El cielo comenzaba a tornarse de un tono azafranado, la fría ventisca de la noche jugueteaba con aquellos largos cabellos plateados centelleantes ante el rojizo cielo, mientras un peculiar grupo aguardaba la llegada de su amiga.
—Tómalo con calma, amigo mío…—Sugirió aquel monje de ojos azules con una calma casi enfermiza.
—¡¿Cómo quieres que lo tome con calma?! ¡Dijo que regresaría al tercer atardecer! ¡Pronto será el cuarto!
—Cálmate, Kagome es libre de hacer lo que desee… Además, dijo que debía luchar contra esos…Exámenes…
—¿¡Y si una de esas cosas la mato!?—Interrogo preocupado el pequeño zorrito aferrándose al hombro de la exterminadora
—No creo, enano…—Agrego mas calmado—Esas cosas son demasiado débiles, cualquier humano puede con el…Entonces…¡¿Por qué esa tonta no regresa?!—Grito al cielo golpean con su pie el suelo con furia.
…
El firmamento nocturno se alzaba imponente sobre aquella joven de cabellos azabaches que eran mecidos por el viento que acariciaba su rostro. Su mirada chocolate se mostraba aterrada mientras sus manos temblorosas sostenían fuertemente la mochila en sus hombros. Allí estaba, perdida en medio de aquel inmenso y frondoso bosque, sola, humana y frágil. Cuan arrepentida estaba, cuanto deseaba haber regresado en el momento acordado, cuando deseaba regresar y volver el próximo amanecer, pero allí estaba, completamente perdida. Cuanto deseaba que llegara aquel híbrido, saltando entre los árboles y la maleza, con su traje rojo azotado por el viento, cuanto deseaba que la abrazara, sentir su calor, escuchar su voz, que le diga 'Tonta', no importaba, necesitaba que le diga que todo esta bien.
—«¿Por qué no viene por mi?—Pensó desanimada—Oh, claro…Seguro esta con Kikyo—La joven frunció el seño con molestia—¿Qué tiene Kikyo que no tenga yo?—Su andar se volvió mas duro, cada pisada bien marcada.—Oh, es cierto…Ella es la original... El primer amor de Inuyasha…—Menguo su paso lentamente hasta que quedo parada entre los arboles. La tenue luz de la luna se calaba entre las mas altas hojas verdes iluminando el rostro de la joven de un sutil celeste.
Sus ojos mostraban tristeza ante los recuerdos.—Incluso…Nuestro primer encuentro…»
Flash Back
Corría, corría tanto como sus débiles piernas humanas le permitían. Corría alejándose de aquella monstruosa mujer que la perseguía con locura. El bosque, esa era su única opción.
—¡La perla de Shikon! ¡Entrégame la perla de Shikon!
—¡No, yo no tengo ese objeto! ¡Ah!—Clamo cerrando los ojos a la vez que tropieza para caer por un pequeño barranco cayendo a los pies de un frondoso árbol.
Allí estaba boca abajo en la tierra, elevo y volteo levemente su rostro para observar el peñasco por donde había caído.
—Oye Kikyo—Una voz de hombre, suave y burlona llego a sus oídos sorprendiéndola—¿Por qué desafías de esa manera a esa mujer ciempiés?—Interrogo burlón mientras la joven volteaba en dirección de la voz sin salir de su asombro.
—¿Eh?—Elevo su vista para toparse con un joven de piel canela, pelo albino y largo; Observo sus ojos dorados como el resplandor del sol que la admiraban en silencio. El joven parecía estar atrapado en aquel árbol a causa de la maleza que había crecido sobre el, capturándolo.—¿Me estas hablando?—Interrogo mientras se colocaba de rodillas en el césped—¿Estas vivo?
—Acaba con ella de un solo golpe Kikyo…—Continuo el joven con una sonrisa extraña en sus labios—…Así como lo hiciste conmigo…—De pronto la sonrisa se borro de sus rostro dando paso a un gesto de asombro—¿Ah? ¿Por qué pones esa cara de tonta?—Sonrió nuevamente—No me digas que te has vuelto loca señorita.
—Espera…—Pidió mientras se erguía completamente a la vez que fruncía el seño con molestia—¡Urgh! ¿¡Por que me estas llamando Kikyo!? No entiendo, mi verdadero nombre es…
—Ahí viene.—La corto con un tono severo mientras su rostro se relajo y sus ojos observaban como justo detrás de la joven hacia su aparición la mujer ciempiés dándole apenas tiempo para esquivar a la joven que callo de lado al suelo mientras los aldeanos lanzaban sus armas contra ella.
—¡La tenemos tiren con fuerza!—Ordeno uno de ellos mientras sus compañeros forcejeaban con el monstruo.
— Salte justo a tiempo…—Murmuro aliviada la joven observando la acción de los aldeanos.
—¡Ja! ¡Que vergüenza me das Kikyo!
—¡Urgh!—gruño a la vez que volteaba a verlo—¡Que no me digas así!—se erguió nuevamente del suelo y lo miro con furia en sus ojos—No estés confundiéndome—Empezó a caminar sobre las raíces del árbol llegando a la altura del joven de ojos dorados—Ya te dije varias veces que no soy Kikyo, ¿Escuchaste?
—¡Déjate de bromas!—Gruño mostrando sus afilados colmillos mientras su aliento golpeaba el rostro de la joven, que se alzaba a centímetros del suyo. —Tu eres la única persona que despide ese horrible aroma, el cual es insoportable para mi.—Al acabar la frase acerco mas su rostro a ella para olfateo levemente el aire y su rostro se relajo mostrando una mirada sorprendida ante la furia de la joven—E-Es cierto…—balbuceó—N-No eres Kikyo…—Alejo el rostro de la joven lentamente.
—¿Entendiste? Mi nombre correcto es Kagome, Ka-go-me.
El joven volteo el rostro avergonzado y decepcionado.
—Claro, Kikyo era mucho más astuta…Y más hermosa…
Fin de Flash Back.
La joven mantenía su vista en la danza de los pastos, recordando la decepción en el rostro del joven, sus últimas palabras en aquel momento, tan sumida en sus pensamiento, que por un momento no noto como unos penetrantes ojos dorado la observaban con atención oculto entre las sombras; Sin embargo paso mucho tiempo cuando un escalofrió recorrió su espalda, la mirada del demonio era demasiado profundo como pasar desapercibida. Volteo lentamente su rostro para encontrarse con aquel rostro severo, con aquella mirada miel, tan parecida y a la vez, tan diferente de Inuyasha, con aquellas largas hebras plateadas centellando ante el brillo de la luna. Se encontraba reposando en la corteza de un enorme roble con una de sus rodillas flexionada mientras la otra se mantenía estirada sobre el césped, su armadura descansaba en el césped junto al demonio, su Kimono se abría mostrando parte de su pálido torso bañado por la luz de la luna que se filtraba perfectamente entre los árboles, deslumbrando todo su cuerpo.
—¿Sesshomaru?—Interrogo ya sabiendo la respuesta. Su voz era firme, sin miedo, su gesto estaba levemente fruncido, pues estaba confundida. Parecía haberse olvidado de sus pensamientos, pues la imagen que se mostraba ante ella no era algo común; Sus cejas se fruncieron aun mas al notar que el demonio simplemente la ignoraba volteando su rostro, desviando sus orbes doradas de las suyas chocolatadas, dirigió sus ojos a la luna mientras la expresión de su rostro permanecía solemne.—«Grosero…»—Pensó mientras hacia un gesto de puchero a la vez que avanzaba hacia la imponente figura.
—Un paso mas y mueres, humana…
—¡Que grosero!
El demonio alzo sutilmente una de sus cejas a la mujer que se mostraba ante el. No podía distinguir si era estúpida o valiente, no se decidía si matarla o mostrar respeto por ella.
—«Yo, el Gran Sesshomaru, nunca mostrare respeto por un ser tan repugnante.»—Aseguro a si mismo
—¡Te estoy hablando, Tonto!
La pobre sacerdotisa, había olvidado que por muy parecidos que fuesen, el no era Inuyasha.
—Insolente.
No sabía cuando paso, de un momento a otro las garras de Sesshomaru apresaban su cuello, su rostro estaba a centímetros del de ella. Ahora que estaban tan cerca pudo observar mejor aquellos ojos ámbares, viendo lo hermoso que en verdad era y tomando un leve rubor ante tal pensamiento.
—S-Sueltamente—Ordeno a la vez que intentaba que el aire llegara a sus pulmones, mas solo consiguió que el agarre se hiciera más potente.
—Humana Inútil.
—Tu…—Su vista bajo levemente, fue cuando noto como una mancha escarlata se esparcía en el Kimono de Sesshomaru, a la altura del abdomen—E-Estas Herido…—Su mirada cambio de furia a una preocupada, el cambio fue tan drástico que sorprendió al mismo Sesshomaru. Pues si, Kagome era una joven de emociones muy inestables.
—No es algo que te importe, humana.—Gruño antes de dejarla caer sin delicadeza alguna sobre el suelo, mientras el regresaba a su lugar, a los pies del gran árbol.
Mas ella se levanto tan pronto pudo y se acerco nuevamente a Sesshomaru quien le lanzo un gruñido de advertencia, que ella ignoro hasta llegar frente a el. Se detuvo a centímetros de el y colocándose de cuclillas dejo caer su pesada mochila amarilla al suelo.
—¿Quién te hizo esto?...—Interrogo observando mejor la herida y sonrojándose sin poder evitarlo al ver los anchos hombros, al igual que su espalda, su pecho firme y su abdomen levemente marcado. No era muy corpulento, solo lo necesario, lo que lo hacía aun más hermoso.
Al no recibir respuesta interrogo nuevamente al demonio.
—¿Fue Naraku?
Misma respuesta, silencio…Pero Kagome no se rendiría, pues sabía, tarde o temprano el Demonio hablaría.
—¿Te duele mucho?...¿Hace cuanto estas así?... ¿Por qué estas aquí?... ¿Y tus compañeros?...¿Y..?—Kagome cerró su boca a media oración y trago duramente al sentir las filosas garras del demonio rozar la delicada piel de su cuello. Miro de Soslayo al demonio a su lado, este estaba exactamente en la misma posición que antes solo que su cabeza estaba levemente inclinada y sus ojos cerrados con aparente cansancio.
—Cierra la boca, miko (sacerdotisa)—Su voz profunda parecía un susurro en la cabeza de la joven miko, quien observaba los labios del demonio moverse imperceptiblemente—Tus amigos salieron rumbo al Este. —Dijo simplemente a la vez que alejaba lentamente su mano del cuello de la miko confundida.
—¿P-Porque me dices esto?—El silencio se hizo presente y Kagome decidió hablar—Me perdi en medio de su búsqueda.
—Los Shenkii nos están rodeando -Los Shenkii los acabo de inventar, dejare una nota al final- —Advirtió antes de erguirse con elegancia para luego acomodar su Kimono frente a la joven que lo miraba desde el suelo.
—¡L-La herida!—Exclamo preocupada imitando la acción del demonio, quien no respondió, solo siguió acomodando la armadura sobre su torso.—Idiota…—Murmuró observando como el Demonio se alejaba de ella con su misterioso andar.—¡O-Oye! ¡Espera ¡ ¡¿A done vas?!—Preguntaba mediante gritos a la vez que tomaba su mochila y la colocaba sobre sus hombros para seguir el paso al imponente ser. Si se quedaba allí solo le esperaba un destino y era en el estomago de los Shenkii.
Anduvieron el silencio en compañía del viento que danzaba a su alrededor, la expresión en el rostro de Sesshomaru era impasible, mientras Kagome se hallaba nerviosa. Estaba perdida, en medio de un bosque con lleno de demonios mientras seguía al más poderoso y maligno de todos.
Allí estaba, confiando a ciegas en aquel que intento cortar su cabeza en más de una ocasión. Que extraño eran los humanos, confiar tanto en alguien quien los puede guiar a su perdición.
Allí estaban caminando en silencio. Kagome apenas había notado lo alto que era Sesshomaru, ella apenas le llegaba debajo de las clavículas, debía elevar su rostro para encararlo, mientras el debía bajar la mirada.
—«¿Cuánto mide?...»—La intriga la estaba matando, pero no dijo nada. Asi estuvieron por un tiempo, doblando, aquí y allá hasta que Sesshomaru se detuvo en medio de un claro.
—Quédate aquí.—Ordeno con voz monótona .
—¡¿Qué?! ¡No puedes dejarme aquí!—Clamo furiosa y a la vez preocupada—¡A-Además tu herida…!
Pero era demasiado tarde, aquel ser había desaparecido de su vista dejándola nuevamente sola en aquel desconocido lugar. Bufando, maldiciendo el nombre de Sesshomaru continuo por el camino que habían tomado con el demonio y no tardo demasiado en ver a la distancia la aldea de la anciana Kaede.
—¿Qué…? Pero…El me guio…—Murmuro sorprendida recordando la mirada del demonio sonrió sutilmente sin notarlo.—Gracias…—Susurro al viento, sin saber que aquel susurro fue llevado hasta Sesshomaru que con su oído demoniaco lo capto como si la miko estuviese a su lado.
..
—Hump, humanos inútiles…—Murmuro mientras reaparecía entre las malezas ante sus compañeros de viajes que estaban preocupados por el.
—¡Amo bonito! ¡Esta herido!—Se lamentaba el pequeño demonio mientras las gruesas lagrimas recorrían su verde piel.
—¡Amo Sesshomaru!—Exclamo preocupada la niña mientras se abrazaba a una pierna de su señor quien simplemente la ignoro.
—¡Mocosa insolente, aléjate de mi amo! —Ordeno agitando su vaculo de un lado a otro.
—Lo siento Señor Jaken, Señor Sesshomaru…—Pero solo hundió su rostro aun más en la prenda del demonio.
De pronto Jaken cayó al suelo con un chichón provocado por una roca, que apareció de la nada golpeo duramente su cabeza mientras el Youkai (Demonio) se limitaba a colocar una de sus enormes manos sobre el cabello de la pequeña con cuidado de no dañarla con sus garras, indicándole que todo estaba bien, a lo que ella separándose sutilmente de la prenda de su amo le sonrió ampliamente, ya que ella conocía a la perfección a su señor.
—Vamos.—Ordeno antes de continuar su trayecto.
—¡Si!—Respondió feliz la niña mientras corría al lado de su amo con los brazos extendidos, dejando atrás al pobre Jaken.
¡Hola! ¡Perdonen la demora! -Si, estoy actuando como si tuviera 1000 fans, que no es así, pero, se puede soñar, ¿vale? TTwTT-
Antes que nada, esta demora se dio ya que al reiniciarse la computadora no se guardo lo escrito en el capitulo 3 que iba casi al final, así que tomo un tiempo el tener deseos de escribir todo de nuevo, porque como ya saben, se vuelve algo aburrido. -Los busque por todos lados y no estaba, estúpida computadora TT-TT -
En fin, agradezco nuevamente los comentarios ^^
Me alegra que les haya gustado y espero los próximos comentarios, espero que hayan disfrutado el capitulo, hago lo mejor que puedo, pues aun estoy aprendiendo...Así que, muchas gracias, me despido con la explicación de los Shenkiis
Shenkki - Raza de Yaoukai (Demonio) que devora tanto humanos como youkai, incluso Hayous (Híbridos)
Es un demonio nocturno, su pelaje suave y esponjoso varia entre las mas oscuras tonalidades de negro, azul, gris e incluso en algunos caso rojo, esto los ayuda a confundirse en las sombras y en la oscuridad.
Sus ojos varia entre el rojo y el azul, a veces incluso el violeta. Es raro ver a un Shenkii con ojos bicolor, sin embargo, estos son los mas peligros, ya que aquellos extraños ojos le ofrecen extraños poderes, estos varían según el Shenkii.
Los Shenkiis pueden tomar varias formas, usualmente usan la e un pequeño ser inofensivo, generalmente pequeños conejos, pero también pueden tomar forma de grandes bestias, porque los Shenkki son como la niebla paseándose entre los arboles, como la sombra, escondidos esperando para un ataque.
