba por presionar el botón de encendido pero Yaten la tomó de la mano

-Dije que no, te estoy salvando de ti misma, hazme caso

Mina sintió el calor de su mano y quiso quedarse así por mucho tiempo, quiso tener su otra mano entre la suya.

-Tu ganas de acuerdo, es que tengo mucho frio.- dijo soltando su mano abrazándose a si misma aun sintiendo el calor de Yaten en su mano.

Yaten miró en el retrovisor a la cajuela como si hubiera recordado algo, apretó el botón para abrirla y salió del auto. Mina no sabía que hacía atrás, estaba haciendo un frio de los mil diablos, por suerte no nevaba aún pero esperaba que no pasara ese día, la nieve la ponía nerviosa cuando iba en auto.

Estaba distraída abrazándose cuando escuchó que Yaten cerraba la puerta dentro del auto y se acomodaba en el asiento.

-Toma, esto te calentará, lo dejé en el auto la semana pasada, solo no te calientes demasiado ¿de acuerdo? No quiero que te enfermes

Mina recibió gustosa lo que le entregó Yaten, unas orejeras sencillas negras que eran de él, unos guantes negros de piel y una manta que le sirvió para sus piernas. Se sintió tan agradecida que en un impulso lo tomó del brazo jalándolo hacia ella para darle un montón de besitos en la mejilla.

-Gracias gracias gracias gracias! Eres un ángel calientito.

Yaten sonrió tontamente, no la detuvo en su arranque emocional hasta que ella se sonrojó y lo dejó en paz. Finalmente se pusieron en marcha.

Al llegar al bar el ambiente estaba demasiado animado y había mucho calor dentro, pudo quitarse su bufanda, las orejeras y la chamarra.

-Mina querida! Qué bueno que viniste!

Katherin le dio la bienvenida usual, efusiva al punto de la falsedad. Armand la saludó con un beso en ambas mejillas y a Yaten con un fuerte apretón de manos que Yaten no supo cómo interpretar pero no le dio importancia.

-¿Ahora comparten la ropa?

Preguntó Kath con cierta picardía

-Oh, esto- Mina se dio cuenta de lo que se refería- es que tenía demasiado frío y Yaten me prestó algo que tenía en el auto, no es gran cosa

Al quitarse los guantes brilló el anillo de compromiso que Mina ya no se quitaba para evitar que se le olvidara, había despertado euforia en la oficina pero Mina aclaró que solo lo había comprado porque le gustó y estaba en oferta, fue una gran desilusión para todos los que esperaban que la rubia encontrara al amor de su vida pero fue un respiro para los admiradores secretos los cuales ya estaban en la lista negra de Yaten.

-No has vuelto a olvidar el anillo- Dijo Armand viendo el anillo fijamente, cosa que notó Yaten.

-Como les había dicho, siempre lo usa, solo esa vez lo olvidó por que la apresuré- Entrelazó sus dedos en los de Mina y besó su dorso notando que Armand tensaba la quijada.

-¿Quieren ordenar algo? Llamaré al mesero- Katherin ni siquiera le puso atención a su marido pero si notó como Mina se sonrojaba cuando Yaten le besaba el dorso escondiendo su rostro tras su hombro. Yaten al sentir su rostro escondido giró su cuerpo un poco para besar su frente haciéndola sonrojar aún más.

-¿Qué pasa con ustedes? Antes no eran tan demostrativos y ahora no parecen querer separarse- Armand parecía molesto con Yaten por alguna razón, dio un trago muy largo a su wisky.

-Nos estamos tomando más cariño ¿verdad amor?- preguntó Yaten con cierto tono de diversión que Mina no supo interpretar.

Mina lo miró a los ojos, parecía un conejito asustado pero casi de inmediato asintió efusivamente con la cabeza sonriéndole con ternura.

El mesero llevó otra ronda de wiskys para todos, Mina tomó el suyo y dio dos tragos largos para tomar calor.

-Tal vez solo tuvieron buen sexo- Dijo Kath con descuido pues miraba atenta a una pareja de amigos que cantaba estruendosamente I will survive de Gloria Gaynor mientras ella aplaudía y reía

Mina casi escupió la bebida. Yaten se sonrojó esta vez, ninguno de los dos negó o afirmó lo que Kath sugería. Tomaron otro trago viendo en sentido contrario el uno del otro. En cuanto bajaron del escenario los dos chicos Kath tomó de la muñeca a Mina jalándola.

-Vamos Mina, nos toca! Quiero intentarlo.

-Pero…

Demasiado tarde, ya estaban en el escenario con el reflector cegando a una Mina confundida mientras Kath tomaba el micrófono y daba la orden para que apareciera en pantalla la canción Mama Mia de Abba. Yaten la animó desde la mesa y ella empezó a cantar mejor a lo que Kath se animó también, Armand se acercó un poco a Yaten.

-Es una de las canciones preferidas de Mina, en la universidad la escuchaba mucho, le regalé el disco del grupo, apuesto a que todavía lo escucha.

Yaten no quiso caer en provocaciones.

-Oh de verdad, que bueno que tuviera un "amigo" tan considerado como tú.

Las chicas llegaron riendo animadas, Mina sentía diferente a Katherin era como si no fuera ella misma, estaba siendo amable, despreocupada y no hacía comentarios hirientes, se notaba distanciada de Armand incluso había momentos en que encontraba tristeza en su mirada. Su ropa también delataba el cambio en ella, llevaba unos jeans azul oscuro ajustados, botas de piel negras y una blusa un poco suelta en negro con manga corta, su cabello estaba suelto y liso, no recogido como regularmente lo traía.

Varias veces subieron a cantar a dueto. Yaten y Armand entraron en un duelo silencioso de bebidas por saber quién aguantaba más. El primero en caer fue Yaten que no estaba acostumbrado a beberse casi una botella de wisky él solo. Luego de dos horas que Mina paso divertida entre canciones con Katherin sin tomar en cuenta a los dos brutos cayó en cuenta de que Yaten estaba casi acostado en la mesa.

-Yaten vámonos, levántate- Mina se puso las orejeras, los guantes, su bufanda y la chamarra de nuevo, Yaten hizo el intento de ponerse el abrigo pero falló irremediablemente en atinarle a la manga. Mina tuvo que sentarlo de nuevo y ponérselo. De verdad estaba tambaleándose de borracho, pero Armand no estaba mejor. Kath se sentía demasiado avergonzada pero ya estaba manejándolo, tal vez no era la primera vez que Armand se embriagaba a tal grado. Mina se ofreció a pagar la cuenta a lo que Kath accedió pero cuando vio con horror la cuenta de todo lo ingerido se lo pensó mejor.

-¿Y si… lo repartimos?

Kath le arrebató de mala gana la cuenta, la inspeccionó y abrió los ojos.

-Olvidalo, saca la cartera de tu hombre, ellos invitan.

Kath metió la mano en la bolsa del pantalón de Armand sacando la cartera, tomó la mitad de la cuenta, en lugar de regresar la cartera al pantalón la metió en su bolso, esa familiaridad le sorprendió a Mina aunque creía que se debía a los años compartidos y la confianza que se tenian. Mina al no haber consumido más que un vaso de wisky, agua y algunos refrescos sintió que era lo justo, pero ¿Dónde guardaba Yaten la cartera? En menos de 2 segundos lanzó una plegaria al cielo para que la guardara en la bolsa trasera del pantalón, pero recordó que Yaten siempre la sacaba del saco, abrió un poco el saco, nada. Bajó un poco la vista y en la pierna tenía el inconfundible bulto cuadrado de una billetera.

Bueno, no estaba en la parte trasera por lo que se sintió decepcionada. Metió sus dedos intentando jalarla con cuidado, acarició disimuladamente su pierna haciendo que Yaten riera un poco. Logró sacarla y entregar a Kath la otra mitad de la cuenta. Metió la billetera de Yaten en el abrigo haciendo que él se volteara con los ojos entrecerrados.

-No Mina, ahí no estaba- rio divertido y travieso haciéndola sonrojar- debes meterá donde estaba.

-Basta Yaten, nos vamos, Kath linda reunión, la próxima los dejamos en casa.- Rodeó su cuello con el brazo de Yaten ayudándolo a equilibrarse.

-Seguro que si- Kath golpeó a Armand con su bolso sobresaltándolo- ¡Vámonos!

Kath fue la primera en salir le siguieron Mina que estaba fuertemente abrazada a la cintura de Yaten y agarrada a su brazo para que no cayera.

Yaten aún con lo borracho que estaba giró su rostro hacia atrás, Armand lo veía con enojo. Yaten solo le sonrió con cinismo, besó la coronilla de Mina y movió sus labios formando una frase que despertó la furia de Armand.

-ES MIA

Salieron del bar despidiéndose de lejos, Mina hizo malabares para meter a Yaten en el auto, por más que insistió en que fuera en el asiento de atrás él quiso ir a su lado. Reclinó el asiento y le puso la manta en las piernas. Mina tuvo que manejar hasta el penthouse del peliplata. Había sido digno de grabarlo, lástima que no había pensado en ello. Durante seis canciones que pasaron en la radio Yaten había dicho que eran las mejores canciones de la historia, de las cuales dos eran sencillos con no más de 2 semanas apenas en la radio y una de ellas era una mala adaptación de Over the Rainbow de una cantante con bastante mala fama, el resto eran canciones que en la vida había escuchado.

El portero le ayudó a abrir el elevador en el penthouse. La rubia se sorprendió cuando encendió una de las luces, era un lugar muy bonito elegantemente decorado y limpio.

-Yaten ¿Dónde está tu habitación?

-Al final del pashillo- dijo Yaten arrastrando las palabras

Mina lo llevó hasta ahí, la cama era enorme.

-Te gusta la buena vida ¿eh?

-Claro que shi, ¿porque no habría de gustarme la buena vida? He trabajado duro por eshto, he edstado en juntash soportando gente idiota, prepotentes, con aires de grandeza, he visto como pisotean a la gente, mal nashidos lame culos, por supuesto que me lo merezco.

Mina estaba sorprendida por sus palabras pero verlo en ese estado hablando como lo estaba haciendo se le hacía demasiado gracioso como para tomarlo en serio. Lo arrojo sin mucha delicadeza a la cama, lo obligó a cooperar para que se quitara el abrigo, el suéter y la camisa, le dio una sudadera pensando que podría pasar frio por la noche ya que ella no sabía dónde estaba el calefactor, le quitó los zapatos, estuvo tentada a quitarle el pantalón pero solo le quitó el cinturón para que no lo lastimara.

Yaten se quedó dormido casi de inmediato. Tenía tantas ganas de quedarse ahí con él, verlo dormir, pero se sintió una acosadora, en unas horas tenía que regresar a trabajar, los sábados se estaban volviendo su día más productivo debido a que no tenía a nadie más en la oficina podía avanzar sin distracciones.

Lo arropó con cuidado reprimiendo el impulso de abrazarlo. Pero no pudo detener a su mano que comenzó a acariciar su mejilla, su oreja, quitó un mechón de cabello que le tapaba media cara. Sin pensar lo besó en los labios y por un momento creyó que él le había correspondido, pero de inmediato descartó la idea al recordar que estaba muy ebrio e inconsciente de lo que hacía. Le dio otro beso fugaz en los labios y salió del departamento, pero antes tomó las llaves de su auto, eran casi las 3 am, lo tomaría prestado.

No sé ustedes pero a mi me encantó escribir a Yaten así, tan perfectamente imperfecto. Nos leemos mañanita. Levanten sus copas esta noche y griten fuerte ¡FELIZ 2015!

¡Espero sus reviews! me encantan! las adoro!