Oh Dios, he abandonado esto tanto tiempo que no sé qué decir. Hola. Finalmente he podido hacer el capítulo, es que, la trama está llegando a su punto y, por qué no decirlo, el final está cerca -todos vamos a morir (?)-, así que comienza a complicarse. Igualmente, cuando termine esto, estoy casi cien por cien segura de que haré una secuela (xD) Cómo sea, acá está el capítulo número seis, siento mucho haberlos hecho esperar. No sé si lo comenté, pero renuncié a mi trabajo y... bueno, me llevé una gran decepción laboral, así que, por más que tuviera tiempo estaba medio... molesta como para escribir, creo que estoy mejor, aunque tengo dolor de muelas u.u Ah, ya, ¡basta! Mejor responderé reviews:
Kiiro-Dess: Espero sacarte otro grito de emoción, aunque al mismo tiempo no, no quiero que te castiguen y quiero que me dejes otro review u.u Wah, siento que alguien va a matarme por ir dejando estos caps que creo que no dicen nada, aunque al mismo tiempo, dicen todo *-*No sé tampoco si amarlos o odiarlos, pero bueno, espero te guste y sigas esperando por mis actualizaciones, lo aprecio mucho de verdad :3 ¡Gracias por tomarte el tiempo!
Lia-tan: Vas entendiendo bien, ¡felicidades! xD Ah, gracias por los ánimos, me alegro mucho de que te gusten mis fics *-* Espero me sigas apoyando y... que te guste este capítulo también nwn ¡Gracias por tu tiempo también! Nos leemos~
MiddnaInnuuzukaDMC: ¡Hola! Bienvenida a mi fic, me alegro mucho de que te guste como escribo y todo, me haces feliz x3 Siento haber tardado tanto en actualizar, espero que sigas leyendo esto a pesar de la larga espera uwu Gracias por tomarte el tiempo de leer y comentar *-*
Momo: ¡Momo-chan! Eres tan linda x3 Gracias por seguirme, y por tomarte el tiempo de comentar, siento haber tardado tanto, por ahora sigue, así disfruta nwn Nos leemos~
Muchas gracias por seguirme, por leer, por los comentarios, por todo, ¡siempre me sacan una sonrisa! x3
¡Espero les guste el capítulo!, los leeré la próxima vez :)
Negai
6
Memorias olvidadas
~Nunca nada se olvida, uno sólo aprende a no recordarlo.~
Aquel liquido carmesí parecía brotar de las paredes y él, él ya no tenía idea de dónde se suponía que estaba, miró a lo lejos, en la pared, chorreada, había lugar a un kanji deforme, caminó hacia él, arrastrando sus pies en el mar de sangre, contra la corriente. "Escorpión", estaba escrito de forma distinta pero… era su nombre, Sasori*.
Las palabras eran demasiadas para comprenderlas a todas, esas que rebotaban en las paredes de la que alguna vez había sido una blanca habitación, a lo lejos podía escuchar el eco de gritos agónicos que parecían acusarlo de algo que no comprendía, se alteró al sentir sus manos mojadas y al volver su mirada notó que la sangre había llegado hasta su cadera y sintió terror de la muerte.
De pronto sintió que el aire se la había acabado y al tocarse los labios no sintió absolutamente nada, como si de repente la sensibilidad se hubiera extinguido, no podía percibir sus movimientos, como si todo su cuerpo hubiera desaparecido, entonces, de alguna forma se miró sus manos, estaban ahí, pero podía percibir unas finas líneas en cada articulación, como si fuera un muñeco. Entonces la sensibilidad volvió y sintió el dolor de a quién le han cortado cada musculo, cayó de espaldas y permaneció flotando, mirando el techo que goteaba el medio-espeso liquido carmesí sobre sí, su corazón temblaba y aparecieron allí, unos ojos de un color ámbar añejo, creyó conocerlos pero ya no estaba seguro de nada, esos ojos estaban completamente opacos y vacíos, sintió miedo de que fueran los suyos.
Pronto percibió las frías lágrimas correr por su rostro y se abrazó a sí mismo mientras sentía hundirse, ¿qué había hecho él?, no paraba de preguntárselo mientras los llantos llegaban a sus oídos sintiendo que su cabeza estaba a punto de estallar, entonces escuchó una suave voz que le respondía desde el fondo de aquel océano en el que estaba sumergido, allá, a lo lejos.
"Nada, tú no has hecho nada." Le decía aquella dulce voz, se refregó sus ojos, una extraña oleada de tranquilidad lo azotó y comenzó a nadar, no muy seguro de a dónde iba realmente.
Todo a su alrededor era rojo, en algún momento había notado que llevaba un extraño atuendo que se le hacía demasiado familiar, una especie de capa negra estampada con nubes de color rojo, tenía sandalias y, ah, no era como si realmente importara, ¿o es que importaba demasiado?
Se detuvo en seco al notar que a sus pies algo se extendía y levantó la vista.
Una puerta. Sí, definitivamente se trataba de una puerta, en el medio de la nada, de todo ese color rojo que era liso como un lienzo recién pintado, estaba esa mancha, esa puerta negra.
"¿Será que esta vez me lo permitirás?" Escuchó preguntarse a la voz por detrás de aquella puerta.
¿Permitirte qué? Se preguntó rápidamente, pero no había respuesta alguna, ni siquiera estaba seguro de que las palabras hubieran logrado escapar de su garganta, y decidió aventurarse a lo desconocido. Por esa voz que era tan familiar, que deseaba y que más aún quería saber que debía permitirle, le daría lo que fuera, después de todo, le había salvado.
El vacío estaba rodeándolo, la oscuridad se había hecho uno consigo mismo y no lograba ver nada, advertiría que ni a sí podía verse, ¿pero es que en algún momento había podido hacerlo? Miró al infinito y se preguntó porque aquello no podía ser luz, se preguntó si aquello realmente era lo infinito y no lo finito, limitado, agotable. Se preguntó cómo se sentiría ser infinito.
Sintió calor en el pecho que había creído inexistente y algo brilló en algún momento, algo lo llevó a aquel recuerdo, o más bien algo había traído este a él.
Pudo oír el pasto crujir debajo de la espalda de un rubio, el pelirrojo miraba el estrellado cielo de la misma forma que él había observado la oscuridad hacía unos minutos, preguntándose qué era vivir. Vio como los ojos celestinos se posaron sobre el "él", que en realidad no lo era, sonriéndole de alguna forma.
—Danna, ¿tú crees que renaceremos, h'm? —esta vez el rubio era el que miraba el cielo.
El pelirrojo se sentó sobre la yerba dejando al menor observándole la espalda.
—Yo no moriré, Deidara.
El aludido sonrío por lo ingenioso de la respuesta del mayor, era tan común en él.
—Ah, me gustaría ver eso, h'm —soltó con un suspiro el rubio, cerrando los ojos.
El pelirrojo ahogó una risa.
—Oh, creo que lo he decidido —declaró el menor de repente, irguiéndose también—, luego de morir, me convertiré en una estrella.
Las cejas arqueadas del marionetista hicieron que el otro volviera a mirar las estrellas, él sí podía ver lo infinito, estaba seguro.
—Así podría observarlo y entonces, si usted no lo lograra, podría enterarme cuando renaciera para hacerlo yo también, h'm.
El pelirrojo mantuvo el silencio unos momentos, esperando que el menor continuara, pero la poca paciencia que tenía lo venció.
—¿Y si tardara un milenio? —dudó.
El artista explosivo sonrío y aseguró:
—Eso no pasaría, h'm.
El de ojos ceniza volteó a verlo y entonces se encontró con aquellos orbes celestes que simplemente lo dejaron sin que pudiera encontrar una forma de preguntar algo que claramente iba a ser respondido por los suaves labios del rubio.
—Después de todo, tú no me harías esperar, h'm.
El mayor no pudo evitar mirar incrédulo al rubio unos segundos, luego ahogó una risa al mismo tiempo en que cortaba el contacto visual.
El de largos cabellos se indignó casi de la misma forma en la que había quedado maravillado, esa expresión en el rostro del pelirrojo, no puedo evitar sumirlo en un trance más mortal que cualquier otra cosa.
—Realmente… tú eres un mocoso idiota. —Rió con más libertad el mayor.
…
Al lograr enfocar aquel color beige grisáceo de su techo se sintió perdido y escuchó el silencio. Todo parecía extremadamente monótono de repente y sintió un dolor, que conocía de más, en su pecho. Se incorporó en su cama, la luz del sol se asomaba vagamente por la ventana, no recordaba cuando había sido la última vez que había visto que esta tocaba sus sábanas e hizo un intento por sonreír, recordó vagamente su sueño, ahora mismo parecía que había sido tan corto, cuando le pareció una eternidad vagar por aquel infierno carmesí.
Cuando sus pies tocaron la madera del piso y su cabeza se alzó para mostrarle el retrato aún sobre su atril, lo recordó, había sido horrible hasta encontrar esa puerta, hasta sentir que esos brazos lo rodeaban de alguna forma espectral, podía recordar vagamente el recuerdo que aquel chico le había mostrado, sonrió de forma costosa, ¿qué clase de relación era la que habían tenido?
De alguna forma todo era claro en sus sueños, pero incierto cuando lo pensaba. Se frenó frente al cuadro posando sus dedos sobre el borde del mismo, sintiendo el áspero tacto del lienzo. Además, ¿qué era lo que no le había permitido?
Se sintió repentinamente agobiado por la duda e intentó con fuerzas recordar aquel rostro que tanto añoraba, deseando alejarse de todas esas voces que lo habían estado atormentándolo, cerró sus ojos un momento, trayendo cada facción a su mente, aunque tuviera aquel retrato a su frente, nunca sería lo mismo, ahí lo había conocido, en sus recuerdos olvidados.
Vio aquella sonrisa dirigirse a alguien que no era del todo él y dolió repentinamente, abrió los ojos y sintió algo incontenible en ellos y en su pecho. El sentimiento de amor derramándose en algún lugar.
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CONTINUARÁ
"Escorpión", estaba escrito de forma distinta pero… era su nombre, Sasori*Ah, en esta oración hace referencia al kanji que ve Sasori en la pared, el kanji es este: 蠍 Es el mismo que lleva pintado en su "corazón" en la serie, significa "Escorpión" y Sasori significa "Escorpión" (Qué explicación más vaga), lo que pasa es que Sasori, el nombre, se escribe así: サソリ . Por eso dice que está escrito distinto pero es su nombre.
