¡Tres meses y medio desde que no actualizaba esta cosa, yay! ... Ok, creo que no debería estar orgullosa, pero es que, las palabras fluyeron bastante bien para haber pasado tanto tiempo x3 Estoy feliz de eso nwn
Amh.. bueno... Hola xD Estoy cumpliendo deudas así que... dejo mi conti por aquí owó
No tengo mucho que decir, sólo volveré a aclarar que los capitulos de este fic están muy conectados el uno con el otro así que si no recuerdan mucho les conviene releer xD Ah~ bueno, responderé reviews, lamento haber tardado tanto en actualizar gente uwu
RESPUESTAS DE LOS REVIEWS:
Karu-suna: ¡Senpai! Creo que este será un capitulo que en vez de satisfacer tu curiosidad hará que crezca, aunque técnicamente dejo mucha info aquí así que, presta atención owo y me alegro de que te guste este fic, gracias :3
Baby Angels V.I.P of L.O.V.E: Amh... Técnicamente en este cap Deidara aparece así que, espero te guste nwn Gracias por comentar, nunca te había visto en los reviews por eso me alegras mucho :3
Mar: ¡Nya! ¡Mar-chan! (¿Puedo llamarte así?) Me alegro mucho de que te haya gustado mi actualización anterior, espero con esto se aclaren un poco tus dudas y muchas gracias por siempre leerme x3 Me encanta que te encanten mis fics xD Me hace muy feliz, espero me perdones por tardar tanto en actualizar aveces uwu Nos leemos~
Deidara-San: ¡Gomen! Tarde eternidades en actualizar esto, por favor perdoname la vida xD Me alegro de que te guste y espero este te guste aún más nwn Nos leemos ^^
SexyDiva: Hola~ ¿Sabes? Tus reviews siempre me hacen reir y también me hacen feliz xD Gracias. Amh, bueno, como dije anteriormente, TÉCNICAMENTE (y sólo técnicamente) Dei-chan aparece en este cap, así que espero lo disfrutes x3 Siento tardar tanto, nos leemos luego~
Bueno, nuevamente gracias a todos por ir comentando esto y espero les agrade el capitulo nwn
Nos leemos en la próxima~
Negai
4
"Nunca cambies"
~Amar no es aceptar como es una persona, es que por más que te moleste cómo se comporta a veces, no puedas evitar pensar que de todas formas te encanta que sea así.~
Un gran estruendo se escuchó en la habitación.
El pelirrojo se volteó inexpresivo, se lo había visto venir: Deidara había hecho volar su escritorio con una de sus explosiones.
—Veo que hoy estás con muchas ganas de hacerme enojar, Deidara —expresó sombríamente el de ojos acaramelados.
El rubio lo miró al borde de la histeria; digamos que hoy no era el día de ninguno de los dos.
—¿¡Hacerle enojar yo a usted?! ¡Usted es el que ha dicho que no merezco su respeto, Danna, h'm!
—¿Ahora entiendes por qué? —Una fina sonrisa cínica había surcado los labios del mayor.
—¿¡Cómo voy a entenderlo?! ¡Lo vi en su rostro, le había agradado! —Exclamó el rubio mientras lo señalaba indiscriminadamente—, ¡usted no ha podido tragarse su orgullo para alabarme, h'm!
El pelirrojo sufrió de un tic en su ojo y agradeció estar de espaldas al menor.
—Tú mismo lo has dicho, mocoso —dijo ahora dándose la vuelta para observar al rubio—. Lo has visto en mi rostro. Entonces, respóndeme tú, ¿por qué has necesitado que te alabe si solo lo has sabido? No eres más que un niñato buscando la atención de las demás personas, no perteneces a tu arte, tu arte te pertenece a ti.
Los zafiros estaban posados sobre la sonrisa altanera del último que había mantenido la palabra. Estaba ligeramente sonrojado buscando como responder a lo que había dicho su maestro sin que fuera demasiado vergonzoso.
—No estoy buscando la atención de "los demás", h'm —musitó el menor ahora bajando la mirada.
El pelirrojo pareció impacientarse y lo tomó del mentón haciendo que le mirara nuevamente.
—¿A no? —Inquirió aquél.
El sonido del menor tragando saliva pareció resonar en la habitación.
—Es la suya la única que necesito… —Aquellas palabras fueron un murmullo tan bajo que hasta a Sasori que estaba a centímetros de los labios del rubio le había costado entenderle.
Lo soltó y se volteó casi inmediatamente.
—¿Danna, h'm? —Estaba avergonzado pero le intrigaba más por qué era que el pelirrojo se había dado la vuelta tan de repente, y ahora comenzado a caminar hacia la puerta.
—¿Qué pasa, Deidara? —El tono que había utilizado el mayor había sido brusco y el aludido se sobresaltó.
—Si no va a admitir que aquello le ha gustado, ¿puede admitir otra cosa, h'm?
El pelirrojo se quedó en silencio esperando que el otro procediera.
—¿Admitirá que usted me ama, h'm? —El artista efímero no estaba bromeando, realmente esperaba que aquel lo hiciera, aunque le pareciera algo imposible en la situación que se encontraban en ese momento.
El otro estiró el brazo para llegar al picaporte de la salida.
—Espero que cuando vuelva todo se encuentre en perfecto orden —advirtió de forma amenazante.
La puerta se abrió y el pelirrojo salió de la habitación con una imperceptible sonrisa en sus labios; cuando se encontraba cruzando el umbral había escuchado susurrar algo al menor: "Nunca cambies".
…
Había permanecido allí encerrado por días, eran vacaciones de invierno, pero esa no era una escusa, ¿o sí?
La puerta de su habitación sonó casi haciendo que se desviara de su cometido, volteó hasta ella intentando atravesar el roble y averiguar de quién se trataba.
—¿Sí? —preguntó finalmente volviendo a mirar en la dirección contraria.
—¿Puedo pasar? —era la voz de su abuela la que se asomaba por la puerta.
—Claro —musitó el pelirrojo sin siquiera voltearse una vez más.
—Este lugar se ha convertido en el auténtico estudio de un pintor —observó aquella mientras paseaba su mirada por toda la habitación.
Sasori sólo le dedicó un quedo sonido aún sin permitirse mirarla.
—¿Puedo mirar qué es lo que haces? —preguntó tímidamente la mujer.
—Aún no está terminado —le respondió él deteniendo un segundo sus delicados movimientos.
—Oh, ya veo.
El silencio se permitió apoderarse de la habitación, aquellos dos no se estaban mirando el uno al otro pero algo parecía haberlos encerrado juntos allí, una especie de burbuja llena de tranquilidad en la cual no les estaba permitido intercambiar pensamientos el uno con el otro.
—La cena está lista —advirtió la mayor mientras se volvía a la puerta dejando que aquel ambiente se desplomara.
—Ah, no tengo hambre… ¿Puedo comer más tarde? —la forma en la que Sasori se dirigía a ella era demasiado ida.
—Por supuesto, baja cuando gustes, le diré a tus padres —ella se retiró cerrando la puerta por detrás de sí misma.
Qué era lo que le estaba ocurriendo a su nieto, eso hubiera querido saber.
Eran las dos de la madrugada cuando la puerta de aquella habitación volvió a ser abierta por el pelirrojo, las escaleras crujieron bajo sus pies pero sus músculos no se tensaron como solían hacerlo al escuchar aquel sonido.
Al llegar a la planta baja pudo observar que la luz de su destino se encontraba aún prendida y se permitió intrigarse, ¿acaso había alguien aún despierto? Cuando llegó pudo encontrarse con su cena servida y respondió su pregunta rápidamente al observar a su abuela recostada sobre sus añejos brazos; no había nadie despierto allí.
Sonrío mientras dejaba su comida dentro del microondas y se quitaba su campera para dejarla sobre la espalda de la mayor, no tenía porque encontrarse preocupada por él, sólo estaba algo distraído, se dijo para reconfortarse.
Cuando terminó de calentar la cena notó que ya no le apetecía comerla y ni siquiera se molestó por sacarla de aquel aparato. Volvió a subir las escaleras y al entrar a su habitación se plantó nuevamente frente a su Atril y observó a aquel chico de cabellos rubios en la imagen, ¿por qué se suponía que estaba retratándolo? Ya había olvidado la razón, y en realidad, sólo podía guiarse por el dolor que comenzaba a acumularse en su pecho cada vez que intentaba dibujar una fracción de aquel rostro.
Deidara, ¿así era como se llamaba realmente? Hacía más de una semana que había tenido ese extraño sueño que se asemejaba a algo como un muy lejano recuerdo, uno tan viejo que no parecía pertenecerle a su yo de esa vida. ¿Pero acaso era posible algo así?
Hacía mucho que lo había pensado, antes de comenzar aquel dibujo incluso, ¿podía ese rubio ser la persona que le hablaba en sus sueños y ser también quien le había concedido su deseo?
De pronto había sentido una enorme necesidad de ver el cielo pero cuando sacó su mirada por la ventana se encontraba nublado, había estado así desde que el tiempo había vuelto hacia atrás, ¿podría ser que simplemente se viera de esa manera desde su ventana? La simple idea lo impulsó a ponerse una campera y salir afuera. Pero cuando llegó allí se veía igual de angustiante.
Sin darse cuenta caminó por lo que pareció ser más de una hora, el frío no lograba llegar a él e incluso no podía sentir la sensación de cansancio, ¿acaso se había vuelto una especie de zombie? Un muerto viviente…
Pudo escuchar una extravagante risa dentro de sí, pero la ignoró, después de todo, era él de nuevo.
¿Así es como hubieras llamado a lo que eras antes?, ¿¡un zombie, h'm!? ¡Eres realmente interesante, Danna, h'm!
Quiso ignorar también aquello pero no pudo evitar detenerse frente a una fuente que parecía tener el agua congelada, ¿tanto frío era el que hacía allá afuera?
—Lo que era antes —susurró en forma queda.
Finalmente sintió como algo le golpeó en algún lugar dentro de sí y se permitió apoyarse sobre la fría roca de la estructura que acababa de encontrarse.
Volvió a escuchar la escrupulosa risa que había sonado en su mente hacía sólo unos instantes, como si se tratara de un eco. Le costaba estar seguro si había sido Deidara realmente o sólo la había imaginado junto a esas palabras, y si el rubio estaba allí observándolo o escuchando lo que pensaba se mantuvo en silencio para que pudiera permitirse dudarlo cada vez más.
Había algo allí dentro, algo en su pecho que parecía no soportar la situación en la que se encontraba, ¿por qué? Porque todas sus suposiciones podían llegar a ser ciertas. Y si todas sus suposiciones eran ciertas y lo que había hablado hacía ya un tiempo con su madre también lo era. Podía hacerse una idea de que no volvería a escuchar aquella risa jamás.
Fue entonces cuando sintió como algo se retorció dentro de sí, "algo" que podía ser nada y la nada se volvía vacío. Pues esa era la sensación que había tenido todo ese tiempo, ¿verdad? Algo le estaba faltando hacía rato y ¿por qué era que tenía que saber que nunca volvería?
Lo supiste desde un principio.
Era cierto, desde un principio había sabido aquello, pero no había tenido idea de que aquel dolor sería más grande del que ya estaba llevando encima, y por más que pudiese volver a elegir se encontraba acorralado como un chico que quería dos golosinas y sólo le alcanzaba para una. Entonces… ¿compraría la que tenía mejor sabor o la que era más grande?
En ese momento sintió un cálido y doloroso sentimiento bajando por sus mejillas y su mano tembló al llevarla a su rostro para comprobar algo que ya era sabido; eran lágrimas.
Sus labios reacios sufrieron de un temblor que no estuvo seguro a que se debía, ¿acaso algo no se encontraba bien?, ¿acaso acababa de darse cuenta de que había elegido la golosina que era más grande?
Esta vez miró al cielo simplemente para reclamar por aquellas gotas amargas que bajaban por sus pómulos, ¿cuál había sido el sentido de entregarle aquél deseo? No estaba seguro de si era posible para alguien como él no elegir aquella opción, y de todas formas, ¿por qué todos aquellos sentimientos se volcaban sobre sí ahora?, ¿era alguna especie de paga?
A lo lejos, en la inmensidad de aquel oscuro cielo, por un momento, sólo por un pequeño instante, había creído ver brillar a las estrellas, pero la imagen se fue aclarando y lo que se acercaba a él era un fino copo de nieve blanco que simplemente se posó sobre su frente.
¿A caso era una forma de decirle que enfriara su cabeza?
Pues claro, acababa de decir algo que era demasiado estúpido pensar, ¿una paga?, ¿acaso aquella no era perderlo a él para siempre?
Ese pensamiento pareció ser como un golpe en su estomago entonces, puesto que sus lágrimas comenzaron a correr aún más rápido luego de que cruzara su mente.
¿Lo único que tendría de él serían recuerdos que ni siquiera le pertenecían?
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CONTINUARÁ
