Ups... lo siento ayer se me pasó por completo la actualización. Poco a poco vamos recuperando nuestra rutina no? en fin ni modo adios a los días santos, bienvenida vida normal! Bueno ahora si, espero que les haya gustado mucho el capitulo anterior, la verdad por sus reviews creo que si jajaja insisto en que me hacen reir mucho con sus ocurrencias. Las adoro!
MENTIRAS PIADOSAS
VIII
Mina no apartaba su mirada del monitor, ni siquiera para ver el teclado, estaba tan concentrada en lo que escribía, era un interesante artículo que empezó a desarrollar luego de leer en un libro sobre la aceptación de la muerte. No pretendía que fuera un artículo de tanatología pero así resultó, aunque quiso darle un toque diferente y nada triste, en realidad le estaba gustando mucho como lo estaba redactando.
Las luces de la oficina ya estaban apagadas, el tiempo había desaparecido para ella, fue hasta que su celular la distrajo que se dio cuenta de que solo la luz de su cubículo estaba encendida.
-¿Diga?
-Hola Mina
-Kath hola, te escuchas terrible, ¿estás resfriada?
-¿Resfriada?- Se escuchó la risa amarga de Kath- No Mina, no estoy resfriada. ¿Te puedo ver esta noche?
-Si claro, ¿sabes llegar a la cafetería Moonlight?
-No, en realidad preferiría verte en el hotel Royal Senshi ¿puedes?
-La verdad estoy en la oficina aún, si me voy ahora llegaré en una hora por el tráfico, ¿me esperas a que llegue?
-Si, te veré en un rato
Colgó sin despedirse, se escuchaba mal. Salió del edificio notando las hermosas luces que pocas veces apreciaba. Las luces de la ciudad en la época decembrina eran de verdad un espectáculo digno de verse, aunque claro tal vez eso solo lo pensaba por toda la felicidad que estaba sintiendo, el enamoramiento era la peor de las drogas.
Al llegar al hotel se sorprendió por lo hermoso que era, nunca había entrado ahí y se sentía como pez fuera del agua.
-Buenas noches, busco a Katherin Abernathy, ¿sabe si está en el bar?
-No señorita, está en la suite princess, Permitame anunciarla antes. ¿Cual es su nombre?
-Mina Aino.
El hombre de no mas de 40 años llamó a la habitación indicando que habia llegado su visita. Colgó con una sonrisa amable.
-Penúltimo piso, el chico del elevador la dejará ahí.
-Gracias
El elevador subió hasta la suite indicada, tocó el timbre y la puerta se abrió luego de unos segundos, justo cuando ponía su dedo en el timbre de nuevo. Cuando entró la habitación cálidamente iluminada por una chimenea que la distrajo, el fuego danzante proyectando sombras en las paredes, notó que Kath estaba recostada en el sillón largo frente a la chimenea, fue cuando se giró para ver quien le había abierto la puerta. Era un chico de su edad, de piel morena, sin camisa y con un duro abdomen cincelado por los mismísimos dioses, tenía el cabello muy corto, un arete de diamante, o eso parecía, un pants blanco y sin zapatos, por un momento dudó de que era realmente Kath hasta que la escuchó hablar.
-Hola Mina, creí que no vendrías
Esta vez no hubo ninguna euforia fingida de su parte, simplemente la saludó como si fuera obvio que la estaba esperando y ella estuviera retrasada.
-Vine tan pronto como pude pero el tráfico de la ciudad es distinto. ¿Qué haces aquí Kath?
El chico moreno se sentó junto a Kath y comenzó a masajear sus pechos, Mina quiso salir corriendo de ahí en ese instante, ¿en serio que estaba pensando al aceptar ir?
-¿No ves lo que hago? Mina, ven aquí, te presento a Amir, mi amante en turno, cuando quieras te lo puedo prestar ¿verdad cariño?
Se dieron un rápido pero muy apasionado beso que incomodó a Mina, estaba tiesa como una estatua.
-Kath esto es incómodo, ¿podrías ir directo al grano?
-¿Incómodo? ¿Porqué incomodo? ¿Exactamente qué te parece incómodo?
Habló como si nada en el mundo la perturbara. Mina se talló la nuca como reflejo de su incomodidad desviando la mirada hacia la mesita junto al sillón. Había estado bebiendo, tenía una botella de brandy, por eso se escuchaba su voz como si quisiera llorar, agripada y un poco desentonada.
-¿Qué ha pasado entre Armand y tu? ¿Acaso ya no se aman?- preguntó Mina
Kath soltó una carcajada alejando su cuerpo de las manos juguetonas de Amir que ya estaba desabrochando el albornoz con el que apenas se cubría Kath.
-Mina, que ingenua eres, por supuesto que no nos amamos, nunca nos hemos amado, todo ha sido un teatro. Amir por favor espérame en la habitación, necesito hablar con Mina, sé un buen chico, tendrás tu recompensa.
Amir salió de la habitación con una evidente erección que le llamó la atención a Mina, quien curiosa no le despegó la vista de su perfecto cuerpo.
-¿Esta bueno no?- Preguntó Kath alzando su copa en un brindis solitario.
-Esta buenísimo, pero eso no importa Kath deja de beber y dime porqué estoy yo aquí conociendo a tu amante y enterándome que lo tuyo con Armand no es real.
-Relájate, él esta con su nueva amante, cree que diciéndome que la junta se alargó voy a creérmelo… que ridículo.
-¿Pero cómo es que tu sabes? Es que… ustedes... se veían tan felices que yo no puedo creer que estés…
-Cuando te conocí no había hombre de la universidad que no dijera lo buena que eras en lacrosse aunque no pertenecieras al club, se morían de ganas todos por que les hablaras, siempre ibas tan masculina, con esas ropas descuidadas, acéptalo, no eras el modelo de mujer femenina que esperaba, simplemente eras tu, tan libre y feliz… y tenías tantos hombres a tu al rededor, todos diciéndote cosas sin importancia, eras su mejor amiga, sentí tanta envidia de ti… tanta que quise odiarte y me he desquitado contigo por no ser yo misma todos estos años… cuando nos casamos, tu eras la piedra angular de nuestro matrimonio, tu eras lo único que teníamos en común, yo intentando ser amable para que Armand me hiciera caso y él intentando acostarse contigo cuando te vio tan lejana desde la cárcel del matrimonio. Todo cambió cuando te fuiste de Manchester, la distancia entre nosotros se abrió como un océano, apenas y nos hablábamos, todo el tiempo estaba en juntas- bufó burlona- si claro, al principio le creí luego me di cuenta de que esas juntas eran en hoteles, que los altos ejecutivos eran mujeres patrocinadas por mi flamante maridito, quise matarme pero era dejárselo demasiado fácil. Desde entonces no nos llevamos bien, él tiene varias amantes, yo tengo varios también y uno de base en Manchester, llevo ya 2 años con él, es bueno.
-¿Lo quieres?
-¿Quererlo? Claro que no, la única persona a la que quiero es a mi misma y eso a veces. Hace tres años le dije a Armand que quería tener un hijo, pero yo ya sabía que no puedo tenerlos… pensaba adoptar o algo así, algún alquiler de vientre… cuando tenía 14 años enfermé y me hicieron estudios… resultó que no podría tener hijos, ni con tratamiento, simplemente mi cuerpo no estaba ni estará preparado para tener un bebé… si existiera la remota posibilidad de que concibiera ocurrirían dos cosas, o aborto involuntario o mi muerte… pero eso tiene una posibilidad del 1% la cual es demasiado baja, cuando se lo conté, él me dijo que estaba feliz de que no pudiera concebir, me dijo que no quería tener hijos conmigo… el año pasado su amante tuvo una hija… tiene 8 meses ahora…
Mina vio como las flamas iluminaron las lágrimas que salieron como pequeños ríos, dio otro sorbo a su brandy, su mano temblaba y el corazón de Mina se compadeció de Kath, algo en ella le decía que en algún momento Katherin si había amado a Armand.
-Creí que se establecería con su amante cuando nació su hija pero no, el muy hijo de puta sigue por ahí con cuanta zorra le abre las piernas, siento lástima por la madre de su hija.
-Lo siento mucho Kath, realmente pensaba que eran felices, cuando te vi en el centro comercial y cuando te volví a encontrar con él tan contenta… pensé que de verdad eran felices.
-Tonterias, cuando llegue a New York le rogué a todos los dioses de todas las culturas para no encontrarte… y mira si es mala mi suerte, te encontré el primer día, en el probador fue distinto, estábamos con unas personas afuera y teníamos que actuar enamorados y felices, cuando te vimos ambos nos sorprendimos pero seguimos fingiendo, acordamos que no cambiarían las cosas, frente a los demás seríamos la pareja más amorosa del mundo. Las cosas cambiaron hace poco, notaba que se ponía celoso si Yaten te abrazaba demasiado o si se portaban muy cariñosos, discutimos varias veces por eso y luego…
Kath se levantó tambaleante, tomó un sobre amarillo que estaba en la mesita y se lo aventó a Mina que apenas alcanzó a agarrarlo. Kath volvió a dejarse caer violentamente en el sillón como un peso muerto. Dio un trago largo y le hizo una seña a Mina para que lo abriera.
-Tu fuiste valiente, él te buscó y tu lo pateaste como la gran jugadora que eres.- Katherin soltó una carcajada de verdad, se escuchaba emocionada y divertida- Yaten ya había notado esos celos de Armand, no soy tonta, pude leerlo claramente, sus expresiones son como un libro
Mina vio las fotos del día que Armand le había propuesto ser su amante. La expresión de Yaten… pudo ver el momento exacto en el que cambió su expresión feliz, constatando que de verdad ya no estaban fingiendo.
-Contrataste un espía.
-Oh si, lo contraté apenas discutimos, sabía que tarde o temprano iría hacia ti y no me equivoqué, estas son pruebas junto con todo lo demás que tengo en Manchester en la casa de mis padres, pediré el divorcio, cualquier corte me dará la razón de que no es sano continuar con esta relación. Solo quería que lo supieras- Kath observó su propio anillo de matrimonio, comenzó a jugar con él haciéndolo girar con su pulgar- El matrimonio es una mierda, no quieras meterte en ello si no estas segura, vienen muchas cargas con ello, eres un alma libre Mina, no cometas errores que no puedas remediar.
-Kath, aprecio el consejo pero de verdad no voy a cometer tus errores, sé que amo a Yaten y lamento profundamente que salieras lastimada de tu relación, eso no nos pasará, somos diferentes a como son ustedes, sé que no soy la mejor mujer del mundo, es más puedo decir que a veces ni siquiera sé cómo ser mujer, pero si puedo decir que es divertido estar con Yaten, no cometeré errores, para mí son lecciones que necesitaba aprender de la mala manera.
-Volveré a Manchester para año nuevo… Quiero rehacer mi vida y lo voy a lograr sin ese bastardo, es todo lo que quería decirte.
Mina la vio levantarse ponerse derecha e ir con paso decidido a la alcoba donde la estaba esperando Amir, cuando abrió la puerta se volteó hacia Mina y le sonrió
-¿Quieres venir a divertirte?
Mina se puso el dedo índice en la barbilla como si lo pensara luego negó con una carcajada. Kath entró en la habitación indicándole a Mina que era momento de irse.
Salió del hotel pensando en lo ocurrido, aún estaba preocupada por Kath, se sentía mal por ella y sin embargo ella misma había recurrido como una idiota a fingir que estaba comprometida con Yaten, no se había detenido a pensarlo, solo lo hizo en un impulso de protegerse a si misma de no salir lastimada, en realidad Kath estaba más lastimada que ella, fingía todo el tiempo que estaba feliz, que estaba en un mundo de perfecta felicidad con un marido divino. Ahora entendía por qué todo el tiempo le decía que si, no quería ocasionar escenas, quería verse como el hombre perfecto que accede a todos los caprichos de su mujer.
Se sintió avergonzada por no ser honesta de verdad, si Kath tuvo el valor de decirle, ella tal vez podría decirle que no estaba comprometida con Yaten, sin embargo no quería decir la verdad, después de todo ahora estaban saliendo de verdad, llevaban una semana de novios, al día siguiente podrían festejar la noche buena con su hermana y Yaten. Le diría a Kath solo en caso de que las cosas con Yaten no salieran bien, pero estaba más que segura de que no iba a ser así, se sentía muy bien con él, haría lo que fuera para que funcionara.
Pobre Kath, la verdad vivir así no es vivir... fue valiente al reconocer frente a Mina que ya no podía con la mentira. Pero Mina no parece querer seder y ser honesta. ¿Que les pareció? mandenme un comentario, ¿que opinan de Kath ahora?
