Hola de nuevo, les traigo un nuevo capitulo de esta historia que me da tanto gusto que tenga una buena aceptación, tambien les agradezco a Katerine c y a Lady paola Higurachi, por sus reviews, me dan tanta alegria!, tambien les agradezco a esos lectores anonimos que siguen esta historia, y pues si ya estoy recuperandome de ese trago amargo, la vida sigue y se que encontraré de nuevo al amor, ahora si, a leer!
Como siemrpe los personajes no me pertenecen solola historia es original mia.
CAPITULO XIV
EL SANTUARIO DE SAINT VINCET
Fue hasta que volví a escuchar su voz que me di cuenta de donde estaba y sentí que de nuevo mis mejillas ardían, había tanta familiaridad en ese abrazo que no pude evitar sonrojarme más, porque Inuyasha no me había soltado, sin girarse me apretó más hacía él.
-Amigos, no se preocupen, yo cuidare de la pequeña Aome, pueden estar tranquilos- su voz sonaba firme y un poco emocionada.
Dicho esto se acerco más a mi oído y me susurro.
-Me encanta el modo en que te sonrojas, además hueles tan delicioso… como a caramelo-
Aspiro la piel de mi cuello lo que hizo que me tensara y sintiera un escalofrió directo a mi vientre, fue una caricia tan delicada que mi sonrojo anterior paso a ser nada en comparación con este, imagine que mi rostro parecía ya una granada, escuche su risa, ligera franca, tan sencilla que hizo reír a mi también, me rodeo con su brazo mis hombros y me giro para quedar frente a los demás, quienes nos veían como si nos hubiera salido una tercer oreja, pero tuvieron la delicadeza de no hacer ningún comentario, Sango se levantó del sillón donde estaba y de tres pasos llego frente a mí con una gran sonrisa.
-¡Bienvenida al Santuario de Saint Vincet, hogar de rebeldes, liberales y prófugos del yugo de la gran Asamblea!- y abarco los brazos abarcando la gran estancia.
-gracias- fue lo único que logre decir y me abrazo
Cuando me soltó vi que el padre Pierre apoyado por Miroku se acercaba a mí.
-Mi niña, ahora está a salvo, pero recuerda que el camino apenas comienza y que debes de hacer uso de toda tu determinación y de tu fuerza para que esto tenga un buen final, que Dios te bendiga, espero verte pronto-
-Gracias padre, de verdad que no se cómo pagarle lo que ha hecho por mí-
-solo mantente a salvo, y eso será suficiente, ya has sufrido bastante y mereces una "vida"-
Esto último lo dijo con énfasis y viendo a Inuyasha, fue como una advertencia silenciosa que Inuyasha entendió.
-No te preocupes Pierre, "ella si vivirá" lo prometo-
-lo sé Inuyasha, lo sé-
Después de darme un gran abrazo y darme la bendición el padre y Miroku se encaminaron hacia la salida acompañados por Sango, esa conversación se quedo en mi mente ¿Qué habría querido decir con eso?, pero no me detuve mucho en pensar en eso, no quería hacerme más telarañas mentales de las que ya tenía y claro la proximidad de Inuyasha no ayudaba mucho con mi concentración, cuando me di cuenta de que estábamos solos, el pulso se aceleró de nuevo, podía sentir su mirada sobre mí, las manos me sudaba yo sabía que él podía percibir esto, así que junte el poco valor que me quedaba, me mordí mi labio inferior en un fallido intento de que no se notara mi temblor, gire mi cabeza para observarlo de frente, ¡él estaba sonriendo!, eso me tomo tan de sorpresa que toda mi determinación se fue al carajo y baje la vista apretando mis manos tras de mi espalda, su mirada era una mezcla de diversión y ternura, ya sin verlo logre que mi voz saliera sin temblar pero muy baja, casi fue un susurro.
-¿porqué me miras de ese modo?
-porque hace mucho tiempo conocí a alguien parecida a ti, quizás es una segunda oportunidad que me da Dios de salvar... mi alma, salvándote a ti...-
Su voz sonó tan triste y sus ojos se opacaron, supe que había perdido a alguien muy importante y lo peor es que ya sabía que había sido Seshomaru, y aunque no sabía cómo había sido, supe que ese dolor ambos lo compartíamos, en ese instante lo sentí más cercano y sin pensarlo volví a cuestionarlo.
-¿qué fue lo que pasó?-
-Es una larga historia, pero te la contaré en otra ocasión, debes de estar cansada fue un largo viaje lleno de tensión, ven te llevaré a donde te quedarás esta noche, hoy podrás descansar… ya estas a salvo aquí- me dedico una gran sonrisa que me hizo suspirar.
Me tomo de la mano, su tacto era frio pero pude sentir la calidez de su alma y supe que era verdad… Ya estaba a salvo, Esa noche dormiría tranquila, atravesamos una puerta grande de madera que estaba en el lado opuesto de donde habíamos entrado, salimos a un pasillo que estaba iluminado por antorchas, pero a pesar de la iluminación había zonas muy oscuras, por instinto me acerque más a él, sí, lo reconozco la oscuridad me daba mucho miedo, el me sonrió para darme más confianza y me abrazó.
-Tranquila, yo te cuidaré, no hay monstruos… bueno solo yo- y volvió a reír, ese sonido me tranquilizo pero no lo suficiente para aflojar mi agarre a su ropa.
-No dudo que me cuides, es solo que… aún me da miedo la oscuridad- dije casi en un susurro- lo sé es tonto pero aún me aterra-
- Todos le tememos a lo que no podemos ver o entender, eso es normal- era como si le hablara a un niño pequeño, eso me hizo sonreír-pero con el tiempo te darás cuenta de que no hay nada a que tenerle miedo… excepto a ti misma- y volvió a reír.
No dije más, pero mi cuerpo reaccionó por instinto, y me aferre más a él, me observo divertido y para darme más seguridad me apretó más hacía él, caminamos por el pasillo hasta que al fondo pude ver luz y respire más aliviada ¡ya casi llegábamos a la salida!, cuando por fin llegamos me di cuenta de que donde habíamos estado era solo la entrada al mundo de Inuyasha, bajo la catedral de Saint Vincet, existía toda una ciudad, habitada por todos aquellos que había escapado de la tiranía de Seshomaru, ¡era una réplica exacta de la ciudad e Saint Malo!, claro que no tan grande pero era muy parecida, tenía las mismas calles adoquinadas, las pequeñas casas pintorescas, incluso había flores en los balcones y pequeños jardines que adornaban las casas y las calles, la única diferencia era que aquí no estaban iluminados por el sol, solo había unas enormes antorcha que adornaban las calles y le daban la ilusión de el atardecer, ya que el techo estaba pintado de un color azul cielo hermoso, lo que llamo más mi atención fue una enorme columna que estaba en medio de esa pequeña ciudad, estaba clavada en el techo de roca solida como si fuera parte de el mismo cielo de roca, pero no era de piedra, ¡parecía hecha de cristal!, Inuyasha se dio cuenta e mi asombro y volví a escuchar esa risa ligera propia de él, me gire para verlo y levante una ceja.
-¿Qué es tan divertido?, pareciera que siempre hago cosas que te causan gracia-
-perdona, pero tu asombro ¡me es tan delicioso!... y te hace ver tan linda-
-¿te burlas de mi?- intente parecer molesta pero su sonrisa tan franca me frustro el intento y termine sonriendo también.
-no, en absoluto- negó con la cabeza- todos se asombran al ver el santuario, pero tú en particular me haces feliz con tus reacciones-
Volvió a tomar mi mano y me jalo suavemente hacia adelante para mostrarme el lugar, mientras me explicaba todo lo que veía.
-Veras Aome, esté lugar es una especie de territorio neutral, todo vampiro o humano que necesita protección viene aquí- señalo con la mano libre todo.
-Espera… ¿has dicho humanos?, eso significa ¿que no soy la única?- mi asombro era por demás enorme.
-Sí, humanos y no, no eres la única, veras humanos y vampiros coexisten en paz en este lugar, así como Seshomaru tiene sus leyes aquí yo tengo las mías, ninguno atacara al otro, es una de tantas… pero en realidad no hay tantos humanos, la mayoría termina convertido por voluntad propia- su voz sonaba tan tranquila y llena de orgullo.
-No entiendo…aún, ¿cómo es que terminan convertidos?- él giro su rostro para verme.
-La mayoría de los humanos que están aquí es porque se enamoraron de un vampiro, esa unión en el mundo de Seshomaru está prohibida, él los ve como… simple ganado, pero no todos los inmortales lo vemos de ese modo, muchos hermanos y hermanas de sangre vieron el corazón de ese "ganado" y se enamoraron, por ese amor fueron perseguidos pero yo les brinde un lugar seguro- señalo la ciudad de nuevo- aquí pueden vivir tranquilos, sin temor a que los maten por no obedecer las leyes de él- me miro más intensamente, quizás tratando de ver cuál era mi reacción, que aún seguía siendo de sorpresa.
-pero… si Seshomaru sabe de la existencia de esta ciudad ¿no es más peligroso que estén todos juntos aquí?, podría mandar a todos sus seguidores y aniquilarlos a todos- la angustia en mi voz era tan grande que Inuyasha solo me sonrió para tranquilizarme.
-en realidad Aome no es tan fácil, él y yo tenemos un acuerdo, es algo que hizo porque me lo debía- sus ojos se opacaron y su voz sonó triste- veras cualquiera que logre llegar aquí será perdonado, Seshomaru no puede traspasar las puertas de Saint Vincet para perseguirlos… al menos su muerte sirvió para que otros vivieran… pero como te dije antes esa es una historia que te contare en otra ocasión- me dedico una sonrisa triste.
-Entonces ¿él no puede entrar aquí?- claro que ya me lo había dicho pero necesitaba con desesperación que me lo confirmara, Inuyasha noto mi ansiedad.
-No Aome, ni siquiera puede entrar por ti, aunque lo deseara mucho.-
-¿porqué?-
- Es simple, si él entra a Saint Vincet… morirá-
-¿¡qué!- ahora si mi voz sonó más a un grito, una cosa era que yo no quisiera volver con él pero otra muy distinta que muriera por tratar de verme de nuevo, él me miro con un poco de sorpresa pero creo que entendió mi miedo.
- tranquila, él no es tan idiota como para arriesgarse de ese modo, planearía la manera de hacerte salir, pero jamás entraría aquí, Saint Vincet está protegido con magia antigua, sí lo sé, suena bastante contradictorio, pero recuerda que antes de que el cristianismo surgiera en esta zona, era habitada por celtas y por ende tenían sus creencias en la magia y el poder de los seres que habitaban la naturaleza, esta Iglesia fue construida sobre un circulo de magia, por lo que cuando hicimos este pacto, la magia cambio para proteger la vida, el amor y la libertad por lo cual si él entra aquí con la intención de acabar con eso, aunque sea para tenerte a ti por amor, el será quien muera ¿ahora lo entiendes?-me miro serio, esperando que yo hubiera entendido toda su explicación y la verdad es que me había tranquilizado bastante.
-sí, ahora entiendo-
Respire más tranquila, estaba demasiado cansada como para empezar a pensar en las posibles fallas de ese pacto, continuamos caminando por las calles, llegamos al centro en donde se ubicaba la enorme columna de cristal.
-Esta columna Aome es un antiguo megalito, creo que esto es el centro de la magia que nos protege, cuando llegue aquí ya estaba como lo ves, eso fue hace más de 500 años atrás, en ese entonces no había nada más que rocas y vació alrededor, pero con el paso de los años y mucho trabajo logramos construir esta ciudad y ahora podemos llamarlo nuestro hogar-
Yo estaba tan absorta viendo los cambios de luz que producía la roca que por un instante también sentí que ese era mi hogar.
-¡es precioso, parece como si reflejara la luz en mil destellos de colores!-
-sí, cuando las antorchas se apagan, la columna brilla como si tuviera luz propia, y es cuando sabemos que el nuevo día a llegado a la superficie-
Me gire para verlo, sus ojos tenían una luz tan hermosa que me quede impactada, él me sonrió de nuevo, esa sonrisa tan suya hacía que mi corazón latiera más rápido, en un impulso me acerque a él y lo bese en la mejilla, para cuando reaccione ya lo había hecho, di dos pasos hacia atrás con las mejillas color escarlata y baje la mirada.
-¡gracias por ayudarme, no tengo como pagarte esto que haces por mi!- y le sonreí.
Él me miro con ternura infinita y me devolvió la sonrisa.
-ven ahora te mostraré donde dormirás, espero que no te moleste compartir el lugar, pero la única disponible por ahora es la casa de Sofía-
Volvió a tomarme de la mano, me condujo calle arriba, llegamos a una pequeña casa de una planta, llamó a la puerta y abrió la bella vampira que nos había dado en primer lugar la bienvenida.
-Hola Sango, espero que no te moleste que Aome se quede contigo por un tiempo, al menos hasta que podamos construirle una casa para ella-
- por supuesto que no me molesta- y sonrió tanto como sus mejillas se lo permitieron- ¡será un placer!, siempre quise tener una amiga viviendo conmigo-
Se hizo a un lado para dejarnos pasar, adentro era un lugar acogedor, una habitación amplia y limpia, al centro había una chimenea redonda y alrededor había cojines acomodados en el piso, en las paredes había cuadros que en su mayoría era de día y plasmaban a un brillante sol en todas sus facetas, al fondo vi un pequeño pasillo y dos puertas, claro que no había cocina pero tenía una gran ventana adornada con unas lindas cortinas blancas con vivos verde limón lo cual le daba un toque más de luz, sonreí, en realidad era un lugar acogedor, el frio tacto sobre mi mano me hizo voltear a ver hacía mi derecha y vi el rostro sonriente de Sango.
-Ven Aome, te mostraré tu habitación, si sé que tengo muchos cuadros con soles, pero me encanta el día, es una nostalgia de hace tiempo, pero ya tendremos tiempo para que te lo platique, ahora vayamos a la que será tu habitación-
Me jalo hacía el comedor, abrió la puerta del fondo, había una pequeña cama y la decoración era muy similar al resto de la casa, sencilla pero acogedora, sonreí por primera vez desde que había escapado con Hoyo, por primera vez después de mucho tiempo me sentí en casa de nuevo, y sin más la abrace con fuerza.
-¡gracias, Sango, muchas gracias, es hermoso!- las lagrimas de emoción escaparon de mis ojos.
-no llores Aome, sé bien que has pasado por cosas terribles, pero ahora estas a salvo, ahora ya nada podrá hacerte daño, nosotros te cuidaremos-
Esa confirmación me tranquilizó, y di gracias por haber llegado al lugar correcto.
Continuara...
Avance del sig. capitulo
-No es posible que nadie la haya encontrado aun!-
Su enojo era tan grande que sus ojos eran rojos como la sangre, su mirada estaba fija en Kagura.
-¡tu le dijiste que escapara!- dijo en un grito
-Seshomaru, yo no le dije que escapara, ella se fue por su propia voluntad, ¿que no te das cuenta de que la lastimaste más de lo que podía soportar?- su voz era fria.
en ese instante entro corriendo Kouga
-Seshomaru, ya sabemos donde esta y no creo que te agrade mucho-
-¿en donde esta y porque no la has traido contigo?-
-porque ella esta con él... ella pidio asilo en Saint Vincet-
Seshomaru se dejo caer vencido, si ella estaba ahi no sería facil recuperla...
Bueno espero que les haya gustado este nuevo capitulo y me dejen sus reviews, son un gran balsamo para mi en este momento.
