Ok, un mes y un día tardé, voy mejorando, ¿no? xDD
Okay, hola. Los quiero. Y les traigo esto por el día de las madres (? Bueno, quién sabe, quizá alguien si lo festeja xD Aunque lo dudo jajaj
Ahora, amh, muchas gracias por su amabilidad .3. Siempre me esperan y me apoyan TwT Nunca me pegan por tardar tanto... son tan buenos ;w;
Espero les guste, aunque en mi opinión, esto está un poco aburrido =3=
RESPUESTAS DE LOS REVIEWS:
Nightmares Will Rule The World: ¡Wola! Me alegro de que te haya gustado (nwn)/ Supongo que he actualizado pronto, claro, mi "pronto" xD Espero te siga gustando y sigas comentando :3 Gracias~
Kiiro-Dess: ¡Kya! Hermoso review QwQ Me haces sentir super feliz x3 ¡Me alegro mucho de que te guste el fic tanto como los videos! Y te agradezco a ti por comentar :3 Intentaré dejar de tardar tanto en actualizar, pero es que simplemente mis deberes me agobian uwu Bueno, espero siga mereciendo tus comentarios nwn
SexyDiva: Ah~ leer tu review de nuevo acaba de recordarme que este capitulo no tiene mucho para dar, lo que me deja un poco avergonzada ;-; Pero bueno, como siempre, muchas gracias por comentar y espero te guste n.n
Karu-suna: ¡Nya! Nunca abandonaría a este fic, es de mis favoritos x3 Bueno, espero te guste este cap también senpai~ :3
Deidara-San: ¡Me alegro muchísimo de que te encante! :D Soy feliz~ =w= Espero te siga encantando x3 Y que disfrutes del cap, ¿sí? nwn Nos leemos luego~
Momo: ¡El SasoDei sigue vivo! Nunca morirá owó Nunca lo creas, yo no dejaré que desaparezca... aunque me cueste x.x Gracias por comentar y decir que la historia está hermosa, me haces sentir bien nwn Por cierto, ¿quién te ha recomendado la historia? Dale las gracias de mi parte nwn
¡Muchas gracias por comentar! Sin más, les dejo con el capitulo.
Negai
5
Dolor al cuadrado
~Luego de perder algo, los días que le siguen a esa pérdida son algo terrible, pero sólo el día en el que te das cuenta de esta, sólo ese día, el dolor parece multiplicarse, como el primer tropiezo en toda una vida.~
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Las fiestas habían caído sobre él antes de que pudiera llegar a percatarse de ello y ahora mismo se encontraba completamente desquiciado por encontrar un presente para su abuela, sólo le quedaban veinticinco minutos, veinticinco minutos tenía para estar en su casa y así ir a la vieja quinta para cenar, después de todo, era noche buena.
De pronto, como si aquella vidriera lo hubiera llamado, se frenó frente a esta y notó un bello cuadro donde se encontraba pintado un par de ojos rasgados con finas y largas pestañas y orbes de un color tan celeste como el mismo cielo. Intentó ignorarlo pero a aquello le siguieron una parva de imágenes mentales que hacían memoria al chico ahora en cuestión: Deidara.
Sintió inmenso dolor en su pecho, como si una gigantesca mano quisiera exprimirle. Pero finalmente logró ignorarlo para concentrarse en su tarea, al menos eso pareció.
No pasaron más de diez minutos hasta que se decidió por no buscar nada especial y comprar un poncho tejido para aquella mujer, se sintió mal por ello, pero definitivamente no podía seguir estando en aquel ambiente lleno de personas con un increíble espíritu navideño del que él carecía por completo. Después de todo, ya no podía sentirse de verdad feliz por nada en aquel mundo, todo se había vuelto vacío, como parecía estar el oscuro callejón que cruzaba en ese mismo instante.
Tiritó y se acomodo la capucha de su abrigo por encima de los rojizos cabellos, los peludos bordes de aquella campera parecían querer hacerle cosquillas a su frente, pero él lo ignoraba y encogido de hombros por el frío seguía caminando en línea recta, si lo viera uno se preguntaría si realmente está observando a donde se dirige, con esa mirada inexpresiva y los labios finamente unidos, careciendo de sentidos como para notar si alguien pasa a un lado de él, tan ido de la realidad.
Cuando llegó a la casa no recibió el, ya usual, saludo de su madre, ni el de su padre, todos se encontraban los suficiente ocupados con sus cosas para esa clase de tratos. Finalmente, tras unos minutos fue llamado para subir al auto, súbitamente obedeció y en un viaje en el cual la conversación de sus familiares era completamente abierta él no participó, incluso se colocó sus pequeños auriculares enchufados a su celular para aislarse.
No pasó mucho hasta que llegaron a la casa de su abuela y comenzó a esforzarse para que pareciera que disfrutaba de aquella reunión, de alguna forma comenzaba a odiar las fiestas, bah, lo había hecho siempre, ¿verdad? Digo, después de la muerte de sus padres. Pero, entonces, ahora que estaban ahí, frente a él, ¿por qué no podía disfrutarlas de nuevo? Ah. Es debido a él. Pensó mientras miraba el alto y navideño árbol que se situaba a un lado de la sala de estar.
Oyó la puerta principal cerrarse detrás de sí y cuando se volvió a esta su abuela le sonrío:
—Han salido a comprar algo que olvidaron —le comunicó ésta sabiendo la razón de su mirada extrañada.
Fue entonces cuando lo recordó. El hecho que había provocado que odiara puntualmente las fiestas.
Sus piernas se movieron sin que llegara a consentirlo y su mano abrió y cerró la puerta de forma que la ráfaga de viento que se aproximó hacia dentro pudo sólo darle a él, cuando observó a donde creyó aún seguiría el auto de sus padres no pudo verlo y su vista se dirigió a tranquera que ya había sido cerrada, el auto se alejaba a la carretera.
Volvió a entrar a todas prisas y tomo su celular de una pequeña mesa para marcar el número de su padre. Chiyo le había observado preocupada unos segundos.
—¡Ah! He olvidado de decirles que traigan algo —mencionó ella mientras se volvía al pelirrojo—. Sasori, ¿podrías decirles que traigan esto también?
La anciana le entregó un papel con un par de cosas anotadas que él ignoraba, sólo se concentraba en el tono de la llamada, sonó una vez…, dos…, tres y cuatro.
—¿Sasori? —Ni siquiera la voz de aquel hombre logró tranquilizarlo, es más, pudo haber tenido el efecto contrario, porque entonces no sabía que decir.
Fueron aquellos cortos segundos, cuando él se mantuvo callado, en los que todo sucedió. Podía describir un par de los sonidos que había escuchado, lo primero había sido una exclamación de su madre, lo segundo fue el golpe del celular contra alguna parte del auto, tercero: el freno y, por último, un gran estruendo que fue cortado por la finalización de la llamada.
Se quedó inmóvil. Manteniendo el contacto del pequeño aparato y su oreja, como si el tiempo se hubiera detenido al igual que su respiración. Chiyo había vuelto de la cocina cuando lo vio aún paralizado.
—¿Ha pasado algo, Sasori? —aquellas palabras ni siquiera habían llegado a su cerebro, todos sus sentidos habían sido desconectados al instante de escuchar el impacto.
La historia… se había vuelto a repetir.
…
Una gélida brisa le recorrió la espalda, pero él no se estremeció, ignorarla era algo a lo que se había acostumbrado en esos últimos días. Sus manos en los bolsillos intentaban reconfortarse de la helada nevada, pero ese deseo de estas fue incumplido cuando él se agachó frente aquella conmemoración de roca y llevó sus manos para quitar la molesta nieve de encima de ella. No pasaron más de segundos hasta que aquella lápida se vio cubierta por la nieve de nuevo, pero él la volvió a quitar y esta vez mantuvo sus dedos pegados a la helada piedra, sus dedos la apretaron y sus labios temblaron al darse cuenta de que las palabras se les habían quedado atoradas en la garganta, sus dientes se presionaron entre sí y sus rodillas dieron con más nieve.
No había nadie a su alrededor, hacía tiempo que ya todos lo habían abandonado y lo agradeció como el mentiroso que siempre había sido. No quiso mirar los nombres tallados frente a él, al menos no mientras tenía los ojos cristalizados por las lágrimas ¿Por qué era que no se había dado cuenta antes? No paraba de preguntárselo. Sintió el dolor agrietar su pecho y gimió, no podía estar pasando, no podía haberlos asesinado de nuevo.
Su columna se fue encorvando y las yemas de sus dedos arrastrándose hasta quedar sobre la nieve del piso, se había convertido en un pequeño ovillo que se retorcía lentamente sobre la blancura del hielo a medio hacer; sus cabellos, mezclados con el particular e impoluto blanco, se aplastaban contra su cuero cabelludo enfriándole la cabeza, pero aquello no tenía el efecto que el cielo hubiera querido. Sus entrecortados gemidos hacían que su rostro se entibiara por el aliento que dejaba salir, haciendo cosquillas en sus pestañas.
Pero la dulzura de todas estas imágenes no era nada a comparación de la de sus lágrimas, las lágrimas que no había llorado en tres años, las de sus padres.
Finalmente, su pecho dejó de contraerse y sus parpados se separaron para mirar enfrente de él, con las manos apoyadas como soportes y con los rastros de sus lágrimas, él miró esos nombres, no se atrevió a leerlos y pasó al apellido. Sus labios se estremecieron al momento de pronunciarlo y entonces sólo se escuchó en su mente. Akasuna.
El apellido que le había dado su padre, el que les había dado su abuelo y quién sabe quién antes, aunque la respuesta lógica fuera su tatarabuelo.
Lo lógico no es siempre lo correcto.
Aquella voz que había resonado en su mente por ya no sabía cuánto había vuelto a decirle algo completamente cierto, pero, más que nada, familiar y nuevamente una nube de recuerdos desteñidos se puso frente a él, mostrándole la imagen de él y de aquél chico rubio con las mejillas teñidas de un rojo intenso. No lograba escuchar lo que sucedía, era como esas películas viejas sin sonido y no quedaba más que adivinar, o recordar.
"¡Es suficiente, Deidara! ¡Intenta entenderlo!" Leyó en sus propios labios.
—¡¿Entender qué!?, ¿¡qué usted tiene miedo, h'm?! —Aquello sí logró resonar en su mente.
Pudo ver, en aquella mezcla grisácea, como se estremecía ante la declaración del menor.
"Somos asesinos. Ninjas de clase S. Lo lógico es que no tengamos sentimientos, esta discusión no llevará a ningún lado."
—¿Y usted se ha deshecho de ellos, h'm?
Aunque no escuchara exactamente todo lo que sucedía en esa habitación pudo sentir el frío de aquél silencio, que se mantuvo por segundos eternos luego de las palabras del rubio.
—Dígame que lo ha hecho, entonces lo dejaré, h'm.
Pudo ver como fue envuelto por su debilidad en ese momento.
"Lo he hecho."
Entonces una ráfaga de dolor le azotó y pudo sentir como una mano se posaba en su hombro, una cálida.
Volteó y todo se convirtió nuevamente en lo que era, nieve.
Lo lógico no siempre es lo correcto. Nuevamente resonó en su mente, y no había nadie detrás de él, nadie que estuviera conteniéndolo.
Volvió a mirar el apellido grabado en aquella lápida conjunta y recordó su verdadero origen, su abuelo había sido huérfano y aquél apellido se lo había dado su madre adoptiva, es decir, su tatarabuela, que según le había dicho aquel hombre, tenía cabellos casi tan rojizos como los suyos.
Intentó forzar una sonrisa, pero fue inútil, el hecho de haber recordado al rubio sólo le había dado más dolor, sólo le había recordado que se mantendría así, vacío por el resto de sus días, porque su deseo no había durado más de un mes y medio y ya no estaba seguro de si había sido el correcto.
Matar dos veces a sus padres en una sola vida definitivamente no iba en la lista de cosas que hubiera querido hacer. ¿Y por qué decir que él los había matado? Porque estaba claro que era su culpa por haberlos llamado, que era su culpa por robarles la atención, que era su culpa por no haberse dado cuenta antes. Había querido evitar que murieran de nuevo, de alguna forma se había percatado del truco y había querido evitarlo, pero, al final, el único que provocó sus muertes fue él, de nuevo.
La historia, aunque deforme, había vuelto a seguir el mismo camino. Este descubrimiento no pudo evitar hacer que pensara en algo: todo volvería a repetirse. Bueno, aquello era algo que había parecido saber desde el principio, pero esta vez con todo se refería a una sola cosa, su deseo y la estrella, y Deidara.
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CONTINUARÁ
Me disculpo por lo aburrido del cap, pero desde ya le digo que lo compensaré todo con el próximo, garantizo genialidad. XD
Y bueno, nada, gracias por estar leyendo y espero lo sigan haciendo al igual que comentar.
Nos leemos~
Ahora, un anuncio:
A los lectores de Bajo el mismo escenario: Si es que aún existen, les diré que la razón por la que no he actualizado este fic es por falta de interés de ustedes a él, he notado que me piden mucho más que actualice Negai o Sing with me, por lo tanto a eso me he dedicado, si todavía quieren que actualice ese, por favor haganmelo saber, porque he perdido toda fuerza de voluntad. Espero leerlos, bye~
