Hola siento mucho el retraso, pero aqui les dejo la actualizacion les recuerdo que los personajes no son mios solo la historia.
a leer...
CAPITULO XI
UNA NOCHE DE HORROR
Cuando desperté el sol ya entraba por la ventana, mire a mi alrededor en efecto era mi recamara, me toque la cabeza, había soñado algo por demás bello e incestuoso, sonreí a pesar de que sentí mis mejillas teñirse de carmín, ¡había hecho el amor con Seshomaru!, me sacudí esas ideas de mi cabeza, pues había sido tan real que volví a sentir sus besos palpitando en mis labios, cerré los ojos un instante y decidí que era tiempo de bajar desayunar y tenía que esperar por Hoyo, entonces todo mi cuerpo se tenso, ¡pobre Hoyo debía de estar preocupado y estaba herido!, entonces sin pensarlo avente las sabanas a un lado para levantarme, entonces me di cuenta de que estaba ¡completamente desnuda!, de un tirón volví a cubrir mi desnudes y como un golpe vi todas las escenas de la noche anterior desfilar frente a mis ojos, volví a ver el perfecto cuerpo de Seshomaru sobre mi, tomándome, reclamándome como suya, entonces una leve punzada de placer recorrió mi vientre, sentí de nuevo un calor húmedo salir de entre mis piernas, entonces gire mi cabeza hacía la mesita de noche al lado de mi cama y vi un sobre blanco, en ese instante supe que era de él, me estire y lo tome, sentí un cosquilleo entre mis dedos al tomarlo, lo había escrito él con su perfecta caligrafía, abrí el sobre y desdoble la carta, esta vez no era una gran carta solo unas cuantas palabras escritas.
Mi amada Aome, gracias por la maravillosa noche a tu lado, eres mi mundo, mi vida, mi todo, TE AMO.
Te veré pronto, no sabes cuan feliz soy a tu lado.
Tuyo
Seshomaru Taisho.
Me quede muda de asombro, y por un breve momento me sentí la mujer mas dichosa y feliz del mundo, ¡me amaba!, entonces como una ola de agua fría llego a mi mente la hermosa sonrisa de Hoyo, en verdad en ese preciso instante mi vida era un completo caos, pero de algo si estaba segura el amor que sentía por esos hombres era totalmente distinto, me encontraba tan absorta en mis pensamientos que no escuche cuando la puerta se abrió, mi querida Kaede entro casi corriendo y me atrapo en sus delicados brazos, su rostro estaba bañado por lagrimas de felicidad, porque yo estaba bien, entonces la abrace, necesitaba en ese momento algo realmente estable en mi vida y esa estabilidad era ella, entonces notó mi desnudez, pero como siempre solo me observo y sin decir nada se levanto con una sonrisa radiante y me alcanzo mi bata, poco después me preparo el baño, y yo como una niña pequeña me deje bañar, después me acompaño a mi habitación de nuevo y me vistió, un hermoso vestido color gris perla, y cepillo mi largo cabello, mientras entonaba una canción, no me presiono sabía que hablaría cuando estuviera lista.
-Kaede
-si mi niña- su voz fue tan relajante que en un segundo ya le había contado todo lo que había pasado desde que Hoyo y yo nos fuimos, le conté de la noche increíble al lado de Seshomaru, de ese conflicto que había en mi corazón y ella me escuchaba atentamente, de vez en cuando asentía o fruncía el entrecejo, cuando termine mis lagrimas salían sin control de mis ojos, ella me abrazo y dejo que sacara todas y cada una de las lagrimas que atormentaban mi indeciso corazón, cuando me calme, me tomo las manos y seco mis lagrimas con su delantal blanco y me sonrió.
-Aome, tal vez lo que te voy a decir es una deslealtad a Seshomaru y tal vez él se moleste conmigo, pero yo se que amas a Hoyo y que lo que paso con el amo Seshomaru fue porque la realidad no lo quieres perder y él tampoco a ti, ambos saben que se aman pero lo suyo no puede ser, y si en verdad es amor lo que Seshomaru siente por ti, entenderá que tu tienes una vida por delante y que mereces vivir… a tu modo y a tú tiempo-
Esto lo dijo en un tono desesperado, era como si tratara de que me alejara de Seshomaru y que escogiera a Hoyo, en ese instante pensé que era porque tanto tiempo había sido como mi padre y no quería conflictuarme con detalles morales, y se lo agradecí.
-Gracias Kaede no se que haría sin ti- y la abrace, sentí sus manos acariciar mi cabeza con amor y ternura.
-solo recuerda, no luches con Seshomaru, porque se que perderás, solo convéncelo que eso es lo mejor para ti, y que tu amas a Hoyo, que lo que paso entre ustedes debe ser olvidado-
La observe unos instantes y me di cuenta de que tenía toda la razón del mundo, así que me limpie todo rastro de lagrimas y decidí que lo mejor para levantar mi animo era investigar si Hoyo estaba bien y el único modo de averiguarlo era ir a donde se había hospedado, quizás él ya hubiera regresado y necesitaba verlo, abrazarlo y que me hiciera olvidar la noche con Seshomaru, Kaede me sonrió y me dio un beso en la frente, baje las escaleras y me sorprendió ver dos sombras reflejadas en la puerta, cuando abrí la puerta me di cuenta de que eran dos hombres altos, fornidos de piel oscura, que me miraron con indiferencia, y me bloquearon el paso, me enfade y los empuje pero la verdad fue como si tratara de mover una solida pared, uno de ellos me tomo de los hombros y con gran facilidad me regreso al interior de la casa, y con una voz ronca y sin emoción me comunico que yo no podía salir de la casa, podía recibir visitas pero yo no podía poner un pie afuera, que eran instrucciones de el amo Seshomaru, y que les había dejado claro que yo no podía desaparecer, podía salir al jardín pero en compañía de ellos, en ese instante todo el amor que sentí la noche anterior de esfumo, y la claridad me llego a mi cerebro, ¡era prisionera en mi propia casa!, en ese instante odie a Seshomaru, pero no podía hacer nada por el momento, así que decidí que cuando llegara le dejaría muy claro a quien quería y con quien quería compartir mi vida: con Hoyo. Subí a mi recamara hecha una furia, claro no sin antes dejar muy claro mi enojo rompiendo las copas que Seshomaru guardaba celosamente para las ocasiones especiales, y claro hacer añicos el forro de su sillón favorito ayudada por un cuchillo de la cocina, estaba muy enojada, nunca me había gustado sentirme encerrada, limitada, había disfrutado de la libertad desde que fui a vivir con Seshomaru y de repente me trataba peor que un esclavo, eran las dos de la tarde, entonces tocaron a la puerta era mi querida Kaede.
-sé muy bien que estas enojada pero nada ganaras con dejar de comer, ¡así que señorita baja en este mismo instante y comamos en paz!-
No tenía caso discutir con ella, así que me levante de la cama alise mi vestido y salí con ella, cuando baje las escaleras mi corazón casi deja de bombear, ahí parado en la puerta estaba mi Hoyo, se veía demacrado, con ojeras, sin pensar en nada corrí y me lance a sus brazos, ahí estaba el hombre con el cuan quería pasar mi vida, sentí sus brazos a mi alrededor me sentí segura por un instante , aunque una parte de m i corazón me decía que lo dejara y me fuera con Seshomaru, pero la razón termino por acallar esa molesta vocecita, pasamos al comedor no quería que esos gorilas escucharan mi conversación, nos sentamos y en seguida nos sirvieron el desayuno, Hoyo se veía tan cansado que se me partía el corazón.
-cuando desperté, uno de los oficiales del tren me dijo que tú ya no te encontrabas abordo me explicaron que vieron como un hombre te sujetaba y se había lanzado hacía el exterior, detuvieron la marcha del tren y los buscaron pero no habían encontrado a nadie, ni siquiera un rastro de sangre, ¡nada!, entonces se enfocaron en mí, me curaron y cuando desperté les pedí que me bajaran en la siguiente estación debía de regresar a buscarte, en mi interior sabía que estabas bien y que te encontraría sana y salva en tu casa, y ¡gracias a Dios que estas bien!-
-si estoy bien no te preocupes, por lo pronto debes de descansar, ya tendremos tiempo para que te platique toda esta locura-
-Aome, necesito hablar con tu padre y pedirle que me de tu mano, no quiero que vuelvas a desaparecer de mi vida, ¡no soportaría perderte, te amo demasiado!-
Entonces me tomo con sus manos mi rostro y me beso, las lagrimas escaparon sin control de mis ojos, ¡era la peor de las mujeres, había traicionado a ese hombre!, pero ese momento lo guardaría en lo más profundo de mi alma, Hoyo jamás se enteraría, lo abrace y le prometí que esa noche hablaríamos con Seshomaru para comunicarle mi decisión de casarme con Hoyo, terminamos de desayunar y se despidió prometiendo volver a las 8 de la noche para poder hablar con él, vi cuando salió de la casa entonces mire a Kaede un escalofrío recorrió mi espalda.
-Kaede,¡ tengo miedo de que Seshomaru se niegue y que me tenga prisionera por el resto de mis días!-
-Tranquila mi niña, él se dará cuenta de que es lo mejor y todo estará bien- aunque intento ocultarlo, ella también tenía el mismo miedo que yo, nunca me imagine hasta que punto mi miedo era correcto.
Pase todo el día callada, pensativa, y suspirando por toda la casa, rece y le pedí a Dios fortaleza y su ayuda para que esto saliera lo mejor posible, pero la espera era insoportable, imagine mil desenlaces y claro ninguno era feliz, termine como siempre en la biblioteca, revisando cada uno de los libros que estaban a mi alcance volví a ver las iniciales "I.T.", entonces recordé el libro que había visto al principio, comencé a buscarlo, pero no lo pude encontrar, el tiempo pasó rápido cuando me di cuenta era ya de noche, escuche cuando el reloj dio las siete y escuche la voz de Seshomaru, pero no estaba solo, venía acompañado con los otros tres al mismo tiempo voltearon a verme, después baje las escaleras, al llegar a la sala Kagura me observo y me saludo, yo solo conteste por educación, los odiaba por estar en ese momento ahí, pues tenía que hablar con Seshomaru antes de que Hoyo llegara, Seshomaru se acerco sonriendo y me dio un beso en la mejilla, no me moví.
-¿Cómo te fue hoy mi pequeña?
- Bien, prisionera en mi propia casa-
-No pareces muy contenta, pero tenía que asegurarme de que estarías aquí cuando yo volviera-
-Creo que no fue lo más civilizado-
-Creí que ya habíamos hecho las paces Madeleine-
-Pues yo también lo pensé Seshomaru, pero veo que no es así…como sea, vendrá esta noche Hoyo a hablar contigo, quiere pedirte mi mano-
Vi como sus facciones cambiaron y respiro profundamente, vio a Kagura y su mirada regresó a mí, trato de sonreír pero solo hizo una mueca.
-¿Por qué esta noche?-
-Porque ya no podemos esperar Seshomaru, porque nos amamos, porque y ya no puedo vivir sin él-
Creo que no esperaba esta contestación de mi parte, al menos no después de haber pasado una noche con él, me miro un momento, después les hizo un ademán a sus amigos y salieron de la habitación dejándonos solos, camine hasta quedar frente a la chimenea, él se acerco me tomo por los hombros obligándome a girar hasta que quedamos frente a frente, me abrazo, me beso mi cabeza como cuando era niña, en ese momento mi corazón se aceleró y me di cuenta de que jamás me dejaría ir y que estaba atada a lo que su voluntad le dictase, estaba a merced de lo que él desease, pero no me rendiría lucharía por Hoyo, lucharía por ese amor, me aparte de Seshomaru observe el reloj faltaba media hora para que llegará Hoyo, lance un suspiro y di la vuelta , quería saber porque no quería que yo fuera feliz, y tenía que enfrentar al más grande obstáculo… Seshomaru, así que tome fuerzas de donde pude y lo enfrente.
-¡¿Por qué no aceptas que estoy enamorada de Hoyo? , ¡¿Por qué no aceptas que yo sea feliz Seshomaru?-
El me miro un largo rato antes de contestar y de pronto vi a Seshomaru como una sombra, era como si sus ojos me hablarán para decirme su secreto, pero se dejo caer en el sillón cerca de la chimenea, me extendió la mano aunque su mirada se centro en ver el danzar del fuego, le tome la mano y me atrajo hacía él quedé parada a su lado viendo el fuego, lanzo un suspiro y por fin hablo.
-No es que no lo acepte Aome, yo sabía desde hace mucho que este día llegaría, que te enamorarías y creo que siempre desee que no sucediera porque… tu eres la razón por la cual mi sangre fluye dentro de mi cuerpo, tú haces que mis obligaciones sean más fáciles, tu iluminas todo mi mundo, y la sola idea de perderte me vuelve loco de celos, porque te amo Aome, y deseaba que tú me amaras solo a mí, después de anoche pensé que estaríamos juntos siempre-
Se detuvo un instante tratando de buscar las palabras adecuadas y además el valor para continuar hablando, pero al verlo así no pude resistirlo me incline y lo bese en los labios sentí como su corazón se aceleraba y sentí su mano en mi nuca nos besamos, pero de pronto la imagen de que estaba besando a mi padre me hizo apartarme, sentí un dolor en el pecho, lo amaba pero mi felicidad estaba lejos de él.
-Nunca dejaré de amarte Seshomaru, el amor que le tengo a Hoyo es muy diferente al que te tengo a ti, eso no cambiará, te amo Seshomaru, hasta el fin de mis días lo haré, pero ahora tienes que aceptar que tengo que hacer mi vida y que la desea hacer al lado de Hoyo-
Seshomaru estaba abatido, me miro un instante y una lágrima roja salió de sus ojos, era la primera vez que lo veía llorar, pero me asusté era sangre lo que le fluía de los ojos, lo abrace y trate de ver si se había lastimado con algo, y pensé que tal vez eso era lo que pasaba cuando la gente era lastimada muy profundamente, él sabía lo que yo estaba pensando, se limpio la cara con un pequeño pañuelo, me sonrío y me abrazó fuerte, a lo lejos escuchamos las campanadas del reloj, eran las ocho y con las campanadas sonaron unos golpes en la puerta, era Hoyo, Seshomaru me observo un momento y de pronto su mirada cambio, era más salvaje, más cruel, me levanto del piso como si fuera una pluma y de dos pasos llegamos a la parte de arriba de la escalera, yo no sabía que pasaba abrió la puerta de mi recamara y de dejo en la cama.
-Espera aquí, yo arreglaré esto con Hoyo-
Y antes de que tuviera tiempo de levantarme vi su sombra salir de la habitación, cerró la puerta y escuche como giraba la llave, en ese momento supe que nunca volvería a ver a Hoyo, pero no sería sin pelear, me abalance sobre la puerta, le grite que lo odiaba y que si le tocaba un solo cabello a Hoyo se podría olvidar de mi, golpee con los puños la puerta pero todo fue en vano, aunque dentro de mi sentía que debía derribar esa puerta, fui hasta mi tocador y comencé a lanzar todo lo que tenía encima, mis perfumes, mis espejos, luego arroje las sillas, los floreros, arremetí con todo mi cuerpo, pero todo era inútil, el llanto desesperado se apoderó de mí, me deje caer al suelo junto a la puerta, podía escuchar el sonido de la voz de Hoyo, intente gritarle pero no podía, de pronto el tono de las voces iba en aumento, hasta que escuche gritos, un cristal que se rompía, ¡Una pelea!, volví a gritar que me dejarán salir, de pronto la puerta se abrió, era Kaede con el rostro bañado en lagrimas, la voz de Kaede era de desesperación y terror cuando al fin pudo abrirme la puerta.
- ¡baja y detenlo Aome, lo va a matar!, le dijo que antes de que te llevara lejos de su lado lo mataría, lo arrojo contra la pared!, está muy mal herido!-
sentí que el corazón se detenía en mi pecho, Seshomaru mataría a Hoyo!, corrí por el pasillo y baje corriendo las escaleras, entonces vi como el cuerpo de Hoyo salía disparado chocando con una de las ventanas haciéndola añicos, el cuerpo de Hoyo estaba tan maltratado que estaba cubierto de sangre tenía una muy profunda de la que manaba bastante sangre en el nacimiento de su cuello, cuando me di cuenta Seshomaru ya estaba sobre él succionando la sangre de Hoyo, parecía un animal, volví a gritar eso lo saco del trance y giro para verme, sus ojos habían cambiado de dorados a rojos, era un cazador alimentándose de su presa, entonces se dio cuenta de que era yo y se levanto rápido, no era humano, entonces mi atención fue para Hoyo, corrí a su lado intentando parar el sangrado pero era tarde la mancha roja crecía sin parar, lo mire a los ojos y me sonrió.
-¡te amo Aome, y lo haré hasta el final de los tiempos!-
Entonces la vida se le escapo en un suspiro que atrape al darle un último beso, lo abrace y grite de dolor, lo sacudí y lo llamaba el la loca idea que reviviría solo por mí, pero eso no pasaría, entonces busque a Seshomaru y en ese instante lo odie con toda mi alma y mi corazónél trato de acercarse, pero mi grito lo detuvo.
-¡No te atrevas a acercarte maldito!, no te atrevas a tocarme asesino! ¡¿Cómo pudiste?, ¡maldito, mil veces maldito, te odio!-
Me miro con tristeza pero no dijo nada, salió corriendo al jardín, de pronto escuche pasos en la escalera y un grito, era Kaede se acerco a mi aun tenía la cabeza de Hoyo en mis rodillas, la deposite en el piso con mucho cuidado y la abrace, mi vestido estaba lleno de sangre, llore con desesperación, ella al igual que yo trataba de no gritar, pero escuchamos ruidos en la biblioteca, de entre las sombras pude distinguir la silueta de una mujer, era Kagura, en ese momento sentí asco y odio al verla, ella sabía la clase de monstruo que era Seshomaru y lo protegía, la odiaba a ella por eso, no pude contener todo lo que sentía y que salió de mi boca.
-¡Tu maldita, lo sabías y no hiciste nada para evitarlo! , ¡Te odio ojala y se pudran en el infierno!-
Ella salió de las sombras, con paso lento y firme, de cierto modo me agrado su actitud de desafío, camino hasta que la luz le dio de lleno en el rostro, me erguí y la rete con la mirada, en esos momentos mataría a cualquiera que se acercara al cuerpo de Hoyo, si no lo pude defender en vida al menos no dejaría que su cuerpo fuera profanado, ella sonrió con tristeza y negó con la cabeza.
-No Aome, no te voy a hacer daño, no podría hacerlo-
-¡Todos ustedes son unos monstruos, unos animales, los odio y juro por Dios que algún día me vengaré, porque esta muerte no será en vano!-
Ella mientras me escuchaba gritarle de ese modo, contuvo un momento la respiración, tal vez tratando y buscando las palabras adecuadas para continuar hablando.
-Aome… no podrás sola con Seshomaru, él es mucho más fuerte que tu y más astuto, sabe lo que piensas antes de que te des cuenta de que lo pensaste, esa es su habilidad… créeme que lo siento, lamento que Hoyo este muerto, pero tú sigues viva eso no lo olvides nunca… ahora te voy a dar un consejo- me miro con esos ojos rojos de mirar profundo y me recordó a Seshomaru y la odie más- viaja de día y cuando el sol se oculte, procura estar no estar rodeada de gente, pero si lo estas invéntate una vida y cambia tu apariencia, nunca recuerdes lo que viviste hoy, olvídalo, bórralo de tu mente… es el único modo en que sobrevivirás y quizás tengas una nueva vida, aunque nada de esto es una garantía, ve a Saint-Malo ahí encontraras a alguien que te ayudará su nombre es Inuyasha-
sus rostro por un instante fue sombrío y triste, la observe con desconfianza su cabello castaño le caía sobre la espalda largo, rizado sus ojos rojos enmarcados por esas espesas cejas castañas parecían dos estrellas y su boca parecía una fresa madura, pero todo esto estaba mal, a pesar de su belleza ella era un monstruo igual a Seshomaru, era una imitación de un ser vivo pero en realidad no lo era, quizás percibió el terror que me llenaba al pensar todo esto, porque dio un paso hacia adelante y yo me encogí por instinto, ella se detuvo y hablo con la más dulce y suave voz que tenía.
-falta mucho aún para que amanezca Aome y ha sido una noche muy pesada para ti, ve a dormir yo me encargo de Hoyo, tú tienes que descansar-
La mire sin verla, ¿Cómo me podía pedir que descansara cuando el amor de mi vida habían sido asesinado por el que creí era mi padre?, ¡¿estaba loca? No podía dejarlo e irme, entonces vi que dio otro paso al frente y la mire a los ojos, ya no tenía miedo pelearía con ella aunque muriera en el proceso, nadie tocaría su cuerpo.
-¡no!, ¡ni siquiera lo pienses, no voy a dejar que te lo lleves!- mi mirada era de hielo, ella me observo unos instantes y luego sonrió con tristeza.
-está bien Aome, él se quedará esta noche, despídete si así lo deseas, llóralo, acepta que él ya no está en este mundo, pero recuerda que le tienes que dar el descanso que se merece su alma, no lo condenes a vagar eternamente-
Dio media vuelta y entro a la cocina, luego escuche sus pasos dirigirse hacia el patio trasero, pude escuchar como movía madera y la iba apilando, no quise pensar en lo que estaba haciendo, era demasiado para mí, pero no podía ignorarlo, ella quemaría el cuerpo de Hoyo, gire entonces y volví a ver a Kaede, mis ojos se volvieron a llenar de lagrimas al verla arrodillada tratando de limpiar la sangre del rostro de Hoyo, sus lagrimas caían sobre ese amado rostro sin parar, era como si intentara la locura de revivirlo de ese modo, los ojos de él aún miraban fijos hacía donde yo había estado en el último adiós y una pequeña sonrisa de tranquilidad adornaba su boca, entonces Kaede ahogo un gemido de dolor y cerró los ojos de ese maravilloso hombre, volteó a verme y me deje caer a su lado , la abrace llorando, ya no había porque detener el dolor que salía de mi alma, por un momento ambas supimos que era solo el inicio de unos días bastante oscuros y dolorosos, entonces la sentí tensarse y agudice lo más que pude mis sentidos, eran pasos, pero no eran de Kagura, Kaede comenzó a temblar y supe que era Seshomaru, la abrace con más fuerza y puse mi cuerpo de escudo, algo en mi interior me decía que aún no había saciado su apetito criminal, la apreté más y respire hondo este era el momento de enfrentarlo sí queríamos salir con vida de esa casa…lo tenía que enfrentar al igual que sé que tendré que encararlo de nuevo, y esta vez no cederé, está vez tendrá que pagar todo lo que hizo, le presentaré la cuenta y pagará…
Di la vuelta hasta quedar frente a la puerta, y ahí estaba parado, con sangre manchándole la ropa, sangre que era de Hoyo, el odio se acrecentó en mi pecho, el corazón amenazaba con salirse, sentía el latir de la sangre bombeándome en los oídos, lo mire con todo el odio que mi pequeña alma podía sentir, vi su rostro era de abatimiento, de arrepentimiento, había tristeza en su rostro pero eso no me ablando, sentí a Kaede parada detrás de mi temblando como una hoja, él dio un paso hacia adentro de la casa, mi instinto fue dar uno hacía atrás, no arriesgaría a Kaede, él vio mi miedo y mi odio y se detuvo, levanto las manos en señal de paz, vi su silenciosa suplica porque lo escuchara, pero no quería escucharlo, ahora se había convertido en el monstruo de mis peores pesadillas, entonces con lo poco de fuerza que me quedaba en mi alma, le grite.
-¡no te acerques más!, ¡te odio con toda mi alma, maldita sea la hora en que te conocí!, ¡lárgate y no vuelvas, déjanos en paz!-
Se detuvo en seco, pero mis palabras lo alteraron, entonces como un depredador buscando a su presa olfateo el aire, los ojos antes dorados se volvieron casi rojos, entonces centro su atención en un punto detrás de mí, y como una descarga eléctrica lo supe, ¡él buscaba a Kaede!, entonces en lo que dura un parpadeo lo vi a centímetros de nosotras, no lo pensé demasiado gire y abrace a Kaede tan fuerte tratando de protegerla con mi cuerpo, la quería matar por haberme dejado salir de mi habitación y dejarme ver lo que era en realidad… un monstruo, en un instante sentí las manos de Seshomaru tomar a Kaede por la cintura y tiro de ella tan fuerte que se me escapo de los brazos, nada podía hacer ante la fuerza de él, caí al piso y grite con todas mis fuerzas, pero nada lo detuvo, vi con horror como tomaba la cabeza de Kaede y la giraba, escuche como los huesos de su cuello se rompían entonces lanzó el cuerpo sin vida y cayó en una posición anormal junto al cuerpo de Hoyo, lo mire solo unos instantes y volví a ver el cuerpo sin vida de la que durante muchos años había sido como mi madre, me levante tropezando y corrí hacía ella.
-¡noooo!- la gire con esfuerzo y la abrace llorando-¡tú no me puedes dejar Kaede, no por favor!-
Llore y grite tanto que me dolió la garganta, entonces aún con lagrimas en los ojos lo busque, entonces lo vi sentado en las escaleras, como un niño asustado, abrazando sus rodillas viéndome, volví a tomar aire en mis pulmones y grite lo más fuerte que pude.
-¡Maldito, mil veces maldito, te odio Seshomaru, te odio!- me miraba asustado ante mis palabras, dolido, arrepentido-¡no tenías derecho a hacer esto, eres una bestia asquerosa, te odio ojala te mueras monstruo maldito!-
Y no pude seguir gritando, un sollozo me cerró la garganta, entonces abrace fuerte el cuerpo de Kaede.
-si pudiera morir Aome, te juro que lo haría en este momento solo por aminorar un poco tu dolor, pero no puede ser- su voz fue más un susurro, lleno de tristeza, pero lejos de calmarme me renovó el odio.
-¡cállate, no quiero escucharte, eres lo que más odio en este mundo Seshomaru… lo que más odio!-
Continúe llorando, sabía que él me veía pero no importaba, en ese instante fui consciente que estaba sola, mis seres más amados estaban muertos, entonces escuche unos pasos acercándose, sabía que era Kagura, al ver la escena sus facciones eran de asombro, al verme abrazar el cuerpo sin vida de Kaede al lado del de Hoyo, entonces clavo sus ojos en Seshomaru que la veía en muda suplica por un poco de comprensión, pero lejos de comprensión escuche su voz fría y molesta.
-¡¿estás loco?, ¡¿te das cuenta de lo que acabas de hacer Seshomaru?, francamente tu comportamiento es…- no completo la frase, por primera vez pude notar las mejillas de Kagura con un poco de color carmín, sus ojos centelleaban de enojo, mientras que Seshomaru la veía angustiado, abrió varias veces la boca para hablar pero ningún sonido salió de su garganta, en un instante sus ojos se posaron en mi, suplicando mi perdón, pero no lo podía perdonar, no quería perdonarlo, cada fibra de mi ser gritaba por venganza, cobrar su sangre por la de ellos, pero nada podría consolarme, ni siquiera su muerte, entonces Kagura rompió nuestro contacto visual al momento de pasar frente a nosotros, la seguí con la mirada y vi como levantaba el cuerpo de Hoyo con tanta delicadeza, como si se tratara de un bebe, después me miro y pude ver su dolor al verme en ese estado, se giro y camino hacia la cocina de nuevo, al llegar a la puerta sin voltear lanzo un suspiro, entonces me quedo claro que lo llevaría a la pira funeraria que había hecho unos instantes antes.
-¿vienes Aome?-
Su voz fue dulce y tierna, yo como autómata me levante dejando con mucho cuidado el cuerpo de Kaede en el piso, camine hacía donde se encontraba ella y sin mirarlo jure mi venganza.
-¡te juro Seshomaru que esto lo pagaras, de eso me voy a encargar yo y desearas haber muerto!-
Y salí detrás de Kagura que ya había depositado el cuerpo de Hoyo sobre un montón de leña y lo cubrió con una manta que ya había bañado en queroseno, dejando solo la cara visible, que ya estaba pálida como solo la muerte puede dejar a los que se van con ella, volví a llorar y me deje caer de rodillas hundiendo mis manos en la tierra, Kagura se acerco y puso su fría mano sobre mi hombro izquierdo.
-Aome, es tiempo, dale tu bendición y despídete, dale el descanso que se merece-
Su voz era cálida, asentí con mi cabeza, me incorpore aun hipando y con pasos vacilantes me acerque hasta su cuerpo inerte, el dolor era tan insoportable entonces tome su rostro y bese sus fríos labios, lo bese en la frente dejando que mis lagrimas lo empaparan, le dije que lo amaba y que a su tiempo volveríamos a estar juntos, jure vengar su muerte aún a costa de la mía, entonces volvía a sentir el frio tacto de Kagura sobre mis hombros, cubrió el rostro de Hoyo con la manta y me retiro con delicadeza y firmeza apartándome a una distancia prudente, vi como tomaba dos troncos y con un movimiento rápido los encendió para luego arrojarlos sobre el cuerpo amortajado del amor de mi vida, las llamas comenzaron a abrazar su cuerpo, el humo se volvió denso, por un momento pensé que era una muda protesta por un final tan prematuro, el olor a carne quemada impregno el ambiente, llore aún más fuerte que pensé que mis ojos se saldrían de sus orbitas, sentí a Kagura junto a mí pero no me toco.
-él ya es libre Aome, libre de la cárcel del cuerpo, su alma podrá descansar en paz, ya no sufrirá, volvió al origen que le dio la vida-
Quizás sus palabras mezcladas con mi dolor y cansancio me calmaron un poco, con la voz un poco entrecortada le respondí.
-no Kagura ya no sufre, pero yo lo perdí, lo perdí para siempre-
-no del todo Aome, él estará contigo porque el amor que los unió no murió con él, al contrario vive más intensamente en ti-
No dije más, la abrace de las piernas y llore de nuevo, quizás mi dolor fue tan grande que ella lo sintió, porque vi como unas lágrimas sanguinolentas escaparon de sus ojos, entonces me tomo por los hombros y me miro a los ojos.
-tenemos que darle también paz a Kaede- su mirada era de completa ternura.
Asentí, me tomo de la mano y me llevo hacía la casa, yo en ese momento me sentí sin voluntad perdida y herida al entrar a la casa ya no estaba Seshomaru, me quedé parada en la puerta no quería entrar de nuevo y revivir las imágenes de pesadilla que había vivido, observe como Kagura tomaba de nuevo con gran delicadeza el cuerpo de Kaede, tratando de que la cabeza no callera hacía atrás, su rostro parecía que estaba tranquilo como si durmiera, volvimos a salir y repetimos la operación, pero está vez le ayude a envolverla en la manta y apilamos la madera, me despedí de Kaede prometiendo lo mismo que a Hoyo, encendí la pira y llore de nuevo, esta vez no llore sola, Kagura derramo lagrimas sanguinolentas aunque en ese momento no supe si fue por Kaede o por Seshomaru, pero no importaba en ese instante las dos lloramos a nuestros muertos, y quizás ambas elevamos una plegaría al cielo, pidiendo a Dios por el descanso de esas almas y tal vez paraqué nos diera fuerzas para enfrentar lo que vendría después.
ojala les haya gsutado este capitulo, se que es triste porque murieron Kaede y Hoyo, pero ahora Aome planeara su venganza la cual la llevara irremediablemente a los brazos de Inuyasha, pero no se pierdan el siguiente que prometo lo subire pronto, agradezco a todos los que siguen mis historias, espero que me dejen sus reviews, son alimento para la inspiración. les dejo un pequeño adelanto de lo que seguirá.
...-No Kagura, jamás podré alejarme lo suficiente de él, se que no tardaría mucho en encontrarme... ya lo ha hecho antes- mi voz fue un susurro de resignación, ella me miro con ternura y sonrio con tristeza.
-se que será dificil, mas no imposible... ¡quiero que vivas, que hagas tu vida y qeu seas libre... te quiero salvar Aome!, quiero que vuelvas a vivir como si nada de esto hubiera pasado, como si nunca hubiera existido Seshomaru en tu vida- le sonreí con tristeza.
-creo... que eso ya no puede ser posible Kagura, no podemos retroceder el tiempo y cambiar lo que ya esta hecho, no puedes dejar el pasado sin memoria... ahora creo que en cierta forma nos hace qeu le tomemos más valor a lo qeu nos queda por delante-
ella se acerco más a mi y me abrazo en silencio, tal vez midiendo las palabras que acababa de decirle, clavo su vista en la ventana y lanzo un suspiro al tiempo qeu cerraba los ojos, volvio a tomar aire para reanudar la conversación.
-Aome... si hay una solución será peligrosa y necesito que entiendas que no es garantía... pero solo existe una persona en este mundo qeu es capaz de ayudarnos-
vi qeu le costaba mucho decirme aquello, yo estaba espectante ¡había alguien qeu me podía ayudar a ser libre!
-debemos buscar a Inuyasha-
-¿Inuyasha?- era la segunda vez que me lo mencionaba-¿quien es él?-
-el hermano menor de Seshomaru y el único capaz de ayudarnos-...
