¡Hola, queridos lectores! :3
¿Cómo están? Aunque no pregunten, yo les diré que estoy bien =w= Un poco molesta porque intento ir al corriente nuevamente con la escuela x.x
Y además de que me he llenado de actividades extracurriculares: Un curso de formación profesional (de Pastelería x3), clases de piano, taller de escritura, yoga y basquet owó
¡También se podría decir que he empezado la preparatoria! Aunque en mi país siempre se llama secundaria =_= Bu~ Aburridos xD
Bueno, ya, yendo a lo importante, los anteriores son para explicar que estoy un poco (muy) corta de tiempo, sin contar a mi posesivo novio que quiere que sea sólo suya =/./=
Ya.
No me tardé tanto, ¿verdad? Creo que hoy es un mes y un día, bueeeeno, sí es bastante, ¡pero para mi se pasó volando!, y cuando quise acordar ni había empezado el cap x.x
Bueno, como son cortitos y vengo bien con la inspiración para este fic *cofnocomoconeldesingwithmeco fcof* (eweU), gracias a mí -sí, a nadie más que a mí e.e-, he podido traer esta conti xD
Que espero, la disfruten.
Respuestas a los reviews (¡GRACIAS POR COMENTAR!):
Karu-suna: ¡Senpai! Realmente te extraño, ¿cómo estás? Gracias por pasarte a leer y me alegro agarrarte por sorpresa, mejor si no la has estado esperando xD Espero que te guste este cap y verte pronto en el msn x3
Ruki and Karin Madness: ¡Me alegro mucho de que te guste cada vez más! x3 Espero que siga siendo así nwn Cuídate~
Mar: Dulce anónimo que siempre lee todos mis fics, en serio, muchas gracias por siempre acompañarme, quiero abrazarte x3 Ya te enterarás de todo, descuida, ten paciencia =w= (Lo dice ella que siempre se desespera a mil con el suspenso que suelen poner en muchos fics). Gracias por la suerte, la verdad la necesito y bueno, espero te guste este capitulo nwn
TheLoveIsArt: ¡Danna! Siempre que leo tus reviews siento que voy a llorar de emoción QwQ ¡Gracias! Por todo, por tomarte el tiempo para leerme, para comentar e incluso halagarme. Mi toque "irreemplazable e incomparable", me pregunto si realmente existe eso owó Suena demasiado bueno para creerlo x3 ¡Gracias por adorar la trama!, debo admitir que yo también, estoy emocionada ^w^ . Itachi... Quizá aparezca en algún momento *le guiña el ojo* :3 ¡Nya! No puedes agradecerme la actualización *la señala indiscriminadamente* ¡Yo te agradezco a ti por pasarte por aquí! owó ¡Y también te quiero, mucho! :3 Espero te puedas dar el tiempo para leer esto nwn
Negai
2
Desconocido/Conocido
~Los antónimos son demasiado parecidos y diferentes como para evitar confundirlos.~
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Si pasara una estrella fugaz en este mismísimo momento, ¿qué pedirías, h'm?
Aquella pregunta resonó en la oscuridad con una voz desconocida, pero conteniendo demasiada familiaridad.
No creo que las estrellas cumplan deseos, mocoso.
Aquella había sido su voz, ¿verdad? Pero si ni siquiera había pensado en responder. Esperen, quizá era un poco distinta...
¿Por qué? Dicen que son seres queridos, h'm.
Ahí estaba de nuevo, esa voz, ¿dónde la había oído?, ¿cuándo la había conocido…?
Pasaron unos segundos de escaso silencio.
Vamos, dime tu deseo, Danna, h'm.
Esa conversación volvió a resonar hasta las profundidades de lo que parecía ser su mente. Ese tema, esas palabras, el "Danna", los peculiares "h'm", todo era demasiado torcido para que cupiera en algún lugar, todo le era demasiado natural, tanto así que se sentía fuera de lugar. Y lo estaba, ¿verdad? Es decir, ¿había algo que tenía que hacer él en aquella conversación? Muy en el fondo, algo le decía que sí.
Entonces era su voz y... La de alguien más. ¿Pero quién realmente? Hubiera jurado que si la escuchara en ese preciso instante lo recordaría, ¿quién era él...?
Todo comenzaba a parecer muy ido y la oscuridad no aparentaba pretender aclararse, incluso se podía sentir una pesada neblina: la confusión.
Pudo sentir como alguien posaba sus cálidas manos sobre él y le removía levemente, insistente.
Sasori…
Una vaga imagen se cruzó por su cabeza: el cielo, o más específicamente, el color celeste; el sol, algo cálido; y por ultimo, un par de hojas, llevadas por el viento delicadamente.
—Sasori, ¿estás bien, amor? —aquella voz femenina finalmente logró despegarlo de aquel trance volviéndolo a la realidad de un segundo para otro, casi de forma chocante.
Miró a su madre que le sostenía de los hombros con una mirada preocupada.
Se sintió pesado unos segundos y pasó sus manos por las lagañas que se situaban en el contorno de sus ojos, uno de sus dedos rozó con su frente y pudo sentir lo frío de esta; el sudor. Miró su mano algo consternado sintiendo como aquel dedo seguía helado y logrando ver el casi imperceptible brillo en este.
—¿Te encuentras bien, cariño? —la dulce voz de aquella mujer hizo que nuevamente regresara a la realidad.
Se sentó.
—Sí —musitó y casi al mismo tiempo percibió la mano de la mayor sobre su frente.
—¿Has tenido un mal sueño?, ¿te sientes mal? Puedes faltar a clase si quieres —una fina sonrisa surcó sus labios casi instantáneamente al oír a su madre decir todo aquello tan atropelladamente.
—Estoy bien, iré a clase —dijo tranquilamente mientras se deshacía de las sabanas sobre su cuerpo.
La castaña aún mantenía ese gesto de preocupación y observó como el menor se levantó, tomó una muda de ropa y se dirigió al baño, ¿en serio estaba bien?
El ruido de la lluvia ardiente golpear contra el mosaico resonaba en la habitación, esta vez no podía darse el lujo de meterse a la bañera, aunque nuevamente sintiera todos sus músculos tensos.
Se deshizo de sus ropas y rápidamente se colocó bajo la regadera sintiendo como su cabello se aplastaba y su espalda se regocijaba por las finas cosquillas que provocaban aquellas lágrimas. Pasó ambas manos por su rostro, refregándolo en un intento por deshacerse de la sensación de que tenía la piel reseca y pudo observar como su frente parecía haber vuelto a su temperatura normal. Sin darse cuenta quedó con su mano derecha sosteniendo su sien unos segundos, sus ojos miel se hundían en la nada y el sonido de las gotas revotar en su cabeza resonaba en la misma, no podía recordar ¿Qué había sucedido antes de que su madre le despertara? Estaba soñando algo, estaba casi seguro de eso.
Esa mañana luego de bajar las escaleras ya con su uniforme (una camisa blanca, corbata negra, un pantalón también completamente negro y una chaqueta de cuello largo al mismo tono), comió el desayuno de su madre, tomo su bolsa y, luego de que la femenina le corriera media cuadra para alcanzarle su almuerzo, llegó a la escuela.
Todo era exactamente como lo recordaba, no tenía amigos, la mayoría de los chicos lo odiaban por ser el supuesto sabelotodo de la clase —la verdad es que comenzaba a preocuparse por los exámenes dado a que no recordaba nada sobre los temas que habían visto ese año— y la mayoría de las chicas lo acosaban.
Mientras comía su almuerzo se dedicaba a observar a "sus amigos", pues aún no los había conocido en ese espacio tiempo y se preguntaba si pasaría algo malo si se acercaba ahora a hablar con ellos; desistió, primero: porque no estaba seguro, y segundo, pensar en aquello le hacía doler la cabeza, era demasiado complicado. Pero se divertía, la forma en la que nunca había notado que Itachi siempre había sido igual de "elegante" al hablar con cualquiera; como Kisame hacia bromas todo el tiempo, simplemente esperando sacarle una sonrisa al moreno; a Kakuzu hablando con Nagato sobre algo que no era dinero; y como Konan charlaba amigablemente con Yahiko que de vez en cuando resultaba algo intimidado por un comentario de la primera. No habían cambiado nada y se hacía relajante, observarlos así, digo.
Tras tocar nuevamente el timbre de clases, se dedicó a esforzarse en sobremanera en poner atención a la clase, pero no lo logró. Había tantas cosas que le daban vuelta en la cabeza que no podía evitar distraerse, y se permitió sacar su vista por la ventana, sintiendo el frío del patio sólo imaginándose caminando por allí, sentía que se estaba olvidando de algo y la verdad, odiaba esa sensación.
Gruñó por lo bajo mientras apoyaba su mejilla en la palma de su mano, estaba mentalmente cansado y no entendía por qué. Después de todo, debería estar rebosando energía, ¿verdad? Tenía a sus padres de vuelta, su deseo se había cumplido a la perfección y no parecía ser un sueño. Conocería a sus mejores amigos el próximo año gracias a Itachi y se la pasaría genial.
Entonces, ¿por qué?
¿Por qué sentía un hueco en el estomago al pensar que había deseado estar ahí?
De fondo a sus pensamientos no había nada. Por más que su profesor de historia estuviera hablando, por más que sus compañeros estuvieran murmurando algo, por más que estuviera golpeando la mesa con sus uñas, por más que las hojas se arrastraran por la acera, por más que las ramas se golpearan unas contra otras, por más que las olas rompieran en la costa, por más que los pájaros piaran mientras emigraban, y por más que las estrellas gritaran. Él no oía nada.
Y pronto su vista también se había perdido, aunque no se había dado cuenta de ello realmente. Pues había comenzado a extraviarse entre todo eso, ¿acaso realmente algo importaba? Todo está bien, intentó repararse en aquello, pues, el calor de los brazos de sus padres podía contenerlo, al menos por ahora. Después de todo, ¿qué podía estar mal?
Nada, se dijo firmemente.
No puedes mentirle a tu propia alma.
En ese momento pareció abrir sus ojos y observó el aula con su expresión neutra ligeramente perturbada; esa voz, había sido la suya.
Al sonar el timbre que anunciaba el fin de clases todo aquello se desvaneció y terminó por decirse que lo que le molestaba era la presión de ir a la secundaria luego de haber pasado a la preparatoria, pues era todo un poco distinto, aunque quizá menos molesto.
Sonrío sintiéndose victorioso en una discusión que no se había efectuado realmente.
La fría brisa contra sus mejillas.
Notó lo gélido del picaporte y se estremeció ligeramente mientras lo giraba para entrar a aquel cálido lugar, a su hogar. Bajó la vista al notar cómo unas hojas parecían querer escurrirse por la ranura que había entre la puerta y el marco para que el lograra pasar y suspiró pensando que luego las recogería.
Mientras se descalzaba pensaba si "el momento" llegaría y se decidió a separar sus labios para provocarlo.
—¡Ya llegué! —exclamó intentando decirse que no estaba haciendo nada del otro mundo, intentando decirse que no le importaba si recibía una respuesta o no.
Escuchó un par de pasos a lo lejos y se mantuvo expectante, escuchando como aquellos se acercaban.
Una melena de cabellos castaños se asomó al recibidor y unos ojos castaños parecieron sonreírle.
—Bienvenido —le respondió la dulce voz de su madre.
Sintió como su pecho se estrujó y una pequeña bola de calor pareció esparcirse por este; la había extrañado demasiado.
Nuestro pelirrojo se calzó sus pantuflas y siguió a su madre hasta la cocina donde parecía limpiar un par de trastos que permanecían del almuerzo; allí comenzó una amena charla con ella que duró un par de minutos hasta que se le ocurrió recordar que tenía algo de tarea y que debía hacerse cargo de esta para ponerse al corriente.
Subió rápidamente la escalera y luego de llegar a su habitación, volcó el contenido de su bolsa escolar sobre su escritorio; recorrió la carpeta de cada materia, leyendo y recordando cada uno de los temas lentamente; tomando apuntes mentales y subrayando pensamientos. Los finales eran la próxima semana y si no hacia algo acabaría por repetir el curso.
Ya pasadas un par de horas, se estiró en su asiento con su lápiz entre los dedos, este no parecía pretender desprenderse ya. Se levantó de su silla e hizo un par de pasos hasta el baño, a la habitación comenzaba a faltarle más luz que antes —de por sí cuando llegó ya estaba nublado allá afuera—. Abrió la canilla del lavado y llevó sus blancos dedos al agua que surgía de esta, estaba helada, pero extrañamente confortante. Quizá era porque llevaba allí sentado un buen rato, necesitaba un descanso.
Se miró por unos segundo en aquel espejo, su rostro; sus facciones, no había cambiado mucho realmente, quizá ahora era unos centímetros más bajo, pero no era gran cosa.
Él no era una persona que ansiara crecer y tampoco una que deseara no hacerlo, por ende, había llegado a la conclusión de que no le interesaba demasiado el haber vuelto atrás en el tiempo…, eso era lo que había sucedido, ¿no? Quizá aún le costaba un poco asimilarlo. De cualquier forma, el objetivo principal había sido cumplido.
Escuchó un estruendo venir de su habitación e instintivamente miró la puerta que parecía haber cerrado —¿realmente lo había hecho?—. Tomó el picaporte y se adentró a la otra habitación nuevamente.
Al terminar de ingresar a su cuarto una helada brisa lo atravesó haciendo que se estremeciera y observando más detenidamente el lugar notó que la ventana se encontraba abierta de par en par, y vale decir que es una ventana que va desde el techo al piso con dos finas hojas de vidrio. Antes de cerrarla, se dispuso a disfrutar del helado aire, algo que no hacia comúnmente ya que era tan sensible al calor como al frío.
Quizá mamá la abrió para ventilar un poco, se dijo mientras observaba cómo la puerta, que daba al pasillo y luego las escaleras, se encontraba ligeramente abierta. Caminó hasta la terraza que venía cruzando aquel ventanal.
No podía ver mucho del vecindario desde ahí, pero le bastaba admirar la belleza de los cerezos desnudos plantados irregularmente en las puertas de las casas, las hojas arrastrándose por la acera, una pareja de adolescentes caminar en la calle del frente, un hombre con su mejor amigo dando una pequeña vuelta y una vecina buscando las llaves en su bolso frente a la puerta de su casa; todo armonizando perfectamente.
Cerró sus ojos unos segundos y sintió nuevamente como una ráfaga de viento lo atravesaba removiéndole los cabellos; se sentía como si lo acariciara; como si lo abrazará, y un extraño sentimiento se poso en su pecho, era confuso, tanto, que su mueca de satisfacción desapareció para dar lugar a una expresión que llevaba el ceño medianamente fruncido y los labios hechos una fina línea algo irregular; dando la impresión de que aquél estaba intentando descifrar algo.
Se le hacía tan familiar que le dolía, pues parecía ser algo que había intentado olvidar en algún momento, sin éxito alguno, o al menos, no uno completo, pues ahora volvía a su cuerpo.
Negó con la cabeza para sí mismo, no tenía importancia, quiso creer mientras ponía una mirada firme. Pronto sintió como esta vez el viento pareció golpearle en la cara, como si realmente se hubiera enojado con él. Sonrío con sorna pensando que aquella idea era completamente absurda y dio media vuelta para volver a su habitación; le estaba dando frío.
Nunca cambias.
Esas palabras parecían haber sido susurradas a su oído y rápidamente se volteó, como si realmente esperara que allí hubiera alguien. Observó la nada por unos segundos, o quizá "el algo", ¿pues, qué es "la nada" si no es "algo"? Sonrío nuevamente. Pues nada, se dijo mientras volvía a voltearse con aquella mueca de falsa satisfacción. Todo lo que se le cruzaba por la mente eran tonterías últimamente, por consiguiente, que él estuviera allí era tan absurdo como que el viento se enfadara consigo.
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CONTINUARÁ
¡Hola de nuevo~!
Bueno, sé que la cosa va un poco lenta, pero es todo parte del plan. Además de que me la pasé divagando todo el cap (eweU) ¡Y a pesar de todo!, espero eso les haya agradado, por alguna razón xD
Intentaré no tardarme tanto con mis contis, pero ya saben, no me da mi cuerpo para hacer todo y salir parada al otro día.
¡Por cierto!, creo que comenzaré a poner "Continuará" al final de los caps, por alguna razón me da la sensación de que le otorga más drama xDDD Sí, sé que suena estúpido, pero realmente es el motivo xD
Etto... owó
¿Les ha gustado? Espero que sí, aunque me gustaría que lo aclararan en un lindo review °w° ... Allá abajo °w°
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