Cap 2- ¡esto es una horrible pesadilla! ¿¡Señora Cullen?

Decidimos caminar hasta la oficina para estar más tranquilos, Renessme sollozaba en mis brazos, y el joven Cullen solo nos seguía por detrás. En cuanto nos acomodamos en la oficina vi el reloj, media hora antes de la llegada de Mike, y no tenia nada preparado. ¡Diablos!

Intente dejar a Renessme en el sofá para hablar con ella después, pero al parecer no se soltaba de mi, me rendí ante intentarla dejarla allí así que tuve que cargarla hasta mi silla.

-adelante joven Cullen- dije señalando una de las sillas que estaban en frente de mi escritorio-

-gracias-

-bueno, supongo que no se imagina cuánto le agradezco el haber salvado a mi hija-

-no se preocupe Sra. Swan, no fue nada, la vi salir de la oficina y me imagine que se podía perder así que la seguí-

-repito, muchas gracias-

-no hay porque- esbozo una sonrisa torcida tan sexy que automáticamente tuve que morderme el labio para no babear-

-¿hay algo que pueda hacer por usted joven Cullen?-

-primero me gustaría que me llamara Edward, y bueno, en realidad necesito hablar con usted sobre algo muy importante-

-esta bien…Edward- trague algo de aire al pronunciar ese nombre, su voz era tan hipnotizante-

¡¿Que carrizos te esta pasando Bella!

-¿es algo respecto al demo? Si es así, le aseguro que en cuanto pueda lo escuchare y lo llamare si a la junta le parece una buena oportunidad, ¿era eso?-

-ah, bueno, gracias, pero no es eso, en realidad el demo solo fue para que leyera la nota, y como no respondía tuve que venir-

Bien…esto se estaba poniendo extraño…

-pues, dígame-

El pareció dudar por un segundo mirando a no se que en la oficina, pero después sus ojos verdes se posaron sobre mi, tenia una mirada muy familiar y muy hermosa.

-Sra. Swan, es algo bastante importante- miro a Renessme-

Era obvio que esto era algo que ella no podía escuchar, repito…esto se estaba poniendo muy pero muy extraño.

-entiendo- dirigí mi mirada a Renessme- Nessie preciosa, ¿te importaría esperar afuera un momento?-

-¿Por qué?- pregunto de repente-

-ya se-era obvio que no se iría sin un motivo- ¿quieres ir a comer algo?- le sonreí a mi pequeña-

-¡si!-

-entonces, ve donde Ángela y pídele que te lleve donde tu tía Alice para que te lleve a comer, ¿vale? Pero no te vuelvas a escapar, ¿esta bien?-

-esta bien-

Mi niña salto hacia el piso y corrió hacia fuera, y pude percibir un aura de intensa paz y tranquilidad al verla a salvo, no se que hubiese hecho si la hubiese perdido. A pesar de su tediosa conducta, mi hija me mantenía viva, ella llenaba mi vida.

-ahora, ¿que quería decirme Edward?-

-bueno, espero que no se moleste que le pregunte esto pero… ¿es usted casada Sra. Swan?-

¡Oh claro! Ya se por donde iba la cosa… ¡pero conmigo ni lo sueñe! …aunque… ¡cielos que pedazo de hombre!

Sacudí mi cabeza en cuanto ese pensamiento llego a mí.

-¿a que punto quiere llegar?-

El chico sacudía su cabello con su mano, era un ademán bastante sexy, sin embargo el parecía nervioso.

-Sra. Swan, de casualidad, ¿conoce las Vegas?-

No lo soporte más

-¿puede ir al grano?-

El suspiro ruidosamente, y ahora se veía mas nervioso que antes.

-pues…hace un año intente casarme y no pude, porque descubrí que soy casado y no lo sabia-

Alce una ceja sin comprenderlo, ¿Qué le pasaba a este guapísimo joven? ¿Sufría algún desorden mental o algo por el estilo? ¿Por qué ese cambio tan extraño de tema?

-aja, ¿y cual es el punto?-

Mire el reloj, estaba retrasadísima y todo por la culpa de un chico hermosísimo pero al parecer algo loco.

-al parecer, el nombre de mi esposa, era Isabella Marie Swan-

¿¡QUE? ¿QUE CONHAS ESTA PASANDO AQUÍ?

Salte estrepitosamente de mi silla

-¿QUE? ¿QUE DIABLOS…? ¡Eso no es posible!-

Sentía como si la vida se me viniera encima, el aire parecía escasear, y ya no me podía mantener en pie.

-¡USTED ES UN ENFERMO! ¡LARGUESE DE AQUÍ! ¡AHORA!-

Podría ser muy guapo, pero estaba ¡demente! ¡¿YO? ¡¿CASADA! ¡POR FAVOR!

Se levanto de la silla intentando contener algunas palabras...

-por favor Sra. Swan, esto es serio, no estoy bromeando- dicho esto intento tomar mis manos-

-¡no me toques! ¡Usted es un loco sicótico! ¡Aléjese de mi o llamo a seguridad!-

-escuche Sra. Swan, ¡NO BROMEO! ¡USTED Y YO ESTAMOS CASADOS!- después de un estrepitoso grito que por poco revienta mis delicados oídos, el chico saco un papel de su bolsillo y me lo enseño-

Dudosa, y obviamente aterrada lo tome.

Era un papel amarillo de tamaño medio…y ¡No! ¡No! ¡No! ¡POR FAVOR! Había un sello de un juez, el lugar era ¡LAS VEGAS! Y los nombres de los casados…

Isabella Marie Swan

Edward Anthony Mason Cullen

¡Hace exactamente 6 años, 1 mes, dos días, cuatro horas, 15 minutos y 26 segundos!

¡!

Intente respirar, perdí el equilibrio por completo y estaba a punto de caer al suelo cuando Edward me sostuvo con firmeza, odiaba tocarlo, pero en ese momento estaba mas muerta que viva como para sentir algún sentimiento, así este sea unas inmensas ganas de arrancarle las bolas y freírlas para hacérselas tragar.

¡Maldito imbecil!

No se cuanto tiempo había pasado, cuando me desperté estaba en mi sofá con un horrible y torturador dolor de cabeza.

¿Fue un sueño? ¡Gracias!

-am… ¿Bella?- esa voz aterciopelada ¡no por favor no!-

-¿fue un sueño verdad?- pregunte a no se quien-

-sus ojos verdes se fijaron penetrantes en los míos- no, lo siento, pero no lo fue-

-¡aléjate de mi!, ¡¿Cómo paso! Y ¡¿Por qué! –

-supongo que estábamos borrachos-

Saque fuerzas de no se donde, y le golpee el rostro de una bofetada que expreso bastante bien mis sentimientos.

-¡eres un imbecil! ¡Imbecil! ¡Imbecil!-

Comencé a golpearlo lo mas fuerte que pude, lo arañe, lo abofetee, hacia de todo con tal de descargar mi ira.

-¡ya! ¡Calma!-decía mientras trataba de cubrirse de mis golpes- ¡tranquilízate por dios!

-¡TE ODIO! ¡LARGATE DE MI OFICINA AHORA MISMO!-

-¡NO ME IRE HASTA CONSEGUIR EL DIVORCIO!-

Respire profundamente, ¡Era perfecto! el quería desaparecer para siempre de mi vida, y yo lo quería lejos de mi vista…

-Sra. Swan, el joven Mike ha llegado, ¿le digo que entre?- interrumpió Ángela tocando la puerta de la oficina-

¡Fantástico! ESTE ES EL PEOR DIA DE TODA MI MALDITA EXISTENCIA

-no, dile que veré otro día-

Estaba faltando a una de las citas más importantes de mi vida y todavía tenia mil y un cosas que hacer. ¡MAL-DI-CION!

-si Sra. Swan. Y por cierto Renessme esta aquí-

¿Alguna vez les han tirado un enorme balde de agua fría? ¡MALDITA SEA!

¡EDWARD ERA EL PADRE DE MI HIJA!