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CAPÍTULO 9
Al abrir los ojos Hermione suspiró observando al hombre que descansaba a un lado suyo, si alguien le hubiese dicho que terminaría en la cama con su tutor definitivamente lo hubiese tachado de loco y le recomendaría un buen medimago en San Mungo, pero ahí estaba ella sobre la cama de él con apenas sus bragas puestas. Desde que habían regresado del castillo no habían podido evitar salir de la cama.
Bajó a la sala de estar para prepararse un café, se había colocado solo una playera de ella color blanco que le llegaba bajo los glúteos, bastante grande pero no le importaba, estaba sumergida en un monologo interior que estaba por acabar sus nervios, no podía creer todo lo que había ocurrido, y tenía miedo del futuro porque ella había terminado ahí con él por una simple calentura y por primera vez le carcomía la conciencia que un hombre la aceptase satisfacer solo por el hecho de ser sexo, por primera vez se decepcionaba que ese hombre la utilizara sin llegar a pensar que ella era una mujer que podía sentir.
¿Sentir? Pero de qué demonios estoy hablando, es tanto como admitir que quiero a Severus y eso no es posible – se negaba a sí misma.
Además por otro lado... estaba Mariela porque ella se había comportado como una zorra una vez más, no solamente se había metido en la cama de un hombre sólo porque si, sino que ese hombre era su tutor, su mejor amigo y lo único que tenía en la vida, acababa de cagarla y feo... ahora lo perdería a él también por cumplir sus deseos; sólo se había metido con un hombre ajeno, Severus ya tenía a esa mujer con la cual había compartido años de su vida.
Se lo merece, es una completa zorra– se repetía – Además bien que me provoco en el restaurante... para que se hagan realidad sus pesadillas.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando tocaron la puerta, dejó el café a un lado mientras abría, lo primero que vio fue una mirada asesina mientras pasaba a la estancia sin siquiera ser invitada.
- Oh... si, pasa adelante – saludó con sarcasmo – ¿Quieres sentarte? Tal vez café, té.
- Un café estaría bien.
- En la puerta de allá es la cocina, puedes preparártelo, – le respondió con odio.
- Soy la invitada, técnicamente tú tendrías que prepararlo.
- ¿Yo? Tú no eres mi invitada, sino de Severus y él aún no baja, esta dormido.
- Pues despiértalo.
- Que fastidio – susurró dejando que la mujer escuchara.
- Y apresúrate que tengo prisa.
- Tranquila Mariela que esos arranques tuyos te sacaran arrugas, no creo que quieras aparentar más años que Severus ¿verdad?, ahorita bajo con tu novio.
Abrió la puerta de golpe para que él se percatara pero apenas se movió buscando una nueva posición, debía admitir que verlo desnudo boca abajo en otras condiciones la hubiese encendido pero con la mujer allá abajo la tenían hecha una fiera.
- Hey... arriba.
- Hermione... es temprano vuelve a la maldita cama.
- Son las nueve Severus, no es temprano, – refunfuñó mientras iba recogiendo las prendas de su ropa.
- Eran las cinco de la mañana cuando nos dormimos ¿eso te dice algo?
- No me importa, baja ya anda que no atenderé a tus visitas.
- Que les jodan... regresa anda, te necesito, – furiosa le arrojó los pantalones en la cara para que le hiciera caso – Que irritable ¿qué demonios te pasa? Ayer estabas muy cariñosa y ahora...
- Tu novia esta allá abajo.
- ¿Mariela? – preguntó levantándose como resorte – ¿Por qué la dejaste pasar?
- Ella se invito sola, pero no te preocupes que acabo de recoger mi ropa y no se enterara de esto.
- No... ¿qué? Oye Hermione yo no quise decir eso, – le reprochó con la mirada al mago dándose la vuelta – Herms... no te vayas ven.
- Vete al demonio, la acompañare 15 minutos no más, date una ducha.
Dejó al mago maldiciéndose haber sido tan estúpido en su reacción, pero desde que habían regresado de su primer encuentro no habían hecho otra cosa más que intimar, en la cama, en la ducha, enseñándole a ella todo lo que necesitaba saber sobre el placer sexual. Entró a la ducha rápido pensando en lo que debía hacer al respecto, Mariela debía estar furiosa y Hermione lo estaba también pero no sabía que había hecho mal, no quería que pensara que esos días habían sido solo sexo para él, no es que fuera admitir que la amaba pero tampoco quería que ella malinterpretara su silencio y creyera que él sólo se había comportado como un hombre más en la vida de la joven.
Salió lo más rápido que pudo mientras se vestía con magia no podía dejar de ver la cama donde horas antes ella cabalgaba sobre su vientre mientras se besaban, debía quitar esas imágenes de la cabeza cuanto antes si quería hacer algo bien.
Mientras tanto Hermione preparaba una taza de café, se la llevó a la bruja de mala gana y aquella la bebió quemándose la lengua.
- No tiene azúcar.
- Que pena... – Hermione cruzó las piernas dejando que la bruja viera el cuerpo perfecto que tenía la joven, un par de muslos bien torneados blancos y suaves.
- ¿Crees que es forma de estar vestida cuando vives con Severus?
- Bueno, estoy en mi casa y visto como se me place así quiera andar en bragas paseándome lo hago, porque esta casa aún es mía.
- Vistes como una prostituta
- ¡MARIELA! – gritó escandalizado Severus – No te voy a permitir que le hables así a Hermione.
- Pero si no es mentira, mírala ¿cómo se atreve? Si ella vive contigo.
- No hay razón para que la insultes, esta es su casa y ella puede vestirse como se le plazca la gana.
- Pero hasta parece que te esta provocando.
- Ya Mariela, mira mejor vámonos, no es un buen lugar para hablar – respondió conduciéndola hacia la salida – Hermione te quiero en la casa, necesitamos hablar.
- No sé si este, no soy tu elfo para estar aquí cuando regreses, – él se giró quedando frente a frente para susurrarle sin que aquella mujer escuchara.
- No me respondas así Hermione, no hay necesidad, quiero hablar contigo en serio... por favor, – le pidió tomándola de la cintura.
- Vete ya porque si esa... mujer vuelve a insultarme te juro que la mando a San Mungo.
Cuando él cerró la puerta Hermione estalló en gritos y hechizos, no podía creer que de nuevo le sucediera a ella, bien se había prometido desde que había dejado a James que jamás ningún otro hombre la volvería hacer sentir así de vacía y usada, y lo que más le dolía era que fuera precisamente él quien la destrozara de esa manera.
Tomó una ducha, se arregló poniéndose un conjunto color gris y una túnica negra, tenía una cita con su asesor para definir la especialidad en la carrera, así que tenía que partir cuanto antes. Tomó polvos flu llegando al Callejón Diagon.
- Buenas tardes, busco al sr. Anderson White.
- Si señorita el señor White ya la está esperando, – el mesero la condujo al final del restaurante donde un hombre ya los pasados 50 años la esperaba con una enorme sonrisa.
- Señorita Granger, por favor tome asiento.
- Gracias... – una vez ordenando un simple vino de elfo comenzaron la platica sobre las habilidades de la bruja que no se encontraba segura de lo que decidiría estudiar.
- Muy bien, entonces quieres estudiar Infecciones y venenos ¿correcto?
- Así es.
- Esto te haría tomar clases particulares de pociones y hechizos, una especialidad bastante compleja, ¿algo en especial?
- Quisiera dedicarme a estudiar antídotos, creo que es lo que más me apasiona.
- Muy bien, me siento orgulloso de lo que ha prosperado la mejor de mis alumnas.
- Gracias profesor White – cuando brindaron ella casualmente se giró para ver que en la esquina estaba sentado Severus comiendo con Mariela... eso terminó por quebrarla, él ya estaba retomando su relación con ella mientras que en la noche se habían amado en la cama, se sentía una basura.
- ¿Pasa algo?
- No nada, sólo que me siento indispuesta, necesito retirarme.
- Por supuesto, te llevaré a tu casa.
- No, no es necesario, no se preocupe... nos veremos luego.
Aún sintiéndose hecha una mierda salió de ahí con la debida precaución para que Severus no la viera, una vez en el Callejón se desapareció de ahí, necesitaba tanto una copa...
SS&HG
- Gracias por haberme traído a comer
- Me arrastraste hasta el restaurante Mariela – siseó el pocionista – Eso no se puede llamar propia voluntad ¿o sí?
- Me lo debías Sev... para empezar no me llevaste al baile de Hogwarts, cuando quedamos que comenzaríamos a formalizar nuestra relación en la sociedad, ignoraste tres mensajes que te mande vía lechuza, no me abriste la puerta ayer y para cerrar con broche de oro si tuviste tiempo para esa niña, – el mago siguió masticando la comida intentando pensar como se lo diría...
- Nunca llevo a nadie que no sea Hermione a los bailes, siempre me acompaña ella lo sabes, no podía responder tus mensajes porque estaba ocupado y sobre lo de formalizar...
- ¿Qué pasa con eso?
- Ya no será posible
- ¡¿QUÉ?!
- Lo que escuchaste, no puedo formalizar porque... ya no puedo estar contigo.
- ¿No puedes?
- Y no quiero estar más a tu lado.
- No estoy entendiendo nada, hace unas semanas todo iba bien, hasta me presentaste a esa heroína de guerra altanera y planeamos vivir juntos.
- Se llama Hermione y no planeamos, tú me presionaste para hacer eso, pero no lo haré porque no puedo.
- ¡Es por una mujer! Lo puedo ver en tus ojos.
- La razón no es lo que importa, sino que todo esto termino, somos adultos y creo que podemos manejarlo, fue hermoso estar a tu lado estos años pero termino ya, – a pesar de intentar ser suave con ella no pudo evitar que las lagrimas comenzaran a salir de sus ojos, la estaba lastimando y él no podía evitar hacerlo, se sintió el hombre más vil de todos.
- Vete.
- Mariela...
- Por favor vete, – no tentó a su suerte, dejó algunos galeones sobre la mesa y salió del restaurante rumbo a La Hilandera donde aquella castaña estaría esperándolo, o al menos eso era lo que él quería y pensaba.
SS&HG
Cuando llegó a La Hilandera no había rastros de Hermione, o más bien si los había, la pequeña mesa de centro de la sala que era de cristal estaba estrellada, el florero tirado y algunos libros, estaba enfurecida por haberse ido con Mariela, aún así había muchas cosas que explicar y que hablar con la hechicera
¿Qué era lo que hacía esa mujer con él? Debía admitir que Hermione fue su única debilidad, no había algo que pudiese negarle, era todo para él, sin embargo nunca se le ocurrió cumplir esas absurdas fantasías y pesadillas donde la veía como mujer, cada vez que la veía hermosa o arreglada prefería ignorarla o ser grosero, lo veía como algo prohibido.
Tuvo a esa pequeña castaña cuando tenía 15 años y desde ese instante se convirtió en su responsabilidad, debía sacarla a flote y se dedicó a ella, entre caprichos, regaños y preocupaciones, sabía mil veces que debía soportar horas de tortura del Señor Tenebroso porque una mujer inocente esperaba a por él, dependía de él y la guerra se convirtió en algo más... Tenía 19 años, su nombre estaba limpio y vivía en paz con el mundo mágico, regresaba a la casa cuando la vio recostada en el sillón dormida, llevaba un vestido que apenas le cubría medias piernas, la recorrió con la vista y se dio cuenta que ya no era una niña, tenía ahí viviendo a una mujer muy bella, ahí comenzó su tortura, sus ojos de hombre no pudieron ignorar lo atractiva que era.
Se maldijo y la maldijo mil veces, no podía estar pensando esas cosas, sus pesadillas aparecieron siendo ella la protagonista, él quería decir que todo era deseo y creyó que así era, cuando notificó que se casaba con Weasley se quiso morir, nunca quiso que se casara con ese espantoso pelirrojo, consideró que era muy poca cosa para ella y cuando se divorció confirmó lo que pensaba, siempre supo que sólo necesitaba de un hombre que la valorara y con hechos le demostrara la mujer que era y que ella lamentablemente no veía, lo hermosa y deseable que podía llegar a ser, lo magnifica que era y darle todo pero no había tal hombre, nadie la merecía, ni siquiera él, sin embargo cuando ella se fue a vivir con Weasley no pudo ser más feliz, tenía fuera de su casa a su mayor tormento, duro embriagado dos semanas y fue entonces que descubrió que no todo debía ser deseo.
Él tuvo que ver como se consumía por el dolor de su divorcio, la vio borracha, llorando, la vio hecha una fiera, enojada, gritándole, vio su mirada de tristeza cuando se daba cuenta que había estado con un hombre, soporto eso, calmando su furia y todos esos sentimientos que ni él mismo entendía. A veces se preguntaba si cuando hizo su vida con Dorian y James y él había terminado enfurecido había sido por ser su protector, o acaso estaba experimentando lo que la gente llamaba celos.
Y ahora todo estaba aún más complicado, seguía esperándola en casa para hablar, ¿para ella esos días de pasión y placer qué significaban? Era solo sexo como acostumbrada o quizá ella esperaba algo más de él, si era así necesitaba saberlo y contemplarlo, necesitaban hablar de lo que había pasado entre ellos, las consecuencias, Mariela, los sentimientos de ambos... su cabeza era un remolino y justo así se quedo dormido esperándola.
Eran cerca de las nueve de la noche cuando ella llegó, lo primero que Hermione vio fue a un Severus que casi echaba fuego por los ojos, nunca lo había visto tan molesto, ni siquiera le dirigió la palabra y subió a su habitación, antes de llegar a la mitad de las escaleras la giro con fuerza.
- ¿Dónde estabas?
- Que te importa.
- No me respondas así y contéstame, ¿dónde estabas? – ella se quedo callada retándolo – ¿Estabas con alguien? ¿un hombre?
- ¿Qué? – pregunto sorprendida y herida por la pregunta – Eres un imbécil y yo una idiota por meterme contigo.
- ¿Arrepentida? – le preguntó con ironía tratando de ocultar el coraje.
- Eres un asqueroso hipócrita, ayer estábamos teniendo sexo por la noche y hoy te vas a pasear con tu prometida al mejor restaurante, romántico y discreto... ayer eras mío porque no eres más que un hombre que sólo piensa con su pene en vez con el cerebro, eres un cabrón Severus me usaste... pero no te haré dramas porque yo me metí contigo.
- Bueno me alegra que asumas tu parte, ya que fuiste tú quien me buscaste y no salí con mi prometida, – escupió con ira.
- Te vi Severus y quiero felicitarte por tu nueva relación formal.
- ¿De qué coños hablas? – la hechicera le arrojó el Profeta donde se visualizaba una fotografía del pocionista con Mariela en una cafetería muggle, él estaba serio mientras ella sonreía tomándole la mano –Esta fotografía es de hace meses.
- La noticia no, – leyó el titular "El espía y héroe de guerra se compromete con la pocionista Mariela Rives: ayer nos llegó la confirmación de que la pareja se encuentra en planes serios de formar matrimonio, debemos aclarar que al temido Severus Snape jamás se le conoció alguna relación..." él no pudo seguir leyendo, estaba furioso con la noticia y furioso con ella por creerle y por no saber con quien estaba – En esta semana me mudo de aquí.
- Hermione... escúchame.
- No quiero escucharte.
- ¡PUES LO HARÁS! – la chica bajó las escaleras corriendo hacia la puerta de salida – ¿A DÓNDE DEMONIOS VAS? TENEMOS QUE HABLAR, LO QUE PASO ANOCHE...
-LO QUE PASO ANOCHE ESTA CLARO, TÚ LO HAS DICHO, YO ME METÍ EN TU CAMA, SOLO FUE SEXO Y NO VOY ARRUINARTE NADA, COMO SINO HUBIERA PASADO, PERO NO ME QUEDARÉ A ARREGLARLE LA CASA A MARIELA NI A HACER PREPARATIVOS DE BODA... NO LO HARÉ.
- No seas ridícula.
- Vete al demonio, – concluyó desapareciéndose de ahí.
Frente a ella estaba un bar muggle, uno de tantos a los que solía ir de joven, en verdad necesitaba esa copa, se sentó en la barra.
- ¿Lo mismo Hermione?
- No... necesito un Whiskey doble.
- Algo fuerte, en seguida te lo traigo, – el barman le llevó la bebida y se la tomó rápido tratando que ésta sanara sus heridas, había sido tan estúpida, no volvería con él, ni esa noche ni nunca, mandaría por sus cosas y se largaría de ahí – Otro por favor George.
- En seguida – cuando llevaba ya cuatro estaba por ponerse a llorar, los recuerdos de él disfrutando de su cuerpo la quemaban por dentro.
- Hola muñeca... ¿te puedo invitar algo? – le preguntó un hombre de unos 35 años, la mano de éste acariciaba su hombro, conocía bien lo que quería... - ¿Qué te parece si te llevo a otro lugar... te encantará – a pesar del dolor Hermione sabía bien que en ese momento sólo le quedaba sonreír... seguro que ese hombre curaría su sufrimiento.
Creo que cambiaré los capítulos que tenía, buscaré el final esperado… gracias por el apoyo. De aquí nos vemos hasta el siguiente fin de semana…
MJSnape-prince 1996: Gracias guapa! :'( si te diste una ducha fría indica que hice las cosas muy bien…
Sueksnape: debo admitir que hay varios a los que en definitiva debo cruciar… jajaja pero tú eres cosa a parte… siiiii aún sigo triste por el caballero herido, creo que no podré superarlo y estoy tentada a leer Oscuridad profunda pero no se si lo resista. Pd: no, no te diré… tú sigue divagando, eso te sale natural… Cuidate… besos
Samaria Reed: este capítulo es para ti… ya que me dijiste que primero les complicara la vida jajaja así que tu has cambiado el curso de esta historia… Besos
AliuxS: siiii… es que debes admitirlo, un hombre frío y calculador perdiendo la razón es excitante, y más ahora que me estoy adentrando a los Voldmione, después de haber leído un fic tan dramático como El caballero herido y la dama prometo ya no escribir tanto drama, es cierto lo que dices, como lectora quedas afectada cuando lees un fic que te deje mal :'( tendrá final feliz, lo prometo. Saludos guapa que estes bien
Yazmín Snape: a esos bebes! Que no se dejan ver… el mío también tardo pero yo sabía que iba a ser desde que me dijo el doctor que estaba embarazada, así que usa tu sexto sentido. Tendrá final feliz lo prometo… veré que hago con Mariela creo que intentaré meter esa frase que dijo mi otra lectora jajaja Saludos
Yetsave: Final feliz garantizado, después de tanto drama, me sería imposible poder hacerle algo a esta pareja feliz. Creo que cuando uno como lector llega a sentir tanto en un fic ya sea tristeza, frustración o alegría es porque es buen escritor (a) así que aunque el fic que leí me dejo muy mal, no dejo de admirar a esa escritora y querer aprender algo de ella para poder plasmar algo como lo hizo en su momento. Gracias por la comprensión… Besos
A Costa tuya: Bienvenida, aun quedan unos cuatro capítulos más. Fijate que al principio creí que se parecía a esa novela, pero editaré esa parte ya que ahora la novela tomó otro curso y no se parece en nada a la historia que escribi. Me alegra que te haya gustado. Gracias por tu review… Besos
AdriSnape: Claro que los dejaré juntos pero deja los complico tantito… que les cueste jajaja…Besos guapa
