¡Hola! Tiempo sin verlos.
Primero que nada:
Mil y un perdones por la tardanza, aunque les haya advertido, creo que esto fue demasiado, volveré disculparme allá abajo eweU
También comenzaré a responder los reviews, pues he empezado a pensar que es algo descortés no responderles si se esfuerzan en darme su opinión que tanto aprecio x3
OH.
Debo mencionar -muy alegremente- que he vuelto a envolverme en la historia (YAY), la idea se me sigue haciendo igual de prometedora -o más- que cuando se me ocurrió y debo admitir que estoy ansiosa, pues es algo completamente distinto a mis proyectos anteriores x3
Además, ¡este es el primer capitulo de este fic! *confeti*
Empezaré con las respuestas:
Mar: Wah! Me alegra muchisimo -cada vez que lo leo- el hecho de que siempre vayas a estar ahí leyendo mis historias, tarde o temprano x3 Gracias :'D
Satomi chan10: Me alegro de que te alegre leerme alegrosamente (?) Ok, no xD Gracias por el comentario, la suerte y la inspiración :3
¡Karu-sempai! Medio tarde, pero gracias por la suerte en la escuela, ¡me fue bien en todas las materias! x3 Espero dejarte más picada aún con esto que se viene... WUAHAHAHAHA XD
¡Anry-chi! Me pregunto si volverás a leer pronto owó Extraño tus reviews en [Bajo el mismo escenario] u.u Volví a reírme al ver que tienes la cabeza tan fuera de lugar que en el review me pusiste que Dei significaba "ciego" en vez de mudo xDD
¡Mary-danna! Dashgdfahgsda Tus reviews siempre son como un rayo de sol en un día nublado (?) Ok, me pongo poética xD (Aunque realmente lo siento así). Bueno, en serio,me hizo sonreír el hecho de como leíste mi fic por primera vez, me ha pasado algo muy parecido xD ... owó ¡Me alegro mucho que haya logrado producir esa sensación! (la curiosidad rebosante de la que hablaste). La verdad, siempre he pensado que soy malisima para dar un poco de misterio a mis historias, por eso mismo me siento realmente motivada con haber logrado intrigarte x3 Y me alegra también que te gusten las frases que coloco, la gran mayoría son mías y si no lo son, lo aclaro x3 Bueno, aquí esta la continuación que esperabas nwn
Ruki The Madness: *lee el nick con curiosidad* owó Nunca te había visto por aquí, ¡bienvenida a uno de mis fics! Y me alegra que te encante este fic. Fan sasodei~ obviamente yo también lo soy, basta que te pases dos segundos por mi perfil para que te des cuenta x3 Por cierto, te diré que puedo tardar algo -mucho- con una conti, pero nunca dejaré un fic completamente abandonado, siempre lo terminaré. ^^
Negai
1
Estrellas y deseos.
~Antes de desear algo, debes pensar qué estás dispuesto a dar por ello.~
Bien Danna, cumpliré tu deseo.
¿Danna?, ¿deseo?, ¿de qué se trataba todo aquello?
Escuchó un continuo tipido que parecía oírse cada vez más alto y sólo entonces notó que provenía algún espacio de su habitación irguiéndose de pronto, ¿acaso aquel sonido podía provenir de otro lugar teniendo todo herméticamente cerrado? Miró a ambos lados, se sintió mareado por el atropello en sus actos y se tomó su sien, ¿estaba sudando frío? Sentía su corazón acelerado.
Una vez que había logrado estabilizar todos sus sentidos, se volvió su derecha dirigiéndole una entrecerrada mirada al despertador y lo apagó. Posó sus pies fuera de la cama y paseo sus orbes ceniza rápidamente por aquella lúgubre habitación, se encogió de hombros mientras se asomaba a abrir las cortinas.
Se sorprendió apenas un poco al ver el cielo topado de nubes, ayer pareció haber estado tan claro que dudo que volviera a llover en meses. Notó como las ramas de un cerezo desnudo se agitaban energéticamente a lo lejos y se dijo a sí mismo que hacía frío allá fuera.
Se movió hasta su ropero y busco una muda de ropa. Era sábado así que tendría que ayudarle con la casa a su abuela. Abrió la puerta que daba a su baño y se dispuso a llenar la bañera, quería relajarse un poco, sentía como sus músculos estaban algo tensos.
Dejó su ropa limpia en un pequeño mueble donde también guardaba las toallas y comenzó a deshacerse de su "pijama", sólo era una camisa blanca y un bóxer negro… Siempre se vestía así para dormir, ¿verdad?
Se miró al espejo y abrió sus ojos desmesuradamente, ayer había cumplido diecisiete años, ¿no? Entonces… ¿Por qué se veía como si tuviera catorce? Sacudió su cabeza de un lado a otro, debía ser su imaginación, era imposible. Bajó su cabeza y observó el tamaño de su miembro. Bien, quizá si era posible.
Escuchó unos pasos en su habitación e instintivamente miró a la puerta cerrada del baño.
—Sasori, cariño, si vas a bañarte apresúrate o llegaremos tarde al almuerzo de tu abuela —se había quedado estático, esa voz, ¿acaso era…?
—Ma… ¿Madre? —preguntó con un hilo de voz.
—¿Sí, cariño? —le respondió la mujer desde el otro lado de la puerta y al notar que el menor no respondía agregó: —, ¿está todo bien?
Ahogó un gemido mientras hacia sus labios una línea.
—S-sí —tartamudeó—. Bajaré…, pronto.
Casi pudo sentir como aquella mujer curvaba sus labios en una fina sonrisa mientras; tenía su mano sobre la madera de aquella puerta y deseó abrirla para contemplarla, pero apartando el hecho de que estaba desnudo, no estaba seguro de qué sucedía.
—Te esperamos —le dijo la suave voz detrás de la puerta.
¿Lo esperaban?
Escuchaba como el chorro de agua que salía de la canilla de la bañera parecía irse ahogando, tenía que cerrarla o terminaría rebalsando, pero no lograba asimilar nada de lo que sucedía. Sintió como su cuerpo se estremecía y sus parpados que seguían profundamente abiertos dudaban en dejar escapar todo el líquido que se había juntado en sus acaramelados ojos, cristalizándolos.
Había comenzado a escuchar como unos pasos se alejaban, pero parecieron detenerse y volver.
—Por cierto, hijo: feliz cumpleaños —nuevamente los pasos se alejaron.
Sintió como su corazón pareció dar un salto y una tibia lágrima se escurrió por su mejilla.
A su cuerpo lo recorrió un escalofrío que le recordó que estaba casi en invierno y se estaba helando. Atinó a moverse para detener el fluido del agua y se metió en su bañera aún del todo desconcertado, ¿qué acababa de ocurrir…?
Bien Danna, cumpliré tu deseo.
Aquella voz resonó en su cabeza, ¿su deseo? Volvió a extender sus parpados al máximo en un sobresalto.
—No puede ser cierto —se dijo igual que lo había hecho la noche anterior.
Recordó lo que había pensado justo antes de cerrar aquel enorme ventanal, ¿acaso él…?
Aunque si lo fuera…, desearía volver a mi vida de hace tres años.
Su deseo, ¿se había cumplido?
Tres años antes de ayer. Pensó, ¿acaso era posible?, ¿seguiría soñando? Tenía que ser así. Sus padres… Su abuela se lo había dicho cuando su abuelo murió de pequeño, cuando la gente muere significa que nunca volverán como lo eran antes.
Él tenía que estar soñando, como tantas otras veces, era otro cruel sueño de esos que le hacían pensar que tenía algo que hace ya mucho había perdido. Quiso golpear su cabeza contra aquellos mosaicos tibios y húmedos gracias al vapor, y lo hizo, sintió un fuerte dolor en el cráneo y acto seguido un pequeño mareo. Bueno, parecía estar en la realidad y aún no podía creerse que acabara de hacer semejante estupidez.
Las ganas de bañarse tranquilamente se habían desvanecido y se lavó el cabello a toda velocidad: tenía que comprobarlo de todas las maneras posibles.
Mientras bajaba las escaleras podía sentir como su corazón latía rápidamente al escuchar una pequeña charla que provenía de la cocina, hacía demasiado tiempo que no escuchaba una conversación resonar en aquella casa. Sus ojos estaban abiertos de par en par, quería verlos, sentirlos, saber que era real.
Al llegar a la puerta de aquella habitación su corazón parecía haberse detenido: observó la escena detenidamente.
Una mujer de cabello castaño se encontraba lavando un par de platos, volteó a mirarle con aquellos bellos ojos cafés y le dedico una dulce sonrisa. Un hombre de cabellos tan rojos como los suyos había desviado su mirada del periódico para verle.
—Buenos días, hijo —le dijo aquél hombre y justo después tomó un sorbo de café—. Y felicidades por tus catorce años.
Petrificado, estaba petrificado.
—Bu... Bu-buenos días —respondió quedamente mientras se golpeaba mentalmente por no poder hablar correctamente.
¿Realmente había vuelto a sus catorce años?
Su cuerpo aún temblaba, no podía ser cierto. Se sentía tan… feliz.
—Tu desayuno está servido cariño, vamos come que ya tenemos que irnos —dijo su madre haciendo un ademán a la mesa donde tomaba café el otro.
—¡S-sí! —a este paso se cortaría la lengua para tirarla a la basura.
Observó maravillado el desayuno de su madre, cada detalle; el blanco arroz en un pequeño bol, la sopa de miso en lo que parecía una mini cacerola, dos amarillentas porciones de tamagoyaki* sobre un pequeño plato, algo de verde nori*, un poco de pescado allá arriba, en un pequeño plato a la derecha tsukemono*, natto*, un par de simples tostadas y un té. Se avergonzó de sólo pensar que en estos últimos años había estado desayunando con sólo un plato con cereales y leche.
—¿Está todo bien, hijo? —le preguntó su padre nuevamente levantando su vista desde el periódico.
—Sí, ¡a comer! —perfecto, parecía comenzar a calmarse, ¡ya casi hablaba normalmente!: aún le temblaba la voz un poco.
…
Luego de desayunar, se habían subido al auto y viajado tres horas hasta donde vivía su abuela, a decir verdad, se había olvidado por completo de que aquella solía vivir en el campo. En fin, habían almorzado, hablado de la escuela y otras trivialidades.
Al recibir sus regalos, no pudo evitar pensar que ya había obtenido esas cosas —aunque no dijo nada—, pero al llegar a su casa nuevamente había notado que en realidad no estaban, entonces pensó "tres años", así que no tenía nada de las cosas que se había comprado luego de sus catorce años y le habían obsequiado lo mismo que en aquel entonces —nada interesante en realidad—, parecía comenzar a entender de qué iba la cosa. Por cierto, también había resultado que ese día era martes —sí, había faltado a la escuela—: el ocho de noviembre del dos mil nueve.
Observó por su ventana, las nubes parecían haberse despejado siquiera un poco, pero no podía encontrar aquella estrella, la luna también se encontraba detrás de una nube, podía ver su resplandor a través de esta.
Suspiró, si mal no lo recordaba, aquel mensaje decía que si pedía su deseo sería privado de algo que no sabía que iba a obtener y que era muy valioso, sonrió burlescamente. Sin duda esa estrella era medio idiota, si aún no lo había obtenido, ¿qué importaba?, no era como si fuera a extrañar algo que no sabía siquiera que era.
Cerró la ventana aún con esa cínica sonrisa plasmada en su rostro que poco a poco fue desvaneciéndose al recostarse en su cama: tenía miedo ¿Y si aquel deseo desaparecía?, ¿y si en realidad era algo parecido a un sueño?, ¿habría caído por la ventana y estaría en coma? Bien, aquella última pregunta sonaba muy estúpida, pero debía considerarlo, es decir, era más probable que el hecho de que una estrella le cumpliera un deseo. No quería despertar y… Y darse cuenta que no estaban de nuevo.
Escuchó como tocaban la puerta y notó como un hueco se formaba en su estomago.
—Cariño, ¿te has acostado ya? —preguntó aquella tenue voz femenina desde el pasillo.
Dudo en qué responder: quería ver su cara.
—Sí —contestó quedamente—, madre, ¿podrías traerme un vaso de agua, por favor?
—Ah, claro, cariño —aquella mujer pareció dar media vuelta y emprender su camino hacia la cocina.
Le parecía un pedido realmente estúpido, pero así lograría que entrara allí. Aunque podía pedirle que simplemente entrara, no quería hacerlo, ¿y por qué? La verdad, ignoraba la razón.
Oyó como aquellos pasos parecieron regresar y la puerta se abrió lentamente dejando ver una figura femenina en la oscuridad, Sasori prendió la lámpara de su mesa de luz y se sentó contra el respaldo de su cama.
—Toma —su madre le entrego aquel vaso con una fina sonrisa y observó al menor tomarse la mitad del agua que este contenía y devolvérselo—. Bien, ahora acuéstate, mañana sí tienes que ir al colegio —le dijo haciendo un ademán con su mano de que se apurara.
El pelirrojo se metió entre sus sabanas y su madre le dedicó una fina sonrisa.
—Madre.
—¿Sí?
Aquél le miró algo indeciso por lo que pasaba por su cabeza.
—¿Puedo preguntarte algo? —pidió mirándole fijamente a sus ojos cafés.
—Por supuesto —respondió la otra sonriendo.
—¿Alguna vez —comenzó a preguntar quedamente ahora haciendo revolotear sus ojos por la habitación, se sentía tan estúpido preguntando aquello—…, le pediste un deseo a una estrella?
Su madre le miró ligeramente sorprendida y soltó una pequeña risita que hizo que el menor se sonrojara deseando no haber preguntado, pero aquella pronto volvió a sonreírle y se sentó al pie de su cama.
—La verdad no, pero creo que una vez escuché, o leí —dudo—, una historia sobre eso —comentó perdiendo su vista en el ropero de su hijo, como si estuviera recordando algo—, era sobre una chica a la que le encantaba mirar las estrellas —comenzó a contar—, ¡hasta había puesto un nombre a una! —dijo sonriendo mientras recordaba aquel detalle—, y un día que ella estaba profundamente entristecida aquella le habló, esa estrella era su preferida, le dijo que le cumpliría un deseo por ser diez años desde que la conocía, la niña sonrío alegremente y lo pidió, ignorando que la estrella le había advertido que siempre que pidiera algo le costaría otra cosa más valiosa que la que había pedido, que lo que le quitaría era algo que aún no sabía que iba a obtener incluso.
Volvió a dudar en preguntar, pero qué más daba, ya había comenzado esa extraña conversación.
—¿Y se cumplió?
Aquella mujer se giró a verle y le miró con cariño digno de una madre.
—Síp.
Sasori no pudo evitar estirar sus parpados y ahora ni siquiera se detuvo a pensarlo.
—¿Qué deseó?
—Deseó que su padre gozara de una maravillosa salud —le respondió en forma tranquila aquella mujer—. Y así fue, su padre se recupero de su enfermedad, pero aquella chica, con cada día que pasaba sentía aún más que algo le faltaba, también soñaba con cosas extrañas —recordó vagamente la castaña—. Un día decidió preguntarle a la estrella porqué le sucedía aquello, pero esta ya no estaba y otra estrella que ni siquiera creía haber visto alguna vez le dijo que aquella le había advertido. La niña llorando le grito que ni siquiera sabía que había perdido; seguramente aquella niña al momento de pedir su deseo pensó que no tenía nada más valioso que su padre, su único familiar vivo, y de seguro era así. La estrella se echó a reír, "quizá tu mente no sabía lo que ibas a perder, pero tu alma sí lo hacía", le dijo, "incluso te advirtió que este no era un intercambio justo, ni equivalente, esperando que le rechazaras", le reprochó.
Al pelirrojo se le había formado un nudo en la garganta.
—¿Cómo termina? —preguntó al ver que la otra se había detenido.
—Esto —divagó su madre poniendo un dedo a un costado de su cabeza, como si intentara enviar ondas cerebrales—… La verdad, es que no recuerdo —confesó haciendo que su mano se hiciera un puño y golpeando su cabeza torpemente.
—Supongo que es una historia algo bizarra como para recordarla toda —dijo el menor desviando su mirada al techo mientras sentía como una gota de sudor se escurría por su frente, no podía haber quedado en la misma posición que esa niña ¿O sí?
—Supongo —su madre apoyó su mano en la cama y se levantó con la ayuda de esta—… Lo peor es que no recuerdo de dónde la he sacado, lo siento.
—No te preocupes por eso —se apresuró a decir—, de todas formas ya me has ayudado bastante —susurró para sí mismo el de ojos miel.
—¿Eh? —la castaña le miró algo desentendida.
—No, no es nada —dijo negando rotundamente con la cabeza el de cabellera rojiza.
—¿Sabes? Yo creo que esa niña, era muy pequeña para llevar una carga como esa —le comentó la de ojos cafés—, porque tal vez si hubiera crecido, hubiera entendido que la vida no te compensa por lo que uno pierde siquiera…, las cosas positivas que te da son mucho más —aquella mujer le sonrío, casi parecía desear que su hijo no cometiera el mismo error que aquella pequeña—, después de todo terminas teniendo bellos recuerdos de lo que has perdido y unos aún más hermosos de lo que has ganado.
El menor se le quedó mirando unos segundos a aquella, ¿sería cierto aquello? La verdad era que no podía imaginarse cosa mejor que tener de vuelta su familia.
—Tienes razón…, buenas noches.
—Buenas noches, Sasori…
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tamagoyaki* Significa literalmente "huevo asado", es una especie de tortilla de huevo. Tiene un aspecto amarillento y normalmente se corta como una especie de pionono.
nori* Es un término japonés usado para referirse a variedades comestibles de algas marinas.
tsukemono* Es un encurtido japonés de verduras.
natto* Es un derivado de la soja, resultado de la fermentación de la semilla de -obviamente- soja. Para darles una idea de como se ve, les diré que para mi parecen porotos con miel... Yum (?)
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Sí, yo sé que esto esta corto y deben estar pensando qué rayos me pasó, pero tengo que advertir que he decidido que será un fic de capítulos cortos (CHAN - CHAN - CHAN) xD. Es que sí, creo que los capítulos cortos podrán adaptarse más a la clase de fic que es este. Además, siendo Sasori el único en el que nos centramos, creo que se haría pesado que los capítulos sean igual de largos a los que estoy haciendo en mis otros fics últimamente.
¡Pero no desesperen! (?) Claro que si los caps son cortos trataré de actualizar pronto, pues me he dado cuenta de que esta conti la debía desde noviembre del dos mil doce *se hunde en la depresión con el simple hecho de pensar que los ha dejado esperando tanto* ¡PERDÓN! Prometo no tardar taaaaaaaaaaaanto la próxima vez, ¿sí?
Y aprovecho para mencionar que intentaré actualizar pronto en el otro fic que también he dejado a la deriva [Sing with me].
Sgahdsagfdfagjhjdka, creo que he hecho más comentarios que cap xD
Bueno, a pesar de todo, espero les haya gustado y lo hayan disfrutado x3
Nos leemos en los reviews o en algún otro fic -w-)/
