Hola chicas y chicos! pues les traigo el nuevo capitulo, espero que lo disfruten mucho, ahora si ya se esta poniendo color de hormiga... quiero agradecer a todos los que me leen en el anonimato a los que me agregfaron a favoritos y a Elizabethcullen que me dejo un lindo review, mil gracias a todos! y como siempre les digo, los personajes no son mios solo al historia es original de mi cabecita... a leer.
CAPITULO XV
LA LOCURA DE PERDERLA
Ya casi anochecía, en el horizonte aún se podían apreciar los últimos rayos de luz solar, era un momento que le encantaba, era como si perteneciera a ambos polos de la vida y de la muerte. Se detuvo un momento en la puerta de la casa, deseaba embriagarse con ese aroma que lo volvía loco y que tanto amaba, fue cuando se dio cuenta de que algo estaba mal, él olor de ella seguía en el aire pero ya era tan tenue, era como cuando había rosas en una habitación pero al sacarlas quedaba el perfume pero más débil, como un recuerdo, camino con prisa abrió la puerta, olfateando el lugar el aroma era un poco más fuerte rumbo a la biblioteca era su lugar favorito, pero un vació iba haciéndose más grande en su frio corazón, era esa sensación que nace antes de una mala noticia, intento concentrarse en su olfato y en su oído, pero no pudo escuchar ese latir debocado que tantas veces lo tranquilizaba, abrió las puertas pero la habitación estaba vacía, giro sobre sus talones pero esta vez iba corriendo, ahora el vació estaba acompañado por la angustia aterradora de que no la vería, dubio las escaleras casi volando y abrió las puertas de su habitación, fue cuando su peor miedo se materializo y le dio la razón, ¡ella ya no estaba en la casa!, del dolor paso a la furia, alguien tenía que pagar por haberla dejado marcharse, pero no se movió, una imagen llego a su mente casi como un puñetazo que lo hizo dejarse caer al piso, se concentro al máximo y retuvo la imagen, ¡si era ella!, amplió su visión y pudo ver el rostro de esa mente, era una mujer mayor, casi una vieja se había cruzado con ella y casi la derriba, Aome iba corriendo, su rostro era de preocupación y lo supo… ¡ella estaba huyendo!, vio con infinita angustia que se detenía en medio del camino y paraba un coche, rápidamente busco la mente de ese hombre que la había recogido, encontró la mente que buscaba, un insignificante hombre que la había observado y acepto llevarla al puerto, después dejo de prestarle atención a ella y se concentro en el camino, al llegar al puerto ella se despidió y corrió de nuevo, perdiéndose entre la gente, comenzó a saltar de mente en mente siguiéndola pero fue interrumpido al escuchar la voz de Kagura.
-¿Dónde está Aome?- su voz sonaba neutra, como si preguntara por el clima, eso lo hizo enfadarse y maldijo su suerte, giro la cabeza y se dio cuenta de que seguía de rodillas en el piso, se levanto y se giro para quedar frente a ella.
-eso es lo que estoy tratando de averiguar, pero ¡me interrumpiste!-
Necesitaba volver a concentrarse en ese mar de pensamientos humanos, pero de nuevo la voz de Kagura lo regreso a la habitación.
-no lo hagas Seshomaru- era más una orden que una petición lo cual lo sorprendió- deja de buscarla ya no le hagas más daño-
¿Cómo se atrevía a hablarle de ese modo?, no entendía porque ella le pedía eso, ¿Qué no se daba cuenta que ella estaba en peligro?, el mundo de los humanos era bastante peligroso y más para una mujer como Aome, fue cuando su ira volvió.
-¡se supone que tu debías cuidarla, que debías mantenerla a salvo!- su voz era baja pero peligrosa, se acerco a ella despacio midiéndola, alguien tendría que pagar ese descuido y ese alguien era Kagura, pero ella no se inmuto ante la ira de Seshomaru, lo había visto así tantas veces que no sintió miedo, cuando estaba a unos centímetros la voz fría de ella lo hizo detenerse.
-Tú sabías que era cuestión de tiempo para que ella se marchara- hizo una pausa estudiando el rostro de él, lo había logrado ahora tenía su completa atención, y debía de darle tiempo a esa niña para poner más distancia- le quitaste lo que más amaba, ¿Qué no te das cuenta?, ¿en verdad creíste que olvidaría y se quedaría a tu lado a pesar de todo?... no Seshomaru, ella no lo haría por más que te amara-su voz era carente de emoción, pero había un pequeño toque de reproche y él lo escucho.
-pero ahora ella está perdida, y lo peor es que me estas estorbando… ¡necesito saber en dónde está y traerla para que este a salvo!... ¿Qué no lo puedes entender?- el odio había desaparecido, su culpabilidad era palpable en sus palabras.
-en algo tienes razón Seshomaru, mi trabajo era cuidarla y mantenerla a salvo de cualquier peligro, pero dime ¿Cómo se supone que la podría cuidar, cuando tú eres lo más peligroso para ella?-
La pregunta lo golpeo como una maza, la miro unos instantes y poco a poco retrocedió sin dejar de verla hasta que choco con la cama y se dejo caer, era verdad, él era lo más peligros para Aome, él la había lastimado hasta lo más profundo de su alma, y se odio por eso, se odio por haber sido tan ciego y egoísta con ella, pero no podía perderla, ella era la razón de su nueva vida, ¡por ella había comenzado a vivir de nuevo!, ahora su rostro solo reflejaba un inmenso dolor y culpabilidad, recorrió la habitación con la mirada, debía de dejar de ver a Kagura, ella tenía razón como siempre y la odio de nuevo por eso, pero su necio corazón se negaba a aceptar que no volvería a verla, debía de encontrarla y pedirle perdón, dedicaría su eternidad a obtener su perdón, pero para eso debía de encontrarla, necesitaba recuperarla y tenerla de nuevo a su lado, cubrió su rostro presa de la desesperación, quería que fuera solo un mal sueño, pero la mano de Kagura sobre su hombro le confirmo que no era un sueño, era la realidad y que en esa realidad ya no estaba Aome.
-¿no crees que ya es suficiente?, ella merece vivir como la humana que es, no seas egoísta Seshomaru, deja que ella elija la vida que quiere vivir y apóyala, si no lo hiciste antes es tiempo que demuestres que la amas y déjala libre-
-¿Cómo puedo hacerlo Kagura?, si ella es lo único que he amado en mi larga vida, ella es la razón por la cual mi eternidad dejo de ser vacía… ¿quieres saber lo más irónico?... empecé a entender a Inuyasha y su amor por aquella humana, y ahora me doy cuenta de que fui cruel, ahora entiendo su dolor y su partida… hoy entiendo porque mi hermano prefirió ser un exiliado…-
Kagura se sorprendió que él pensara precisamente en Inuyasha, y oculto ese pensamiento, no podía delatar a Aome que era a él a quien iría a pedirle ayuda, solo dejo que las palabras flotaran en el silencio, le dolía ver a Seshomaru tan derrotado, al final ella también sabía lo que era amar a un imposible.
La puerta de la habitación volvió a abrirse, Kouga entro y al verlos se detuvo en seco, busco por la habitación y se dio cuenta de que algo faltaba y cuando miro con más detenimiento le sorprendió ver a Seshomaru tan abatido, se quedo parado junto a la puerta, la reacción de Seshomaru los tomo por sorpresa, como impulsado por un resorte invisible se puso de pie y camino hasta quedar frente al recién llegado.
-Kouga, necesito que hagas algo por mí, busca a Aome y tráela sana y salva a casa, conmigo, lo último que tengo es que estuvo en el puerto, no importa si tienes que acabar con todo Nantes, para averiguar donde esta, solo quiero que vuelva-
Kouga lo miro sorprendido, porque esa no era una petición, era una orden, desvió la mirada a donde se encontraba Kagura se miraron por un breve momento, vio en los ojos de ella sorpresa y decepción, volvió a fijar la vista en los ojos de Seshomaru y asintió sin decir nada saliendo de la habitación, Kagura bajo la cabeza y negó despacio, ahora entendía las palabras de Aome, Seshomaru jamás la dejaría ser libre, el amor que él sentía por ella rebasaba todo su entendimiento y rogo para que Aome encontrara a Inuyasha antes de que Kouga la encontrara, de manera cansada se levanto de la cama y camino a la salida, al pasar al lado de Seshomaru se detuvo un instante y lo miro de reojo.
-solo espero que si ella regresa estés preparado para que ella te odie por el resto de su vida-
-es un riesgo que correré, ella debe estar a mi lado-
Dicho esto Kouga salió de la habitación, debía de ayudarla, debía de asegurarse que Aome llegara sana y salva a Saint Malo, pero para eso debía detener a Kouga y sabia que no sería fácil, él era un cazador y jamás en una eternidad se le había escapado una presa.
Seshomaru observo como Kagura se marchaba, sabía que ella no lo apoyaría esta vez, cuando estuvo solo se dejo caer de rodillas de nuevo y por primera vez en una eternidad dejo que el dolor saliera y lloro, porque se sintió perdido sin ella, podía sentir el dolor desgarrando su corazón por su huida, y aunque sabía que hacía mal, no podía dejarla ir, la necesitaba a su lado para poder seguir viviendo, y él se encargaría de que ella lo entendiera, buscaría la manera de que ella lo perdonara.
Cuando Kagura salió de la recamara corrió tanto como sus piernas inmortales se lo permitieron, debía de alcanzar a Kouga y necesito de toda su fuerza y concentración, porque él era el más rápido de los inmortales, llego al puerto y lo vio cuando estaba a punto de subir en uno de los barcos que estaban por zarpar, indago en la mente del humano con el que hablaba y supo que su destino era San Malo si partía en este momento Aome no tenía ninguna oportunidad de escapar, así que la situación era desesperada por lo que se necesitaba una solución desesperada, cerró los ojos y se concentro para poder crear la ilusión y en un instante se transformo a los ojos de los demás en ella, la mente de los demás la podían ver como Aome, fue tan perfecta la ilusión que en un instante la mirada de Kouga estaba sobre de ella, abrió los ojos y se encontró con su mirada, se puso la capucha y comenzó a caminar entre la gente como si quisiera escapar de él, claro que tuvo que usar toda su fuerza de voluntad para caminar como lo haría un humano y así no levantar sospechas en él, ya cuando estuvieran alejados y el barco hubiera zarpado ella intentaría convencerlo de que le diera al menos un día de ventaja y por primera vez en una eternidad deseo tener la fe inquebrantable deAome en ese Dios que nunca había conocido.
Camino un poco más rápido, su engaño había funcionado, Kouga la seguía a una distancia prudente, quizás no quería que se asustara y terminara huyendo, pero huir de él era imposible, ninguna presa se le había escapado jamás, ni humano ni vampiro, doblo en una esquina y se dio cuenta de que era un callejón sin salida, era tiempo de que se descubriera su ilusión, así que se descubrió su cabeza y se giro para verlo de frente cuando entrara en ese callejón, su corazón comenzó a latir más aprisa, la tensión se hacía más pesada, si no lograba convencerlo él la mataría en ese instante por traición, lo vio entrar despacio en el oscuro callejón y detenerse a unos metros, fue cuando al escuchar su voz sintió un escalofrió recorrerla, esa voz era fría y carente de ninguna emoción, era como debía de ser un cazador.
-Kagura, buenas noches… te felicitó, aun conservas ese maravilloso don de la ilusión, lograste engañarme-
Tomo aire y rogo a las divinidades del cielo que la protegieran y que le dieran las palabras adecuadas para hablarle, se concentro en sonar lo más calmada que se podía dadas las circunstancias.
-Kouga… buenas noches- su voz tembló un poco pero logro controlarse- gracias por el cumplido, tenía muchos años que no necesitaba crear una ilusión, per dadas las circunstancias…- dejo que las palabras flotaran entre ellos, debía de ganar tiempo, pero su determinación empezó a fallar cuando lo vio acercarse a ella, pudo ver sus ojos verdes fijos en ella, pero no eran fríos como siempre, tenían un matiz de fastidió, fue cuando él dio otro paso y por instinto ella dio un paso hacia atrás, él lo noto y dejo de moverse, podía sentir como la estaba estudiado.
-Kagura, tranquila no voy a matarte esta noche, nunca lo haría te considero alguien importante en mi vida, aunque claro que sería mi deber hacerlo por interferir en mi misión- intento que el tono fuera severo pero no podía transmitir esa emoción, al menos no con ella- eres mi amiga y creo que te lo debo y se lo debo a ella, eres la única persona en el mundo que tiene ahora-
Esa declaración la sorprendió tanto que no se dio cuenta de su reacción ni siquiera la planeo, corrió a los brazos de ese hombre y lo abrazó.
-¡gracias Kouga, de verdad gracias!-
Cuando se dio cuenta se intento separar de él pero sintió como esos brazos la apretaban más y no la dejaban irse, se concentro un poco más y escucho ese corazón latir más aprisa, su sorpresa fue enorme, que solo hizo lo que su corazón le dicto y se dejó abrazar por el cazador, pasaron unos largos minutos, por fin sintió que él deshacía el abrazo y la miraba a los ojos, esos ojos verdes que ahora no eran fríos como siempre, eran cálidos.
-No pienso dañarte, ni delatarte Kagura, puedo ver que esa niña humana te importa demasiado y te confieso que tampoco estoy de acuerdo en lo que Seshomaru le hizo y lo que le está haciendo ahora, es egoísta de su parte, esa niña ha sufrido bastante…-
Al escuchar esto Kagura dejo que todo el aire de sus pulmones escapara y se dejo caer de rodillas sin soltarle las manos, este acto sorprendió tanto al cazador que se quedo mudo de asombro, la orgullosa Kagura, la dama de hielo ¡estaba arrodillada frente a él y lloraba!, y al verla tan frágil por primera vez en casi un milenio su máscara de frialdad se quebró, dando paso a lo que su corazón había ocultado, el inmenso amor que sentía por esa mujer, y la abrazo intentando darle seguridad y ella se dejo abrazar, necesitaba un descanso, era desgastante siempre ocultar sus debilidades y Aome se había vuelto una debilidad no solo para ella, sino para todo aquel que llegaba a conocerla…¡era tan fácil amar a esa niña! Y por primera vez en mucho tiempo se sintió segura en esos brazos, ni siquiera cuando estaba con Seshomaru se había sentido tan protegida y querida, sus lagrimas fluyeron con más fuerza empapando y manchando de rojo la camisa del cazador, pero eso no les importo, él sabía que ella necesitaba desahogarse y él quería ser ese apoyo para ella.
Poco a poco comenzó a calmarse, con calma levanto su rostro para ver esos ojos verdes y vio ternura en ellos, la mano de él subió hasta su rostro y le limpio las lagrimas con el borde de su manga, ese gesto de infinita ternura la sorprendió y la reconforto haciendo que sonriera, se vieron por unos momentos cuando él acorto la distancia y la beso, sintió el roce de esos labios fríos, lo que hizo que abriera los ojos de sorpresa, ¡Kouga la estaba besando!, pero no era un beso de deseo como los que le daba Seshomaru, este era un beso que transmitía amor y seguridad, cerró los ojos y entreabrió los labios para darle permiso de profundizar el beso, lo cual él hizo, y fue un beso tierno, pasional, lento, que le provoco una sensación de calidez que le fascino, paso sus brazos por el cuello de él y lo atrajo más hacia ella, sus lenguas chocaron acariciándose, no supieron cuanto tiempo estuvieron besándose y no importaba, para Kagura era la esperanza de amar de nuevo y para él era la esperanza de poder por fin tener a la mujer que había amado por años, cuando se separaron y volvieron a verse a los ojos, Kagura le sonrió y él la abrazó con más fuerza, en ese momento Seshomaru y su locura estaban lejos de ellos, ahora solo tenían un dilema: Aome.
-Por favor Kouga, dale una oportunidad de que sea libre, de que pueda vivir lejos de Seshomaru, se que, lo que te pido sería traicionar una orden de tu rey, solo te pido que le des una ventaja de tiempo…¡por favor!- y su voz volvió a quebrarse, lo cual hizo que una punzada de dolor le diera en el corazón.
-¿tanto te importa la niña humana Kagura?- él necesitaba saber porque ella se empeñaba en protegerla de Seshomaru.
-Sí, me importa mucho, quizás más delo que puedo reconocer- aún la tristeza estaba presente en su voz, él se separo de ella y la miro a los ojos, necesitaba saber esas razones.
-¿Por qué?-
-porque ella me recuerda a mi cuando quede atrapada en este mundo de tinieblas, hubiese querido que alguien me salvara de esto- y se señalo completa- porque con el tiempo esa niña se gano mi corazón y la considero parte de mi vida, la vi crecer y convertirse en una bella mujer, vi como esa alegría en ella se esfumaba dejando solo un fantasma, porque ella merece vivir lejos de este mundo de pesadilla en el cual tu y yo vivimos-
-tienes razón en todo, pero creo que ese cariño va más allá de lo que me dices ¿cierto?, tanto que estas dispuesta a desobedecer a Seshomaru por ella-
-Esa niña trajo luz a oscuridad con sus sonrisas y su alegría de vivir, porque esa niña ama sin condiciones y cree que el mundo es un sitio bello, pero estando en este mundo de oscuridad ella resulto lastimada perdiendo lo que ella amaba y deseaba, todo porque Seshomaru es tan egoísta que solo piensa en tenerla a su lado para ser feliz él, y no se pone a pensar en que ella sufre a su lado… si ella regresa acabara matándose y no quiero eso para ella…¿entiendes?... por eso te pido ¡por favor, por favor Kouga…solo dale 1 día más!-
La suplica en los ojos de esa mujer era tan llena de desesperación y sinceridad que no pudo negarse, le daría ventaja de solo un día, no podía hacer más Seshomaru sospecharía y si eso pasaba ambos terminarían muertos.
-Está bien Kagura, le daré solo un día de ventaja, ahora dime ¿Por qué fue a San Malo?, necesito saberlo, no para ir ahora, sino porque si fue por lo que sospecho, ese día de ventaja que me pides puede ser la diferencia entre la guerra y la calma que vivimos ahora-
-si te digo a que fue, iras por ella antes de permitir que una guerra inicie-
- Me ordenaron ir por ella y tráela sana y salva, no que permitiera que inicie una guerra-
-está bien, pero prométeme que si llegas a ella antes de que logre encontrar lo que fue a buscar, le darás la oportunidad de que decida si vuelve o no-
-no te lo puedo prometer Kagura y lo sabes-
- Sí lo sé- suspiro con frustración, él no tenía opción- su a san Malo a buscar a Inuyasha, es su única salida y el pase a ser libre de Seshomaru, y sabes que si entra en Saint Vincet y pide asilo ni siquiera Seshomaru podría sacarla de ahí… por favor deja que ella llegue al santuario!-
Kouga abrió los ojos por la sorpresa, era peor de lo que se imaginaba.
-¿te das cuenta de lo que significa que Inuyasha lé de asilo?-
-sí, que entonces Seshoamaru hará todo lo posible por sacarlos del santuario-
-correcto y con lo inestable que esta Seshomaru… esto es peligroso Kagura, sería una guerra en la cual Seshoamru acabara con todos los refugiados sin importarle el pacto- ahora había preocupación en su voz, el panorama no era alentador.
-si lo sé Kouga, pero… es su única opción, por favor!- volvió a suplicarle viéndolo a los ojos con desesperación, y él suspiro resignado.
-Está bien, le daré solo un día, si llego a san Malo antes de que ella logre pedir asilo, la traeré de vuelta y evitaremos muertes innecesarias… lo siento Kagura- acarició su rostro con ternura- sabes que estoy obligado a cumplir con las ordenes que se me dan y lo sabes-
- si lo sé, la sangre es más fuerte a veces-
Se volvieron a abrazar, Kagura sabía que ahora Aome iba contra reloj y por primera vez le rogo al Dios de Aome que la ayudara a llegar a tiempo con Inuyasha.
Ya habían pasado cuatro días desde que ella se había marchado de la casa, cuatro días en los que la desesperación era ya un estado permanente en él, ¡la necesitaba a su lado, la amaba tanto!, que el no tenerla cerca lo tenía al borde del colapso, estaba sentado frente a la chimenea viendo el fuego arder cuando las puertas de la biblioteca se abrieron, la figura alta y esbelta de Kagura entro, ella observo el desorden del lugar, parecía que había pasado un huracán, casi todos los libros estaban en el piso, algunos destruidos otros ardían en la chimenea, ya que el olor de la tinta y el cuero quemándose era fuerte, observo la silueta de Seshomaru sentado frente al fuego y sintió una punzada de dolor en su corazón, se veía tan frágil de ese modo, tan vulnerable que sintió pena por él, hubo un tiempo atrás en el cual ella hubiera movido cielo, mar y tierra por verlo de nuevo entero, pero de eso ya hacía bastante tiempo, ahora solo podía observar su decadencia, se acerco a él y puso su nívea mano sobre su hombro en señal de apoyo, él no se movió.
-¿ya volvió Kouga?.- su voz sonó cansada, triste.
-no, aun no vuelve- dijo casi en un susurro, la espera lo estaba matando.
El silencio se volvió a instalar en la habitación, ambos perdidos en sus pensamientos, pero volvió a escuchar su voz cansada.
-Ayer intente buscarla y por un instante… un breve instante creí verla, pero desapareció de repente, es como si hubiera una gran barrera que no pude pasar-
Kagura al escuchar esto sonrió sin pensarlo, después de todo la fuerza y el deseo de Aome por ser libre la hizo aprender rápido y saco el aire de sus pulmones con alivió, esto no paso desapercibido para él, que se levanto rápido del sillón donde estaba y se acerco peligrosamente a Kagura, que le sorprendió la reacción y se dio cuenta de su imprudencia, pero recompuso su semblante dejando la máscara de frialdad que la caracterizaban y le sostuvo la mirada.
-¡no es posible que nadie la haya encontrado aún!- su voz sonaba calmada, peligrosamente calmada.
Su enojo estaba en aumento, sus ojos se tornaron rojos como la sangre, y su mirada estaba fija en ella.
-¡tú le dijiste que escapara!- dijo en un grito.
-Seshomaru yo no le dije que escapara, ella se fue por su propia voluntad- trato de sonar lo más calmada posible-¿Qué no te das cuenta de que la lastimaste más de lo que podía soportar?- la pregunta la hizo con un tono frio de reproche y sostuvo la mirada de él cargada de odio.
En ese preciso momento las puertas de la biblioteca se abrieron y entro corriendo Kouga, quien le dedico una mirada rápida a Kagura solo para asegurarse de que estaba bien.
-Seshomaru, ya sabemos dónde está y no creo que te agrade mucho- dijo con voz neutra.
-¿en dónde está y porque no la has traído contigo?- su voz era mezcla de enojo y decepción.
-no pude… porque ella está con él… pidió asilo en Saint Vincet- la voz de Kouga ahora tenía un tono de preocupación, en el estado en que se encontraba Seshomaru podía hacer una locura y se puso alerta, si era necesario tendría que detenerlo y no sería fácil.
Seshomaru los miro a ambos y se dejó caer vencido en el sillón, si ella estaba ahí no sería fácil recuperarla, Inuyasha no la dejaría salir y por un instante sintió el peso de su inmortalidad, de todo el mal que había hecho a lo largo de los años, se llevo las manos a la cabeza y entendió que la había perdido, no porque estuviera con Inuyasha, sino porque él había sido el culpable de que ella huyera de su lado, por un momento deseo tener el poder de regresar el tiempo y no haberla lastimado, deseo por un momento haber aceptado que ella se casara con su humano, al menos de ese modo aún estaría a su lado, no como él hubiera querido pero estaría allí a su lado para seguir dándole vida a su vida, presa de la desesperación lanzo un grito de dolor y de frustración, debido a su soberbia había perdido lo más puro y bueno que había tenido en su vida.
Kagura y Kouga lo miraron incrédulos de lo que veían, el poderoso Seshomaru, el rey de los Vampiros había sido vencido por una humana, dejaron que se calmara, debían de estar alertas, él podía hacer una locura, fue cuando vieron el cambio en su rostro y Kagura soltó un grito ahogado.
-no te atreverías a pedirle ayuda- el terror en su voz alerto a Kouga
Seshomaru se levanto y los observo, la locura estaba tatuada en su rostro.
-No tengo otra opción, la amo y la necesito a mi lado, y mi única opción es acudir a Naraku… es el único que puede entrar al santuario, es el único que puede hacer que yo recupere a Aome-
Kouga no podía creer lo que escuchaba ¡había perdido el juicio!, no podía pedirle a ese ser que lo ayudara, no podía volver a liberar a ese demonio que tanto trabajo les había costado encerrar, pero antes de que alguno pudiera reaccionar Seshomaru salió por la ventana perdiéndose en la noche.
Continuara...
adelanto...
-¿que decea el poderoso Seshomaru?- dijo el demonio en tono de burla
-quiero que saques a todos del santuario... es una simple tarea aun para ti- dijo con sarcasmo
-¿que tendre a cambio?- la avaricia y el hambre se reflejaron en sus negros ojos
- a todos los qeu encuentres en el santuario, incluso puedes matar a Inuyasha, solo quiero a la chica que él protege se llama Aome... ella es lo qeu quiero y la tienes prohibida entendiste?-
Los ojos negros del demonio brillaron y sonrio... si esa mujer era lo qeu Seshomaru queria, seria a la primera en morir... la venganza le había llegado.
