(La historia no me pertenece es propiedad de Sarah J. Maas y los personajes de Candy Candy le pertenecen a Mizuki e Igarashi)
Capitulo 49.
Terry observaba horrorizado como Candy se debatía en el suelo, como si tratara de ahuyentar cosas que solo ella podía ver. ¿Qué estaba pasando? ¿Habían vertido algo en su vino? Pero también había algo raro en la actitud de Neil, plantado junto a ella, sonriendo. ¿Acaso… realmente había algo allí invisible para todos menos para ellos?
Candy grito. Fue el sonido más horrible que Terry había oído en su vida.
-Detén eso –le dijo a Albert, que había acudido a su lado.
Sin embargo, su amigo se limitaba a mirar boquiabierto como la asesina agitaba los brazos. Estaba pálido como un muerto.
Candy seguía pateando y golpeando el vacío cuando Neil se acuclillo junto a ella y la golpeo en la boca. La sangre manaba profusamente. El soldado solo se detendría si el rey se lo ordenaba o si ella perdía el sentido. O algo peor. Cualquier interferencia externa –aunque solo fuera para denunciar que alguien había vertido veneno en el vino de la asesina- solo serviría para que Neil se declarara vencedor.
La muchacha se alejo a rastras de Neil, dejando un rastro de sangre y saliva en el suelo.
Alguien se coloco junto a Terry, y por la respiración agitada, el príncipe supo que era Annie. Dijo algo en eyllwe y camino hasta el mismo borde del círculo. Con la mano escondida entre los pliegues de la capa, trazaba símbolos en el aire moviendo los dedos con rapidez.
Neil camino hacia Candy. Jadeando, la asesina se dejo caer de rodillas, con la pálida tez teñida de rojo, mirando sin ver el circulo, el publico, algo que no era de este mundo quizá.
Esperaba a Neil. Aguardaba…
Su muerte.
Arrodillada en el suelo, Candy intentó tomar aire, incapaz de encontrar la salida de la alucinación para volver a la realidad. Allí, en aquel mundo oscuro, los muertos la rodeaban, esperando. El tenebroso Neil la observaba de cerca, pero solo alcanzaba a distinguir sus ojos ardientes. La oscuridad ondeaba a su alrededor como jirones al viento.
Candy iba a morir.
"Luz y oscuridad. Vida y muerte. ¿Dónde encajo yo?".
El pensamiento la sobresalto tanto que sus manos buscaron a ciegas algo para utilizarlo contra el. Así no. Encontraría la manera… Podía encontrar un modo de sobrevivir. "No tengo miedo". Allá en Endovier, todas las mañanas repetía aquellas mismas palabras, pero ¿de que servían en este momento?
Cuando un demonio se acerco a ella, broto un grito de su garganta; no de terror no de desesperación, sino de suplica. Una petición de socorro.
El demonio se alejo volando, como si el grito lo hubiera asustado. Neil se acerco un poco más.
Y entonces sucedió algo extraordinario.
Puertas, muchas puertas se abrieron de golpe. Puertas de madera, de hierro, de aire y de magia.
Y llegada de otro mundo, apareció Elena, envuelta en una luz dorada. El cabello de la antigua reina brillaba como una estrella errante que pasara sobre Erilea.
Neil soltó una risita y se acerco a la agotada asesina. Levanto la espada y le apunto al pecho.
Elena estallo entre las filas de muertos y los disipo.
Neil bajo la espada.
Una ráfaga de viento golpeo al soldado con tanta fuerza que lo arrojo contra el suelo y le arrebato el arma, que fue a parar al otro lado del mirador. Encerrada en aquel mundo oscuro y espantoso, Candy veía en cambio a la antigua reina abalanzarse sobre Neil y derribarlo. Los muertos intentaban detenerla, pero era demasiado tarde.
Alrededor de la reina apareció una luz dorada que actuó como escudo y la protegió de ellos.
Un viento de una fuerza que ninguno de los presentes había conocido jamás seguía bramando en el mirador.
Los demonios rugieron y atacaron de nuevo, pero una espada destello y el primer demonio fue derrotado. La negra sangre del engendro goteo por la hoja, y la reina Elena enarbolo la espada con una mueca feroz. Los estaba desafiando; los retaba a que se enfrentaran a ella, a que pusieran a prueba su ira.
Por sus ojos entrecerrados, Candy vio que una corona de estrellas rodeaba la cabeza de Elena, al tiempo que su armadura de plata brillaba como una almenara en la negrura. Los demonios retrocedieron y Elena tendió una mano, de la que brotaba una luz blanca. Cuando la luz creo una muralla entre los muertos y ellas, la reina corrió al lado de Candy y tomo su cara entre sus manos.
-No puedo protegerte –susurro Elena, cuya tez desprendía un extraño fulgor. El rostro de la reina también parecía distinto, mas definido, mas hermoso; su herencia mágica-. No pudo proporcionarte mi fuerza –paso los dedos por la frente de la asesina-. Pero si puedo arrancar el veneno de tu cuerpo.
Más allá, Neil intentaba en vano levantarse. El viento, que soplaba con mas fuerza a su alrededor, lo mantenía en el suelo.
Al otro lado del mirador, un nuevo soplo de aire empujo la cabeza del báculo y la arrastro rodando hacia Candy. Se detuvo con un tintineo, tentador, a pocos metros de distancia.
Elena poso una mano en la frente de la muchacha.
-Cógelo –ordeno la reina.
La asesina, a caballo entre el soleado mirador y la negrura infinita que le rodeaba a la reina, alargo el brazo para alcanzar los restos del báculo. El hombro se le desplazo una pizca y Candy grito de dolor. Por fin sentía de bueno la suave madera tallada, pero también el dolor que le oprimía los dedos.
Cuando el veneno haya desaparecido de tu organismo, no podrás verme, y tampoco a los demonios –dijo la reina mientras dibujaba signos en la frente de la muchacha.
Al ir a coger su espada, Neil miro al rey. El soberano asintió.
Elena aun sostenía la cara de Candy entre sus mano.
-No tengas miedo.
Al otro lado de la muralla de luz, los muertos chillaban y gemían el nombre de la asesina. Neil, en cambio –acompañado de esa fuerza tenebrosa que moraba en su interior-, traspaso el muro como si nada, haciéndolo trizas a su paso.
-Trucos baratos, su majestad –le dijo el campeón a Elena-. Trucos baratos.
Elena se puso en pie al instante para impedir que Neil llegara hasta Candy. Las sombras ondeaban en torno a la silueta del soldado y sus ojos ardientes se encendieron aun más. Neil miraba a la asesina cuando dijo:
-Te trajeron aquí con un propósito; todos fueron traídos con un propósito. Son piezas de un juego inacabado. Mis amigos. –señalo a los muertos con un gesto- así m lo han dicho.
-Vete –rugió Elena a la vez que formaba un símbolo con los dedos. Una luz azul y brillante surgió de sus manos.
Neil aulló cuando la luz lo golpeo destruyendo al mismo tiempo las tinieblas que lo acompañaban. Entonces desapareció, pero dejo tras de si el aullante ejercito de muertos y malditos. Elena también seguía allí. Los demonios se lanzaron contra ellas, pero la reina, jadeando entre dientes, los rechazo con su escudo dorado. A continuación se arrodillo y cogió a la asesina por los hombros.
-El veneno ya casi ha desaparecido –le dijo.
La oscuridad perdía intensidad. Candy empezaba a ver grietas de luz.
La campeona asintió. El dolor ya sustituía al pánico. Podía notar el frio del invierno, el dolor de la pierna y el calor de su propia sangre en la piel. ¿Cómo había llegado Elena y que hacia Annie al borde del circulo moviendo las manos de un modo extraño?
-Levántate –le dijo la reina.
Se estaba volviendo translúcida. Elena separo las manos de las mejillas de Candy y una luz blanca inundo el cielo. El veneno había desaparecido del organismo de la asesina.
Neil se acerco a la campeona tendida, de nuevo un hombre de carne y hueso.
Cuanto dolor. Le dolía la pierna, la cabeza, el hombro, el brazo, y las costillas.
-Levanta –volvió a susurrar Elena, y desapareció. El mundo volvió a su lugar.
Neil estaba muy cerca, sin el menor rastro de sombras a su alrededor. Candy levanto los restos del báculo. Su visión se aclaro.
Y por fin, temblorosa y destrozada, se puso en pie.
Hola chicas… muy enojadas xD
CONNY, Nox si logro escapar espero que en el siguiente libro aparezca, me pareció un buen personaje… y si lo dejo bien tumbao jaja, chica me hiciste reír.
Guest, ¡tranquila! Quiero decirles con quien se queda pero no puedo…
MaryGrandchester, claro, en cuanto tenga el libro no dudes en ver la segunda parte por aquí…
Y ahora yo me convertí como en la mala xD, las castigue durante varios días ¿verdad? Ammm… la siguiente semana será la ultima publicación ya que llega a su fin… muchas cosas no se han aclarado y cosas que se quedaran sin aclarar, hasta no leer la segunda parte.
Les deseo una buena lectura y nos leemos en los últimos capítulos!
