Hola chicas, pues aqui les dejo el capitulo 7 de esta historia, ojala lo esten disfrutando tanto como yo y aún no empieza lo mejor... aclarando el punto les recuerdo que los personajes no son mios solo la historia es mía.
a leer...
CAPITULO VII
EL COMPROMISO
Ya la noche había quedado atrás y el día había llegado con su luz protectora, abrí los ojos y me alegre que las sombras y el miedo hubieran quedado atrás, me quede quieta en la cama, trate de recordar mi sueño pero solo tenía unas pocas imágenes confusas, en ellas estaba Kagura, observándome con esos ojos salvajes y amenazadores, veía a lo lejos el rostro de Seshomaru serio, como si estuviera enojado y todo se volvía oscuro, no era algo lógico lo que sí, era que mi miedo era más intenso, porque me sentía observada, me levante de un salto, tenía que desechar ese pensamiento y el miedo era algo muy irracional y tonto, aunque aun no lograba entender ¿porque me daba tanto miedo esa mujer?, me vestí yo sola esa mañana, solo un sencillo vestido verde, cepille mi cabello y lo deje libre, caer sobre mi espalda, salí de la habitación y mi estomago ya me avisaba que debía de comer algo, baje al comedor y ahí estaba Kaede poniendo la mesa para poder desayunar.
-buenos días, mi niña, ¿qué tal dormiste?
-hola Kaede, pues no muy bien, he tenido un mal sueño.
-en verdad que si, ¡¿ya viste que tienes ojeras?
-si un poco, pero son solo sueños sin sentido
-pues por la facha que traes no lo creo, ¿algo te preocupa?
-a decir verdad...si tengo un raro presentimiento de que alguien me vigila, es como si me observaran todo el tiempo incluso cuando duermo… es raro...pero no me hagas caso, quizás solo lo imagino.
Kaede no dijo nada solo me observo con recelo, ella sabía perfectamente que algo mas pasaba, pero no me insistió que se lo contara, ella sabía que lo haría cuando le hubiera encontrado alguna lógica a mi miedo nocturno, me senté a desayunar, tenía mucha hambre, Kaede se sentó conmigo y hablamos de cosas más triviales, teníamos que mandar componer el pequeño muelle de la parte de atrás de la casa, pues había decidido que haría viajes frecuentes en compañía de Hoyo, así que esa mañana iría a visitar al Sr. Mioga para que se hiciera cargo de la contratación de la gente para arreglarlo, también había decidido que construiría una pared entre la casa y el río, no quería que mis alucinaciones siguieran haciéndome bromas, al menos con la pared ya solo vería eso, una pared, aunque no me agradara mucho la idea de dejar de ver el río pero no podía seguir imaginándome a Kagura al acecho del otro lado del río, así que todo se lo comentaría a el Sr. Mioga por la tarde, termine de desayunar y para mi sorpresa Hoyo llego muy temprano ese día, tenía que ir a París a ver a sus socios, tardaría en regresar al menos dos semanas, esto me puso muy triste.
-¡¿no te veré en dos semanas?
-si mi amor, es por negocios pero cada minuto que pase lejos de ti, te extrañare mucho.
-yo también te voy a extrañar, aun no te vas y ya te extraño
-no te pongas triste, se pasaran rápido y en menos de que lo imagines ya estaré de regreso-y me sonrió de esa forma tan dulce que hacía que mi corazón palpitara desbocado.
-lo sé, pero el tiempo pasa muy lento cuando no estás aquí-me queje-¿qué voy a hacer con todo ese tiempo?
-guárdalo para que cuando regrese lo pueda pasar contigo- y me abrazo.
-está bien, lo guardare, pero tienes que prometer que solo lo gastaras con abrazos y besos.
-te lo prometo-
Los dos nos reímos, ya no me daba tanta pena decir estas cosas, era como si hablar de caricias, besos y abrazos con él, fuera de lo más normal como respirar, lo amaba de tal modo que ya no podía imaginarme el mundo sin él, y estaba segura que para él era igual, nos amábamos de una manera tan natural como si hubiéramos estado juntos toda la vida, se quedo todo el día conmigo, quizás en un intento de compensar las dos semanas que estaría ausente, el hecho de pensar que no lo vería en dos semanas se me hacía imposible y doloroso, y por un instante el miedo regreso, las pesadillas se me hicieron insoportables, solo él era capaz de mantenerlas a raya, así que decidía que lo usaría de amuleto en contra de ellas, solo pensaría en su rostro, su sonrisa, sus besos y todo estaría bien, al llegar la noche la despedida no fue tan terrible como lo había imaginado, porque esa noche por primera vez lo lleve a mi recamara, quizás en un loco intento de tenerlo ahí para que no se fuera, lo tome de la mano y lo guie escaleras arriba, lo conduje por el pasillo hasta llegar a mi recamara.
-te presento mi habitación, aquí es donde sueño contigo todas las noches- (además de tener pesadillas claro), pero solo lo pensé, era claro que aun no podía decirle a nadie de mis absurdas pesadillas
-oh!, mucho gusto en conocerte habitación de mi princesa- y me abrazo en ese instante, su rostro era la felicidad en su más amplia y perfecta expresión, yo sabía que no era muy correcto que una chica como yo invitara a su habitación a su novio, pero yo lo veía de otro modo, era como mostrarle un complemento a mi alma gemela, así que me deje abrazar, y pase mis brazos por su cuello y lo aferre, no quería que se fuera, al menos no esa noche, con delicadeza me deshice de su abrazo y fui a cerrar las cortinas, solo por curiosidad antes mire al otro lado del río y lance un suspiro de alivio esa noche la alucinación no estaba ahí, me reí de mi misma por esas locuras que me imaginaba, pero cerré con seguro la ventana, alucinación o no me daba miedo, y cerré perfectamente las cortinas para que no pudiera ver ni un reflejo del agua por la noche, cuando me gire Hoyo se había sentado ya en la cama, observaba todo con gran atención, sus ojos pasaban de mi armario al tocador, la mesita de noche y se concentro más en la cama, era como si su mente estuviera registrando todo para que no se le escapara ningún detalle, lo mire atontada, ¡era perfecto!, su boca tan seductora y sus manos tocando la cama, me hicieron estremecer por un instante mi mente divago y lo vi recostado en mi cama, conmigo, esa imagen si me hizo ruborizarme y que mi corazón golpeara mi pecho de una manera casi dolorosa, así que desvíe la mirada y me concentre en ver las tablas del gran techo, de repente volví a mirar y ahora él me miraba pero ahora su mirada reflejaba lo que mi corazón sentía: deseo y amor, pero también él se ruborizo y aparto su mirada y la enfoco en algo que no existía en el suelo, me obligue a caminar hacia él y me senté a su lado, pues mis rodillas no soportaban ya estar paradas, me temblaban demasiado, y me tomo mi mano y la entrelazo con la suya y la beso.
-¡gracias por dejarme entrar en tu habitación!, es un detalle muy especial para mí.
- de nada, es solo que siento la necesidad de compartir todo contigo, y bueno esto es parte de mi.
-si lo se... es algo extraño pero, por primera vez desde que nos conocemos, no sé que decir.
-no digas nada, así es perfecto.
-no, no es perfecto... ¡es lo más maravilloso, porque tu estas aquí!
No dije nada más, porque en ese momento me beso, no fue un beso como siempre, esta vez era un beso de deseo, de pasión, sentí como mi respiración comenzó a acelerarse, el corazón quería salirse de mi pecho, y pude sentir también su respiración acelerada, la ansiedad en ese beso quemaba, sentí que el piso se movía y supe que no había respirado, obligue a mis pulmones a meter aire en ellos, su boca se deslizo por mi mandíbula hasta mi cuello, y después pude sentir su respiración en mi clavícula, cada parte de mi piel en la cual respiraba ardía, nos dejamos caer en la cama y nos besamos, con tanta pasión que en un instante mi ropa me estorbo, pero no quería arruinarlo, aferre mis manos a su cabello y lo atraje más a mí, su cuerpo y el mío embonaban como dos piezas de rompecabezas, perfecto, no sé cuanto tiempo nos besamos, solo sé que fue delicioso, nos separamos solo un momento para poder respirar mejor, pues ya no sabía si era aire o fuego lo que yo respiraba, hacia demasiado calor, sostuvo entre sus manos mi rostro y me miro de una forma que me encanto, con deseo, con amor, con admiración y con ternura, todo en una sola mirada.
-¡te amo tanto!, que no se si estoy soñando, eres la mujer más hermosa del mundo...de mi mundo-
Yo no podía ni hablar, eran las palabras más tiernas y hermosas que me habían dicho, y lo único que pude responder fue con un beso, y de nuevo sentí ese disparo de adrenalina en mi cuerpo, esta vez no me importo nada, solo lo bese, sus manos se movieron mas allá de mis brazos, paso por mis costillas y bajo por mis piernas, cada toque era fuego vivo, mis manos también lo exploraron, sentí su pecho agitado en mis palmas, su espalda ancha y su abdomen plano, por un instante pensé que comenzaría a arder, pero no fue así, solo sentía más y más calor, sus manos tocaron mis senos y un jadeo escapo de mi garganta sobre su boca, nos besamos con más urgencia, su lengua húmeda rosaba la mía, tan dulce y tan embriagadora que ya no era dueña de mi misma, nada importaba solo él y yo, con un gran esfuerzo nos separamos solo para vernos a los ojos, nuestra respiración era acelerada.
-me tengo que ir amor, antes de que pierda más el control
-no, no te vayas, quédate solo un poco más
-si me quedo un poco más, quizás ya no pueda parar
-entonces no pares, ¡te amo!
Entonces todo se volvió más caliente, su boca ansiosa me robo el aliento una vez más, sus manos volvieron a recorrer mi anatomía y las mías la suya, el vestido resultaba chocantemente estorboso al igual que su camisa, nos deshicimos de ellos, mi piel rosaba la suya tan cálidamente, que dejaba ardor a su paso, me acarició las piernas y por fin pude quitarle el pantalón, podía sentir su miembro erecto, entre mis piernas, la poca ropa que teníamos desapareció y entonces pude sentirlo abriéndose paso en mi cuerpo, tan duro y firme, primero un pequeño dolor que me hizo lanzar un gemido, sentí como mis ojos se llenaban de lagrimas, entonces se detuvo y me miro de nuevo.
-tranquila amor, solo dolerá un momento-
Yo solo asentí con la cabeza no podía hablar el dolor fue punzante, se quedo un momento quieto besando mi rostro bebiendo mis lagrimas, entonces comenzó a moverse despacio, podía sentirlo dentro de mi cuerpo y después solo pude sentir un gran placer, de mi garganta salió un gemido tan profundo que lo hizo enloquecer, repetía mi nombre con cada beso, cada caricia, esa voz ronca y varonil hizo que mi excitación llegara al cielo nuestros cuerpos se movían al mismo ritmo, tan delicioso, y en un instante la habitación desapareció, un fuego más intenso recorrió cada parte de mi cuerpo y se concentro en mi vientre y entre mis piernas, no era consciente de nada solo de esa chispa que amenazaba con hacerme explotar, fue solo un momento en que pude escuchar su voz entrecortada en mi oído y en un instante el mundo estallo por completo, llegue al orgasmo, el mundo se achico y exploto en miles de destellos de colores, sentí en mi vientre esa fuerza tan poderosa y después el gemido que salió de mi garganta hizo que acelerara las embestidas, podía escuchar su voz ronca gemir más alto entonces lo sentí tensarse entre mis piernas, sentí su semilla calida derramarse en mi interior, fue un momento único, me había entregado al hombre que amaba y después la calma volvió tan hermosamente perfecta, nuestras respiraciones comenzaron a relajarse, su cuerpo se relajo al igual que el mío, y sentí su peso en mi cuerpo, el sudor era tan embriagador como sus ojos tan alegres y tan llenos de amor, por un momento fuimos solo uno, y nada más importaba, me abrazo y se acomodo al lado mío, aun podía sentirlo dentro de mí palpitando, ahora éramos uno solo, cerré los ojos y me dormí, las pesadillas quedaron atrás en los brazos de mi amuleto personal.
Cuando abrí los ojos ya el sol se filtraba por las pequeñas aberturas de la cortina, y él estaba ahí a mi lado abrazándome, mi cabeza descansaba en su pecho, no me moví, quería saborear el momento, no había sido un sueño, era tan real como que lo tenía ahí entre mis brazos, su mano descansaba en mi espalda, él se dio cuenta de que había despertado.
-buenos días, mi princesa!
-mmhh, buenos días!
-te lo advertí que si me quedaba no podría controlarme, ahora solo nos queda una solución para remediar la maravillosa noche que pase a tu lado.
-sí, ¿cuál es la solución?
-pues una muy simple: cásate conmigo y se la madre de mis hijos.
La sola mención de casarnos me hizo sonreír, levante la cara para poder verlo a los ojos, y ahí estaba él con esa sonrisa que me robaba el aliento.
-¿en serio?
-claro que sí!, Aome ya no podría vivir ni un minuto más lejos de ti, de por sí ya no tenía fuerzas para separarme de ti todos los días, y con esto pues menos, ya no me imagino durmiendo solo de nuevo.
-¡si, si, me quiero casar contigo!
Lo bese con tanta desesperación y amor que mi respuesta era obvia, yo tampoco podría vivir ya sin él, me devolvió el beso y volvimos a hacer el amor, ya no podía vivir lejos de él.
Después la calma llego como una caricia, estábamos recostados viéndonos de frente y con nuestras manos entrelazadas, podía sentir su corazón tan cerca del mío que por un momento creí que era un mismo latido, me veía con esos grandes ojos color café, ¡no podía creer que fuera real!, la más perfecta de las emociones flotaba en mi habitación, era amor, puro y simple, pero más fuerte que todo lo que yo había podido sentir por nadie en la vida, ni siquiera por Seshomaru, era tan perfecto el momento que no quería que se terminara, pero tenía que dejar que él se marchara, así que puse mi mano libre sobre su mejilla el cerro los ojos y recargo su rostro en mi palma para besarla después.
-se que te tienes que ir, aunque no quisiera que lo hicieras-
-lo sé, yo tampoco quisiera dejarte, pero te prometo que en cuanto regrese, pondremos fecha para la boda, ¿sí?
-no sabes de verdad lo feliz que soy en estos momentos, ¡no puedo describirte la felicidad que siento!
-si es como la mía, entonces creo saber cuan feliz somos, nunca creí que podría ser tan feliz en la vida, y todo fue porque te encontré...!te amo Aome más que a mi propia vida!
-¡y yo te amo a ti, más de lo que tu imaginas!
Volvimos a besarnos pero esta vez solo fue un pequeño roce en los labios, quizás los dos sabíamos que debíamos de dejarnos ir, al menos en ese momento, la promesa de poner fecha cuando regresara, era lo que me hacia sonreír, debía de escribirle a Seshomaru ese mismo día y pedirle, no rogarle que viniera a Francia lo más pronto posible, pues debía de darnos sus bendición para poder casarnos, era tan feliz en ese momento que ya mi mente vagaba hacia un futuro lleno de felicidad y amor, claro que debía de hacer los preparativos y en dado caso, si Seshomaru no podía ir a Francia yo regresaría a América, no importaba, de todos modos la familia de Hoyo estaba allá, y seria más fácil trasladarlos a la ciudad que a Francia, me quede sumida en estos pensamientos hasta que sentí el cálido roce de su mano sobre mi mejilla.
-¿en qué piensas princesa?
-en que debemos de casarnos en América, así podrá estar tu familia presente y mi padre no descuidara los negocios que tenga allá y que le han impedido venir, será maravilloso poder volver a mi hogar.
-gracias por pensar en mi, claro que eso hará muy feliz a mi madre, de todos modos hoy mismo le escribiré para contarle todo, ¡le vas a encantar!
-y tu le vas a encantar a mi padre, veras que se van a llevar muy bien los dos.
-bueno mi princesa, aunque no quisiera dejarte, el deber me llama y parto a París al medio día, y aun tengo que pasar a mi casa a recoger unas cuantas cosas, pero te prometo que volveré aquí directamente... te extrañare cada minuto que pase lejos de ti.
-y yo te extrañare mas, promete que pensaras en mí, porque yo estaré pensando en ti.
-te lo prometo, eres la mujer más maravillosa del mundo y la más hermosa, ¡te amo!
Solo le di un beso en la boca, y lo vi levantarse y vestirse, sentí admiración al verlo completamente desnudo parado junto a la cama, observe sus hombros perfectos y su abdomen plano, tenía la piel un poco menos bronceada que su rostro, pero tan perfecta que me hicieron suspirar, era delgado pero muy marcado, sus largas piernas se cubrieron por el pantalón y su torso por la camisa, por un instante me pareció fuera de lugar su ropa, era como querer ponerle ropa a las aves, pero me controle, el corazón me latía rápido dentro del pecho, cuando lo vi casi completamente vestido no me quedo mas remedio que levantarme, no permitiría que me dejara ahí acostada y el salir solo, me puse encima mi bata blanca, el me miro con esos ojos tan hermosos que me robaban el aliento, y sonrió al verme desnuda caminar hasta tomar mi bata que estaba colgada sobre la silla frente al tocador, le devolví la sonrisa y me puse la bata, sabía que si permanecía desnuda jamás se iría, pero a pesar de que deseaba que se quedara, tenía que dejar que se fuera, pues debía de escribir una carta larga a Seshomaru y preparar el viaje para ir de regreso a América, todo era tan perfecto, que no había motivo para dudar de la felicidad que me esperaba al lado de Hoyo, me anude la cinta en la cintura y camine hasta donde él estaba parado, me pare de puntitas y lo bese en la barbilla, el se rio divertido y me abrazo la cintura y me apretó contra su cuerpo, pude notar que el latido de su corazón subía como el mío, nos separamos, tomo mi cara entre sus manos y me beso la frente, cerré los ojos y sonreí, amaba a ese hombre más que a mi propia vida.
-me voy amor, pero regresare en dos semanas.
-está bien, aquí estaré esperándote.
Lo bese de nuevo, y abrazados salimos de la recamara, era como ir flotando entre nubes, a mi lado tenia al hombre más perfecto que había en la tierra, bajamos la escalera y al pie estaba mi querida Kaede, nos miraba con ojos como platos y una sonrisa asomo a sus labios aunque su mirada era un poco severa, ambos nos sonrojamos pero antes de que dijéramos algo ella desapareció por el comedor, y yo lo agradecí ese gesto fue el mejor, ya habría tiempo para que yo hablara con ella, llegamos a la puerta y sentí que casi la vida se me escapaba, era doloroso dejarlo ir en ese preciso momento, pero yo sabía que solo en dos semanas estaríamos ya casi viajando hacia lo que resultaba ser nuestra vida perfecta para casarnos, así que solo me limite a perderme por un momento en sus ojos, nos besamos de nuevo y se fue, yo me quede ahí parada solo para verlo irse y lo despedí con la mano levantada hasta que ya no lo pude seguir con la mirada, lance un suspiro de nostalgia, era increíble cómo funcionaba esto del amor, ya lo extrañaba tanto que dolía, pero me obligue a pensar en que tenía que hacer todos los preparativos para irnos en cuanto llegara, entre en la casa y me dirigí al comedor estaba realmente hambrienta, podía oler la comida, me senté en mi lugar habitual y me perdí observando el día desde el gran ventanal, el día era soleado podía escuchar el canto de las aves en el jardín y de pronto todo me pareció más luminoso y mas especial, sin poderlo evitar en mi rostro apareció una gran sonrisa ya era completamente de él, no había duda en mi mente, lo amaba como él a mí, cerré los ojos y evoque cada uno de los detalles de la noche anterior y sonreí tanto que me dolían las mejillas, un leve carraspeo me saco de mis maravillosos recuerdos, abrí los ojos de golpe y ella estaba ahí sentada a mi lado con una cara de asombro, curiosidad y de reprobación, yo solo le sonreí.
-¿me puedes explicar porque Hoyo estaba aquí tan temprano y saliendo de tu habitación? Y no quiero que me mientas Aome.
-no te mentiré, la verdad mi querida Kaede es que no llego temprano, ¡se quedo toda la noche¡
Su rostro se puso pálido de la impresión, claro tomando en cuenta el color de la piel de Kaede, y me miro con los ojos como platos
-¿¡estás loca!, ¿¡pero en que estaban pensando?, ¡ni siquiera se han casado!...
-lo amo Kaede, más de lo que hubiera pensado, me pidió que fuera su esposa esta mañana y he aceptado, no me importa lo que pueda pensar la gente, solo me importa él.
Ella me miro confundida, pero después me sonrío
-bueno en ese caso si es lo que quieres pues sabes que te apoyare siempre, lo único preocupante es Seshomaru, ¿planeas decírselo o hasta que ya el Sacerdote los haya casado?
-no, planeo mandarle una carta hoy mismo para que nos espere en América, decidí que quiero casarme allá, él tendrá que entender que amo a Hoyo y que solo queremos su bendición, estará feliz de que yo sea feliz y pues la maravillosa noche que pase con él no planeo contársela, eso solo es entre él y yo... claro y tu, pero no me regañes, se que debí de esperar hasta casarme pero en serio que no pensé mucho, solo me deje ir por el amor
-si en eso tienes razón, el será feliz viéndote ser feliz, pero no solo fue el amor por lo que te dejaste llevar...- lo dijo con una sonrisa picara y esto hizo que me sonrojara.
-bueno si, también hubo mucha, pero mucha pasión, ¡hay Kaede!, lo amo tanto que me duele, no puedo concebir ya la vida sin él.
-lo sé, creo que mas allá de enojarme , me siento tan feliz por ti, es un buen chico y te adora y con eso me basta, aunque si pretendes que la boda sea en América deberías de pensar que no puedes volver a dormir con él hasta que pase la boda, tu sabes, no sería bien visto que anduvieras por ahí sin estar debidamente casados como Dios manda, aunque ya te saltaste ese mandamiento.
Me reí de su comentario, yo sabía que no era correcto, pero en mi mente pensaba que si Dios lo sabía todo, no estaría tan disgustado con nosotros porque él sabía que nos amábamos con locura y pasión y que al final estaríamos muy pronto frente al altar para sellar nuestra unión con su bendición, solo me reí y devore todo lo que me habían puesto en el plato, Kaede ya no me dijo nada se limitó a dejarme disfrutar de mi momento y de mis recuerdos, ella era la mujer más inteligente y considerada que había conocido, sabía que ella me entendía, pues a pesar de que nunca me había dicho si había estado enamorada de alguien, sabía que podía comprender el sentimiento que me embargaba y llenaba en ese momento, cuando termine de desayunar, le pedí si me podía preparar el baño, aunque no quería bañarme, porque deseaba tener el olor de él en mi piel más tiempo, pero necesitaba relajarme y pensar claramente lo que tenía que contarle a Seshomaru, sabía que no sería una carta fácil, pues apenas le había escrito una contándole que tenía una linda relación con Hoyo y ahora le escribiría otra en donde le decía que me casaba, pero sabía que aunque la noticia seria repentina y rara, él querría que yo fuera feliz y lo tendría que aceptar, me sentía un poco culpable con él por no esperar, pero en verdad yo ya no quería estar lejos de el hombre de mi vida, subí y cuando el baño estuvo listo me deje caer en la tina, sintiendo como el agua caliente relajaba todos los músculos de mi cuerpo, podía sentir un pequeño dolorcito entre mis piernas, pero no lo suficientemente fuerte como para que me molestara, solo era la confirmación de que no había soñado la noche anterior, me deje caer dentro del agua y cerré los ojos, de nuevo reviví en mi mente la noche anterior y sonreí, era feliz, inmensamente feliz.
Termine de bañarme y salí hacia mi recamara, mi ropa ya estaba en la cama, entonces un pequeño golpe en la puerta me indico que quizás Kaede estaba esperándome afuera, pero en realidad ella nunca tocaba la puerta, así que debía de ser Alika, sin salir de la tina le pedí que pasara.
-pasa, ya casi termino.
Vi su rostro aparecer por la puerta y le sonreí, ella se veía un poco más alegre, no del todo claro, aun le dolía la ausencia de su mejor amiga, pero me sonrió con timidez como siempre.
-amita, buenos días, vengo para ayudarle
-claro, gracias
entro y con hábiles manos me ayudo a ponerme mi ropa y después me cepillo el cabello, su mirada estaba perdida en la nada, no la quise sacar de sus cavilaciones, pues yo estaba en las mías, cuando termino de secarme y arreglarme el cabello, se disculpo y salió de mi habitación, me quede sola, entonces me levante tenía que escribir una carta muy importante, pero no logre llegar a la biblioteca, cuando baje la visión más aterradora al menos para mí me esperaba al pie de la escalera, ahí estaba la mujer de mis pesadillas, Kagura estaba parada en la puerta detrás de Kaede, pude escuchar su voz de soprano, perfecta, y de pronto esos ojos que me daban tanto miedo se quedaron fijos en mí, pero ahora la expresión era más dulce, no había odio ni reproche, era como si le diera gusto verme después de tanto tiempo, tuve que sostenerme del barandal de la escalera para no caer rodando, el miedo me aguijoneó el estomago y el escalofrió recorrió de nuevo mi columna y como si fuese una pesadilla vivida, me sonrió, yo me esforcé por devolvérsela, pero creo que no lo logre porque rápidamente aparto a Kaede suavemente y de dos zancadas llego hasta mi, por un momento todo se volvió borroso y sentí como las piernas me fallaban, el corazón me latía desbocado en el pecho.
-¡Aome ¿estás bien?
Escuche también a Kaede soltar un grito ahogado de preocupación, pero lo único que me hacia estar consciente era que el brazo firme de Kagura me sostenía por la cintura, a pesar de que traía guantes pude sentir la frialdad de su piel, era ese detalle que me molestaba, desde la primera vez que la vi en mi cumpleaños el año pasado, logre volver a respirar, pero ya estábamos sentadas en el sillón de la sala, la mire de nuevo para corroborar que no era mi imaginación, estaba tan perfecta como la recordaba, pero no se parecía nada a la Kagura de mis pesadillas y de mis alucinaciones, está Kagura era más amable, sus ojos eran de preocupación al igual que los de Kaede que no paraba de tocarme la frente y mi mano, para que reaccionara.
-Aome, ¿te sientes bien?, ¿qué te pasa?
Logre abrir los ojos del todo y mire a Kaede, nadie sabía de mis pesadillas ni de mis alucinaciones así que no tenía que reprocharle haberle abierto la puerta, trate de que mi voz no destilara ese terror que amenazaba con salir en un grito por mi garganta, respire pausadamente y evite la mirada de Kagura, me concentre en el rostro más familiar que había… el de Kaede.
-sí, no te preocupes estoy bien, solo me maree un poco, creo que me moví muy deprisa al bajar las escaleras.
-¡Jesús bendito, me pusiste un susto horrible! Creí que...
No deje que terminara
-tranquila, solo fue un mareo, no pasa nada- al menos eso era lo que quería , que no pasara nada, ¿por qué estaba esa mujer ahí?, Kagura como si leyera mi mente me respondió lo mas educadamente y casi con amor maternal.
-quise pasar a visitarte, Seshomaru me pidió que viniera, solo para ver que estuvieras disfrutando de tu estancia aquí.
¡No podía creerlo!, ahora Seshomaru me había mandado una niñera, y lo peor de esto era que ¡ella era la viva encarnación de mis perores temores!, claro que trate de reprimir ese sentimiento de pánico que me hacia nudo las tripas, me levante y me senté, la observe detenidamente, sus ojos rojos me traspasaban, mi mente era un caos, ella me sonrió de un modo muy maternal.
-no te preocupes, todo estará bien, Seshomaru llegara aquí en unos días, pero yo me adelante.-
Esa información hizo que mi cerebro funcionara mejor, y que el miedo se fuera, ¡Seshomaru estaba camino hacia acá!, no pude más que sonreír y alegrarme por eso, por fin él estaría aquí y todo sería más fácil, me calme y respire profundo, la alegría que sentía crecía tanto en mi interior que pensé que explotaría de puro gusto.
-¡¿vendrá Seshomaru?
-sí, llegara el viernes por la tarde
-¡Kaede, llegara en tres días!
Ella me regalo una de esas sonrisas que me tranquilizaban cuando los nervios o la emoción amenazaban con alterar mi mundo, la abrace con fuerza, ahora ya todo estaba bien, cuando llegara Seshomaru le contaría que Hoyo y yo nos casaríamos y él se alegraría muchísimo por mi felicidad, no podía esperar, me levante y a pesar del gran miedo que me daba Kagura la abrace también, en ese momento la emoción de tener de nuevo a Seshomaru a mi lado era más grande que el miedo y mi felicidad estaba ya completa, mi prometido llegaría una semana después de la llegada de Seshomaru y entonces pondríamos la fecha para la boda, me sentía la mujer más feliz del mundo, creí que nada podría opacar mi feliz futuro, ni siquiera la presencia de Kagura.
Continuara...
les quiero agradecer a todas las personas que me han escrito sus comentarios, a todos los que han leido esta historia en todo el mundo y a los qeu me han puesto en sus favoritos y sus alertas, espero que me sigan mandando sus reviews, me encanta leerlos!, quizas ahora me tarde un poquito más en actualizar las historias porque ya entre a trabajar y ya saben que ell tiempo será más reducido pero prometo no tardarme mucho... cuidense y hasta el proximo capitulo.
