De nuevo fallandoles... les digo, una pone la voluntad pero el tiempo a veces va en contra! bueno aqui el capitulo 11 disfrutenlo!
MENTIRAS PIADOSAS
XI
Regresó a la oficina al día siguiente, Yaten se había ido a Los Angeles para la convención programada para otro de los directivos que repentinamente había cancelado pidiendo específicamente que fuera Yaten quien lo reemplazara. Sentía una felicidad increíble en su corazón, era como si de repente el universo fuera benevolente con ella y todo fuera bien.
-Mina, ¿te enteraste?- se acercó Calaverite susurrándole casi en secreto
-No, ¿de qué?- contestó Mina en el mismo tono secreto con una complicidad que reflejó en sus ojos
-Despidieron a Nicolas, aún no sabemos porque pero Rei dice que le avisaron en noche buena, al parecer le hackearon la computadora y muchas fotos salieron a la luz, fotos comprometedoras de varios empleados rompiendo las reglas
Mina abrió grande los ojos… sus fotos con Yaten…
-Oh joder….
-¡Si! Lo sé, lo bueno es que a Rei no la corrieron, a ella no le encontraron nada en su computadora.
Mina abrió la boca para preguntar algo cuando su teléfono sonó, sus peores miedos estaban comenzando a tomar forma real.
-Rash buenos días, habla Mina
-Buenos días Mina… necesito hablar contigo en mi oficina por favor ven
Sin esperar respuesta colgó dejando a Mina con el teléfono en el oído muda de miedo. Si Carmesite te llamaba era una muy buena noticia o una muy mala noticia, era la jefa de recursos humanos.
Con las manos temblando colgó el teléfono, se puso de pie caminando lentamente hacia el asensor, puso el piso 6 sin apresurar a que cerraran las puertas, no tenía prisa. Al llegar tocó la puerta de la oficina con miedo, podía reconocer ese temblor de sus manos.
-Adelante
-Buenos días Carmesite, ¿querías verme?
-Si Mina, por favor toma asiento, necesito… necesito que veas algunas cosas…
Mina entró en la oficina notando en uno de los sillones a un hombre maduro de aproximadamente 40 años pelirrojo que la veía con interés y tomaba notas. Carmesite se veía nerviosa, tomó un CD y lo colocó en su computadora, Mina se recreó viendo los diplomas detrás de Carmesite pegados en la pared, hasta que le habló.
-Mina… necesito que veas esto- Carmesite giró su pantalla para que la rubia viera el video de seguridad del estacionamiento donde se veía a Yaten y Mina discutiendo y luego besadose, era del día que ambos se confesaron.- Las personas del video son ¿Yaten Kou y tú?
El temblor en su cuerpo era ya evidente, vió de reojo al hombre que la observaba serio, supuso que era para ver sus reacciones.
-Si- contestó con voz temblorosa pero sin duda
Carmesite tomó un sobre amarillo y sacó su contenido poniendolo frente a Mina, eran fotos que Nicolas había tomado, las mismas que le había entregado a ella y otras más que había tomado sin que se las entregaran porque tenían defectos visuales de movimientos pero que podían reconocerse como ellos dos, en algunas abrazados, en otras tomados de la mano, en algunas otras hablando muy juntos sonriéndose.
-Y en estas fotos ¿a quién reconoces?
-A Yaten Kou y a mí
Carmesite suspiró pesadamente. Esta era la parte que no le agradaba de su trabajo, peor aún cuando el abogado de Rash la miraba esperando que hiciera expresamente lo que se le indicaba.
-Lo siento mucho Mina, pero la política es muy clara, uno de los dos debe irse, no se permiten las relaciones sentimentales entre empleados.
-Me iré yo, ni siquiera pienses en plantearle esto a Yaten- la decisión de Mina era definitiva, no podía ver a Carmesite a los ojos, ni siquiera ella misma sabía que estaba viendo pues sus ojos vagaban entre el piso y el escritorio.
-Esto no habría pasado si el viejo Sabio Black Moon no hubiera insistido en ver los videos del estacionamiento. Se enojó mucho y exigió revisar las computadoras de todos, revisaron la de Nicolas y ahora bueno… él tiene muchas fotos de ustedes dos así que es un cómplice, tenía que haberlo reportado, también el guardia de seguridad fue despedido esta mañana.
Mina se sintió mal porque había jugado con fuego y estaba quemándose no solo ella, había arrastrado a más gente a su paso.
-Lo siento mucho Mina, en verdad me caes muy bien, pero no puedo hacer nada
-¿Cuándo es mi último día?
Carmesite se removió inquieta en su asiento.
-Hoy mismo… los archivos ya fueron removidos por el equipo de informática.
-Entonces… dieron por sentado que aceptaría mi renuncia…
-A decir verdad, no renunciaras, estás despedida... de no aceptar tú, sería despedido Yaten y el señor Black no estaba dispuesto a perder a un buen elemento
-Decidió cortar la cabeza que le representaba menor perdida… claro… - dio un suspiro largo.
-Necesito que firmes estos documentos.
Al fin el pelirojo se levantó.
-Mucho gusto señorita Aino, soy Rubeus del departamento legal del grupo Black Moon, por favor firme estos documentos de separación, recibirá una compensación generosa por sus años de esfuerzo para Rash.
Al finalizar se levantó aún con algo de orgullo en su pecho notó el rostro preocupado de Carmesite.
-No te preocupes Carmesite, iré a limpiar mi lugar.
Mina se dio la vuelta dispuesta a salir de la oficina.
-Mina, Yaten estará incomunicado contigo…- miró de reojo al abogado que le asintió comprensivo- convenientemente ha pedido su celular
-¿Qué?
-Black Moon ordenó que le quitaran el celular a Yaten, no sé si lo escondieron o lo perdieron pero harán lo imposible para que no pueda comunicarse contigo por unos días, es lo único que sé.
Mina asintió con la cabeza sin añadir nada más. Salió de ahí directamente a recoger sus cosas, le había tomado 4 años decorar su espacio, hacerlo suyo y en menos de 1 hora todo estaba vacío, irreconocible.
Muchos la vieron, algunos lloraron por ella, otros le dieron abrazos de despedida, Mina solo sonreía triste diciéndoles que estaría bien, no lloró ni demostró cuan deprimida estaba. Se llevó de todos los mejores recuerdos y los mejores momentos, ya en el ascensor mientras todos la veían partir se giró hacia ellos dándoles una característica sonrisa suya cargada de ánimo a lo que algunas rompieron en llanto y otros lamentaron aún más por su partida. Las puertas se cerraron devolviéndola a su tristeza, sería inútil llamarle a Yaten pero aun así quería intentarlo... uno, tres, cinco tonos y la envió a buzón. Ese maldito Sabio Black Moon… lo había arruinado ¡todo! Sus sueños se encontraban en la cesta de basura de alguien en esos momentos y eso era injusto.
Tomó el primer taxi que paso, metió primero la caja con sus cosas y luego se sentó ella, miró por última vez el edificio de Rash, dio un fuerte suspiro cargado de nostalgia.
-¿A dónde la llevo señorita?
Le preguntó el chofer, un hombre al parecer hindú con un inglés muy raro pero entendible. Después de pensarlo unos segundos decidió ir a casa de su hermana.
Al llegar bajó aún con algo de dignidad, sentía una presión fuerte en su pecho impidiéndole respirar. Tocó el timbre esperando a que le abrieran.
-¿Mina? ¿Qué haces aquí?- Serena abrió la puerta sorprendida, Mina le dio una sonrisa grande pasó con su caja bien abrazada sin esperar a que Serena la invitara a pasar.
-Bueno, esto es lo que pasa… yo…
-¿Mina?- Darien estaba de vacaciones así que tomo por sorpresa a Mina asustándola cuando lo vio, de repente se sintió nerviosa y acorralada, todo de repente se derrumbó en ella
Cayó al suelo de rodillas con su caja aún abrazada, las lágrimas ya inundaban sus mejillas
-Me descubrieron… descubrieron lo de Yaten conmigo y yo…yo… fui despedida…
Serena y Darien estaban sorprendidos pero no tanto, era algo que esperaban que ocurriera como uno de los peores escenarios, se miraron entre ellos sintiendo lástima por Mina, al fin tenía una relación buena y el precio a pagar era su empleo. Se acercaron a ella, Serena le quitó la caja y Darien la levantó con facilidad ayudándola a sentarse en el sillón.
Serena se sentó acomodando un cojin en sus piernas en el que Mina acomodó su cabeza, lloró desconsolada por una hora hasta que tuvo que controlarse pues su presión había bajado hasta marearla.
-Mina trata de tranquilizarte, no te hace bien ponerte así- le pidió Serena
-Yo… yo se… pero… pero es que… yo amaba mi trabajo y… y… también amo a Yaten, no es justo
-La vida no es justa, a veces tenemos que dar algo a cambio para obtener lo que deseamos.
-¿Yaten sabe al respecto?- preguntó Darien arrodillado frente a Mina tomandole la presión
-No, él no sabe, intenté comunicarme con él varias veces pero su celular esta apagado, me dijeron que sería imposible comunicarme con él
Los tres se quedaron callados, el único sonido que se escuchó fue el llanto de Chibiusa en el comunicador. Darien se retiró a ver a su hija.
-Mina, ¿esto es lo que vale el amor de Yaten? ¿Estas dispuesta a pagar el precio?- preguntó seriamente su hermana
-Si, si él me ama va a valer éste y mil empleos, nunca he conocido a nadie por el que sienta esto. Me duele perder el empleo de mis sueños, pero si con eso puedo estar con Yaten entonces esta bien
-Me gustaría saber qué hará Yaten cuando se entere, se ve de carácter difícil
-Es difícil si, pero también es amoroso, él me quiere Sere, no lo dudo… pero también temo su respuesta a esto
-Lo sé
-Jugue con fuego y me quemé… pero sabes, no me arrepiento
-Estarías mal si te arrepintieras, has crecido y experiencias como estas te hacen madurar, vale la pena sacrificar ciertas cosas por tu felicidad
-Sere… nunca me has contado como conociste a Darien
-Oh… bueno… lo conocí en una fiesta, cuando murieron nuestros padres y decidí que ya no quería vivir en Manchester porque me recordaba a ellos. Vine hasta acá por Molly, ¿la recuerdas? Ella vivía aquí desde la preparatoria y conocía bien el lugar, cuando me mudé al departamento de Brooklyn hubo una fiesta en el piso de abajo y estaba estruendosa la música, baje para reclamarle al tipo y salió Darien, me dijo que el dueño del departamento estaba perdido de borracho y el que se hizo DJ provisional también así que él intentaba razonar con alguien para que bajaran a la música, al final salimos los dos a la calle a dar un paseo. Resultó que el dueño del departamento era amigo de Darien, los dos hicimos buena química desde el comienzo, poco a poco nos fuimos conociendo hasta que sentimos algo más que amistad. Un año de noviazgo y un año de amigos, eso nos bastó para tomar el siguiente paso.
-Entiendo… ustedes dos estaban destinados
-Si, algo así, y fue muy real desde el primer momento, tal vez lo tuyo con Yaten no haya sido real desde el comienzo pero la relación que has tenido con él si lo es, fueron amigos cuatro años, han podido conocerse de otra forma gracias a Kath, al menos eso le debes agradecer.
-Si, se lo debo… Le diré que me descubrieron con Yaten, seguro se alegrará de saber que me corrieron de mi perfecto trabajo.
-Seguramente se alegrará, pero recuerda el dicho "no hay mal que por bien no venga", toma tiempo darse cuenta de ello.
-Sere, eres la mejor hermana del mundo
Se abrazaron con cariño, Mina comenzó a llorar de nuevo, no podía evitarlo, aunque sabía que era su culpa que la corrieran de Rash le dolía haber perdido de ese modo algo que amaba.
Mina se quedó dos días más en la casa de Serena, no le apetecía regresar a su departamento para deprimirse más en soledad, al menos ahí podía sentirse útil con Chibiusa dejando a su hermana momentos a solas con Darien o solo para que durmiera.
El tercer día salió muy temprano sin avisar. No sabían dónde se había metido, estaban tan preocupados, intentaron comunicarse con ella varias veces pero su celular no conectaba. Cerca del medio día Darien salió a buscarla dejando a Serena en casa con Chibiusa.
Hasta las cuatro de la tarde regresó Darien sin noticias, pidieron incluso a unos policías que la buscaran aunque sabían que tenían que esperar más tiempo.
Fue hasta las 9 de la noche que apareció sucia con el cabello revuelto y una cara roja por el aire frio.
-¿Se puede saber dónde diablos te metiste?- exigió Serena enfurecida- te estuvimos buscando por todos lados
-Lo siento, necesitaba pensar- contestó algo intimidada por la reacción de Serena, si no hubiera tenido a Chibiusa en sus brazos se le habría lanzado al cuello
-Puedes pensar desde tu habitación, pudiste despertarme para avisarme donde estarías, llamarme, yo que sé
-Lo siento Sere de verdad, se me pasó el tiempo muy rápido, me olvidé de todo
-Y nosotros ¿Qué? ¿Estamos pintados? Moría de nervios solo de pensar que te había pasado algo
-Pero no me pasó nada, estoy bien
-¿No entiendes que si te pasa algo me muero? Eres mi única familia ¿Cómo puedes ser tan imprudente?
Con esas palabras Mina agacho la cabeza y soltó lágrimas silenciosas. Serena iba a decir otra cosa pero Darien le puso las manos en los hombros sobresaltándola.
-Sere, amor, creo que ya entendió que hizo mal, ¿podrías llevarte a Chibiusa un momento
Serena le dio una mirada enfurecida a Mina, Darien la llevó a la cocina. Él empezó por sacar algunas cosas del refrigerador, en silencio le calentó la cena, Mina estaba llorando en silencio, Serena nunca le había hablado de ese modo y con lo deprimida que estaba no se sentía bien.
-Disculpa a Serena, estábamos muy preocupados por ti. Sé que las cosas no te han ido bien y quieres estar sola, no te pedimos más, solo avisanos.
Mina asintió sin levantar la cabeza.
-¿Ya cenaste?
-No, solo desayuné
-Bien, toma mi especialidad.
Le acercó un plato con comida, una raza mezcla de sopa de pasta italiana, un poco de huevo y trocitos de carne.
-¿Son… sobras?
-Sí, mi especialidad es recalentar las sobras. Es eso o cereal, tu dices.
-Esta bien esto.
Mina acercó el plato, su estómago clamaba por comida pero solo pensar en masticar la debilitaba mas, comió despacio con Darien en silencio hasta que él habló.
-Te gustaría pasar con nosotros el año nuevo?
-No creo Dar, ustedes se irán con tus padres no es así?
-Si, pero no creo que les importe que vayas, eres bienvenida en casa de mis padres te lo aseguro.
-Pasaré el año nuevo con Yaten.
Eso había sido una mentira, ni siquiera había hablado con Yaten sobre donde estaría él en esa fecha. De nuevo el silencio se apoderó de la cocina pero Mina fue la que hablo esta vez.
-Volveré a casa mañana, no quiero molestarlos más, ya interrumpí demasiado su rutina como para continuar inmiscuyéndome.
-No te voy a detener si te quieres ir, pero que te quede bien claro que en esta casa eres bienvenida cuantas veces quieras venir, eres libre de ir y venir libremente. Solo no te vayas por la actitud de tu hermana. Tú estarías igual si ella desapareciera todo el día sin avisar.
-Supongo que sí.
Darien se levantó de su asiento, recogió y lavó los platos de él y de Mina.
-Vete a dormir, debes estar cansada.
Mina por un momento se sintió como una niña y eso le molestó.
-No soy una niña sabes, soy una mujer adulta de 27 años que puede hacer las cosas y puedo hacerlo bien, no… no me trates como una niña por favor.
-Entonces no te comportes como una- le acusó Darien con tranquilidad, Mina levantó la vista, lo vio de pie frente a ella con su rostro relajado, cruzado de brazos, nunca había notado que era de hombros tan anchos, de repente lo vio sereno e imponente con una sensación de poder y control rodeándolo, siempre había pensado que era el polo opuesto de Serena pero estaba equivocada, era la misma sensación de poder y control que rodeaba a Serena, eran el uno para el otro…
Mina no dijo nada, se dio la vuelta para irse pero se detuvo sin darle la cara a Darien.
-Lamento mi comportamiento, no soy perfecta, no intento dañar a nadie y siempre trato de ser yo la única que salga mal con las cosas que hago, estoy perdiendo el control de mi vida. Lamento si incluso eso me hace ser una niña. Gracias por la cena.
Mina salió corriendo hacia su habitación
-No es lo que quise decir…- Aunque Darien intentó explicarse ya era tarde, Mina no lo había escuchado.
A la mañana siguiente Mina despertó con un dolor de cabeza horrible, sus ojos se negaban a abrirse por completo y su garganta le impedía tragar saliva, se sentía con dolor en los huesos, intentó moverse pero le dolio todo su cuerpo, movió su cabeza al lado contrario encontrándose con un rostro conocido. Sonrió como una idiota cuando notó que él también sonreía
-Buenos días cariño, ¿Cómo te sientes?- Yaten estaba metido en su cama con su camisa arrugada, la abrazó amor dándole un beso en la frente
-Me duele todo.
-Lo sé, pasé toda la madrugada calmando tu fiebre- puso su mano en la frente para corroborar que la rubia estuviera mejor
-¿Madrugada? A qué hora llegaste?
-Regresé ayer en la noche, en cuanto conseguí un celular me di cuenta que tenía 15 mensajes de voz, y casi 100 llamadas perdidas. Nicolas me dejó un mensaje diciéndome lo que pasó, luego estaba Carmesite con sus mensajes llorando porque te había despedido, me explicaron todo. Fui a tu departamento pero tu vecina me dijo que no te había visto en días, el primer lugar que pensé fue este, llegue a las 2 de la mañana, Darien quería matarme, cuando entré para verte me di cuenta que estabas delirando. Serena estaba preocupada por ti, me ayudó a meterte a la tina con agua helada, después de eso me quedé cuidándote hasta que creo que me quedé dormido, soy muy mal enfermero.
Mina se derritió con esa sonrisa cansada, sus ojos no mentían, estaba cansado, desvelado y además con frio. Se acercó a él cuando le ofreció su brazo para tomarlo como almohada.
-Siento mucho que nos hayan pillado, esto debía ser un secreto- se disculpó el peliplata
-Lamento haberte metido en mis locuras, no soy muy prudente y ahora por mi culpa… Nicolas, el guardia y yo estamos arruinados.
-No creo que estén arruinados, el guardia ya tiene trabajo, dijo que le cayó bien la liquidación que le dieron, Carmesite fue generosa recomendandolo para otra empresa y Nicolas me conto que pondría su propio estudio fotográfico, lo cual es genial, seguro que le lloverán ofertas de trabajo, es uno de los mejores. Y tu… bueno, estas en la cama conmigo en este instante, así que no creo que estés tan mal.- ese comentario hizo reír a Mina acercándose más a él.
-Podría acostumbrarme a esto.- susurró Mina pegada a su cuello
-Y te acostumbrarás, la verdad es que fue mejor que se enteraran, no quiero esconder cuanto te amo. Estaremos bien te lo prometo.
Mina asintió con la cabeza, estando con Yaten sentía la esperanza de que estaría bien, aún no tenía claro el panorama pero seguro que algo se le ocurriría.
Serena entró con una bandeja repleta de comida, Yaten se incorporó y ayudó a Mina a sentarse en la cama para que desayunara.
-Serena me contó que te escapaste ayer todo el día
-¿Se lo dijiste? ¿Por qué?
-¿Qué esperabas hermana? Me preguntó porque estabas delirando por la fiebre, es obvio que te resfriaste por estar fuera con este clima, sin alimento, deprimida y seguramente fuiste al lago.
-Lo pintas mal si lo dices de esa manera – opinó Mina dándole una cucharada a su avena caliente
-Tu y yo hablaremos de eso después- le amenazó Yaten
-Darien esta desayunando abajo por si quieres ir con él, yo me quedaré con Mina- se ofreció Serena. Yaten las dejó solas pero antes le dio un beso en la frente a Mina.
-Se ve que es lindo- comentó Serena cuando Yaten cerró la puerta
-Lo sé, es más lindo de lo que creí. Sere, lamento tanto darte todas estas molestias, no era mi intención ser una carga
-Deja ya eso, no eres una carga, eres mi hermana y eso hacen las hermanas, se cuidan las unas a las otras, sé que ayer no fui muy amable, pero estaba demasiado preocupada por ti. Cuando desperté por tu fiebre Yaten estaba pálido, no sabía que hacer para calmarte la fiebre, temíamos que convulsionaras. Fue bueno compartir con alguien más la angustia. Desde que solo estamos tu y yo siempre he temido que algo te pase, por eso soy tan sobreprotectora.
-Y yo siempre soy una cabeza hueca y te doy tantos problemas. Es de hermanas menores ser el dolor de cabeza de todos los hermanos mayores. Algún día Chibiusa también se preocupará por su hermanita o hermanito.
Serena rio ante la idea de tener otro bebé, no le desagradaba la idea de tener otro, ella se sentía afortunada de tener a Mina. Quizá un hermanito no le vendría mal a su hija.
Abajo Darien servía el café para Yaten y para él.
-¿Cómo esta Mina?
-Adolorida pero mejor, no recuerda la fiebre
-Que bueno que está mejor. Me alegro que llegaras de madrugada, no nos hubiéramos enterado de que Mina estaba tan mal sin ti.
-Fue una extraña coincidencia pero algo me decía que tenía que llegar con ella.
-Te necesitaba y lo sentiste, creo que de alguna forma ustedes ya están conectados.
Yaten sorbió su café con esa idea, ¿"conectados"? ¿de verdad estaban tan conscientes el uno del otro que podían saber si estaban en peligro? Desde que se despidieron en el aeropuerto Yaten había tenido una sensación extraña, como si lo que estaba haciendo era incorrecto, tenía esa necesidad irracional de estar junto a Mina y ahora sabía porque, él había sido el causante de que tuviera que dejar el trabajo que amaba, sabia que Mina había tomado la salida fácil de distraerse con su familia para no pensar en lo que vendría pero había visto tristeza en esos ojos azules y le preocupaba lo que pasaría en adelante.
-¿Sabes lo del trabajo?
-Si, me enteré ayer mismo, por eso estoy aquí, no quise dejar sola a Mina
-¿Y que harás al respecto?
-No puedo hacer nada en Rash. Sabio Black Moon es un viejo con ideas fijas, ha llevado bien el grupo durante años, nadie puede decirle que no despida a un elemento por muy bueno que éste sea, y no es por miedo es porque él sabe hacer las cosas pero… creo que en esto se equivocó… Despedir a Mina puede suponer una pérdida irreparable para que nuestros lectores sigan comprándonos.
-¿Estas dispuesto a dejar a Mina con tal de recuperar su empleo?
-¿Cómo?- La pregunta tomó por sorpresa a Yaten
-Si, si lo suyo termina entonces Mina puede recuperar su empleo ¿no?
-No… lo siento pero no dejaré a Mina aun si su trabajo es el precio a pagar
-Estás siendo egoísta, ¿dime que hará ella ahora?
Yaten se sintió de pronto invadido por una sensación de enojo por las palabras de Darien, ¿acaso lo culpaba de que Mina perdiera su sueño? Él mismo ya se culpaba, no necesitaba que alguien más le dijera lo que tenía que sentir.
-¿Por qué tienes tanto interés en Mina? Lo que haga o deje de hacer debería tenerte sin cuidado, preocúpate por tu esposa y tu hija- Yaten se molestó consigo mismo por una respuesta tan aspera. Darien se retiró la taza de los labios esbozando una sonrisa amplia como nunca había mostrado.
-Y eso es lo que hago Yaten Kou, estoy pensando en mi esposa y en mi hija. Mina es la única hermana que tiene mi esposa, es su única familia luego de que sus padres murieran hace 9 años en un accidente de tránsito en Manchester, y si a eso le añadimos que Mina es la única tía de mi hija también estoy pensando en mi Bebé. Mina tiene la obligación de malcriar a mi hija, de aconsejarla y amarla como una madre y ayudarla como una amiga. En realidad Yaten, creo que eres tú el que no está pensando en Mina.
Aquello dejó atónito al peliplata, cerró sus ojos con culpa.
-Lo siento Darien, no quise sonar de esa manera. Es solo que de verdad no sé qué hacer. No puedo dejarla, ella es la mujer que me hace feliz y quiero hacerla feliz también. Quiero tener con ella una familia, pero no sé cómo hacerlo sin destrozar un poco de nosotros en el proceso.
-Destrozaras mucho te lo garantizo, no solamente un poco. Pero vale la pena el esfuerzo y eso también puedo garantizártelo.
-Creo que voy a tener que pensar en lo que haremos a partir de hoy.
-Ten paciencia, apenas están saliendo formalmente, date tiempo de conocerla de verdad y saber si es la indicada.
-¿Cuánto tiempo saliste con Serena para darte cuenta de ello?
-Bueno… sobre eso- Darien se rasco detrás de la oreja con una sonrisa graciosa- desde el primer dia que la vi sabía que era la mujer de mi vida, estuvimos un año como amigos conociendonos y luego nos casamos el día que cumplimos un año de novios. Imagínate, un martes con lluvia, estábamos solos en la iglesia con mis padres y Mina detrás de nosotros.
-No se arrepienten de haber tenido esa boda?- Preguntó escéptico
-De hecho creo que fue la mejor forma de hacerlo, ambos queríamos pasarla con las personas que amábamos y que nos aman de verdad, no con personas que esperan ser testigos de algo, o que quieren solo la fiesta, esa clase de cosas no van con nosotros. Fuimos más sinceros de ese modo.
-Desde que te conozco creo que envidio la vida que tienes- dijo Yaten con una gran sonrisa sincera
-Hay veces en las que yo tampoco creo tener tanta suerte, pero así como hay días buenos también hay malos, cuando Serena pierde cosas, o hace el intento de cocinar y sale algo asqueroso, la he mandado a cursos de cocina y no mejora, o cuando me riñe por alguna mujer que se me acerca con otras intenciones, no soy tonto, no perdería a la mujer que amo por culpa de otras. Al principio fue duro, cuando nos casamos no teníamos mucho, yo estaba en la empresa de mi padre y ayudaba como contable, ella trabajaba en otra empresa como asistente, sabíamos que no era la vida que deseábamos tener, yo renuncié a la empresa de mi padre y decidí que tenía que hacer un patrimonio para nosotros, vivíamos en un departamento, eso fue antes de que Mina se mudara definitivamente. Fueros tiempos duros, vivir en un departamento de 40 metros, solo nosotros dos, tener que lidiar con la presión constate del dinero casi nos quiebra, pero Serena fue el punto fuerte de nuestra relación, ella no iba a permitir que nos dejáramos caer y gracias a ella la empresa mejoró rápidamente, puedo decir que ahora podemos darnos lujos que antes no soñábamos, me siento orgulloso de lo que hemos logrado, ahora Serena ya no trabaja en una empresa pero sigue trabajando en casa esforzándose por hacer que todo marche bien, aunque a veces es terrible nunca falla en hacerme saber cuánto me ama y cuanto me apoya. Una mujer así no se puede dejar tan fácilmente.
Aquellas palabras hicieron eco en Yaten. Mina se la paso en cama, aún no tenía fuerzas para levantarse más allá de lo necesario, había pescado un fuerte resfriado. Él la pasó junto a la rubia, a veces leía, otras revisaba su correo, pero la mayor parte del día se la pasó pensando en lo que haría. Después de hablar con Darien algo tomó sentido en él. Se había dado cuenta de que no importaba que tan mal iba el día, Mina siempre salía con una broma para aligerar su carga, lo escuchaba cuando necesitaba contarle lo mal del trabajo, lo alentaba a proponer sus ideas al comité, lo soportaba cuando le gritaba aunque después lo mandara al diablo sin más. Sin darse cuenta, Mina siempre había estado ahí para él, fueran o no conscientes el uno del otro.
Posiblemente su gusto por Mina tuviera más antecedentes de lo que él mismo pensaba. Y eso mismo era lo que ahora le preocupaba. Había tardado mucho en darse cuenta de la gran mujer que tenía a lado. El peso en sus hombros se hizo más grande. Tenía que hacer algo por Mina, no dejaría que sus sueños se fueran así como así. Su felicidad dependía de hacerla feliz a ella.
Espero que les haya gustado muñequitas! Si vieron algun error lo siento, pase a dejarselos de prisa jeje
Saludines!
