Hola~ Nyagh, ¿quién dijo que tardaría poco en actualizar? ¿Yo? Se equivocan, deben haberlo escuchado en algún otro fic... *mira el techo* Bueno, ya. Lo siento. Me he olvidado completamente y he escrito todo el capitulo el día de hoy. ¿Saben qué? ¡La inspiración es acumulable! owó Realmente no tenía idea de eso, pero lo he descubierto hoy, todo fluido en esta conti =w=

Bueno, agradezco mucho que no hayan venido a matarme aún y... Nada, les traigo la conti, que, esta bastante vinculada con el cap anterior. Bueno, creo que los caps de estos serán todos bastantes cercanos, es decir, cuídense de no perder el hilo de la historia. Aclararé un par de cosas allá abajo por las dudas.

Disclamer: Todo en esta historia me pertenece a mí y sólo a mí. Obviando a los personajes que son de su respectivo creador, Kishi :B

¡A RESPONDER REVIEWS (ARIGATÔ)!

Dark Blood is Madness: owó Saso es realmente celoso *w* Bueno, debo decirte ¡muchas gracias por lo que dices! Tu me has alegrado el día comentando x3

Karu-suna: Senpai! Lo que me abandona no es la inspiración, sino el tiempo TT_TT Intentaré que Deidara-senpai aparezca pronto ;3 Te leo luego~

SasoDei-Fujoshi: Me alegro de que te parezcan buenos :D ¡No te resistas a comentar! x3 Por cierto, ¿a qué te refieres con seguir editando? Las historias son mías nwn)/ Espero leerte de nuevo en otro review :3

Mar: Nya! Me alegro mucho de que te guste el fic, espero aclarar tus dudas pronto, ya será más entendible, ¡lo juro! xD Espero que sigas comentando aunque sigas siendo anónima, me alegras mucho con tus reviews nwn)/ Matta ne~

TheLoveIsArt: ¡Danna!, siempre tan buena conmigo, ¿crees que esté quedando bien? Debo admitir que me está gustando x3 Bueno, ¡me alegro mucho! x3 Espero que tengas tiempo de leer pronto y perdón por tardar tanto en actualizar uwu

SexyDiva: Me alegro de que estés bien con comenzar a leerme :3 Amo a mis lectores y más a los que dejan reviews *la estruja* x3 Espero te guste este cap, nos leemos allá abajo~


Negai

3

Todo "perfecto"

~¿No creen curioso el hecho de que cuando uno no se encuentra bien se dice que lo está y, mientras está bien realmente, no se detiene a observarlo?~

Suspiró sintiéndose relajado por unos minutos, los exámenes habían salido bien, no había bajado su promedio y podía relajarse el resto del año. Todo iba bien.

Caminaba por las calles sin saber realmente a donde se dirigía, llevaba un par de bolsas consigo que pertenecían a los mandados que le había encargado su madre. Pasaba negocio tras negocio clavando los ojos en las vidrieras de estos, pero no mirándolas.

Sus pasos no tenían rumbo, la gente de la calle parecía ignorar lo perdido que se encontraba. Levantó su vista apenas consciente de que observaría el cielo apenas nublado, éste no le sonreía, ¿cuánto llevaba estando así? Una semana prácticamente. Quería sentir la luz del sol, era esa la sensación que tenía, ¿verdad? Esa necesidad.

Frenó haciendo que las bolsas se balancearan sobre sus dedos y se negó rápidamente con su cabeza, sus cabellos bailaron momentáneamente, ¿qué estaba sucediendo consigo? Debía parar esos pensamientos.

Observó hacia delante y se encontró con una gigantesca tienda de arte.

En la vidriera había materiales que reconoció al instante y sintió una especie de melancolía al recordar como había aprendido a pintar los últimos años; su abuela le había enseñado a hacerlo y él se pasaba horas haciendo verdes paisajes, retratando personas que llegaban a su mente, pintando las estrellas…

Sus pies se movieron casi en contra de su propia voluntad y entró al instante en aquella tienda, observó por aquí y por allá y comenzó a comprar; la mujer que estaba atendiéndolo parecía realmente feliz al ver que gastaría una fortuna allí.

Una vez que eligió todo, firmó para que enviaran las cosas a su casa, colocó la dirección en el formulario y se retiró luego de pagar con la tarjeta de crédito de su madre.

Pronto su mente pareció limpiarse y al llegar a su casa avisó del encargo de sus cosas para luego irse a bañar.

El sonido de la ducha repiqueteando contra el mosaico le hizo sentirse ansioso de alguna manera y en forma veloz se deshizo de sus ropas y concibió que aquella golpeara contra su cuerpo. El agua estaba increíblemente agradable y echó su cabeza hacia atrás para mojar todo su rostro, satisfecho. No estaba pensando en nada, o más bien, no se dejaba pensar en algo.

Los últimos días habían estado agitados y de alguna forma eso le había ayudado a él, aunque no quisiera admitirlo. Supuestamente le había sido "agotador", pues así se lo había dicho a sus padres en la cena de ayer.

Sí…, agotador. Pensó mientras retiraba el desparejo flequillo pelirrojo de su frente.

Quedó observando un punto fijo unos segundos, con una mueca que no había podido reprimir.

—Sasori, cariño —le llamó su madre tocando la puerta del minúsculo baño—, tu padre ha vuelto y dejado tus cosas en la habitación. Asegúrate de buscarles un lugar cuando termines de bañarte, ¿sí?

Se mantuvo en silencio, su cerebro pareció desconectarse impidiendo el proceso de aquellas no tan complejas palabras.

—¿Cariño?

La voz de su madre logró que se estremeciera.

—¡Está bien! —Soltó volviendo su mirada a la puerta, como si quisiera observar el rostro de aquella mujer preocupado.

—Está bien… —repitió para sí mismo. Porque sí, todo estaba de maravilla y no tenía nada de qué preocuparse. Nada...

Al encontrarse una de sus manos con el shampoo comenzó el lavado de cabello y perdiéndose aún en las pequeñas gotas adheridas a la pared en frente de sí intentó lavar su mente nuevamente, de una manera sencilla esta vez, haciéndose una pregunta de la cual podría divagar sin hacer ningún daño a su cordura. O eso creyó.

La pregunta parecía realmente inofensiva; era "¿qué voy a pintar primero?"

Pensó en un retrato de sus padres, pero realmente no le apetecía; pensó en un paisaje otoñal también, pero no era exactamente lo que quería; pensó en sus viejos amigos, podría copiar sus rostros de los mismos recuerdos de ellos; incluso se le ocurrió la quinta de su abuela, pero nada pudo complacerle. Ninguna de aquellas ideas lograba tomar forma en su mente.

Hasta que finalmente una se presento en forma clara y perfecta.

Cerró la canilla con una sonrisa en su rostro que ni siquiera estaba seguro cuando había llegado a formar y comenzó a secar su cuerpo con una pequeña toalla reposando arriba de sus cabellos.

Al terminar de vestirse y ya con los rizos en su lugar se paseó por la casa para llegar a su habitación, pues había terminado bañándose en el piso de abajo gracias a que los artículos de arte llegarían pronto y su madre había planeado pedirle a los empleados que los llevara.

Al abrir la puerta de su cuarto se encontró con un completo desastre y quiso arrancarse cada pelirrojo cabello al ver en la forma en que su padre había colocado todo, ¡los tarros de pintura estaban sobre el piso de madera! Antes de que se diera cuenta había comenzado a colocar todo en su lugar minuciosamente y luego logró recordar —por lo difícil que se le hizo poner todo en orden— que él nunca había tenido sus materiales de arte en la misma habitación en la cual dormía, y ahora sabía por qué, ¡no había lugar para nada!

Se detuvo desde el marco de la puerta a observar como había quedado todo, había cosas que quiso lanzarlas por la ventana incluso, pero finalmente todo parecía haber encontrado su lugar. A excepción del Atril, aquel le estaba sacando de quicio, lo había puesto a un lado de su escritorio, en una esquina pudiendo admirar toda la habitación y ahora permanecía en el medio de todo el lugar, ¿dónde se supone que metería esa cosa?

Observó detenidamente unos segundos más e intentó imaginárselo en cada rincón, en cada espacio del pequeño cuarto, pero nada le daba lugar.

Sintió una mano posarse en su hombro y se estremeció levemente al mismo tiempo en que se giraba a observar de quien se trataba.

—Es hora de comer —advirtió el hombre a su lado.

—Ah, está bien —musitó el menor y luego se volvió a mirar su pieza nuevamente.

—Umh…, comienzo a pensar que necesitas una habitación más grande —mencionó su padre pareciendo tan pensativo como él mientras observaban aquel cuarto.

—¿Tú crees? —Preguntó retóricamente sin mover su mirada aún.

—Sí —musitó quedamente el mayor. Y al cabo de unos segundos se deshipnotizo, o al menos eso pareció, y observó a su hijo. —Bueno, ya vámonos, tu madre está esperando.

Sintió el calor de la fuerte mano en su espalda y asintió sin poder formar una sonrisa en sus labios. Bueno, tampoco era como si lo hubiese intentado.

Cuando comenzó a bajar las escaleras llegó a oler un delicioso aroma a curri y no puedo evitar inspirar más profundamente para inundar sus fosas nasales aún más con este olor.

—Siéntense por favor, ya termino de servir —dijo la castaña al verlos entrar al lugar.

—Está bien. —El pelirrojo tomó asiento, su plato era el único que estaba servido y se dedicó a observarlo con ansias por los que parecieron ser largos minutos.

—¿Entonces, cariño?, ¿cómo te fue ordenando las cosas? —Preguntó la mujer al sentarse en su lugar.

La observó ligeramente intrigado por en qué momento había servido los dos nuevos platos en la mesa.

—Le decía que necesitaría una habitación más grande, han quedado las cosas algo amontonadas, ¿verdad? —su padre lo observó y el contacto visual hizo que él mismo se despertara.

—Estuve pensando, quizá mueva un par de cosas al altillo y me haga un poco de lugar. —Mentira. Aquello acababa de ocurrírsele para evitar que su madre le ofreciera mudarse a su pieza que es más grande que la suya.

—¿Ah, sí? Bueno, creo que de esa forma el atril entraría en algún lugar. —Su padre se encogió de hombros.

—Las llevaré mañana porque hoy ya es muy tarde para subir —afirmó mientras juntaba un poco de comida en su cuchara.

—Mañana vendrá la abuela a almorzar así que quizá convenga que lo hagas por la mañana —comentó su madre mientras le sonreía—, puedo ayudarte si quieres.

—Claro, lo haré por la mañana —dijo finalmente él.

Aquella charla era de alguna forma extraña y agradeció mentalmente que terminara, pues siguieron unos minutos en silencio y se dedicó a comer algo rápido para poder salirse de la mesa pronto, se sentía molesto con algo que ni él mismo sabía qué era.

Al ver que su plato se había vaciado suspiró de alguna forma aliviado.

—¿Más? —ofreció su madre amablemente.

Él negó con su cabeza.

—Me siento algo… cansado, ¿crees que pueda ir a acostarme ya? —Preguntó intentando sonar inocente, aunque creía que estaba siendo sospechoso, pues ¿qué se supone que era lo que ocultaba?

—Claro…, ve —le permitió con una mueca preocupada ella.

—Si necesitas algo llámame, estaré trabajando toda la noche —dijo su padre y finalmente él se retiró.

Mientras subía las escaleras comenzó a sentirse cada vez más pesado y se preguntó si por decir que se sentía cansado realmente había comenzado a estarlo.

Quizá en realidad había algo que iba mal. Pero, ¿qué podía ir mal?

Al llegar a su habitación no se molestó por prender la luz y tomó el control que se encontraba encima de su mesa de luz para prender el equipo de música. Comenzó a sonar desde la carpeta instrumental y se recostó en su cama para escuchar cómodo.

Prestaba atención a cada nota que estaba siendo tocada por aquel pianista, la canción era lenta y melancólica, no lograba recordar su nombre. El techo no era totalmente visible para sus ojos y sentía que comenzaba a perderse en aquella oscuridad que lentamente se hacía más y más tensa. Hasta el punto en que no logró ver nada más y se preguntó si habría cerrado los ojos, no estaba lo suficiente consiente para averiguarlo y comenzó a dejarse llevar por aquellas notas que cada vez parecían ser más lejanas a él.

Entonces… ¿todo estará bien por más que yo no esté a tu lado, h'm?

Era aquella voz de nuevo, esa que solía escuchar en sus sueños.

No admitirás que te hago falta hasta que ya no lo soportes, ¿verdad, h'm?

¿Acaso le estaba hablando a él?

Bueno, supongo que así siempre serás tú pero... ¿qué será de mí si no te das cuenta pronto, h'm?

¿Darse cuenta de qué?

Si te diera recuerdos, ¿los soportarías?

¿Recuerdos?

Tengo que hacerlo… ¿Qué será de mí si olvidas necesitarme? Aunque realmente pensé que podrías recordarme sin que fuera a ayudarte más, h'm.

¿Qué será de ti si te olvido? ¿Puedo hacer algo así?

¿Siempre seguirás haciendo preguntas tan crueles? Tenía razón al enojarme el otro día.

El otro día…

Sí, el otro día, cuando hablabas con el viento, h'm.

Cuando hablaba con el viento…

"Nunca cambias."

.

.

.

CONTINUARÁ


Corta explicación de la ultima parte del cap: Se está refiriendo al capitulo anterior, al final del capitulo anterior y todo va a estar bastante conectado así que si no recuerdan les invito a releer esa ultima partesita donde Sasori está en el balcón nwn

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Bueno, espero haya gustado, fuera entendible y nada, que sigan leyendo esto n.n

Intentaré tardarme menos la próxima, bye~

°w°)/