Gracias por todos sus reviews y haber hecho crecer esta historia… y otras gracias por la paciencia con mis otras historias.

CAPÍTULO 7

No tiene piedad el viento en tu contra,

no puedes volar con tus alas rotas,

que triste es ser buena y que no valga la pena...

Se encontraban desayunando como cualquier otro domingo, Severus leía El Profeta mientras ella movía la fruta de un lado a otro sin probar bocado observándolo, ¿En verdad besaría así? Tan pasional y desesperado, se preguntaba en sus adentros, nunca lo había visto hacerlo, porque la escena de la noche pasada vio como poseía a una mujer pero nunca la beso, pero si la hacía gemir así suponía que no besaba del todo mal.

Se sentía sucia de pensar en él de esa forma, de verlo y no parar de recordar ese momento, esas fantasías, esos sueños, haberse tocado pensando en él, pero no es que fuera una depravada o ¿sí? Ellos ni siquiera eran familia diciéndolo en el sentido genético, por otro lado nunca le había dicho padre o algo que la hiciera sentir una chica de esas películas porno, no podía llamarse incesto, Severus no era su padre, no era su tío, no era su padrino, no era nada de eso, sólo su tutor, una persona que se había encargado de ella cuando sus padres murieron, quien la apoyo económica y moralmente, todo eso se repetía sin parar para sentirse menos incomoda con lo que sentía.

- ¿Pasa algo?

- ¿Qué?

- ¿Qué si pasa algo? No has comido nada y niegas con la cabeza como niña pequeña, – se sonrojó un poco y comenzó a comer despacio la fruta.

- No es nada, pensaba en... en todo lo de ayer y en cosas que traigo en la cabeza.

- Estas muy rara Hermione.

- Ya se me pasará.

O al menos eso era lo que ella quería, que esa absurda calentura o curiosidad se acabara lo más pronto posible, ¿por qué sino que iba a hacer? nada... no podría simplemente un día decirle a Severus, estaba seguro que ahora si la correría de la casa, la encerraría en San Mungo o la mandaría al carajo, y él era todo lo que siempre había tenido.

No, no, no, no le diré nada... estoy loca, todo esto se pasará pronto... maldita la hora en que lo encontré en esa situación... lo odio...

- Minerva va a hacer una estúpida cena, como los bailes que se acostumbraba cuando estudiabas ¿irías conmigo?,– le preguntó sin darle importancia.

- ¿Yo?

- Si... siempre vas conmigo, pero cómo ahora estás estudiando y supongo que sales con alguien no sé si puedas, será en un par de semanas el sábado por la noche, me avisas en la semana si puedes. – Respondió levantándose.

- Creí que le dirías a Mariela, además cuando me fui con James creí que ya había perdido la oportunidad de compartir esos momentos contigo.

- Nunca llevé a Mariela a ese tipo de eventos, nadie sabe lo nuestro excepto tú.

- ¿Y prefieres llevarme a mí?

- Claro.

- Es normal, soy más hermosa que ella, – bromeó.

- Lo eres, tu belleza es natural,maldita sea ¿eso fue un cumplido? Nunca en 10 años le había dado un cumplido.

- Me encantaría ir contigo,

Recurrió a las boutiques muggles, siempre tenían mejores vestidos, al menos más provocativos y sensuales, eligió uno color plata que tenía unos tirantes delgados que se amarraban por el cuello y el escote de la espalda llegaba hasta su espalda baja, pegado en la parte del vientre y hasta mitad de las piernas. Ese baile debía ser distinto a todos los otros a los que asistía.

Vagó por toda la casa con apenas una toalla sobre los pechos que le llegaba un poco debajo de los glúteos, entró a la recamara de Severus mientras lo observaba colocarse la camisa sobre los hombros, aquel hombre la pudo ver a través del espejo dando un respingo, pero no por ver a alguien dentro de su privacidad sino a una mujer joven casi desnuda con la pierna cruzada y viéndolo provocativamente, cumpliendo sus más oscuras fantasías.

- Por Salazar Slytherin ¿Cuándo demonios entraste? Hay una puerta, se toca Hermione,¿debo regresar a enseñarte modales o qué?

- ¿Y a ti qué coño te ocurre? como si fuera la primera vez que entro.

- Cuida ese vocabulario, y ve a vestirte, – Hermione se levantó y caminó hacia él moviendo sus caderas haciendo que aquel hombre se consumiera por el fuego que desprendía la mirada de ella, ambos sabían los silencios y los mensajes que se estaban dando, sólo hacía falta el valiente que iniciara el juego.

- ¿En serio piensas ponerte la misma ropa? Tengo una idea, – corrió hacia la cómoda color negro que estaba en la esquina y se agachó jalando el cajón inferior dejando entrever su lencería de encaje, unas bragas negras con listones platas en las orillas.

- ¡Oh Merlín! - ¡Pero qué puñetas le ocurre!, el mago desvió la mirada tratando de controlarse.

Ella está a tu cuidado no lo olvides– le gritó el cerebro.

Tiene la mayoría de edad, técnicamente ya es una mujer, tiene 26 años.

Pero es una inmadura que no sabe lo que hace, aquí el adulto pensante eres tú.

¿Y cómo coños pensare con esas bragas que parecen hechas sólo para un Slytherin?

- ¡Listo! Aún no entiendo cómo nunca te has puesto la camisa que te regale, no es un color tan desastroso, combinaría con mi vestido, – le extendió una camisa gris oscuro y el hombre la tomó con enfado, no iba a ceder, iba a ir como siempre le gustase o no – Te ayudare, sino no lo harás, – bajó por los hombros la camisa escuchando como caía al piso, las manos cálidas de ella hicieron que se erizara la piel de él, sonrió para sus adentros, cómo mujer sabe que ella no le es indiferente. Colocó la camisa mientras él intentaba oponerse.

- Esto no está bien...

- ¿Por qué? Solo pongo una camisa, malo que estuviera coqueteándote ¿no crees?

- Bien, ya la abrochaste ahora deja terminar de vestirme y lárgate a tu recamara a arreglarte porque en media hora nos vamos estés o no estés lista.

- Una última cosa, tú túnica de gala de seda.

- Ya lo hago yo, ahora vete.

- ¿Qué pasa Severus?

- Mírate, no llevas casi nada y estamos en mi recamara.

- Joder eres imposible, como si fuera la primera vez que me vez así, – se levantó derrotada dirigiéndose a la puerta –. Hasta parece que te provoco algo... al fin y al cabo soy una mujer ¿no?

- ¡QUÉ TE ARREGLES YA MALDITA SEA! –le grita enfadado.

Pero qué carácter, tan explosivo y dominante, justo lo que necesito hoy y esta noche.

Se puso el vestido color plata entallado para resaltar cierta partes que quería que Severus viera, no iba a ser tan difícil al fin y al cabo, él era un hombre más, se puso los pendientes que eran de su madre y ninguna otra joya más, un moño alto con algunos bucles sueltos y estaba lista. Cuando bajó Severus ya estaba esperándola y ella pudo percatarse que si llegó a sorprender al mago pero disimuló recriminándole que llegarían tarde por su culpa.

Se aparecieron en las puertas de Hogwarts, ella tomó su brazo sintiendo como el hombre se tensaba, iba completamente molesto sino es que furioso pero jamás mencionó nada ni hizo escándalo, solo refunfuñaba de vez en cuando.

Entraron al Gran Comedor que estaba arreglado todo de color blanco con azul fuerte, había cuatro arboles escarchados adornados como en sus años de estudiante, una gran pista para el baile y alrededor las mesas circulares con mantelería blanca y dorado. En el centro ya lo esperaba la directora y el demás profesorado.

- ¡Severus llegas justo a tiempo!

- Lo siento Minerva, Hermione se tardó y no quería llegar sin ella, – se disculpó.

- ¡Por Merlín Hermione! Estas preciosa.

- Gracias Profesora.

- Si quieres ve con tus amigos.

Siempre deshaciéndose de ella, pero hizo lo que le sugirió, fue a la mesa donde se encontraba Ginny, Harry, Ron y Lavander, por primera vez que veía a su ex esposo después del divorcio.

- Hola Herms.

- Buenas noches Ronald, hola Harry, Ginny.

- ¡Qué bueno que llegas Hermione! ¿Me acompañas al tocador?

- Sí, claro, – una vez en los baños Hermione supo que esa no era la razón sino otra.

- Ahora si, ¿qué demonios paso esa noche que llegaste a casa?

- ¡Oh no! ¿por qué tenías que recordarme eso ahora? Fue algo... sin importancia.

- Claro, tanto que Snape cargaba con una cara de enfado cómo si hubiese visto al padre de Harry.

- Es vergonzoso Ginny, – le suplicó.

- Cuéntame.

- Regresaba del baile ya que mi conquista se vio atraído por mi amiga, era demasiado temprano y Severus sabía que llegaría tarde o que no llegaría y bueno, ya en casa pues entré a la habitación de Severus porque quería decirle algo y estaba ahí.

- Obvio... era su habitación, – respondió sarcástica.

- No estaba solo.

- ¡Oh Morgana!

- Tenía a una mujer.

- Menos mal.

- En... en una situación incomoda.

- Para ti, no creo que para ella haya sido incomoda, – se burló la amiga mientras Hermione empezaba a sentir de nuevo ese calor que la sofocaba.

- Bueno pues... yo quise irme sin hacer ruido pero él escuchó y... lo vi... así desnudo, con la tipa esa en cuatro gimiendo como gata en celo, – respondió casi llorando de la pena –. Corrí a tu casa como cobarde y Severus quiso disculparse.

- Pero si fuiste tú la que no debió entrar ahí.

- Gracias Ginny.

- ¿Y luego?

- ¿Cómo? Me la presentó, pero no es nada serio Ginny, es una mujer equis... Severus se merece algo mejor.

- Estoy de acuerdo, es un excelente mago, un buen hombre y no está mal físicamente,y si te contará lo otro, pensó la castaña

- Así es... además Mariela es tan... tan Lavander, – ambas soltaron la carcajada entendiendo perfectamente a que se refería.

El baile no había sido tan aburrido como otros, Severus le prestó más atención y más porque James había llegado con su familia y el pocionista no dejo que en ningún momento él se acercara a la castaña, no volvería a lastimarla. La vio más feliz, más alegre contando además de que estaba bebiendo con él pero cómo la vio tan tranquila la acompaño y disfruto el momento.

- Sácame a bailar.

- No bailo, lo sabes y deja de beber.

- Sólo es una copa, – mientras observaba como lleva la copa a sus labios y una gota resbala por ellos puede ver como su ex se acerca tocándola del brazo.

- Herms... ¿podemos hablar?

- James...segundo tipo que odio sólo por llevar ese nombre, maldito hijo de puta.

- Tiene cinco segundos y lleva dos, para que te largues James u olvidaré que tengo modales.

- Tengo que hablar con Hermione hay cosas que tengo pendientes con ella.

- Lo dudo... ahora lárguese, Ven Hermione bailemos, – y ella sonrió complacida, había logrado que Severus bailará y por alguna extraña razón sentía que eso no era protección sino celos... celos...

- Quieres hablar con él ¿cierto? – le preguntó tensando su cuerpo, sus manos se aferraron a su cintura temiendo la respuesta.

- No recuerdo haber dejado nada pendiente, además ya no es mi tipo.

- ¿Y quién es tu tipo ahora?

- Alguien que valga la pena, inteligente, maduro, centrado.

- ¿Alguien en mente?

- Salazar ¡joder Severus! Afloja tus manos que me cortas la circulación, deja tus malditos celos a un lado, el día que tenga a alguien serás el primero en conocerlo.

- No estoy celoso, – siseó molesto –. Sólo no quiero que te vuelvas equivocar y te use como siempre.

- Eres el maldito orgullo encarnado.

Bailó con ella y vio un destello en sus ojos, fue algo sumamente raro, era como si le coqueteara pero claro que no, ella era muy coqueta pero con él siempre guardo la compostura.

- Hermione el baile ya casi se acaba.

- Quedémonos un ratito mas, – le rogó.

- No, ya estas bastante tomada y James no deja de voltear hacia acá.

- A quién le importa ese mago de quinta, cuando estoy contigo.

- Listo... nos vamos, y ya no digas nada, mañana te arrepentiras de algo estoy seguro y creo que nos quedaremos en el castillo, – la tomó del brazo para conducirla hacia la salida, James se acercaba rápido a pesar de la mirada furiosa de Severus.

- Herms, sólo cinco minutos por favor.

- Jameeeeeeeeeeees, – gritó ella efusiva haciendo que varios voltearan a verlos. Genial lo que me faltaba, sacarla cargada y gritando –. La noche fue espectacular, y no quiero que la arruines, pero Severus y yo te invitaremos a comer a la casa a ti y a la prejuiciosa anoréxica de tu madre y ahí me dices lo que quieras decirme.

- Hermione, sólo quiero disculparme, fui un imbécil, decidí elegir lo que yo amo en verdad.

- James quiero que deje en paz a Hermione, no me gusta repetir las cosas y si se le acerca lo dejaré irreconocible de todos los hechizos que le haré.

- Sev, calma, yo despacho a este gilipollas insoportable, – le aseguró caminando hacia el joven, un poco titubeante por la bebida – ¿Ves a Severus?

- Aha.

- Esto que ves es un hombre de verdad, no un intento de macho frustrado como tú, no me importa si me amas, o a Leila, Sheily, y todos esos nombres de prostitutas baratas con las que te ibas, lo único que sé es que no quiero pertenecer a la escoria de tu familia; en cambio aquí con Severus tengo la felicidad plena, no tienes idea de lo que se esconde aquí dentro, – le asegura tocando al mago por encima de su levita, dando a entender muchas cosas, los espectadores tenían cara de asombro e incredulidad mientras que a Severus le saltaba la vena de la cien del coraje.

- Vámonos ya.

Casi tuvo que arrastrarla hasta las mazmorras pero cuando la dejó en la cama quedó tranquilo de que dijera más tonterías de las que ya había dicho, el día siguiente tendría que aclarar varios malentendidos y ella se encontraría muy avergonzada por su falta de respeto. Se fue al sofá y se desvistió con tranquilidad ya que con lo ebria que estaba no despertaría en toda la noche, se puso una sabana encima y decidió descansar también.

Ella lo veía desnudarse y recostarse sobre el sofá, había quedado solo en un bóxer negro y el alcohol... el deseo la hizo levantarse, descalza fue hasta donde él se encontraba, espero a que él abriera los ojos y sonreírle.

- ¿Necesitas algo? ¿Te sientes mal? en el cuarto de baño hay pociones.

- Shhhh, – lo calló soltando su vestido del cuello, el cual se deslizo por toda su figura, dejándose ver sus senos hermosos y esas tentadoras bragas negras de encaje

- ¡Hermione! ¡Pero qué demonios haces! – le gritó levantándose

- ¿Crees que sigo siendo hermosa?

- Por supuesto... digo... vístete, – corrigió.

- Estamos en igualdad de condiciones, – ambos guardaron silencio pero al pocionista se le hacia un nudo en la garganta, debía o sacarla de ahí o él salir inmediatamente, pero le tapaba la chimenea y no podía desaparecerse de ahí, la chica se agachó sin saber que haría ahora pero lentamente bajo sus bragas dejándolas en el piso permitiéndole ver su intimidad llamándolo.

- Me largo, mañana te sentirás muy avergonzada por esto.

- No lo creo, llevo semanas soñando este momento desde que te vi en la cama con Mariela, sé que no te soy indiferente.

- Pues si me eres indiferente, – le gritó levantándose.

- Bueno... a tu amigo no y con eso me basta por ahora, – Severus se percato de la enorme erección que tenía y volvió a sentarse tapándose con la sabana – vamos... no me rechaces, tú no.

- Hermione por favor no hagas esto, – le suplico con el autocontrol que le quedaba.

- ¿Qué no haga qué? – le pregunto inocente mientras se sentaba a horcadas – ¿No me deseas?

- Es que no puedo hacer esto, entiende.

- ¿Pero si quieres?Carajo ¿cómo no iba a querer?Desvistio.

- ¡NO!

- Tócame, hazme sentir tuya.

- No puedo, – mientras la mirada de ella se tornaba fuego, él perdía lentamente el control de la situación, ambos eran poseídos por una sed de placer insaciable, ella bajo lentamente su cuerpo poniéndose frente a él de rodillas, sus pezones rozaban sus piernas – Por Morgana y toda su descendencia, vístete Hermione, – un beso sobre su vientre lo hizo desfallecer, una cadena de besos húmedos fueron trazando el camino hacia su destino, una erección que le llamaba, sus pensamientos dejaron de ser coherentes cuando la boca de ella llegó a los límites de su deseo haciendo que él perdiera el control de sí mismo – Ohhhhhhhh joder... Merlin... Noooo... – era la imagen más erótica que había visto en su vida, definitivamente ella sólo era una mujer... y esa noche sería su mujer – Hermione – gimió dejándose arrastrar por el placer, indudablemente esa noche sería bastante larga.

Lo siento creo que tendré que cortar este capítulo en dos partes, este me quedó un poco más larguito de lo normal, así que el siguiente es un poquito corto, por lo cual lo subiré lo más pronto que se pueda… si ya se… espero sus crucios

ZaDaBia: noooo lo caliente viene en el siguiente capítulo, espero no decepcionarte porque la musa de los lemmons se fue hace bastante y no regresa la desgraciada…

Yatsave: Cuando uno tiende a seducir a un hombre no hay nada mejor que verlo perder el control y más si es alguien como Severus, como puedes ver se están dejando llevar por el deseo sin importarles nada, ni Mariela, ni el mañana, ni lo que dirán…

Sueksnape: jajajajaja sabes que es lo mejor de cuando divagas? No, mejor no te digo para que sigas divagando, le corto lo emocionante a eso… espero te siga gustando la historia. Oyeee! No tienes nada que agradecer, siempre responderé, cuando pueda hacerlo inmediatamente lo haré y sino en cuanto me sea posible ;)

Samaria Reed: Esto ya casi esta listoooooooo… jajaja, ahora sólo queda Mariela, pero eso no importa, por ahora que las mazmorras se enciendan carajo!

Alana: Muchas gracias guapa, no te preocupes que esta historia ya la tengo concluida así que actualizo lo más rápido que me deja mi trabajo y mis responsabilidades, por lo pronto te prometo a mediados de semana subo el capítulo 8. Besos hermosa.

Yazmín Snape: OMG! Oh Merlínnnnn… estas embarazada?

Ni tiempo le dio a Severus de los celos jajaja sé que no actualizo las otras historias pero en verdad a veces llego tan agotada que no logro escribir ni un párrafo, y ya quiero escribir otra historia y me contengo para primero terminar esta y otra de las pendientes. Haré lo que pueda con tu chantaje jajaja prometo este fin de semana empezar a redactar algún capítulo de las otra historias, veamos en cual me inspiro… Besos! Estas embarazada?

Besos mis brujas!